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La entrada Marcelo Payta era un respetado investigador en algodón que decidió involucrarse en la conducción del INTA Reconquista y allí aplica nuevos modos de participación se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Vengo del equipo e investigación en algodón donde armamos un lindo equipo interdisciplinario, vinculados a todo el clúster algodonero santafecino. Antes de la pandemia, una parte del tiempo del equipo era destinado a la gestión y otra a la cuestión técnica. En uno de los concursos sistemáticos del INTA me presenté con una propuesta de gestión diferente de la que veníamos teniendo. Hoy estamos pensando en logros colectivos por sobre los individuales. Implica pensar en equipos de trabajo”, dijoPayta a Bichos de Campo.

Esta búsqueda de avances colectivos no supone que cada especialista deba dejar su temática particular de lado, sino que, dentro de un plan de trabajo específico, pueda poner en común sus objetivos con los del resto de los investigadores.
“Eso nos permite mirar el todo y priorizar recursos, equipamientos, temáticas a abordar, acompañamientos de los equipos, entre otras cuestiones. Estamos trabajando también con la planificación. Este es el segundo año que trabajamos con los famosos POAS, es decir las planificaciones operativas anuales de todo el personal, ya sean administrativos, investigadores o extensionistas. Esto nos ayuda a identificar los fondos a los que podemos acceder desde la va institucional y cuales podemos buscar desde la cooperadora”, explicó el agrónomo.
Mirá la nota completa acá:
El INTA Reconquista -que incluye a todo el norte provincial, particularmente a los departamentos de 9 de Julio, Vera, General Obligado y San Javier- cuenta con más de 1200 hectáreas de producción agrícola y ganadera administradas por una asociación cooperadora, que apoya todas las líneas de trabajo que se realizan. Además de su financiación, la institución cuenta con vinculaciones extrapresupuestarias.
Uno de los puntos clave de la nueva gestión ha sido la comunicación para con la comunidad. “Todos llevamos adelante diferentes procesos en pos de responder a demandas territoriales. Hay que contar procesos y compartir más la información en la que venimos trabajando, que lógicamente es mucha. El INTA tiene que estar trabajando abiertamente, como lo hizo siempre, y también considerar otros actores”, afirmó Payta.
Es así que la entidad realizó incluso una “bicicleteada” para los habitantes de las ciudades de Avellaneda y Reconquista, con el objetivo de dar a conocer los distintos trabajos que se están realizando al interior de la experimental.
“Había gente que no conocía al INTA. Creemos que este tipo de instituciones públicas de ciencia y técnica tienen que estar abiertas a la comunidad en general”, reconoció el director.
El INTA Reconquista inauguró un laboratorio de ecofisiología durante la pandemia ¿Para qué sirve?
Otra de las iniciativas que se impulsaron en esta nueva gestión tuvo que ver con la constitución de comités al interior de la entidad, que permitieran unir a los trabajadores alrededor de distintas temática de interés.
Uno apunta a tratar las cuestiones edilicias; otro a acompañar en todo lo que tiene que ver con la redacción de proyectos y publicaciones; un tercero está focalizado en la revista que tiene el INTA; otro está vinculado a la interacción con la comunidad, y un quinto dedicado exclusivamente al desempeño personal y profesional de los trabajadores.
-¿Crees que el INTA debe estar ideologizado?- le preguntamos a Payta.
-No, creo que la ciencia y la técnica son transversales, se tienen que mantener en el tiempo y deben responder a múltiples demandas de todo el abanico en la comunidad. Ciencia y técnica van por la línea de la generación de información, de acompañar al productor y al usuario de la información.
-¿Ya se notan mejoras con los cambios que impulsaste?
-Sí. Algunas toman más tiempo que otras. Las mejoras que tienen que ver con lo tangible son las primeras que se ven. Las que tienen que ver con lo organizacional, con el uso de recursos o el pensar en equipos, se empiezan a notar más o menos rápido.
-Estabas en Australia y tenías posibilidades allá… ¿Por qué decidiste volver?
-Creo que es un desafío interesante volver. Hay tantas cosas por hacer y tantos desafíos, al igual que quedarse.
-¿Es posible quedarse?
-Si, tenés que transitar un camino de construcción. Va a ser trabajoso pero es posible.
-¿Sos feliz trabajando en el INTA?
