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La entrada Acopiadores quieren que Bioceres disponga garantías que permitan resarcir eventuales perjuicios ocasionados por una filtración no deseada de trigo HB4 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Rivara aclaró que, en lo que respecta a la tecnología en general y la biotecnología en particular, “sostenemos nuestro apoyo total a la actividad”, dado que “la conjunción de necesidades de la demanda con propuestas tecnológicas del lado de la oferta dan sostén y sustento al avance y aumento de la producción para satisfacer demandas cada vez mayores”.
Sin embargo, realizada esa salvedad, el presidente de la Federación de Acopiadores afirmó que “no tiene sentido la tecnología sobre productos que no sean demandados” en referencia al trigo HB4.
“El agravante es que si, por cualquier circunstancia, no se cumpliera con protocolos muy estrictos de aislamiento total de las 200.000 toneladas de trigo HB4 que se producirían en esta campaña y se produjera cualquier filtración y contaminación de los trigos convencionales, los perjuicios económicos serían impensados, pudiendo hasta llegar a considerar a nuestro país como un origen no confiable y derrumbarse la demanda”, advirtió.
“Exigimos un sistema de garantías a cargo de Bioceres, con suficiente capacidad para resarcir al mercado de los perjuicios que pudiera ocasionar cualquier filtración no deseada”, solicitó Rivara.
Por último, el representante de los acopiadores dijo que lamentaba “el acompañamiento irrestricto del gobierno, a través de Cancillería y el Ministerio de Agricultura, a la empresa Bioceres, tanto en el desproporcionado volumen de siembra como en la negación de tomar responsabilidades ante potenciales perjuicios a terceros”.
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]]>Todas estas preguntas suenan muy lógicas y razonables hasta que se revisa la historia de otras “contaminaciones” con transgénicos ocurridas en la Argentina en los últimos treinta años. Cuando uno revisa la lista de este tipo de “episodios” -sucedidos bajo la mirada de un Estado que suele ufanarse de sus controles y de la eficacia de su legislación en materia de OGM, y muchas veces además con la complicidad de actores del sector privado-, ya no queda margen para la duda: hay que controlar el HB4 a fondo.

El tabaco transgénico: En la Argentina, en las provincias de Tucumán y de Catamarca, a fines de los noventa se llegaron a sembrar unas 1.000 hectáreas con una variedad de tabaco Burley modificado genéticamente que ni siquiera tenía permiso oficial para ser utilizado en ensayos a campo.
El episodio fue oprobioso para el sistema de control conformado por el INASE y la Conabia (Comisión Nacional de Biotecnología), pues ese tabaco transgénico incluso se llegó a cosechar y el gobierno tuvo que ordenar la destrucción de esa mercadería.
Fueron 300.000 kilos los que se incineraron, que habían sido obtenidos en el marco de un proceso pre-comercial lanzado por una ignota firma Tabatuc, a instancias de la estadounidense Hail & Cotton. El proyecto tenía nombre, “Tabaco 2000”, pero fue interrumpido de cuajo por las resoluciones 452 del Senasa (que ordenó reunirlo en un galpón) y la 740 firmada por el ex secretario de Agricultura de la Alianza, Antonio Berhongaray, que dispuso su incineración.

El maíz transgénico: Berhongaray también fue uno de los protagonistas de la increíble saga del maíz GA21, que es quizá la que más puede parecerse al actual caso del trigo Hb4, aunque ojalá esto no suceda.
Ese transgénico tenía resistencia al herbicida glifosato como la famosa soja RR, y fue desarrollado por Monsanto para su empresa Dekalb Argentina SA, que solicitó permiso a la Conabia para hacer ensayos a campo desde 1997 en cinco localidades. Esas autorizaciones fueron otorgadas por el ex secretario Gumersindo Alonso en 1998.
Cuando asumió el gobierno de Fernando De la Rúa en 1999, Berhongaray comenzó a aplicar una política “espejo” en materia de OGM, que consistía en no autorizar eventos que no tuvieran también el aval de la Unión Europea, por temor a perder mercados. Por eso la aprobación definitiva del GA21 -que en ese tiempo fue cedido por Monsanto a su rival Syngenta- quedó cajoneada en los despachos oficiales.
La presión de los privados era inmensa y hasta parece ser que en la ExpoChacra del año 2000, cuando se daba por descontada la aprobación de ese OGM, manos traviesas regalaron semilla a varios productores líderes, violando todo tipo de protocolo de bioseguridad. Este artículo de Página/12 recuerda ese episodio que fue oportunamente denunciado por Greenpeace: “La difusión de este transgénico no autorizado en la Argentina, estigmatizaría nuestra producción en toda Europa, lo cual sería una gran pérdida de mercados”, advertían los ambientalistas.
Luego de que Néstor Kirchner llegara al poder, ese maíz resistente fue finalmente autorizado por el secretario Miguel Campos en febrero de 2005. Ya estaba sembrado en varios cientos de hectáreas y hasta había un mercado ilegal de híbridos resistentes a glifosato.
