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inundación – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 30 Mar 2021 01:33:21 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png inundación – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 En la Cuenca del Salado pasaron de la sequía a la inundación luego de un temporal que aportó más de 300 milímetros en algunos sectores http://wi631525.ferozo.com/en-la-cuenca-del-salado-pasaron-de-la-sequia-a-la-inundacion-luego-de-un-temporal-que-aporto-mas-de-300-milimetros-en-algunos-sectores/ Mon, 29 Mar 2021 20:38:19 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=62532 En las localidades bonaerenses de Azul, Las Flores y Rauch la sequía quedó en el olvido en cuestión de horas para dar paso a preocupaciones por situaciones de anegamientos e inundaciones. Las lluvias del fin de semana complicaron la situación en algunos sectores de la región sudeste de Buenos Aires, donde un temporal provocó también […]

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En las localidades bonaerenses de Azul, Las Flores y Rauch la sequía quedó en el olvido en cuestión de horas para dar paso a preocupaciones por situaciones de anegamientos e inundaciones.

Las lluvias del fin de semana complicaron la situación en algunos sectores de la región sudeste de Buenos Aires, donde un temporal provocó también complicaciones en las ciudades y pueblos de la zona con calles completamente inundadas y un masivo corte del servicio de electricidad.

Las fuertes precipitaciones dejaron una buena cantidad de agua en el casco urbano del poblado de Parish, donde los acumulados fueron de 140 milímetros, mientras que en zonas rurales las precipitaciones llegaron a superar los 300 milímetros. No obstante, las lluvias llegaron tarde para los cultivos de soja tanto de primera como de segunda, que tendrán rendimientos inferiores a los potenciales.

El ingeniero agrónomo azuleño, Horacio “Peco” Repetto, más conocido en Twitter como PecoAz, compartió en la red social algunas imágenes tomadas a caballo y otras sacadas en un vuelo que salió desde la vecina ciudad de Rauch hacia el noreste del partido de Azul, donde se puede apreciar el manto de agua que cubre una vasta zona.

“Estas lluvias llegan un poco tarde para los cultivos de gruesa, pero siempre el agua viene bien porque quedará alojada en los perfiles del suelo para los cultivos de fina que se van a implantar dentro de un mes”, dijo Repetto en diálogo con Bichos de Campo.

“Llovió en la región hasta mediados de enero, pero luego se cortó el agua y ahí se dieron afectaciones diversas por sequía en diversos cultivos y ambientes, registrando los daños más importantes en los suelos con limitaciones”, declaró.

“Si dividís el partido de Azul a la mitad, en sectores norte y sur, vas a ver que es como si ambos estuvieran en dos regiones totalmente diferentes. Donde más llovió en las últimas horas es en el norte, el cual es parte de la Cuenca del Salado, con suelos muy tendidos y campos básicamente ganaderos donde el agua tarda mucho tiempo en retirarse”, comentó Peco.

“El sur del partido de Azul, en cambio, pertenece a la zona serrana que se conoce como macizo de Tandilia, donde los campos tienen mejores suelos, pero se ven limitados por pendientes y piedra y tosca”, describió.

Los tambos y establecimientos ganaderos de la zona, que venían preocupados por la situación de las pasturas y las dificultades para confeccionar reservas invernales debido a la restricción hídrica, luego del temporal del fin de semana están lidiando con los problemas generados por los excesos hídricos.

https://twitter.com/EliThi/status/1376319146036695041

De acuerdo a lo informado por el medio Azul Digital, el productor Marcelo Etchevers, vecino del casco urbano de Parish,  facilitó un tractor para permitir la circulación por el lugar. En el caso de requerir asistencia, el intendente de Azul, Hernán Bertellys, recordó que se encuentra habilitada la línea 103 de Defensa Civil para todos los vecinos que lo necesiten, al tiempo que comunicó que se abrieron compuertas y se limpiaron sumideros.

El director de Vialidad Urbana, Pavimento e Hidráulica de Azul, Jorge Sarasola, explicó que “ante la inquietud de algunos vecinos por la apertura de una sola compuerta, queremos aclarar que esto se debe a que en la zona baja del partido, especialmente en localidades como Parish y Cacharí, han caído aproximadamente 200 milímetros; el hecho de que les descarguemos toda el agua de golpe provocaría un problema mayor”.

