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inta reconquista – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Fri, 07 Jan 2022 00:14:13 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png inta reconquista – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Marcelo Payta era un respetado investigador en algodón que decidió involucrarse en la conducción del INTA Reconquista y allí aplica nuevos modos de participación http://wi631525.ferozo.com/marcelo-payta-era-un-respetado-investigador-en-algodon-que-decidio-involucrarse-en-la-conduccion-del-inta-reconquista-y-alli-aplica-nuevos-modos-de-participacion/ Thu, 06 Jan 2022 19:48:20 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=89921 El agrónomo santafesino Marcelo Payta ingresó al INTA Reconquista como investigador en el año 2004. Luego de radicarse por cinco años en Australia, en donde obtuvo su doctorado, regresó al país con ánimos de potenciar a esta Institución y a sus equipos de trabajo. Durante años fue uno de los principales investigadores en algodón, hasta […]

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El agrónomo santafesino Marcelo Payta ingresó al INTA Reconquista como investigador en el año 2004. Luego de radicarse por cinco años en Australia, en donde obtuvo su doctorado, regresó al país con ánimos de potenciar a esta Institución y a sus equipos de trabajo. Durante años fue uno de los principales investigadores en algodón, hasta que -durante la renovación de cargos en 2019, pocos meses antes del inicio de la pandemia-, se decidió a concursar para el puesto de director. Para su sorpresa fue seleccionado. Hoy lleva adelante esa estación con especial foco en el trabajo participativo y apela a modos bastante singulares de trabajo.

“Vengo del equipo e investigación en algodón donde armamos un lindo equipo interdisciplinario, vinculados a todo el clúster algodonero santafecino. Antes de la pandemia, una parte del tiempo del equipo era destinado a la gestión y otra a la cuestión técnica. En uno de los concursos sistemáticos del INTA me presenté con una propuesta de gestión diferente de la que veníamos teniendo. Hoy estamos pensando en logros colectivos por sobre los individuales. Implica pensar en equipos de trabajo”, dijoPayta a Bichos de Campo.

Esta búsqueda de avances colectivos no supone que cada especialista deba dejar su temática particular de lado, sino que, dentro de un plan de trabajo específico, pueda poner en común sus objetivos con los del resto de los investigadores.

“Eso nos permite mirar el todo y priorizar recursos, equipamientos, temáticas a abordar, acompañamientos de los equipos, entre otras cuestiones. Estamos trabajando también con la planificación. Este es el segundo año que trabajamos con los famosos POAS, es decir las planificaciones operativas anuales de todo el personal, ya sean administrativos, investigadores o extensionistas. Esto nos ayuda a identificar los fondos a los que podemos acceder desde la va institucional y cuales podemos buscar desde la cooperadora”, explicó el agrónomo.

Mirá la nota completa acá:

El INTA Reconquista -que incluye a todo el norte provincial, particularmente a los departamentos de 9 de Julio, Vera, General Obligado y San Javier- cuenta con más de 1200 hectáreas de producción agrícola y ganadera administradas por una asociación cooperadora, que apoya todas las líneas de trabajo que se realizan. Además de su financiación, la institución cuenta con vinculaciones extrapresupuestarias.

Uno de los puntos clave de la nueva gestión ha sido la comunicación para con la comunidad. “Todos llevamos adelante diferentes procesos en pos de responder a demandas territoriales. Hay que contar procesos y compartir más la información en la que venimos trabajando, que lógicamente es mucha. El INTA tiene que estar trabajando abiertamente, como lo hizo siempre, y también considerar otros actores”, afirmó Payta.

Es así que la entidad realizó incluso una “bicicleteada” para los habitantes de las ciudades de Avellaneda y Reconquista, con el objetivo de dar a conocer los distintos trabajos que se están realizando al interior de la experimental.

“Había gente que no conocía al INTA. Creemos que este tipo de instituciones públicas de ciencia y técnica tienen que estar abiertas a la comunidad en general”, reconoció el director.

El INTA Reconquista inauguró un laboratorio de ecofisiología durante la pandemia ¿Para qué sirve?