Con el pecado original ya cometidos, en 2007 la Comisión Nacional de Semillas (Conase) volvió a prohibir la comercialización de esta semilla a raíz de los inconvenientes registrados con algunos embarques argentinos a la UE, en los que se detectaron trazas de estos materiales. Allí la tolerancia era 0. Pero la prohibición duró apenas un par de meses, se pudo desbloquear y hoy el gen GA21 incluso forma parte de varios maíces apilados presentes en el mercado.

Ese evento transgénicos denunciado por los europeos estaba autorizado en Canadá, pero claramente estaba prohibido en la Argentina, a la cual se le atribuía el origen de las semillas. La variedad había sido creada por Monsanto y su semillera controlada Dekalb, pero esas compañía ya habían pasado a formar parte de Bayer, empresa que confirmó que la semilla se producía en la Argentina y exportada en contraestación para su siembra en el Hemisferio Norte. En Europa, Bayer ordenó destruir cerca de 11 mil hectáreas.
“Nosotros estamos convencidos de que el agrosistema argentino está libre de colza transgénica”, enfatizó en ese momento el ex presidente del INASE, Raimundo Lavignolle, que de todos modos tuvo que ordenar una suspensión de todas las exportaciones de semillas de colza hasta tanto se aclarara el episodio.
En el campo, de todos modos, son recurrentes las quejas de varios productores por esta variedad de colza resistente al glifosato, que ya se comporta casi como si fuera una maleza.

La alfalfa transgénica: Como creó una soja RR, un maíz RR y una colza RR, Monsanto también introdujo el gen de resistencia al herbicida glifosato en el cultivo de alfalfa, que se utiliza intensamente en todo el mundo como forraje para los animales. La variedad pudo ser sembrada en Estados Unidos a partir de 2005, pero un año después su aprobación fue impugnada judicialmente por la falta de estudios sobre su impacto ambiental. El caso llegó a la Corte Suprema y finalmente en 2010 quedó liberado en aquel país ese nuevo OGM.
En la Argentina ese expediente de aprobación nunca avanzó, por lo que resultó muy curiosa una noticia de marzo de 2018 en el que se informaba que personal del SENASA había destruido un total de 147 hectáreas de alfalfa OGM que era ilegal. Estaba sembrada en un establecimiento agropecuario ubicado en la localidad de Nueva Francia, provincia de Santiago del Estero.
Aquel episodio marcó el inicio de una suerte de razzia protagonizada por el INASE y el SENASA para detectar y destruir una producción de alfalfa RR que estaba mucho más difundida en el país de lo que se pensaba. Recién en junio de 2018, como para tratar de disimular semejante papelón, el Ministerio de Agroindustria aprobó en la Resolución 33/2018 la comercialización de una alfalfa tolerante al herbicida glifosato y con contenido reducido de lignina.
Se trataba de una alfalfa que contenía los eventos MON-ØØ179-5 x MON-ØØ1Ø1-8, que fueron desarrollados por Monsanto, pero cuyos derechos habían sido cedidos al Instituto de Agrobiotecnología Rosario (Indear), una empresa creada por el Conicet y la firma argentina Bioceres, que es la misma que ahora tiene cuestionamientos por el trigo HB4. De hecho, desde esa empresa se denunció públicamente la existencia de una alfalfa RR trucha.
En rigor, los operativos oficiales para destruir la semilla de la alfalfa ilegal continuaron por varios meses. Por ejemplo, a mediados de 2019 el INASE seguía informando sobre “el decomiso y destrucción de 15.178 kilos de semilla de alfalfa con eventos transgénicos no autorizados mediante el método de entierro en la localidad de Salto”.

El algodón transgénico: En septiembre de 2019 se conoció otro escándalo en torno a un transgénico que no figuraba en la lista de cerca de 60 eventos autorizados por la Conabia. Eran tiempos de siembra en el norte del país, pero los productores comenzaron a denunciar un severo faltante de semillas debido a los rigurosos controles que había comenzado a realizar el INASE en las plantas deslintadoras, que son aquellas que separan justamente la semilla de ese cultivo textil. ¿Qué buscaba el INASE? Pues una serie de variedades de algodón no autorizadas en el país.
En 1998, luego de aceptar la soja RR, la Argentina aprobó la introducción de maíz y el algodón con el gen Bt, de resistencia a insectos. Pero la ofensiva oficial sobre el mercado se lanzó luego de que veinte años después -en octubre de 2018- se hallara también mucha presencia en los campos de un algodón transgénico desarrollado por Monsanto que nunca había sido liberado para la siembra en el país: el MON-15985-7, que ofrece resistencia combinada a glifosato y a lepidópteros.
Al parecer ese evento había pasado por los sistemas de aprobación oficial, pero Monsanto desistió finalmente de pedir su aprobación comercial por falta de perspectivas comerciales. Luego, esa compañía vendió su semillera de algodón Genética Mandiyú (la única del país) a Gensus, una empresa local que con lógica comenzó a exigir al INASE un sistema de fiscalización de la semilla certificada. De allí los controles que dejaban a los productores sin semilla suficiente.
