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Hidroponia – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 18 Oct 2021 12:22:13 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png Hidroponia – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Hidroponia, espinaca chica y microgreens: Romina apuesta a producir en la ciudad para acortar distancias http://wi631525.ferozo.com/hidroponia-espinaca-chica-y-microgreens-romina-apuesta-a-producir-en-la-ciudad-para-acortar-distancias/ Mon, 18 Oct 2021 11:26:58 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=83126 La idea de Plenta nació hace tres años, cuando Romina y su marido Julián se inscribieron en un curso de hidroponia porque tenían ganas de encarar una actividad consistente con lo que pensaban (y piensan) sobre la producción de alimentos y el futuro de las nuevas generaciones. Romina explica que se decidieron por la hidroponia […]

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La idea de Plenta nació hace tres años, cuando Romina y su marido Julián se inscribieron en un curso de hidroponia porque tenían ganas de encarar una actividad consistente con lo que pensaban (y piensan) sobre la producción de alimentos y el futuro de las nuevas generaciones.

Romina explica que se decidieron por la hidroponia por diversos motivos: la posibilidad de hacerlo cerca o en la ciudad, porque emplea tecnologías que permiten producir alimentos de manera sostenible y permite acercar el campo y la producción primaria a la ciudad.

“De por sí el sistema hidropónico es un sistema más amigable con el medio ambiente y sustentable en cuanto a la utilización de los recursos naturales”, asegura. “Utiliza un 84% a 87% menos de agua que la agricultura tradicional porque el agua circula por un circuito cerrado, entonces no se pierde en el suelo; las plantas toman lo que precisan y el resto vuelve a las cisternas para luego ser recirculado nuevamente”.

“A la vez, si bien se utiliza más energía que en un sistema tradicional, usamos energía solar para activar el circuito de agua y devolver electricidad a la red en los momentos en que los paneles les sobra parte de lo que generan. Y al no cultivarse en suelo, no erosionamos ni contaminamos el mismo”, detalla.

La premisa, al momento de concretar un emprendimiento, era estar cerca de la ciudad y del consumidores para bajar las distancias de transporte, el uso de combustible y el tiempo desde cosecha hasta entrega para asegurar la calidad del producto.  

Con 1000 metros cuadrados de superficie, el invernáculo donde producen verdura de hoja se reparte en cuatro variedades de lechuga (crespas, mantecosas, moradas y hojas de roble), espinaca chica para ensalada, dos variedades de rúcula y albahaca. Y están incursionando en algunas variedades más adaptadas a las necesidades de ciertos restaurante, como es el caso de acelgas tallo rojo para decoración, algunas aromáticas y en breve “microgreens” o brotes de diferentes tipos de plantas.

El invernáculo puede producir unas 4000 plantas de lechuga y unas 10.000 plantas de porte más pequeño, como la rúcula y la espinaca, entre otras. Aún no están al 100% de capacidad porque recién van por el tercer mes de producción y están haciendo ajustes, pero ya se preparan para el verano, donde se registra el mayor consumo estacional de verduras frescas.

Como sustrato usan espuma fenólica que aloja la semilla de los distintos cultivos y acompaña a la planta hasta el momento en que se cosecha, haciendo de sostén en las etapas iniciales y acumulando agua para los momentos en que no circula por el sistema. Al ser un sistema muy intensivo, resulta esencial el cuidado de la sanidad de los cultivos.

Para Romina, la hidroponía “es un método de producción que requiere de una inversión inicial más alta que a campo, pero los productos que se logran tienen algunas ventajas, como ser cosechados con raíz y, por lo tanto, la planta vive más tiempo y llega en mejor estado a los comercios y hogares; tienen además menos carga de fitosanitarios porque no están en el suelo compitiendo con malezas, y llegan limpios de tierra y restos vegetales”.

“A la vez hay que poner corazón y empuje porque requiere de muchas horas dentro del invernáculo, mucho tiempo dedicado a la producción, a la cosecha, a las entregas y a la venta. Para las plantas no hay feriados, ni sábados ni domingos”, añade.

Los clientes de Plenta van desde comercios frutihortícolas hasta restaurantes, pasando por distribuidores pequeños y clientes directos. Tal diversificación les permite atender distintas necesidades, porque no es lo mismo un comercio, que necesita productos que puedan mantener sus propiedades durante un tiempo determinado, que un restaurante, que precisa más que nada productos específicos para platos específicos en las distintas temporadas del año.

“Las necesidades del restaurante están más orientadas a la calidad, el sabor, el tamaño del producto que precisan para los platos que elaboran, mientras que el comercio precisa productos que sean atractivos para sus clientes, que logren una mayor vida útil en sus locales y que les permitan diferenciarse de la competencia”, comenta Romina.

Con respecto al comprador directo, la emprendedora dice que, además de ser cada vez más exigente, incorporó nuevos hábitos en los últimos tiempos“El consumidor final es el segmento que más dinamismo ha traído con la pandemia, ya que los hábitos de compra cambiaron mucho y migraron en gran medida hacia las compras digitales y el ‘delivery’, así que se acostumbró a que gran parte de lo que consume le llegue a la casa en los horarios que mejor se adaptan a su nuevo ritmo de vida”, reflexiona.

“Hoy es enorme el público que compra por WhatsApp o por las páginas de venta de productos, lo cual implica un desafío grande para los emprendimientos chicos o nuevos, ya que eso requiere de infraestructura, organización, gestión administrativa y, sobre todo, constancia y capacidad de atención”, agrega.

Ahora bien, ¿qué pasa con los valores? Y sí: las verduras hidropónicas tienen un precio mayor a las que se cultivan con métodos tradicionales porque requieren de una inversión inicial más alta y un costo de producción más elevado. Según Romina, si bien parte de la demanda reconoce el valor agregado, el diferencial de precios no puede ser muy amplio porque la oferta de productos alternativos de buena calidad es alta. 

-Uno de los posteos del Instagram de Plenta dice que “El cambio comienza con cada uno de nosotros”. ¿A qué se refiere concretamente?  

-La idea es que pasemos de la palabra a la acción. Es pararse a pensar cuántas veces decimos que tenemos que cuidar el planeta, pero cuántas veces realmente hacemos algo al respecto. En nuestro caso, nos hemos dedicado durante más de veinte años a la agricultura. La mayoría de las empresas relacionadas al agro tienen dentro de sus objetivos “ayudar a alimentar al mundo” o “ayudar al productor a producir más y mejor, para alimentar a un mundo en crecimiento”. 

-Así es…

-Claro, pero eso no ha resuelto el hambre y, además, está teniendo un gran impacto en el ambiente. Y no es una crítica porque es muy difícil cumplir con estos objetivos tan grandes, adaptarse a las nuevas tendencias, cumplir con las expectativas de los inversores, ser rentables y cuidar de nuestro planeta. Por eso decimos que el cambio empieza por nosotros. Por entender que las generaciones que vienen van a desafiar la forma en que producimos alimentos. 

-¿Por ejemplo?

-Y… tal vez el modelo de país productor de granos para alimentar ganado en otro continente no es del todo sustentable, sobre todo a largo plazo. La huella de carbono de ese modelo es alta y la Argentina tiene alternativas que pueden ser mejoradoras, económicamente viables y que a su vez nos permitan alimentar a las generaciones futuras de una manera mucho más en sintonía con las nuevas tendencias. 

