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La entrada Los coleccionistas de moscas: En Agronomía estudian la población de “moscas de las flores” y advierten que muchas especies se achican se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Entrevistado por el medio de divulgación de esa facultad, Sobre la Tierra, el docente contó que “a lo largo de esos 15 años, además de otros insectos también capturamos sírfidos y realizamos observaciones detalladas sobre esas capturas. Esos ejemplares están en la colección entomológica de la cátedra. En 2020, durante la pandemia, la colección sirvió para que la estudiante Clara López realizara su tesis de grado en la Licenciatura en Ciencias Ambientales”, comentó.
La familia zoológica de los sírfidos incluyen a las llamadas “moscas de las flores”, que son variedades de las tradicionales moscas que están presentes y visitan muchas flores en el medio rural. El estudio realizado por este sector de la Facultad de Agronomía de la UBA representó el primer análisis de la comunidad de sírfidos en la región pampeana. En el trabajo publicado, los coleccionistas de moscas destacaron “la variedad de servicios ecosistémicos que brindan y remarcaron la necesidad de profundizar las investigaciones”.

Torretta, quien también es investigador del Conicet, relató que durante los meses de la pandemia se les dificultó viajar al campo donde realizan sus estudios. Por eso, aprovecharon el tiempo para revisar y clasificar los casi 2000 sírfidos que tienen en la colección. “Se los determinó según su familia, género y especie, se les asignó el nombre correcto y se estudiaron en la bibliografía las características de cada uno”, describió el medio de la FAUBA.
“Fue un gran trabajo de recopilación y clasificación. Al final del estudio conocimos, entre muchas otras cosas, sus hábitos y comportamientos, cómo se crían, si sus larvas son depredadas, qué flores utilizan, si visitan más plantas nativas que exóticas y qué servicios ecosistémicos ofrecen”, describió el investigador. El trabajo completo fue publicado en la Revista de la Sociedad Entomológica Argentina.
El resultado de este estudio muestra que, debido a las actividades productivas, “la fauna de moscas de las flores de la Región Pampeana está bastante empobrecida”.
“Encontramos en total 26 especies, de las cuales 23 son nativas. Lo más sorprendente es que el 95% de los individuos que capturamos sólo pertenecen a cinco especies. Eso significa que hay insectos muy pero muy comunes, mientras que otros que son muy poco comunes. De hecho, hay especies de las que solamente capturamos dos insectos en los 15 años de trabajo en San Claudio”, explicó Torretta, coautor de la publicación junto a Clara López y Hugo Marrero.
En cuanto a las flores que visitaron estos sírfidos pamperos, Juan Pablo resaltó que las moscas de las flores se alimentaron de néctar o de polen en 44 especies vegetales, de las cuales 16 fueron nativas y 28 exóticas.
En particular, solamente 4 especies de plantas (la chiquilla, el cardo negro, la cicuta y la mostacilla) soportaron al 72% de las moscas de las flores presentes en la colección. “Esto remarca la importancia potencial de estos insectos para la polinización de las plantas silvestres de la región”, afirmó el docente.
“También nos interesaba mucho determinar los servicios ecosistémicos que brindan los sírfidos en nuestro sitio de estudio. Vimos que las larvas de las especies recolectadas ofrecen principalmente dos. Uno es el control biológico de áfidos -es decir, de pulgones, unos insectos que dañan los cultivos- y, en menor medida, de hormigas. El otro es la descomposición de materia orgánica de varios orígenes, incluso en aguas polutas”, dijo Torretta.
“Los agroecosistemas son los ecosistemas asociados a los ambientes agropecuarios donde producimos alimentos”, aclaró Juan Pablo. “En términos generales, los sistemas originales están muy modificados; las áreas naturales se han reducido y también las conexiones entre ellas, y una de las consecuencias es la disminución de la biodiversidad de plantas o de animales, obviamente incluyendo a los insectos. Todo esto lleva a que se pierdan servicios ecosistémicos, es decir, los beneficios que brinda la naturaleza al ambiente y a los seres humanos”.
Para profundizar en la situación actual de los agroecosistemas y su diversidad biológica en la Región Pampeana, Torretta indicó que en las últimas décadas sufrieron intensas transformaciones y que se desconoce cómo estos cambios impactaron en la biodiversidad en general y en los insectos en particular. En este marco, agregó que para manejar y conservar estos sistemas es fundamental conocer la fauna nativa que albergan.
