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horticultura – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 08 Nov 2021 16:53:01 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png horticultura – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Hay que ponerle corazón para producir corazones más grandes: El agrónomo Gonzalo Villena se especializó en el alcaucil y nos revela sus secretos http://wi631525.ferozo.com/hay-que-ponerle-corazon-para-producir-corazones-mas-grandes-el-agronomo-gonzalo-villena-se-especializo-en-el-alcaucil-y-nos-revela-sus-secretos/ Mon, 08 Nov 2021 12:47:59 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=84949 Gonzalo Villena recién se había recibido de ingeniero agrónomo cuando se le presentó la oportunidad de trabajar como asesor técnico de un grupo de Cambio Rural, aquel programa asociativo de los años 90. Los que lo convocaban eran productores hortícolas, sobre todo de ascendencia italiana, que en las quintas del sur de La Plata todavía […]

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Gonzalo Villena recién se había recibido de ingeniero agrónomo cuando se le presentó la oportunidad de trabajar como asesor técnico de un grupo de Cambio Rural, aquel programa asociativo de los años 90. Los que lo convocaban eran productores hortícolas, sobre todo de ascendencia italiana, que en las quintas del sur de La Plata todavía cultivaban alcauciles.

Era 1994. Gonzalo no sabía todavía que aquel extraño cultivo le ocuparía casi toda su trayectoria profesional. Que se enamoraría de el. Y que hasta la vida de toda familia giraría en torno a esta “tanada”.

Muy pronto se convirtió en productor en el campo de su familia, ubicado un poco más allá de Villa Garibaldi, a solo 13 kilómetros del centro de la capital provincial. También, junto a su esposa Adriana, se integró rápidamente a ese grupo que con el correr del tiempo lograría la Indicación geográfica “Alcauciles Platenses”. Y así se convirtió en uno de los principales referentes técnicos en la producción de alcauciles del país y de toda la región.

Tres décadas después, Villena le sigue poniendo garra y corazón para producir los corazones más grandes.

Mirá la entrevista a Gonzalo Villena:

Hubo un tiempo en que la Argentina llegó a ser el 5° productor mundial de esa especie hortícola, con unas 4.000 hectáreas en todo el país. Pero en 1994, cuando Gonzalo fue recomendado para ser asesor técnico de aquel grupo de productores italianos o descendientes que intentaban mantener viva esa tradición productiva, esta actividad venía de capa caída, en vías de extinción.

-¿De alcauciles en la Facultad seguramente no habían hablando nunca?

-Nada. Yo empecé a aprender con ellos realmente, porque el alcaucil es algo muy puntual también. Pero con ellos empezamos a contactarnos con  distintos colegas y con productores de las distintas regiones del país, empezamos a viajar a Cuyo, a Rosario, a Mar del Plata, para tener el panorama de lo que había en el país y a partir de allí tratar de incentivar el desarrollo  y la producción.

-Es muy raro. Creo que nadie se imagina cómo es el cultivo del alcaucil hasta que lo ve.

-El alcaucil es un cardo y lo que nos comemos es la inflorescencia inmadura, (la flor) antes de que se abra. Dentro de lo que son los cultivos hortícolas es de lo más extensivo. Es bastante rústico, pero tiene sus cuidados también.

-¿Se siembra todos los años?

-En realidad es una plantación perenne. Cuando empezamos a trabajar los lotes duraban cinco o seis años. De todas formas, con la incorporaciónd e nuevas variedades ahora estamos en un promedio de 2 o 3 años y creo que la tendencia mundial va hacia la anualidad. Sucede que han aparecido materiales nuevos que flexibilizan las formas de implantarlos. Tenes variables para ampliar la época de la cosecha y así poder tener una mayor oferta estacional, que no esté concentrada solamente en primavera.

-Imagino que la clave del éxito es cosechar el cultivo antes de que se haga flor.

-Sí, esa es una de las claves y por la que hemos trabajado mucho en el grupo cuando sacamos la Indicación Geográfica de los Alcauciles de La Plata. Porque la clave, aparte de la sanidad y el manejo, es el punto óptimo de cosecha, para poder tener un producto que se pueda preservar en el tiempo hasta que llegue al consumidor. A diferencia de otros cultivos no hay nada mecanizado, simplemente hay que pasar y pasar varias veces, e ir seleccionando el tamaño ideal, que no se te empiece a abrir, pero que tampoco esté muy chico, como para poder optimizar el rendimiento pero sobre todo la calidad.

-¿Las nuevas variedades ampliaron el tiempo de cosecha?

-Antes se cosechaba solo en septiembre, octubre y noviembre. A mediados de noviembre todo se terminaba. Ahora con distintas variedades y el manejo de fechas de siembra podemos estar en esta zona empezando a cosechar en mayo, y terminar a fin de noviembre. Tenemos entre cinco y seis meses de cosecha, lo que nos permite tener una mayor presencia en el mercado.

-Duplicar el tiempo de cosecha. Flor de logro agronómico…

-Sí. Eso fue gracias a la incorporación de nuevos materiales y de nueva tecnología. Ates teníamos un solo material, estaba el “Ñato francés”, que después se cambió por el “Francés”. Era muy estacional, la tradicional variedad violeta que trajeron los tanos en la valija, Y bueno, se fue multiplicando acá, pero con el paso de las décadas también se degeneraba porque no había ningún trabajo de selección para buscar mayor productividad. Hubo cada vez más problemas sanitarios  y de producción, lo que fue condicionando un poco la situación del cultivo en la Argentina.

-¿Los nuevos alcauciles revirtieron ese proceso?

Con estos nuevos materiales encontramos mayor productividad y sobre todo  buscamos el tema calidad, en base a sabor y a distintos propósitos, ya sea para consumo en fresco -que es el 95% en la Argentina- o para explorar la ventana de la industrialización, que también es una forma de crecer en superficie y lograr a futuro colocar mayor volumen en el mercado.

-¿Y se han incorporado muchas variedades? ¿Cuáles funcionan?

.El alcaucil blanco prácticamente no se consumía, y de a poco lo vamos incorporando. Es un material mucho más carnoso, compacto, que tiene mucho más corazón que los otros. También este año lanzamos al mercado los alcauciles baby, los mini-alcauciles. Es otro material muy prometedor porque ya tiene otro mercado más gourmet. La variedad te da el doble o triplo de alcauciles, pero todo en tamaño chiquito.

-¿Y de dónde salen estas nuevas variedades?

-El alcaucil nos trajo muchas satisfacciones y pudimos conocer a distintos productores en el país pero también hemos viajado hacia muchos otros países. Tenemos una red de contactos en Europa (Italia, Francia y España son los principales productores), como también en Estados Unidos. A los materiales nuevos que van saliendo los vamos ensayando. Algunos no funcionan y otros siguen para adelante.

