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La entrada Argentina es uno de los países con los alimentos más baratos del mundo, pero a los argentinos les cuesta pagarlos ¿Qué pasa? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La inflación y la consecuente devaluación de la moneda local significaron en las últimas décadas un empobrecimiento continuo de la población, a tal instancia que, aunque los precios de la carne vacuna, del pollo y de la leche sean de los más bajos del mundo, a muchos argentinos les cuesta pagarlos.
Y en ese contexto, el gobierno nacional cree que la mejor idea para solucionar el problema es intervenir diferentes mercados para intentar reducir el valor interno de los granos y la hacienda, pero esas “soluciones” de corto plazo terminan generando problemas enormes en el mediano y largo.
Según el seguimiento de precios que hace el sitio globalproductprices.com –un hallazgo del analista Ignacio Iriarte– el valor de la carne vacuna en Argentina es del orden de 6 dólares, lo que la ubica en el puesto 81 sobre un total de 94 países relevados. La carne vacuna es sólo más barata en trece países, entre los que se encuentran Nigeria, Malasia o Líbano.
Al respecto Iriarte se preguntó “¿cómo en un contexto como el actual, en el cual tenemos los precios más altos de la hacienda de los últimos 40 años en moneda constante, al mismo tiempo los precios de los productos en la góndola son tan baratos?”
“Evidentemente, la población tiene un poder de compra muy restringido; la devaluación y la inflación está golpeando fuerte al consumo interno cuando en Argentina comer nunca fue un problema”, apuntó Iriarte.
En el caso de la carne de pollo, sobre un listado de 58 países, Argentina aparece en el último lugar con un valor de 0,75 dólares , lo que equivale a 150/160 $/kg (IVA incluido), que es un valor conseguible en las ofertas de las cadenas de supermercados, que es precisamente donde el portal recaba los precios.
En el caso de la leche, la Argentina ocupa el lugar 90 del ranking; aquí, según la medición del sitio, vale 0,60 centavos de dólar. Sólo es más barata en Polonia, Túnez, Argelia o Irán.
El ranking es un claro ejemplo de cómo, a pesar de lo accesibles que son los alimentos en la Argentina –situación que evidencian los uruguayos, brasileños y paraguayos que cruzan la frontera para llenar el “changuito” aquí y volver más que contentos a sus hogares–, la pauperización social y la degradación del peso argentino son fenómenos tan profundos que cualquier precio resulta elevado para la mayor parte de la población local.
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]]>La entrada Ni Alberto, ni Mauricio, ni Néstor: El presidente que batió el récord de exportación de carne era de la UCR y no participaba de la grieta se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ahora resulta que es una buena cosa exportar carne vacuna, un “bien cultural” que nos representa y dignifica a todos los argentinos. En su afán de mostrar que aquí no se aplicó ningún cepo y mucho menos se cerraron las exportaciones de bifes, como dicen los medios embusteros, el nuevo ministro de Agricultura Julián Domínguez destaca que en 2020 fue el presidente Alberto Fernández quien logró batir “el récord histórico”, con 903 mil toneladas enviadas el extranjero.
Pero antes que eso, era Mauricio Macri el que se ufanaba de haber logrado la mayor marca histórica, ya que en 2019 -último año de su gestión- se embarcaron 845 mil toneladas que superaron el anterior récord. ¿A quién pertenecería éste? Pues supuestamente a Néstor Kirchner, quien antes de empezar a bloquear las exportaciones de carne en marzo de 2006, había convivido con otro volumen supuestamente histórico de 771 mil toneladas embarcadas en 2005.
Son todos medio mentirosos, a pesar de que nos digan embusteros a los periodistas. No fue, ninguno de los tres citados, el presidente argentino que pueda ostentar el récord exportador de bifes.

Marcelo Torcuato de Alvear fue presidente de la Nación entre 1922 y 1928. Y en el medio de su mandato, en 1924, la Argentina logró enviar al extranjero (Gran Bretaña era la China de aquel momento), el mayor volumen de carne vacuna de toda su historia. Fueron -según los datos oficiales recopilados por la Junta Nacional de Carnes que conserva el gran analista Ignacio Iriarte- exactamente 981 mil toneladas. Ese es hasta aquí el verdadero récord. Sucedió hace casi un siglo.