-Totalmente feliz. Creo que hay muchas cosas que se están haciendo y logrando sin perder de vista nuestro objetivo como institución, trabajando para el sector agropecuario y la comunidad en su conjunto. La satisfacción viene por ahí.
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]]>La entrada Confirman que un tucumano cercano a Juan Manzur será el nuevo presidente del INTA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El reemplazo de Mirassou, una técnica de carrera en el INTA que se convirtió en 2019 en la primera mujer en dirigir ese organismo técnico, forma parte de una serie de cambios que está impulsando el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, entre los principales funcionarios de su cartera. Ellos incluyan la designación del ex asesor de CRA Matías Lestani como nuevo secretario de Agricultura, la muy probable llegada del ex ministro santafesino Luis Cotigiani a la secretaría de Bioeconomía y Alimentos en reemplazo de Marcelo Alos, la designación del ex secretario Jorge Solmi (ligado a Serio Massa) en un área especial de Relaciones Institucionales; y la oficialización del nombramiento del entrerriano Jorge Ruzi como nuevo jefe de gabinete del ministerio, en reemplazo de Diana Guillén.
Garmendia se recibió de ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional de Tucumán en 1999 y entre 2013 y 2015 ocupó la dirección del INTA Famaillá.
Era secretario de Estado de Coordinación y Control de Gestión, perteneciente a la cartera de Producción de Tucumán, desde marzo pasado, aunque previamente a eso estuvo al frente de la Secretaría de Innovación y Desarrollo Tecnológico (Sidetec) de la Provincia.
Mirassou tuvo una gestión para el olvido, signada por el abandono de muchas experimentales durante el largo tiempo en que duró la pandemia por Covid, el alejamiento de muchos profesionales del INTA por las malas condiciones salariales, y la creciente presión de actores políticos y sociales para apoderarse de tierras pertenecientes al organismo técnico, frente a las que ofreció una muy pobre resistencia.
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]]>La entrada Así no hay arraigo que valga: Según un relevamiento oficial, un 40% de los poblados rurales no tiene acceso a Internet se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Martín Segura, integrante del equipo que coordinó el informe oficial sobre Conectividad y Comunicación en Zonas Rurales de Argentina, realizado este año por el INTA y el Enacom, concluyó que “la problemática de la conectividad no llegó a la ruralidad con la pandemia sino que se encendieron los focos de esta problemática con la pandemia. Es una problemática que incide en la cuestión del empleo, en la cuestión de los procesos de desarrollo de ciertos sectores de la ruralidad y en el arraigo de los jóvenes de esos pueblos rurales”, añadió.

La muestra parcial incluyó un total de 311 parajes rurales y periurbanos de 21 de las 24 provincias. La conclusión fue que 40,2 % no tiene conectividad. Esto supone que no hay ningún tipo de acceso a internet, o a un tipo de acceso restringido a un punto, como una escuela u otra institución, pero no de modo abierto a la población. El 72% de los poblados analizados tiene hasta 1.000 habitantes, la mayoría de ellos pequeños productores.
En aquellos parajes en los que hay población indígena, la falta de conectividad es mayor: alcanza el 60%.
Mirá el informe:
informe_final_conectividad_y_comunicacion_en_zonas_rurales_de_argentina_-_inta
En declaraciones a la agencia Télam, Segura señaló que “la primera hipótesis que teníamos es que el sector más afectado, que es el sector protagonista en lo productivo y en quienes eran los habitantes de esos parajes, eran las familias campesinas indígenas”.
Los resultados del relevamiento confirmaron que en el 77,6% de los parajes, cuyo tipo productivo es exclusivo de la agricultura familiar, no tienen acceso a conectividad, mientras que, a medida que se van incorporando tipos productivos capitalizados, el acceso crece.
“El 40,2% de los parajes relevados no tiene conectividad y esa cifra se eleva a más del 80% cuando se mide los que no tienen conectividad, los que tienen mala conectividad o los que tienen regular conectividad; es el número más impactante y me parece que es el número que también marca el por qué de las dificultades, más allá del acompañamiento de las políticas públicas, de proyectos de desarrollo y de formación en esos parajes”, planteó el comunicador.
Entre los datos relevantes para la planificación de políticas públicas que posibiliten el acceso a la conectividad y, por ende, al derecho a la comunicación, se encuentra que en los parajes sin conectividad, en un 77% hay electricidad (condición básica para el desarrollo de proyectos de conectividad), en un 28,8% hay mástiles, y en un 9,6% hay antenas.