-¿Todo eso los motiva?

-Sí. Poder demostrar que un sistema de producción de alimentos se puede integrar a la ciudad, que puede hacerse sin dañar el ambiente y que puede adaptarse a las exigencias del consumidor. Todo eso es, para nosotros, ayudar a andar el camino del cambio.

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Un “subibaja” de frutillas: El primer invernadero hidropónico del país con tecnología oscilante que permite multiplicar la producción por hectárea http://wi631525.ferozo.com/un-subibaja-de-frutillas-el-primer-invernadero-hidroponico-del-pais-con-tecnologia-oscilante-que-permite-multiplicar-la-produccion-por-hectarea/ Thu, 07 Oct 2021 18:30:42 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=82277 A unos cien kilómetros de Buenos Aires se encuentra un invernadero muy particular: se trata del primero en realizar frutillas hidropónicas con un sistema oscilante y automatizado, que, como en un subibaja, permite mover e intercalar los distintos canteros, para aumentar exponencialmente la producción de esta fruta por unidad de superficie. “El sistema NGS oscilante […]

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A unos cien kilómetros de Buenos Aires se encuentra un invernadero muy particular: se trata del primero en realizar frutillas hidropónicas con un sistema oscilante y automatizado, que, como en un subibaja, permite mover e intercalar los distintos canteros, para aumentar exponencialmente la producción de esta fruta por unidad de superficie.

“El sistema NGS oscilante con multibanda, hace que suba una y baje otra. Es recirculante. Es la primera vez que esta computadora automatizada se pone en la Argentina. Hay muchos productores pequeños, muchos de ellos de la agricultura familiar, que tiene pruebas de hidroponía en sustrato, pero este invernadero es el primero con estas características”, dijo a Bichos de Campo Federico Mouso, ingeniero industrial a cargo del proyecto hidropónico Zempre.

Las instalaciones comprenden una superficie de casi una hectárea y media, con ocho metros y medio de alto y ventanas automatizadas, tanto cenitales como laterales, que permiten controlar las condiciones dentro del invernadero.

Mientras que las producciones a campo comprenden alrededor de 60.000 plantas de frutilla por hectárea, la tecnología NGS le ha otorgado la posibilidad a este emprendimiento de tener 190.000 por hectárea, unas 270.000 en el total de la superficie empleada, que son visitadas a diario por nueve cosecheros.

Este sistema le otorga independencia a cada una de las bandas que contiene a los plantines. Cuando se quiere cosechar o realizar algún tipo de control, se puede “bajar” la banda que se requiera. En cambio, cuando deben recibir luz solar, las mismas son puestas a una misma altura para que ese recurso se distribuya de manera equitativa entre todos los módulos.

“El gran objetivo es tener producción todo el año. Nosotros tenemos tres variedades de frutilla ahora, son las que están en Argentina de ciclo neutro, que no dependen tanto de la duración de la luz.  Eso permite producir en invierno y en verano la misma planta. Buscamos con este sistema tener estas plantas entre dos y tres temporadas, cuando a campo las plantan en otoño o primavera, y cuando termina la temporada las sacan”, explicó Mouso.

Mirá la nota completa acá:

En cuanto al sistema de riego, las plantas reciben agua de lluvia recolectada por un sistema de cañerías en el invernadero, que es introducida luego en un reservorio impermeabilizado. Eso permite controlar su nivel de conductividad y presencia de minerales, para evitar saturar a la planta de elementos no deseados como el sodio.

Actualmente la cosecha de las frutillas se realiza día por medio, aunque se apunta a realizarla todos los días para obtener un producto aún más selecto. Una vez que las frutillas maduras son recogidas, las mismas son enviadas a una planta de frío de la zona, en donde se las refrigera a temperaturas de entre tres y cinco grados centígrados, lo que permite alargar la duración de la fruta hasta que la misma llega a manos del consumidor.

“Es un diferencial que la gente valora porque saben que atrás de eso está el cuidado, hay sustentabilidad, ahorro de agua y ahorro en la aplicación de agroquímicos. Todo eso, al ser hidropónico, está garantizado. Tiene un grado de sustentabilidad y salud superior al cultivo tradicional”, afirmó el coordinador del proyecto.

Otro rasgo al que apuntan desde Zempre para distinguir a su producción es la cuestión el sabor. “No soy un detractor del campo, pero nuestro sistema de pasar todos los días nos permite cosechar una fruta más madura, que es allí cuando la fruta toma más grados Brics, más dulzor y sabor; siento que nuestra fruta tiene menor acidez”, indicó Mouso.

Actualmente este sistema arroja unas 300 toneladas de frutilla por año, que prontamente se multiplicarán con la construcción de dos nuevos invernaderos.

-¿En dónde se consiguen estas frutilas?- le preguntamos al ingeniero.

-Vinimos cerca de Buenos Aires para estar en el núcleo del AMBA. Estamos creciendo geográficamente. Estamos en Zona Norte, Zona Oeste, y en tratativas con varios hipermercados. Buscamos entrar en casas donde nos valoren y valoren los productos saludables.

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En San Pedro está en marcha la investigación para producir cannabis medicinal: “Hoy un frasco sale mucha plata y muchas veces no se sabe de dónde viene”, aseguró su intendente http://wi631525.ferozo.com/en-san-pedro-esta-en-marcha-la-investigacion-para-producir-cannabis-medicinal-hoy-un-frasco-sale-mucha-plata-y-muchas-veces-no-se-sabe-de-donde-viene-aseguro-su-intendente/ Wed, 18 Aug 2021 17:51:24 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=76840 San Pedro es el municipio bonaerense que viene liderando las investigaciones sobre la producción de cannabis medicinal. Comenzaron con el proyecto hace tres años y ya cuentan con una articulación con la estación experimental del INTA en esa localidad. Recientemente obtuvo un nuevo impulso gracias al visto bueno de la iniciativa por parte del Ministerio […]

La entrada En San Pedro está en marcha la investigación para producir cannabis medicinal: “Hoy un frasco sale mucha plata y muchas veces no se sabe de dónde viene”, aseguró su intendente se publicó primero en Bichos de Campo.

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San Pedro es el municipio bonaerense que viene liderando las investigaciones sobre la producción de cannabis medicinal. Comenzaron con el proyecto hace tres años y ya cuentan con una articulación con la estación experimental del INTA en esa localidad. Recientemente obtuvo un nuevo impulso gracias al visto bueno de la iniciativa por parte del Ministerio de Salud que lidera Carla Vizzoti.

De nuestro archivo: San Pedro instalará el primer parque industrial para la producción integral de cannabis

“Con este gobierno la verdad es que las cosas han avanzado mucho. La semana que viene ya empieza a construirse los invernaderos para iniciar la investigación, que es lo primero que hay que hacer”, dijo a Bichos de Campo Cecilio Salazar, intendente de San Pedro.

