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La entrada El lado bueno de la fuerza: Se comenzaron a aprobar proyectos para aprovechar las imágenes generadas por los satélites argentinos SAOCOM se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación informó en las últimas horas que la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) ya aprobó dos proyectos que sacarán provecho de dichos satélites, en el marco de una convocatoria para investigación, financiada por el Programa PROSAT II del BID. Las iniciativas utilizarán la información satelital para monitorear e investigar la superficie terrestre para el monitoreo de incendios rurales y de las superficies agrícolas y forestal.
Si bien en la convocatoria se aprobaron diez proyectos en relación a las temáticas forestales, humedales, de ordenamiento territorial, salud y de los sectores frutícola y vitivinícola, son estos los dos primeros proyectos que se pusieron en marcha. Uno responde al nombre “Desarrollo de un sistema geoespacial integrado de alerta y respuesta temprana a incendios de vegetación”, que está a cargo de Agencia de Extensión Rural Cruz del Eje del INTA. El otro, denominado “Desarrollo de una plataforma integral de incendios forestales, rurales y de interface de la República Argentina”, pertenece al Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP).
“Cada proyecto posee un cronograma con entrega de productos intermedios y finales, con plazos de entre 6 y 12 meses de ejecución. Se espera que los proyectos restantes comiencen a trabajar en las próximas semanas. En este tiempo también se daría a conocer la aprobación de otros proyectos de investigación que aplicaron a esta serie de convocatorias abordando los temas de estudios sobre nieve y glaciares”, prometió la cartera de Ciencia y Tecnología.
Laura Frulla, gerenta de Observación de la Tierra de la CONAE, explicó que a partir de la convocatoria a este tipo de iniciativas, la Argentina tendrá sistemas automáticos, generados por cada proyecto de investigación, que responderán “al monitoreo de incendios en zonas vegetadas, de la calidad del agua, de cultivos, de humedales, del medio ambiente, de zonas urbanas, del ordenamiento territorial de las regiones, de glaciares y de zonas cubiertas por nieve”.
Los proyectos serán posibles gracias al sistema que forman los satélites SAOCOM 1A, puesto en órbita en agosto del 2020, y su gemelo el 1B, que fue lanzado en 2018. Ambos poseen un “Radar de Apertura Sintética”, lo que genera una capacidad de monitoreo importante y una buena identificación de los fenómenos que suceden en la superficie terrestre.
Además de los dos proyectos mencionados, relacionados con el manejo de los incendios, la CONAE aprobó los siguientes proyectos:
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]]>La entrada Treinta años de mapeo satelital muestran el formidable salto de las siembras en Brasil: Solo la superficie con soja ocupa más espacio que Italia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Estos son algunos de los datos obtenidos por MapBiomas a través del análisis de imágenes de satélite entre 1985 y 2020. Según este relevamiento satelital, la superficie agrícola total cartografiada en Brasil aumentó de 19 millones de hectáreas en 1985 a 55 millones de hectáreas en 2020. De este total, 36 millones son soja.
Puede ver la presentación aquí:
Por si solo, ese cultivo ocupa el 4,3% del territorio nacional brasileño, un área equivalente a toda la República del Congo y superior a países como Italia, Vietnam o Malasia. La mitad de este total está en el Cerrado, donde la soja ha avanzado más de 16,8 millones de hectáreas en los últimos 36 años.
Además de las áreas mapeadas directamente como cultivo agrícola, hay una fracción indefinida de las áreas mapeadas como mosaico agrícola (45,3 millones de hectáreas) que también incluyen cultivos agrícolas no perennes, así como parte de las áreas de cultivos perennes como café, cacao. y cítricos que aún no se han cartografiado. Lo mismo ocurre con la silvicultura, que tiene un nivel de omisión del 30%, que se refiere a áreas que aún se pueden clasificar como mosaico forestal o agrícola.
En la Amazonía, el crecimiento de la soja comenzó a principios de la década de 2000 y ascendió a 5,2 millones de hectáreas, o el 14% del total nacional. Allí se puede observar el avance reciente sobre la vegetación nativa en “el lavrado”, un área con características de cerrado que existe dentro del bioma en el estado de Roraima. Otro 26% de la superficie sojera del país se encuentra en la Mata Atlántica, donde la soja se expandió en 7,9 millones de hectáreas entre 1985 y 2020.
El crecimiento del área ocupada por la agricultura se puede observar en todos los biomas brasileños, pero más acentuado en el Cerrado: los datos más recientes muestran que casi la mitad (42%) de la agricultura en Brasil está en el Cerrado. Entre 1985 y 2020, el área agrícola en el Cerrado creció un 464%.
En segundo lugar se ubica la Mata Atlántica, que representa el 34% del área agrícola, seguida por la Amazonia y la Pampa, con un 11% cada una. La Pampa es el bioma con la mayor porción del territorio ocupado por la agricultura cartografiada (31%).

