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La entrada ¿Será posible hacer poroto en la Patagonia norte? Un ensayo apunta a lograrlo para poder contar con proteínas para el ganado se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El proyecto de la UNRN surgió justamente cuando se descubrió que existía un déficit proteico en la alimentación bovina de la región. La actividad n esa zona se centra en el engorde de vacunos y ovinos con pasturas irrigadas, y la principal proteína vegetal que se utiliza para alimentarlos es la alfalfa, que es muy variable en el ciclo de producción y ante factores ambientales y de manejo de cultivo.
“Para cubrir ese aspecto se importan proteínas vegetales alternativas como balanceados, pellets, núcleos proteicos y granos desde otras regiones del país y el gasto del flete es el principal costo para la alimentación del ganado”, dijo a Télam la investigadora María Fany Zubillaga. “Creemos que, por las condiciones medioambientales de este sector, la información podría servir para toda la zona”, agregó.

El cultivo local de poroto evitaría el costo de traer alimento de otras regiones, y cubriría los requerimientos proteicos de bovinos, favorecería la diversificación productiva y promovería la sustentabilidad ambiental en esa región productiva cercana a la ciudad de Viedma.
“No se descarta la importancia que tienen las legumbres en la alimentación humana, sobre todo por las proteínas, se podría elaborar alimentos, libre de gluten”, acotó Zubillaga.
Para la realización del estudio trajeron porotos de distintas variedades de Salta, “trabajamos con porotos negro, colorados, alubia, blackice, berry, mungo, manteca, etc., de los cuales tuvimos muy buenos rendimientos en casi todos”, relató. La investigación, de todos modos, se encuentra en las instancias iniciales: se realiza en condiciones bajo riego y con un suelo sin limitante de salinas, que por ahí pueden restringir el crecimiento del cultivo.
“Tuvimos uno o dos que no se adaptaron a las condiciones del Valle, y del resto tuvimos valores de rendimiento bastante similares a lo que es en Salta, obviamente a nivel experimental”, agregó la investigadora.
También dijo que no tuvieron problemas sanitarios por lo que la especie se siembra en las zonas de Rosario y Salta, y se adaptaría perfectamente a esa zona de la Norpatagonia.
Este es el segundo año que la UNRN realiza evaluaciones de fecha de siembra, y “también trabajamos la respuesta a la fertilización porque los porotos tienen la capacidad simbiótica de fijación de nitrógeno”, explicó la investigadora.
“Según alguna bibliografía, cuando uno fertiliza esa capacidad se reduce; según otras, dicen que puede haber una combinación donde en los primeros estadios se puede favorecer una fijación simbiótica que continúa fijando nitrógeno a la planta”, agregó. La idea es evaluar qué es lo que pasa con la productividad y el rendimiento, “basándonos sólo en fertilización inorgánica o en lo que sería la inoculación con rhizobium específico para esta variedad de porotos”, precisó la investigadora rionegrina.

Los trabajos de la UNRN se realizan junto con el INTA en una pequeña superficie donde se analizan los comportamientos, para luego de obtener los resultados esperados, pasar a la producción en una escala mayor. “Por el momento no tenemos ningún socio. En cuanto encontremos a alguien que quiera probar en una superficie mayor creo que sería más interesante, o quizás el año que viene podríamos sembrar una superficie más grande en la chacra experimental”, aclaró.
Un informe de la UNRN sobre esta asunto decía que las legumbres (porotos, habas, lentejas, garbanzos y arvejas), se destacan por su alto contenido en proteínas, y que existen hasta el momento escasos antecedentes sobre cultivos proteicos alternativos para la nutrición de bovinos y ovinos.
“Ensayos preliminares en 2018 demostraron la adaptación de legumbres provenientes del NOA a las condiciones medioambientales del Valle de Río Negro, con lo cual el poroto local podría ser una alternativa energético-proteica para la alimentación animal”, aseguró el documento.
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]]>La entrada Frutos secos: Ya tiene sus primeros clientes la máquina de pelar nueces se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La linda noticia es que cinco productores ya contrataron los servicios del Centro, que desde que el 27 de julio pasado está en pleno funcionamiento. La ruidosa máquina allí instalada se ocupa del descascarado mecánico de nueces y avellanas. Como ya culminó la postcosecha en la región, cada vez se acercan más interesados al servicio inaugurado en mayo pasado por el Gobierno Provincial.