Mirá la entrevista completa acá:

¿Qué se busca? Principalmente aumentar la capacidad productiva de esta planta, para obtener compuestos medicinales, a partir del estudio de las condiciones necesarias para producir determinados cultivares, según lo permite la Ley 27.350 sancionada en el año 2017. Actualmente, la mayor parte de la producción se realiza en invernaderos o en hidroponias, pero el objetivo es llegar a producir a campo para abaratar costos y maximizar producciones.

-¿En qué se imagina que va a terminar la aventura del cannabis?- le preguntamos.

-Va a ir muy bien, es lo que se viene. La idea es que los productores se dediquen a eso, que se vayan reconvirtiendo. Ellos están interesados y la gente que lo consume también. Hoy un frasco sale mucha plata y muchas veces no se sabe de dónde viene. Existe un mercado negro importante y hay que analizar bien eso. Acá hay profesionales médicos que ya los prescriben, cumpliendo todo lo que tienen que cumplir dentro de la legalidad. Confiamos en que el año que viene, si todo se da de acuerdo a los planes, comenzaremos con la producción.

-¿Tendríamos plantines dentro de un par de campañas para sembrar a campo?

Esa es la idea. En los laboratorios ya se produce con sistemas de hidroponía y quizás sea eso con lo que se avance primero. ¿Por qué nos interesa a nosotros? Porque sabemos que hay mucha gente que consume eso y fundamentalmente porque va a crear mucha fuentes de trabajo.

El Congreso se prepara para aprobar un marco regulatorio para la producción, industrialización y comercialización del cannabis para uso industrial (no recreativo, claro). Cuando esa legislación esté vigente, será legal obtener licencias para el cultivo de cáñamo con variedades que tengan menos del 1% de THC o valor psicoactivo.

En el uso medicinal o terapéutico del cannabis, se incluye el farmacéutico (el más alto de calidad de producción y requiere grandes inversiones, puesto que se trata de cultivos 100% controlados en invernáculos), suplementos alimentarios (aquí ingresan los cultivos de cáñamo, muchos de estos productos tienen una etiqueta que dice HEMP) y cosmética terapéutica (cremas).

Respecto al cáñamo de usos industriales, se incluyen las semillas tostadas, harinas, industrializados de harina (pastas, galletas, etcétera), textil e industrializados de textil (ropa y calzado), alimento y salud animal y bioenergías, entre otros usos.

María Laura Sandoval: “No sólo se puede sino que la producción de cannabis debe ser agroecológica”

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La huerta del abuelo y el oficio del padre convencieron a Damián Scelza de producir en hidroponia. La llegada de sus hijos, a hacerlo sin agroquímicos y con agua de lluvia http://wi631525.ferozo.com/la-huerta-del-abuelo-y-el-oficio-del-padre-convencieron-a-damian-scelza-de-producir-en-hidroponia-la-llegada-de-sus-hijos-a-hacerlo-sin-agroquimicos-y-con-agua-de-lluvia/ Sun, 20 Jun 2021 13:05:46 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=70415 A Damián Scelza no le sobraban conocimientos cuando arrancó a producir verduras bajo la hidroponia, el sistema productivo que cambia el sustrato tierra por agua. Por el contrario, él solo había estudiado algo de ingeniería industrial. Para para todo lo demás fue autodidacta, como muchos en ese nuevo subsector productivo. Autodidacta no quiere decir improvisado: […]

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A Damián Scelza no le sobraban conocimientos cuando arrancó a producir verduras bajo la hidroponia, el sistema productivo que cambia el sustrato tierra por agua. Por el contrario, él solo había estudiado algo de ingeniería industrial. Para para todo lo demás fue autodidacta, como muchos en ese nuevo subsector productivo. Autodidacta no quiere decir improvisado: “Estudié mucho antes de lanzarme a un proyecto que fuera mi sostén y una vez lanzado me di cuenta de que mucho estudio no me servía sino la práctica y la experiencia”.

Su emprendimiento se llama Cultivos Hidropónicos La Viva Vida. Queda en Cañuelas.

Antes de lanzarse a la aventura de producir alimentos, Damián era vendedor y trabajaba en una empresa de distribución en la zona sur del AMBA. Hoy recuerda: “Ganaba bien y era una actividad que me gustaba, pero en un momento empecé a pasarla mal y empecé a evaluar qué me pasaba. Estudié coaching y me preguntaron qué me gustaría hacer si tuviera resuelta mi vida y no tuviera que trabajar. Me enojaba no poder responder la pregunta. Ahí comencé a conectar con la huerta, con mi abuelo, con el orgullo de su producción. Mi papá es herrero y también usa las manos para trabajar y era algo que a mi me encanta. Había algo que me decía que tenía que hacer algo más”, explicará a la distancia.

Mirá la entrevista a Damián Schelza:

Scelza primero quiso instalar una dietética, peor luego pensó que era más de lo mismo. Por eso se puso a hurgar en lo que era la acuaponia. “Ahí conocí la acuicultura, la fusión de peces con plantas… Hasta que llegué a la hidroponia”, cuenta su derrotero hacia la vida productiva.

El primer curso que hizo sobre hidroponia, muy básico,  le permitió modificar una cascada en su propia casa, a la cual le agregó tubos de PVC: fue su primer sistema hidropónico. A la distancia hoy se ríe porque “ahí me salió mucho de lo que podía salir muy mal pero la curiosidad me llevó a investigar y ver como lo solucionaba. Comíamos cosas diferentes, frescas y raras en casa”, recuerda.

Convertirse en padre -hoy tiene un hijo de tres añoñs y una pequeña beba de solo dos meses- le cambió por completo la perspectiva, porque ya dejaba de estar en juego solo lo que comía él sino también su descendencia. “Ese momento me marcó con la decisión de incursionar en la hidroponia, para comer mejor y más sano. Mi filosofía es que si algo no lo puede comer mi hijo, entonces no te lo vendo”, ratifica dos años después.

“Mi proyecto hoy tiene una mirada nueva en producción y comercialización, con foco en la eficacia, la tecnología, la sanidad del cultivo, el aprovechamiento de recursos como el agua y una huella de carbono baja”, describe absolutamente consciente de lo que hace. Su invernadero, de unos 1000 metros cuadrados, tiene el sistema de piletas y no el más difundido NFT (de cañerías donde circula permanentemente el agua) porque este sistema es muy dependiente de la luz eléctrica. En Cañuelas, donde finalmente se instaló, sufría gran cantidad de cortes del suministro. “En enero, en 3 o 4 horas sin luz, podés perder toda tu camada productiva”. alerta.

Entonces es en piletas de unos pocos centímetros de profundidad en dónde las plantas reposan y crecen, raíces en el agua y hojas de gran aspecto que flotan sobre placas de telgopor agujereadas simétricamente. Los nutrientes que las plantas necesita se colocan en el agua, que se oxigena como una pecera, y se miden con regularidad, pues son el alimento de las plantas. “Yo acá mido 3 veces por semana y corregimos una vez por semana si hace falta. Nivelamos PH y soluciones nutritivas”, dice Damián.

Scelza destaca una de las cosas en que no muestra flexibilidad: su sistema se alimenta solamente con agua de lluvia, que es recogida cuando cae directamente sobre la cobertura plástica del invernadero. “Tenemos que estar pendientes del tiempo para llenar el estanque e ingresarlo al sistema”, explica.