En 1924, los ingleses liberaban en la India al líder nacionalista Mahatma Gandhi, y además reconocían oficialmente a la flamante Unión Soviética. En otro extremo del mundo, en los Estados Unidos, el Ku Kus Klax desataba una ola de violencia contra los negros. Mientras que en París, el 2 de octubre de ese año, en un partido de fútbol entre Argentina y Uruguay el jugador Cesáreo Onzari, que provenía de Huracán, logra marcar el primer gol en la historia de las Olimpiadas. Esos sí que eran récords.
No puede ni siquiera uno imaginar a los trabajadores de los frigoríficos que en Argentina poseían sobre todo empresas de capitales británicos y estadounidenses, mirando ese gol de Onzari por televisión y festejando, pues recién unos muy pocos años antes, en 1920, se había realizado la primera transmisión de radio.

Como sea, en 1924, bajo la presidencia de Marcelo T. de Alvear, un presidente que provenía de la todavía joven Unión Cívica Radical (UCR), la Argentina producía 1,92 millones de toneladas de carne. Y de ese volumen total exportó las mencionadas 981 mil toneladas (el 51% del total), mientras que los argentinos consumieron 941 mil toneladas (el 49%).
Hace un siglo, no existía ni rastro de ese 24% que quiere imponer ahora Domínguez para custodiar la cultura gastronómica de los argentinos. Y nadie se quejaba de eso. Claro que en ese momento éramos solo 10 millones de habitantes por estas pampas, y por eso el consumo per cápita llegaba a una cifra extremadamente alta de 94 kilos anuales, casi el doble que ahora.
Como se ve, fue un presidente radical -no un peronista ni tampoco uno del PRO- el que ostenta el récord de exportaciones de carne.
Es muy útil revisar las estadísticas, sobre todo cuando hay gobiernos que las borran para alterar la memoria histórica de nuestro país. Uno que será recordado por eso fue Guillermo Moreno, el ex secretario de Néstor y Cristina Kirchner, que ahora suele decir que en “su gestión peronista” se lograron los récords de mayor consumo de carne de la historia.
También resulta falso: esa marca viene de 1956, año en que gobernaba la poco célebre Revolución Libertadora que derrocó con un golpe de estado a Juan Domingo Perón. En aquel año los argentinos llegamos a consumir la friolera de 101 kilos anuales de carne por habitante.

¿Y Cristina Kirchner? ¿No logró acaso algún récord vinculado con la carne vacuna durante su larga gestión? Por cierto que si, durante varios años, entre 2010 y 2015, la Argentina exportó sus mínimos históricos de carne, con menos de 250 mil toneladas anuales. El récord de las peores exportaciones de la historia serán -por ahora- las 188 mil toneladas anotadas en 2012.
En aquel triste récord, del que nadie quiere hacerse carfo, se juntan todos: Cristina que era presidenta, Moreno que era su secretario de Comercio y el propio Julián Domínguez, que venía de ser el ministro de Agricultura un año antes. Nunca como en ese momento la Argentina había compartido tan poco su bien cultural más apreciado con el mundo.
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]]>La entrada Solo en marzo China importó 1 millón de toneladas de carnes, lo que equivale a toda la producción argentina de dos meses se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En tanto, en los primeros tres meses de 2021, las compras de carne de China “alcanzaron 2,63 millones de toneladas, un 20,8% más que en el mismo período del año pasado”.
Ese incremento en las importaciones se da consecuencia de la caída en la producción de cerdos de ese país, que se debe a que se continúa difundiendo la Peste Porcina Africana, lo que reduce la producción de esa variedad de carne.
En tal sentido, la nota de Reuters indica que “una ola severa de infecciones en el primer trimestre acabó con al menos el 20% del rodeo en el norte de China”.
China llegó a producir 55 millones de toneladas de carne porcina en 2017, pero ahora cayó a 36 millones debido a la matanza de cerdos que tuvo que realizar para controlar la mencionada enfermedad que sigue azotando a la región.