El establecimiento está ubicado en la zona de El Juncal, a unos 10 kilómetros de la ciudad de Viedma. En el denominado Valle Inferior de Rpio Negro hay 974 hectáreas implantadas con frutos secos.
Hace un par de meses, cuando nos hicieron la demostración de cómo funcionaba esta máquina, hablamos con Yanina Di Nardo, que es la coordinadora provincial de Frutos Secos. Ella nos contó cuál es el beneficio que ofrece la máquina a los productores locales, que antes debían destinar largas horas de trabajo a la tarea de pelar manualmente sus cosechas, para venderlas ya descascaradas y obtener así un precios sustancialmente mayor.
Mirá la entrevista con Yanina Di Nardo:
“Antes de contar con esta maquinaria, para pelar una bolsa de 25 kilos de nueces o avellanas, se tardaba una semana. Hoy con este equipo, se pelan 4 bolsas de 25 kilos por hora aproximadamente y, una cooperativa realiza la selección del producto, como mano de obra calificada”, explicó el encargado de la planta Federico Amaro.
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]]>La entrada Postales de Río Negro: “La familia es la mejor amalgama” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El establecimiento familiar se llama “La Amalgama” y la broma es obvia: Luis le puso ese nombre para aludir al material que se usa en odontología para restaurar los dientes picados. Nada que ver. En química, la amalgama es “es la mezcla homogénea de dos o más metales”. Luis parece resistente como el hierro, pero afirma que su esposa Mabel está hecha del metal más duro del universo. De ella no logramos que pronuncie una palabra salvo para ofrecernos café o mate. Solo sonrisas.
Las que cuentan, más que orgullosas, la historia de La Amalgama son Jorgelina y Claudia, dos de las hijas del matrimonio. Relatan que el campo la familia lo adquirió en 1981 y que durante muchísimo tiempo se dedicaron todos ellos a la producción de leche, con fábrica de quesos incluida. Los quesos los vendían ellas mismas en la ciudad de Viedma y de tan buenos que eran todavía son muchos por aquí los que los añoran entre suspiros.
Los Montefiore llegaron a producir 5.000 litros de leche por día, pero tuvieron que cerrar el tambo cuando un avieso ex empleado les hizo un juicio de esos millonarios, con respaldo de Atilra. Es una herida que todavía duele: tuvieron que desprenderse de sus 200 vacas. La última vez que las ordeñaron fue el 25 de mayo de 2012.
“Es una competencia desleal la del Estado, que genera demanda de mano de obra en la ciudad de Viedma y la paga mejor de lo que podemos pagar acá, y además sin exigirles demasiado a cambio”, razona Luis. Como en todos los valles irrigados de Río Negro, en la zona del IDEVI también hay serias dificultades para conseguir gente que quiera vivir y trabajar en el campo. Por eso Montefiore y sus hijas se siguen subiendo todos los días al tractor.

¿Qué vuelta le dieron al negocio de la lechería? En La Amalgama ahora se hace ganadería de “ciclo cerrado”. Tienen 300 madres (sobre todo Angus coloradas), en una relación de una por hectárea, que con inseminación y repaso ofrecen una tasa de destete de entre 80 y 90%. Los Montefiore no compran ni venden terneros. Comercializan el gordo terminado, bien rellenito, a base de alfalfa y rollos de pasturas. El silo de maíz es menos frecuente.
“La alfalfa que se da en esta zona es espectacular si está bien cuidada”, asegura Jorgelina. Ellos mismos se ocupan de hacerlo, sin contratar mano de obra afuera, aunque mal no les vendría. Viven en el medio del campo, con el mejor de los decoros. Esforzados pero felices, rodeados de flores y sus fragancias.
Matías Longoni
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]]>La entrada Postales de Río Negro: “El patriarca de los avellanos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Juan Rolca es el patriarca de los avellanos. Casi seguro que no querría ser llamado así, y casi seguro además que prefiere permanecer medio escondido en el monte de frutales de su pequeña chacra de 20 hectáreas en la zona del IDEVI, el valle inferior del Río Negro, cerca de Viedma. Allí hay implantadas 10 hectáreas con avellanos, más 6 de nogales. También algún almendro.
Juan, que trabajaba en el INTA tiempo atrás, empezó a inquietarse por los frutos secos luego de una beca de solo tres meses en Italia, a fines de los setenta. Ahora debe necesariamente ser considerado como el pionero de una actividad económica que ya es significativa para la región norpatagónica.
Cuando Rolca comenzó con esto de la fruta seca, en Río Negro había solo algunos nogales viejos traídos por los viejos inmigrantes. Nada más. Fue él entonces quien inició las primeras plantaciones comerciales en 1983, cuando en la provincia no parecía haber más espacio que para las peras y las manzanas.
Hoy existan unas 500 hectáreas de avellanos en toda la provincia, incluidas unas 200 hectáreas de la empresa italiana Ferrero, que forman parte importante del “cluster de frutos secos” que se creó en Río Negro. En Chile, del otro lado de la cordillera, hay unas 15.000 hectáreas de esa variedad frutal.
Juan, como muchos otros productores, en muchos otros rubros, asegura que la clave de todo está en insistir y trabajar. En su caso la chacra la maneja junto a sus dos hijos. Al principio de esta historia, ellos tres esperaban pacientemente hasta la caída de los frutos secos (las avellanas) que suele producirse en marzo, y luego levantaban cada una de ellas a mano desde el suelo. Eso ya ha cambiado y ahora existe una especie de gran aspiradora que facilita la cosecha, pues absorbe los frutos y a la vez elimina el 95% de las impurezas. Esta máquina, como los conocimientos iniciales de Rolca, provino de Italia.
Lo que no pudo resolverse del todo todavía es cómo pelar las avellanas. Recién ahora el “cluster” rionegrino está adaptando en la región del IDEVI una descascaradora mecánica, la primera en toda la región. Ya hablaremos de ella. Hoy estamos presentando a Juan.
Lo mejor de esta actividad, dice el patriarca de los avellanos, es que una vez que empiezan a largar fruta, la vida útil de estos árboles puede llegar hasta los 100 años. En su caso, la densidad de la plantación es de unas 150 o 160 árboles por hectárea.
El año pasado, el kilo de avellana se pagaba a 3,5 dólares con cáscara. Hoy vale cerca de 4,5 dólares, porque la Argentina sigue siendo deficitaria. No son malos números, pero Juan insiste en que a los productores locales les resulta mucho más conveniente vender las avellanas sin cáscara, ya sea a la fabricante de los populares bombones Ferrero Rocher o a quienes elaboran chocolates con avellana en Bariloche y otras zonas turísticas.
¿Pero cómo se pelan? “Con tablita y martillito”, responde Juan.
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