Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]
SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'


Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/wi631525/public_html/wp-includes/wp-db.php:1519) in /home/wi631525/public_html/wp-includes/feed-rss2.php on line 8
inta rafaela – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 05 Jan 2022 22:20:29 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png inta rafaela – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 ¿Quién lo hubiera dicho? La lechería argentina ya cuenta con 160 robots ordeñadores http://wi631525.ferozo.com/quien-lo-hubiera-dicho-la-lecheria-argentina-ya-cuenta-con-160-robots-ordenadores/ Wed, 05 Jan 2022 14:33:03 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=89708 En 2015, Miguel Taverna, coordinador del Programa Nacional de Lechería de INTA, instaló en la Estación Experimental del INTA Rafaela el primer tambo robotizado del país. En su momento, muchos dijeron que estaba perdiendo el tiempo porque ese sistema jamás lograría implementarse en la Argentina. Sin embargo, bastaron unos pocos años para dar por tierra […]

La entrada ¿Quién lo hubiera dicho? La lechería argentina ya cuenta con 160 robots ordeñadores se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
En 2015, Miguel Taverna, coordinador del Programa Nacional de Lechería de INTA, instaló en la Estación Experimental del INTA Rafaela el primer tambo robotizado del país. En su momento, muchos dijeron que estaba perdiendo el tiempo porque ese sistema jamás lograría implementarse en la Argentina. Sin embargo, bastaron unos pocos años para dar por tierra con ese pronóstico: actualmente existen al menos 160 robots ordeñadores en el mercado local y la tendencia indica que el crecimiento del uso de la tecnología será exponencial.

“A pesar de las muchas restricciones que sufrimos, logramos poner en marcha el proyecto y afortunadamente, luego de seis años podemos decir que se trató de una iniciativa anticipatoria que generó buena parte de la información necesaria para evaluar posteriores inversiones”, comenta Miguel en un artículo publicado por la última edición de la Revista CREA.

El tambo con un sistema voluntario de ordeñe se montó sobre 29 hectáreas del INTA Rafaela, de las cuales 26 corresponden a potreros sobre suelos clase II y III, a partir de un diseño que contempla pastoreo diurno y encierre nocturno durante el período invernal, y pastoreo nocturno y encierre diurno –con adecuada sombra, ventilación y aspersión de agua para refrescar a los animales– durante el período estival.

“Luego de varios años de implementación, la primera gran conclusión del sistema voluntario de ordeñe es su utilidad para revelar el gran potencial presente en la lechería argentina y evidenciar todos los errores que veníamos cometiendo para que eso no se expresara; hoy los resultados nos pegan en la cara”, remarca Miguel

Una vez estabilizada la producción, la pequeña unidad montada en el INTA Rafaela, que cuenta con un solo robot, logró obtener una productividad de 30.000 litros de leche por hectárea por vaca total. “Se trata de una cifra que multiplica por tres y medio o cuatro la productividad promedio de los sistemas lecheros argentinos, a la vez que más que duplica la productividad promedio de las empresas del cuartil superior”, expresa el investigador del INTA.

“Por otra parte, estamos produciendo 2100 kilos de sólidos útiles por hectárea y, si a eso lo afectamos por el costo de alimentación, estamos, en promedio, en 18.000 litros de leche libres del costo de alimentación por hectárea/año/vaca total y 1300 kilos de sólidos útiles libres por hectárea/año/vaca total. Si uno compara esos indicadores con la situación promedio, llega a la conclusión de que, independientemente de la robotización, tenemos como país una potencialidad de crecimiento muy importante”, añade.

Otro aspecto destacable es que el sistema de ordeñe voluntario montado sobre un módulo mixto (pastoreo + encierre) alcanzó una eficiencia de conversión de 1,35 a 1,40 litros por kilo de materia seca consumida. “A nivel nacional este indicador se encuentra en un rango de 0,8 a 1 en sistemas pastoriles o mixtos; se trata de otro aspecto relevante, dado que la alimentación representa casi la mitad del costo total”, apunta.

Si bien, por una cuestión económica, el INTA solo pudo incorporar un robot de ordeñe, cálculos realizados sobre la base de simulaciones muestran que los beneficios del sistema voluntario se potencian con el crecimiento de la escala a partir del incremento de la productividad de la mano de obra. “La bibliografía internacional muestra que estos sistemas se tornan muy competitivos cuando se superan los 400.000 a 450.000 litros de leche por trabajador por año y eso es algo perfectamente factible”, resalta.

El tambo robotizado, además de liberar al personal de tareas operativas, permite realizar un seguimiento en tiempo real del comportamiento, estado y productividad de cada animal presente en el tambo, más allá de cuál sea su escala. Con esa información, la gestión y selección del rodeo lechero podría eficientizarse de manera notable.