Otra versión indica que “el algodón RR BT se encontró por casualidad. Un lote de semilla que vendió Genética Mandiyu (ahora Gensus ) era supuestamente BT y por error aplicaron glifosato. Quedaron plantas vivas, que las llevaron a cosecha y de ahí salió semilla que después se multiplico”
Como sea el algodón estaba ahí, sembrado sin autorización. ¿Cómo se resolvió finalmente este problema? Como siempre, un poco haciendo la vista gorda y otro poco aceptando finalmente el avance arrollador de los transgénicos. El famoso LTA puede aplicarse en la mayoría de los casos.
Hacia fines de 2019, la gestión de Luis Miguel Etchevehere en el Ministerio de Agricultura aprobó tres nuevas variedades de algodón transgénico: dos de esos OGM fueron desarrollados por Basf y ofrecían tolerancia a glufosinato de amonio, a glifosato y resistencia a diversas plagas. La otra de Syngenta también aseguraba a los agricultores protección contra distintos insectos, incluida la peligrosa “lagarta rosada”.
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]]>La entrada Los acopiadores reclaman máximas garantías y no descartan pedir la destrucción total del polémico trigo HB4 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Todo esto nació mal”, apunta el veterano ante la primera pregunta de Bichos de Campo, orientada a indagar si no estamos frente a una de las grandes discusiones idiotas que solemos mantener los argentinos. En rigor, lo que arrancó siendo una buena noticia (la Argentina desarrolló un trigo transgénico que puede soportar mejor el estrés hídrico o la falta de lluvias) parece haberse convertido en una catástrofe nacional (Bioceres y el Ministerio de Agricultura se vieron obligados a instrumentar un costoso sistema de control para evitar que ese trigo contamine al resto de la cosecha). Cosa de Mandinga.

“Lo que nos alarmó este año fue la propia explicación de Bioceres diciendo que había sembrado 55 mil hectáreas de trigo HB4. Esas 55 mil hectáreas para ensayos convengamos que parece un poco mucho. Estamos hablando de 200 mil toneladas más o menos de trigo que podría convertirse en semilla y eso alcanza para sembrar 2 millones o más de hectáreas. Eso causó una gran conmoción porque ahí se prendieron todas las alertas!”, nos explicó Dente. La Federación de Acopiadores que él integra forma parte de un frente con los molinos y los exportadores de cereales, que advierte que lo que parecía un avance podría terminar provocando perjuicios a la cadena triguera.
Ese frente fue el que forzó a las autoridades de Agricultura, que en octubre de 2020 aprobaron el trigo HB4 pero condicionado a un aval semejante desde el gobierno de Brasil (que todavía no sucedió), a montar ahora un fenomenal operativo para evitar casos de contaminación desde esas 55 mil hectáreas sembradas con la variedad transgénicas al resto de la producción que surja de 7 millones de hectáreas sembradas con el cereal convencional. Todo a las apuradas, cuando ya está encima la cosecha.
“Tiene que haber protocolos muy estrictos porque frente a un grano que pueda contaminar el resto, la tolerancia de recibo es cero para el trigo común. Y además no tiene ninguna diferenciación a simple vista. Entonces es muy fácil que inconscientemente, involuntariamente, se produzca algún canal de contaminación. Esperemos que eso no ocurra”, afirmó Dente.
Mirá tona la entrevista:
La semana pasada, según contó el asesor de los Acopiadores, el MInisterio de Agricultura y la propia Bioceres presentaron al resto de la cadena el plan de trabajo para evitar ese posible caso de contaminación, que sería muy dañino para la reputación y las posibilidades comerciales del trigo argentino ante el resto del mundo.
“No hay peor cosa que se comente en el mundo que la Argentina podría llegar a tener un trigo contaminado. Sería como la aftosa, un horror desde el punto de vista de prestigio e inclusive de precios de esa mercadería”, advirtió el acopiador, que resaltó que “el mercado del trigo es un mercado no OGM (genéticamente modificado)”.
Para Dente, a esta altura de las circunstancias, “no solo hay que ser muy bueno sino sobre todo demostrar que uno es muy cuidadoso”.
Las explicaciones de las autoridades no dejaron del todo tranquilos a los acopiadores, que ven imposible segregar ese cereal modificado cuando llegue a los silos de la cadena comercial. Dente, en ese sentido, manifestó que todos los controles deben realizarse en el lugar de la cosecha del trigo HB4,que son unos 370 lotes en total en todo el país. Allí el cereal modificado debería quedar inmovilizado.
Dente también dijo que la cadena triguera no tiene por qué hacerse corresponsable de los controles, pues “el trigo HB4 es de Bioceres y además está prohibido”.
En este sentido, contó que le exigieron a Bioceres que informe primero dónde está ubicado cada lote del trigo (la información está en poder del Instituto Nacional de Semillas y fue difundida parcialmente en las últimas horas pero sin esas precisiones). Pero además reclamaron que la empresa de biotecnología contrate una certificadora que de cuenta de que se están haciendo bien las cosas.
“Yo me imagino que un protocolo de esta naturaleza, tan riguroso como este, debe estar certificado, es lo más elemental”, indicó Dente, que de todos modos ironizó que “parece que no hay certificadora”.
-¿Y entonces qué hacemos? ¿Quemamos todo?