-¿Entonces no ha sido una cosa aburrida producir alcaucil sino todo lo contrario?

-Para nada, y además todos los años son distintos. Uno puede planificar todo y de pronto el clima, que el hombre no lo puede manejar del todo, se presenta de una forma distinta y hay que adaptarse y tratar de ir solucionando los problemas que pueden ir apareciendo para tener la mejor cosecha posible.

-¿Y cuál  es el mayor desafío agronómico?

-Es un cultivo bastante rústico. Plagas y enfermedades son fácilmente manejables. Pero hay que conocerlo un poco, ya que es un cultivo largo a diferencia de otros cultivos hortícolas que son de ciclo mucho más corto. Es resistente a la helada, pero a veces una helada tardía lo que hace es manchar el alcauclil y provoca un daño superficial. Pero el sabor en esos casos hasta mejora.

-Nunca mejor dicho que lo que importa es lo de adentro…

-Buscamos eso, el interior. En el alcaucil la parte de afuera se termina desperdiciando y por eso necesitamos fundamentalmente que tenga buen corazón, buen rendimiento a la planta, que tenga sobre todo sabor.

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Para fomentar el contacto con la naturaleza y la biología, crearon el proyecto “Una casa, una huerta” http://wi631525.ferozo.com/para-fomentar-el-contacto-con-la-naturaleza-y-la-biologia-crearon-el-proyecto-una-casa-una-huerta/ Tue, 10 Aug 2021 15:17:23 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=75971 Pareciera que la búsqueda de vincular a la ciudad con el campo, de una forma sencilla pero atractiva, no termina de agotarse y atraviesa a distintos espacios. Esta vez fue el turno de la ONG Plan País, autodefinidos como “una red ciudadana de inteligencia colaborativa”, que se propuso lograr una mayor interacción de los niños […]

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Pareciera que la búsqueda de vincular a la ciudad con el campo, de una forma sencilla pero atractiva, no termina de agotarse y atraviesa a distintos espacios. Esta vez fue el turno de la ONG Plan País, autodefinidos como “una red ciudadana de inteligencia colaborativa”, que se propuso lograr una mayor interacción de los niños con la naturaleza y los procesos de desarrollo biológicos.

El proyecto obtuvo el nombre de “Una casa, una huerta” y se enmarca en un escenario más amplio, relacionados con los propósitos de esta organización.  ¿Qué busca Plan País? “Elaborar –valga la redundancia- un plan de país compuesto de políticas públicas de Estado que trasciendan los ciclos políticos”. Lo que en criollo explicaríamos como “que no venga un nuevo gobierno y cambie todo lo que hizo el anterior”.

Dentro de ese plan de mirada macro, esta ONG diseñó uno específico para el agro con foco en la bioeconomía y la tecnología, para fomentar por ejemplo la producción de las economías regionales. Es allí donde se incluye el programa de la huerta, que consiste en la entrega de materiales educativos y prácticos para la realización de cultivos sencillos, para el consumo personal.

“La campaña arranca con cultivos para todo el año: acelga, espinaca, rabanitos, lechuga, remolacha, ciboulette. Entregamos las semillas con un instructivo que dice la forma de siembra, la distancia entre plantas, y los días aproximados que pasan hasta la cosecha. Y también un paso a seguir para armar la huerta, que aclara cómo elegir el lugar y cómo seleccionar la especie según el tipo de espacio disponible”, explicó Fernando Lapolla, ingeniero agrónomo y miembro de Plan País, a Bichos de Campo.

La entrega de los materiales se realizará en coordinación con distintas instituciones, especialmente aquellas educativas, que podrán aplicar para este programa a través de la web de la organización. El proyecto se financiará a través de los aportes de sus voluntarios.

“Vamos a empezar de abajo hacia arriba, de los chicos a los padres, para que cualquier persona la tenga. No es un programa comercial”, señaló Lapolla y agregó: “Creemos que los beneficios más importantes que de tener una huerta es fomentar el contacto con la naturaleza a través de las plantas, estudiar y conocer el proceso de crecimiento, observar el desarrollo de los seres vivos, valorar el agua y no malgastarla, entre otros. Todo esto genera un hábito de despertar curiosidades, ingenio, de tener paciencia”.

En este sentido el agrónomo indicó que el foco no estará puesto en los debates sobre la producción orgánica o la agroecológica de forma específica, pero si en el cuidado del medio ambiente, de los recursos y del uso racional de fertilizantes y otros productos.

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¿Qué es la “rurbanidad”? Según Mariano Winograd, una nueva oportunidad de hacer una producción inteligente en los confines de las ciudades http://wi631525.ferozo.com/que-es-la-rurbanidad-segun-mariano-winograd-una-nueva-oportunidad-de-hacer-una-produccion-inteligente-en-los-confines-de-las-ciudades/ Sun, 27 Jun 2021 14:45:07 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=70403 Hay quienes sostienen que hay una brecha muy marcada entre lo rural y lo urbano, y en efecto se ven múltiples problemas en torno a la posibilidad de producir en los llamados periurbanos, esa periferia de muchas ciudades que ha comenzado a ser cuestionada por el uso de agroquímicos en la producción. Sin embargo, para […]

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Hay quienes sostienen que hay una brecha muy marcada entre lo rural y lo urbano, y en efecto se ven múltiples problemas en torno a la posibilidad de producir en los llamados periurbanos, esa periferia de muchas ciudades que ha comenzado a ser cuestionada por el uso de agroquímicos en la producción.

Sin embargo, para Mariano Winograd, agrónomo y horticultor, “la idea de que hay una grieta es falsa” y por eso él habla de ‘rurbanidad’, un neologismo al que apela con la idea de mostrar que hay una gran posibilidad de construir consensos entre ambos universos, campo y ciudad.

“Hay un punto donde lo rural y lo urbano se encuentran, no hay conflicto pero sí más exigencias desde la ciudad”, dijo Winograd en diálogo con Bichos de Campo.

Mirá la entrevista a Mariano Winograd:

Winograd reconoció que puede ser que la ruralidad siempre lleve las de perder, pero también declaró que encuentra nuevas formas de ser y de producir. “De repente aparece la hidroponía, la posibilidad de hacer agricultura en el techo de un galpón, los chicos que hacían cannabis en el ropero y que sabían hacer agricultura con luz artificial. Todo ese conocimiento da la posibilidad de hacer fotosíntesis en todos lados. Es un momento muy interesante porque aparece la revancha de poder crear productividad y ganar terreno dentro de las ciudades”, remarcó.

