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La entrada El Agrotecnológico de Tandil se propuso ser una fábrica de emprendedores: “Les damos las posibilidades para que inicien la actividad en nuestra institución”, afirma su director se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El Instituto cuenta con dos tecnicaturas: una es la de “Técnico en Promoción y Desarrollo de Emprendimientos Agropecuarios” y la otra es la de “Técnico en Industria Agroalimentaria”. Ambas duran tres años y tienen como requisito la presentación del título secundario.
“La dos (tecnicaturas) forman una cadena en definitiva. Por un lado, estamos vinculados a la producción de la materia prima y, en el otro, a la transformación de la misma”, dijo a Bichos de Campo José Alberto Saluzzo, ingeniero agrónomo y director del terciario.
Mirá la nota completa acá:
“El propósito nuestro es que los alumnos sean emprendedores, inculcar esta actividad en ellos. Les damos las posibilidades para que inicien la actividad en nuestra institución. Hemos tenido muy buenos casos de alumnos que han iniciado su actividad aquí, los hemos acompañado en una primera etapa y después se han ido por su propia cuenta”, explicó Saluzzo.
Por supuesto, la experiencia lograda permite también mejorar las aptitudes de aquellos que buscan oportunidades en el mercado laboral. Los egresados se han insertado en sectores tan diversos como el ganadero, lechero, alimentario y hasta en equipos comerciales de empresas de maquinaria agrícola.
El Instituto cuenta con un tambo que tiene entre 120 y 140 vacas en ordeñe diario, y cuya producción se destina a la fabricación de quesos que luego se comercializan en la región.
También cuenta con un molino propio que busca recrear las situaciones presentes en la cadena de trigo. Para eso, de las 297 hectáreas con las que cuenta la escuela, 240 fueron destinadas a la producción de trigo, entre otros cereales de invierno. El objetivo a futuro es sumar una sala de panadería.
“Con nuestra oferta educativa año a año mantenemos una matrícula de estudiantes que asisten porque desean profundizar esas disciplinas. Les gusta trabajar en el sector. La matricula nuestra tiene aproximadamente un 25% de alumnos que vienen del nivel secundario asociado de la escuela”, señaló el director.
Y a continuación aseguró: “Creo que desde el Instituto estamos aportando gente capacitada para iniciar actividades nuevas en el sector de la agroindustria, al igual que acompañar las inversiones que hay. Incluso que ellos emprendendan actividades”.
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]]>La entrada Etiquetado frontal de alimentos: ¿Qué busca la nueva normativa? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El 29 de octubre del año pasado el Senado dio media sanción a esta iniciativa, que luego vio demorado su recorrido en la Cámara de Diputados, en parte por las presiones de un sector de la industria alimenticia.
De nuestro archivo: Tironeos por el etiquetado frontal de alimentos: Mientras Diputados demora el tratamiento del tema, el Ejecutivo amaga con impulsar un proyecto alternativo
¿Qué dice el proyecto en cuestión? El propósito principal es “concientizar a la sociedad” sobre la calidad de los alimentos, para lo cual se incorporará un sistema de etiquetas octogonales negras con letras blancas, en el frente de los paquetes, que advertirán sobre la presencia excesiva de ciertos nutrientes críticos como el azúcar, el socio, las grasas saturadas y las grasas totales.
También se incluirían leyendas de advertencia sobre los edulcorantes y la cafeína, indicando que son productos no recomendables y que se deben evitar en niños y niñas. Los alimentos exceptuados del sello de advertencia serán el azúcar común, los aceites vegetales y los frutos secos.
Los niveles máximos de azúcares, grasas y sodio establecidos deben cumplir con los límites del Perfil de Nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), sistema que ya se aplica en países como Chile.
Podés ver el proyecto completo acá:
S510_19PLLas etiquetas se extienden también a cajas, cajones y cualquier otro tipo de empaquetado que contenga los productos en cuestión.
En cuanto a la publicidad, quedará prohibido publicitar productos dirigidos a niños, niñas y adolescentes que tengan más de dos “sellos” de advertencia. Tampoco podrán incluir dibujos animados, personajes, figuras públicas, regalos ni elementos que llamen la atención de este público.
La iniciativa también menciona la regulación de la comercialización de alimentos ultra procesados y con más de dos sellos de advertencia en entornos escolares, así como la obligación de que el Estado priorice la compra de alimentos sin sellos de advertencia.
Es importante aclarar que todas estas disposiciones afectarán a los productos que se comercialicen en el territorio nacional y no a aquellos que se exporten.