“Nuestro trabajo es el primero que describe la diversidad de sírfidos en agroecosistemas de la Región Pampeana. Sin embargo, todavía es muy escasa la información sobre estas moscas en agroecosistemas de todo el país, aun conociendo la potencialidad que poseen de ofrecer diferentes servicios ecosistémicos”, señaló.
“Lo que más me interesa es que esta publicación sea un disparador para que otras investigadoras e investigadores empiecen a trabajar con esta familia de insectos, que es sumamente importante y está poco trabajada. Para mí, fue un lindo trabajo porque aporta información novedosa, porque pude redondear una idea que tenía en mente desde hacía muchos años y porque a Clara le permitió terminar su licenciatura. Creo que ahora se necesitan más estudios que integren diversos aspectos de su ecología”, finalizó Torretta.
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]]>La entrada ¿Harina de langostas? Investigadores del INTA y el Conicet evaluaron la calidad nutricional de la tucura sapo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ver también: Desafío: ¿Comerías un pan fortificado con harina de grillo?
Temida por todos los agricultores, la tucura sapo (Bufonacris claraziana) es un insecto nativo de la Patagonia argentina que se caracteriza por su voracidad y capacidad de comer todo el material verde que encuentre a su paso. Digamos que no le hace asco a nada: se alimenta de los pastos tiernos de los mallines hasta los más duros de la estepa. Y si bien no posee alas, se desplaza a grandes velocidades caminando o saltando.
En los últimos tiempos estuvo haciendo muchos destrozos en la zona precordillerana ubicada entre Río Negro y Chubut, donde habitan mcuhas comunidades mapuches de bajos recursos. Y por eso Senasa ha declarado la situación de emergencia sanitaria por esa plaga

“La búsqueda de una alternativa proteica más sostenible, que sea de calidad y valor nutricional similar a las fuentes de proteínas actuales, es una tarea desafiante. Los insectos son particularmente ricos en proteínas por lo que pueden proporcionar un alto aporte calórico”, explicó Valeria Fernández-Arhex, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias Bariloche (IFAB).
El estudio consistió en recolectar ejemplares de esta especie, unos 104 ejemplares adultos para ser exactos, de un pastizal natural en la provincia de Chubut. Se los introdujo en un congelador a -20°C (bajo cero), hasta su muerte. Luego fueron lavados con agua potable de grifo y colocados en horno a 60°C durante 24 horas.
Luego de ser molidas con un tamiz de un milímetro, se obtuvo un polvo fino sobre el cual se realizaron los análisis de composición química: proteína total, grasa total, humedad y cenizas. El nivel de carbohidratos fue de 11,30 %, superior al de otros ortópteros, y se concluyó además que la especie contiene 70% de proteínas, valores comparables a los de la carne de res y leche.

“Se destacó el bajo contenido de humedad, valor que indica una baja susceptibilidad a la contaminación microbiana. Esto sugiere que el polvo se puede almacenar durante un largo período de tiempo sin el riesgo de deterioro microbiano”, destacó la investigadora.
Los investigadores destacaron que el uso de insectos como recurso alimenticio implicaría beneficios ambientales ya que su recolección media herramientas mecánicas reduciría el uso de agroquímicos. Además pueden ser alimentados con residuos de la horticultura, aportando al reciclaje.
“En la Argentina aún no existe un marco regulatorio para la cría de insectos o la producción y comercialización de productos derivados para consumo animal o humano. Este trabajo representa un punto de partida hacia el diseño de intervenciones tecnológicas capaces de fortalecer la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la autosuficiencia de la producción de proteínas en las comunidades locales de los países en desarrollo”, aseguró Fernández-Arhex.
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]]>La entrada Gabriela forma parte de una organización dedicada a rescatar abejas en peligro: “Sin ellas no hay polinización y por ende no hay alimentos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La intención fue unirnos como mujeres que se dedicaban a la actividad y de esa manera contribuir a la protección de las abejas, de otros insectos polinizadores y fomentar el consumo de miel y otros productos de la colmena”, arranca Gabriela. “También queremos incluir a jóvenes para alentarlos a cuidar el ambiente y a que se interesen por la actividad, a mujeres en condiciones de vulnerabilidad y a los pueblos originarios”.
La Fundación, de la cual también participan varones, tiene presencia en Resistencia, Barranqueras, Villa Ángela y Buenos Aires. Están encarando el proyecto de un apiario demostrativo y productivo destinado a prácticas apícolas, monitoreo, visitas guiadas y, también, a la producción de material vivo (núcleos y reinas) y de subproductos de la colmena.