Como se muestra en estudios relacionados, el Cerrado, el bioma de mayor crecimiento agrícola y que tiene la mayor superficie dedicada a la actividad, es también uno de los más frágiles a los cambios en las precipitaciones provocados por la deforestación en la Amazonía. También es una de las regiones con mayor riesgo climático. En rigor, el último informe del IPCC predice una reducción del 20% de las precipitaciones en el centro de Brasil y un aumento de la temperatura de 4ºC a 5ºC, un escenario que comprometerá las actividades agrícolas actuales en la región.
“En general, lo que se ve en todos los biomas es que no hay necesidad de convertir la vegetación natural en áreas cultivables porque ya hay mucho terreno abierto con aptitud agrícola y el Cerrado no es una excepción”, dice Moisés Salgado, del Equipo de MapBiomas, responsable del relevamiento de agricultura y director tecnológico de Agrosatélite.

“A excepción de la Amazonia y la Mata Atlántica, los otros biomas tienen pocas unidades de conservación demarcadas, lo que dificulta la recuperación de los paisajes. Esto refuerza la necesidad de conservar las áreas restantes de vegetación nativa, especialmente en el Cerrado, que ya se ha perdido. la mitad de su cobertura original ”, destaca el especialista.
Por otro lado, la evolución del área irrigada mapeada muestra un crecimiento del 293%, de 819 mil hectáreas en 1985 a 3,217 mil hectáreas en 2020. El área de riego de pivote central, que representó solo el 8.5% del área total irrigada en 1985, es responsable ahora del 45.7%.
Durante este período, la superficie hídrica del país tuvo una reducción de 3,1 millones de hectáreas. Desde principios de la década de 1990, Brasil ha perdido el 15% de su superficie de agua. Las cuencas hidrográficas con mayor índice de uso de agua por pivote central son Paracatu (MG), Alto São Francisco (BA) y Alto Paranapanema (SP), las tres con retracción de la superficie del agua en las últimas tres décadas.
“Si bien el riego es la alternativa para el agricultor cuando hay escasez de agua, no está autorizado en casos de crisis, como la que atraviesa el país ahora”, explica Moisés. “La tendencia es la reducción del agua en Brasil, por lo que un uso más conservador del agua en la agricultura es fundamental para el éxito futuro de la actividad”, completa.
La encuesta MapBiomas muestra que, en el caso de la caña de azúcar, el crecimiento del área mapeada fue de 291% entre 1985 y 2020, año en el que este cultivo ocupó 9 millones de hectáreas, equivalente a una cuarta parte de la superficie sojera.