Por otro lado, el consultor frutihortícola mencionó el debate al que invitan personas como Juan Grabois y grupos agroecológicos diversos que consideran que en derredor de la ciudad lo único que puede haber es una agricultura basada en el soslayo de los insumos químicos. Por supuesto, el no está de acuerdo. Cree que se pueden hacer cosas interesantes sin renegar de las nuevas tecnologías.

“Lo que viene es una agricultura con más conocimiento, respetuosa del ambiente, más inteligente, más productiva y que usará de modo más eficiente sus recursos: menos agua para más cosecha, menos espacio para más cosecha y menos despilfarro de insumos energéticos, financieros y laborales para más productividad”, explicó.

En su visión de futuro a no muy largo plazo, Winograd consideró que “la gente irá a vivir a espacios menos agredidos ambientalmente y lejanos de las grandes ciudades, y la agricultura vendrá a espacios más próximos a la ciudad con agricultura sin suelo, con hidroponía, con fruticultura en macetas, con agricultura en los techos y sótanos”.

Durante la charla Winograd recordó cuando él mismo llegó al delta a los 12 años y tuvo un primer contacto con la que luego sería su profesión. “Vi pasar una canoa con canastos de mimbre y frutas, y descubrí que muchos de los que viajaban allí eran productores, la mayoría inmigrantes europeos. Creo que ahí es cuando decidí ser fruticultor. Pero es lógico que hubo cambios desde mi infancia a la adultez. La ciudad creció en algunos lados, y lugares como Nordelta que antes era un pajonal, terminó convirtiéndose casi en una ciudad”, relató.

“Yo soy optimista y creo que la Argentina se caracterizó por encontrar soluciones en los momentos problemáticos de la humanidad. El año 1789 fue un momento problemático, Napoleón invadía Europa y acá proclamamos la libertad e hicimos la Revolución de Mayo. En 1850 había pestes y acá en 1853 hicimos la Constitución y establecimos que todo hombre de buena voluntad que quisiera venir a vivir en el territorio era bienvenido”, resaltó, desbordando optimismo.

“Todo aquello me hace ver hoy al coronavirus en modo tragedia, pero no tanto por la existencia de una enfermedad puesto que hemos convivido desde siempre con bacterias y virus, sino por la actitud negativa del ser humano a creer que coartando la libertad vamos a resolver un problema de la humanidad. Por el contrario, la humanidad va a resolver sus problemas con más libertad, con más creatividad, con más innovación y con menos miedo”, concluyó.

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La familia Cardinali escuchó a César Gramaglia, del INTA, y juntos lograron la primera papa agroecológica del país: Hoy igualan los rindes de la producción convencional http://wi631525.ferozo.com/la-familia-cardinali-escucho-a-cesar-gramaglia-del-inta-y-juntos-lograron-la-primera-papa-agroecologica-del-pais-hoy-igualan-los-rindes-de-la-produccion-convencional/ http://wi631525.ferozo.com/la-familia-cardinali-escucho-a-cesar-gramaglia-del-inta-y-juntos-lograron-la-primera-papa-agroecologica-del-pais-hoy-igualan-los-rindes-de-la-produccion-convencional/#comments Wed, 23 Jun 2021 23:47:23 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=70958 La familia Cardinali vive en Villa Dolores, Traslasierra, y posee un emprendimiento familiar de producción de papa convencional, bajo la marca “La Cerrillense”. El campo está ubicado a 30 kilómetros de la ciudad. Mauricio Cardinali y Erica Ryder tienen 3 hijos: Chiara (21, en la foto), Bautista (17) y Lucio (13). El abuelo de Mauricio […]

La entrada La familia Cardinali escuchó a César Gramaglia, del INTA, y juntos lograron la primera papa agroecológica del país: Hoy igualan los rindes de la producción convencional se publicó primero en Bichos de Campo.

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La familia Cardinali vive en Villa Dolores, Traslasierra, y posee un emprendimiento familiar de producción de papa convencional, bajo la marca “La Cerrillense”. El campo está ubicado a 30 kilómetros de la ciudad.

Mauricio Cardinali y Erica Ryder tienen 3 hijos: Chiara (21, en la foto), Bautista (17) y Lucio (13). El abuelo de Mauricio fue quien llegó a esa región con su hijo, que tenía apenas 4 años de edad, y fundó la empresa agropecuaria. El padre de Mauricio, aquel niño de 4, tiene ahora 76 de edad y sigue trabajando.

Erica es trabajadora social y acumula en su haber una trayectoria de participación y gestión en proyectos comunitarios en el valle, con un fuerte compromiso ecológico, luchando para que el agua fuera y sea considerada un bien social, ya que al río Los Sauces lo habían convertido en un basural. Consiguieron máquinas para limpiarlo y organizaron una campaña contra el dengue. Actualmente está abocada a un proyecto de poner árboles nativos.

Bautista, el hijo del medio, ya sabe preparar la tierra, sembrar y cosechar. Chiara, la mayor, estudia Comunicación digital y ya está trabajando en la comercialización de unas papas especiales. Es muy lindo ver a toda la familia cosechando, unidos y persiguiendo un mismo sueño.

Pero a la larga historia de este emprendimiento se le sumó, cierto día, un personaje que lo haría virar su producción hacia otro rumbo: la agroecología. Se trata del ingeniero agrónomo, César Gramaglia, técnico extensionista del INTA Villa Dolores, que lleva 15 años apoyando a los productores de Traslasierra.

Gramaglia le propuso a Mauricio Cardinali destinar alguna parte de sus tierras a hacer ensayos de cultivos agroecológicos en la papa, con el objetivo de demostrar que éstos pueden rendir lo mismo o más que los cultivos convencionales.

El ingeniero aclara que no es experto en papas, como lo son muchos de sus compañeros del INTA Balcarce. Pero César sí se había especializado en agroecología mediante un curso en el que también se capacitó en agricultura biológico-dinámica y permacultura. En 2015 hizo un posgrado en Agroecología, de la Universidad de La Matanza. Y actualmente integra el equipo académico que creó -el 27 de mayo de 2021- un posgrado en la Universidad de los Comechingones, en Merlo, San Luis, con el título de Diplomatura en Agroecología con énfasis para zonas áridas y semiáridas. De modo que César promueve la producción agroecológica en las diversas producciones del valle.

Mauricio aceptó con beneplácito la propuesta de César y destinó un cuarto de hectárea de su campo para el cultivo de la papa agroecológica. En esa zona productiva, la papa se siembra y cosecha dos veces por año, con una siembra temprana entre julio y agosto, para cosechar en noviembre/diciembre; y una siembra tardía, entre febrero/marzo, para cosechar en junio/julio.

Comenzaron con esta experiencia en 2019. En la primera campaña cosecharon unas 300 bolsas de 20 kilogramos. Ya en la segunda, sembraron sobre 5 hectáreas, en forma “normal y no tupida” –destaca Chiara- y cosecharon unas 1000 bolsas por hectárea. Llevan tres campañas realizadas, y en la última sembraron en forma más tupida sobre la misma superficie de 5 hectáreas, y cosecharon más de 1500 bolsas por hectárea.