-De alguna manera estamos obligados a creer que los protocolos van a funcionar. Pero para poder creer, el que los organiza tiene que dar señales claras- reclamó Dente, que insistió en que Bioceres se niega a dar a conocer la posición exacta de los lotes y no cuenta con una certificadora independiente.
El acopiador afirmó que este es el momento de “meterle con todo” a los controles, “para tener la tranquilidad nosotros y además para defender la calidad del trigo argentino. Estamos en defensa del prestigio de nuestro trigo, aislando todo esto”.
-A esta altura, ¿qué es lo que se debería hacer? ¿El Estado debería revisar la autorización al trigo HB4 que otorgó en su momento?
-Frente a esta emergencia el Estado tiene que estar muy encima de Bioceres y asegurar que se van a cumplir con todos los protocolos. Tiene que haber un seguimiento muy estricto de qué se va a hacer con esos granos. Y en última instancia habrá que mandar a destruirlos. Si no.. ¿a título de qué queda tanto trigo en el mercado? ¿Cuál es el valor que puede tener hasta tanto no esté aprobado? Ahí es donde nosotros enfatizamos que el trigo es de Bioceres y la responsabilidad es de Bioceres.
-¿Qué quieren decir con esto?
-Que frente a cualquier contaminación que pudiera llegar a haber la responsabilidad originaria es de Bioceres. Pero también van a tener que cuidarse mucho los funcionarios que están encargados del contralor de este proceso, porque si mañana llegara a haber algún problema, con perjuicios importantes, cada uno va a querer sacarse la responsabilidad de encima. Es un proceso donde tanto Biocerss como las autoridades que autorizaron hacer ensayos de tanta magnitud, van a tener que cuidarse de que el protocolo cierre perfectamente bien.
Dente agregó que los Acopiadores reclamaron tanto a Bioceres como al gobierno que tomen “seguros de caución” o “pongan garantías particulares” aceptando hacerse cargo de la responsabilidad por todo este proceso. “No puede ser que al mismo tiempo que decís ‘esto no va a pasar’ no te hagas cargo por si llegara a pasar”, explicó.
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]]>La entrada ¿Qué se habló en la primera reunión convocada por el Ministerio de Agricultura para tratar el sistema de trazabilidad del trigo HB4? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El encuentro, que se desarrolló en el Salón Gris del primer piso del Ministerio de Agricultura, fue encabezado por el secretario de Agricultura Jorge Solmi, el secretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional Marcelo Alós, el subsecretario de Agricultura Delfo Buchaillot y el presidente del Inase Joaquín Serrano
“Nos solicitaron esta reunión desde el sector productivo, donde estuvo presente también la empresa Bioceres, y desde el Ministerio expusimos el sistema de trazabilidad que se ha implementado y, además, todos los presentes tuvieron la posibilidad exponer sus posiciones y evacuar sus dudas”, explicó Solmi.
En la reunión se mostró que los equipos técnicos del Inase ya realizaron más de cincuenta inspecciones en los lotes donde se recolectó trigo tolerante a sequía HB4 para garantizar una adecuada limpieza de las cosechadoras empleadas.
También se expuso el caso de Molinos Agro, que ya implementó un sistema orientado a detectar cultivares de trigo HB4, que podría ser replicado por otras empresas exportadoras.
En la reunión también se armó una mesa de trabajo que estará dedicada a establecer un protocolo de trazabilidad orientado a evitar la filtración de trigo HB4 en la cadena comercial, el cual, según se mencionó, también debería incluir un procedimiento específico por implementar en caso de que tal filtración se concrete por un evento inesperado, como puede ser el caso –por ejemplo– del robo de mercadería.
Participaron por Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, Guillermo García y María Marta Rebizo; por de la Federación Argentina de la Industria Molinera (Faim) Diego Cifarelli; por la Federación de Acopiadores Raúl Dente y Armando Casalins; por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) Julio Calzada; por la Asociación Semilleros Argentinos (ASA) Alfredo Paseyro; por la Coninagro Silvina Campos Carles. Por parte de Bioceres estuvieron el director de Tecnologías, Gerónimo Watson, y el director de Estrategia, Claudio Dunan.
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]]>La entrada Se vienen análisis generalizados para descartar una posible contaminación con trigo HB4: ¿Qué métodos de detección se utilizan y quién los paga? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esas hectáreas ya comenzaron a cosecharse en el norte y se suponía que el INASE (Instituto Nacional de Semillas) iba a tener un control estricto sobre ellas, pues deben aplicarse las generales de la ley a los productos OGM que están en vías de desregulación. Pero la verdad terminó siendo que el organismo tenía poca idea de lo que sucedía y recién ante la presión de la cadena comercial triguera -que teme una contaminación de las partidas del trigo convencional-, el Ministerio de Agricultura tuvo que salir a mostrar mayor dedicación por el asunto. Por eso INASE mandó georreferenciar todos los puntos donde se almacenará ese trigo y a desactivar gran parte de la producción para que no pueda ser utilizada como semilla.