Acerca del comportamiento del Arroyo Azul, desde el municipio aclararon que hay un “amplio control de las compuertas, tanto la del Balneario como la del Parque”, es decir que, a medida que el evento se va produciendo, las pueden activar y acelerar el pasaje del agua; y afirmaron que “no hay ningún tipo de posibilidad de que podamos tener algún inconveniente de desborde porque frente a los milímetros caídos, el escurrimiento que tiene el arroyo es perfecto; así que queremos llevar tranquilidad a los vecinos”.

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A Julio Molteni le secuestraron los tractores porque no pudo pagar dos cuotas y hoy está sin trabajar a pesar de que la justicia ordenó que se los restituyan http://wi631525.ferozo.com/a-julio-molteni-le-secuestraron-los-tractores-porque-no-pudo-pagar-dos-cuotas-y-hoy-esta-sin-trabajar-a-pesar-de-que-la-justicia-ordeno-que-se-los-restituyan/ http://wi631525.ferozo.com/a-julio-molteni-le-secuestraron-los-tractores-porque-no-pudo-pagar-dos-cuotas-y-hoy-esta-sin-trabajar-a-pesar-de-que-la-justicia-ordeno-que-se-los-restituyan/#comments Fri, 26 Feb 2021 16:44:37 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=59809 La historia de Julio Daniel Molteni es una de esas que estrujan la panza. En 2018 este productor agropecuario de Lincoln, provincia de Buenos Aires, decidió renovar su parque de maquinarias. Así fue como entregó sus dos tractores usados como parte de pago y consiguió dos nuevos de AGCO Allis (Valtra BH154 y BH174). Jamás […]

La entrada A Julio Molteni le secuestraron los tractores porque no pudo pagar dos cuotas y hoy está sin trabajar a pesar de que la justicia ordenó que se los restituyan se publicó primero en Bichos de Campo.

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La historia de Julio Daniel Molteni es una de esas que estrujan la panza. En 2018 este productor agropecuario de Lincoln, provincia de Buenos Aires, decidió renovar su parque de maquinarias. Así fue como entregó sus dos tractores usados como parte de pago y consiguió dos nuevos de AGCO Allis (Valtra BH154 y BH174). Jamás imaginó que el clima  y la economía le jugarían una mala pasada.

Molteni gestionaba un campo grande a porcentaje en la localidad de Pila con 1700 hectáreas de soja y otras 1400 de maíz. Pero entre 2018 y 2019 cayeron en la provincia poco más de 2000 milímetros y el establecimiento se volvió una auténtica laguna.

Sin cosecha, no hubo dinero suficiente en la caja y las cuotas sin pagar comenzaron a acumularse. Para colmo, las dos grandes devaluaciones del peso argentino instrumentadas en 2018 y 2019 incrementaron por demás el peso de las cuotas, dado que se trata (como muchos de los que se usan en la actividad agrícola) de un equipo dolarizado.

La única opción que quedó fue pedir una refinanciación, a la espera de que una buena campaña le permitiese recuperar la capacidad de pago, pero la compañía AGCO Capital Argentina S.A. se negó. Acto seguido, la empresa intimó al productor a pagar todo el dinero adeudado –un poco más de 100.000 dólares- o le embargaría la maquinaria.

“Caí en un pozo depresivo. Uno es un paisano que lo único que hace es laburar”, dijo Molteni a Bichos de Campo. Mientras el productor se encontraba cosechando el trigo de un tercero en un campo de la zona de Curarú, partido de Carlos Tejedor, un grupo de policías se presentó con una orden para quitarle la maquinaria. Molteni entregó los tractores sin resistencia y comenzó una batalla judicial que continúa hasta el día de hoy.

En paralelo, mientras los abogados de ambas partes se adentraban en negociaciones, el productor sufrió dos perdidas más que terminaron por dejarlo a un paso de la quiebra. En medio de la seca del año pasado, un lote de trigo de 220 hectáreas se incendió dejando el campo pelado. Y, como si fuera poco, en un campo alquilado de 65 hectáreas, donde tenía maíz de segunda, un chispazo de una arrolladora provocó un nuevo incendio. Para ese entonces Molteni se encontraba trabajando con maquinaria prestada y se logró mantener con ayudas de sus amigos e hijos.

Una ventana se abrió cuando la Justicia determinó que el accionar de AGCO Capital Argentina S.A. fue incorrecto e intimó a la empresa devolver la maquinaria y renegociar los pagos pendientes. Le impuso además una multa de 1000 pesos diarios hasta que el asunto se revuelva. Sin embargo, los dos tractores siguen retenidos en un predio a la intemperie en la provincia de Córdoba.