En ese sentido, el equipo técnico coordinado por Miguel elabora todos los meses un informe muy completo –que se publica en el sitio de INTA– en el cual se informa la evolución de las variables productivas, sanitarias y reproductivas del módulo presente en Rafaela. “Es fundamental que no se pierdan los datos generados por los tambos robotizados con sistemas voluntarios porque a partir de ellos se pueden generar análisis que permitan producir información útil para el sector”, recomienda.

Por último, el especialista del INTA remarcó que la transición de un sistema convencional a otro voluntario lleva tiempo, y que, por lo tanto, sería ideal disponer de créditos con tasas de interés adecuadas y plazos de al menos cinco años con uno o dos de gracia. “Los créditos accesibles son fundamentales para que la tecnología se pueda masificar. No tengo dudas de que estos sistemas, en manos de empresarios motivados y competentes, pueden generar un crecimiento enorme del valor agregado”, concluye.

 

La entrada ¿Quién lo hubiera dicho? La lechería argentina ya cuenta con 160 robots ordeñadores se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Bosta, eructos, fertilizantes y agua: ¿Qué indicadores se analizan en el INTA Rafaela para medir las culpas de las vacas en el cambio climático? http://wi631525.ferozo.com/bosta-eructos-fertilizantes-y-agua-que-indicadores-se-analizan-para-medir-las-culpas-de-las-vacas-en-el-cambio-climatico/ Tue, 16 Nov 2021 12:14:37 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85606 En el INTA Rafaela un grupo de investigadores viene trabajando desde hace varios años en el análisis de indicadores de la ganadería, para comprender qué efecto tiene esta actividad sobre el ambiente y de qué forma volverla una actividad más sustentable. A través de la sistematización de varios datos obtenidos de sus estudios experimentales, trabajan […]

La entrada Bosta, eructos, fertilizantes y agua: ¿Qué indicadores se analizan en el INTA Rafaela para medir las culpas de las vacas en el cambio climático? se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
En el INTA Rafaela un grupo de investigadores viene trabajando desde hace varios años en el análisis de indicadores de la ganadería, para comprender qué efecto tiene esta actividad sobre el ambiente y de qué forma volverla una actividad más sustentable. A través de la sistematización de varios datos obtenidos de sus estudios experimentales, trabajan en conjunto con las autoridades de Ambiente y productores particulares para mejorar los sistemas actuales.

¿Cuáles son estos indicadores ambientales que se analizan? Uno de ellos es el balance de nitrógeno y fósforo, que puede ser estudiado desde la conformación de las dietas y las excreciones. Se trata de uno de los indicadores más antiguos, que incluso en varios países de Europa debe ser medido por los productores en forma obligatoria todos los años. Ambos elementos están presentes de forma natural en el ambiente, pero también pueden ser entregados de manera suplementaria como fertilizantes.

“El fósforo es un nutriente que está en las plantas pero que también se entrega como fertilizante. No llega al agua de las napas pero sí al agua superficial, con lo cual se puede tener una problemática en los cursos de agua. Depende del manejo que uno haga de las excretas de los animales es como se está manejando el fosforo”, explicó a Bichos de Campo María Paz Tieri, agrónoma y doctora en Ciencia Animal de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires en el INTA Rafaela.

“El nitrógeno, en cambio, es un elemento que sí llega a las napas, y que si tenés una alta concentración en la superficie y llueve, termina generando un problema de nitratos en agua”, agregó la especialista.

Allí reside la importancia en la dieta. Si la pastura es una con mucha presencia de fósforo y nitrógeno, el animal eliminará gran parte de eso en la bosta y en la orina –nitrógeno en bosta y orina y fósforo principalmente en bosta- para evitar una intoxicación, consumiendo así más agua y regresando estos elementos al sistema mediante las excretas.

Eso da lugar a un doble movimiento. Por un lado la bosta emite gases, en tanto los microorganismos naturales procesan ese nitrógeno y lo transforman en óxido nitroso, que es otro gas de efecto invernadero, pero por otro lado también genera una fertilización natural.

“Si manejás bien las excretas en un sistema pastoril, estás fertilizando naturalmente con la bosta y la orina de los animales, y además estás incorporando materia orgánica. Si bien emite tiene también su parte buena. Con este tema del secuestro del carbono, donde la idea es incorporar en el suelo materia orgánica, las excretas son parte del proceso de secuestro de carbono. Y después tenés la fijación biológica de nitrógeno usando especies como la vicia, la alfalfa, la soja, entre otras”, indicó Tieri.

En promedio, una vaca lechera puede consumir entre 20 y 25 kilos de materia seca (en pasto pueden ser 100 kilos si se tiene en cuenta el porcentaje de agua). De lo excretado por animal, solo el 15% o 16% es materia seca, lo que en general representa seis kilos de materia por vaca. El volumen de orina depende de la cantidad de agua consumida.