No parece ser suficiente para los privados que deben vender el trigo (acopios y cerealeras), que argumentan que una sola espiga del trigo HB4 que se filtre de dicho cerco y se mezcle con una partida de trigo convencional podría provocar una catástrofe, con reclamos desde los países importadores que podrían resultarles muy “onerosos”. Y este año habrá trigo para exportar: habrá cerca de 21 millones de toneladas de las que los argentinos preservaremos solo 6,5 millones como “bien cultural”. El resto, afuera.
Este peligro incierto generó -según pudo averiguar Bichos de Campo de fuentes del sector exportador directamente involucradas con el asunto-que en todos los contratos de compraventa de trigo haya que aclarar que el cereal está “libre de HB4”, de modo de hacer al productor que entrega el grano de algún modo corresponsable ante un eventual incidente de contaminación. Esta situación es ya generalizada en cooperativas, acopios y exportadoras. Todos se cubren de ese modo.

Pero no parece suficiente. Y entonces al menos una de las empresas que reciben trigo para exportarlo ha comenzado a hacer también una serie de análisis sobre los camiones de trigo que ingresan en sus instalaciones de San Lorenzo. Se trata de Molinos Agro, pero sería injusto decir que la decisión se limita solo a ellos. Esta semana habrá una reunión entre funcionarios del gobierno y representantes de toda la cadena comercial. Allí quedará implícitamente acordado que este sistema de detección del gen HB4 se extenderá muy rápido a todas las empresas.
¿Y cómo funciona entonces el sistema de detección que comenzará a implementarse en todas las terminales portuarias?
Cada camión que llegue debe venir amparado por un contrato dónde el productor declara que es un trigo “libre de OGM”. Eso incluye al HB4, obviamente, porque es el único trigo transgénico que anda dando vueltas por el mundo en este momento.
La empresa exportadora, para asegurarse que eso realmente sea así y el trigo no esté contaminado, realizará primero un test morfológico de la carga. Por ahora hay una sola empresa que ofrece este servicio y que confesó a Bichos de Campo estar recibiendo pedidos no solo de los exportadores sino también desde varios acopios: es Zoom Agri, que ya tiene mucho camino hecho reconociendo y clasificando las diferentes variedades de cebada,

¿Cómo funciona este primer análisis? Zoom Agri provee a sus clientes de un scanner donde se colocan unas cuantas espigas del trigo que arribó al puerto. Esos granos son sometidos a una intensa sesión de fotografías, de frente y de perfil, que envían la información a la nube. Allá arriba, complejos algoritmos construidos en base a todas los tipos de trigo presentes en el mercado, identifican en menos de un minuto y medio de qué variedad de trigo se trata. La Inteligencia Artificial es la que actúa como una primera barrera.
¿Y por qué este sistema podría identificar un trigo con el ADN modificado? En realidad este test no analiza la composición genética de cada granito. Lo que haría es detectar las únicas dos variedades utilizadas por Bioceres para multiplicar su evento HB4, que son la I 201 y la I 202. El sistema de Zoom Agri puede detectar esas variedades. Si no lo hace, el camión pasa sin problemas. Pero si llega a ser una de ellas, se clava el freno para iniciar otro proceso.
-¿Y cuánto cuesta ese test?- le preguntamos directamente a la gente de Zoom Agri.
-Se cobra de dos formas. Una es a nivel de análisis individual, que son 5 dólares por análisis. Pero también hay una especie de abono de 1.500 dólares mensuales que toman las empresas que deben hacer una gran cantidad de análisis. En ese caso el costo se diluye mucho, porque imaginemos que una exportadora recibe 6.000 camiones por mes y que cada uno de ellos carga 30 toneladas de trigo.

Por ahora, Molinos Agro se está haciendo cargo del costo de aplicar este primer filtro y se estima que lo mismo sucedería con todas las demás empresas que han pedido tener sus propios scanner. Es además lo que le pedirá el Ministerio de Agricultura al sector comercial: que trate de absorber los costos sin descontarlos de la factura del productor de trigo, que poco tiene que ver con el origen de esta situación.
Se supone que este análisis permitirá descartar el riesgo de contaminación en la mayoría de los camiones con trigo que lleguen a los puertos. ¿Pero qué sucederá en el caso de que algún rodado cargue con alguna de las dos variedades que podrían contener el trigo HB4?
Primero se repite el test morfológico para descartar “falsos positivos”. Pero si el resultado es insistidor, entonces lo que están haciendo en Molinos Agro es recurrir a un segundo análisis, que también pagan ellos y que sería semejante a un test PCR para detectar el coronavirus o la variedad Intacta en soja: la famosa tirita con un reactivo especial que marcaría la presencia del gen que se busca.
¿Y si ese segundo análisis diera positivo? Por ahora no sucedió, pero qué miedito…
Nos explicaron los exportadores: “Nosotros repetimos el análisis de las tiritas dos veces, para estar seguros. Si continuara siendo positivo la última instancia es ir a cámara (en referencia a la Cámara Arbitral de las Bolsas de Cereales). Recién ahí los costos (aquí aparece el valor de 16.000 pesos por cada test que ha sido tan mencionado) se deberían pagar a medias, como es uso y costumbre. O eventualmente lo pagará el productor se se confirma la presencia de HB4, por haber incumplido con el contrato” pactado.
¿Con qué contrato? Con aquel que decía que estaba entregando un trigo “libre de GMO”.