“Están al rayo del sol hace un año, con calor, frío, agua y heladas. Podría haber sembrado trigo, soja, maíz y ellos hubieran empezado a cobrar tranquilamente, más con el precio del cereal hoy. No quiero que me regalen: estoy pidiendo que me den la posibilidad de pagar trabajando”, aseguró.

El próximo miércoles vence la intimación al pago, que, con los intereses, hoy se encuentra alrededor de los 177.000 dólares. Y AGCO Capital Argentina S.A., cuyo gerente comercial es Esteban Gustavo Boni, anunció que, en caso de no concretarse el pago, se rematará la maquinaria.

“¿Lo que yo puse por esos tractores dónde está? Pierdo todo. No tengo cómo moverme, no puedo pagarle a un prestador de servicios. Necesito producir para vivir”, dijo a voz quebrada Molteni.

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Darío Carello convenció a su padre de reabrir el tambo en Bunge y ahora la pelean codo a codo http://wi631525.ferozo.com/dario-carello-convencio-a-su-padre-de-reabrir-el-tambo-en-bunge-y-ahora-la-pelean-codo-a-codo/ Thu, 03 Dec 2020 10:45:51 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=52114 El oeste bonaerense solía tener cientos de tambos de diferentes escalas productivas. Pero en la actualidad la mayor parte son medianos y grandes. La gran inundación de 2017 provocó el cierre de muchos establecimientos. Los Carello, padre e hijo, Rubén y Darío, son la excepción, porque creen, aun siendo pequeños productores, que vale la pena […]

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El oeste bonaerense solía tener cientos de tambos de diferentes escalas productivas. Pero en la actualidad la mayor parte son medianos y grandes. La gran inundación de 2017 provocó el cierre de muchos establecimientos.

Los Carello, padre e hijo, Rubén y Darío, son la excepción, porque creen, aun siendo pequeños productores, que vale la pena seguir en la actividad. “Cuando fundaron la cooperativa en 1944 se llegaban a juntar hasta 30 tambos en un circulo de 10 kilómetros. De hecho el equipo de Fútbol Club Bunge es denominado el plantel del Tambero, hasta que luego empezaron las idas y venidas con la política”, afirma Rubén Carello, en alusión a las sucesivas macroeonómicas que golpearon al negocio lechero.

Los Carello, pequeños productores que se instalaron en Bunge allá por 1905, siempre tuvieron tambo, hasta que en 2017 una gran inundación tapó todo de agua y los obligó a cerrar después de 110 años en la actividad. Cuando se fueron las aguas, un año y medio atrás, volvieron al campo familiar para reabrir la unidad lechera.

Tal como sucede en Oceanía, el renacido tambo de los Carello se sostiene gracias a que trabajan ellos mismos junto con un empleado. Si tuvieran que pagar más sueldos, sosrtienen, perderían plata en su establecimiento de 250 hectáreas.

“Antes era otra época, se trabajaba más, pero ahora se perdió hasta la cultura del laburo y cuesta encontrar personal para el tambo. Si encontrás uno tenés que cuidarlo”, dice Rubén, quien asegura que el tambo y el campo son su lugar en el mundo. “Pienso que me voy a morir acá”, reflexiona.

Su hijo Darío (38) fue el que le dio el empujón que necesitaba para reabrir el tambo. Antes de la inundación, producían unos 7000 litros diarios, mientras que actualmente están en torno a los 2000 litros.

Darío vive en el pueblo de Bunge. Los caminos de tierra para llegar hasta el campo se encuentran en estado calamitoso, la señal de celular es muy mala y no se han hecho obras que puedan llegar a evitar otra gran inundación como la de 2017. Pero ellos siguen: llevan la lechería bien adentro en el corazón.

Para Darío “el tambo es arraigo y su manejo es muy diferente del de otras actividades”. En sus recuerdos de la inundación de 2017 cuenta que “fue una lucha, cargando vacas, metiéndolas en una lomita, para venderlas y también alquilarlas”. El joven tambero declara que si tuviera que buscar un culpable por la inundación, sin dudas sería “la falta de obras: no podemos echar culpas de una provincia a otra”.

Si bien en los últimos meses el poder de compra de la leche que recibe el tambero perdió mucho, Darío dice que “al menos todos los meses tenés una moneda y la vas peleando”.