El resultado fue contundente: lograron cosechar el mismo promedio que el de la papa convencional, unas 35 toneladas por hectárea. Fue tan sorprendente para los Cardinali, que decidieron donar las ganancias de esa producción agroecológica a la Agencia de Experimentación Agropecuaria de Villa Dolores, dependiente de INTA Manfredi, para que invirtieran en instrumentos de laboratorio, necesarios para el análisis de suelos, de alimentos y de bioinsumos, a fin de ir mejorando los servicios a toda la comunidad.

Hoy ya destinan 12 hectáreas a la producción de papa agroecológica. Un detalle es que la cosecha temprana se hace cuando llega el régimen de lluvias y la papa debe levantarse antes de que se pudra bajo tierra. Pero en la cosecha tardía, que ocurre entre junio y julio, el clima frío y seco hace que la papa pueda conservarse bajo tierra.

Una semana previa a la tercera cosecha, César realizó una jornada de demostración del novedoso manejo. Porque parece que fue el primer ensayo de papa agroecológica realizado en el país, consagrándose pionero en el rubro papero. Mostraron que habían cosechado 10 metros lineales y habían estudiado el rendimiento por hectárea. Causó tal aceptación entre los asistentes que no solo Cardinali seguirá aumentando su área sembrada, sino que los huerteros del cordón frutihortícola de Villa Dolores comenzaron a destinar una parte de sus tierras al cultivo agroecológico del tubérculo.

César está asesorando tanto a cultivos hortícolas de tomate, lechuga, pimiento, poroto y demás, como a frutícolas de nogales, olivares, viñedos, etc., y a ganaderos, sobre todo a la capricultura, entre ellos, al establecimiento La Colorada, del cual ya hicimos nota en Bichos de Campo.

Contame una historia de amor: Después de la crisis de 2001 Valeria y Rafael se fueron a producir orégano al campo, terminaron enamorados de las cabras y haciendo exquisitos quesos

Además, en los CENMAs (Centros Educativos de Nivel Medio para Adultos) se organizó un curso virtual de agroecología a través de audios que produjo César, y que se transmitieron por Whatsapp durante la pandemia. Es interesante notar que esos adultos estudiantes, en su mayoría, son trabajadores de la papa convencional en la zona, de modo que conocen bien su manejo. Al volver a sus trabajos comenzaron a expandir esos saberes y a cuestionar lo que se daba por hecho y normal, en el manejo de la tierra.

César sostiene que está comenzando a demostrar que es un mito que no se pueda producir alimentos sin el “paquete convencional de agroquímicos” en la agricultura extensiva. Agrega que están logrando similares márgenes brutos, derribando el mito de que la agroecología es menos rentable.

“Los costos de siembra y de cosecha son menores y no requiere más esfuerzo ni gasto de mano de obra –dice- y ni hablar de los costos indirectos por ahorrar daños al medio ambiente”. Y agrega: “Todos tenemos el derecho constitucional de acceder a alimentos sanos”. También apunta que se están realizando experiencias para desarrollar a nivel local, sistemas alternativos, participativos, de garantía, con comisiones fiscalizadoras para remplazar a las costosas certificaciones orgánicas oficiales.

Para reemplazar insumos externos, César elabora biofertilizante orgánico con mantillo que levanta del monte nativo junto a Chiara y su novio, al que le agregan granos de cereales o afrechillos de cereales (el afrechillo es un subproducto de la industria harinera). Lo aplican todas las semanas sobre los cultivos de papa agroecológica.

Los Cardinali aún están lejos de que toda su producción sea agroecológica, pero ese es su sueño, según aventura Chiara, que cuenta que en el año 2001 su familia alquiló el puesto 9 de la Nave 8 del Mercado Central de Buenos Aires para vender su papa tradicional.

En los camiones que llevan la papa convencional ahora destinan un poco de lugar para ir trasladando la agroecológica. Las envasan en bolsas de papel bajo la marca “La Cerrillense agroecológicas”, a diferencia de las comunes, que van en bolsas de nylon. Hoy también la venden en el puesto 33 de la Feria El Reloj, en el mismo mercado.

“El valle de Traslasierra ha sido cuna de grandes cambios sociales -asegura Erica, la mamá de Chiara- y se asombra del boom agroecológico en el valle, de la mano de César. “Hoy tenemos que buscar nuevos caminos para dejar una huella concreta a las generaciones venideras, lo que también implica recuperar antiguos saberes”, remata.

Chiara, para despedirse, nos obsequió la canción La Vuelta Larga (Pata Pata), de y por el chuncano José Luis Aguirre, que ya es el himno de los “chuncanos”.

 

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Por la vuelta del tomate con gusto a tomate: Un grupo de investigadores trabaja en el rescate de las viejas variedades http://wi631525.ferozo.com/por-la-vuelta-del-tomate-con-gusto-a-tomate-un-grupo-de-investigadores-trabaja-en-el-rescate-de-las-viejas-variedades/ http://wi631525.ferozo.com/por-la-vuelta-del-tomate-con-gusto-a-tomate-un-grupo-de-investigadores-trabaja-en-el-rescate-de-las-viejas-variedades/#comments Mon, 31 May 2021 10:50:49 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=68597 Fernando Carrari es profesor Adjunto de la Cátedra de Genética e investigador Principal del CONICET en el IFIBYNE; Gustavo Schrauf es profesor Titular de la Cátedra de Genética y director del “Criadero Cultivos del Sur” de la Facultad de Agronomía de la UBA, e Ignacio Castro es alumno de la carrera de Agronomía y co-responsable […]

La entrada Por la vuelta del tomate con gusto a tomate: Un grupo de investigadores trabaja en el rescate de las viejas variedades se publicó primero en Bichos de Campo.

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Fernando Carrari es profesor Adjunto de la Cátedra de Genética e investigador Principal del CONICET en el IFIBYNE; Gustavo Schrauf es profesor Titular de la Cátedra de Genética y director del “Criadero Cultivos del Sur” de la Facultad de Agronomía de la UBA, e Ignacio Castro es alumno de la carrera de Agronomía y co-responsable de la ejecución de los ensayos en la estación experimental de Gorina del MDA-INTA.

Ellos son parte del equipo que trabaja en el “Rescate del tomate criollo” y en esta nota cuentan de qué se trata y por qué lo hacen. Más info aquí.

-¿Cómo nació el proyecto de rescate del tomate criollo?