“No podemos perder de vista que nosotros tenemos hoy un negocio caminando que es la exportación de trigo. Un barco que sale del país con 30 o 35 mil toneladas equivale a llevar carga por unos 10 millones de dólares. Tener semejante suma en tránsito y que haya riesgo de rechazo en el mercado de destino es un riesgo que no podemos correr. Habría costos directos y otros intangibles, como perder destinos, perder credibilidad y la confianza de los clientes”, explicaron desde el sector cerealero. Ese es el argumento para tomar tantas prevenciones.
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]]>La entrada Documento oficial: “La harina de trigo genéticamente modificado es tan seguro para la salud humana y animal como la producida a partir de granos convencionales” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En la disposición técnica Nº 7795/2021 de la CTNBio se indica que la empresa Tropical Melhoramento e Genética SA –socia de Bioceres en Brasil– realizó al pedido de autorización para la venta de derivados (harina) de trigo modificado genéticamente para tolerancia a sequía y herbicidas, evento IND-ØØ412-7, que contiene el gen HaHB4 del girasol, para importar con uso exclusivo en alimentos, piensos o subproductos.
“Basado en la información presentada por el solicitante, las manifestaciones recogidas en audiencia pública y con peritos y datos de la bibliografía científica, la CTNBio, de acuerdo con los criterios normativos nacionales, así como en función de lo aceptado internacionalmente para el análisis de seguridad de materias primas alimentarias genéticamente modificadas, concluyó que la harina de trigo genéticamente modificado del evento IND-ØØ412- 7 es tan seguro para la salud humana y animal como la harina producida a partir de granos de trigo convencionales. Por lo tanto, CTNBio aprobó la solicitud”, señala el documento.
Tal como sucede en estos casos, la opinión del organismo regulatorio en materia de eventos biotecnológicos debe ser avalada por un organismo político –en este caso el Ministerio de Agricultura de Brasil– para que la misma entre en vigencia.
De todas maneras, el pronunciamiento técnico representa un antecedente importante porque es la segunda nación, luego de la Argentina, en validar la seguridad alimentaria y ambiental del trigo transgénico de Bioceres.
En la Argentina el trigo HB4 se encuentra aprobado desde 2020, pero su liberación definitiva está condicionada a que el evento sea autorizado por Brasil, el principal comprador de trigo argentino. Vale remarcar que Argentina fue el primer país en el mundo en autorizar un evento de trigo modificado tolerante a sequía.
Además de Brasil, se presentaron solicitudes de aprobación regulatoria en Australia, Nueva Zelanda, Indonesia y Sudáfrica.
CNTBioLa entrada Documento oficial: “La harina de trigo genéticamente modificado es tan seguro para la salud humana y animal como la producida a partir de granos convencionales” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Bioceres obtuvo el tan ansiado permiso de Brasil para su trigo HB4, pero de todos modos avisó que por ahora no venderá ni la semilla ni el grano de esa variedad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Comisión Nacional de Bioseguridad de Brasil (CNTBio) venía “pateando” la discusión sobre el trigo HB4 desde mayo pasado, al tiempo que pedía nuevos requerimientos de información a la empresa argentina que patentó esa variedad surgida del “cantero” de Raquel Chan, investigadora del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que introdujo genes del girasol no solo en el cultivo de trigo, sino también en la soja HB4, que está pendiente de una aprobación semejante en China. Con este gen inserto en su ADN, el trigo HB4 tiene mayor tolerancia a situaciones de estrés hídrico. Además incorpora otro gen de resistencia a las aplicaciones del herbicida glufosinato de amonio.
La aprobación en Brasil, de la cual todavía se desconocen todas sus implicancias, era la condición que el Ministerio de Agricultura argentino, que había aprobado el trigo HB4 en agosto de 2020, puso para la liberación comercial del grano modificado en el país. Esto debido a que el cereal es el principal producto de exportación de la Argentina hacia el vecino país. Finalmente, se aprobó hoy solo la comercialización de la harina de esa variedad, lo que supone que ahora sí podrían verse facilitados tanto la siembra de esa variedad aquí como la venta de la harina en el vecino país.
Bioceres, de todos modos, parece haber cambiado de estrategia, porque informó que no planea ni vender semilla (sembró 55 mil hectáreas en la Argentina para obtener simientes que serán cosechadas a partir del mes próximo) ni exportar granos o harina de trigo modificado a Brasil.
“El 11 de noviembre Bioceres recibió la aprobación regulatoria por parte de CTNBio, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil de su trigo HB4, cultivo que cuenta con una tecnología de tolerancia a sequía única a nivel mundial”, indicó la compañía en su comunicación del suceso, destacando que este OGM ha sido un desarrollo público-privado y celebrando que “la ciencia argentina sigue produciendo impacto. Lo que pasó hoy es un hito más en ese camino”.
“La aprobación en Brasil confirma lo que las autoridades argentinas habían dictaminado: el trigo HB4 es seguro para el medio ambiente y para la salud humana y animal. Bioceres presentó toda la evidencia solicitada, fue evaluada y obtuvimos la aprobación”, agregó la empresa con sede en Rosario, antes de dar señales de qué es lo que piensa hacer ahora.
