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La entrada Para los frigoríficos, la exportación de cueros salados en 2020 fue un negocio positivo con el que habría que seguir se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La promesa oficial fue que la medida se iba a prorrogar, pero por ahora no hay novedades del tema y por eso la industria frigorífica arrancó con los reclamos correspondientes.
La exportación de cueros salados (un primer proceso industrial para evitar su pudrición) no es un negocio brillante, aunque sí permitió la recuperación del valor de este importante subproducto ganadero y además resolvió un problema sanitario y ambiental, ya que en tiempos en que los curtidores no querían absorberlo, se lo estoqueaba a la espera de que alguna curtiembre los retirase o se lo enterraba, lo que implica un riesgo alto de contaminación.
Según datos de la Asociación de Frigoríficos Industriales de Córdoba, en esa provincia se paga 22 pesos el kilo de cuero de novillos y entre 7 y 8 pesos el de vacas. En Santa Fe el valor es levemente inferior.
En el Consorcio de Exportadores ABC informan un precio similar, 24 centavos de dólar que -al tipo de cambio oficial- equivales a 21/22 pesos por kilo. Estimando un peso promedio de 25 kilos, por pieza el ingreso de los frigoríficos es de 600 pesos por unidad.

El empresario Franco Brunetti, que tiene su frigorífico en Salta, difundió una carta dirigida al coordinador de la Mesa de las Carnes, Dardo Chiesa, en la que le pide se solicite información a las autoridades respecto de los efectos de la apertura de las exportaciones de cueros sin curtir que tuvo vigencia parcial en 2020.
En esa carta, Brunetti pone de manifiesto los beneficiosa que resultó la medida. También contó cuánto cuero salado se exportó el año pasado, quién lo vendió y cuál fue el ingreso de divisas.

Los datos relevados por Brunetti indican que del negocio exportador de cueros salados en 2020 participaron un total de 49 operadores, entre los que se destacan curtiembres, exportadores de cueros y grandes frigoríficos. En un gráfico que acompaña su carta, destaca el caso de 17 empresas que exportaron 3,6 millones de piezas. Pero en total, de acuerdo a sus cálculos hechos en base a datos de la Aduana, se vendieron al extranjero 4,2 millones de cueros por 27 millones de dólares.
La estadística, dijo Brunetti, da cuenta de varias cuestiones.
Por un lado, que el Estado se benefició con el ingreso de divisas y que esas ventas compensaron lo que recaudaba por la retención adicional, que era de 8 millones de dólares. Según su lectura, en definitiva el gobierno no cobraba ese dinero porque esa restricción hacía inviable el negocio.
Por otro lado, refleja que de la venta al extranjero de cueros salados también participaron curtiembres, que decidieron no agregarle valor a esa mercadería porque ya contaban con la suficiente materia prima para su negocio. Brunetti considera entonces que no debería existir limitante alguna para que la liberación del mercado sea permanente.
Las cuentas indican que si se exportaron 4,2 millones de cueros salados (frente a una faena de 14 millones), cerca de 10 millones terminaron en las curtiembres que tendrían capacidad para procesar un máximo de 9,5 millones.
Además, los frigoríficos con la extensión de esa medida resolverían varios de sus problemas. Con los valores que hoy tiene el cuero, que son bajos en términos históricos -pocos años atrás se pagó más de 1 dólar el kilo y hoy apenas se llega a la cuarta parte de ese precio-, las fábricas tienen un ingreso por kilo de 600 pesos, que alcanza y sobra para hacer frente al costo del salado, que es de 200 pesos.
Esto les evita el gasto de mantenimiento en los galones y la incertidumbre respecto de qué hacer con esa mercadería, que más de una vez terminó bajo tierra, enterrada.
Por eso las cámaras empresarias de la industria frigoríficos, aunque en voz baja, siguen reclamando la eliminación de los aranceles a la exportación de cueros sin curtir y la liberación del mercado.
Brunetti dijo que si las empresas que participan del negocio tuvieran la posibilidad de tener permanencia y ser proveedores habituales y confiables del mercado global, tendrían las posibilidad de vender más cueros a mejores valores. Esto redundaría en beneficios para el Estado por cuanto entrarían más dólares, de la industria y de la producción y del consumidor ya que le permitiría pagar mejor la hacienda o evitar con ese ingreso traslados al precio de la carne en el mostrador.
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]]>La entrada Franco Brunetti critica el lobby de las curtiembres: “La industria, la producción y Doña Rosa seguimos pagando un subsidio encubierto a la mafia curtidora” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hace más de cuatro años que peleé a brazo partido para que el ex presidente Macri firmara este decreto. Bueno, finalmente fue el último decreto que firmó, y por consiguiente sabíamos por olfato sociopolítico y económico, y por presiones del sector curtidor, que iba a ser el primer decreto derogado por el actual presidente Alberto Fernández. Así fue”, recordó Franco Brunetti, dueño del frigorífico homónimo en Salta.
“Lo que dolió es que antes de derogar el decreto, Alberto no haya consultado a todos los sectores, y tampoco fundamentó por qué lo hizo. Es decir, lo que argumentó en realidad fue muy light. La refutamos y estamos peleando por eso”, agregó Brunetti a Bichos de Campo..