-Debido a que desde hace tiempo la “pérdida del sabor del tomate” nos ha llegado como una demanda insistente. Y aunque sabemos que gran parte de la pérdida del sabor se debe a la forma en que se produce-comercializa, consideramos que el mejoramiento genético alguna responsabilidad tiene sobre esa pérdida. Dentro de la Cátedra de Genética y el Criadero “Cultivos del Sur” de la Fauba se desarrollan diferentes líneas de investigación y esta es una de ellas.

-¿Entonces?

-Un día Fernando Carrari apareció en la Cátedra con una enorme colección de semillas que en su mayoría eran de tomates cultivados a principios y mediados del siglo pasado en la Argentina y ahí todos pensamos que estaba la posibilidad de recuperar “el sabor perdido”. Estas semillas provenían de diferentes bancos de germoplasma, de Estados Unidos y Alemania, donde habían sido guardadas y multiplicadas durante varios años: la falta de sabores diferentes en los frutos también va acompañada de falta de diversidad en otros caracteres importantes para el cultivo y producción de esta hortaliza y recuperar el acervo genético podía ser un buen punto de partida.

-¿En qué consiste específicamente esta recuperación de tomates antiguos?

-En multiplicar esas semillas para evitar la pérdida de esa diversidad y luego, en una segunda instancia, hacerla circular nuevamente por los diferentes espacios productivos como quintas, huertas comunitarias o instituciones públicas con el fin de intercambiar con ellos información sobre estas variedades otorgadas.

-¿Y así se va a recuperar ese sabor que todos conocemos del tomate?

-Esta colección de materiales genéticos es en su mayoría de materiales que fueron coleccionados en huertas y campos de productores en un momento histórico anterior al establecimiento de tecnologías asociadas a la horticultura moderna (invernaderos, fertilizantes, uso intenso de fitosanitarios e híbridos). Estos materiales fueron multiplicados en el campo experimental de la FAUBA y se realizó una masiva prueba de degustación de la colección en la feria del Productor al Consumidor de la FAUBA, donde más de 600 personas participaron de la prueba. Y la conclusión fue que muchos de los materiales “antiguos” fueron los que más gustaron, con lo que se corroboró el alto valor de estos materiales en relación al sabor.

-¿Estos tomates, tienen distintas propiedades nutritivas o distintos usos?

-Nosotros creemos que sí y algunas de estas hipótesis están siendo puestas a prueba ahora. Por investigaciones propias y de algunos otros grupos que trabajan en lo mismo, sabemos que el valor nutricional está muy influenciado por el ambiente donde las plantas son cultivadas. Como estos materiales fueron colectados en diversos lugares del país, muestran una enorme variación que creemos podría estar asociada a diferentes composiciones del fruto y consecuentemente distintas propiedades nutricionales. Respecto de los distintos usos, si bien la manera de producir hortalizas cambió radicalmente con el advenimiento de la tecnificación, estos materiales fueron colectados en diferentes años en distintas localidades del país. Es posible pensar que eran usados para diferentes propósitos, tales como consumo en fresco, salsa, desecado, etcétera.

-¿Este tema es importante para un productor? ¿O es más un tema cultural? (recuperar productos y saberes)

-Para un huertero que autoconsume ya tienen un valor importante los materiales antiguos porque tienen sabor. Y para un productor que comercializa en cercanía consideramos que también son materiales interesantes. Todavía no evaluamos (producto de la pandemia) la vida postcosecha de todos los materiales, pero pensamos que esa es una de las características a mejorar, así que quizás para un productor en lejanía no serían materiales elegibles.

-¿Y en cuanto al consumidor?

-En la Feria conocimos la intensa demanda de adquirir alimentos producidos sin agroquímicos, con lo que terminamos de definir que el Programa de Mejoramiento de Tomate tenía que ser participativo y que el papel de los productores hortícolas y de los huerteros urbanos y periurbanos podía ser mucho más que la de ser receptores de los materiales genéticos obtenidos. En nuestro Programa la conservación y evaluación de los materiales genéticos no quedan sólo en nuestras manos sino que al recibir las semillas acordamos con la mayoría de los receptores que deben multiplicarlos y deben enviarnos evaluaciones de los materiales a través de una plataforma digital que estamos construyendo que se denomina BIOLEFT, herramienta que nos facilitará un modo participativo de trabajar.

-¿En qué etapa del proyecto están?

-Inicialmente se evaluaron exploratoriamente y multiplicaron los materiales, posteriormente las semillas se distribuyeron entre productores hortícolas, huerteros y también entre grupos de investigación. Este año estamos realizando en el campo experimental de la FAUBA la multiplicación de los materiales originales de los bancos de germoplasma asegurándonos la autofecundación de cada planta. También se inició un ensayo en la Chacra Experimental de Gorina perteneciente al Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, donde se está evaluando a las variedades bajo coberturas en similares condiciones productivas a las que se presentan en el cinturón hortícola de la ciudad de La Plata. Hasta el momento hemos tomado datos del crecimiento vegetativo de la planta, como también de su floración y cuajado. Próximamente iniciaremos con las primeras cosechas de las variedades, lo que nos será útil para construir las curvas de rendimiento con el fin de identificar los picos de producción de cada variedad.

-¿Cuál es el objetivo final? ¿Que se vuelvan a producir estos tomates ricos?

-El objetivo inicial era recuperar los materiales antiguos (criollos) de tomate y consideramos que se está cumpliendo, porque hay más de 500 cultivadores que están produciendo, evaluando y “disfrutando” el sabor de esos tomates, al tiempo que se está garantizando la multiplicación de los materiales originales. Pero con el avance del proyecto se generaron otros objetivos, como una metodología (nueva para nosotros) de realizar mejoramiento en forma participativa. La mayoría de las evaluaciones se han hecho en condiciones de bajos insumos, agroecológicas u orgánicas donde algunos materiales se han destacado cualitativamente y con ellos estamos realizando cruzamientos con materiales actuales, de este modo pensamos que a futuro vamos a obtener materiales con sabor, alta producción y vida postcosecha, producidos agroecológicamente.

-Suena muy bien…

-Los sistemas productivos actuales crean dependencia de los productores hacia las tecnologías, que se vuelven inaccesibles o muy costosas para productores de la agricultura familiar. Este proyecto ofrece una alternativa a esas tecnologías viendo al productor como su propio proveedor de semillas y dándole cierta independencia no solo económica sino también cultural.