Otra de las iniciativas que se impulsaron en esta nueva gestión tuvo que ver con la constitución de comités al interior de la entidad, que permitieran unir a los trabajadores alrededor de distintas temática de interés.

Uno apunta a tratar las cuestiones edilicias; otro a acompañar en todo lo que tiene que ver con la redacción de proyectos y publicaciones; un tercero está focalizado en la revista que tiene el INTA; otro está vinculado a la interacción con la comunidad, y un quinto dedicado exclusivamente al desempeño personal y profesional de los trabajadores.

-¿Crees que el INTA debe estar ideologizado?- le preguntamos a Payta.

-No, creo que la ciencia y la técnica son transversales, se tienen que mantener en el tiempo y deben responder a múltiples demandas de todo el abanico en la comunidad. Ciencia y técnica van por la línea de la generación de información, de acompañar al productor y al usuario de la información.

-¿Ya se notan mejoras con los cambios que impulsaste?

-Sí. Algunas toman más tiempo que otras. Las mejoras que tienen que ver con lo tangible son las primeras que se ven. Las que tienen que ver con lo organizacional, con el uso de recursos o el pensar en equipos, se empiezan a notar más o menos rápido.

En el INTA Reconquista se desviven para que ninguna vaca pase hambre en invierno: “Hay que trabajar en la oferta forrajera”, dijo el veterinario Gustavo Rosatti

-Estabas en Australia y tenías posibilidades allá… ¿Por qué decidiste volver?

-Creo que es un desafío interesante volver. Hay tantas cosas por hacer y tantos desafíos, al igual que quedarse.

-¿Es posible quedarse?

-Si, tenés que transitar un camino de construcción. Va a ser trabajoso pero es posible.

-¿Sos feliz trabajando en el INTA?

-Totalmente feliz. Creo que hay muchas cosas que se están haciendo y logrando sin perder de vista nuestro objetivo como institución, trabajando para el sector agropecuario y la comunidad en su conjunto. La satisfacción viene por ahí.

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El INTA Reconquista inauguró un laboratorio de ecofisiología durante la pandemia ¿Para qué sirve? http://wi631525.ferozo.com/el-inta-reconquista-inauguro-un-laboratorio-de-ecofisiologia-durante-la-pandemia-para-que-sirve/ Fri, 17 Dec 2021 16:20:51 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=88339 Detrás de cada semilla hay una legión de investigadores y fitomejoradores que trabajaron muchísimo hasta lograr el producto buscando. Para conocer un poco más al respecto, en Bichos de Campo decidimos visitar el laboratorio de ecofisiología que el INTA Reconquista, que se inauguró en plena pandemia, y ya se encuentra en pleno funcionamiento. ¿Pero cómo […]

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Detrás de cada semilla hay una legión de investigadores y fitomejoradores que trabajaron muchísimo hasta lograr el producto buscando. Para conocer un poco más al respecto, en Bichos de Campo decidimos visitar el laboratorio de ecofisiología que el INTA Reconquista, que se inauguró en plena pandemia, y ya se encuentra en pleno funcionamiento.

¿Pero cómo se trabaja en un laboratorio de este estilo? La biotecnóloga santafecina Antonela Cereijo, recientemente incorporada como becaria doctoral del Conicet en el INTA, explica que la labor implica mediciones periódicas de las condiciones fisiológicas de cada cultivo de interés.

“Medir cuestiones fisiológicas es medir a nivel de ADN. Se puede medir cuánta fotosíntesis hace una planta, su intercepción de luz solar (es decir cuánto llega a la planta, cuánto capta y cuánto deja pasar); podemos medir cuánta biomasa está teniendo en su desarrollo, entre otras cuestiones”, relató Cereijo a Bichos de Campo.

Roxana Roeschlin hace biotecnología en el INTA para mejorar el algodón: Sabe que es un trabajo largo y no se distrae con capullos de colores

Esas mediciones, según la investigadora, se pueden comparar luego entre variedades de la misma planta o entre diferentes genotipos. También se pueden vincular luego al tamaño de la planta, a sus características foliares y su producción, entre otras variables.