Respecto al tiempo que tendrán las empresas para acoplarse a la nueva normativa, se determinó que las grandes industrias tendrán un plazo de seis meses desde la publicación de la misma en el Boletín Oficial, pudiendo extenderse otros seis meses si el Poder Ejecutivo lo considera necesario. Las Pymes, por su lado, tendrán un plazo de 18 meses, también prorrogable.
Ahora bien, ¿cómo viene el debate en el Congreso? Esta semana en un plenario de varias comisiones de la Cámara baja (Legislación General; Acción Social y Salud Pública; Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia; e Industria) se avanzó con el dictamen del proyecto, por lo que ya quedó listo para ser tratado –y seguramente sancionado- en el recinto.

Sin embargo, hay que decir que la iniciativa generó divisiones en el interior de los bloques del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio, ya que, si bien el dictamen mayoritario cosechó 91 firmas, se presentaron dictámenes de minoría alternativos.
Uno de ellos salió del propio Frente de Todos, dado que el presidente de la Comisión de Salud, Pablo Yedlin, consideró que eran necesarias algunas modificaciones, como la elección de otro perfil de nutrientes y la armonización con normas del Mercosur.
Por su parte, desde Juntos por el Cambio, la vicepresidenta de Salud Pública, Carmen Polledo, presentó otra disidencia y criticó el sistema de octógonos negros por ser “agresiva y estigmatizante”.
“Nuestros alimentos generan trabajo y producción, no son basura ni veneno, legislemos con responsabilidad, para educar al pueblo y mejorar nuestros hábitos alimenticios”, dijo Polledo en defensa de la industria alimentaria nacional.

Otra disidencia llegó también desde el interior de Juntos por el Cambio, de la mano esta vez de Alejandro García, presidente de la Comisión de Industria. “Hubiera sido mejor la posibilidad de buscar una real discusión y un real acercamiento al sector de la industria alimenticia”, sostuvo, para luego agregar que “a los fines de lograr una mejor alimentación, no es válido como herramienta, porque este formato termina siendo también engañoso”.
Aún con este panorama, lo cierto es que el proyecto tiene muchas posibilidades de ser aprobado tal cual está redactado. Las posibles modificaciones que puedan realizarse dependerán de la capacidad de los legisladores de realizar acuerdos políticos en medio de un clima electoral.
Fotos. El Parlamentario
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]]>La entrada La Argentina sufre la "anemia del fideo": Tiene trigo de sobra, pero 'la pasta' se la llevan otros se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero la generosidad de sus políticas, las endebles políticas públicas de la Argentina, provoca que esa enorme disponibilidad de materia prima no pueda ser aprovechada aquí para generar riqueza y sobre todo trabajo genuino.
Padecemos algo así como “la anemia del fideo”: es una enfermedad larga (que se prolonga bastante en la historia) y fina (porque el hilo siempre se corta por lo más delgado, perjudicando a los países menos desarrollados).
Lo cierto es que un informe del Ministerio de Agricultura permite confirmar este diagnóstico. Mientras las exportaciones de trigo llegaron en los últimos años a 13/14 millones de toneladas, y las de harina de trigo se mantenían en torno a 1 millón de toneladas, las exportaciones de fideos y otras pastas alimenticias apenas arañaron las 25 mil toneladas en 2018. Y vienen cayendo. Entre enero y octubre de 2019 se ubicaron apenas por arriba de 20 mil toneladas.
La anemia suele definirse como “una afección por la cual el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos”. ¡Y vaya si la Argentina la padece esta deficiencia! Tan enferma está que -con toda la disponibilidad de trigo y tradición pastera que hay en estas tierras- gasta mucho dinero en importar pastas de otros países.
Eso tiene mucho que ver también con que exporta productos de bajo valor promedio (unos 700 dólares por tonelada) y los compra mucho más caros (a unos 1.700 dólares). Así en los diez primeros meses de 2019 exportó pastas por 14 millones de dólares, pero gastó casi 5,4 millones en importarlas desde otros países, sobre todo Italia y China.

Tomando los datos finales de 2018 del INDEC, sabemos que las pocas fuerzas exportadoras de la Argentina se gastaron en apenas siete países. Y todos bastante cercanos: Chile lidera el ránking de los compradores.
También como señal de esta anemia nos cuenta el informe oficial que más del 93% de los envíos de pastas al extranjero que realizó el país son de “pastas sin cocer, sin rellenar y sin huevo” (la posición 1902.19). A nivel global, la participación de ese tipo de fideos se reduce a 63%. Eso explica los bajos precios.
“Argentina cuenta con una gran tradición en la producción de pastas alimenticias industriales. Sin embargo, nunca ha logrado equipararse con los volúmenes producidos ni exportados por Italia, referente mundial en pastas alimenticias”.