Se mapearon áreas cafetaleras en los estados con mayor área plantada, como Minas Gerais, Espírito Santo, São Paulo, Bahía, Paraná y Goiás. En total, el crecimiento del área mapeada fue de 43% en las últimas tres décadas, llegando a 804 mil de hectáreas en 2020.
El relevamiento de cítricos se realizó en el estado de São Paulo y arroja un total de 31 mil hectáreas en 2020.
La silvicultura, que se quintuplicó en el área cartografiada, pasó de 1,4 millones de hectáreas en 1985 a 7,5 millones de hectáreas en 2020. Los estados con mayor superficie forestal cartografiada son Minas Gerais, Paraná y Santa Catarina.
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]]>La entrada Argentina inflamable: El INTA calcula que 60% del territorio es árido e invita a los incendios, por eso diseñó un modelo para medir los daños se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Por qué son tan proclives la mitad más uno de las tierras a sufrir incendios? Pues explica un informe del instituto oficial que esas tierras se encuentran “bajo condiciones áridas y semiáridas, cubiertas por pastizales naturales, montes de árboles y arbustos naturales”, y por por eso son “ecosistemas con alta predisposición y recurrencia a incendios, ya sea por causas naturales como antrópicas”.

La asociación con el laboratorio español se promovió desde el Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar y el INTA Hilario Ascasubi. La idea, cuenta el informe, fue “crear una estrategia para el diagnóstico de niveles de daños por incendios en ecosistemas de pastizales a partir de imágenes satelitales”.
Alejandro Pezzola, del INTA Hilario Ascasubi, explicó que resulta “clave” contar con una metodología propia de diagnóstico para los pastizales de esa región, pues eso permite -tras los incendios- “evaluar los niveles intermedios de daño y monitorear la recuperación de la vegetación”. Para eso se complementará la medición a campo con imágenes de la Agencia Espacial Europea, que son de disponibilidad gratuita.
De ese análisis de datos lo que se obtiene es un mapa que señala la superficie y distribución del daño, las zonas aptas para el ganado y aquellas en las que se debe recuperar la flora original. También se puede registrar cuáles son las zonas más vulnerables a incendios futuros. “Es una herramienta capaz de conjugar rapidez, veracidad y economía de recursos para que instituciones como el INTA puedan aportar soluciones en el territorio”, indicó el técnico.
“Esta cartografía de la severidad se arma apenas termina un incendio y se deja disponible de manera gratuita para su análisis y toma de decisiones, dado que toma la información de índices calculados a partir de imágenes satelitales pre y pos incendio”, agregó Alejandra Casella, del Instituto de Clima y Agua. Según la especialista, es de fácil interpretación, pues se puede decodificar sin necesidad de tener conocimientos técnicos muy específicos, por lo que es una herramienta útil para gran diversidad de usuarios.
La metodología propuesta por el INTA permitirá ahorrar tiempo de respuesta en mediciones complicadas y costosas en campos ganaderos de grandes dimensiones. Ya no habrá que explorar todo el territorio para analizar daños.
“Hasta ese entonces, la mayoría de los modelos derivados de la teledetección estaban orientados al estudio de las consecuencias producidas por incendios en bosques y forestaciones de árboles de gran porte”, explicó Casella. El buevo modelo desarrollado “combina parte del tipo de mediciones de bosques –hasta árboles de bajo porte– con otra metodología creada en el INTA Bariloche, para pastizales de la estepa patagónica”.
Pezzola, en ese sentido, explicó que “la recuperación de los pastizales es diferente a la de los bosques, por lo que tener la información de manera inmediata una vez sucedido el incendio es muy importante”.
“Conocer el daño producido por un incendio es el paso inicial para una recuperación eficaz y de bajo coste de las áreas quemadas”, insistió.

