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La entrada A tapar los rollos: Técnicos del INTA afirman que proteger los fardos de alfalfa ayuda a conservar sus nutrientes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La alfalfa es una pastura que aporta fibra, proteína bruta y energía metabolizable. Sin embargo, en la Argentina es conservada en la mayoría de los casos a la intemperie, ya sea por desconocimiento o por falta de espacios cubiertos, lo que ocasiona pérdidas importantes en kilos de materia seca por temporada.
“Una correcta confección del heno y almacenaje lograrían evitar esta problemática e incrementar la producción de carne y leche por hectárea. Una cobertura permite obtener la mayor cantidad de nutrientes vegetales al menor costo y con las menores pérdidas de heno en el proceso”, explicó Gastón Urrets Zavalía, especialista en recursos forrajeros en base a alfalfa del INTA Manfredi.

El especialista indicó además que una buena cosecha y almacenamiento impacta de forma directa en los costos de alimentación, ya que reduce los kilogramos necesarios de sumplementación con granos de maíz u otros.
Para llegar a esa conclusión se realizó una evaluación comparativa de almacenamiento a campo, entre marzo de 2019 y julio de 2020. El ensayo, que se extendió unos 17 meses, contó con tres tratamientos: uno implicó dejar rollos son cobertura, otro implicó utilizar una red geotextil –una manta no tejida compuesta por fibra de poliéster de uso industrial- solo en la parte superior, y el tercero consistió en envolver por completo el rollo y aislarlo incluso del piso.
De esta forma se evaluaron las prestaciones de la manta comparando con los distintos tratamientos, teniendo en cuenta la pérdida en kilogramos de materia seca (MS) por rollo y de nutrientes, en kilogramos de proteína bruta (PB) y mega calorías de energía metabolizable (Mcal EM) por rollo y por hectárea.

“Los tratamientos dos y tres obtuvieron mejores resultados con diferencias significativas respecto al primero, ya que lograron reducciones de pérdidas de materia seca del 37,8% y del 32,7% respectivamente,”, afirmó Urrets Zavalía.
Respecto a la pérdida de nutrientes, el tratamiento dos ofreció la disminución de un 43,7% y el tres de un 33,8 %. Al mismo tiempo, el caso dos permitió reducir las pérdidas de energía metabolizable en un 42,9% y el tres en un 36 %.
“Los resultados obtenidos en este ensayo inicial ofrecen mejoras con respecto al tradicional almacenamiento de rollos sin cobertura a la intemperie”, indicó el especialista.
Fotos. INTA
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]]>La entrada Las emisiones de gases en un ciclo ganadero mixto serían menores en la etapa de feedlot que en la cría con pasturas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El estudio, del que participaron técnicos del INTA Manfredi, analizó la huella de carbono que dejan los sistemas mixtos de producción de carne en la zona semiárida central de la Argentina. El estudio se enfocó en un sistema con cría a campo en pasturas naturales e implantadas, más una recría y engorde en un feedlot para tres categorías de animales: macho liviano, hembra y macho pesado.
El estudio se hizo en los establecimientos del grupo Tigombú, que maneja varios miles de hectéreas y tiene un feedlot con capacidad para 12 mil cabezas. Allí se recoge la bosta de los animales y se la destina a alimentar un biodigestor. A la vez, hay una planta de bioetanol, que ofrece como subproducto la burlanda, que se utiliza como alimento de los animales.

Del análisis comparativo de las tres categorías de animales se desprendió que la hembra es la que mayor huella presenta, en tanto requiere más días de recría y engorde para alcanzar el mismo peso de venta que los machos y eso implica mayor cantidad de recursos de alimento, y más días emitiendo metano.
De acuerdo con Rodolfo Bongiovanni, especialista en análisis de huellas ambientales del INTA Manfredi, “encontramos que los puntos críticos de impacto se encuentran en la producción primaria, notoriamente en la emisión de metano por fermentación entérica que representa entre el 62% y el 64% del impacto total”.
“Dentro de este punto aparecen con mayor valor las emisiones de la vaca madre, seguidas de las emisiones del propio animal de engorde y finalmente el aporte del toro, que es mínimo”, agregó.
Por otra parte, están las emisiones derivadas de la gestión del estiércol, que ocurren principalmente en la recría, donde la acumulación de excretas en lagunas anaeróbicas genera emisiones de metano y óxido nitroso que representan el 11% y el 15% del impacto total.