En relación con el manejo de las excretas, de la mano de las emisiones de óxido nitroso entra en escena otro de los indicadores a estudiar: el metano, específicamente el metano entérico.

“El metano es uno de los gases de efecto invernadero de mayor importancia en la ganadería. El entérico es el que viene por el rumen a través del eructo. Siempre se dice que es se emite por los gases pero es una parte mínimo, sólo un 5%. El metano del eructo es el de mayor porcentaje e importancia, y por eso se trabaja mucho con las dietas para ver qué pasa en ese rumen”, aseguró la agrónoma.

De esta forma, la bosta emitirá metano y óxido nitroso según la dieta, y su impacto también estará atado a la forma en que se traten dichas excreciones. Por eso desde el INTA insisten en distinguir las emisiones de la bosta que permanece en el campo a cielo abierto, de aquella que se tapa o que se envía a un biodigestor.

“Todo eso emite distinto. Hoy se sabe a nivel internacional que cuánto más fibra tenga una dieta seguramente emita más metano. Con el nitrógeno (utilizado como fertilizante de las pasturas) es más complicado. Por ejemplo, con distintos niveles de proteína no varío la emisión de metano. Eso es bueno porque pudimos bajar la excreción de nitrógeno y no aumentar la emisión de metano. Lo que buscamos es mejorar indicadores sin disparar otros, que es lo que suele pasar a nivel ambiental”, afirmó Tieri.

Otro indicador a estudiar está vinculado con el consumo de agua en la producción. Puede ser calculada en base a dos metodologías distintas. Una es la famosa “huella hídrica”, que tiene en cuenta el agua de la lluvia, el agua extraída y el agua azul, que es la cantidad de agua que se necesita para llevar a un contaminante a un nivel que no contamine. Esta modalidad fue muy cuestionada ya que frente a una importante lluvia, el resultado indicaba un impacto mayor del real. La otra opción es calcular la huella del agua, que tiene en cuenta solo el agua extraída por una actividad.

“Ambas tienen que ir siempre de la mano con la parte productiva y física. Hoy en día los acompañamos también de la parte social y económica para incluir todas las patas de la sustentabilidad”, remarcó la agrónoma.

Dado que una vaca puede llegar a consumir 150 litros de agua en verano –en invierno está entre 100 y 110-, los investigadores se encuentran estudiando formas de reciclar y cosechar agua, recolectando por ejemplo el agua de lluvia o instalando bebederos móviles para evitar contaminar cursos de agua, y permitir una distribución más pareja de las excretas en el campo.

“Hay muchas estrategias que se pueden implementar para reducir el impacto que no tienen que ver con reducir cabezas. Si un establecimiento tiene los números ordenados generalmente tenés la información para trabajar. Necesitas saber cuántas vacas tenés, qué comen, los alimentos y los fertilizantes que compras. Creo que este pedido de estudio vendrá de parte de las mismas industrias”, concluyó Tieri.

Un video explica clarito por qué el metano generado por bovinos es parte de un ciclo natural que no es equiparable con las emisiones de origen fósil

La entrada Bosta, eructos, fertilizantes y agua: ¿Qué indicadores se analizan en el INTA Rafaela para medir las culpas de las vacas en el cambio climático? se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Nuevas tecnologías en lechería: ¿Qué rol cumplen los operarios de un tambo cuando llegan los robots? http://wi631525.ferozo.com/nuevas-tecnologias-en-lecheria-que-rol-cumplen-los-operarios-de-un-tambo-cuando-llegan-los-robots/ Fri, 05 Nov 2021 15:08:54 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=84752 El trabajo del tambero en las fosas de ordeñe siempre ha sido uno muy sacrificado. No sólo por sus horarios sino por el esfuerzo físico y las múltiples tareas que deben ser atendidas. Pero desde 2016 se esta trabajando en la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA Rafaela, en la provincia de Santa Fe, en […]

La entrada Nuevas tecnologías en lechería: ¿Qué rol cumplen los operarios de un tambo cuando llegan los robots? se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
El trabajo del tambero en las fosas de ordeñe siempre ha sido uno muy sacrificado. No sólo por sus horarios sino por el esfuerzo físico y las múltiples tareas que deben ser atendidas. Pero desde 2016 se esta trabajando en la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA Rafaela, en la provincia de Santa Fe, en la aplicación de un tambo robotizado, enmarcado en un proyecto de investigación entre esta institución tecnológica y la empresa de servicios lecheros DeLaval.

El objetivo era poner en práctica nuevas formas de trabajo que mejoraran los niveles de producción, así como el bienestar de los operarios. Cinco años después, los indicadores arrojan resultados positivos, cristalizados en la gran adaptabilidad de los animales a un sistema de extracción de leche ciento por ciento automatizado, y a un mejor rendimiento de los trabajadores.