“Queremos que el apiario sea modelo para el desarrollo de eventos, visitas guiadas e investigaciones que permitan a la comunidad, instituciones y entidades públicas o privadas conocer de cerca el potencial de la zona la producción de miel, material vivo y su diversificación”, describe. “También nos permitirá generar ingresos y acompañar a quienes hayan cumplido un periodo de entrenamiento adecuado para la atención de las abejas para iniciarse en la actividad apícola. En relación a las abejas nativas sin aguijón (ANSA) estamos aprendiendo sobre ellas porque es otro mundo”.
El tema de los rescates de abejas comenzó porque desde la Fundación empezaron a pedir que no se las queme y que no se destruyan enjambres: “Como ya nos conocen fueron llegando avisos de boca en boca de donde había un enjambre y comenzamos a ir a rescatarlos”, explica Gabriela.
“Queremos crear conciencia de la protección de las abejas, que las personas sepan que si no se las molesta no aguijonean, que hay que cuidarlas para proteger el ambiente y que sin abejas no hay polinización y por ende no hay alimentos”, declama.
En Resistencia ya los bomberos tienen los datos de contacto de las personas que integran la Fundación, pero como muchas veces les llegan pedidos de rescates del interior que no pueden cubrir por la distancia, la idea es que los apicultores de toda la Provincia se sumen a la iniciativa de los rescates.
“Es fundamental la capacitación para personal de entidades como municipalidades, unidades sanitarias, defensa civil, bomberos, departamentos de policía, operarios de las empresas de luz y agua, encargados de cementerios, jardineros, directivos de escuelas, iglesias, encargados de fábricas o edificios abandonados y público en general para que cuando encuentren un enjambre puedan rescatarlo o que no los destruyan”, enfatiza.

Hay un tema nuevo y es que las abejas están cambiando sus “preferencias inmobiliarias”: su hábitat natural siempre fueron troncos huecos de árboles en montes o zonas selváticas, pero hoy están siendo expulsadas a las ciudades.
La gran paradoja es que los grandes enjambres que se trasladan encuentran una vida más sana en las ciudades que en las zonas de cultivos arrasadas por las aplicaciones de fitosanitarios, los desmontes y el avance de la agricultura extensiva.
“En las ciudades encuentran otras opciones para su alimentación, no en abundancia pero atractiva y continua, como flores de jardines, plazas, parques, escuelas y distintos alimentos dulces que atraen a las abejas”, destaca Gabriela. “Las abejas no son plaga, por lo tanto no hay que eliminarlas”.
La especialista remarca que también hay aplicaciones de fitosanitarios en las ciudades, cuando se fumigan hogares, instituciones y espacios para “control de plagas” y que muchas veces las personas que llevan a cabo esta actividad desconocen del mundo de las abejas y que en realidad no es un control sino la eliminación de estas especies tan necesarias.
“Por eso no sólo podemos verlas saliendo de árboles en las veredas o en los jardines, sino también de lugares tan cercanos como las mismas casas, ubicadas en techos, ventanas, en el hueco de una pared, postes de luz, conductos de agua, de ventilación, dentro de algún mueble en desuso, en tanques para agua vacíos, en parrillas, dentro de chimeneas, en el hueco entre cielo raso y techo y en huecos de lápidas en cementerios”, enumera Gabriela.
“No es extraño ver también que las abejas sean visitantes asiduas de panaderías y fruterías donde transitan adultos mayores y niños, los más vulnerables ante una situación de agresividad”.
Estudios recientes alertaron que alrededor del 90% de la población de abejas desapareció en los últimos años y que Argentina pierde un 34% de colmenas por año, cifra que nos coloca en el quinto país de América Latina en mortandad de abejas.
“En 2018, en Córdoba murieron 72 millones de abejas, así que ante este panorama, el cambio climático y la falta de flora cumplen un papel muy perjudicial”, advierte Gabriela.
“Tengamos en cuenta que aproximadamente entre el 60 y el 80% de los alimentos que consumimos necesitan de la ayuda de los agentes polinizadores como las abejas, así que si su población disminuye, la biodiversidad también lo hará y esto puede afectar a otras especies”.
“Este año se suma la pérdida de colmenas por incendios en los campos debido a la extrema sequía que atravesamos en la Provincia”, alerta.
En resumen: Las abejas son sumamente importantes en la polinización de los cultivos y sin ellas no hay cultivos, no hay alimentos… y no hay vida. Hay que ir a su rescate.