Otro detalle que pensó estratégicamente es la profundidad de las piletas. “Nuestras piletas tienen aproximadamente 30 centímetros de alto con lo cual yo sé que ya con 15 centímetros se puede producir lechuga, el agua restante me sirve de buffer de temperatura, lo que da más estabilidad al sistema”, define.

Eso le permite pasar bien el invierno. “En esta etapa donde arrancamos con temperatura de 8 grados, midiendo la pileta tenemos 14 o 15 grados. Durante la noche el agua está mucho más caliente que el ambiente, entonces me va liberando temperatura, durante el día esa temperatura se absorbe y tengo más estabilidad dentro del invernadero”, amplía el emprendedor.

¿Agroquímicos? Nada. Ni en las peores circunstancias. Es algo que se prometió no hacer cuando fue padre.

“Nosotros usamos jabón potásico, aceite de nim, prevención manual, y si tenemos que tirar, tiramos. Lo que es insectos y plagas, tratamos de mantener mucho espacio de prevención. Las mallas antiáfidas nos sirven para que no ingresen plagas. Luego, en algunas lechugas hay pulgones, y no es que vamos a combatirlos sino que se venden así”, relata Damián.

Esta estrategia ha tenido sus costos, pues en enero pasado ingresó un hongo a las piletas que se llevó puesta gran parte de la producción. Pero Scelza se mantuvo impasible y no apeló a los fungicidas. Finalmente logró combatirlo con una bacteria positiva llamada Bacillus Subtilis, que es un probiótico.

Actualmente en este emprendimiento de Cañuelas se produce lechuga mantecosa, francesa y morada; también radicheta, y ya están en etapa de prueba con rúcula. Pero, inquieto, Damián comenzó también a instalar unas camas de piedra donde “pudimos hacer otros productos, con otros requerimientos”.

“El desafío es abrir la cantidad de artículos para sostener la oferta y la logística. Por eso en esta última etapa hicimos eneldo, cilantro, perejil, pak choi, nira, tomates de diferentes variedades y remolacha”, enumera.

“La experiencia en tomate fue muy novedosa porque la hicimos sobre carbón, algo que está al alcance de cualquiera. Buscamos variedades raras para tener una diferenciación en el mercado y defender mejor nuestro producto. Pero lo que buscamos más que nada son variedades resistentes a las plagas que no necesiten mucha mano de obra atrás y a las que no tengamos que echarle nada”, explica. Y agrega: “Quizás tengamos rindes más bajos pero sosteniendo esta filosofía de un producto de calidad, con sabor y libre de pesticidas”.

-Vos eras vendedor… ¿Te resultó sencillo vender las verduras de un emprendimiento hidropónico?

-En la primera etapa no sabíamos cómo hacerlo y tampoco nadie sabía lo que era, las posibilidades de consumo eran difíciles. Entonces agarramos unos tubos de PVC, los llenamos de agua y pusimos las lechugas dentro, llevándolos como exhibidores a las verdulerías. Mostramos el sistema para que la gente lo conociera y me di cuenta que impactaba mucho más la mirada hacia la lechuga que hacia el sistema. La veían y el impulso de comer eso que estaba rico generaba la venta. Ahí le pusimos una bolsa para conservarla y embellecerla y buscamos que fue visible para que la gente preguntara. Nuestro canal de venta es el canal orgánico o agroecológico y verdulerías donde me interesa generar una relación. Si el verdulero valora el producto lo va a ofrecer. Se busca esa sinergia.

-¿Y cuál sería tu principal consejo para aquellos que quieren emprender un caminoi parecido?

-Lo que hice que me salió bien fue seguir haciendo las cosas después de que me salieron mal. Persistir a pesar del error.

 

 

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La historia de amor entre Ivana y Hugo dio frutos, pero su pequeña hija no nació de un repollo sino de una lechuga hidropónica http://wi631525.ferozo.com/la-historia-de-amor-entre-ivana-y-hugo-dio-frutos-pero-su-pequena-hija-no-nacio-de-un-repollo-sino-de-una-lechuga-hidroponica/ Fri, 11 Jun 2021 13:01:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=69790 Este es una pequeña gran historia de amor. Sus protagonistas son Ivana Matvichuk y Hugo Guerrero, dos diseñadores gráficos que se cansaron de lo que estaban haciendo dentro de su profesión y se lanzaron a producir alimentos mediante una técnica bastante antigua pero que recién ahora está comenzando a revolucionar el sector hortícola de la […]

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Este es una pequeña gran historia de amor. Sus protagonistas son Ivana Matvichuk y Hugo Guerrero, dos diseñadores gráficos que se cansaron de lo que estaban haciendo dentro de su profesión y se lanzaron a producir alimentos mediante una técnica bastante antigua pero que recién ahora está comenzando a revolucionar el sector hortícola de la Argentina: la hidroponia.

“Raiza” le pusieron de nombre al emprendimiento, que está ubicado en las afueras de la ciudad de Posadas, y que lleva apenas un año y medio de funcionamiento. Casi la misma edad de la pequeña hija de Ivana y Hugo, que no nació de un repollo sino de una lechuga hidropónica. Es que -como en la mayoría de los casos- este planteo hidropónico se especializa en verduras de hoja.

Mirá la entrevista a los dos emprendedores:

Los chicos se conocieron en tiempos de facultad. Y luego cada uno de ellos consiguió trabajo como diseñador, pero que no los terminaban de conformar. Hasta que la hidroponia se cruzó en su camino. “Hay varios factores que nos llevaron a esto. Por un lado queríamos pegar un giro en nuestro estilo de vida, por cuestiones de salud. Y más allá de eso vimos una oportunidad comercial”, contó Hugo a Bichos de Campo.

Los jóvenes empezaron a capacitarse hace tres años y luego, como muchos de estos emprendedores, lo primero que hicieron fue producir verduras con  sustrato de agua en el patio de su propia casa. Cuando se animaron pidieron plata prestada que hoy todavía están devolviendo. Pudieron montar un invernadero de 960 metros cuadrados. Aunque todavía tienen muchas cuotas para devolver, les va bien. Tanto que están agregando otros 260 metros.

“Nos tiramos a la pileta y acá estamos, haciendo de todo. Tuvimos un montón de errores, de pérdidas, pero así se fue aprendiendo”, simplifica Ivana la experiencia.

Los chicos de Raiza se volcaron por el sistema NFT, que es el de caños agujereados por donde se introduce cada plantín. Dentro del sistema cerrado circula el agua con los nutrientes necesarios para que las plantas crezcan sanas y luzcan rozagantes. “El beneficio principal es que no hay derrame del agua y hay un aprovechamiento de ese recurso”, afirma Hugo. A su lado Ivana explica que los caños están apoyados sobre mesas, poco más arriba de la cintura de una persona adulta, para facilitar la tarea de cosecha que ellos mismos realizan.

Por allí corretea la pequeña hijita de la pareja, nacida de una lechuga.

-¿Y cómo resolvieron la cuestión comercial?

-Nos pasó que hicimos la primera cosecha  justo cuando comenzó la cuarentena. Nos encontramos con esta situación y comenzamos a golpear puertas de verdulerías, mercados y almacenes. Hoy estamos colocando todo lo que producimos.