Tal es el caso de Maximiliano Zenklusen, técnico en Producción Agropecuaria de la localidad de Rafaela, que desde hace cuatro años se encarga de supervisar el funcionamiento del tambo robot de la EEA local. A diferencia del ritmo de trabajo que tiene un tambero tradicional, cuya jornada de ordeñe arranca entre las tres y las cuatro de la madrugada, la automatización generada por este sistema ha permitido que los operarios tengan turnos reducidos –ingresan entre las 6 y las 7 de la mañana y se retiran al mediodía- y un menor desgaste físico.

¿Pero cómo se trabaja en un tambo completamente robotizado? Para responder esa pregunta hay que indicar, en primer lugar, que un sistema de ordeñe automatizado supone la confluencia de tecnologías de la robótica y de la información.

En el caso del mecanismo aplicado por el INTA Rafaela, se trata de uno con autonomía propia que funciona las 24 horas del día, y que gracias a sus sensores y cámaras supervisa a cada animal que ingresa de modo voluntario para ser ordeñado. Dichos sensores monitorean el estado físico de cada individuo y analizan la producción de cada pezón, la periodicidad con que busca ordeñarse y el promedio de leche extraído.

Toda la información recolectada opera sobre la dieta del animal, que recibe más o menos cantidad de balanceado en función de esos indicadores, y sobre la posterior atención veterinaria.

¿Y dónde entran los operarios? En el momento en que es necesario revisar los datos recogidos y chequear los puntos débiles del rodeo en general. En el ensayo llevado adelante por INTA Rafaela, el período en que el animal puede ordeñarse va actualmente desde las ocho de la noche hasta las siete de la mañana. Esto cambia en función de la estación del año, para evitar el estrés por las condiciones climáticas.

En un día normal, Zenklusen y su equipo ingresan al establecimiento alrededor de las seis de la mañana y observan los datos recolectados por el equipo durante la noche y madrugada. Aquellas vacas que no se hayan ordeñado deberán ser buscadas e ingresadas al sistema. Luego de que se controlan los indicadores de cada animal se procede, de ser necesario, con la atención veterinaria.

Pero no todos es análisis de información. Los operarios también llevan adelante la detección de los celos, la inseminación, el armado de las parcelas y el control del balanceado suministrado. Además supervisan la adaptación de las nuevas vaquillonas que ingresan, que por lo general adoptan el ordeñe voluntario dentro de las primeras 24 horas.

Un dato interesante es que gracias al sistema de cámaras y sensores integrados, todos los operarios pueden recibir alertas en sus celulares que les permiten continuar con el seguimiento aún estando lejos del campo.

¿Qué resultados ha arrojado este innovador sistema de trabajo? En los cinco años de funcionamiento de este tambo robotizado, que tiene en promedio a 65 animales en ordeñe, la producción ha mostrado un crecimiento más que importante. Según el último informe realizado en base a los datos de octubre de este año, cada animal produce unos 34,6 litros de leche en promedio e ingresa a ordeñarse de manera voluntaria entre 2,2 y 2,4 veces por día, número que varía en función del período de lactancia en el que se encuentre el animal. Esto supone una producción mensual de entre 60.000 y 65.000 litros, lo que triplica la media nacional.

El INTA Rafaela ya ha recibido la visita de más de 4.500 personas que en los últimos años se han acercado para analizar esta nueva forma de producción de leche.

Oscar Chapado conoció todos los sistemas de ordeñe: Pasó del banquito atado a la cintura a montar el segundo tambo robotizado de la Argentina

La entrada Nuevas tecnologías en lechería: ¿Qué rol cumplen los operarios de un tambo cuando llegan los robots? se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Una radiografía del tambo promedio: Maneja 180 hectáreas, reúne a dos generaciones de productores y demanda hasta 5 personas trabajando http://wi631525.ferozo.com/una-radiografia-del-tambo-promedio-maneja-210-hectareas-reune-a-dos-generaciones-de-productores-y-genera-5-puestos-de-trabajo/ http://wi631525.ferozo.com/una-radiografia-del-tambo-promedio-maneja-210-hectareas-reune-a-dos-generaciones-de-productores-y-genera-5-puestos-de-trabajo/#comments Thu, 21 May 2020 17:28:37 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=40280 ¿Cómo es el tambo promedio? El INTA Rafaela acaba de presentar los resultados de su tradicional “Encuesta sectorial lechera”, con los resultados del ejercicio productivo 2018-2019. Después de leer los rasgos promedio de los 10.400 establecimientos lecheros que quedan en pie, no se entiende cómo los gobiernos no hacen más para defender a estas explotaciones […]

La entrada Una radiografía del tambo promedio: Maneja 180 hectáreas, reúne a dos generaciones de productores y demanda hasta 5 personas trabajando se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
¿Cómo es el tambo promedio? El INTA Rafaela acaba de presentar los resultados de su tradicional “Encuesta sectorial lechera”, con los resultados del ejercicio productivo 2018-2019. Después de leer los rasgos promedio de los 10.400 establecimientos lecheros que quedan en pie, no se entiende cómo los gobiernos no hacen más para defender a estas explotaciones que son de tipo familiar y que fomentan mucho el arraigo y el empleo rural. No se entiende la apatía de la política agropecuaria con estos actores.