En 2016, según datos de la Organización Internacional de la Pasta (IPO), la Argentina se ubicó entre los primeros diez productores mundiales. A nivel global la producción de pastas se estima alcanzó los 14,6 millones de toneladas, según la misma fuente”, comentó el documento de Agricultura.
Según esta estadística, el ránking de países productores está liderado por Italia (22,8%), Estados Unidos (13,7%), Turquía (10,3%), Brasil (8,5%) y Rusia (7,4%). La Argentina, en tanto, participaba en 2016 con un 2,8% de la oferta mundial, lo que la ubicaba en el 7° puesto entre los productores.
El consumo de pastas alimenticias per cápita también era lideado por Italia con 23,5 kilos anuales per cápita. En segundo lugar se ubicó Túnez, con 16 kilos, y detrás Venezuela con 12 kilos. La Argentina, en esta caso, se encuentra dentro de los diez países con mayor consumo per cápita de pastas, con 8,8 kilos anuales por habitantes, superando a Chile (8,5 kilos), Uruguay (7,5 kilos), Brasil (6 kilos) y Bolivia (4,8 kilos).
Pero que tenga trigo de sobra y que sea buen productor y consumidor de fideos no quiere decir que incida en el comercio mundial. Allí el ránking de nuevo estaba liderado por Italia, que -con datos disponibles a noviembre de 2019- registró una participación del 30% respecto al total exportado en valor o volumen. En segundo lugar. China participó con el 9,7% del valor del mercado. Argentina ni figura en el top ten de los fideos sino muy lejos. Por su magro desempeño exportador se ubicaba recién en el 50° lugar del ránking.
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]]>La entrada Narda Lepes reclama por un etiquetado transparente y una política transversal para mejorar la alimentación de los argentinos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“No pasa nada acá con el etiquetado acá. Debería estar pasando algo. Pasa en todo el mundo. Acá tenemos una etiqueta nutricional, que si sos una persona saludable no debería importarte. Con esa etiqueta que se lee perfecto, que tiene el mayor tamaño, nos hicieron espejitos de colores durante algún tiempo. Esa etiqueta le sirve a quien tiene alguna patología, que no puede comer alguna de esas cosas y que debe cuidarse”, razonó la chef.
Pero Lepes considera que ese etiquetado apunta solo a prevenir y no ayuda a los consumidores a ejercer una alimentación más saludable. “Lo que yo al menos quiero es que sea una etiqueta que me diga que esto en su gran mayoría es comida y es lo que creo que es. Si esto es tomate, que sea tomate, y no que sea con gusto a tomate o con 2% de tomate disecado y almidón”, dijo, haciendo alusión a que se engaña bastante a los consumidores en este tema.
En este sentido, Narda opinó que “la comida es transversal a todo” y así debe ser concebida desde el sector público. “Está en Producción, en Agricultura, en Desarrollo Social, en Educación, en Cultura, en Salud, en lo ecológico y lo ambiental. Lo que comemos cruza todos los ministerios. Todos deberían alinearse y ver que acá hay un bache, o por lo menos conversar sobre el tema de una manera seria”, dijo a Bichos de Campo.
Mirá el reportaje completo realizado a Narda Lepes:
Lepes aclaró que ahora -en la agenda pública- como “el hambre toma un lugar más urgente, entonces este debate pasa a un segundo plano. Pero cuando esto logre paliarse, debería volver a hablarse de alimentación como un plan, pero en todos los ministerios juntos, no en uno solo”.
En cuanto a las empresas alimenticias, Narda reconoció que “hay quienes tratan de hacer cosas mejor, y quizás podrían acelerar un poco los procesos. Es hora de acelerar procesos. Pero hay otras empresas a las que no les importa nada, sino que van atrás de lo que es más redituable porque les sale más barato hacerlo. Por eso creo que la industria no es una sola sino que hay matices”.
Según la cocinera, “la gente busca una solución inmediata para remediar un vínculo roto, pero no sólo con la carne sino con la comida en general, sobre todo con los vegetales, que es donde está más roto el vínculo. Creo que buscamos algo que sea inmediato, y lo que no está sano es el vinculo con la comida, es decir, entender la estacionalidad, entender lo que te pasa cuando lo comés”.
“La comida no termina cuando la terminaste de tragar sino cuando la terminaste de digerir. Ese vínculo, lo que te pasa a vos, no es lo mismo que lo que me pasa a mi. Entonces no te sirve el consejo del otro, a excepción de las seis recomendaciones universales que son: tomá más agua, comé más frutas, más verduras, más legumbres, menos carne y hacelo en estación”, enumeró la cocinera.