“Hay una gran brecha entre el valor de lo pagado en góndola y lo que le queda al productor”, se lamenta. Darío cree que “no deberíamos tener tanta carga impositiva; es terrible lo que pagamos en impuestos, una guasada de plata; si eso, en cambio, nos quedara en el bolsillo, seguro lo invertiríamos”.

 

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Fernando Carretero, productor inundado de Urdampilleta: “No pido un transbordador espacial sino que limpien 500 metros de canal” http://wi631525.ferozo.com/fernando-carretero-productor-inundado-de-urdampilleta-no-pido-un-transbordador-espacial-sino-que-limpien-500-metros-de-canal/ Tue, 02 Jun 2020 12:06:47 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=40853 Fernando Carretero es productor de Urdampilleta, una localidad del partido de Bolívar, en Buenos Aires. En las últimas semanas su campo se volvió a inundar por falta de obras luego de la caída de 120 milímetros de lluvias. Fernando es “cuarta generación” y no se resigna. Trabaja sobre unas 1500 hectáreas con agricultura y ganadería. […]

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Fernando Carretero es productor de Urdampilleta, una localidad del partido de Bolívar, en Buenos Aires. En las últimas semanas su campo se volvió a inundar por falta de obras luego de la caída de 120 milímetros de lluvias. Fernando es “cuarta generación” y no se resigna. Trabaja sobre unas 1500 hectáreas con agricultura y ganadería. Su establecimiento queda a sólo 9 kilómetros de una zona poblada, pero tampoco tiene acceso a la luz eléctrica.

“Hace 30 años que luchamos por limpieza de canales y electrificación rural”, declaró Carretero a Bichos de Campo.

Carretero manifestó que producir en Bolívar ya de por si es complejo, al formar ese partido parte de la Cuenca del Salado. “Es una producción complicada por tener suelos encharcables cuando cae mucha agua de precipitación. De modo que los problemas de anegamiento son frecuentes, aunque tengamos suelos buenos. La realidad de Urdampilleta es que cada dos años nos inundamos”, describió.

El productor afirmó que “hace más de 70 años que nos inundamos. Como productores agropecuarios tuvimos un aumento de entre el 15% y el 70% de la tasa vial y del Inmobiliario. Por nuestro campo puntual pasa un canal que hace 70 años que no tiene mantenimiento, y por eso toda el agua de lluvia se acumula, y ahora en invierno los días son más cortos y le cuesta más salir al agua”.

Escuchá la entrevista completa realizada a Fernando Carretero:

Para dimensionar el problema originado en la falta de obras hídricas que enfrentan en Urdampilleta, Carretero graficó: “Hicimos miles de reclamos con los vecinos y todo sigue igual. Hoy mi abuelo tiene 84 años, y la última vez que se limpió el canal que pasa por nuestro campo mi abuelo tenía 6”.

Describió el agrónomo que “conozco zonas mucho más bajas que la de Bolívar y con buenas obras de infraestructura, esos campos se vuelven más productivos. Entonces el problema está más que claro”.

El productor confesó que en este momento “estamos cosechando adentro del barro y a consecuencia de esto se nos rompió el diferencial. Por eso, todo se hace cuesta arriba y más complicado con el agua. Tratamos de terminar con la soja y de continuar con el maíz”.

 

Carretero declaró que manejan 1500 hectáreas entre campo propio y alquilado. “De 700 hectáreas que son propias, unas 200 hectáreas quedan bajo el agua que no se va en todo el invierno. La verdad es que esta situación te frustra”, se lamentó.

“Mi reclamo no es político. Nuestra idea es seguir pagando impuestos para la limpieza del canal, si la hicieran. Pero eso no pasa. En 2019, el presupuesto del partido de Bolívar en todo lo que es Hidráulica fue 0. No se hizo absolutamente nada, y el dinero está, pero no están los medios para hacer las obras”, concluyó. Fuentes de ese municipio consultadas por Bichos de Campo aclararon que la responsabilidad sobre esas obras corresponde a la dirección provincial de Hidráulica, cuyos funcionarios han  prometido una visita a la zona que todavía no se concretó.

En un video que compartió en las redes sociales, Carretero manifestó: “Acá teníamos 160 vaquillonas entoradas listas para parir, y tuvimos que salir corriendo con ellas. A no ser que consiguiéramos una lanchita para cada ternero que fuera naciendo y un barco para las vacas, era imposible sostenerlas acá”.