El año pasado Bichos de Campo entrevistó a Rodolfo Bongiovanni para hablar sobre la necesidad de medir las huellas de carbono:
En esta línea, Leticia Tuninetti, que es especialista en análisis de ciclo de vida del INTI y autora junto a Bongiovanni del estudio, indicó que “en tercer orden de importancia aparecen las emisiones en la producción de los alimentos de la recría y el engorde (maíz grano, burlanda y maíz picado ensilado), que suman entre un 12% y un 15% del total”.
“En cuarto lugar, las pasturas implantadas representan un 4% debido a que implican uso de insumos, como agroquímicos y combustibles”, añadió.
“Si bien los valores encontrados en este trabajo son similares a los valores internacionales publicados por algunas bases de datos para la producción de carne en feedlot, siguiendo los mismos métodos y protocolos adoptados internacionalmente, los resultados están considerablemente por debajo de los estudios que muestran resultados para producción de carne en sistemas extensivos a campo”, destacó Tuninetti.
Dentro de los puntos a destacar del sistema productivo estudiado, “se encuentran las menores emisiones relativas generadas en la recría a corral y el engorde en feedlot, con alimentación a base de granos, silo de maíz y burlanda, que tienen factores de emisión de metano inferiores a animales alimentados con pasturas”, señaló Bongiovanni.

Las emisiones generadas por el alimento burlanda y la vinaza, que se suministra a los animales, son bajas por tratarse de subproductos de la producción de etanol. Debido a que ocurre en el mismo predio y aunque se llevan parte de la carga ambiental del proceso de la mini destilería, no reviste relevancia y, además, evita traslados.
“Otro punto de interés es que no hay emisiones por gestión del estiércol en el feedlot, ya que las excretas se utilizan como insumo del biodigestor”, destacó Tuninetti y agregó: “Tanto el consumo de subproductos de baja huella de carbono, provenientes de la destilería de etanol, como la ausencia de emisiones por manejo de efluentes durante la etapa de engorde, explican la menor huella de carbono comparativa de este sistema productivo y refuerza los objetivos de la economía circular”.
“Tanto la actividad agrícola como la ganadera no están exceptuadas de emitir gases de efecto invernadero, pero sí pueden disminuirlas con un manejo sustentable de las dietas”, puntualizó el especialista del INTA.
En este sentido, Bongiovanni aseguró que “entre los puntos que generan altos impactos ambientales se encuentra la gestión del estiércol en la etapa de recría, debido a que la utilización de lagunas anaeróbicas genera altas emisiones de metano y óxido nitroso”. Y añadió: “En este punto se podría mejorar el manejo a través de técnicas que reduzcan dichas emisiones, como la integración de las excretas junto con las del feedlot, que tienen como destino el biodigestor”.
Por último, Tuninetti advirtió que otro punto de alto impacto ambiental que se podría trabajar es el cultivo de maíz, principal alimento en la etapa de feedlot: “Aumentar su productividad y mejorar las técnicas agrícolas con vistas en la sustentabilidad del planteo técnico, con dosis variables de fertilizantes y agroquímicos, fertilización en tiempo óptimo, riego complementario, mantenimiento preventivo de la maquinaria y eficiencia en el uso de combustibles”.
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]]>La entrada ¿Agroecología o más tecnología? Juan Pablo Vélez, del INTA, afirma que para reducir agroquímicos “tendremos muchas alternativas de control de malezas, insectos y enfermedades” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Juan Pablo Vélez investiga estas nuevas tecnologías como integrante del área de mecanización del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Manfredi, Córdoba, que es el epicentro en materia de agricultura de precisión dentro de las experimentales del organismo. Allí el trabajo está muy enfocada en la mecanización y robotización de las tareas agrícolas.
Frente a la creciente presión social para que el agro sea mucho más cuidadoso en materia de aplicaciones, Vélez no toma partido en contra de los productores -como muchos otros técnicos del INTA- sino todo lo contrario: rescata el aporte ambiental que vienen haciendo. “Somos unos avanzados en siembra directa, una tecnología que ayuda mucho a la conservación del suelo y a la sustentabilidad de la producción agrícola, pero que conlleva algunos usos extras de herbicidas. Con lo cual es urgente un uso más inteligente de los insumos a través de las máquinas”, dijo Vélez a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Juan Pablo Vélez:
-¿Vos crees que es posible mantener los niveles de productividad haciendo una agricultura con menos insumos químicos?
-Sí, y una de las tecnologías que se impuso en el sector y en el mercado, y que nos ha pegado una cachetada por decirlo de alguna forma, es el detector de malezas.