En Posadas no había hasta ese momento un emprendimiento de este tipo, y la verdura hidropónica llegaba desde Oberá, donde sí existen. Hugo cree que había mercado porque también en la capital de Misiones “la gente busca verduras más sanas, que no hayan sido producidas con pesticidas”. Ellos hacen varias variedades de lechugas y rúcula, aunque esa verdura de hoja tiene mucho menos público en Misiones del que cosecha en la Ciudad de Buenos Aires.

Ivana,  casi sin querer, nos describe uno de los secretos que podrían hacer que la hidroponia consolide su espacio en la oferta de productos para los misioneros: “Acá hace mucho calor en el verano y las altas temperaturas hacen que no haya mucha oferta de la chacra, de la tierra”. El bache de oferta de verduras de hoja se produce en la temporada estival. Y ellos están en condiciones de cubrirlo.

-¿Y en qué se equivocaron?

Hugo reconoce que hubiera sido ideal hacer un invernadero un poco más alto, justamente para atemperar un poco más esos altos calores. Pero a la vez dice que no hay que mortificarse, pues haciendo hidroponia se aprenden nuevos secretos técnicos todos los días. Por suerte, recalca el joven, hay mucha solidaridad y cooperación entre este tipo de emprendedores en el país.

“Una puntual recomendación para alguien que quiera hacer hidroponia es estudiar bien el mercado. Nosotros hoy estamos produciendo para comercializar a 20 kilómetros a la redonda. ¿Se puede despachar a 100 kilómetros? Si, se puede, pero hay un montón de factores a considerar en los costos”, recalcó el flamante productor, que ya dejó del todo el diseño.

Del todo no, porque Raiza, el nombre elegido para esta empresita, está cuidadosamente pensado y tiene logotipo muy coqueto. Un visitante desprevenido podría pensar que esa palabra viene de “raíz” y más o menos. En realidad, es un homenaje a la abuela de Ivana, que se llamaba Raiza y era descendiente de los inmigrantes ucranianos que colonizaron esta provincia. “Ella era una enamorada de la chacra, de la tierra”, relata la joven madre.

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Un agrónomo chileno ensaya con el tatsoi, una novedosa verdura de hoja muy popular en Asia http://wi631525.ferozo.com/un-agronomo-chileno-ensaya-con-el-tatsoi-una-novedosa-verdura-de-hoja-muy-popular-en-asia/ Tue, 11 May 2021 16:42:16 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=66717 La Fundación para la Innovación Agraria (FIA) de Chile informó que está colaborando en la región de Coquimbo con un proyecto hidropónico que incorpora el tatsoi (Brassica, de la familia de las coles), una hortaliza que “tiene un leve sabor a mostaza, con hojas en forma de cuchara de color verde intenso y crocancia que […]

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La Fundación para la Innovación Agraria (FIA) de Chile informó que está colaborando en la región de Coquimbo con un proyecto hidropónico que incorpora el tatsoi (Brassica, de la familia de las coles), una hortaliza que “tiene un leve sabor a mostaza, con hojas en forma de cuchara de color verde intenso y crocancia que las hacen una hortaliza llamativa en cualquier plato”. La planta “es exótica, nutritiva y, por lo demás, uno de los alimentos más populares de China”.

El proyecto impulsado por la FIA también contempla el cultivo de Golden Berry. Gonzalo Ibacache, el ingeniero agrónomo a cargo, cuenta que ambos productos son la “motivación de innovar en el desarrollo de nuevos productos, diversificar la agricultura local y cambiar el método de hacer agricultura regional. Esto en respuesta a la demanda de los consumidores, quienes optan por productos de este tipo, lo que se demuestra en el alza de consumo de alimentos sustentables, poco comunes y que además tengan un alto valor nutricional”.

Actualmente el joven tiene un invernadero productivo en la localidad de Unión Campesina, a 16 kilómetros al suroeste de Ovalle, recubierto de malla antiáfidos, equipado con 10 mesones de raíz flotante (hidroponía) con una producción de 600 plantas de tatsoi, además de 60 plantas de Golden Berry en contenedores, todo esto en una superficie de 210 metros cuadrados.

“La iniciativa consiste en el desarrollo de dos superalimentos. El primero es el tatsoi, una subespecie asiática de Brassica rapa cultivada como hortaliza de hoja con propiedades que le confieren el título de súper alimento, de crocancia y sabor intenso y un color verde que resalta, su sabor es similar a la mostaza, con cierto picor, un tanto parecido al berro”, indicó en primer término.

Añadió que “por otro lado tenemos el cultivo de Golden Berry que pertenece a la familia Solanaceae y posee características similares a las plantas de tomate; incluso su fruto es muy similar a un tomate amarillo con la diferencia que este es envuelto delicadamente en un cáliz que protege al fruto. Tiene origen en la Cordillera de Los Andes, específicamente en Perú”.

El director ejecutivo del FIA, Álvaro Eyzaguirre, explicó por qué ese organismo apoya estas investigaciones. “Uno de los desafíos estratégicos de la Fundación es el desarrollo de mercados innovadores a diferentes escalas, adaptado a cada una de las necesidades y oportunidades que nos entrega el territorio para hacer posible la diversificación del sector que con el pasar de los años tiene el desafío de nutrir al mundo con menos recursos naturales disponibles. Quiero felicitar a los jóvenes que deciden quedarse en sus regiones y aportar, con innovación, al desarrollo y abastecimiento local con procesos sostenibles que aportan a la disminución del 50% en el uso de agua”.

La principal innovación es producir estos cultivos de forma comercial empleando métodos hidropónicos. Para el caso del tatsoi, se utiliza el Sistema de Raíz Flotante (SRF) con algunas pruebas y modificaciones agregando ripio y carbón como sustratos inertes, esto ha permitido ahorrar aún más agua. “Si antes utilizábamos 400 litros por mesón, ahora se utilizan cerca de 220 litros, lo que se traduce en una reducción cercana a la mitad de agua utilizada”, dice Gonzalo.

En el caso de Golden Berry, se produce en sistema hidropónico con sustrato compuesto de orujo, turba y perlita, recolectando el agua percolada para su reutilización.

Para ambas, añade Gonzalo, la hidroponía exige añadir una solución que entrega los nutrientes que permiten el crecimiento correcto de las plantas. Aquella que se compone por fertilizantes (nitrato de potasio, sulfato de magnesio, entre otros) que se calcula en base a las concentraciones de minerales presentes en el agua de regadío y la demanda de las plantas; obteniendo así una solución nutritiva balanceada acorde a nuestra agua y cultivos.

Además, para poder controlar y monitorear las plagas el joven utiliza flores, como el Alyssum maritimum, que atrae a micro avispas las cuales se encargan de parasitar insectos plaga como pulgones; y, por otro lado, utilizan caléndula como cultivo trampa, para que sea hospedero de los pulgones; de este modo fortalecen la biodiversidad, evitando el uso de plaguicidas.

“Tenemos un cordón de flores alrededor del invernadero, esto para tener presencia de enemigos naturales en el caso que se contamine el invernadero”, explicó.