“Este es el abandono que tenemos en Bolívar, esto es la falta de canales reflejada en 120 hectáreas. Yo no miento cuando digo que hay agua. Es infernal el agua que hay, y no se va. Lo que hace falta es algo tan simple como unas alcantarillas y un canal. No pido un transbordador espacial, pido que limpien 500 metros de canal. En esto pagamos vial e inmobiliario y las soluciones no existen”, imploró el productor.

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La evolución de una buena idea: La cobertura para sequía de S4 será ofrecida directamente por algunas compañías de seguro http://wi631525.ferozo.com/la-evolucion-de-una-buena-idea-la-cobertura-para-sequia-de-s4-sera-ofrecida-directamente-por-algunas-companias-de-seguro/ Mon, 23 Sep 2019 14:27:51 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=27925 Santiago González Venzano tuvo una buena idea y detrás de concretarla ha estado trabajando mucho en los últimos años. Como toda buena idea, surgió de una necesidad. En este caso, la de cubrir un vacío histórico que existe en la Argentina, un país agropecuario que carece casi por completo de un sistema de seguros agrícolas, […]

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Santiago González Venzano tuvo una buena idea y detrás de concretarla ha estado trabajando mucho en los últimos años. Como toda buena idea, surgió de una necesidad. En este caso, la de cubrir un vacío histórico que existe en la Argentina, un país agropecuario que carece casi por completo de un sistema de seguros agrícolas, a excepción de los que indemnizan a los productores ante un caso de granizo. Pero ante una sequía o inundaciones, que son la principal causa de pérdidas, no hay casi nada. Y lo que hay es muy caro, prohibitivo.

Santiago, decíamos, tuvo una buena idea. S4 (o Solapa 4) era una empresa dedicada a la agricultura de precisión, y por eso manejaba bastante bien los flujos de información y datos que venían de los dispositivos de la maquinaria pero también de los satélites. A partir de esta idea, esta AgTech evolucionó hacia otra cosa. Diseñó la primera cobertura por índices para la producción agrícola de este país desamparado, donde los productores que pierden una cosecha por sequía o inundación no tienen de donde agarrarse.

Los seguros multirriesgo, tantas veces prometidos por el pedestal de la política, nunca prosperaron por la deserción patética del Estado a invertir en estos menesteres. Y sin subsidios oficiales sobre la prima (como sucede en otros países del mundo) esa pólizas llegan a valer de 6 a 9% del valor asegurado.

Hace un tiempo Bichos de Campo entrevistó a González Venzano para conocer la historia de esta idea de la cobertura por índices. Hace unos días volvimos a juntarnos con él para ver cómo había evolucionado. Las novedades, de cara a una nueva campaña agrícola en soja y maíz, es que confía en poder ofrecer ahora el producto a través de aseguradoras tradicionales (hasta ahora solo se podía contratar como cobertura mediante un agente del mercado de futuros ROFEX). Y que, movilizados sobre todo por la inestabilidad macroeconómcia que se apoderó de la Argentina, en S4 han decidido internacionalizarse más rápidamente avanzando hacia los países del Mercosur, especialmente hacia Brasil.

Mirá la entrevista completa con Santiago González Venzano:

En la charla, el ejecutivo repasó cómo funciona este seguros por índices. Contó que un día en S4 se preguntaron “qué había pasado con el riesgo y vimos que la industria del seguro no había incorporado tecnología. Lo que había era la póliza de granizo, que era la misma que había firmado el abuelo del productor. Es decir que hay una cultura del uso del seguro, pero los productos ofrecidos son muy chicos, solamente para cubrirse frente a un evento, cuando las grandes pérdidas en la Argentina se deben a la sequía en primer lugar y las inundaciones en segundo”.

Con información satelital disponible desde 2000, lo que hizo entonces S4 fue crear mapas de riesgo sobre la superficie agrícola argentina, primero a nivel de partidos y desde esta campaña con una grilla con celdas de 20 kilómetros por 20 kilómetros. En cada uno de esos 1.200 grillas ellos determinan el índice verde en el periodo crítico de los cultivos, que refleja de modo casi exacto el nivel de vigor con el que están creciendo las plantas sembradas dentro de ese cuadrante.