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]]>La entrada De nuestro achivo: Goniozus no es un Pokemón sino el primer insecto argentino para el control biológico de plagas se publicó primero en Bichos de Campo.
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La multiplicación de las Goniozus que saldrán a batallar por las diferentes regiones frutícolas de la Argentina se está realizando en el Centro de Multiplicación de Biocontroladores (Cemubio), que fue inaugurado en setiembre pasado dentro del predio del INTA Alto Valle, en Río Negro. Una vez que se ajuste el método, la idea es licenciar esta tecnología a empresas privadas para que realicen los tratamientos en las chacras de los productores interesados en esta técnica de control de insectos dañinos.
Bichos de Campo entrevistó a la principal responsable de ese laboratorio. Liliana Cichón, que tiene doble título de ingeniera agrónoma y doctora en Biología, habla con los nombres difíciles que utilizan los científicos. Pero le entendimos que básicamente esta poke-avispa tiene un apetito bastante “generalista” y disfruta de comer gusanitos de todo tipo, en especial la carpocapsa que ataca frutas de pepita (peras y manzanas) y la grafolita, que lo hace con frutas de carozo (durazno y ciruela). También se está probando en frutos secos (nogales) y en los viñedos, contra la lobesia botrana o polilla de la vid.
Mirá la entrevista completa con esta investigadora del INTA:
Esta avispa justiciera fue reconocida por primera vez en la región del Alto Valle en 2005 por el equipo de Sanidad Vegetal del INTA. Luego de diez años de estudios, ya se está desarrollando la técnica de cría y multiplicación en el Cemubio. “La idea fue buscar enemigos naturales autóctonos que tengan una buena performance en las regiones frutícolas y tratar de desarrollar tecnologías de producción en escala, en forma masiva, de manera que puedan estar disponibles para el sector productivo”, explicó Cichón.
El control biológico de plagas es algo bastante habitual en otras regiones del mundo, aunque no es nada frecuente su utilización en la fruticultura. “Es muy raro verlo en un ambiente abierto, pues generalmente estos insectos se manejan dentro de invernaderos. Pero en el tema frutales, como el consumo es en fresco, ha empezado a tallar el tema de la inocuidad. Lo que se trata de hacer es buscar herramientas que disminuyan el uso de agroquímicos” y en consecuencia los residuos en las frutas.
-¿La ideas es que los productores pidan cuator o cinco avispas? ¿Pero cómo se controla que no se vayan a la chacra de al lado?
-La idea es que el productor tenga disponibilidad de esta herramienta y diga: ‘la próxima temporada voy a necesitar tres liberaciones de avispas’. Una vez que recibe ese pedido, la biofábrica produce las avispas necesarias y es la misma empresa la que se dedica a la aplicación en el monte, porque es una tecnología muy sensible, muy delicada- respondió la investigadora.
-¿Pero son efectivas estas avispas?
-Son muy efectivas, solamente que necesitan de un determinado manejo. Todo es tecnología.
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]]>La entrada En Balcarce se producen cebos bolita para combatir los bichos bolita y otras plagas: Ya se exportaron 50 toneladas hacia Nueva Zelanda se publicó primero en Bichos de Campo.
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Una pareja de agrónomos balcarceños María Elisabet Weilenmann y José Luis Tau, se preocuparon por esto hace 25 años, cuando irrumpía la siembra directa en la zona. Crearon Acay, que luego se transformaría en Agriglobal y es hoy la única empresa del país que fabrican estos cebos tan eficaces para controlar estos particulares moluscos y crustáceos.
Para los bichitos bolita, el cebo viene en bolitas. Estos cebos tienen un tamaño de 2 mm, son biodegradables y se pueden aplicar con cualquier máquina de platos rotatorios. También se puede hacer desde un cuatriciclo, o bien la línea de siembra y hasta con avión. A diferencia de los productos químicos que se pulverizan, son de aplicación posicionada, sin los riesgos de deriva de producto.
“Hay que hace el monitoreo correspondiente, para luego hacer la aplicación según la plaga a controlar”, explicó Domingo Montaño, gerente de marketing de Agriglobal en Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa con Montaño:
La característica más destacable del producto es la posibilidad de controlar a estos enemigos de la agricultura en cualquier condición climática, lo que es posible debido a la capacidad del cebo de soportar condiciones extremas de humedad y de mantener una gran persistencia en el terreno luego de su aplicación por un período superior a las tres semanas.