-¿Qué es un detector de malezas? Para que lo entienda doña Rosa.
-Es un sensor que va en las máquinas, en este caso en la que controla la aplicación de herbicidas, y aplica solamente una pequeña dosis sobre la maleza, con lo cual no aplica sobre toda la extensión del cultivo sino que es una dosis ajustada en donde está el problema. No aplica sobre terreno desnudo y por ende disminuye considerablemente el uso de productos y su aplicación innecesaria.
-¿Cuánto disminuye el uso de productos químicos?
-Depende del escenario y de la cantidad de malezas que haya en el lote. Por eso decimos que esta tecnología necesita mucha agronomía, pero en un escenario normal óptimo un detector de malezas ahorra hasta un 90% de aplicación de agroquímicos.
-Otra lectura posible de esto es que estamos tirando 90% más de agroquímicos de lo que necesitábamos. ¿No?
-Exactamente, haciendo la lectura al revés estoy de acuerdo. Pero además están apareciendo otras tecnologías mucho más avanzadas. Este detector que te mencioné discrimina entre verde y no verde, y desde la visión artificial, machine learning o aprendizaje automático hay muchas más herramientas que permiten identificar entre cultivos y malezas. Es más, se puede identificar hasta la especie de la maleza y así se podrían aplicar productos específicos para ella.
-Es decir que, si se discrimina por tipo de maleza, ¿la máquina puede cargar dos tipos de herbicidas diferentes y no aplicar una mezcla sino un producto puntual que atacaría solamente a esa maleza?
-Exactamente.
-Ahí es un doble ahorro entonces porque te evitás la mezcla de agroquímicos
– Claro, y de hecho hay algunas empresas importantes a nivel internacional que ya tienen algunos prototipos referidos a eso.

– ¿Qué grado de adopción tienen este tipo de tecnologías en el país? ¿Avanzan o son una expresión de deseo todavía?
-No. Yo creo que avanzan. A medida que pasa el tiempo y que las tecnologías adquieren cierta robustez, y en la medida también en que percibe esto el productor, comienzan a adoptarse de modo más rápido. Por eso digo que esto es también un proceso sociológico y no solo tecnológico.
-¿Y son accesibles estas nuevas tecnologías? Con lo que te ahorrás de agroquímicos, ¿amortizás la compra de estas tecnologías?
-Si. Insisto con un escenario normal, pero al detector de malezas lo amortizarías en tres campañas y tiene el mismo costo que una máquina.
-Ahora… Estas tecnologías son válidas para la agricultura extensiva. ¿Pero qué hacemos en el área de periurbanos, donde hay una mayor reacción social fuerte al uso de agroquímicos? ¿Puede haber algunas otras herramientas?
-Hay algunas líneas de trabajo que estamos encarando en áreas periurbanas de Manfredi; son muchas opciones y las estamos probando a todas. Hablábamos de aplicaciones líquidas o de herbicidas pero en el mercado también se habla de packs de tecnologías alternativas, por ejemplo el control físico de las malezas, que en el mundo se prueban a través de láser, de corriente eléctrica, de vapor de agua, de concentración de rayos solares. Imaginate que es como un robot que va concentrando la luz solar como una lupa y quema las malezas. Lo cierto es que estamos tratando de encontrar un punto de equilibrio entre capacidad operativa y uso racional de agroquímicos porque hay que mantener capacidad operativa para mantener la escala a la que apuntamos.

-En un planteo agroecológico las malezas aparecen igual y siguen siendo un problema, incluso más grave que antes. Allí se apela a mano de obra. ¿Vos decís que estos robots pueden llegar a reemplazar la mano de obra en este tipo de planteos?
-Estos robots surgen en países europeos más que nada y aplicados a planteos hortícolas, o sea que facilita el trabajo en ese sentido.
-¿Y cuán lejos estamos?
-La principal barrera es el costo de esa tecnología, ya que todavía es demasiado costosa. Luego, durante la evolución tecnológica en general se tiende a pasar por un proceso de comoditización y abaratamiento, donde bajan de a poco sus costos, pero eso depende de muchas cosas. Fijate vos, un elemento fundamental en el costo de estos equipos que son eléctricos por lo general, es la batería, y se está trabajando mucho en esto. Hay un día mundial que se llama “Battery day” donde se trata la evolución de estas, de las cuales se prevé que pronto duplicarán su capacidad de almacenamiento, su duración, y en consecuencia facilitarán el abaratamiento de estos equipos.

– ¿Vos decís que no hay que renegar ni retroceder escalones tecnológicos sino que la tecnología dará soluciones a este tipo de problemas?