El clima árido y semiárido que predomina en nuestro país condiciona la existencia de ecosistemas de pastizales con predominancia de gramíneas y arbustos de bajo porte, en general de características xerófilas. En estos ambientes, el fuego es un elemento modelador del paisaje y se presenta periódicamente durante el periodo estival, lo que modifica el balance entre pastos y arbustos.
Durante la última década, hubo incendios que afectaron arbustos y pastizales con importantes pérdidas en ganado, infraestructura y biodiversidad de la región sudoeste de Buenos Aires, el noreste de Río Negro y el sudeste de La Pampa. La más significativa fue en el período diciembre de 2016 y enero de 2017, que arrasó con más de 30 mil kilómetros cuadrados.
De allí que los especialistas de Hilario Ascasubi participen de este proyecto para “buscar un método de evaluación del grado de severidad producido por el fuego que permitiera conocer de manera rápida, económica y eficiente las consecuencias y posibles soluciones para definir estrategias de remediación, así como anticipar riesgos”.
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]]>La entrada ARBA asegura que detectó una evasión de 354 millones de pesos por medio del “índice verde”: ¿Cuál es el verdadero alcance de esa herramienta? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La fiscalización determinó que hubo una significativa subdeclaración de ingresos en transacciones vinculadas a la producción de granos y los arrendamientos rurales. Las maniobras de evasión involucran a más de 10.000 contribuyentes de varios distritos de la zona núcleo del campo bonaerense, que ahora están siendo intimados”, dijo el titular de ARBA, Cristian Girard, por medio de un comunicado.
Las inconsistencias –según indicó ARBA– se generaron por la falta de presentación de declaraciones juradas o por informar ingresos menores a los realmente obtenidos. Las intimaciones fueron detectadas en las zonas de Baradero, Carmen de Areco, Chacabuco, Junín, Salto, Rojas, San Antonio de Areco, San Pedro, Capitán Sarmiento, Ramallo, San Nicolás, Colón, General Arenales, Leandro Alem, Pergamino y Arrecifes.
Los análisis que determinaron las supuestas evasiones impositivas surgieron a partir del cruzamiento de datos del “índice verde” obtenido a partir de imágenes satelitales con registros del “Control Fiscal Agropecuario”, en el cual los productores o propietarios de campos deben declarar las actividades realizadas en cada partida inmobiliaria (agricultura, ganadería, forestal, etcétera) y los contratos de arrendamientos.
El Índice Verde Normalizado (IVN o “índice verde”) permite estimar la proporción de luz solar absorbida por los cultivos o el forraje para la fotosíntesis, la cual está muy relacionada con la productividad.
El “índice verde” permite detectar secuencias de cultivos, de manera tal que si una partida inmobiliaria no tiene asociada una producción determinada o un contrato de arrendamiento, entonces se activa un alerta de inconsistencia fiscal. La única limitación al respecto es que el cultivo en cuestión sea “de servicio” o “de cobertura”, los cuales no están destinados a ser cosechados sino a brindar un servicio ecosistémico.
En los últimos años el equipo técnico de ARBA viene desarrollando algoritmos tendientes a estimar rendimientos agrícolas de los diferentes cultivos en base a “índice verde”, los cuales, además de presentar cierto margen de error, también cuentan con limitaciones técnicas.
Una de tales limitaciones son las variaciones ambientales y biológicas posteriores a la estimación, es decir, si ocurre un desastre climático o un ataque de plagas letal con posterioridad a la fecha del dato del índice de vegetación extraído, la estimación realizada no coincidirá con el resultado cosechado al finalizar el ciclo.
Otras de las variables difíciles de contemplar en las estimaciones son los cambios tecnológicos que van experimentando los diferentes cultivos (por ejemplo un cultivo de maíz tardío que es evaluado con criterios de maíz temprano) o aspectos cualitativos que no pueden detectarse de manera remota (cebada forrajera o cervecera).
Una vez lograda la estimación, con todas las limitaciones del caso, en una segunda instancia es necesario computar la misma con un valor promedio de venta del producto, algo que no resulta sencillo, dado que la metodología de comercialización presente en la actividad agrícola contempla ventas parciales anticipadas de diferentes proporciones de las cosechas proyectadas por lograr, lo que suele terminar arrojando promedios bastante diferentes entre las distintas empresas.
En la provincia de Buenos Aires el impuesto sobre los ingresos brutos para empresas agrícolas que facturen más de 10,4 millones de pesos por año es del 0,75%, aunque el “premio mayor” para ARBA son los contratos de arrendamientos agropecuarios, que deben tributar un 5,0% del valor de los mismos.
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]]>La entrada Satellites on Fire: Con 17 años crearon una app que detecta focos de incendio en tiempo real se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Nosotros queríamos hacer algo en base a imágenes satelitales y justo en ese momento saltaron los incendios en Córdoba. Una vez que vimos eso decidimos que queríamos ayudar a luchar contra esa problemática”, contó a Bichos de Campo, Franco Rodríguez Viau, uno de los integrantes del equipo.
Gracias a ORT, la escuela a la que asisten, Viau junto a sus compañeros –Ulises López Pacholczak, Alexander Bodner y Joaquín Chamo- entraron en contacto con el área de investigación de la empresa argentina Satellogic, especializada en innovaciones sobre tecnología satelital. Eso derivó luego en vínculos con Open Space, el BID Lab (Laboratorio de Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo) y Space BD, una agencia espacial japonesa.