Por decir solo una cosa: en la mayoría de los tambos conviven dos generaciones (padre e hijo) de productores, aunque en algunos casos también el abuelo pone manos a la obra.

El documento completo del censo (realizado por Gastaldi Laura, Litwin Gabriela, Maekawa Marina, Moretto Mónica, Marino Magdalena, Engler Patricia, Cuatrín Alejandra, Centeno Alejandro y Galetto Alejandro) puede ser descargado aquí: Censo Lechero 2018 19

En principio, en el promedio de los dos años analizados el valor promedio de la leche se ubicó en 0,273 dólares por litro, bastante por debajo de la media histórica del período 2012-2018 (0,33 dólares). El poder de compra medio de los productores encuestados -medido en relación con el precio del maíz, su principal insumo- fue de 1,92 kilos de maíz por litro de leche, también menor al promedio histórico, que fue de 2,26 kilos.

Estos dos datos alcanzan para ver que el sector primario lechero no es protegido como corresponde por las políticas públicas, ni para la mínima cosa de garantizarle cierta estabilidad en sus ingresos.

¿Pero cual es el actor a promover eventualmente? “Predominaron las empresas de tipo unipersonal (66% de los casos), seguidas de las sociedades de responsabilidad limitada o sociedades anónimas (18%) y en tercer lugar las sociedades de hecho (11%). El 5% restante se correspondió con otras formas de organización jurídica (sucesiones, fideicomisos y asociaciones cooperadoras).

Los tamberos no son acaparadores. El 71% de las empresas trabajó un sólo establecimiento agropecuario (predio o campo), cuya superficie media fue de solo 210 hectáreas. A la actividad lechera se destinó en promedio el 64% de la superficie de cada empresa y el resto a otras actividades, preferentemente agrícolas.

La administración es ejercida en general por los productores o dueños, cuya edad promedio rondó los 55 años (hay casos de hasta 84 años) y con un nivel de capacitación heterogéneo: el 31% posee solo estudios primarios, el 34% completó el secundario y el resto es de tipo universitario. De ellos, el 66% en las carreras de agronomía, veterinaria o licenciaturas en administración rural.

¿Dónde viven estos productores? El 28% de los productores declaró vivir en el campo, categoría que resultó más frecuente en la provincia de Entre Ríos (con 86% de los casos). Cuando más chicos los tambos, más se cumple esta regla, ya que en empresas de menos de 100 hectáreas el 57% de los productores vive en el mismo predio.

Además de los ingresos proporcionados por el agro, el 41% de los productores agropecuarios indicó haber recibido ingresos de actividades no agropecuarias, aunque en general de menor cuantía.

Predominan, según la encuesta del INTA, las empresas en las que participaron dos generaciones familiares. El padre y el hijo, si se anima a seguirla.

La superficie media del establecimiento lechero fue de 181 hectáreas, con un mínimo en 23,5 hectáreas y un máximo de 1.100. Alrededor del 50% de la superficie trabajada se alquiló a un valor equivalente a 75 litros leche/ha/mes.

El precio declarado de la tierra propia promedió los 9.300 dólares por hectárea. Considerando este valor a un dólar de 38,56 pesos por dólar (y sí, fue el promedio del dólar mayorista y minorista del ejercicio 2018-201916), el costo de oportunidad del capital tierra en función del costo del alquiler fue en promedio del 2,7%.

Alrededor de un cuarto de los tambos produjo exclusivamente en tierras propias (26% casos) y el 29% de los casos en tierras alquiladas en su totalidad.

El 75% de la superficie predial se destinó a la producción de alimentos para las vacas del tambo. El 25% restante se destinó a otras actividades productivas como recría de vaquillonas y agricultura con fines comerciales.

El tamaño medio del rodeo de vacas adultas fue de 177 cabezas, con 144 vacas ordeño y 33 vacas secas.

“En comparación con años anteriores, el tamaño de los tambos no ha mostrado variaciones estadísticamente significativas en los últimos 15 años, con un stock promedio que viene oscilando entre las 173 y 182 cabezas”, destacó el trabajo oficial.

Respecto al componente racial, en el tambo promedio predomina la raza Holando, como rodeo único en el 78% de los casos. El 22% restante mencionó cruzamientos preferentemente con jersey, estrategia productiva más habitual en Entre Ríos y Buenos Aires.