“¿Cómo sigue el proceso? Independientemente de la aprobación por parte de Brasil, Bioceres seguirá gestionando la producción de semillas y grano de trigo HB4 bajo el programa de identidad preservada que se utilizó en las últimas dos campañas para garantizar la trazabilidad de nuestra producción. Es importante destacar que tanto la semilla como el grano producido son 100% propiedad de Bioceres”, indicó la empresa. Hace unos meses, la empresa firmó un convenio con la fabricante de alfajores Havanna como para desarrollar una línea de alimentos funcionales a partir de ese trigo transgénico. Desde la empresas se informó que además mantienen conversaciones con molinos locales.
Entonces, esto quiere decir que el único productor del nuevo trigo transgénico en el país seguirá siendo por ahora Bioceres a través de una red de socios seleccionados. En total hay 225 productores que ya siembran esa variedad bajo una estricta supervisión tanto de la compañía como del INASE (Instituto Nacional de Semillas), que estableció reglas bastante estrictas para evitar la contaminación cruzada con los trigos convencionales sembrados en el país.
Una posible contaminación del cereal con trazas del OGM de Biocerees ha sido el principal argumento de la cadena de comercialización de trigo (acopiadores, cerealeras, molinos y hasta varias entidades de productores) tanto aquí en el país como en Brasil, donde la poderosa asociación de molinos brasileños Abitrigo anunció que no compraría ni un gramo de la nueva variedad. El rechazo potencial de un trigo transgénico por parte de los consumidores es el telón de fondo que despliegan quienes lo rechazan.
Bioceres, en este escenario de rechazo bastante generalizado, avisó que no cometerá ninguna torpeza y mucho menos se apresurará. “Esto va en línea con la adhesión de Bioceres a los cinco requisitos definidos antes de la liberación comercial del trigo HB4”, indicó un comunicado. Esos requisitos eran:
En este sentido, la empresa nacida en 2001 para apuntalar la biotecnología agrícola nacional apuntó que “continuará implementado los protocolos de stewardship (preservación) y bioseguridad, auditando los procesos de siembra, cosecha, almacenamiento, y transporte” de la nueva variedad.
También recordó que como compañía de biotecnología “viene trabajando desde hace más de 10 años con cultivos regulados, y mantuvo siempre altísimos estándares de seguridad y sin ninguna experiencia negativa, ni en trigo ni en soja ni en otros cultivos”. De este modo, trató de desestimar los temores del resto de la cadena sobre una contaminación incidental.
También aclaró que “seguirá trabajando en el aspecto regulatorio”, pues el trigo HB4 ya fue presentado para su aprobación también por los gobiernos de Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Colombia, Indonesia, Sudáfrica y Australia.
La entrada Bioceres obtuvo el tan ansiado permiso de Brasil para su trigo HB4, pero de todos modos avisó que por ahora no venderá ni la semilla ni el grano de esa variedad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Exportadores argentinos comenzaron a exigir en los boletos de compraventa que figure la indicación de trigo “libre de HB4” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Corredores y productores se preocuparon hoy al enterarse de la novedad porque esa indicación contractual, en caso de entregar una partida con presencia de HB4 por motivos involuntarios –como puede ser una cosechadora o un camión indebidamente higienizados–, los colocaría en infracción con eventuales penalizaciones que son difíciles de calcular en la actualidad.
Ante numerosos reclamos de exportadores, acopiadores y productores, quienes temen que el trigo argentino pierda la posibilidad de acceder a mercados externos en caso de una filtración, las autoridades del Ministerio de Agricultura crearon una “Comisión de Auditoría para el trigo HB4” que deberá monitorear todo el proceso de recolección y acopio de cada uno de los lotes con trigo transgénico para evitar que el mismo se mezcle con el convencional.
Las medidas de seguridad deben abarcar tanto cosechadoras, tolvas y camiones como acopios y plantas procesadoras de semillas, dado que en ningún país del mundo está habilitado el evento HB4 y, por lo tanto, la detección de un embarque con presencia del evento implicaría muy probablemente el cierre inmediato del mercado en cuestión y la instrumentación de onerosos sistemas de certificación de trazabilidad de la mercadería para el resto de los destinos.
En el presente año 225 productores argentinos sembraron en total 55.000 hectáreas con trigo HB4 (tolerante a sequía) de Bioceres en el marco de contratos de producción de semilla. Se trata de una cifra sustancialmente superior a las 7000 hectáreas implantadas en 2020.
En la Argentina el trigo HB4 (evento IND-ØØ412-7) se encuentra aprobado desde 2020, pero su liberación definitiva está condicionada a que el evento sea autorizado por Brasil, el principal comprador de trigo argentino. Argentina fue el primer país en el mundo en autorizar un evento de trigo modificado tolerante a sequía.
Bioceres presentó solicitudes de aprobación regulatoria para el HB4 en Australia, Nueva Zelanda, Indonesia y Sudáfrica, mientras que el organismo regulatorio brasileña en la materia (CTNBio) solicitó a Bioceres información adicional en el proceso de autorización solicitado por la compañía en esa nación.