Además de tener que aprender conceptos de programación por cuenta propia, el mayor desafío de estos estudiantes fue encontrar el satélite más indicado para obtener las imágenes en el mejor tiempo.
“Pasamos por un proceso en el que tuvimos que empezar varias veces de cero ya que no ofrecíamos valor. El primer satélite que utilizamos fue el Sentinel 2, de la Unión Europea, que proveía imágenes con una demora de tres días. Luego de mucha investigación pudimos usar el satélite GOES, que da imágenes con una demora de diez minutos. Es de la NASA y podemos acceder a los datos mediante Amazon Web Services. Los datos son completamente públicos”, explicó Viau.

Si bien NASA cuenta con un sistema de detección de incendios en tiempo real, los dos satélites que utiliza tienen una demora de entre dos y cuatro horas. Dado que los estudiantes optaron por uno geoestacionario, es decir que no está en movimiento, las imágenes llegan más rápido.
Satellites on Fire ofrece una plataforma web que permite mirar todos los focos de incendio en América y filtrar por el tipo de punto de calor: procesado, saturado, contaminado por nubes, entre otros. Es importante aclarar que para ser detectados por el satélite, los incendios requieren de un tamaño de 65×65 metros.

Al momento, Viau y su equipo están trabajando para sumar un sistema de alertas que envié un mail, una notificación o un mensaje de texto a quien use la app, para hacer una denuncia temprana. Ya se han puesto en contacto con el Departamento de Protección Forestal de Corrientes para poder realizar pruebas de la aplicación en un futuro cercano.
-¿Hay algo más que quieran agregarle a la app en el futuro?
-Al hablar con distintas instituciones, encargadas de evitar la propagación de incendios, vimos que la única causa natural que hay son los rayos, por lo que queremos implementar en la página una detección de ellos. También queremos brindar estadísticas de cuántos puntos de calor hubo por mes en el país, para generar conciencia y que no sea solo una herramienta para estas organizaciones.
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]]>La entrada De nuestro archivo: Seis puntos para entender de qué servirán los satélites SAOCOM para mejorar la agricultura se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según un informe oficial, la actividad de estos satélites será muy útil pues ” ya no se estimará la humedad en el suelo, la evolución de los cultivos u otros factores productivos. Ahora los datos van a ser medidos pixel a pixel, de un modo preciso”. Esto permitirá “mejorar las decisiones de los productores para sembrar, fertilizar, cuidar la sanidad de los cultivos y gestionar el agua”.
Álvaro Soldano, subgerente de Aplicaciones y Productos de Observación de la Tierra de la CONAE, detalló algunos de los nuevos productos que brindan los satélites SAOCOM para conocer la humedad de los suelos, el riesgo de inundaciones y estimar rendimientos, entre otros aspectos.
Mapa de humedad del suelo: Es el producto estrella de la Misión SAOCOM y representa un hito a nivel internacional en la tecnología de los satélites de observación terrestre. Actualmente está en su etapa final de calibración. A diferencia de la señal óptica, la señal del radar es muy sensible a la variación de la humedad en el suelo y por eso puede medir (ya no es estimar) su valor y registrar sus cambios en el tiempo. En la Pampa Húmeda, la señal del satélite puede penetrar en la capa superficial del suelo, entre 10 y 50 centímetros, dependiendo de la cobertura vegetal, el tipo de suelo y el contenido de humedad.