Por el momento, debido a la pandemia, añade Gonzalo, “hemos tenido muy buena recepción por parte de los consumidores. Antes de la pandemia realizábamos entrega a algunos restaurantes en la ciudad de Ovalle y La Serena, ahora que están cerrados por cuarentena realizamos venta directa con el consumidor final con la modalidad delivery en espera de que reabran los restoranes. La gente valora que sean súper alimentos, sobre todo en tiempos de pandemia en que necesitamos estar bien alimentados con un sistema inmune fuerte y saludable, también se valora bastante el que sean producidos de forma sustentable y con baja carga de plaguicidas”

En el caso del tatsoi entrega fibra, calcio, carotenos, antioxidantes y aporta el doble de vitamina C que los limones y las naranjas. Se puede consumir cruda en mix de hojas, en guisos y/o sopas. En tanto, el Golden Berry es muy utilizado por personas con diabetes porque ayuda a regular el nivel de azúcar en la sangre, además aporta muchos antioxidantes, hierro, vitaminas A, B y C, combate los procesos degenerativos e inflamatorios. Se puede consumir en ensaladas, en postres, jugos o estado natural como fruta, cierra Gonzalo Ibacache.

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Una visita a Vequa, donde las lechugas y rúculas crecen flotando sobre una enorme pileta y se cosechan con palos y cuerdas http://wi631525.ferozo.com/una-visita-a-vequa-donde-las-lechugas-y-ruculas-crecen-flotando-sobre-una-enorme-pileta-y-se-cosechan-con-palos-y-cuerdas/ Mon, 03 May 2021 15:11:07 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=65624 Cuando ingresamos a los enormes invernaderos donde se producen las verduras de hoja de Vequa, en General Rodríguez, estaban en plena cosecha de rúcula. No hay que imaginarse a nadie agachado sobre el surco, cortando planta por planta, para entender el proceso. Los cosechadores tiraban de unas cuerdas o empujaban con largos palos para acercar […]

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Cuando ingresamos a los enormes invernaderos donde se producen las verduras de hoja de Vequa, en General Rodríguez, estaban en plena cosecha de rúcula.

No hay que imaginarse a nadie agachado sobre el surco, cortando planta por planta, para entender el proceso. Los cosechadores tiraban de unas cuerdas o empujaban con largos palos para acercar hacia ellos a cientos de plantas ubicadas sobre unas plataformas que flotaban sobre el agua. Luego tomaban uno por uno esos módulos y con suma facilidad los depositaban en un canal contiguo, donde también circulaba el agua. Desde allí, el trencito de rúculas navegaba directamente hacia la sala de empaque y en pocos minutos se armaban los paquetes, listos para salir al mercado.

Vequa es uno de los emprendimientos hidropónicos más ambiciosos de los que hay en Argentina. Lo armaron en 2018 dos agrónomos, Gustavo Marcos y Donald Mc Gillivray, que se cansaron de producir a cientos de kilómetros lechugas y otras hojas verdes para proveer a Buenos Aires. Se cansaron de renegar no solo de las distancias. También de las contingencias climáticas a las que está expuesta la producción convencional. Y a la dificultad creciente de conseguir mano de obra.

Luego de un concienzudo análisis de las diferentes opciones, el sistema que eligieron estos agrónomos para hacer hidroponia es diferente al tradicional del agua que circula por caños. Ellos montaron un invernadero con 12 mil metros cuadrados de piletas. No da para nada, apenas mojarse las patas. Tienen solo 24 centímetros de profundidad. Sobre esas piletas crecen robustas las verduras de hoja.

Mirá la entrevista con Gustavo Marcos_

En una visita de Bichos de Campo a ese novedoso establecimiento. inaugurado en 2018 y visitado en aquella ocasión por el ex presidente Mauricio Macri, Marcos nos mostró cómo es el sistema que utilizan con grandes ventajas respecto del convencional: las plantas se colocan sobre una plataforma flotante con agujeros (la densidad de estas perforaciones varían según el cultivo que vaya a realizarse). De ese modo, las raíces de cada planta quedan sumergidas en el agua, que se enriquece con los nutrientes exactos que necesitan para crecer. El agua no se cambia, pues es un circuito cerrado en el que circula.

Una lechuga tarda 70 días en crecer. Una rúcula menos, de 27 a 40 días dependiendo de la estación (en invierno le cuesta más, como a todos). No es que se logren tasas de crecimiento más rápidas que las de las verduras de hoja sembradas en la tierra, pero sí resulta todo mucho más práctico. Lo único tradicional es el arranque, con pequeños plantines que al adquirir un tamaño adecuado son trasplantados en las piletas.

En Aqua hacen varias lechugas diferentes, rúcula, espinaca, albahaca y la nueva promesa de las verduras de hoja, el kale. Las placas van avanzando en las enormes pilates al ritmo en que las plantas van creciendo. Arrancan desde el fondo más chiquitas y a medida que se acercan al frente del invernadero, por donde pasa el canal, van acercándose a su tamaño comercial. Por eso el final del proceso es muy sencillo: los paneles se acercan con una cuerda o con largos palos hasta el “cosechero”.

Como dijimos, nos tocó presenciar la cosecha de rúcula. Las planchas se colocan en el canal que las sube hasta la sala de empaque. ¿Qué proceso las esperará del otro lado? No hay gran misterio. Hay una rápida selección y las plantas de rúcula se envasan rápidamente dentro de una bolsa: la raíz queda dentro, las hojas relucientes se escapan para tentar a la clientela. De ese modo, se conservan frescas bastante más tiempo que las que se arrancan de la tierra.

La firma que produce las verduras Vequa se llama Aqua Float y ya está presente en varias cadenas de supermercados y verdulerías.

El emprendimiento hidropónico que logró una ‘selfie’ con Macri

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Carlos y Gabriela comenzaron a hacer hidroponia casi de casualidad y ahora son expertos: “Acá las plantas están en un spa, no se estresan y crecen 40% más rápido que en tierra” http://wi631525.ferozo.com/carlos-y-gabriela-comenzaron-a-hacer-hidroponia-casi-de-casualidad-y-ahora-son-expertos-aca-las-plantas-estan-en-un-spa-no-se-estresan-y-crecen-40-mas-rapido-que-en-tierra/ Sat, 01 May 2021 12:50:15 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=65599 Inspirado por uno de sus hijos que un día le dijo “esto es lo que viene”, Carlos Lisanti y su compañera Gabriela “La Colo” decidieron poner manos a la obra e incursionar en un terreno que desconocían: la hidroponia. Hace unos años fundaron en la localidad bonaerense de Pablo Nogués un emprendimiento llamado Del agua […]

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Inspirado por uno de sus hijos que un día le dijo “esto es lo que viene”, Carlos Lisanti y su compañera Gabriela “La Colo” decidieron poner manos a la obra e incursionar en un terreno que desconocían: la hidroponia. Hace unos años fundaron en la localidad bonaerense de Pablo Nogués un emprendimiento llamado Del agua venimos. Allí producen todo tipo de verduras de hoja y además hace un par de cosas insolentes: logran un mix de especies en el mismo espacio, y también cosechan y venden las plantas en dos estadíos previos: micro (apenas más que un brote) y baby (a mitad de camino).