Según datos difundidos por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), este año China importaría 3,1 millones de toneladas de carne vacuna, otras 4,9 millones de carne de cerdos, y unas 840 mil de carne de pollos. Esto suma cerca de 9 millones de toneladas.
No obstante, a juzgar por la evolución del primer trimestre, es muy probable que esa previsión sea muy conservadora y se termine revisando en poco tiempo.
La cantidad de carne importada por China asombra todavía más cuando se compara con la oferta de un país exportador como la Argentina. A trazo grueso, Argentina produce 3 millones de toneladas de carne vacuna, otras 2 millones de toneladas de carne de cerdo y cerca de 1 millones de carne porcina. Es decir, unas 6 millones de toneladas. Esto equivale a medio millón de toneladas por mes.
China, en marzo pasado, importó el equivalente a dos meses de producción local.
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]]>La entrada Para Ignacio Iriarte, el consumo interno de carne ya está en 45 kilos per cápita, pero de ahí no bajaría se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Todavía no hay datos oficiales publicados que permitan corroborar esta situación. El Ministerio de Agricultura, que comenzó a dilatar la publicación de algunas estadísticas ganaderas, hizo publico el dato de enero pasado y resulta dramático en materia de consumo interno de carnes: redondeó 41 kilos, con un brusco descenso del 21% respecto del primer mes de 2020.

Iriarte, al hablar en la última Jornada Ganadera organizada por la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra), dio por descontado que en el acumulado de enero y febrero el consumo anualizado redondeará los 45 kilos per cápita, aunque lo consideró como un dato positivo. “Hay una clara resistencia a consumir menos carne”, indicó.
Para el analista, este fue un claro ejemplo de inelasticidad de la demanda, ya que ante una caída de 10% en la oferta de carne (se pasó de 50 kilos promedio de 2020 a 45 de febrero de 2021), los precios aumentaron en forma interanual 80% y en similar porcentaje subieron los valores del ganado para la faena.
Iriarte considera que la oferta de carne ha llegado a su techo e incluso comienza a decrecer, mientras que la demanda sigue firme.
Como prueba de esto, y tomando los promedios del Mercado de Liniers, aseguró que en 2017 la facturación por la faena de bovinos -en términos reales y a valores constantes- fue de 40.600 millones de pesos. Tres años después, en 2020, esa misma cifra alcanzó los 67.600 millones, lo que significó un incremento de 66%.
El analista consideró que esta fuerte suba de la facturación de la cadena ganadera no se originó desde una mayor oferta de carne sino desde el interés de la demanda.. Para él, la recomposición de los precios de la hacienda vacuna en los últimos cuatro años se produjo porque, si bien las faenas fueron altas, la demanda convalidó de alguna manera estos nuevos precios.
En ese sentido, consideró que el consumo doméstico se muestra interesado en seguir adquiriendo carne vacuna y consideró un hecho positivo que se resista a bajar de los 45 kilos anuales en promedio, que es la mitad de lo que se comía en los años 70 u 80. “En los últimos años la demanda se llevó puesta a la oferta”, afirmó Iriarte.
Remarcó que en este escenario se afirma también la demanda internacional. Si bien el mercado europeo sigue manifestando volatilidad, los precios de China se vienen afirmando y en esto tiene mucho que ver el rebrote de la peste porcina africana que incrementa las exigencias de abastecimiento en un país con 1.500 millones de personas. China compra el 80% de la carne exportada por la Argentina.
Esta alta demanda asiática choca contra problemas de abastecimiento de los países proveedores de ese mercado como Australia, Brasil, Argentina y Uruguay, por lo que “el desfasaje entre oferta y demanda se va a acentuar”, indicó Iriarte.
La entrada Para Ignacio Iriarte, el consumo interno de carne ya está en 45 kilos per cápita, pero de ahí no bajaría se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Iriarte proyecta que la contienda entre consumo interno y exportación llegó para quedarse: “El interés por comer carne vacuna se expresa en el precio que no cede” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Tanto el ternero de invernada como los novillitos están 40% a 45% por encima de la media de los últimos quince años”, dijo el analista Ignacio Iriarte a Bichos de Campo, quien además recalcó que se darían las condiciones para que este año se profundice esa tendencia, teniendo en cuenta las previsiones de oferta y demanda local y mundial de carne vacuna.