-Si, estoy totalmente convencido de que tendremos muchas alternativas de manejo de control de malezas, insectos y enfermedades. Habrá varias alternativas para un problema común, y no como ahora donde solo se despliegan los brazos de la pulverizadora y se aplica. De este modo pasaremos de una solución única a un sinfín de posibilidades.
-Y cada productor podrá elegir la tecnología que más le convenga
-Claro, y ahí se desprenden otras variables, como el hecho de que el productor se maneja con contratistas. En efecto, el 70% de los trabajos en el agro se hace a través de contratación de servicios. El 60% de los campos son alquilados y atomizados, es decir, no concentrados en un solo lugar. Este escenario también hay que tenerlo en cuenta a la hora de adquirir estas tecnologías.
-¿Debería haber líneas de créditos específicas? ¿Cómo se podrían masificar estas tecnologías?
-Sí, yo creo que estas líneas crediticias serían algo importante para que el contratista, que es el principal actor en esto, se anime a adquirir estas tecnologías. La adopción es un proceso natural y está ocurriendo. El contratista hoy no puede entrar a muchos lugares si no tiene herramientas básicas y tecnologías tales como monitores de rendimiento o controladores de semillas. Pero creo que hay que legislar y dar el escenario crediticio óptimo.
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]]>La entrada (de nuestro archivo) La agricultura de precisión cumplió 20 años: ¿De dónde venimos y a dónde vamos? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Dos décadas atrás, el peso a un dólar de la Convertibilidad, el mercado abierto a las importaciones y los nuevos paquetes tecnológicos que arrojaban rendimientos nunca antes vistos, brindaban oportunidades para jugar con las máquinas a gusto y piacere.
El primer chiche que apareció fue el monitor de rinde en la cabina de la cosechadora. Hoy ya todas las máquinas vienen equipadas con este artefacto desde fábrica. Es algo difícil que no le interese a cualquier chacarero saber cuánto grano estaba levantando en tiempo real, por lo menos para chusmear. Ahora bien, qué se hacía con esa información quedaba en cada uno: si la anotaba, si hacía un mapa de su lote o quedaba para el recuerdo.
Que una zona rinda más que otra bajo iguales condiciones climáticas y de manejo es sinónimo de mejor fertilidad. Un bajo versus una loma, por ejemplo. Con esa información y la geolocalización se podía sembrar con distinta densidad para aprovechar mejor los recursos y/o fertilizar de forma variable para potenciar aún más un sitio específico. Pero esto fue algo que llevó diez años más hasta hacerse realidad.
Ver Juan Pablo Vélez: “El desafío de las Agtech es tengan impacto en el bolsillo”
Para la siembra, mientras tanto, fueron llegando los sistemas de dosificación variable con su respectivo monitor arriba del tractor. Esto permitía cambiar la cantidad de semilla que se depositaba por surco, por metro lineal. Con la información obtenida por el monitor de rinde, ya podía variarse la densidad en plena siembra. Poner más plantas de maíz en los sitios de más recursos y menos en las zonas más pobres o con ciertas limitantes, por ejemplo.
Pero ya esto parecía más sofisticado para la época. Por eso, cuando en 1998 se vendieron 150 monitores de rinde, solo 1 sembradora con dosificación variable era comercializada. Esto hablaba a las claras de que aquella tecnología todavía no se usaba para producir más. Recién para 2008, se compraron cerca de 1000 equipos de siembra variable.
Yendo a la pulverización, o protección de cultivos, la tercera gran labor del manejo chacarero en la época de siembra directa, apareció el banderillero satelital. Hasta ese momento era necesario ocupar una persona en la cabecera de los lotes para indicar al operario si la máquina iba derecha. Además del peligro para su salud, se requería más mano de obra.
La adopción del banderillero satelital fue veloz. En 1998 se compraron 10 equipos, pero en 2004 ya se vendieron 3000. La adopción fue la típica según el precio de la tecnología; hasta que no sea más barato que tener un tipo con una bandera, la mayoría no se decidió. Los productores luego notaron la eficiencia de no superponer pasadas, o de no sobre-aplicar o sub-aplicar productos por no ir exactamente derecho, como dicta el GPS.
Esos fueron los avances más notables en cada rubro. Después llegó el piloto automático para siembra y cosecha, muy eficiente para no trazar mal los surcos con la sembradora y un descanso para el operario, que no debía ya andar mirando el marcador de la sembradora o el borde de lo que ya se cosechó. Estar descansado amplia las horas que cada hombre puede trabajar. Y eso es eficiencia.