Montaño contó que esta tecnología es copiada de afuera, ya que se ubica en Francia la empresa creadora del sistema, que a la vez es la más grande en el mundo para este tipo de cebos. Sin embargo, los balcarceños dicen ser los número uno en Lationoamérica. Además de exportar a Brasil y Colombia, recientemente realizaron su primer embarque a Nueva Zelanda, donde tienen problemas en sus pasturas con estos bichitos.
“Fueron 50 toneladas las primeras en viajar directo a Auckland de producto molusquicida”, destacó Montaño sobre las bolsas que viajaron bajo la marca Mollus y su producto formulado en base a metaldehído.
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]]>La entrada Las abejas y arañas hacen el check in: ¿Cómo funcionan los hoteles para insectos que promueve el agrónomo Lucas Andreoni? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hay que verlo como un sistema y así poner en valor este servicio ecosistémico para bien de la agricultura”, aclaró Andreoni a Bichos de Campo, dejando claro que estas instalaciones tan singulares no tendrían ningún sentido en un establecimiento que no realice ciertas prácticas conservacionistas. “Si vas a poner un hotel de insectos en el medio de un lote de soja, no vas a tener nada. Podés llenar un campo con estos hoteles, pero si esos insectos no tienen lugares para reproducirse o para comer y vivir, no tiene sentido”, amplió.
Mirá la entrevista completa a Lucas Andreoni para entender el sistema:
Estos hoteles de insectos se sitúan unos alejados de otros, y no se colocan dentro de los cultivos, según explicó Andreoni, sino sobre los llamados “corredores biológicos”, que son áreas no cultivadas o linderas a los lotes, destinadas al crecimiento de vegetación nativa o implantada para que funcione como hábitat y fuente de alimento para la vida silvestre. Estos espacios se pueden instalar a lo largo de caminos internos, en los márgenes agrícolas o junto a los alambrados.
“Los llamamos corredores porque son especies de autopistas que se generan en los campos para que se conecten a paisajes multifuncionales, que son zonas no agrícolas que quizás tienen problemas de salinización, y que nosotros transformamos”, describió Andreoni.
El profesional, que cuenta con dos posgrados en su haber, uno en agronegocios y otro en agricultura sustentable, fundó junto a varios ingenieros agrónomos una consultora en su zona llamada BioRed. Desde allí trabajan, como le gusta decir a él, para “darle una vuelta de rosca a la agricultura”. Salir del esquema estrictamente productivista que predomina hasta ahora y pasar a pensarla como un gran sistema, que pueda ayudar a regenerar los suelos y también las poblaciones de insectos.
“A uno le gustaría que los cambios se den más rápido, pero se está viendo un proceso en donde se están teniendo muy en cuenta los servicios ecosistémicos, tales como estos hoteles de insectos”, dijo Lucas.

El asesor privado está convencido de que esta alternativa sustentable y de biodiversidad aplicada a cultivos extensivos es un camino de ida con mucho por crecer. El técnico tiene un canal de YouTube, una cuenta de Twitter y otra de Instagram, a través de las cuales informa su trabajo periódico con estos hoteles de insectos.
Para Andreoni, que además integra grupos de productores CREA y Aapresid en su provincia, hay una nueva forma de pensar la agricultura, y no sólo en Argentina. “Tuve la oportunidad de ver en otras partes del mundo esto de pensar a la agricultura como un sistema, y no solamente como la pensábamos en el último tiempo, que era en base a la protección de cultivos”, enunció. La vuelta de rosca incluye la utilización de coberturas todo el año, y la reducción paulatina de los insumos químicos.
“Hay muchos trabajos que se están haciendo a nivel mundial y también en Argentina acerca de la importancia de polinizadores en la producción agropecuaria. Antes, cuando empezábamos a simplificar los sistemas, el tema de insectos y bodiversidad era una molestia. Hoy son grandes aliados, porque cuando se trabaja con sistemas más integrados se logran más estabilidad y mejores rentas”, remarcó Andreoni, que ya asesora a varios productores, por un total de 10 mil hectáreas en su zona de influencia.
Los hoteles están hechos de varios materiales de acuerdo a Andreoni, porque se plantean como micro ambientes adecuados a cada tipo de insecto y cada tipo de región. “Se pueden hacer de todo tipo de materiales. Nosotros reciclamos pallets de madera y les damos forma de casa para que sean más simpáticos”, explicó el agrónomo.