A partir de ahí, construyen un índice que sirve para determinar el posible impacto que esté teniendo en esa zona una sequía o una inundación. Si el clima juega en contra, el índice de esa campaña se alejará del índice promedio de riesgo histórico, confirmando el daño. González Venzano dice que en lo que va de esta experiencia ha habido una correlación muy grande (de 0,87 a 1) entre lo que arroja el índice construido por S4 y la caída definitiva de los rendimientos.

Ver Pese a la deserción del Estado, la cobertura por índices apunta a multiplicar por diez el área asegurada

“Con este índice un productor puede lograr un nivel de cobertura frente a la sequía. Porque puede decir: quiero cubrir el 80 o 90% del valor histórico. Lógicamente cuando más alta sea esa cobertura más alto será el costo de la prima”, explicó Santiago. Es fácil saber determinarlo en función de la elección de cada productor: hay que entrar al sistema de S4 y buscar el cuadrante correspondiente al campo que se quiere asegurar, para conocer el índice histórico. En promedio, según el dueño de la idea, el costo promedio de una cobertura se redujo a 3%.

En la crítica campaña 2017/18, donde la sequía más brava de los últims 50 años arrasó con 30% de la producción de soja y maíz, S4 tuvo una prueba de fuego que fue bastante exitosa, ya que los 3 mil productores que contrataron la cobertura para asegurar un capital de más de 80 millones de dólares recibieron en sus cuentas bancarias, como indemnización, una cifra equivalente al 10% del capital que estaba en juego, unos 8 millones de dólares. “Pudimos comprobar que nuestro índice leyó muy bien la sequía. Si bien no era mucha, ya estábamos cubriendo más superficie que un seguro multirriesgo tradicional”, recordó González Venzano.

Luego vino la campaña 2018/19, que fue climaticamente excepcional y que además se desarrolló en el marco de una gran inestabilidad económica en la Argentina. Por eso el nivel de demanda solo se mantuvo, no creció como habían previsto. El hecho de que esta cobertura por índice se pudiera ofrecer solamente a través de un corredor o agente habilitado por el Rofex fue una gran limitante a su difusión.

Ahora se viene la campaña 2019/20. “Una novedad este año es que El Norte y Paraná Seguros -y seguramente lo hagan también Nación Seguros y Provincia Seguros-, han presentado esta cobertura como innovación a la Superintendencia de Seguros”, comentó el directivo de S4, que espera una rápida aprobación para poder salir a ofrecer el producto a través de esas aseguradoras. “Generalmente los productores agropecuarios trabajan con un productor de seguros de su pueblo, que va a estar también ofrecido esta póliza junto a la de granizo”, se esperanzó.

Ver Sin avances concretos en la era Macri, las compañías insisten en la necesidad de tener un “seguro para catástrofes”

Además han decidido achicar la ventana para poder contratar esta cobertura hasta fines de octubre próximo, cuando todavía no son muy claros los pronósticos climáticos sobre la nueva campaña y la incertidumbre del productor todavía es elevada.

Respecto de la macroeconomía, el dueño de la idea de S4 dice que hay muy poco por hacer salvo cruzar los dedos y esperar que se estabilice cuanto antes. “Uno puede paralizarse leyendo los diarios, pero no debería dejar de preocuparse por las cosas de la microeconomía y hay que seguir buscando eficiencia en los procesos de cada empresa”, recomendó.

-¿Seguís pensando que tu idea tiene que funcionar en un país como la Argentina?

-Sí. Y es que hay una gran necesidad, que es cubrir los riesgos climáticos, que además van aumentando porque aparece todo el tema del cambio climático. Lo otro es la oportunidad, el desarrollo tecnológico que existe. Lo que hace la Internet de las cosas es aumentar exponencialmente el caudal de datos que hay que manejar y hay un enorme desarrollo de la inteligencia artificial.

Por lo pronto, mientras esperan que la Argentina recupere una senda de serenidad necesaria para que prosperen este tipo de emprendimientos, S4 ha decidio apurar su internacionalización. “Siempre nos vimos como una empresa global, pero ahora estamos apretando el acelerador en eso. Nuestro foco es Sudamérica, que es donde está el gran número de soja y maíz del mundo. En Estados Unidos (donde el Estado sí interviene fuerte en el negocio agrícola) es muy difícil pelear. En cambio Brasil es inmenso y nos da un montón de posibilidades”, relató González Venzano, que dice que allí la cobertura por índice es todavía desconocida y se ofrecería mediante la red tradicional de aseguradoras.