Ver Iván Ordóñez: Un agri-geek que nos explica “esos raros vocablos nuevos”
Para 2010 llegaron los cortes por sección en siembra y pulverización. Un dispositivo permite la activación y desactivación de los cuerpos de siembra o picos en aquellas situaciones en donde lo que resta trabajar de un campo es una superficie menor al ancho de trabajo de la máquina. Se evita así la sobre-aplicación.
En 2014 aparecieron los drones y las pulverizadoras con sistemas de control selectivo de maleza. Estas últimas tienen un sensor infrarrojo que identifica si hay maleza o no, por lo que aplican los agroquímicos solo arriba de ellas, ahorrando una cantidad considerable de herbicida en aquellos lotes no tan atacados de malezas. Como toda novedad está siendo evaluada y, aunque están claras las ventajas, el precio de la tecnología todavía es elevado.
Los drones todavía no han demostrado demasiada utilidad para los sistemas productivos. Son lindos para recorrer y ver el campo desde arriba. Pero al principio fueron promocionados para formular un mapa del campo preseteado por el productor con los diferentes índices verdes, para detectar malezas o determinar las zonas mejor o peor nutridas de un cultivo. Esto iba a permitir, luego, la aplicación diferenciada de insumos dentro de un lote.
Pero para esa tarea, los drones están siendo reemplazados por las imágenes satelitales, que cada vez tienen mayor calidad y se puede comprar hasta por día. Antes carecían de tanta frecuencia y, sobre todo, eran caras.
Estos objetos voladores, sin embargo, tienen terreno para ganar yendo a la acción: podrían pulverizar, fertilizar, sembrar, etcétera. Será a futuro, aunque ya hay desarrollos incipientes en el país.
Ver: Drones helicópteros: ¿Serán el futuro de la pulverización agrícola?
Bien, hasta aquí la evolución histórica. ¿Y qué será lo que vendrá? Para Andrés Méndez, que siguió desde el INTA todos los avances en agricultura de precisión desde que sus albores, la automatización de los procesos es el punto donde se seguirá avanzando. “De todas formas nunca estaremos ni cerca de reemplazar a los asesores con experiencia. Sí, estos deben usar y comprender la tecnología. Pero su utilización sin razonamiento ni criterio solo llevará a que nuevos actores comiencen a entender menos la agronomía”, advirtió el técnico.

Para Méndez la clave pasa porque las nuevas tecnologías capitalicen la recolección de datos que muchos productores han venido haciendo desde hace varios años, pero que todavía no ha sido de gran utilidad.
“Hay muchos que tienen varios años de mapas de rendimiento y esto le podría servir para negociar con los seguros los pisos de rinde para cada cultivo y hasta para cada año, sea húmedo, seco o promedio. También se pueden empezar a fijar precios de alquileres de campos según la historia de sus lotes. Y los contratistas deben empezar a valorizar su trabajo, dejando trazado cada tarea realizada”, destacó el especialista.
“Si no avanzamos sobre esto, iremos perdiendo competitividad global. Hay que lograr sumar productores, contratistas, asesores, entidades, instituciones, empresas de maquinaria, software y hardware; en necesidades conjuntas. Porque si cada uno va por su lado no se lograrán cambios trascendentales para la producción agropecuaria”, razonó.
La entrada (de nuestro archivo) La agricultura de precisión cumplió 20 años: ¿De dónde venimos y a dónde vamos? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Un mundo nuevo: Para Rodolfo Bongiovanni la salida del coronavirus será hacia una economía verde, con Europa como abanderada se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Para Bongiovanni el sistema de producción mundial ya estaba funcionando al límite antes de la llegada de la pandemia por el coronavirus. “No estábamos dejando que la tierra se regenere adecuadamente, y muchos estudiosos adjudican esto al gran incremento poblacional”, mencionó el especialista en Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa con el técnico del INTA:
Ahora, con este gran parate mundial, “muchos dicen que la salida será con todo hacia una ‘economía verde’, que contemple incluso políticas de natalidad como hizo China o incluso impuestos a la contaminación ambiental. Creo que será más fácil implementar esto ahora luego de una crisis, que intentar hacerlo con toda la maquinaria en marcha”, pensó Bongiovanni.
Para Bongiovanni la abanderada de esta ‘salida verde’ será la Unión Europea, que se mostrará muy proteccionista, buscando seguridad alimentaria. Pero a la hora de importar alimentos será muy detallista en diversos aspectos de sanidad y trazabilidad.