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]]>La entrada El Estado argentino publicará un documento para garantizar la comercialización de trigo libre de eventos transgénicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esta semana finalmente el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) recibió una nota, firmada por secretario de Alimentos, Bioeconomía, Bioeconomía y Desarrollo Regional, Marcelo Alós, en la cual se indica que el Instituto Nacional de Semillas (Inase) exigirá a Bioceres que informe el total del trigo HB4 por cosechar y, de ese total, qué cantidad será almacenada como semilla hasta tanto pueda ser comercializado el evento.
El último balance trimestral presentado por Bioceres señala que este año se sembraron en diferentes regiones argentinas 55.000 hectáreas de trigo HB4 en el marco de contratos de multiplicación de semilla.
El Inase también solicitará a la empresa que brinde información georreferenciada de los lugares, la forma y las cantidades almacenadas de trigo HB4, además de describir las medidas de seguridad implementadas para garantizar el resguardo del trigo almacenado.
La nota indica que el trigo HB4 almacenado “superado un tiempo deberá ser destruido en su poder germinativo” y que “las cantidades remanentes de trigo cosechado que no sea almacenado como semilla” deberán ser también destruidas.
Próximamente, el Ministerio de Agricultura publicará una resolución en la cual se detallarán las medidas de fiscalización y control que el Estado nacional implementó para evitar la introducción de trigo transgénico en la cadena comercial.
“Le hemos pedido al Estado que haga públicos todos los sistemas de fiscalización para que tanto los compradores de Brasil como de cualquier otra parte del mundo puedan tener la certeza de que la Argentina está comercializando trigo que no es transgénico”, comentó Gustavo Idígoras, presidente de CEC, durante un evento virtual organizado hoy jueves por Abitrigo.
En la Argentina el trigo HB4 (evento IND-ØØ412-7) se encuentra aprobado desde 2020, pero su liberación definitiva está condicionada a que el evento sea autorizado por Brasil, el principal comprador de trigo argentino.
“Para nosotros abastecer a Brasil y brindar garantías es la prioridad más importante que tenemos en la industria de exportación de trigo”, indico Idígoras, para luego remarcar que la oferta exportable de trigo argentino en 2021/22 será seguramente tan abundante como la registrada en 2020/21.
El gen que confiere la tolerancia a sequía (HB4 es su nombre comercial) proviene del girasol y fue descubierto por un equipo de investigadores –liderado por Raquel Chan– de la Universidad Nacional del Litoral y el Conicet.
Las autoridades técnicas brasileñas postergaron la discusión sobre el trigo HB4 hasta noviembre
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]]>La entrada La Comisión de Enlace solicitó al Estado argentino que garantice el “no ingreso en la cadena comercial” del trigo HB4 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Frente a esa superficie, que permitiría producir semilla para sembrar más de dos millones de hectáreas (30% del área nacional de trigo), las autoridades de la organización brasileña Abitrigo manifestaron preocupación frente a esa situación.
En la Argentina el trigo HB4 (evento IND-ØØ412-7) se encuentra aprobado desde 2020, pero su liberación definitiva está condicionada a que el evento sea autorizado por Brasil, el principal comprador de trigo argentino.
“Aún suponiendo que Brasil aprobara la comercialización de estos trigos, hay que tener en cuenta que el resto de los destinos habituales de nuestra producción triguera directamente no aceptan trigos genéticamente modificados”, señaló hoy viernes la Comisión de Enlace Agropecuaria por medio de un comunicado.
“Cuesta entender la razón de hacer y autorizar semejante volumen de producción de trigo que legalmente no puede comercializarse. Tan elevado nivel de producción hace realmente imposible su contralor por las autoridades oficiales, razón por la cual será inevitable que se genere un proceso de contaminación de los trigos no modificados genéticamente”, advirtió el comunicado firmado por CRA, Coninagro, FAA y SRA.
“Todo esto plantea un montón de interrogantes: ¿Quién va a controlar efectivamente esta producción? ¿Dónde se almacenarán las 240.000 toneladas potenciales a cosechar? ¿Existe algún plan de contingencia en el caso de las contaminaciones? ¿Qué pasará en los puertos y eventualmente ante un rechazo de embarques? ¿Alguien ha medido las consecuencias de que se declare a la Argentina como un origen de trigo contaminado? ¿Quiénes serán los responsables de semejantes perjuicios? ¿Cuántos serán los costos adicionales por controles y derrumbe de los precios internacionales?”, cuestionaron las entidades rurales.
Se estima que en la campaña 2021/22 las exportaciones de trigo podrían generar divisas por unos 3200 millones de dólares. “Este valor peligraría en caso de que Argentina no sea considerada como un oferente de trigo pan. Frente a semejantes perjuicios, las autoridades deben tomar medidas urgentes a fin de impedir que ellos se produzcan, confinando y garantizando totalmente su no ingreso en la cadena comercial y bajo estrictos protocolos a la desmedida producción de trigos transgénicos anunciada, así como la publicación de un informe con los controles realizados por la autoridad competente”, solicitó la Comisión de Enlace.
Argentina ya suma un total de 78.000 hectáreas sembradas con cultivos HB4 tolerantes a sequía
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