Para comparar ¿Qué nivel de conectividad tienen los establecimientos rurales en EE.UU?
Además, en el 52,7% de los parajes relevados hay televisión satelital, en el 50,9% el paraje se encuentra a menos de 10 kilómetros de rutas nacionales y en el 7,3% hay servicio de VHF.
El estudio permitió mapear la situación de conectividad de los parajes por provincias: en La Pampa, Chubut, Tierra del Fuego, Santa Cruz y Río Negro, tienen, en todos los casos, acceso a internet, mientras que los que están en San Luis tienen acceso en el 94,3% y en Entre Ríos en el 93,3%, en Catamarca en el 86%, en Córdoba en el 83,3% y en Corrientes en el 79%.
Ninguno de los parajes relevados en Chaco cuenta con acceso a internet, tampoco tienen acceso el 77,8% de los parajes en Jujuy, el 75,8% de los relevados en Formosa, el 72,2% de los relevados en Tucumán, el 58,8% de los salteños, el 50% en Santiago del Estero y Misiones.
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]]>La entrada ¿Dónde está el agua? El INTA y la FAO trabajaran para identificar las fuentes disponibles para riego a pequeña escala se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La novedad, más allá de las buenas intenciones, es que ambos organismos trabajarán para implementar en el país una herramienta llamada AGRI World Sources, desarrollada por el Centro Internacional para la Agricultura Tropical (CIAT) con la cooperación técnica de la FAO.
Se trata de un instrumento automatizado que integra información disponible del terreno, el suelo y el clima, junto con modelos matemáticos e hidrológicos que permiten identificar fuentes de agua para riego a pequeña escala. Su implementación resultará clave en las fases inversión y diseño, así como en las de identificación y planificación.
Según el Plan Nacional de Riego del Ministerio de Agricultura, el 68% de la superficie bajo riego se ubican en regiones áridas o semiáridas, y a causa del mal manejo y pérdidas en su distribución, su eficacia es sólo del 34%.
La presidenta del INTA, Susana Mirassou, y el representante de FAO en Argentina, Tito Efraín Díaz, se comprometieron a facilitar el acceso al agua al sector productivo de la agricultura familiar, campesina e indígena, que les permita generar oportunidades para el desarrollo territorial.

“Esta alianza que nos permitirá aportar a la economía y el desarrollo sostenible del país en temas clave como el acceso al agua, biodiversidad, adaptación de la agricultura al cambio climático, seguridad alimentaria y nutrición para la reducción de la pobreza”, declaró Díaz.
Por su parte, Mirassou indicó que “con FAO existe un trabajo muy fuerte de equipos técnicos y es por eso, que llamamos a potenciar las investigaciones en riego, la divulgación de distintas herramientas que puedan ayudarnos a mejorar y aportar a la innovación”.
Mirá la carta de intención:
Carta de Intencion FAO INTA - Acceso al Agua Segura
El proyecto fue titulado como Asistencia Técnica en la identificación y preparación de iniciativas del Plan de Acceso al Agua (PAA) y al Plan Nacional de Riego (PNR), y su objetivo será buscar, adaptar y validar tecnologías de acceso al agua para uso multipropósito, además de promover el arraigo rural y la inclusión productiva de jóvenes y mujeres.
“Este trabajo en agua es importante para seguir fortaleciendo el Memorando de Entendimiento (MOU) firmado entre el presidente Alberto Fernández y el Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, QU Dongyu, donde hay un compromiso a trabajar juntos en seguridad alimentaria y resiliencia al cambio climático”, mencionó Verónica Caride, Oficial de Programas en FAO Argentina.
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]]>La entrada Los bioestimulantes ganan terreno: En el INTA Concordia estudian formulados con extractos de algas y proteína de pescado para mejorar el cultivo de arándanos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Un bioestimulante es cualquier sustancia o microorganismo que se aplica a las plantas con el objetivo de mejorar la eficiencia nutricional y la tolerancia a estrés abiótico. Es importante destacar que no forman parte del grupo de pesticidas ni fertilizantes”, explicó María Fernanda Rivadeneira, investigadora en ecofisiología de frutales del INTA Concordia.