El técnico del INTA mencionó aspectos que la UE tomará en cuenta a futuro. Por caso, arriesgó que categorizará a los países productores según su credibilidad sanitaria. A la vez sumará requisitos sanitarios, controlará más los envíos (barcos o aviones), reclamarpá la trazabilidad -seguimiento- de los productos desde el origen a la mesa, realizará auditorias frecuentes a los países a los que les compra mercadería, y que ante todo profundizará la cultura del consumo local, beneficiando a sus propios productores de cercanía.
A juicio del investigador del INTA, la Argentina deberá hacer muchos deberes si quiere llegar con productos de alto valor a Europa. Ahí Bongiovanni ve que el talón de Aquiles del sector agroalimentario local pasa por el fortalecimiento de las instituciones, pero no duda que las capacidades individuales locales son un fortaleza.
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]]>La entrada Un mundo nuevo: Andrés Méndez cree que la crisis del coronavirus acelerará la adopción de nuevas tecnologías en el agro se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ante la pandemia por el coronavirus y la cuarentena que obligó a todos a quedarse en sus casas, y aunque el agro haya sido exceptuado, Méndez destacó que desde varias empresas de maquinaria le comentaron que la adopción de instrumentos tecnológicos para poder seguir las máquinas a distancia se multipliacaron. “Desde John Deere, por ejemplo, me decían que en el sistema de seguimiento de las cosechadoras que tienen se ha incrementado mucho la adopción este año. Era un desarrollo que esperaban hacer hasta en cinco años hasta su adopción generalizada”, mencionó.
Acá la charla virtual completa con el técnico cordobés:
Otra derivación extraña de la crisis del coronavirus, según Méndez, es que muchos se han puesto a filmar videos explicando cómo funcionan los nuevos equipamientos, y los comparten en Youtube. “Muchos productores y contratistas están subiendo sus experiencias en manejo de las máquinas, para sacarle mejor provecho. Estos tutoriales era común verlos en inglés, de los farmers norteamericanos. Pero acá es nuevo”, celebró.
Otro caso que destacó es la adopción de monitores de rendimiento, que es “una tecnología que se desarrolló en el 2005 y recién ahora con todo esto crece considerablemente en su utilización”, mencionó Méndez.
Ahora, si bien están en auge todas las Apps que permitan el seguimiento remoto y la obtención de datos precisos sobre las tareas tercerizadas, Méndez advirtió que la situación del contratista, que es aquel que compra generalmente las máquinas de mayor valor, sigue siendo “complicadísima”, ya que se les hace muy cuesta arriba amortizar los equipos. Este es un factor claramente económico que retrasa la adopción de tecnologías de última generación en el agro local.
Ver La agricultura de precisión cumplió 20 años: ¿De dónde venimos y a dónde vamos?
“Una cosechadora sale cerca de 850 mil dólares, sumado al costo del combustible y demás gastos de logística y herramientas que acompañan -tractores y tolvas-, el contratista que hace 1600 hectáreas al año no paga la máquina”, hizo números Méndez.
“Después está el tema del dólar, que no es menor”, indicó. Y explicó que “los contratistas cobran el trabajo en pesos y deben reparar las máquinas con repuestos dolarizados, pero la tremenda brecha cambiaria entre la divisa para la compra oficial o el blue, los pone en alerta”.
“Si el dólar oficial pasara al valor del blue, se funde el 30%” de los contratistas, sentenció el investigador del INTA, que relativizó el buen momento que algunos pintan sobre el mercado de maquinaria agrícola. “Muchos dirán que en Expoagro se vendió bien, pero hay que ver qué pasa ahora, si salieron esos créditos”, dudó el especialista.
Para Méndez, más allá de estos avatares, la robotización en materia de mecanización agrícola llegará para quedarse, sobre todo en materia de aplicación de fitosanitarios, por un tema de ahorro de insumos y necesidad de hacer amigables las aplicaciones en zonas periurbanas. “Ya vimos un equipo nacional en la Expoagro pasada”, recordó.
También destacó que el elevado precio en el país de las cosechadoras y tractores respecto a lo que cuestan en otros lugares del mundo (aquí resulta hasta el doble de caro que en Estados Unidos), también actuará actuará como un atenuante para la adopción de tecnologías novedosas.
“Creo que la adopción de la robotización es proporcional al precio de los equipos. Ahora bajaron un poco el precio de las máquinas y vemos que cayó el interés por los robots. Pero hay que tener en cuenta esta relación”, definió.