¿Y qué es comer bien? Lepes dijo que “tiene que ver con uno. Tenés que encontrar la manera de comer algo que a vos te haga mejor, que sea para vos. Las únicas seis cosas es lo único que yo creo que es completamente transversal a todo el mundo. Después si no querés comer carne es decisión tuya, pero sí comer menos de la cantidad que comemos”.
En este sentido, Lepes también criticó al campo por no estar comunicando correctamente ni abordar esta discusión. A su criterio, el agro “no está comunicando nada, porque en la percepción de la gente se ve que el campo no está relacionado a un brócoli, a un tomate o un durazno. En cambio ven que tiran peras, porque el precio ridículo que perciben hace que ni siquiera valga la pena cosecharla. O bien les llegan noticias que hablan sobre si fumigan o no fumigan, o cuántos millones de dólares hay en el puerto. Pero el campo hoy no está relacionado con la comida. Aunque sí lo está, porque la comida viene de ahí. El campo es comida, pero la gente no sabe de donde viene”.
La pregunta acerca de cómo alimentamos a gigantes como China e India es, según Narda, “la que nos trajo hasta acá, y hasta los quilombos que tenemos hoy, cuando la formularon en 1981, luego del Live Aid. La pregunta debería ser cómo producimos y qué modelo queremos. Pero no es una pregunta que yo pueda contestar. Creo que hay gente especializada que debería responderla, de modo serio y no con plata de por medio”.
En este contexto, Narda opinó sobre la “carne de laboratorio”.
Lepes dijo que “la idea está verde, pero la técnica creció mucho desde que yo supe de esto hace 7 años; ya tiene grasa y la están haciendo cultivar con hueso. Ahora, otra cosa es la hamburguesa vegetal y eso a mi no me va. Para mi es comida de reemplazo y de mala calidad. Pero la brecha tecnológica para entender qué es la carne sintética, es muy grande todavía. Pero sí va a crecer y será radical. Yo no tengo drama en probarla pero no sé en qué lugar de mi cabeza ponerla”.
Para la cocinera, “los más jóvenes están dispuestos a probar cualquier cosa, desde algo que sea completamente artificial y sintético, o de colores fluorescentes. Ellos la van a probar. Creo que las cosas que cambian el curso de algo que afecta a tantos millones de personas, sí hay que tenerlas en cuenta”.
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]]>La entrada Por la crisis económica y la falta de crédito, Paladini frenó inversiones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según Pablo Paladini, director de la firma, “estamos en crisis coyuntural y estamos necesitando plan estratégico a mediano y largo plazo. Obviamente que hoy hablamos del corto plazo por la necesidades que tiene el productor pequeño y mediano, que no se llega a cubrir el banco. Por un lado tenemos lo urgente y lo importante que se mezcla con el mediano y largo plazo”.
Por la crisis económica, la economía argentina (sobre todo la productiva) no tiene acceso a una financiación a tasas razonables. Eso conspira contra las chances de crecimiento. “En la producción de cerdos la inversión es muy grande y el productor no tiene acceso a ningún crédito o beneficios”, explicó el empresario, que resumió: “El acceso a financiamiento es suicida”.
Paladini destacó que en ese contexto la empresa que lidera se vio obligada a frenar inversiones. “Teníamos un plan muy grande para la ampliación de la línea de cocidos, que se frenó por la falta de financiación. Teníamos el proyecto muy avanzado, pero la devaluación, la inflación y las tasas nos llevaron a guardarlo. El objetivo era aumentar la producción de cocidos y obviamente el incremento de la mano de obra, pero ahora estamos en situación de stand-by con ese proyecto”.
Escuchá la entrevista completa con Pablo Paladini:
El empresario del sector porcino explicó que la crisis además afecta a la demanda local de carne porcina y subproductos. “Afecta a todo el sector de consumo masivo, y nos afecta en la rentabilidad porque no podemos trasladar al precio el ritmo de la inflación”.
Luego opinó: “Para que un país pueda crecer primero hay que afianzar el mercado interno, para que las cuestiones a nivel internacional no afecten a la economía de sus industrias”.
Respecto a la posibilidad de diseñar un plan de desarrollo del sector productor de cerdos, Paladini dijo que debería reunir a los “productores de granos, de porcinos, a la cadena de distribución y a los frigoríficos para llegar a la góndola de los argentinos, rusos o chinos”.
En ese sentido, añadió que “tenemos grandes posibilidades para ser uno de los grandes traders de carne de cerdos, pero cuando no llegan las propuestas las debemos hacer entre nosotros y establecer la agenda y marcarle las prioridades al poder político. Para llegar a ser supermercado del mundo hay que dar pasos anteriores; hay que saber cómo llegamos a eso”.
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