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Miguel Ruberto y la historia de la Colonia Guardamonte: Recuperada de la corrupción, una gran estancia alberga los proyectos de vida de varias familias entrerrianas http://wi631525.ferozo.com/miguel-ruberto-y-la-historia-de-la-colonia-guardamonte-recuperada-de-la-corrupcion-una-gran-estancia-alberga-los-proyectos-de-vida-de-varias-familias-entrerrianas/ Tue, 06 Apr 2021 14:28:04 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=63211 En el departamento de Tala, en la provincia de Entre Ríos, se viene desarrollando una experiencia inédita para la zona y para todo el país: 2.163 hectáreas que habían sido decomisadas por el Estado provincial fueron destinadas a la creación de una colonia productiva, que fomente el arraigo rural e impulse el desarrollo económico, social […]

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En el departamento de Tala, en la provincia de Entre Ríos, se viene desarrollando una experiencia inédita para la zona y para todo el país: 2.163 hectáreas que habían sido decomisadas por el Estado provincial fueron destinadas a la creación de una colonia productiva, que fomente el arraigo rural e impulse el desarrollo económico, social y educativo de la región. Las tierras pertenecieron al ex legislador Mario Yedro, condenado por enriquecimiento ilícito en 2005. Ahora pasaron a manos de unas veinte familias de nuevos colonos.

“Muchos nos quejamos del accionar de la Justicia y acá se hizo un acto de justicia, recuperando este campo de la corrupción de la política. Era un campo comprado con plata mal habida”, contó Miguel Ruberto, periodista agropecuario de Entre Ríos y líder del equipo de Campo en Acción.

Esta provincia, históricamente caracterizada como una tierra de colonias, arrastra experiencias de loteo y distribución de tierras entre sus habitantes desde hace muchas décadas. En ese entonces era común entregar campos para que las propias familias los desmontaran e invirtieran en hacer alambrados, casas, etcéteras. Pero hace rato que no se producía un proceso como el de Guardamonte.

Mirá la entrevista completa a Miguel Ruiberto:

El de Guardamonte se configura como una experiencia de colonización que avanza luego de haberse promulgado en 2019  la Ley Provincial 10.664, que dejó conformada la Colonia Productiva. Organizado en parcelas productivas, en ese predio de 2.164 hectáreas se están radicando desde 2020 un grupo de familias productoras seleccionadas luego de presentar sus correspondientes proyectos, que fueron evaluados por una comisión mixta de la que participaron técnicos del INTA, de la Universidad y hasta dirigentes locales de la Federación Agraria .

Los nuevo colonos podrán llevar a cabo proyectos ganaderos (buena parte de la colonia es monte),  apícolas (Guardamonte queda muy cerca de Maciá, la capital nacional de los productores de miel) y también hortícolas (las fracciones más chicas, de chacras, ya eran cultivadas).  Tendrán la posesión de la tierra por dos años y que luego podrán acceder a la misma pagando un crédito de largo plazo (20 años) con tasas a valor producto. Esto luego de una evaluación para certificar que su proyecto productivo evolucione.

Ruberto, que conoce bien la zona, contó a Bichos de Campo que en las tierras que hoy comprende la Colonia Productiva Guardamonte, varios años antes de este actual proyecto, se intentó desarrollar una mega granja de cerdos, pero sin mucho éxito. Pero de aquella experiencia quedaron 50 casas de muy buena calidad de construcción, que aguantaron los años de abandono.

Hoy esa infraestructura alberga a las 20 familias productoras rurales y a otras 20 familias de fuerzas de seguridad afincadas. Además se relocalizó allí a varios vecinos de Guardamonte. Una de las casas, además de un predio de más de 100 hectáreas, se le asignó a la Escuela Agrotécnica de Maciá.

“Se presentaron proyectos de ganadería, apicultura y horticultura. Es un proyecto y sueño de vida. En una provincia donde el éxodo ha sido muy grande, esto es un modelo que creo que tenemos que apoyar. Si bien va a depender de las propias familiar, el Estado tiene que acompañarlas para que la gente encuentre atractivo seguir viviendo en el campo”, aseguró Ruberto.

Mirá el programa completo sobre esta experiencia:

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Los argumentos de la UTT: Testimonios de productores que quieren cambiar su modo de vivir cambiando además su modo de producir http://wi631525.ferozo.com/los-argumentos-de-la-utt-testimonios-de-productores-que-quieren-cambiar-su-modo-de-vivir-cambiando-ademas-su-modo-de-producir/ Wed, 06 Jan 2021 12:36:44 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=55264 La UTT es la Unión de Trabajadores de la Tierra, una organización compuesta por familias campesinas, usualmente productoras de frutas y verduras, que según lo que detalla en su página web luchan por construir otra realidad. Esa otra realidad se refiere, esencialmente, a dos cosas: a que las familias productoras sean dueñas de la tierra […]

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La UTT es la Unión de Trabajadores de la Tierra, una organización compuesta por familias campesinas, usualmente productoras de frutas y verduras, que según lo que detalla en su página web luchan por construir otra realidad.

Esa otra realidad se refiere, esencialmente, a dos cosas: a que las familias productoras sean dueñas de la tierra que trabajan para así dejar de vivir de forma esclavista, y lograr una producción agroecológica que protege tanto su propia vida como de quienes consumen sus productos.

Con Bichos de Campo fuimos a visitar la colonia más grande de la UTT, ubicada en Jaúregui, partido de Luján, provincia de Buenos Aires. Son 54 hectáreas donde viven 34 familias (faltan sumar 20 más), en su mayoría de origen boliviano, que han obtenido ese predio municipal en comodato por 20 años con el compromiso de realizar una producción hortícola sin agroquímicos.

En esta colonia también funciona una pequeña biofábrica donde las mismas familias producen bioinsumos que reemplazan los químicos convencionales y, de esta forma, también se ahorran el tener que salir a comprar los insumos que necesitan.

Durante nuestra recorrida realizamos entrevistas a distintos representantes de la organización, como por ejemplo a Cristian Condorí, responsable de la producción agroecológica en la regional norte de la UTT.

“La agroecología fue un descubrimiento para mí. Soy hijo de productores horticultores que usaban agroquímicos. Yo no tenía idea de lo que significaba usar eso y cuando lo entendí me convertí en un productor agroecológico porque quiero cuidar mi salud y la de la gente que consume lo que hago”, arranca.

Cristian dice que la transición al principio es difícil (pasar de producir con a sin agroquímicos) por dos motivos principales: “Hay que cambiar la cabeza y las empresas te dicen que sin sus agroquímicos no se puede producir”. Sin embargo, asegura que el esfuerzo vale la pena porque al producir de forma natural pueden comer sin miedo lo que sale de la tierra.

“Antes, cuando vivía con mis padres y ellos fumigaban con químicos, me dolía la cabeza y el estómago”, recuerda. “Cada vez más productores se animan a hablar de todos los problemas de salud que tienen y el dinero que pierden por culpa de los agroquímicos… es una situación tremenda cuando produce convencional porque sos esclavo del alquiler y de los insumos y no salís más”.