Del lado de la oferta se espera una reducción de las cantidades por faenar, que, si bien fueron crecientes en los últimos cuatro años, parecen haber encontrado un “techo” como consecuencia del impacto de la seca en muchas zonas ganaderas junto con una posible retención de vientres –moderada, pero retención al fin– por parte de los criadores.
“Para que haya una retención tiene que darse que el precio sea bueno, que el clima acompañe y que el horizonte institucional sea más o menos razonable. Que tengamos dos de los tres factores llevaría a que dejemos de liquidar, pero, si vamos a retener, se refuerza entonces la idea de que la oferta de ganado será inferior a la del año pasado”, explicó Iriarte.
En tal sentido, indicó que “es muy probable que la oferta de carne de los próximos dos años baje respecto de lo que hemos conocido: tendríamos faenas y destetes más bajos que en los últimos años”.
La cuestión es que esa menor oferta chocaría con un público interno que no quiere resignar la cantidad consumida y con una demanda internacional firme.
Respecto del consumo local, el analista dijo que “ya dio señales de que el resorte no se puede tensar más” y que no está dispuesto a comer menos de 45 kilos por persona al año, que es el promedio que arroja la oferta disponible en el inicio del 2021.
“El interés de los consumidores por comer carne vacuna se expresa en el precio que no cede; siempre parece que se va a caer, que el consumo no puede más, pero lo que hay que mirar es el precio, que hace cualquier cosa menos retroceder y no te digo nada si estas lluvias le dan más margen de maniobra al productor”, explicó Iriarte.
Esa demanda local competirá con el mercado externo, que está siendo incentivada por la firmeza de las importaciones chinas y por la necesidad de las grandes industrias exportadoras de aumentar el volumen de faena para reducir los (cada vez más pesados) costos fijos.
“Del lado de la demanda hay una novedad notable, que es el resurgimiento de la peste porcina africana en China, que está muy firme y que este año, según la estimación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) importará más carne vacuna”. Según ese organismo las compras llegarían a 3,1 millones de toneladas, es decir, el equivalente de la producción argentina, lo que se enfrentará a los “problemas de oferta de Australia, Brasil y Argentina”, que son los mayores abastecedores del gigante asiático.
Escuchá acá la entrevista completa a Ignacio Iriarte:
La entrada Iriarte proyecta que la contienda entre consumo interno y exportación llegó para quedarse: “El interés por comer carne vacuna se expresa en el precio que no cede” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Alerta frigoríficos: darán de baja del RUCA a los que no ingresen al país todas las divisas generadas por exportaciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo determina la resolución 132/20, por medio de la cual se incluyó como requisito adicional obligatorio para permanecer en el RUCA “cumplir con la normativa cambiaria del Banco Central (BCRA), en especial el ingreso y liquidación de divisas en el mercado de cambios, en los plazos y condiciones que establezca la autoridad de aplicación”.
Si bien la resolución comprende a las empresas exportadoras de todos los rubros agroindustriales, parece especialmente destinada al sector frigorífico, dado que las autoridades monetarias sospechan que algunos operadores estarían subfacturando exportaciones para derivar parte de los ingresos a cuentas en el exterior libres del “cepo cambiario” vigente en el mercado argentino.
Esa alternativa incluso fue mencionada en un artículo publicado el pasado 16 de noviembre en un boletín informativo de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra).
“Muchos de esos exportadores (por la industria frigorífica) liquidan una parte de los negocios al tipo de cambio oficial y otra a través de los dólares financieros, lo que les mejora el poder de compra y por eso el recorte en la brecha entre el precio de la vaca y del novillo”, aseguró el artículo de Fifra elaborado en base a una charla ofrecida por el analista de mercados ganaderos y cárnicos Ignacio Iriarte.

