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La entrada ¿Qué hacer si tu campo quedó dentro de un periurbano donde se prohíben los agroquímicos? En Córdoba, el INTA ensayó una serie de opciones para que siga siendo productivo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De este gran anticipación dio cuenta Juan Pablo Ioele, ingeniero agrónomo y Jefe de la Agencia de Experimentación Rural del INTA Corral de Bustos, en el departamento de Marcos Juárez, provincia de Córdoba. Desde 2012, Ioele y otros extensionistas vienen investigando sobre formas alternativas de producción en los periurbanos donde el conflicto por el uso de agroquímicos se ha ido generalizando.
“Tuvimos zonas muy complicadas, con mucha presión social sobre la actividad agropecuaria. Desde la extensión absorbimos esa demanda y comenzamos a trabajar para dar soluciones”, contó esta experiencia el ingeniero a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa acá:
El primer paso para tratar de dar respuesta fue armar un módulo de experimentación que fuera lo más parecido posible al modelo del productor de la región, teniendo como objetivo que se pudiera seguir comercializando esa producción con facilidad. Para eso los técnicos del INTA comenzaron a implementar rotaciones de cultivos que fueran comunes en la zona sur de Córdoba, que es de gran aptitud agrícola. Claro que tenían que prescindir en un 100% del uso de agroquímicos.
Ioele explicó que “nos encontramos con un problema. Los agroquímicos nos vinieron a solucionar muchas cuestiones del manejo que cuando no las tenés, te das cuenta de lo importantes que son. Así que en principio tuvimos problemas muy fuertes con algunas de las rotaciones que habíamos implementado. Ahí fue que empezó la idea de armar cultivos de servicio, que en realidad son los que te permiten hacer otro cultivo” para tener cubierta la superficie del lote todo el año y prescindir de algunas aplicaciones sobre el barbecho químico.
En ese momento, los cultivos de servicio o de cobertura no tenían la popularidad con la que hoy cuentan, y por eso fue una idea más que innovadora. ¿Cuál es esa idea? Hacer un cultivo que tiene menos renta o ni siquiera la tiene, pero que presta un servicio ecosistémico a la hora de preparar el ambiente a los fines de lograr el cultivo que sí se intenta conseguir. Por ejemplo, la vicia aporta Nitrógeno a los suelos que luego van a sembrarse con una soja o maíz.
“Uno de los que hicimos desde el principio fue la alfalfa. El productor de la zona está acostumbrado a manejar herramientas con la alfalfa y no agroquímicos, con lo cual fue mucho más sencillo. Encima el rollo hoy tiene precio. Pasó a ser una muy buena alternativa”, afirmó el agrónomo.
-¿La alfalfa no requiere de ningún tipo de aplicación?- le preguntamos.
-Obviamente que sí, si vos querés hacerla con todo. Vos siempre que estás trabajando en un lugar impedido de pulverizaciones, sabés que tu margen productivo será un poco diferente y estará dañado en algún punto. No tenés limitantes productiva sino sociales, con lo cual es lo mismo. Tenés que adaptarlas como limitante del sistema. Y no vas a tener un cultivo perfecto, pero si uno rentable.
En esos ensayos del INTA de Córdoba luego probaron ajustar este modelo a la agricultura más extensiva, y trabajaron con la vicia como rotación del maíz. El resultado fue exitoso. “La vicia cubre el suelo para que no llegue luz, aporta nitrógeno y materia orgánica. Nos ahorra herbicida y fertilizantes”, afirmó Ioele.

–A partir de toda esta experiencia, ¿han tenido casos exitosos?
-Sí. El más emblemático es el de Corral de Bustos. Allí lo que hicimos fue identificar cuáles eran los productores del periurbano, los hicimos trabajar en equipo junto al grupo de Cambio Rural y un asesor fitosanitario, que es el que regula en comunión con la municipalidad qué se aplica, cómo se aplica y cuándo se aplica. Hoy existe un registro para que el pueblo se meta y vea como se trabaja. Hay soluciones, lo que tiene que haber es ganas de trabajar entre todos.