Máximo Ortega es delegado de la UTT Mercedes y la entrevista empieza contando qué le reclaman a las autoridades: políticas públicas para los pequeños productores, como por ejemplo créditos blandos para que, en vez de pagar un alquilar, puedan comprar la tierra que trabajan.

“Sería la forma de no trabajar esclavizado porque entonces no es necesario producir exhaustivamente para pagar todo y además es la forma de poder tener un vivienda digna porque cuando uno alquila no lo dejan construir y hay que vivir entre chapas y lonas de plástico”, detalla. “Yo vine a la Argentina a los 12 años y trabajé en muchas cosechas. Pasé hambre, frío, de todo y no quiero más”.

Máximo segura que tener la tierra propia “alivia” y que es lo único permite asentarse y tener una existencia digna junto con una producción sin químicos, para tener una vida mejor y con más vitalidad. “Nosotros producimos alimento para la gente… los otros, los grandes, exportan”, concluye.

Mirá otro testimonio. El de Beimar Condorí, que es delegado de al UTT en Zárate:

Franz Ortega es el delegado de UTT Luján y, por lo tanto, responsable del lugar que hemos venido a visitar. “Esta es la primera colonia agroecológica del país, existe desde 2015”, dice de un tirón. “La UTT nació hace 10 años, en La Plata, para abordar los grandes problemas de los pequeños productores: no ser dueños de la tierra y vivir como esclavos”.

“Fuimos al Ministerio a pedir tierras ociosas e hicimos los Verdulerazos para visibilizarnos y hemos logrado cosas. Este lugar, por ejemplo, que era un instituto de menores, hacía años que estaba abandonado. Hoy somos 34 familias viviendo y seremos 54, es decir, con una hectárea para cada una. También funciona una escuela para adultos donde varios tenemos la posibilidad de terminar la escuela primaria y hacer la secundaria”, describe.

Franz cuenta que realizan la comercialización de los productos de forma conjunta y que reciben pedidos a través de las redes, además de tener un almacén de venta al público dentro del mismo predio. También agrega que al principio los vecinos tomaron mal la presencia de la colonia, por temor de que se transformara “en una villa” o que ellos revendieran la tierra pero que rápidamente se dieron cuenta de que eran prejuicios y todo se solucionó: al año de estar en el lugar los productores regalaron bolsones de verduras para Las Fiestas y realizaron un volanteada contando quiénes eran y qué iban a hacer.

“Estamos convencidos de que la agroecología es mejor para todos”, enfatiza Franz. “Yo me sentía mal cuando usaba agroquímicos, mi consciencia me lo reclamaba. “No le deseo a nadie la vida de esclavo que yo tuve”.

Mirá otro testimonio. El de Olga Olguín, que es parte dela UTT en Mercedes:

Ahora bien, si uno decide cambiar de vida y quiere unirse a la UTT, ¿cómo se hace?

Los entrevistados explican que es necesario realizar una seguidilla de cursos intensos y exhaustivos que tienen dos funciones: aprender bien a producir agroecológico y desalentar a quienes piensan que trabajar la tierra es una especie de vacación. De este modo, dicen, se aseguran de que solamente ingresen a la organización aquellas personas convencidas y comprometidas con esta forma de vida.

Para terminar la recorrida y la entrevista con Franz, le preguntamos:

-Además de la mejor calidad de vida y la salud, ¿es negocio ser agroecológico?

-Claro que sí porque ya no hay que gastar en agroquímicos ni en maquinarias. Y si además no hay que pagar alquiler, sin duda es la mejor opción.

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José Alberto Soto aclara que ellos cobran 10 pesos por kilo de tomate. “Y producir con el dólar disparado es agobiante”, determina http://wi631525.ferozo.com/jose-alberto-soto-aclara-que-ellos-cobran-10-pesos-por-kilo-de-tomate-y-producir-con-el-dolar-disparado-es-agobiante-determina/ Wed, 04 Nov 2020 11:33:35 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=50556 En Corrientes se hace ganadería y arroz, pero también hay un polo de producción de hortalizas en el que se destaca el departamento de Lavalle, en el centro oeste provincial, muy cerquita del Río Paraná. José Alberto Soto, es el presidente de la sociedad rural de Lavalle y está radicado en la ciudad cabecera, Santa […]

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En Corrientes se hace ganadería y arroz, pero también hay un polo de producción de hortalizas en el que se destaca el departamento de Lavalle, en el centro oeste provincial, muy cerquita del Río Paraná.

José Alberto Soto, es el presidente de la sociedad rural de Lavalle y está radicado en la ciudad cabecera, Santa Lucía. En la zona hay 1.300 hectáreas bajo coberturas pláticas, donde se producen hortalizas, tomates, pimientos, zapallitos, chauchas o berenjenas que se comercializan en su mayoría en el Mercado Central de Buenos Aires.

Soto explicó que los productores de la región no la están pasando bien porque les pegó el mal clima y la falta de políticas que alienten la inversión. De eso hablamos en Bichos de Campo.

Escuchá la entrevista completa:

Sobre el factor climático, el dirigente dijo que la seca de este año también afectó al sector arrocero y al ganadero y que las tormentas le pegaron duro a la horticultura. “El 27 de septiembre tuvimos uno de los últimos tornados. Fue bastante grave. Hubo vientos de aproximadamente 100/120 kilómetros por hora. Volaron galpones, techos de casa, coberturas plásticas. Fue una película hecha realidad”, describió.

El productor sabe que debe lidiar con el clima. El problema no es ése sino es la falta de acompañamiento del Estado cuando hay fenómenos como estos tornados. Soto cree que no se valora como se debería lo que se hace en el campo sobre todo de parte de los pequeños productores.

“Estamos padeciendo la situación económica, porque tenemos insumos en dólares pero no somos fijadores de precios. Los medios nos tildan de fijadores y dicen que no hay que consumir tomates, pero producir con el dólar disparado es agobiante. Lo que duele es que no se valore a la gente que trabaja e invierte en su tierra y genera mano de obra”, nos comentó el correntino.

El dirigente explicó que actualmente les pagan 10 pesos el kilo de tomate lo que significa que le ingresan 200 pesos por cajón de 20 kilos. Eso cuando les cuesta producirlo cerca de 550. O sea, les entra el 30% del costo. Lo mismo sucede con el pimiento verde que se vende a 20 pesos el kilo. Y el rojo a 30 pesos.

“Con esos precios no se cubren los costos”, indicó Soto. Pero además marcó que “el dólar sigue subiendo y estamos con insumos dolarizados, como carpas, agroquímicos, abonos, cuando en el mercado interno hay una recesión enorme”.

“Lamentablemente siempre sufre el productor por las inclemencias climáticas, por las políticas agropecuarias, políticas económicas. Los que nos gobiernan son desconsiderados y no tiramos del carro juntos para salir de la crisis”, concluyó.