¿Y para qué sirven estas mediciones? Para alimentar una base de datos que será el insumo principal a la hora de realizar mejoramientos en cultivos.

“Todo es parte de un todo. En el grupo trabajamos de forma muy transversal, desde la parte de mejoramiento genético hasta la parte de analizar la planta durante y luego del cultivo. Toda esa gran base de datos que uno genera es parte de la ciencia básica del conocimiento. Uno aporta a esa caja de conocimiento y es desde ahí desde donde salen muchos conceptos que son útiles cuando queremos modificar a la planta para llegar al objetivo final. Todos esos datos se cruzan y se hace una caja de estadística para analizarlos”, afirmó Cereijo.

Mirá la entrevista completa acá:

Dicho mejoramiento no sólo tiene que ver con el aumento en los rendimientos de cada cultivo, sino también con los niveles de calidad de los granos, de las fibras en casos como el algodón o de los niveles de proteínas, entre otros factores. A eso se le suma la resistencia a enfermedades y plagas y la capacidad de tolerar climas adversos.

Una vez formada esa masa de datos, el trabajo del laboratorio continúa su curso. Se pasa a una cámara de crecimiento con condiciones de luz y temperatura controladas, luego a un invernadero con condiciones semicontroladas y, finalmente, llega al campo para su validación final.

“Es allí donde se enfrenta con las condiciones ambientales de la región. En el INTA Reconquista tenemos la posibilidad de hacer todo el circuito. No todos tienen la oportunidad de tenerlo todo en un mismo lugar”, remarcó Cereijo.

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Roxana Roeschlin hace biotecnología en el INTA para mejorar el algodón: Sabe que es un trabajo largo y no se distrae con capullos de colores http://wi631525.ferozo.com/roxana-roeschlin-hace-biotecnologia-en-el-inta-para-mejorar-el-algodon-sabe-que-es-un-trabajo-largo-y-no-se-distrae-con-capullos-de-colores/ Sat, 04 Dec 2021 13:14:29 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87294 La entrevista con Roxana Roeschlin, que es doctora en biotecnología recibida en Rosario y una de las investigadoras que trabaja mejorando el algodón argentino en el INTA Reconquista, arranca con anécdota real: Hacia 1998, la ex Monsanto invitó a un grupo de periodistas argentinos a su laboratorio central en Estados Unidos y, queriéndolos impactar con […]

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La entrevista con Roxana Roeschlin, que es doctora en biotecnología recibida en Rosario y una de las investigadoras que trabaja mejorando el algodón argentino en el INTA Reconquista, arranca con anécdota real: Hacia 1998, la ex Monsanto invitó a un grupo de periodistas argentinos a su laboratorio central en Estados Unidos y, queriéndolos impactar con las bondades de la transgénesis (acababan de lanzar la soja RR, el maíz Bt y el algodón Bt), la compañía prometió que para 2003 iba a lanzar al mercado algodones que dieran capullos de diversos colores, para que la industria textil luego no tuviera que teñir esa fibra. Habría algodón azul para hacer los jeans y de otras tonalidades para otras cosas.

Han pasado más de 20 años desde aquella promesa, Monsanto fue comprada por Bayer y finalmente nada de eso sucedió: no hubo capullos de colores.

Roxana escucha la anécdota sabiendo el final de la historia, pues trabaja con biotecnología agrícola dentro del INTA y sabe que no se trata de soplar y hacer botellas. Que no deben venderse espejitos de colores. De todos modos, como consuelo, le muestra a Bichos de Campo un frasquito que contiene un poco de fibra de algodón de color amarronado. Aclara que ese es su color natural, pues no es material OGM sino una de las muchas variedades de algodón que tienen en el banco de germoplasma del organismo y que son la base de sus ensayos.