“El foco de la producción argentina de arándanos está puesto en diferenciarse a través de la calidad, aspecto que incluye el tamaño, la firmeza y el sabor, muy valorados en muchos mercados. Es cada vez más importante tener en cuenta que la producción sea sustentable y es por ello que el sector está atento a estos nuevos desafíos que se van presentando en un mundo cada vez más competitivo”, agregó la especialista.

Los ensayos con bioestimulantes se realizaron sobre las variedades Emerald y Snowchaser, en inicio de floración, crecimiento de fruto y luego de cosecha. Los productos se aplicaron en forma foliar y por fertirriego en el cultivo. En todos los casos se utilizaron plantas que se encontraban en buen estado.
Una vez cosechados, los arándanos se enviaron al laboratorio del Instituto en donde se constató un mayor crecimiento vegetativo y una mejora en la firmeza de la fruta. También se observaron mejoras en el contenido de nutrientes en hojas y los niveles de nitrógeno, potasio y magnesio en follaje de la variedad Snowchaser.
“Si bien los resultados son recientes es fundamental poder contar con estas alternativas de manejo para el productor, ya que evaluar los productos disponibles en el mercado permite generar información adaptada y validada para la región”, aseguró Rivadeneira.

En la actualidad se están realizando, de forma paralela, otros ensayos que evalúan el comportamiento de nuevas variedades inscriptas de arándanos; la respuesta de la especie bajo distintos sistemas (al aire libre, bajo cobertura con malla antigranizo, plástico y manta); la aplicación de biorreguladores y la interacción con los metabolitos, y la aplicación foliar de fertilizantes y otros productos que tienen como finalidad mejorar firmeza, color o tamaño de los frutos.
Fotos: INTA
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]]>La entrada El INTA Reconquista inauguró un laboratorio de ecofisiología durante la pandemia ¿Para qué sirve? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Pero cómo se trabaja en un laboratorio de este estilo? La biotecnóloga santafecina Antonela Cereijo, recientemente incorporada como becaria doctoral del Conicet en el INTA, explica que la labor implica mediciones periódicas de las condiciones fisiológicas de cada cultivo de interés.
“Medir cuestiones fisiológicas es medir a nivel de ADN. Se puede medir cuánta fotosíntesis hace una planta, su intercepción de luz solar (es decir cuánto llega a la planta, cuánto capta y cuánto deja pasar); podemos medir cuánta biomasa está teniendo en su desarrollo, entre otras cuestiones”, relató Cereijo a Bichos de Campo.
Esas mediciones, según la investigadora, se pueden comparar luego entre variedades de la misma planta o entre diferentes genotipos. También se pueden vincular luego al tamaño de la planta, a sus características foliares y su producción, entre otras variables.
¿Y para qué sirven estas mediciones? Para alimentar una base de datos que será el insumo principal a la hora de realizar mejoramientos en cultivos.
“Todo es parte de un todo. En el grupo trabajamos de forma muy transversal, desde la parte de mejoramiento genético hasta la parte de analizar la planta durante y luego del cultivo. Toda esa gran base de datos que uno genera es parte de la ciencia básica del conocimiento. Uno aporta a esa caja de conocimiento y es desde ahí desde donde salen muchos conceptos que son útiles cuando queremos modificar a la planta para llegar al objetivo final. Todos esos datos se cruzan y se hace una caja de estadística para analizarlos”, afirmó Cereijo.
Mirá la entrevista completa acá:
Dicho mejoramiento no sólo tiene que ver con el aumento en los rendimientos de cada cultivo, sino también con los niveles de calidad de los granos, de las fibras en casos como el algodón o de los niveles de proteínas, entre otros factores. A eso se le suma la resistencia a enfermedades y plagas y la capacidad de tolerar climas adversos.
Una vez formada esa masa de datos, el trabajo del laboratorio continúa su curso. Se pasa a una cámara de crecimiento con condiciones de luz y temperatura controladas, luego a un invernadero con condiciones semicontroladas y, finalmente, llega al campo para su validación final.
“Es allí donde se enfrenta con las condiciones ambientales de la región. En el INTA Reconquista tenemos la posibilidad de hacer todo el circuito. No todos tienen la oportunidad de tenerlo todo en un mismo lugar”, remarcó Cereijo.
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]]>La entrada A tapar los rollos: Técnicos del INTA afirman que proteger los fardos de alfalfa ayuda a conservar sus nutrientes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La alfalfa es una pastura que aporta fibra, proteína bruta y energía metabolizable. Sin embargo, en la Argentina es conservada en la mayoría de los casos a la intemperie, ya sea por desconocimiento o por falta de espacios cubiertos, lo que ocasiona pérdidas importantes en kilos de materia seca por temporada.