-¿Crees que ese modelo se puede replicar en todos los pueblos si hubiera vocación de hacerlo?
-Exactamente. Tiene que haber vocación, dialogo e intereses puestos en esto. Porque hoy el periurbano es un lugar de muchísima visibilidad y muchas veces es usado como una herramienta política, para trabajar en contra o a favor de lo que se está haciendo. Hay que trabajar con todos los actores. Nosotros tenemos actores de la política, de la medicina, de los colegios, no solamente de la parte productiva, sino también de la parte urbana para que todos en comunión encontremos la vuelta.
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]]>La entrada Por el bajo tenor proteico de la soja argentina se pierden unos 575 millones de dólares se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Estos menores ingresos por la baja de proteína terminan siendo afrontados por todos los integrantes de la cadena: fábricas aceiteras, productores agropecuarios, corredores, acopiadores y otros agentes de la comercialización local”, indicó un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
En junio de 2013, frente a la caída del tenor proteico en soja, la industria aceitera modificó la base de comercialización para la harina de soja de origen argentino: pasó de 47,0% a 46,5% con una tolerancia de recibo de 45,5% (anteriormente de 46,0%). Los precios FOB del producto –por supuesto– se readecuaron a la baja.
Pero además de contar con un producto de menos valor respecto a otros orígenes –como es el caso de la harina de soja brasileña–, la industria oleaginosa argentina debe incurrir en mayores costos energéticos para elevar el tenor proteico de la harina de soja mediante un proceso adicional de secado, lo que conlleva, a su vez, a una pérdida de rendimiento del producto obtenido.
Adicionalmente, el bajo tenor proteico de la soja argentina obliga a emplear un volumen importante de divisas para solucionar parcialmente el problema. “En la práctica, la industria importa más de cinco millones de toneladas de soja paraguaya para mezclar con la soja argentina, la cual contiene un mayor contenido proteico y permite exportar harina con un contenido de humedad mucho menor o agregar las gomas a la harina de soja obtenida por extracción”, explicó la BCR.
Un estudio publicado en 2019 por investigadores argentinos determinó que la elección del cultivar constituye la opción de manejo más importante para generar cultivos de soja con alto tenor proteico.
El promedio de proteína de la campaña de soja 2020/21 de soja de primera fue de 36,2%, según datos preliminares obtenidos por el equipo de técnicos del Laboratorio de Calidad Industrial y Valor Agregado de Cereales y Oleaginosas de INTA Marcos Juárez.
La última vez que el promedio de proteína relevado por el INTA Marcos Juárez se ubicó por encima del 37% fue en la campaña 2015/16, mientras que la última vez que se registró una media mayor al 38% fue en 2011/12.
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]]>La entrada ¿Cuáles son los cultivares de soja que tienen el mayor tenor proteico según la red nacional de evaluación del INTA Marcos Juárez? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo determinó el último informe de la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso) publicado recientemente por el INTA Marcos Juárez, el cual se realiza todos los años con la colaboración de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).
En tanto, en las últimas tres campañas también se destacaron NS 5258, ACA 5785 GRTS, CZ 6505 B, 78 MS01 IPRO, mientras que en las últimas dos Bioceres 5.92 mostró un buen tenor proteico.
En el siguiente cuadro se detallan los cultivares con mayor porcentaje de proteína de las distintas. Entre paréntesis se incluye el numerador (cantidad de años en que el cultivar se destacó) y denominador (años en que el cultivar participó del ensayo en el período comprendido entre 2015/16 a 2019/20).
En la cosecha 2019/20 –la última evaluada al respecto– se analizaron 2630 muestras de soja de ensayos pertenecientes a la Recso comprendidos en las regiones norte, pampeana norte y pampeana sur. El contenido de proteína promedio de las tres regiones sojeras fue de 37,6%.
En el norte argentino el promedio fue de 39,1% y el contenido de proteína más alto fue para el grupo de madurez V corto con un nivel del 39,9 %.
En la región pampeana norte el porcentaje promedio fue 37,8%. En este caso, los materiales más destacaron fueron los del grupo VII y VIII con un valor medio de 39,5%.