El equipo de trabajo en el tambo promedio se integró por un promedio de 5,1 personas que aportaron 10.704 horas anuales de trabajo disponible. El 58,6% del trabajo fue aportado por personal contratado y el 41,4% restante por los dueños y familiares directos. Hay una proporción media de 71% dueños y 29% familiares.

El trabajo femenino representó el 17,9% de la mano de obra total con una jornada diaria de 5,5 horas; valor que se elevó a 7 horas diarias en el caso de los hombres.

Las tareas de ordeño insumieron el 34% del tiempo y el resto se repartió de la siguiente manera: 17% alimentación, 17% tareas varias, 12% gestión productiva, 11% gestión económica y 9% crianza. El ordeño fue realizado por los dueños en un 12,6% de los casos.

Respecto a la vivienda rural, la mayoría de los productores lecheros señaló que presenta un estado entre regular a bueno. En un 7% de los casos no se dispone de un sistema de provisión de agua caliente y en un 8% el baño se encuentra afuera de la misma.

Aproximadamente el 47% de la vivienda rural presentaría un buen estado de habitabilidad con baño interno y agua caliente en toda la casa. En promedio, éstas se encuentran ubicadas a una distancia de 3 kilómetros de un camino mejorado y 4,5 kilómetros de un centro educativo primario.

En términos descriptivos predominaron las instalaciones de ordeño con fosa (82% casos; 10 a 12 posiciones) y los corrales de espera con piso de hormigón (94%) cuya dimensión promedio se estimó en 1,2 metros cuadrados por vaca.

El equipo de ordeño tiene en promedio 10 bajadas, siendo el tamaño más frecuente junto con los equipos de 12 y 6 unidades. Asumiendo una rutina de 10 minutos por animal, el tiempo promedio de ordeño se estimó en 144 minutos (2 horas y 24 minutos). Existe no obstante un 20% de casos cuyas rutinas superaron las 3 horas.

Solo algunos tambos (16% de los casos disponen de extractores automáticos
de pezoneras, tecnología que permite hacer más eficiente el trabajo del  ordeñador.

Respecto al número de ordeños, en el 97% de los tambos se realizó dos veces por día, con situaciones puntuales de 3 ordeños, solo en 4 tambos consultados. En promedio, la capacidad de los equipos de frío fue de 6.100 litros permitiendo una autonomía de enfriado de 2,5 días.

El manejo de los efluentes del tambo sigue siendo una materia pendiente en el 9% de los establecimientos, aunque lo habitual fue manejar los mismos a través de lagunas (83%) o cámaras (8%). El 41% de los tambos con lagunas no utilizaron los efluentes, y aquellos que sí lo hicieron generalmente los utilizaron sin realizar una separación previa de las fracciones líquida y sólida.

Los tambos tienen en promedio de 2,2 tractores, predominantemente menores a 100 HP. El equipamiento se completó con desmalezadoras (98% de los casos), palas frontales (76%), mixer (66%) y carros forrajeros (29%). Todos poseen un vehículo utilitario o camioneta.

El 71% de las empresas recibió asesoramiento agronómico de tipo particular, ya sea de manera eventual o permanente; y el 34% estuvo vinculado a grupos de intercambio técnicos, lo que implica que algunas empresas contaron con ambos tipos de asesoramiento.

El uso de la superficie ganadera útil resultó similar a años anteriores. Las pasturas ocuparon alrededor del 50% de la superficie útil y los cultivos para silajes y grano el 19%.

La modalidad de manejo más habitual fue el sistema a campo durante todo el año, adoptado en el 88,6% de los tambos. El porcentaje restante se correspondió con el manejo en corrales/galpón (9,7% de los casos) y
combinados entre campo y corral (1,7%).

La alimentación incluyó forrajes frescos, conservados y concentrados. El forraje fresco (pasturas y verdeos) se consumió en el 83% de los tambos mediante pastoreo directo y durante todo el año. El 10% realizó un pastoreo de tipo estacional y el 7% restante indicó la ausencia de pastoreo directo.

La entrada Una radiografía del tambo promedio: Maneja 180 hectáreas, reúne a dos generaciones de productores y demanda hasta 5 personas trabajando se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
http://wi631525.ferozo.com/una-radiografia-del-tambo-promedio-maneja-210-hectareas-reune-a-dos-generaciones-de-productores-y-genera-5-puestos-de-trabajo/feed/ 1
Ventilar y mojar las vacas lecheras en verano: Una fórmula para que no sufran el calor y mejore la producción de leche http://wi631525.ferozo.com/ventilar-y-mojar-las-vacas-lecheras-en-verano-una-formula-para-que-no-sufran-el-calor-y-mejore-la-produccion-de-leche/ Mon, 02 Dec 2019 21:02:44 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=30839 Con ocho años de ensayos a campo, una investigación realizada en el ámbito de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y del INTA Rafaela, en la provincia de Santa Fe, analizó un conjunto de tecnologías para mitigar el estrés calórico en bovinos de leche, con prácticas de bajo costo y fácil implementación que […]