Carlos era contador y no tenía nada que ver con la agricultura. Pero junto a su familia conformó en mayo del 2016 el que define como “el primer establecimiento de cultivo hidropónico de hortalizas libres de agroquímicos y de calidad premium en Buenos Aires”. El invernadero tiene 900 metros cuadrados repletos de tuberías agujereadas por donde circulan el agua y los nutrientes. Lisanti agregó que ellos siembran siguiendo el calendario biodinámico, que no usan productos químicos y que producen unas 18 mil plantas a una velocidad asombrosa.

¿Por qué tanta velocidad? “Acá las plantas están como en un spa, reciben el alimento exacto a la hora indicada, no se estresan y crecen 40% más rápido que en tierra y son mucho más sabrosas al no utilizar agroquímicos”, resalta Lisanti a Bichos de Campo mientras invita a la recorrida por su invernadero.

Mirá la entrevista completa:

Como dijimos, antes de arrancar con este proyecto el conocimiento de Lisanti sobre el tema era cero, literal. Pero Ramiro comentó de un proyecto que estaba haciendo un amigo suyo en Australia y ese fue el puntapié que llevó a la familia a capacitarse en hidroponia para replicar aquel modelo en Argentina.

“A raíz de haber hablado con colegas amigos que ya hacían hidroponia, pensamos que el mejor sistema a utilizar era el de NFT, que es un sistema cerrado de agua con pasaje de nutrientes, donde ésta circula por unos perfiles o caños rectangulares, para lo cual se requiere de una bomba superior que te eleve el agua hasta la parte superior de la mesada. Luego se trabaja todo en gravedad y con caídas, pero con retorno al tanque de origen, lo que te permite ahorrar hasta el 90% del agua”, describe.

La Colo, su esposa, es la especialista en saber qué sembrar en el invernadero; por ahora tienen 16 variedades de verduras de hoja y además obtienen mezclas de variedades reunidas en un mismo casillero de las tuberías, de modo que cuendo cosechan ya tienen el mix adecuado.

“Iniciamos con cosas básicas como lechuga, radicheta, berro o kale, pero también empezamos a conseguir semillas de distintas coles chinas (como mizuna, pak choi, hakusai), entre otras que no se consiguen acá y fue así como logramos hacer un mix de todas esas variedades en una misma planta, para lograr que la ensalada verde no sea desabrida”, explica Lisanti.

Realizar manejos agronómicos hechos en pequeñas superficies y con tiempos acelerados. Eso es hacer hidroponia para Lisanti. “La mayor densidad por metro cuadrado y la mayor rapidez en el crecimiento nos permiten sectorizar ciertas partes del cultivo y experimentar qué mix conviene hacer y cuál sale mejor al mercado y qué es lo que la gente va demandando”, manifiesta.

Aunque su escala productiva actual no les permite llegar con flujo de mercadería a supermercados y cadenas comerciales muy grandes, Lisanti logró conseguir distintos circuitos comerciales como restaurantes, dietéticas y almacenes orgánicos. Los consumidores que husmean por allí “ya se están mentalizando en que esa guarnición que acompañe el plato sea sana y rica”, asegura.

La inversión para cultivar bajo hidroponia es grande, avisa Carlos. Se requieren invernaderos, media sombra, extractores que mantengan la humedad y la temperatura bajo control, sensores en los tanques que midan el alimento que reciben las plantas y que mantengan su PH nivelado y la dependencia de la electricidad ya que hay que alimentar a las bombas que mueven el agua.

En cuanto a las semillas, Lisanti lamenta que aquí no haya buena calidad y deban importarlas. “Tristemente debo decir que el 100% son importadas porque acá no hay semillas nacionales de un nivel de calidad en cuanto a poder germinativo. Todo lo que ves acá es de origen holandés, italiano, norteamericano y brasilero, países que están mas avanzados en semillas hibridas”.

“No es algo masivo la hidroponia aún en Argentina pero hay mucho interés y se dictan muchos cursos para aprender a hacer un mini sistema hidropónico porque ahí ,en donde tengas cuatro metros cuadrados y cuatro horas de sol podés hacerlo”, concluye Lisanti.

En Del Agua Venimos integran una red de organizaciones que se ocupan por el cuidado del medio ambiente, adoptando las reglas de ahorro de energía, consumo responsable de agua y separación de residuos reciclables.

Incluso utilizan bolsas de empaque de sus productos 100% biodegradables y confeccionadas a base de almidón de maíz, recolectan el agua de lluvia, realizan compostaje con desechos orgánicos y emplean las 3R de la ecología: Reducir – Reutilizar – Reciclar.

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Wilmer Díaz produce con hidroponia 5 veces más que en un planteo convencional y ahorrando 90% de agua: “En Youtube parece fácil, pero esto es 100% trabajo” http://wi631525.ferozo.com/wilmer-diaz-produce-con-hidroponia-5-veces-mas-que-en-un-planteo-convencional-y-ahorrando-90-de-agua-en-youtube-parece-facil-pero-esto-es-100-trabajo/ Thu, 29 Apr 2021 11:58:46 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=65512 Wilmer Díaz es un ingeniero agrónomo nacido en Bolivia que en el año 2000 vino a la Argentina “con un brazo detrás y otro delante”, como él mismo define. Soñaba con fundar su propio proyecto hidropónico porque ya en su país había tenido una experiencia previa, produciendo frutillas. Pero no pudo hacerlo hasta muchos años […]

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Wilmer Díaz es un ingeniero agrónomo nacido en Bolivia que en el año 2000 vino a la Argentina “con un brazo detrás y otro delante”, como él mismo define. Soñaba con fundar su propio proyecto hidropónico porque ya en su país había tenido una experiencia previa, produciendo frutillas. Pero no pudo hacerlo hasta muchos años después. Finalmente en 2017 logró comenzar a  hacerlo en “El Campito”, en un predio de solo 3 hectáreas ubicado en Presidente Derqui, en el conurbano de Buenos Aire. Allí produce hasta 5 veces más de verduras de hoja de lo que se produciría en campo convencional. Y ahorrando el 90% del agua.

Díaz cuenta que arrancar con la hidroponia le llevó 7 años de preparación. En el emprendimiento utiliza la llamada tecnología NFT (del inglés (Nutrient Film Technique), una técnica que hace recircular el agua dentro de cañerías que van regando las plantas y conducen hasta ella los nutrientes necesarios para que crezcan sanas. Pero el caso de Wilmer es notable porque él mismo fue solucionando -con mucho conocimiento y sobre todo ingenio- los problemas que se le presentaban.

Un escollo, el principal, era la calidad del agua. Díaz aclaró que gracias a esa tecnología NFT se ahorra mucho recurso en el proceso de cultivo. “Mientras un productor utiliza 100 litros de agua en un sistema de producción convencional aquí usamos 10 litros, y asimismo la recirculamos, o sea que ahorramos el 90% de volumen de agua utilizada para la misma superficie”, resaltó a Bichos de Campo.

Mirá la entrevista completa realizada a Wilmer Díaz:

Pero ahorrar el agua no solucionaba las cosas: “Notamos que acá había muy mala agua y te doy un dato: la cantidad de sodio en el agua de pozo está en un punto máximo de donde te pueden declarar no apto para agricultura”, describió.