Con esta información los productores podrán conocer próximamente, con resolución espacial de 150 m y 800 m de pixel, cómo va variando a través del tiempo la humedad en su lote, y tomar decisiones de siembra para cada cultivo, así como para otras labores tales como la fertilización, las aplicaciones de herbicidas y fungicidas, y la cosecha.
El mapa de humedad del suelo cobra mayor importancia en zonas áridas y semiáridas de nuestro país, que representan casi el 75% de su superficie, debido a que permite optimizar el manejo de los sistemas de riego en función de las necesidades hídricas reales de los cultivos.
Índice radar de vegetación: A partir de este producto, los agricultores pueden hacer un monitoreo preciso de la evolución de sus cultivos. Hasta hoy se utiliza el Índice de Vegetación de Diferencial Normalizada (NDVI, por sus siglas en inglés) para conocer el estado fenológico de los cultivos. Pero a diferencia del NDVI, que se obtiene a partir de información óptica, el Índice Radar de Vegetación (IRV) provisto por la CONAE, detecta el crecimiento de las plantas y permite hacer seguimientos en cualquier condición meteorológica, porque las microondas de los satélites SAOCOM atraviesan las nubes y obtienen los datos.
Este producto se encuentra publicado en el GEOCatálogo de Metadatos de la CONAE.

Máscaras de agua: La adquisición de imágenes radar es útil para delimitar, de manera precisa, áreas agrícolas inundadas o cuerpos de agua. Cuando ocurren inundaciones, las imágenes provistas con sensores ópticos no logran “ver” el agua debajo de los cultivos porque no los pueden atravesar, con lo cual no se alcanza a detectar el área encharcada en toda su dimensión. Los productores necesitan saber qué superficie está realmente saturada para evitar pérdidas en sus cultivos, por eso la importancia de la nueva tecnología que ofrecen los satélites SAOCOM.
Las imágenes SAR también permiten ver cómo se reducen los cuerpos de agua en momentos de sequía.

A partir del mapa de humedad de suelo, los profesionales de la CONAE también desarrollaron tres productos para el agro. Soldano los describió de este modo:
Sistema de soporte a las decisiones en la agricultura: Este modelo va a brindar escenarios probables de rendimiento de cultivos en base a la fecha de siembra, al conocimiento de las lluvias y la humedad de suelo medido por satélites SAOCOM. Además, este modelo puede estimar la humedad (integrada) en el perfil del suelo hasta los 2 m de profundidad, mejorando la precisión en la modelización del rinde a partir del Mapa de Humedad Superficial.
El Mapa de Humedad en el Perfil del Suelo (integrado) hasta 50 centímetros de profundidad se encuentra disponible en el Geoportal de CONAE.

Próximamente, se publicará un mapa de comparación del rinde estimado para la campaña actual de trigo, con respecto a la campaña 2019/2020.
Sistema de pronóstico de Fusariosis: Este modelo brindará soporte en relación a la aplicación de productos químicos para el control de enfermedades en cultivos, en particular para la Fusariosis en el trigo, cuyas micotoxinas no sólo dañan al cultivo, sino que también pueden afectar a la salud humana. El Mapa de Probabilidad de Fusariosis, en relación a los períodos críticos del cereal, alerta sobre un posible ataque de la enfermedad para minimizar las pérdidas con la aplicación de fungicidas.
Manejo del riesgo por emergencias hidrológicas: Con esta información, los productores pueden contar con un sistema de alerta de inundaciones. Se trata de un modelo hidrológico aplicado a una cuenca hidrográfica, al cual se le incorpora como entrada el mapa de humedad del suelo. Con la información del radar SAOCOM se suma la medición pixel a pixel del estado de humedad del suelo en la cuenca y el modelo entrega un valor de caudal de salida, de manera más precisa que antes. Si este caudal de salida supera un caudal de referencia, a partir del cual comienza a inundarse la cuenca, se emite un alerta.
A partir de este producto, se entregan reportes periódicos a la Dirección de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA).
Este video cuenta cómo creció el proyecto del SAOCOM 1B, que fue muy recientemente lanzado al espacio:
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