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Pese a la deserción del Estado, la cobertura por índices apunta a multiplicar por diez el área asegurada http://wi631525.ferozo.com/pese-a-la-desercion-del-estado-la-cobertura-por-indices-apunta-a-multiplicar-por-diez-el-area-asegurada/ Mon, 05 Nov 2018 15:19:40 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=14956 Si la Argentina fuese un país normal y sin tantos problemas, deberíamos estar contando en esta nota que el Estado Nacional finalmente logró construir un sistema de seguros agrícolas destinado a evitar que sus productores vivan situaciones de zozobra como las de los dos últimos años e incluso a asegurarse para si mismo una cobertura […]

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Si la Argentina fuese un país normal y sin tantos problemas, deberíamos estar contando en esta nota que el Estado Nacional finalmente logró construir un sistema de seguros agrícolas destinado a evitar que sus productores vivan situaciones de zozobra como las de los dos últimos años e incluso a asegurarse para si mismo una cobertura para cuando la sequía se lleve de golpe unos 8.000 millones de dólares, como sucedió el último verano con la sequía que malogró la soja y el maíz.

Pero la Argentina no es un país normal, que privilegie lo importante antes que lo urgente. Con la restricción presupuestaria que se vive en la administración pública, el ex Ministerio de Agroindustria finalmente discontinuó el plan para instalar paulatinamente un seguro multirriesgo por índices. Se suponía que en 2018 iba a realizarse un ensayo general con la cosecha de maíz, para ver cómo funcionaba este programa. Pero sin plata… difícil.

Ver archivo: ¿Cómo será la cobertura contra inundación y sequía que prepara el Gobierno?

La deserción, al menos por ahora, del sector público no quiere decir que el sistema de cobertura por índices no siga en carrera para los productores que quieran contar con una cobertura contra el daño que pueden provocarle una sequía o la inundación. La compañía S4 AgTech, que desarrolló la base de datos gigantesca que iba a actuar como soporte del trunco sistema estatal, está ofreciendo en este momento el producto para la campaña de soja en ciernes. Hasta el 20 de noviembre hay tiempo para cerrar trato y, según fuentes de la empresa, aspiran a multiplicar por diez el área asegurada. 

Técnicamente está mal dicho eso de “asegurar”, porque en realidad no es un seguro el producto que ofrece S4 a los productores, a través de la red de corredores y agentes del mercado de futuros (hasta ahora era solo el Rofex, pero ahora se suman los del Matba). ¿Y entonces qué es? “Es un derivado financiero”, explica Santiago González Venzano, un ex asesor de los CREA que de golpe, años atrás, viró al negocio de las nuevas tecnologías agrícolas.

S4, en efecto, es una empresa que nació primero con el yeite de la agricultura de precisión, pero hace cuatro años decidió dar un golpe de timón para tratar de inventar un producto que resuelva el problema principal de los productores agrícolas argentinos, que es el alto grado de riesgo. Rodríguez Venzano lo explica bien cuando dice que hay pocos productores que desean comprar un aparatito AgTech para incrementar marginalmente la productividad de sus lotes, pero que son muchísimos los que pagarían si alguien les asegura que no perderán rendimiento debido a una catástrofe climática. Solo hay que convencerlos de que el servicio sirve y es accesible para su estructura de costos. 

Que los productores argentinos han sufrido catástrofes en los últimos diez años es innegable: tres sequías padre en 2008/09, 2011/12 y en 2017/18, más una enorme inundación en 2016, como para cortar y no acostumbrarse.

Con el vértigo climático instalado entre nosotros, los sucesivos presidentes comenzaron a hablar de la necesidad de contar con un “seguro multirriesgo”, ya que en la Argentina quienes siembran solo tienen la costumbre de contratar seguros contra el  granizo. Cristina habló del tema y Macri también lo hizo. Pero este tipo de seguro nunca prosperó porque es realmente caro y el Estado nunca se mostró dispuesto a subsidiar una parte de la prima, como pidne las compañías aseguradoras tradicionales.

Fue entonces que en la ORA (Oficina de Riesgo Agropecuario) se comenzó a estudiar la cobertura por índice, una opción viable para poder compensar a los productores al menos una parte de las pérdidas. La compañía S4, por las suyas, se puso a trabajar en un sistema exclusivo para los clientes de la empresa Syngenta, que terminó siendo la base para el índice que ahora sigue en carrera. 