“En el laboratorio de biotecnología lo que hacemos es buscar características que queremos que tenga ese algodón y efectuamos cruzamientos. En nuestro país y en el mundo hay distintas tonalidades que se pueden utilizar para el mejoramiento genético del algodón. Mejoramiento es lo que hacemos aquí”, explicó Roeschlin, que estudió biotecnología en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y luego se mudó a Reconquista, en el norte de Santa Fe, cuando en 2017 el INTA inauguró este laboratorio de avanzada.

Allí lo que menos les interesa por ahora es el color que vaya a tener cada capullo. Pero no dejan de hacerse otras preguntas: ¿Se puede lograr cultivos más resistentes a la falta o sobreabundancia de agua? ¿Hay forma de que esas semillas germinen en suelos salinos? ¿De qué manera se puede lograr que resistan a distintas enfermedades o plagas?

Para poder trabajar más aceleradamente en el mejoramiento del cultivo de algodón, que es una economía regional muy importante en las provincias del NEA, el INTA Reconquista acaba de inaugurar un segundo laboratorio de Ecofisiología Vegetal, y además tienen equipos para realizar una medición a pequeña escala industrial de los parámetros de la fibra, como el largo, el grosor y la resistencia. De estas cosas hablaremos en otros artículos.

La gran apuesta de este grupo de investigadores es poder ofrecer al sector algodonero nuevas variedades de semillas en los próximos años, porque la oferta varietal actual es realmente muy limitada. Nada de capullos de colores. Las pesquisas que hacen Roxana y sus compañeros apuntan a resolver algunos dilemas productivos mucho más urgentes.

“En principio lo que buscamos es mejorar la producción, el rendimiento de ese cultivo y la calidad del algodón”, indicó Roeschlin.

Mirá la entrevista con Roxana Roeschlin:

¿Y cómo se introduce una variación en una variedad? En el laboratorio de Biotecnología pueden leer el ADN de cada cultivo y marcan las características que les interesa investigar a través de los marcadores moleculares. Luego de tener “marcados” esos rasgos de potencial interés, comienza la multiplicación y los ensayos con cientos de variedades, tanto a campo como en invernadero.

“Hay distintos tipos de mejoramiento. El clásico es que uno siembra esas semillas en el campo, ve una característica favorable de alguna planta en particular, agarra esas semillas y la vuelve a sembrar. Pero eso tarda, son campañas y campañas. Lo que te permite hacer el mejoramiento asistido con identificadores moleculares es que uno evita ir tan temprano al campo. Podemos hacer en un mismo año 2 o 3 cruzamientos de lo que queremos mejorar e ir seleccionando”, señaló la investigadora.

Eso termina por traducirse en un ahorro de tiempo y recursos. Hoy en día el país cuenta con siete variedades comerciales de cultivo de algodón. No son muchas y debería haber más, porque a mayor cantidad de variabilidad y de genotipos disponibles en el mercado, habrá mejores chances de mantener los cultivos sanos durante toda la campaña.

“Cuando ocurre algo en el ambiente o se desarrolla alguna plaga o enfermedad, si tenés poca variabilidad de semillas con el mismo fenotipo, podés perder toda la producción ese año”, sentenció Roeschlin.

El trabajo con cruzamientos no es la única forma de generar variabilidad en semillas, sino que también en este laboratorio se puede trabajar a partir de provocar mutaciones. Los investigadores trabajan con agentes mutagénicos para alterar el ADN original de una variedad y luego analizan los resultados. Esto les permite obtener caracteres que todavía no se encuentren presentes en el banco de germoplasma existente.

-Bueno, me queda claro que no se dejarán tentar por los capullos de colores y que buscan otra cosa más útil. ¿Pero cuánto tiempo más crees que el INTA podrá demorar en presentar nuevas variedades?

-Los tiempos son más o menos cuatro o cinco años para llegar a presentar una variedad. Una vez que se mejora ese cultivar, hay que probarlo al menos dos o tres años consecutivos, para que ese genotipo este enfrentado a tres campañas con condiciones ambientales distintas. Así veremos si se comporte de la misma manera. Si un año se comportó de forma espectacular y al año siguiente cambian las condiciones y no rinde como debería haber rendido, algo no está bien.

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