Fifra está integrada por la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe (Cafrisa), la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne con sede en la Provincia de Córdoba (AFIC) y la Cámara de Industrias Cárnicas de la Provincia de Entre Ríos (Cicer).
El tipo de cambio oficial actualmente se encuentra en 86,5 $/u$s, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) cotiza a 148,4 $/u$s, lo que representa una brecha cambiaria superior al 70%.
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]]>La entrada Ignacio Iriarte define las cinco claves del mercado ganadero y lanza una revelación al final: ¿Cuánto podría subir la hacienda desde diciembre? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De estas cuestiones habló Ignacio Iriarte, uno de los más reconocido analista de la actividad, en la charla ganadera organizada por FIFRA, la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales. Allí explicó cuáles son a su criterio las “cinco variables excluyentes” para entender y analizar la coyuntura y perspectivas del negocio de ganados y carnes.
Ese listado lo componen la seca, el precio y la oferta de terneros de invernada, el valor del maíz, la demanda China y la cotización del dólar.
Con respecto a los posibles impactos de la seca en la disponibilidad de pasto y en la evolución de la cría vacuna, el analista dijo que el año pasado el stock vacuno ya cayó en cerca de 500 mil cabezas y que se espera que en el próximo destete haya entre 300 y 400 mil terneros menos. A esto hay que sumarle los problemas en las preñeces que se están dando en esta primavera, lo que reduciría la oferta de terneros en 2022.
Menos terneros significa menos ganado para engordar y en definitiva menos producción de carne. este escenario solo se podría revertir con un salto muy grande en el peso de faena de esos animales. Iriarte consideró ese tema como “una gran desilusión”, debido a que sus variaciones fueron mínimas en estos años. Además, con los precios que tiene el maíz y que se supone se mantendrán firmes, tampoco habría mucho incentivo al engorde de vacunos.

La segunda variable es el precio del ternero de invernada, que sigue aumentando. Iriarte explicó que la oferta es reducida, que los terneros disponibles en esta época del año significan el 25% de lo que había en la zafra, y que por eso el precio del ternero que venden los criadores están 35/40% por encima del valor del gordo. Eso agregado al encarecimiento del maíz complica más a los feedlots.
El punto es que se supone que, como se espera un achique del stock, habrá menos terneros y por consiguiente mayores posibilidades de que sus valores se afirmen. Además también sería caro el alimento.
En tercer término, el analista destacó el precio del maíz. Consideró que esta es una variable fundamental para entender e ir analizando lo que pueda suceder con la producción de ganado para la faena.
El maíz disponible tuvo un aumento interanual de su precio en pesos de en torno al 80%, lo que significa un crecimiento de al menos 40% en términos reales. Los temores a una mayor devaluación hacen que muchos productores se muestren reacios a venderlos y más a los feedlots que tienen menos poder de compra que los criaderos de cerdos o pollos.
Iriarte consideró que todo indica que el precio del maíz seguirá firme, sobre todo si se tiene en cuenta la creciente demanda China por el grano. El gigante asiático busca a su vez recomponer sus stocks de cerdos e incrementar la producción de carne de pollo, al tiempo que seguiría importando más carne vacuna. Por eso necesita del grano.

En este contexto, Iriarte considero que el engorde a corral tendería a ser de ciclo corto, como manera de reducir la incidencia del maíz en el proceso productivo. Con esos animales se abastecería al mercado interno.
El valor de maíz, entonces, será clave en la definición de cuánta carne vacuna se produzca el año que viene.
Una cuarta variable es el valor del dólar. Si el peso se sigue devaluando, el maíz disponible tendrá todavía un precio todavía mayor, pero al mismo tiempo el dinero que entre al negocio se utilizará para reponer hacienda ya que ésta es una forma de escapar de los pesos. Eso fue lo que se vio desde el arranque del año.
En este punto, Iriarte destacó lo que pasó con la industria frigorífica, que de la mano de más exportaciones pudo efectuar inversiones en frío, en playas de faena y en otras obras de infraestructura. También dijo que este escenario alentará a que más operadores quieran entran al negocio de la venta a China. En tal sentido, destacó que hay matarifes que antes sólo vendían al consumo que ahora están exportando, produciendo carne a fasón.