Advirtió que “hay que evaluar qué tipo de habitación darle a ese hotel, ya que no es poner cualquier cosa, sino que cada insecto tiene un requerimiento para poder anidar y que vos los veas. Las abejas no se pondrán en cualquier agujero; entonces habrá que generar troncos con distintos diámetros de agujeros. Y para las arañas habrá que poner cañas”.
El agrónomo manifestó que el diseño de hoteles variará de acuerdo a las condiciones ambientales y productivas de cada zona. “Mi zona que es el sur de Córdoba, será muy distinta el norte del país, lo que nos hace entender la complejidad de los sistemas”.
“Ahora se empieza en trabajar en recuperar la microbiología del suelo, en cómo tener los campos siempre verdes. Se trata de compensar el despelote que tenemos con las malezas, con otras herramientas que no sean sólo las químicas. Todo esto te lleva a buscar este tipo de soluciones en las que estamos trabajando con muy buenos resultados”, aseguró.
Hace unos meses Bichos de Campo realizó un programa especial sobre los corredores de biodiversidad desde un campo de AGD en La Carlota, en Córdoba:
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]]>La entrada Un mundo nuevo: Mariano Luna celebra el renacer del “manejo integrado de plagas” de la mano de los cultivos de servicio se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Como todos los mortales en medio de la cuarentena obligatoria, Luna se puso a reflexionar sobre lo que hace y cómo se hace. Una cosa que celebró en una charla con Bichos de Campo fue que con toda esta nueva movida de los cultivos de servicio (o de cobertura) estén proliferando insectos benéficos que cooperan para mantener a raya a ciertas plagas dañinas. Esto permite, por lógica, hacer un menor uso de productos químicos o insecticidas.
“Estamos viendo que con el cultivo de vicia invernal se está dando abrigo a enemigos naturales de las orugas, por ejemplo, notando un menor ataque por isocas”, mencionó el técnico.
Aquí la entrevista completa con el investigador del INTA Pergamino:
Luna remarcó que de este modo está resurgiendo un viejo concepto, que es anhelado por la mayoría de los técnicos: el “manejo integrado de plagas (MIP)”. Este concepto básicamente señala que los ataques de ciertas poblaciones de insectos sobre los cultivos son producto de numerosos factores que alteran la ecología. Por ejemplo, ante la ausencia de cierta especie depredadora de otra, ésta cobra fuerza y prvoca un mayor daño a los cultivos. Por eso se considera que el remedio no debería ser tan sencillo como aplicar un producto químico para eliminar la plaga. Desde esta visión, la insistencia de ir por este camino termina no siendo sustentable y a la larga se generarán resistencias que harán más insostenible la producción.
Desde la mirada del MIP, lo aconsejable es realizar manejos culturales en los cultivos y solo realizar una aplicación cuando no queda otra.
“Estos pensamientos datan de 1954”, recordó Mariano. “Así es, son de esa época, luego durante los años ’60 se implementaron y el los ’70 se crea el MIP como concepto”, agregó. Cuestión que la revalorización de este tipo de prácticas se basa en viejos conceptos.
Ver ¿Qué hace un entomólogo?: Gastón Zubarán nos cuenta para qué sirve estudiar los insectos en el campo
Según la definición del INTA, el manejo integrado de plagas se trata de un sistema de selección de técnicas de control integradas en una estrategia de manejo. O un sistema de regulación de plagas, que teniendo en cuenta su hábitat y la dinámica poblacional de las especies consideradas, utiliza todas las técnicas y métodos apropiados, compatibilizando al máximo su interacción con el objeto de mantener las plagas en niveles que no originen daños económicos.
Además de los cultivos de servicio, que están siendo adoptados por buen número de productores, Luna mencionó que los ‘corredores sustentables’ o las siembras bajo de los alambrados como técnicas muy valiosas para fomentar y dar refugio a los enemigos naturales de varias plagas. “Pero siempre debemos avanzar con precaución y monitorear de cerca las poblaciones, porque por ejemplo ahora está apareciendo una plaga,que es la mosca barrenadora del tallo de la soja que antes no estaba”, alertó.
Yendo un poco a la tecnología que Luna ve se aplicarán en un futuro no muy lejano, queda más que claro desde la cuarentena en casa que “sin duda todas las App para el monitoreo de los lotes es lo que se utilizará”, aseguró el investigador del INTA. “Todo lo que tiene que ver con drones que te permitan recorrer todo el campo y medir hasta defoliación, que es el daño que generan las orugas, y allí definir momentos de aplicación”, mencionó.
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