El empresario criticó el poder de lobby que mantienen las curtiembres, y resaltó que “la industria, la producción y Doña Rosa seguimos pagando un subsidio encubierto a la mafia curtidora que nos tiene sojuzgados desde hace 48 años”.
Escuchá la entrevista completa realizada a Franco Brunetti:
El empresario contó que el viernes pasado la Mesa de Ganados y Carnes, con la firma de las 38 cámaras que la integran, enviaron una carta al presidente y a varios ministros, entre ellos el de Agricultura, Luis Basterra, para expresarles que por un lado celebraban la medida de la suspensión de las retenciones que traban las exportaciones de cueros sin curtir, pero también lamentaron que sea sólo por 60 días.
“Imaginate que con un mercado de cueros deprimido, y con esta pandemia, no vas a generar nunca un negocio con proyección de futuro” en ese plazo de tiempo, se lamentó el empresario.
En estos meses de demora, entre la medida derogada de Macri y la que ahora se pone en marcha, muchas curtiembres se habían retirado del mercado y dejaron de comprar los cueros a los frigoríficos. “Hasta tuvimos que pagar los fletes para mandar los cueros a destino”, declaró Brunetti, en alusión a que las curtiembres ahora podrán exportar el cuero del que se hicieron a precio vil, y casi regalado por parte de los faenadores.
¿Es cierto que desde hace 48 años se remontan las diferencias entre frigoríficos y curtiembres? Brunetti respondió que todo arrancó en 1972, “cuando un decreto en tiempos del presidente de facto, Agustín Lanusse, prohibía las exportaciones de los cueros salados”.
“A partir de ahí la industria frigorífica quedó a merced de la industria curtidora, imponiendo esta última los precios, las condiciones, y estándares de calidad y residuos. Luego, en 1984, en tiempos de Alfonsín, le pedimos que elimine el decreto de la prohibición, nos lo concedió, pero luego tuvimos la mala suerte de caer la redacción del decreto final en manos de Roberto Lavagna, que era secretario de Industria, y tomó como referencia el cuero de Chicago, con valor en dólares, lo que hace imposible exportar los cueros, porque era mas caro exportarlos que vendérselo a las curtiembres”, completó.
¿Y qué es lo que está en juego? “El cuero siempre fue el recupero más importante que tuvo el frigorífico en su historia, o sea que hemos perdido el recurso más importante, y todo ese costo es trasladado a Doña Rosa” en los precios de la carne, explicó el empresario.
“Cuando falta hacienda, lo paga Doña Rosa, y cuando hay suficiente provisión de hacienda, eso lo paga el productor. Hay 45 millones de argentinos supeditados a 5 empresas que generaron un grupo cuasi mafioso en 48 años. Estamos todos a merced de ellos, y seguimos en esa circunstancia”, concluyó Brunetti.
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]]>La entrada Alberto toma una medida que le había derogado a Macri: Que sí, que no, que ahora los cueros te los saco yo… se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Después de ese lapso, todo volvería a la normalidad. Es decir se restablecerían los derechos de exportación adicionales a la exportación de cueros sin curtir, un régimen de protección industrial que vienen desde la década del 70 y que permite a un puñado de empresas curtidoras manejar a su antojo el valor de su materia prima. Siempre lo decimos aquí en Bichos de Campo: no existe otra explicación para que los cueros de los vacunos argentinos valgan la mitad o menos que los cueros de las vacas yankees.
Con el decreto, Alberto Fernández habilitó esta ventana temporal para exportar cueros sin curtir porque ya no quedaba lugar para guardar ese subproducto de la faena. Como las curtiembres han estado cerradas por largas semanas, días atrás el Ceamse habilitó que esos cueros se entierren en el cinturón ecológico. Pero este manejo implica un alto costo para los frigoríficos.
“La crisis sanitaria global provocada por la pandemia determinó una fuerte caída en los niveles de exportación de cueros, lo cual generó la acumulación de estos en la industria frigorífica, con consecuencias ambientales y sanitarias indeseadas, que ponen en riesgo el mantenimiento de la actividad”, afirmó el decreto del gobierno, que utiliza la crisis del Covid-19 como excusa para todo..
La ventana habilitada por el gobierno será temporal, por escasos 60 días. No será un cupo físico, como el de 2 millones de cueros sin curtir libres de aranceles de exportación que había establecido Mauricio Macri a horas de dejar el poder. Curiosamente, aquella medida de Cambiemos tomada muy a destiempo (Macri había prometido durante cuatro años que iba a liberar ese comercio) tampoco se aplicó. A poco de asumir, el nuevo gobierno la derogó.
En abril pasado, una decena de diputados nacionales de la UCR y el PRO acompañaron un proyecto de resolución presentado por Jorge Vara, ex ministro de la Producción de Corrientes, para que el Poder Ejecutivo suspenda por seis meses las retenciones adicionales que protegen a la industria curtidora. Esta medida se toma apenas por dos meses.
Los cueros comenzaron a sobrar por todos lados en los frigoríficos desde que, al inicio de la cuarentena obligatoria, las más importantes curtiembres dejaron de ir a retirarlos como era costumbre. Pare evitar este congestionamiento, el gobierno declaró de inmediato a la industria del curtido como una “actividad esencial”, pero no obtuvo resultado. Las empresas de ese sector se amparan en en el argumento de que nadie quiere más cuero en el mercado internacional, y que por lo tanto no tiene sentido seguir operando.
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