Dado que la calidad del agua de pozo era mala, Díaz comenzó a utilizar dos variantes para utilizarla: por un lado recolecta el agua de lluvia que cae sobre los invernaderos y la junta en una pileta. Cuando esta dotación se le acaba comienza a filtrar el agua de pozo mediante una planta de ósmosis inversa, para quitar todos los elementos contaminantes que puedan estar disueltos en ese agua.

Díaz tiene claro que si se quiere emprender en hidroponia, una de las claves es pensar en la calidad de un recurso clave para el sistema: el agua. “Es lo más importante”, aseguró. Hoy logra producir en 3200 metros cuadrados pero su proyecto inmediato es lograr una ampliación para llegar a los 5800 metros cuadrados. Ya está construyendo esos nuevos galpones.

Pese a tener los conocimientos, hay algo más que frena la posibilidad de emprender en hidroponia y de crecer: el costo inicial es muy alto. “Es muy costoso entrar en esto; el metro cuadrado de cultivo hidropónico cuesta 35 dólares”, dimensionó. Indicó además que no hay fuentes de financiamiento adecuadas. “Es muy triste que el Gobierno no apoye ninguna unidad de producción de este tipo, que además son alimentos”, precisó.

¿Es saludable el cultivo hidropónico? Para responder a esa pregunta, Díaz citó a quien él considera el padre de la Hidroponia moderna, Howard M. Resh: “Es el cultivo más puro y orgánico del mundo. Una planta necesita 16 elementos puros para crecer, y nosotros le damos esos elementos a través de sales altamente solubles, en otras palabras, le damos sólo lo que necesita”, declaró.

El agrónomo explicó que en el proceso hidropónico no utilizan agroquímicos ni hay riesgos de contaminación por presencia de metales pesados en el agua y eso garantiza la salubridad a los cultivos que produce. A la vez, afirmó que hay un público cada vez más ávido por estos tipos de alimentos. “El público busca alimentarse de modo saludable y nosotros vamos detrás de ese mercado”, remarcó. Pero no le resultó fácil.

En efecto, el Wilmer mostró su mejor madera cuando tuvo que salir a vender sus verduras hidropónicas: como los mayoristas le querían pagar lo mismo que a cualquier productor convencional, se tomó el trabajo de acordar con las verdulerías que abastecen al público ABC1 de Pilar. Hoy esas verdulerías ubicadas estratégicamente cerca de los countries son sus principales clientes.

En El Campito se produce lechuga mantecosa, lechuga francesa, lechuga morada, rúcula, radicheta, kale y hasta berro, un cultivo tradicional que estaba dejando de consumirse porque tradicionalmente crecía en acequias, las cuales suelen estar contaminadas en Buenos Aires, y por eso acarreaba riesgos en su consumo. “Pero al hacer al berro bajo sistema hidropónico nos salteamos el inconveniente de que pueda sufrir contaminación y tenemos todo un público selecto que lo requiere”, indicó.

-¿Y es sencillo producir bajo sistema hidropónico?

-Si vas a Youtube, verás que todos tienen la fórmula mágica y en un video te enseñan a ser un empresario en 100 metros cuadrados, pero la realidad es que en esto tenés que estar metido al 100% de tu tiempo.

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En una zona desértica de San Juan levantaron un invernadero hidropónico para producir forrajes que alimenten las cabras de pequeños productores http://wi631525.ferozo.com/en-una-zona-desertica-de-san-juan-levantaron-un-invernadero-hidroponico-para-producir-forrajes-que-alimenten-las-cabras-de-pequenos-productores/ Thu, 22 Apr 2021 16:46:43 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=64859 En la lengua huarpe Polok Nenu significa “trabajo para el buen vivir”. Ese es el nombre que lleva el programa desarrollado por el Ministerio de Desarrollo Humano de San Juan. ¿De qué se trata? Básicamente de fortalecer la matriz productiva de los pueblos originarios y familias rurales locales. Para eso se invirtió en un invernadero […]

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En la lengua huarpe Polok Nenu significa “trabajo para el buen vivir”. Ese es el nombre que lleva el programa desarrollado por el Ministerio de Desarrollo Humano de San Juan. ¿De qué se trata? Básicamente de fortalecer la matriz productiva de los pueblos originarios y familias rurales locales. Para eso se invirtió en un invernadero hidropónico que permita el abastecimiento de forraje -aún con la falta de agua que caracteriza a la provincia y en especial la zona donde está ubicado- para la producción caprina de la zona.

“Nos hemos fijado objetivos para transformar algunas estructuras productivas basadas en diversificar y en la recuperación de la cultura del trabajo. Lo que estamos haciendo es fortalecer los talentos y las capacidades propias de los pueblos originarios”, dijo a Bichos de Campo Raúl Alonso, el director de Políticas de Equidad en el Ministerio de Desarrollo Humano de San Juan. Ese área está a cargo de Fabián Avallay y cuenta con apoyo del gobernador Sergio Uñac.

El programa cuenta con varias etapas y asistirá a un total de 600 familias. El primer paso consistió en la construcción en la localidad de Bermejo de un invernadero hidropónico de 80 metros cuadrados con un sistema de riego por microaspersión. Eso permitirá producir forraje que servirá para alimentar a 200 cabras en un tambo caprino.

Se cultivará cebada, maíz y centeno, y la capacidad productiva del invernadero rondará los 3000 kilos de materia seca cada 12 días, a razón de 14 fardos diarios.

“Hemos armado una rotación de 12 días a partir del llenado de la bandeja. Armamos las bandejas de 6 pisos y eso tiene un tiempo de germinación y producción definitiva de entre 12 y 14 días, tiempo en el que se da la mayor concentración de nutrientes. A partir del día 14 comienza a desvalorizarse la concentración”, explicó Alonso.

“Las comunidades huarpes dedicadas a la crianza de ganado caprino tienen serios problemas de alimentación y agua. Estos sistemas vienen a solucionar eso. Utilizamos dos litros de agua por cada kilo de materia seca, contra 200 a 600 litros que quiere el sistema tradicional. A lo mejor con una cisterna de 15.000 litros de agua tenemos para dos meses de producción de forraje”, agregó el funcionario.

La inversión total fue de 2 millones de pesos e incluyó la provisión de las cabras para el tambo, todas de raza pura. Las máquinas de ordene y refrigeración se encuentran aún en un proceso de licitación.

En el tambo trabajarán 26 familias que supervisarán su funcionamiento y la producción de queso, que luego será comercializado y distribuido por otras familias de la comunidad.

Desde el Ministerio indicaron que este proceso permitirá también recuperar parte del monte nativo natural que se ha perdido, al tener una nueva fuente de producción de forraje.

“El objetivo final es replicarlo y construir otros sistemas hidropónicos más económicos, pero con los mismo resultados de producción, en otras comunidades originarias”, aseguró Alonso.

Las siguientes etapas de Polok Nenu incluyen el fomento a una fábrica de alimentos para celíacos ubicada en la localidad de Caucete, también manejada por comunidades huarpes y que será provista de leche de este tambo (la leche caprina es apta para celíacos); la fabricación de cerveza artesanal a base de algarrobo y la promoción de turismo local.

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