Muchos de esos exportadores liquidan una parte de los negocios al tipo de cambio oficial y otra a través de los dólares financieros, lo que les mejora el poder de compra. Por eso el recorte en la brecha entre el precio de la vaca y del novillo.
Del lado del productor, Iriarte destacó que seguiría la incertidumbre cambiaria que este año impulsó los precios de los terneros.
En quinto lugar, dentro de este análisis se señaló la demanda de China por la carne vacuna. “China está recomponiendo sus stocks de cerdos, incremento en 3,5 millones de toneladas la producción de pollos pero no puede hacer con lo mismo con la carne vacuna. Por eso seguirá comprando y Argentina -junto con los países del cono sur- le seguirán vendiendo”.
Sobre el cierre de la charla, Iriarte hizo un comentario respecto de las perspectivas para la hacienda con destino a faena. Dijo que se espera una posible primera etapa de suba más marcada hacia fin de año y otra durante enero, para lo cual se combinarían dos cuestiones: Por un lado menos oferta de hacienda liviana, y por otro un consumo que sigue firme y que está dispuesto a pagar.
En efecto, los precios de la carne tal como lo informa el IPCVA aumentaron 55% cuando la inflación promedio fue varios puntos menos.
Iriarte se detuvo en este punto para destacar la fortaleza del consumo. Dijo que puede ser medido en función del gasto y resaltó que el consumo interno no está dispuesto a comer menos de 50 kilos por habitante/año. Por eso convalidó subas en el mostrador y en el ganado superiores a la inflación.
La pregunta que nadie puede responder es si esa suba le servirá al engorde a corral para llegar a pagar sus cuentas. Con los precios que tiene el maíz -y que podrían aumentar tanto por cambios en la cotización internacional como por la devaluación del peso-, el ganado debería valer, según sus cálculos, 160 pesos o más por kilo vivo lo que implica una mejora de 30% respecto de los valores actuales.
La entrada Ignacio Iriarte define las cinco claves del mercado ganadero y lanza una revelación al final: ¿Cuánto podría subir la hacienda desde diciembre? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿Se termina un buen ciclo ganadero? Ignacio Iriarte teme que la sequía afecte la preñez y la futura oferta de terneros se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero la sequía que se ha agravado en las últimas semanas. Junto a la incertidumbre económica -y sobre todo la cambiaria-, la escasez de lluvias podría impactar sobre esta tendencia y modificar las posibilidades de retención que tienen los criadores y también el comercio de hacienda en los próximos meses. Este escenario podría concretarse si las lluvias no aparecen en el momento y en la cantidad mínima necesaria.
“Hoy las variables más importantes siguen siendo la seca, la demanda de China, el valor extraordinario de la cría, que gatilla un cambio de fase del ciclo ganadero, y un elemento más es si las bajas reserva del Banco Central terminará en una devaluación que reforzaría aún más esto de que el novillo de Argentina y de Brasil están bien abajo del precio de sus competidores, como Uruguay y Australia”, resumió Iriarte.
Escuchá esta charla con el analista ganadero:
Con respecto a la situación de la cría, Iriarte consideró que “el impacto de la seca puede ser muy importante, porque ya estamos teniendo deterioro visible del estado corporal de las vacas, ya que este invierno fue seco y con muchas heladas fuertes”. Añadió que además el maíz y el rollo de pasto están aumentando de precio y eso complica la provisión de reservas de parte de los criadores.
“Todo esto compromete el próximo servicio. El destete en 2020 fue el más alto de la historia, pero el que viene va a ser más bajo en 300 o 400 mil terneros. Para 2022 será otra vez más bajo y se puede dar la combinación de que haya menos vacas en general, y además menos vacas preñadas porque cuando se da este tipo de crisis climática suele haber una mortandad importante”, clarificó.
El analista destacó que la cría, hasta aquí, había mejorado sus precios consecuencia de la crisis macroeconómica y por haber entrado en un círculo virtuosos. “Los precios son inesperadamente buenos porque los productores están huyendo del dinero. Estos valores de la cría cambian la rentabilidad del negocio. Esto cambió el enfoque, los vientres ya no se matan y menos preñados, y por eso baja en la faena la presencia de hembras”, explicó.