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]]>La entrada La Pata de gallina se suma al ejército de malezas resistentes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El experto en malezas, Diego Ustarroz explicó que se comprobó este biotipo en una serie de ensayos en condiciones controladas, en los que se comparó la respuesta a los herbicidas del biotipo de Las Isletillas con uno susceptible proveniente de la zona de Manfredi.
Estos estudios demuestran que la “Pata de gallina” es cada vez más difícil de controlar. A pesar de esto, según los resultados obtenidos “es susceptible al cletodim, por lo que dicho herbicida continúa siendo una excelente herramienta para el control de esta maleza”, aseguró el malezólogo, aunque resaltó que si bien es una “muy buena noticia, al mismo tiempo aumenta la presión de selección sobre este activo -al usarse prácticamente como única alternativa de control-”.
Un dato muy importante a tener en cuenta es que las aplicaciones de cletodim deben ser realizadas cuando la planta es pequeña -hasta inicios de macollaje-, de lo contrario, cuando la maleza se encuentra con varios macollos, el cletodim es menos efectivo que haloxifop, produciéndose el rebrote de algunas plantas. Así lo arrojó el estudio del caso en Manfredi.
Por esto recomiendan complementar el manejo con otras prácticas, tanto preventivas como de control como por ejemplo: se debe evitar que las plantas sobrevivientes semillen; no cosechar plantas semilladas de Eleusine; realizar cultivos de cobertura ya que son sucesibles a estos, y utilizar herbicidas residuales.
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]]>La entrada Federico Sánchez, del INTA: “El productor ganadero debe tener en su campo casi un patio de comidas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hace 25 años el común denominador eran las vacas en el campo, comiendo en los lotes, haciendo autoconsumo. Con el auge de la agricultura y la necesidad de ir liberando más superficie, la ganadería se fue intensificando”, explica. Los procesos fueron dos en simultáneo: los bovinos se fueron agrupando en menores espacios y se intentó producir más alimento por hectárea para alimentarlos.
Un dato nos tira Federico que muestra la intensificación en toda su dimensión: con las vacas comiendo a campo solo se cosechaba entre 50 y 60% del pasto que se le ofrecía, pero con la mecanización se llega a levantar hasta el 90% de la pastura.
Escuchá la explicación de Federico Sánchez.
Sánchez hace sencillo lo que parece difícil. Compara los mixer ganaderos con una multiprocesadora gigante, en la que se meten los distintos ingredientes para hacer alimentos que le ofrezcan a las vacas una dieta balanceada entre fibras, proteína y energía. Las dietas son diferentes para cada actividad. “Hay categorías que necesitan más fibra y entonces le damos más pasto. O en el engorde no es lo mismo la etapa inicial que la final, donde el animal necesita más energía, y entonces le damos más granos”, explica.
“Forrajes conservados es conservar el forraje. Lo que hacemos es deshidratar la planta. Sacamos el agua, porque es la única forma en que no vamos a tener pudriciones ni ningún otro problema. Cortamos la pastura y la dejamos secar hasta que tenga menos de 20% de humedad. Luego lo hacemos rollo, fardo o megafardo”, relata el técnico del INTA. El formato elegido tiene que ver con el uso y la comodidad para mover el alimento y almacenarlo. “Es el mismo alimento en distintas presentaciones, de acuerdo a lo que necesite el usuario”, resume.
Hay otro gran método de conservación, pero esta vez para los granos, en especial el maíz y el sorgo. El “silaje”, que ya consume 2 millones de hectáreas implantadas.
“No es un método de conservación seco como el del heno sino un método químico. El concepto es picar la planta húmeda, con más de 60% de humedad, pero lo que vamos a hacer en este caso es acidificarlo. Es como si estuviéramos haciendo un pickle, aunque el vinagre se hace solo”, relata Federico. El 70% de ese grano picado se conserva luego en silobolsas. Se utiliza luego como reserva y puede durar varios años.
Simplifica todo el experto del INTA: “Nosotros hablamos de un patio de comidas, que es lo que tiene que tener un productor en su campo. Tiene los silos de maíz, los de alfalfa que le dan proteína, tiene el heno, etcétera. Dos o tres veces por día debe mezclar los ingredientes para hacer la ración y llevarla a los comederos”.