Por último, la zona pampeana sur presentó un contenido de proteína promedio de 36,9% con el grupo III corto liderando el ranking con una media de 37,3%.
El documento completo puede verse aquí.
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]]>La entrada Por noveno año consecutivo la cosecha argentina de soja registra un nivel proteico inferior al óptimo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El promedio de proteína de la campaña de soja 2020/21 de soja de primera fue de 36,2%, según datos preliminares obtenidos por el equipo de técnicos del Laboratorio de Calidad Industrial y Valor Agregado de Cereales y Oleaginosas de INTA Marcos Juárez.
La última vez que el promedio de proteína relevado por el INTA Marcos Juárez se ubicó por encima del 37% fue en la campaña 2015/16, mientras que la última vez que se registró una media mayor al 38% fue en 2011/12.
En la presente campaña 2020/21 se analizaron 139 muestras de soja de primera y de segunda provenientes del sudoeste y sur de Santa Fe, sudeste, sudoeste y noreste de Córdoba y norte de la provincia de Buenos Aires (buena parte de la denominada zona núcleo pampeana argentina).
El tenor proteico promedio sobre sustancia seca (sss) de las muestras de soja de primera fue de 36,1, mientras que el del cultivo de segunda fue prácticamente similar (36,2%).
Un estudio publicado en 2019 por investigadores argentinos determinó que la elección del cultivar constituye la opción de manejo más importante para generar cultivos de soja con alto tenor proteico. Tal evidencia parece confirmada por el hecho de que la caída del tenor proteico observada por el INTA Marcos Juárez se registró con situaciones divergentes en lo que respecta a rendimientos logrados en las últimas campañas agrícolas.
En junio de 2013, frente a la caída del tenor proteico en soja, la industria aceitera modificó la base de comercialización para la harina de soja de origen argentino: pasó de 47,0% a 46,5% con una tolerancia de recibo de 45,5% (anteriormente de 46,0%). Los precios FOB del producto –por supuesto– se readecuaron.
A partir de 2016 se habilitó el ingreso de soja proveniente de Paraguay, que cuenta con un mayor nivel proteico, en el marco del régimen de importación temporal con el propósito de mejorar la calidad de la harina argentina de soja.
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]]>La entrada En el INTA le siguen poniendo fichas a la soja no transgénica: Se vienen cinco variedades desde Marcos Juárez se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Nuestro objetivo es colaborar en la generación de una herramienta tecnológica que contribuya a impulsar sistemas productivos de granos con valor agregado biológico”, expresó Diego Soldini, especialista en mejoramiento genético del INTA y obtentor de los nuevos cultivares.
En al experimental de Marcos Juárez esta campaña se están multiplicando cinco nuevos cultivares que poseen rasgos diferenciales: INTA ALIM4C No OGM, INTA ALIM4M No OGM, INTA ALIM4L No OGM, INTA ALIM5C No OGM y INTA-FICA5C k/lx.

Soldini y su equipo trabajan en el desarrollo de cultivares de soja no modificados genéticamente (no OGM) que tengan buen comportamiento sanitario, fenológico, productivo y de calidad industrial, según las demandas específicas de la agroindustria nacional y de los mercados internacionales. La soja convencional es una franca minoría en la oferta nacional de soja (se estima que el 99% del cultivo es de variedades modificadas), pero tiene mercados de nicho y suele usarse para atender el mercado de consumo humano.
¿Cómo se obtiene una variedad no modificada genéticamente? Soldini explicó que “el proceso para la obtención de una variedad no OGM es el mismo que se utiliza para desarrollar materiales tipo commodity o RR (resistentes al glifosato). “Sin embargo, las principales diferencias entre ambos materiales son que, los no OGM, no poseen genes exógenos, tienen mayor porcentaje de proteína en el grano, granos más grandes, color claro del hilo de la semilla y mayor contenido de azúcares deseables, entro otros aspectos”, enumeró el experto.