Y agregó: “Vemos que al criador esto le va a financiar cierta retención, que no es más que recomponer el rodeo. Esto porque está a la vista que continúe la destrucción de la moneda argentina, hay una enorme emisión monetaria que va a seguir para pagar el déficit fiscal y el gasto social. La gente no quiere dinero sino patas”, sostuvo.
Pero si bien esa es la intención del productor, la seca podría modificar el escenario comercial y torcerle el brazo a las ganas de tener más ganado de cría o recría. “Secas como estas nos dicen que vamos a tener más oferta de vacas, menor retención y suponemos que los feedlots van a andar mejor respecto de una desastrosa situación de compra-venta negativa en 20/25%, sin gastos. Eso porque en las condiciones actuales el productor pierde capacidad de maniobra. La seca moderaría las pretensiones del criador y recriador que se vería obligado a vender lotes”, epxlicó el experto ganadero.
En cuanto a la situación de la exportación, Iriarte dijo que los últimos dos años fueron muy buenos y también lo fue el primer semestre de 2020. Pero avisó que en agosto las empresas había entrado en “un rojo moderado, pero rojo al fin” originado en la baja de precios de la Cuota Hilton y porque China “termina comprando mucho pero paga muy poco”.
“China nos dicen: te voy a comprar los volúmenes que jamás soñaste, pero te voy a pagar el menor precio posible. Hoy paga 40% abajo respecto de la primavera pasada, pero asombran los volúmenes. En julio importó 430 mil toneladas de carne de cerdo y a la misma altura del año pasado había comprado 200 mil. De carne vacuna en julio importó 210 mil toneladas, un volumen descomunal”, describió.
Mejoró la demanda de carne vacuna de los argentinos: Se elevó a 54 kilos per cápita en julio
Con relación al consumo interno dijo que “está bien, muy bien” y explicó que “el abastecimiento local cambia según los meses en función de los embarques a China”.
“Por eso en su momento acuñé la frase ´saldo consumible´, pero en julio se ofrecieron 54 kilo por habitante al consumo local que pagó precios mayores a la inflación, lo que es una muestra de fortaleza pese a la descomunal oferta de carne de pollo -que en algunos meses se acerca a los 50 kilos- y la de cerdos, que según cálculos de gente que está en ese negocio llega a los 19/20 kilos”.
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]]>La entrada Las exportaciones de carne siguen con tranco arrollador: Con China como motor, crecen otro 10% este año se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De todos modos, “el precio promedio de exportación de julio fue 23% inferior al observado a lo largo del séptimo mes del año 2019”, advierte el documento. Eso es en gran medida por la caída de los valores que paga China. El precio promedio pagado por ese país entre enero y julio fue de 4.000 dólares la toneladas, contra los 4.500 dólares de los primeros 7 meses de 2019.
En tanto, en los que va del año se registraron exportaciones por 480 mil toneladas equivalente res con hueso, lo que significa en función de la estadística del Ministerio de Agricultura que en los primeros 7 meses de este año las ventas al extranjero crecieron casi 10%.
El volumen de julio es alto y confirma la tendencia de los últimos meses, ya que en mayo los embarques de carne sumaron 80 mil toneladas y en junio 72 mil. Estos guarismos despejan los fantasmas que estaban dando vueltas en el ambiente desde la irrupción del Covid y al mismo tiempo “confirma la consistencia en las ventas de los frigoríficos locales y las necesidades de abastecimiento de China”, según explicó el consultor Ignacio Iriarte.
China te amamos: Afirman que la demanda de carne de ese país se mantendrá firme durante 2020
En lo que va del año China compró 244 mil toneladas pesos producto o su equivalente de 354 mil res con hueso, lo que significó que a ese destino se envió el 75% del total embarcado desde la Argentina.