“Una correcta confección del heno y almacenaje lograrían evitar esta problemática e incrementar la producción de carne y leche por hectárea. Una cobertura permite obtener la mayor cantidad de nutrientes vegetales al menor costo y con las menores pérdidas de heno en el proceso”, explicó Gastón Urrets Zavalía, especialista en recursos forrajeros en base a alfalfa del INTA Manfredi.

El especialista indicó además que una buena cosecha y almacenamiento impacta de forma directa en los costos de alimentación, ya que reduce los kilogramos necesarios de sumplementación con granos de maíz u otros.
Para llegar a esa conclusión se realizó una evaluación comparativa de almacenamiento a campo, entre marzo de 2019 y julio de 2020. El ensayo, que se extendió unos 17 meses, contó con tres tratamientos: uno implicó dejar rollos son cobertura, otro implicó utilizar una red geotextil –una manta no tejida compuesta por fibra de poliéster de uso industrial- solo en la parte superior, y el tercero consistió en envolver por completo el rollo y aislarlo incluso del piso.
De esta forma se evaluaron las prestaciones de la manta comparando con los distintos tratamientos, teniendo en cuenta la pérdida en kilogramos de materia seca (MS) por rollo y de nutrientes, en kilogramos de proteína bruta (PB) y mega calorías de energía metabolizable (Mcal EM) por rollo y por hectárea.

“Los tratamientos dos y tres obtuvieron mejores resultados con diferencias significativas respecto al primero, ya que lograron reducciones de pérdidas de materia seca del 37,8% y del 32,7% respectivamente,”, afirmó Urrets Zavalía.
Respecto a la pérdida de nutrientes, el tratamiento dos ofreció la disminución de un 43,7% y el tres de un 33,8 %. Al mismo tiempo, el caso dos permitió reducir las pérdidas de energía metabolizable en un 42,9% y el tres en un 36 %.
“Los resultados obtenidos en este ensayo inicial ofrecen mejoras con respecto al tradicional almacenamiento de rollos sin cobertura a la intemperie”, indicó el especialista.
Fotos. INTA
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]]>La entrada El INTA Concordia se suma a la movida cannábica: Comenzará a investigar ese cultivo en 2022 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En concreto, en noviembre se firmó un convenio de investigación y desarrollo entre el INTA y la empresa Arqkul SA, una empresa de arquitectura de Buenos Aires que sin embargo también tiene una división llamada Arqkultiva que se dedica al aceite de CBD y otros productos derivados de la planta de cannabis.
El objetivo del acuerdo con el INTA será “generar conocimiento local sobre al cultivo de cannabis en la región de Salto Grande”, precisó un comunicado del INTA del noreste de Entre Ríos, que precisó que “estas actividades se llevarán a cabo a partir de 2022 en un predio que será habilitado específicamente para este fin en la Estación Experimental Agropecuaria de Concordia”.

“La instalación de un predio experimental permitirá realizar ensayos para evaluar la adaptación de diferentes variedades a las condiciones locales de producción, tanto a campo como bajo cubierta. Se evaluarán también diferentes aspectos de manejo de cultivo y técnicas de bajo impacto ambiental (prácticas culturales y manejo de plagas y enfermedades, entre otras), que permitan obtener una alta productividad y calidad, para la extracción y caracterización de aceites y derivados de Cannabis para uso medicinal”, se agregó desde el organismo.
Este tipo de convenios entre privados y el INTA, así como otros organismos del sistema de ciencia y técnica, se ha disparado desde que se reglamentó la ley 27.350, que regula la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico y paliativo del dolor de la planta de cannabis. Asimismo se firmó el decreto 883/2020, que autorizó al INTA avanzar en el cultivo de cannabis, históricamente asociado con la marihuana, con fines de investigación médica y/o científica. En el caso de Entre Ríos, además, existe la ley provincial 10.894 de “Accesibilidad al Cannabis con fines médicos, terapéuticos y/o paliativos del dolor en Entre Ríos”.