En el INTA apuntan al desarrollo de germoplasmas de soja con características especiales de calidad, como: alto contenido de aceite y proteínas, ausencia de factores antinutricionales y de lipoxigenasas y material genético con perfiles alterados de ácidos grasos, incluyendo bajo contenido de ácido linolénico. “Los nuevos materiales genéticos incorporan características biológicas especiales”, puntualizó el especialista del INTA.

“El tamaño de grano es un componente importante del rendimiento y, en términos de calidad, el mayor tamaño contribuye a una menor proporción del tegumento (cáscara), lo que se traduce directamente en una mayor concentración de proteína y de otros componentes de las harinas”, explicó.
El color amarillo del hilo es un elemento utilizado como diferenciador en la producción de granos con calidad diferencial, debido a que el color negro o castaño oscuro (propio de la soja transgénica) afecta la calidad visual y repercute en el precio del producto.
El factor antinutricional es muy importante debido a que limita el uso de la harina de soja como alimento, principalmente en animales monogástricos. “Las nuevas variedades limitan la expresión de los genes que provocan una disminución de la digestión y absorción induce hipersecreción de enzimas pancreáticas y provoca hipertrofia e hiperplasia pancreática”, indicó el investigador del INTA.

Todo suma. El técnico del INTA evaluó que estas sojas convencionales (que ahora son la rareza) permiten “abastecer nichos de mercados especiales que bonifican la calidad”.
En la actualidad, el mercado de semillas de soja no OGM es bastante reducido y las transacciones se realizan con cierta exclusividad: la producción y la comercialización se da a través de la firma de contratos exclusivos con Pymes del sector productivo e industrial. De esta manera, “desde el INTA ponemos a disposición semillas de cultivares de soja no OGM que poseen un piso del 40% de proteína, para su posterior industrialización o uso directo”, expresó Soldini.
Las nuevas variedades INTA ALIM4C No OGM, INTA ALIM4M No OGM, INTA ALIM4L No OGM, INTA ALIM5C No OGM y INTA-FICA5C k/lx fueron inscriptas en el Registro Nacional de Cultivares del Instituto Nacional de Semillas (INASE). “Si bien estos materiales no están a la venta, si están bajo uso exclusivo de los socios de los convenios de vinculación tecnológica”, aclaró Soldini.
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]]>La entrada Leticia Mir analiza soja y trigo en el laboratorio del INTA Marcos Juárez y reconoce que en Argentina “falta una cultura que premie la calidad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En este aspecto, el Laboratorio de Calidad Industrial de Cereales y Oleaginosas del INTA Marcos Juárez que inició sus actividades hace 68 años, es una referencia obligada que presta servicios de control de calidad en materia prima y productos finales a productores, semilleros, acopios, cooperativas, molinos, industrias, exportadores, centros de investigación y otras experimentales del INTA
“Cuando hablamos de calidad, debemos referirnos a las condiciones agroclimáticas que se dieron en la campaña y,una vez recibida esa información, hacemos los relevamientos, recibimos muestras de los criaderos y productores y efectuamos los análisis de calidad”, explica a Bichos de Campo Leticia Mir, ingeniera química que trabaja como investigadora en dicho laboratorio desde 2006.
El fuerte de los análisis del establecimiento se hace con trigo y soja, mientras que en maíz recién están incursionando. Hace poco, en la Fiesta Nacional del Trigo que se realizó en Leones, (Córdoba), presentaron los valores de referencia que tienen para Córdoba en un convenio que realizaron con la Bolsa de Cereales provincial.
“La producción de trigo (en 2020/21) a nivel país fue de 17 millones de toneladas con una gran pérdida en Córdoba a causa de la sequía y las heladas; esto nos dejó una calidad comercial de trigo grado 2 que, dentro de todo, nos permite una comercialización sin problemas. Para tener una idea, si tenemos grado 1, tenemos bonificacione, y si tenemos grado 3, tenemos descuentos”, explicó Mir.