La entrada Federico Sánchez, del INTA: “El productor ganadero debe tener en su campo casi un patio de comidas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Juan Pablo Vélez: “El desafío de las Agtech es que tengan impacto en el bolsillo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bichos de Campo consultó a Vélez sobre estas tecnologías actuales y sus implicancias para el agro. “El principal desafío es que se resuman en un efecto bolsillo”, contestó Vélez. “Si son rentables sin dudas que el productor las va a adoptar. Pienso también que el Estado debe apretar un poco, con leyes de suelo para que además se utilicen por responsabilidad”, señaló.
Aquí la nota completa con el técnico de INTA Manfredi:
Vélez contó que a Manfredi llegan muchas consultas por el tema de dosificación variable de insumos. “Ha crecido mucho el interés por el manejo de sitio específico. El INTA percibe un gran incremento de superficie con esta tecnología, y de la mano de esto surgen las plataformas web, para afinar el lápiz”, explicó.
Bichos de Campo le pidió luego al técnico que desasne al público acerca de algunos conceptos que se escuchan sin saber bien a qué refieren. Por ejemplo, el “Blockchain”. ¿Qué es? Velez explicó que “se trata de una certificación de confianza, una centralización de datos. Es un activo por ser buena persona, por compartir las experiencias. Y resulta inviolable”.
A nivel agropecuario, esto significaría reunir información real sobre resultados a campo de diferentes productores para tomar decisiones acertadas. Tener datos confiables es un gran activo en los tiempos que corren.
Otra pregunta que surgió es acerca del famoso “Big data” o la acumulación incesante de datos en una gran base accesible para todo el mundo. En este punto, el experto explicó que “el desafío del Big data es la parte agronómica. Saber leer las variables para definir los índices a trabajar. Si (un lote o cultivo) me rindió poco, identificar el porqué”, definió Vélez.
La entrada Juan Pablo Vélez: “El desafío de las Agtech es que tengan impacto en el bolsillo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Nicolás Sosa: “Debemos gestionar la bosta y hasta sacarle provecho” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sebastián Gambaudo y Hugo Fontanetto, técnicos del INTA Rafaela, fueron según Sosa dos visionarios en el tema. “Como referentes en fertilidad del suelo, vieron que no sólo había que darle valor a los fertilizantes minerales para reposición de nutrientes en el suelo, sino que también había que aprovechar la bosta como un recurso energético y forrajero”, dijo el especialista.
Gran parte de la composición de esa bosta es Nitrógeno, Calcio, Fósforo, Potasio y Magnesio. En tambos, por ejemplo, se estima que el 70% del efluente que proviene de las heces y la orina de las vacas, está formado por dichos nutrientes. Por eso hay que darle una reutilización dentro del sistema productivo.
Mirá lo que nos cuenta el técnico del INTA:
¿Cómo se aprovecha la bosta? Sosa explicó que “hay diferentes métodos; se puede hacer una separación de sólidos, o bien almacenar esos efluentes en lagunas o fosas de estabilización”.
“El INTA Rafaela recomienda un sistema de triple laguna, una anaeróbica y dos aeróbicas. Luego se puede optar por un filtro de arena y piedras para separar los restos de sólidos que quedan, y usar parte de esta agua para limpieza de las instalaciones, y el efluente resultante destinarlo a usos agronómicos, por ejemplo, para fertilizar”, amplió.
Muchos productores ya cuentan con máquinas estercoleras y esto les permite hacer uso de sus efluentes dentro de su explotación para reponer macro y micronutrientes en el suelo y mejorar sus propiedades físicas y biológicas. También hay casos en que, por no tener superficie agrícola, los productores, porcinos hacen contratos con vecinos para aplicar en sus campos el efluente generado.
Ver: Ingresa estiércol, sale biogás y alimenta con energía a una ciudad
Hay varios modelos que le dan una vuelta de tuerca. Bichos de Campo visitó hace pocas semanas el feedd lot de Luis ‘Chirola’ Urdangarín, “La Micaela”, Este productor vende la energía eléctrica resultante del tratamiento de sus efluentes en un biodigestor a la cooperativa de Carlos Tejedor.
Otro caso es el del establecimiento Yanquetruz en San Luis, que produce biogás, energía térmica, energía eléctrica y biofertilizantes en base a efluentes porcinos y cultivos energéticos. También hay proyectos para tratar efluentes bovinos como el de Adecoagro en el sur de Santa Fe, que hizo un biodigestor para producir energía renovable con efluentes de sus dos megatambos.
“Son empresas agropecuarias que optaron por darle un tratamiento a sus residuos, pero que al mismo tiempo, buscaron beneficiarse por el calor generado en el sistema para uso dentro y fuera de sus explotaciones. Y es algo viable tanto para grandes como medianos productores”, remató Sosa.
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