Cannabis medicinal: INTA trabaja en once proyectos de investigación localizados en siete provincias
Desde el propio INTA Concordia se aclaró que, sin embargo, “aún resta definir un marco regulatorio para la cadena de producción, industrialización y comercialización de la planta de Cannabis, sus semillas y sus productos derivados para uso industrial y medicinal, cuyo proyecto de ley cuenta hoy con media sanción”.
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]]>La entrada Con biológicos, controles y banda verde, Rafaela finalmente logró una ordenanza más racional sobre límites a los agroquímicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En una extensa sesión este jueves, y luego de discutir la propuesta prohibicionista del oficialismo, se analizaron otras dos alternativas que proponían límites más moderados para el uso de estos insumos. Finalmente, con cinco votos a favor se definió una zona de exclusión total de 50 metros, una de amortiguamiento de 150 metros donde se permitirá la aplicación de productos biológicos, y 800 metros más para el uso exclusivo de productos banda verde y azul, siempre que las aplicaciones se hagan bajo estrictos controles municipales.
En diciembre del año pasado Bichos de Campo abordó la polémica que rodeaba la actualización de la ordenanza 3600/03 para la aplicación de fitosanitarios en Rafaela. Hasta ese momento, tanto productores como técnicos coincidían en la necesidad de renovar la normativa que fijaba un límite agronómico de 200 metros. Sin embargo, nadie imaginó que el oficialismo presentaría una iniciativa para establecer una zona de exclusión de 1000 metros y una de amortiguamiento de otros 1000.
Mirá la propuesta oficialista acá:
09711-1-ORD
“En un momento como el que estamos viviendo, pasar de 200 metros a 2.000 es dejar improductivo prácticamente al distrito de Rafaela”, había declarado en su momento a este medio la titular de la Sociedad Rural de esa localidad, Norma Bessone.
De nuestro archivo: En Rafaela piden 2 kilómetros de distancia para los agroquímicos: Para Norma Bessone, titular de la rural, el distrito quedaría así “virtualmente improductivo”
¿Qué estaba en juego? Según señaló la periodista local Elida Thiery, nada menos que el destino de 4358 hectáreas -el 26% del distrito-, el sostenimiento de casi 26 productores de 15 establecimientos, siete tambos –incluidos los de la experimental del INTA de esa zona- con 49 familias empleadas y 408 empresas proveedoras del sector, además de profesionales y actividades anexas a la producción agropecuaria.
Fue por este motivo que se presentaron dos proyectos alternativos al impulsado por la concejala justicialista Brenda Vimo. Uno fue el de Lisandro Mársico, del Partido Demócrata Progresista, que propuso mantener el límite periurbano de 200 metros y sumarle otros 300 metros para las aplicaciones terrestres de productos banda verde (clase toxicológica IV), y excepcionalmente banda azul (clase toxicológica III) si no se pudieran reemplazar por otros.
Además propuso prohibir la aplicación en esa zona de productos banda amarilla y roja, de fitosanitarios volátiles, y dentro de los 1000 metros desde plantas urbanas, escuelas, cursos de agua y asentamientos poblacionales la utilización del 2.4.D en su formulación isobutílica.
Por último este proyecto agregaba que en un plazo de 12 meses, los productores linderos al ejido urbano deberían colocar una cortina forestal a modo de barrera. Para eso se contaría con la asistencia del INTA y del Municipio, el cual se encargaría de donar las especies.

La segunda alternativa presentada fue la de Leandro Viotti, de la UCR, que definió un área de exclusión de 50 metros, en la que no se podría aplicar ningún fitosanitario. A ella le seguiría un “cinturón agroecológico” de 150 metros en donde sólo se podrían aplicar productos orgánicos. Dicha franja podría ampliarse a los 250 metros en 2025, si se obtiene un dictamen conjunto del Consejo Ambiental y del Instituto de Desarrollo Sustentable.
Finalmente se propuso un tercer cordón de 800 metros donde podrían realizarse aplicaciones restringidas y fiscalizadas de productos biológicos, banda verde y excepcionalmente banda azul. Al igual que en el caso anterior se prohíbe el uso del 2.4 D esterisobutílico.
Un dato importante es que las tres propuestas coincidieron en la prohibición de las aplicaciones aéreas, en la obligatoriedad del uso de receta agronómica y del control de un profesional, en la negativa al tránsito de pulverizadoras dentro de la ciudad y en la disposición correcta de los envases de fitosanitarios.