Mirá la entrevista completa a Leticia Mir:
“Este año tuvimos (en la zona núcleo pampeana) un promedio 12,3% de contenido de proteína en trigo, lo que es bueno porque es un valor alto. El gluten también es importante en la comercialización debido a que los molinos de trigo no comercializan por proteína, sino que lo hacen por contenido de gluten y acá tuvimos un valor promedio de 32, bastante superior al del año pasado, lo que nos ayuda a tener una buena calidad industrial”, manifestó.
En lo que respecta a la caída del valor de tenor proteico que viene registrando la soja argentina, Mir dijo que desde INTA trabajan en la elección de cultivares que maximicen este componente. “El organismo tiene muchos proyectos, incluso de soja no-GMO (no modificado genéticamente) con alto contenido de proteína, pero eso ya se maneja como especialidad”, desarrolló.
¿Entonces se sacrifica calidad en función de mayores volúmenes? “El tema de rindes siempre se asocia de modo inverso al contenido de proteínas. Si vemos los análisis históricos, podemos ver que hay cultivares de soja que tienen alta proteína y merman en rinde. En definitiva, cada productor hace las elecciones en función de la semilla que tiene disponible”, declaró, aunque también reconoció que en Argentina “falta una cultura que premie calidad”.
“Necesitamos una mejor calidad para luego obtener una harina con un mayor porcentaje de proteína que nos de un beneficio rentable. Y lo mismo pasa con la segregación en el trigo. Podríamos vender un commodity segregando por calidad, ya que hay diferentes necesidades a nivel industrial; tenemos trigos blandos que son aptos para elaboración de galletitas y que no se están cultivando”, referenció Mir.

“Existe la realidad de lo que el productor pudo obtener, con lo que el clima y las condiciones de fertilización le permitieron (en cada campaña), pero la idea es poder elegir materiales adecuados en cuanto a sanidad que requieran menos uso de agroquímicos y mejor uso del nitrógeno. Creo que es acercarse y conocer qué suelos tenemos y hacer los análisis, porque sino se maneja la cosa en cómo lo hace el vecino o cómo le fue el año pasado, cuando en realidad hay muchos cambios e información”, resaltó.
Y concluyó: “Hay un enorme camino por recorrer en cuanto a las calidades. Hay mucho por hacer desde el commoditie y con las especialidades”. Leticia Mir trabaja en implementación de sistema de calidad bajo Normas ISO 17025 y participa también en el armado de legajos de líneas de trigo para Inscripción en el Registro Nacional de variedades.
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]]>La entrada Cultivos de servicio: Nuevas variedades de vicia y triticale desarrolladas por INTA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En lo que respecta a vicia, el cultivar es cuestión es Hilario INTA, que es más tardío que las variedades Marianna y Francesca de la misma especie, con un período de floración unos quince días posterior.
Las nuevas variedades de triticale son Barbol, Molle y Concor. El proceso de cruzamiento y selección que dio origen a los tres nuevos cultivares de triticale fue realizado por técnicos del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) en México con conjunto con investigadores del INTA Marcos Juárez.
Barbol es una variedad de ciclo intermedio con muy buena aptitud como cultivo de cobertura o de servicio. Su comportamiento frente a las enfermedades foliares es muy destacado. Por su excelente producción de granos, junto a la muy buena producción de biomasa, se adapta para la realización de silo.
Molle es una variedad de ciclo intermedio-largo también con muy buen comportamiento frente a enfermedades foliares. Se adapta para pastoreo directo por su muy buen rebrote y muy buen comportamiento frente al pisoteo animal. Y tiene muy buena aptitud como cultivo de cobertura o de servicio. Concor, por su parte, es de ciclo largo con excelente comportamiento a frío en pasto y muy buena aptitud para cultivo de cobertura o de servicio.
Ambos cultivos –vicia y triticale– vienen creciendo en superficie en los últimos años de la mano de los “cultivos de servicio” invernales y de los denominados “verdeos de servicio”, que cumplen el doble propósito de generar raciones para rodeos vacunos y mejorar la calidad de los suelos en planteos con rotaciones agrícolas.