La entrada Ventilar y mojar las vacas lecheras en verano: Una fórmula para que no sufran el calor y mejore la producción de leche se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Con ocho años de ensayos a campo, una investigación realizada en el ámbito de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y del INTA Rafaela, en la provincia de Santa Fe, analizó un conjunto de tecnologías para mitigar el estrés calórico en bovinos de leche, con prácticas de bajo costo y fácil implementación que permitieron aumentar la eficiencia de conversión del alimento y mejorar diferentes parámetros asociados al bienestar animal en tambos de pequeña y mediana escala.

“El estrés calórico ocasiona grandes pérdidas productivas en todas las cuencas lecheras del país, no sólo por la mortandad de los animales sino también por el impacto que genera en el bienestar y en la productividad”, afirmó Jorge Ghiano, egresado de la Maestría en Producción Animal de la Escuela Para Graduados (EPG) de la FAUBA y profesional del INTA, quien estuvo a cargo de las investigaciones en el marco de su posgrado. Una nota publciada por Juan Manuel Repetto en el sitio de divulgación Sobre la Tierra contó esta experiencia.

Ghiano explicó allí que los animales sufren las altas temperaturas como los humanos, pero los bovinos de leche, capaces de producir hasta 70 litros diarios, tienen mayores requerimientos y están aún más expuestos a los efectos del calor.

Ver Darío Colombatto: “Debemos establecer protocolos para manejo de hacienda frente a los golpes de calor”

Para ilustrarlo, señaló: “Cuando las personas estamos en reposo, emitimos un calor constante equivalente al de una lamparita de 100 watts. En cambio, una vaca lechera libera al ambiente un calor proporcional a 17 de esas lámparas. Además, en verano la vaca recibe otras 16 lamparitas de 100 watts sobre su cuerpo por la radiación solar, con lo cual debería disipar constantemente el calor equivalente al emitido por unas 33 lamparitas de 100 watts”.

“El calor que genera ese animal, originado por todos los mecanismos fisiológicos que necesita para producir altos volúmenes de leche, más el calor qué recibe del ambiente, muchas veces puede llegar a ser fatal”, advirtió.

Más allá de ese desenlace extremo, cuando los bovinos están estresados no producen lo deseado, bajan el consumo de alimentos y deprimen su sistema inmunológico, con lo cual quedan expuestos a afecciones que no le permiten expresar su potencial, además de sufrir un obvio disconfort.

Con este escenario, Ghiano evaluó distintas alternativas para mitigar el estrés calórico en las vacas en tambo con el uso de refrigeración. Los ensayos se llevaron a cabo en el INTA Rafaela con animales que atraviesan su primer tercio de lactancia. Investigó parámetros asociados a la producción y la composición de la leche, sobre aspectos como la cantidad de sólidos, grasa y proteína. Además estudió aspectos vinculados con el confort y de bienestar animal como la temperatura rectal, la frecuencia respiratoria y el comportamiento, entre otros.

Con tecnologías de refrigeración, que consisten en mojar a los bovinos con aspersores y luego ventilarlos para bajar la temperatura corporal, el investigador obtuvo un aumento de 15% en la producción de leche, sumado a otra mejora de 15% en la eficiencia de conversión de alimento a leche. “Además disminuyeron los comportamientos que usan los animales para aclimatarse cuando están estresados por el calor, como el jadeo constante, lo cual indica un mayor grado de bienestar”, evaluó.

Ver El calor provocó una inédita mortandad de vacunos, inclusive en Liniers

Según Ghiano, se trata de una de las tecnologías más difundidas en tambos grandes que tienen instalaciones acordes a altos niveles de producción. Últimamente, también se empezó a expandir en tambos chicos porque requiere una inversión accesible, que se puede recuperar en sólo un verano. “Permite reducir el estrés térmico con sólo dos ventiladores, aspersores, una bomba y una media sombra común”, dijo el investigador.

Algunos tambos desarrollaron salas donde los animales se refrescan cada tres o cuatro horas durante 15-20 minutos, antes de volver al corral o a la pastura. No obstante, la mayoría de los establecimientos utiliza esta tecnología en el corral de espera, anterior al ordeñe. “También lo evalué en el sector donde comen los animales, debido a que en ese lugar pasan el mayor tiempo del día”, dijo.

Más allá de las tecnologías de refrigeración que se aplican en las instalaciones de ordeñe, Ghiano recomendó tener en cuenta otros aspectos que hacen al bienestar de los animales en el tambo. En este sentido, destacó la necesidad de preservar los espacios con sombra natural y señaló que, si el establecimiento no cuenta con árboles suficientes, también se puede optar por forestar.