“Las exportaciones de carne vacuna argentina se incrementaron en 55,1 mil toneladas al comparar los primeros siete meses de los últimos dos años. De ese volumen adicional, más de 47,7 mil toneladas tuvieron como destino a China, que representa el 87% del incremento de las ventas al exterior de carne bovina observado a lo largo de los primeros siete meses del año 2020”, dice el informe del IPCVA.
Luego el instituto mixto (lo financian y administran los privados con participación del sector público) alerta por la concentración de envíos a ese destino: “La dependencia del mercado chino para las exportaciones de carne bovina de Argentina se ha vuelto determinante, y en el último mes de julio, que con 35.472 toneladas, representaron cerca de un 66% de los envíos”.
También es importante el incremento de las ventas a Estados Unidos a donde se enviaron 13.500 toneladas, lo que da cuenta de que se estaría cumpliendo en 2020 con la cuota de 20 mil que tiene nuestro país sin problemas.
En el caso de la Unión Europea, los embarques son menores a los del año pasado debido a que la pandemia frenó las ventas por la anulación durante meses de la vida social, ya que allí la carne vacuna se suele consumir fuera del hogar. Con oscilaciones, y dependiendo de las novedades que va dando el coronavirus, en los últimos meses hubo una recuperación notable de las compras y de los precios.
La entrada Las exportaciones de carne siguen con tranco arrollador: Con China como motor, crecen otro 10% este año se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los precios de la Cuota Hilton tocaron mínimos históricos durante la cuarentena, pero por suerte se recuperan… se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De acuerdo con lo que informa la Subsecretaria de Mercados del Ministerio de Agricultura, en la última semana el valor promedio de la toneladas de carne vacuna enviada a Europa bajo esa cuota arancelaria fue de 7.750 dólares. Esto significaba una caída del 35% respecto del precio alcanzado en junio del año pasado. Y es la mitad del valor pico que supo tener esa cuota años atrás, cuando superó incluso los 15.000 dólares por tonelada.
Al ciclo comercial 2019/20 le quedan apenas 15 días y restan embarcar 2.300 toneladas, por lo que se descuenta que no se cubrirán las 29.500 toneladas correspondientes de estos cortes de alto valor y calidad. Los envíos de lomo, cuadril y bife angosto se desplomaron en las últimas semanas.
El virus metió la cola y la Argentina volvería a no poder cumplir con toda la Cuota Hilton
La baja en los precios y la imposibilidad de cubrir todo el cupo tienen relación directa con la menor demanda de los últimos meses consecuencia de la difusión de coronavirus, ya que la mayor parte de este tipo de carne en Europa se consume fuera del hogar, en el circuito gastronómico.
Pero el panorama es mucho más alentador de cara al próximo ciclo comercial que arranca el 1 de julio. Hace un par de semanas el titular de uno de los mayores frigoríficos exportadores locales reconoció una mejora significativa del precio, en esos días los valores ya rondaban los 8.500/9.000 dólares para embarques que llegarán en julio a los puertos europeos.
La tendencia se va afianzando a medida que pasan los días. “Los precios ahora rondan los 10.500 dólares la tonelada para los negocios del ciclo 2020/21, que son buenos pero todavía lejos del promedio de los 14.000 de los últimos años” dijo Mario Ravettino, presidente del consorcio de exportadores ABC, quien destacó que en el período que finaliza se tocaron pisos históricos de 7.000 dólares la tonelada.
Por su parte, el analista Ignacio Iriarte explicó se está recuperando la demanda de la mano de la apertura de los restaurantes. Y que a su vez por las restricciones a los movimientos y los temores que causó el coronavirus se está dando un menor éxodo de los alemanes a países del mediterráneo y más permanencia en ese país, que es el mayor comprador de este tipo de cortes desde la Argentina.
El especialista agregó que también se está dando una mejora en la demanda de parte de Israel por cortes del tipo kosher.
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La reactivación en esos mercados ayuda a compensar al menos en parte la debilidad de los precios de parte de China, aunque este sigue siendo por lejos el mercado de mayor volumen para los frigoríficos locales. En los primeros meses del año se quedó con más de 70% del total exportado. Y solo en abril, en plena cuarentena, marcó el récord de importar el 84% de todos los embarques de carne vacuna argentina.
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