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]]>La entrada Vale doble: Desde INTA ven un buen año para hacer trigo y luego soja de segunda se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Como bien expone un informe del portal de noticias del INTA, los técnicos Carlos Ghida Daza y Pablo Bollatti, enumeran una serie de factores para determinar la conveniencia de hacer trigo. Bolatti se refirió a la adecuada condición hídrica: “En la zona núcleo pampeana, la disponibilidad de agua es entre adecuada y regular para el inicio de la campaña, lo cual permitiría encarar positivamente las primeras etapas de desarrollo del cultivo”
“Luego de las recientes precipitaciones registradas en la zona, de entre 60 y 110 milímetros, se vio una recarga del perfil del suelo, necesarias para poder plantear una siembra de trigo”, explicó.
De todos modos, el especialista en napas reconoció que “tenemos asegurada la mitad del agua necesaria para el cultivo hasta agosto y cumplir con todo el proceso de germinación, macollaje y encañazón”. En ese sentido, recalcó la necesidad de contar con nuevas precipitaciones para septiembre y octubre, encargadas de coronar el rinde del cultivo.
“Hoy, no tenemos asegurado el porvenir hídrico ofrecido por las napas, ya que se ubican entre los 2,8 y 3 metros de profundidad”, subrayó el técnico quien, a su vez, dejó en claro la dependencia hídrica del cultivo en la primavera. En este sentido, recomendó que los productores midan la profundidad de las napas para saber si la demanda de agua del cultivo estará asegurada.
Por su parte, Ghida Daza analizó la cuestión técnica y el escenario de precios. Concluyó: “En un marco de alta incertidumbre económica global, la positiva situación actual y la proyectada a nivel del precio relativo del trigo respecto a los otros cultivos, justifica la opción de este cereal como alternativa agrícola combinado con soja de segunda”.
Desde el INTA Marcos Juárez hacen los cálculos según los rendimientos históricos de su zona, determinando 38 quintales por hectárea para el trigo, 27 quintales para la soja de segunda, 38 quintales para soja de primera y 93 quintales para el maíz. Combinados estos rindes con los precios esperados, le dan más favorablemente a la ecuación trigo-soja de segunda.
“El trigo presenta, a pesar de tener alta oferta internacional con grandes stocks, un precio estable”, dijo Ghida Daza, estimando un valor cercano a los 172 dólares por tonelada como el esperado. Señaló que el coronavirus afectó el mercado de los biocombustibles (por menos demanda del combustible al no moverse la gente), entonces la soja y el maíz enfrentarán sobre stocks, mientras que el trigo y su uso harinero se está viendo demandado en tiempos de cuarentena.
Para Ghida Daza los números del trigo darían bajo este panorama algo más de 2.000 pesos por hectárea como resultado final, en los números pre campaña. “Esto hace que sea una alternativa competitiva desde el punto de vista económico y desde el punto de vista financiero, mucho más, ya que se autofinancia la siembra de la soja de segunda con la cosecha del trigo. Sumado al efecto agronómico positivo que implica insertar el cereal en la rotación”, concluyó.
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]]>La entrada Cultivos de servicio: En el INTA Marcos Juárez, el maíz sobre vicia les rindió más que con barbecho previo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Allí en Marcos Juárez muchos productores ya tienen incorporada a la vicia como cultivo de invierno para luego sembrar el maíz. Una de las razones por las que comenzó esta práctica ha sido la de intentar bajar las napas, que se fueron elevando durante años de abuso de soja y largos barbechos invernales. Así, los dobles cultivos validados son trigo-soja y vicia-maíz. Claro que la vicia se rola o se quema con herbicidas días antes de sembrar el maíz. Y algunos le suman centeno en la mezcla con la vicia, para que el verdeo tome gran volumen, sumando extracción de agua y carbono al suelo.
La vicia es una leguminosa que como todas las de su familia tiene la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico a través de los microorganismos que se desarrollan en su rizosfera. Dicho nutriente esencial para todas las plantas queda disponible en el suelo para el cultivo siguiente. De forma que el productor se ahorra aplicar una fertilización nitrogenada.