Asimismo sostuvo que se puede aumentar el área de sombra artificial y bajar la radiación solar con estructuras de madera, media sombra e incluso con silo bolsa. “Si el animal no tiene sombra, sólo va a pastorear hasta las 9 de la mañana y a la tardecita. Después va a intentar estar debajo de una sombra y cerca del agua”, explicó.

El agua representa un insumo fundamental para la producción lechera: “Cada vaca que utilizamos en el ensayo tomaba entre 130 y 140 litros de agua por día. Si esa cifra se multiplica por un rodeo de 100 animales, nos da una dimensión de la importancia del agua y de la necesidad de que esté disponible en buena cantidad y bien distribuida en el campo”.

“El tema del agua es un punto crítico. En las últimas décadas aumentó la carga animal en los tambos. Algunos pasaron de tener 100 a 250 vacas en la misma superficie, pero los bebederos siguen siendo los mismos. Sin lugar a dudas es un elemento clave porque un gran porcentaje de la leche es agua. Los productores y asesores han tomado conciencia de esto, pero todavía falta mucho por hacer. Vemos que las instalaciones siguen estando subdimensionadas”, concluyó.

La entrada Ventilar y mojar las vacas lecheras en verano: Una fórmula para que no sufran el calor y mejore la producción de leche se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Un informe del INTA confirma que los tambos siguen perdiendo dinero http://wi631525.ferozo.com/12602-2/ Thu, 23 Aug 2018 16:04:57 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=12602 La lechería está en crisis desde hace años, acorralada por problemas internos, propios de la cadena, pero sobre todo por las políticas (o la falta de políticas) que hacen más evidentes esas deficiencias. En la gestión de gobierno anterior los controles de precios y sobre las exportaciones perjudicaron sobre todo a los productores, el eslabón […]

La entrada Un informe del INTA confirma que los tambos siguen perdiendo dinero se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
La lechería está en crisis desde hace años, acorralada por problemas internos, propios de la cadena, pero sobre todo por las políticas (o la falta de políticas) que hacen más evidentes esas deficiencias.

En la gestión de gobierno anterior los controles de precios y sobre las exportaciones perjudicaron sobre todo a los productores, el eslabón más débil de esa cadena. Lejos de generar soluciones, el cambio que impuso la gestión de Macri (eliminando esos controles y dejando todo librado al mercado) no hizo más que profundizar esa crisis. Hubo sí, de parte de las autoridades, una mayor apertura al diálogo

Pero finalmente los incrementos en las tarifas de la energía y la devaluación (que impactó de lleno en el costo de la alimentación), complicaron las cuentas y aceleraron el cierre de tambos.

El problema queda expuesto en los números que muestran diferentes organismos oficiales. Así mientras el Ministerio de Agroindustria  da cuenta de que si bien en julio el precio promedio de la leche a tranquera de tambo aumentó el 5%, desde el Inta Rafaela se aclaró que los costos de producir leche son muy superiores al valor que perciben los productores.

Según la estadísticas de Agroindustria, en junio el costo promedio por litro fue de 6,75 pesos por litro. Pero de acuerdo con los modelos productivos publicados por la estación experimental santafesina, un tambo chico tuvo un costo por litro ese miso mes de 7,45 pesos. Se trata de los establecimientos en mayor riesgo, que producen menos de 3 mil litros diarios y que suman el 70% del total.

Auqnue tampoco los tambos grandes cubrieron sus costos con el precio que se pagaba ese mes, ya que sus costos llegaron en junio a los 7,21 pesos.

Ver INTA: la lecheria acumula meses de pérdidas

Marcos Snyder, asesor con más de 35 años en la actividad, dijo que “nunca vi algo igual. Llevamos más de 3 años sin poder sacar la cabeza debajo del agua”. Explicó que el 70% de los costos están dolarizados por lo que “cuando el dólar sube 1 peso, suben 70 centavos los costos” de los tambos.

Para el analista, en el contexto político y económico actual  la chance de sobrevivir pasa por la eficiencia (productividad) y la escala: “La salida será lenta y más traumática para los que tienen menos capacidad. La dispersión es muy grande en cuanto a tamaño y eficiencia y en esta crisis se requiere de una combinación de ambas para sobrevivir”.

En tanto, Ezequiel de Freijo, de la Sociedad Rural Argentina, dijo que los 7,12 pesos que se pagaron en julio de promedio tampoco llegan a cubrir los costos, por lo que consideró necesario que se trabaja en la corrección de las distorsiones para que haya mayor competencia entre las usinas.

El referente de SRA tiene las esperanzas puestas en que la mayor competencia de la exportación y el consumo interno derrame en el precio a tranquera de tambo y que finalmente se logre cerrar la brecha entre costos e ingresos.

La entrada Un informe del INTA confirma que los tambos siguen perdiendo dinero se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>