Previo a la sesión que se realizó ayer en el Consejo Municipal, que inició de mañana y se extendió hasta las primeras horas de la tarde, se realizaron algunos encuentros informales entre concejales y familias involucradas en la producción en el periurbano. Sin embargo de los mismos nunca participó el oficialismo, ni tampoco se invitó a los referentes regionales y locales del INTA para obtener una mirada científica del asunto.
Durante el debate el justicialismo apeló a golpes bajos y a afirmaciones sin demasiada evidencia, como el aumento de internaciones por cáncer en el hospital local, sin dar detalles de los causales de las enfermedades ni de los diagnósticos. Tal es así que sus concejales ni siquiera cosecharon el apoyo del intendente Luis Castellano ni de otros funcionarios del ejecutivo, que terminaron por apelar al silencio.
Luego de varias horas de intercambio ininterrumpido se dio paso a la votación, que le otorgó el visto bueno al proyecto radical con cinco votos afirmativos, tres en contra y una abstención –la del Partido Demócrata Progresista-, frente a los seis negativos y tres afirmativos que obtuvo el del oficialismo.
Fotos: Vía País.
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]]>La entrada La ensachetadora del INTA se puso en acción: Una cooperativa de Punta Indio y Magdalena comenzó a pasteurizar la leche, la vende localmente y le paga el doble a los pequeños productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Mariú recibió a Bichos de Campo junto a Lisandro Butler, un veterinario que trabaje en el INTA de la Cuenca del Salado, que también colaboró activamente para poner este proyecto en marcha en esta zona rural ubicada más al sur de La Plata, y más precisamente en el pequeño pueblo de Álvarez Jonte. Lisandro, entre otras cosas, diseñó un prototipo de pequeña planta láctea que alberga la maquinita ensachetadora. En pocos metros cuadrados se las ingenio para poner todo lo hace falta para tener una sala habilitada: un baño/vestuario, un área de procesamiento y otra de conservación en frío de los productos. Lo más curioso es que se trata de una instalación de paneles que resulta movible y puede llevarse a otro lado de ser necesario.

Allí adentro, a pocos metros de la vieja estación de ferrocarril y de las vías semi abandonadas por donde alguna vez circulaba un tren que justamente recogía la leche cruda de los tambos de esta zona para trasladarla a las ciudades cercanas, ya se puso a producir esta extraña maquinita que pasteuriza la leche directamente dentro de los sachet. Cosa de mandinga.
Esto que parece tan sencillo no lo es tanto y podría tener consecuencias muy favorables en los modos de comercialización de la leche en este segmento de tamberos. En rigor, los pequeños productores pueden así vender directamente al consumidor, sin intermediarios y prescindiendo de la obligación de tener que entregar su producción diaria a una gran usina que les impone los precios, o de caer en la otra alternativa común de la zona que es la producción de masa para muzzarella.
Mariú nos mostró el proceso, que es sencillo y demanda poco más de una hora. También nos contó la experiencia de la pequeña cooperativa que ya comenzó a elaborar sus propios sachet. Mirá la entrevista:
“En este zona hay mucha producción láctea. Pero se ha ido perdiendo un poco a los pequeños productores. Han quedado pocos”, contó Vela, que coopera desde hace casi una década con un proceso de organización en torno a la cooperativa AMAO, una de las organizaciones sociales que hace un par de meses recibió uno de los primeros prototipos de ensachetadoras-pasteurizadoras.
“Lo innovador de este proceso es que decidimos trabajar de manera colectiva. Por eso se generó este espacio, este módulo, en donde todos los productores de la cooperativa pueden entregar su leche y mejorar el precio que obtienen. La que compra la leche es la cooperativa. Y lo que está pasando es que al no tener intermediarios, reciben un precio justo”, dijo la ingeniera agrónoma. En total son 14 los socios de la pequeña cooperativa lechera: algunos ordeñan 10 vacas y otros 50.
Mariú supone que ellos fueron elegidos para esta etapa por el nivel de organización que habían logrado y porque sientan en la misma mesa a varios organismos vinculados con la producción, como la Secretaría de Agricultura Familiar, el Senasa y la Facultad de Veterinaria, además claro del INTA. De hecho, esa comunión permitió que los pequeños tambos de estos dos partidos fueran declarados libres de brucelosis y tuberculosis hace ya varios años. Fueron los primeros del país en ostentar ese estatus sanitario.