Además, el otro gran beneficio de las estos cultivos de servicio en los tiempos que corren es el considerable ahorro en herbicidas en que se debe incurrir si se realiza un barbecho invernal previo a la siembra de la gruesa. Por una cuestión física, si la vicia crece a buen ritmo, cubre todo el suelo e impide que las malezas aparezcan. Otras especies como el centeno hasta liberan compuestos alelopáticos que repele a los yuyos.
Ahora bien, vamos a los números concretos que presentó el INTA Marcos Juárez.
El maíz sobre vicia les rindió hasta más del que se hizo luego un barbecho químico. Hasta entonces los números estaban enfocados en demostrar que los márgenes se elevaban con la vicia de antecesor por el ahorro de insumos (aplicaciones de herbicidas y fertilizantes), pero ahora se suma que si se realiza correctamente (rolo o quemado de vicia de buen crecimiento y adecuada siembra del cereal), hasta rinde un poco más: 11.200 kilos por hectárea versus 11.100 kilos en que recibió todos los insumos encima.

“El maíz del módulo sobre vicia presenta un mayor rinde, menores costos, mayor margen bruto. Y también más eficiente retorno por peso gastado”, señaló en el informe el agrónomo Carlos Ghida Daza, a cargo de los ensayos.
Además incluyeron en el análisis un maíz sembrado de forma tardía, que claramente rindió menos aun por contar con menores recursos de tiempo, temperatura y luz: solo 9.000 kilos.
Aquí la tabla con los resultados generales:

La estructura de costos que tomaron para calcular en cada caso es la siguiente:

Por último, desde el INTA Marcos Juárez no solo destacaron que puede ser más rentable el maíz sobre vicia, sino que ambientalmente es más sustentable y emplea más gente en el campo (horas hombre). EIQ (Environmental Impact Quotient) es un cociente de impacto ambiental midiendo toxicidad de agroquímicos:

La entrada Cultivos de servicio: En el INTA Marcos Juárez, el maíz sobre vicia les rindió más que con barbecho previo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Darío Panichelli, del INTA: “En lo inmediato no nos beneficiará la Peste Porcina Africana, porque no tenemos cerdo para vender” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Dicha enfermedad fulminante ha llevado a que los chinos recorten nada menos que 150 millones de cerdos y se cree que para recuperar su stock les puede llevar de 3 a 8 años. Esto da a pensar que puede abrirse una gran oportunidad para exportar carne de cerdo al gigante asiático. Pero Panichelli bajó un poco estas expectativas: “En el corto plazo nada va a cambiar, todos el cerdo que producimos lo consumimos acá hoy, y hasta importamos. Ahora se van a exportar unas 200 toneladas a Asia, pero es algo puntual”, señaló el especialista a Bichos de Campo.
“En lo inmediato no nos beneficiará esto de la peste porcina africana, porque no tenemos para vender. Puede sí favorecer a otras carnes con más oferta, como la vacuna”, destacó.
Aquí la entrevista completa con el técnico de INTA Marcos Juárez:
Ahora, la pregunta es qué falta para poder crecer en la producción local de cerdo, porque como bien dice Panichelli “están dadas las condiciones geográficas y productivas”. Pero el gran problema según él es “la cuestión económica”.
En cualquier lugar del mundo la inversión por madre está entre los 5 a 7 mil dólares y la unidad mínima económica serían 50 cerdas. Una granja de 200 madres es una buena escala, pero armarla arroja una inversión cercana a 1 millón de dólares, todo un número para un argentino. “Teniendo en cuenta que la rentabilidad anual va de 10 a 12 %, resulta muy difícil recuperar rápido el capital. Hay que tener en cuenta que en el mundo se financian granjas de 10 a 30 años”, comparó Panichelli.
“Por otro lado, tenemos que industrializar los commodities en este país, es la única salida. El cerdo puede generar mucho trabajo. Hoy en la industria porcina, con 7 millones de capones que se producen al año se generan 38 mil puestos de trabajo directo y lo mismo de forma indirecta, cuando la industria automotriz da 60 mil puestos. Pasa que hay sectores más mediáticos”, finalizó el especialista.
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