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Stella Zapata logra trabajar bajo hidroponia en Neuquén: “La última inversión en cobertores se la llevó toda el viento” http://wi631525.ferozo.com/stella-zapata-logra-trabajar-bajo-hidroponia-en-neuquen-la-ultima-inversion-en-cobertores-se-la-llevo-toda-el-viento/ Mon, 06 Jul 2020 13:23:35 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=42755 A Stella Zapata lo que la ayudó mucho fue tener formación técnica en instalaciones eléctricas y conocimientos administrativos y contables. Gracias a eso, hace cinco años que organiza y coordina un vivero de hidroponia ubicado en el Parque Industrial de Neuquén, frente al Mercado Concentrador, que es propiedad de Natalia Alanís e Ignacio Iranzi. En […]

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A Stella Zapata lo que la ayudó mucho fue tener formación técnica en instalaciones eléctricas y conocimientos administrativos y contables. Gracias a eso, hace cinco años que organiza y coordina un vivero de hidroponia ubicado en el Parque Industrial de Neuquén, frente al Mercado Concentrador, que es propiedad de Natalia Alanís e Ignacio Iranzi.

En ese vivero tienen una superficie de media hectárea y como sustrato utilizan un compuesto elaborado en la zona a base de lombrices. Compran las semillas de los distintos cultivos y hacen sus propios plantines. “Es un emprendimiento privado y hace unas semanas se tramitó una línea de crédito a través del Centro PyMe de la zona porque las cosas están difíciles”, explica Stella.

El vivero comenzó hace 10 años, primero haciendo ensayos y probando cuál era la mejor metodología para aplicar, hasta que realizaron un viaje a Brasil donde vieron de primera mano cómo trabajaban con hidroponia, se capacitaron y tomaron la decisión de utilizar ese mismo sistema en Neuquén. También contrataron a una ingeniera agrónoma para que la asesorara en los primeros pasos.

“El proyecto consiste en producir de forma innovadora en las bardas de Neuquén, como resultado del uso eficiente y eficaz de los recursos ecológicos que disponemos para obtener un producto en el menor tiempo posible y en un espacio reducido, con todas las normas de seguridad alimentaria”, resume Stella. En los últimos años incursionaron además en la formación de productores hogareños hidropónicos, instancia que sigue en desarrollo.

En cuanto a la producción, además de lo tradicional (lechuga, rúcula, cilantro perejil, albahaca, menta, cherries, morrones) siempre buscan variedades nuevas y cosas novedosas e interesantes. El 90% de la lechuga la venden a la cadena La Anónima y las otras producciones a distintos supermercados.

 

“Trabajamos fuerte en poder pasar el invierno, donde merma mucho nuestra producción porque no tenemos los invernaderos totalmente cerrados. Los vientos son tan fuertes que rompen todo”, detalla Stella. “La última inversión que realizamos en cobertores se la llevó toda el viento”, comenta con normalidad.

Según Stella, la hidroponia es la agricultura del presente y del futuro porque permite obtener un producto de calidad sin necesidad de tener un suelo apto agronómicamente para conseguirlo y con un uso eficiente del agua y nutrientes.

Otra de las ventajas es que se llega a un producto de alta calidad en menor tiempo que el método de cultivo tradicional y que va de la mano de la agroecología. “Los clientes aprecian el producto por ser fresco, crocante, por su turgencia, aroma, color y textura”, concluye Stella.

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Javier Souza Casadinho, docente de la Fauba: “La pandemia pone en foco la fragilidad extrema de la horticultura” http://wi631525.ferozo.com/javier-souza-casadinho-docente-de-la-fauba-la-pandemia-pone-en-foco-la-fragilidad-extrema-de-la-horticultura/ Wed, 27 May 2020 15:46:48 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=40597 Javier Souza Casadinho, docente de la cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), dice que en las últimas semanas, coincidiendo con la cuarentena por el coronavirus, aumentaron las consultas de personas interesadas en hacer huertas en sus patios, terrazas o balcones para autoconsumo. Se trata de una […]

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Javier Souza Casadinho, docente de la cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), dice que en las últimas semanas, coincidiendo con la cuarentena por el coronavirus, aumentaron las consultas de personas interesadas en hacer huertas en sus patios, terrazas o balcones para autoconsumo. Se trata de una tendencia que ya venía advirtiendo en los años, pero que con la crisis se multiplicó.

Según Souza Casadinho, quien viene trabajando desde hace 35 años en proyectos vinculados con la producción hortícola y el uso de plaguicidas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la cuarentena impactó sobre el sector hortícola. En las producciones intensivas generó inconvenientes en la logística y una oferta dispar de las mercaderías que, en parte, explicaría el aumento del precio de algunos productos en las verdulerías.

A su entender, según una larga crónica publicada en el sitio de divulgación Sobre la Tierra, el actual contexto debería servir para repensar la horticultura y provocar cambios hacia delante, teniendo en cuenta algunos aspectos críticos a mejorar, tales como el alto nivel de informalidad de la actividad y el uso indiscriminado de agroquímicos.

“Es necesario avanzar hacia un sistema agroecológico, que sea respetuoso con el ambiente y la salud de los productores, sus familias y los consumidores”, afirmó.

“La horticultura en la Argentina se realiza mayormente de un modo informal, tanto en la compra de insumos, como en la contratación de mano de obra, el arrendamiento de la tierra, el transporte y la comercialización de los productos”, apuntó el investigador, en relación con una de las principales problemáticas del sector. También destacó el alto uso de plaguicidas y, como contrapartida, la mayor demanda de un sector creciente de la población por alimentos sanos.

“Hay una demanda en cuanto a la problemática del uso de plaguicidas que se está visualizando más. Si bien ya era incipiente, esta crisis aumentó el interés por consumir hortalizas que no hayan sido producidas con elevadas cantidades de agroquímicos”, aseguró.

En tiempos de coronavirus, crece el delivery de verduras orgánicas y bolsones agroecológicos

En cuanto a otros aspectos del sector sobre los cuales es necesario trabajar, Souza Casadinho advirtió que las zonas de producción están ubicadas cada vez están más lejos de los centros urbanos, por la urbanización y el alto costo de la tierra. “Esta situación genera dificultades de producción y logística, con un aumento de los costos, mientras las verdulerías y los consumidores tiene más dificultades para acceder a mercados de cercanía”, evaluó.

“La pandemia pone en foco esta fragilidad extrema de la horticultura y la necesidad de poner normas y más controles. Nos interpela a pensar situaciones que sean más concretas, más estables, como ir hacia una legalidad creciente, debido a la necesidad de tener más control sobre los sistemas productivos y una trazabilidad de los alimentos, que hoy ya está exigiendo el consumidor”, agregó.

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