Ahora con la fabriquita y la ensachetadora sueñan con cumplir otros objetivos. La comunión de organismos les permite pagar el salario de dos empleadas que han hecho los cursos de manipulación de alimentos y buenas prácticas para ponerse a trabajar en el proceso de pasteurización de la leche. En los dos primeros meses hicieron 4 jornadas de trabajo como prueba, divididas cada quince días. En cada una de esas jornadas produjeron 120 sachets, porque es lo máximo que da la novedosa maquinita para una jornada de 8 horas (el proceso dura una hora y media por cada tanda de sachet).
“Vamos despacio porque estamos intentando ver cómo es el impacto del producto en el mercado, pero la verdad es que hasta ahora nos ha superado ampliamente la demanda en los pueblos. Ya nos quedamos re cortos. En realidad no llegamos a cubrir la demanda”, relató Vela entusiasmada. La venta se ha hecho por ahora únicamente en una feria de productores que se realiza en la localidad de Verónica. Cada vez que aparecen, en menos de una hora se quedan sin leche.

-¿Y los productores cobraron mejor que antes por esa leche?
-No solo han cobrado mejor, su ingreso se ha duplicado.
Los sachet de leche se han vendido estos primeros meses a un precio final de 80 pesos, y con eso cubren a la perfección los costos de le leche pagada a cada productor y queda un margen para la cooperativa, que se destina al mantenimiento de las pequeñas instalaciones. Como se dijo, la mano de obra por ahora la paga el Estado, lo mismo que le costo de los sachet plásticos, que son genéricos y se distinguen por ahora solo con un sello: cooperativa AMAO. En esa organización, envalentonados, ya sueñan con poder diversificar la producción haciendo manteca, queso o yogur.
Mirá la entrevista con Lisandro Butler:
Lisandro, que pertenece a la agencia de extensión rural del INTA de Chascomús, le pone un ingrediente más para analizar las bondades de este proyecto. Dice que usualmente un litro de leche en sachet que cualquiera de nosotros compra en el supermercado tiene un recorrido de casi 800 kilómetros hasta llegar a ese punto de venta. Aquí las distancias desaparecen. La leche se produce y se vender localmente.

Además apunta que la mayor parte de los socios de la cooperativa lechera colocaba hasta ahora su leche al único mercado que les quedaba, porque difícilmente las grandes industrias lácteas destinen un camión todos los días para ir a retirar su producción. Por eso la mayoría de ellos hacía masa, un producto intermedio entre la leche cruda y la muzzarella que vemos en la pizza. La ventaja para los tambos que producen esa masa es que logran conservar su leche un tiempo más, hasta que pasa el “masero” a buscarla.
La desventaja es que usualmente ese circuito, que nació a fines de los 80 con las grandes inundaciones en los partidos de la Cuenca del Salado (que impidieron sacar la leche de los tambos), es bastante informal, a pesar de que la figura de tambo-fábrica ha sido incorporada a la legislación bonaerense desde 1991.
Como parte del grupo lácteo, Butler trabajó intensamente para preparar el entorno donde se instaló la ensachetadora-pasteurizadora del INTA. Y es que no resultaba sencillo. “Pensá que al ensachetar la leche ya pasamos a ser como una agroindustria, por más que ensachetemos 1 litro o 10 mil litros hay que ajustarse a una serie de requisitos higiénico sanitarios” que son bastante exigentes, relató.

Fue así que en este grupo diseñaron un módulo de paneles que funciona como sala de elaboración y cuenta con todas las instalaciones necesarias en una superficie de apenas 15 metros cuadrados, pues la salita tiene 5 metros de ancho por 3 metros de fondo. Lisandro la bautizó como “módulo trasladable en punto fijo” porque la estructura de placas frigoríficas se puede desarmar para montar en otro lado. Lo único que hay que mantener como instalaciones fijas es una base de cemento, con acceso a los servicios y un tendido para el manejo adecuado de los efluentes.
“Esta innovación la generamos porque en general las familias tamberas de la zona son arrendatarias y no tienen margen para hacer una gran inversión en infraestructura, porque los podían sacar del campo en cualquier momento”, indicó Butler. Con estas instalaciones compartidas, entonces, la idea es que cada familia “pudiera tener sus vacas y su maquinita de ordeñe, sin necesidad de tener su propio campo, contando con una infraestructura movible porque eventualmente poder rearmarse en un nuevo lugar de producción”.
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