¿En qué consiste? En base a imágenes satelitales de la Nasa tomadas desde 2000 a esta parte (se actualizan cada 8 días y toman de a cuadrantes de 6 hectáreas), la compañía identifica qué se sembró en cada lote agrícola y conoce el denominado “índice verde” (que marca el desarrollo de las plantas en los diferentes estadíos del cultivo). Pasando esa información por el tamiz de complejos algoritmos, construye luego el “índice sequia”, que finalmente arroja el grado de riesgo que atraviesa cada cultivo en tiempo real. 

Como los satélites pasan cada semana, ese indicador de sequía va modificándose con el correr de la campaña. Por eso el “derivado climático” que ideó S4 se puede tomar al principio de la campaña y no a mitad de recorrido o el final. Así actúa como un “put” o como una cobertura de precios que el productor tiene disponible en el mercado de futuros. Cada empresa agrícola puede “cubrirse” del riesgo climático pagando un porcentual del dinero que pone en juego y que quiere cubrir, y que usualmente varía entre 2 y 4%. 

Pero a diferencia de una cobertura de precios, donde el “put” se modifica según las cotizaciones oscilantes del mercado internacional, este contrato tiene un valor fijo que se abona al inicio de la campaña y se establece según el índice histórico de sequía o inundación en cada localidad. Luego, según la situación climática vaya agravándose, se activarán los pagos. 

El Rofex publica el índice de S4 para cada localidad. Busque aquí la suya.

Podría parecer todo un gran chamuyo si no fuera porque en la campaña pasada, signada por una feroz sequía que se llevó 30 millones de toneladas de soja y maíz, el sistema terminó pagando 82 millones de dólares a los productores damnificados por la sequía. Estos pagos fueron automáticos y no necesitaron de una inspección presencial del daño provocado en cada lote por la falta de lluvias. Se aplicó el “índice de sequía” surgido de los algoritmos de S4 y se giró dinero a aquellos productores cuyos campos estuvieran ubicados en distritos donde objetivamente se confirmó que la falta de lluvias había provocado daños generalizados.

¿Y quién pagó? Aquí Rodríguez Venzano describe lo que cree que es la gran fortaleza del sistema de índices. Luego de un mes de exámenes, lograron convencer a una de las principales reaseguradoras del mundo, la alemana Munich RE, de que el seguro por índices era la vuelta de tuerca que se necesitaba para construir un modelo de seguros agrícolas que de otra manera sería muy costoso y dependería siempre de subsidios estatales. 

Debido a la feroz sequía, en el año del debut del sistema en la Argentina los de Munich RE perdieron mucha plata, ya que habían recibido primas por casi 8 millones de dólares (7,5 millones por sequía y 300 mil dólares por inundación), un 10% del dinero que debieron cubrir. Pero el negocio está pensado a largo plazo y entonces las ganancias aparecerían para todos. Se estima que el seguro por índice reintegra en un plazo de 20 años a los productores que lo toman cerca del 70% del dinero que invirtieron para estar cubiertos.

Ver la Visión de Munich RE sobre el modelo de S4

Tan fino miden las cosas los alemanes, que la argentina S4 ya construyó los índices por sequía e inundación de Brasil y Estados Unidos, además de realizar pruebas piloto en Ucrania. Es decir, los socios aspiran a que el sistema funcione también en las principales regiones agrícolas del mundo occidental. 

Por ahora, al cabo del primer año, en la Argentina su penetración ha sido leve, pero aún así la cobertura por índice superó al seguro multirriesgo que, sin apoyo estatal, lanzaron algunas empresas, y que apenas cubrió 0,5% del área sembrada. Aquí hay una razón de costos, pues se estima que el seguro multirriesgo cuesta un 8% del capital asegurado, mientras que este “derivado climático” vendido en el Rofex apenas demanda 3%. Y luego, en caso de que se active el índice por sequía, se cobra automáticamente, sin necesidad de expedientes ni inspecciones.

Ya lo contamos: a pesar de la deserción temporal del Estado en esta iniciativa, Rodríguez Venzano aspira en la campaña sojera 2018/19 a multiplicar por diez la superficie agrícola bajo esta novedosa modalidad de cobertura. El ex asesor CREA sabe que, como en otras innovaciones, hay resistencias culturales a vencer entre los productores, que son poco propensos a asegurar sus cultivos (salvo que sea contra granizo) y toman estas cosas más como un costo extra que como una inversión.

El tiempo, y la próxima sequía o inundación, nos dirán quién tenía la razón.

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