Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]
SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'


Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/wi631525/public_html/wp-includes/wp-db.php:1519) in /home/wi631525/public_html/wp-includes/feed-rss2.php on line 8
investigación agrícola – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Thu, 11 Nov 2021 13:53:33 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png investigación agrícola – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Andan mejor Wanda e Icardi: Luego de diez años de matrimonio, el INTA y Aapresid confirmaron que sigue adelante el Sistema Chacras http://wi631525.ferozo.com/andan-mejor-wanda-e-icardi-luego-de-diez-anos-de-matrimonio-el-inta-y-aapresid-confirmaron-que-sigue-adelante-el-sistema-chacras/ Thu, 11 Nov 2021 13:53:33 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85315 El marco para reafirmar este compromiso no podía ser más romántico: la Estancia San Nicolás, ubicada en Uranga, en Santa Fe. Hasta allá se llegaron Susana Mirassou, la presidenta del INTA, y David Roggero, el productor que lidera Aapresid, para firmar un nuevo convenio de cooperación entre ambas instituciones, una pública, la otra privada, para […]

La entrada Andan mejor Wanda e Icardi: Luego de diez años de matrimonio, el INTA y Aapresid confirmaron que sigue adelante el Sistema Chacras se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
El marco para reafirmar este compromiso no podía ser más romántico: la Estancia San Nicolás, ubicada en Uranga, en Santa Fe. Hasta allá se llegaron Susana Mirassou, la presidenta del INTA, y David Roggero, el productor que lidera Aapresid, para firmar un nuevo convenio de cooperación entre ambas instituciones, una pública, la otra privada, para prolongar el trabajo conjunto en investigación agrícolas e iniciar el tercer ciclo en el Sistema Chacras, que ya cumplió su primera década.

Roggero, en su discurso, ponderó el rol del Sistema Chacras porque permite “generar conocimiento científico para responder a la demanda del productor y el desarrollo local mediante el agregado de valor, teniendo como premisa fundamental los aspectos ambientales, económicos, sociales, tecnológicos y energéticos”. Para esto, señaló, es fundamental unir al productor con la ciencia y generar conocimiento de rigor científico.

“Hoy reforzamos los lazos con una de las instituciones más prestigiosas en la generación y transmisión de conocimiento para el agro”, celebró. En esta línea, destacó el trabajo de los técnicos de INTA “por el acompañamiento en todos estos años de crecimiento”.

Santiago Guazzelli realiza ensayos con cultivos de servicio en Tandil, no solo como cobertura sino también como alimento para el ganado: “Le estamos encontrando el agujero al mate”

Mirassou también destacó el trabajo articulado entre ambas instituciones “El Sistema Chacras fue y será un camino que facilita y ayuda a cumplir con los objetivos de aportar a la competitividad, a la salud ambiental y a la equidad, que están nuestro Plan Estratégico Institucional”.

En esta línea, señaló la presidenta del INTA que “los cambios en la demanda mundial de alimentos, el cambio climático, la sofisticación y globalización de la dieta alimentaria, los cambios en los paradigmas de innovación, las tensiones urbanas rurales y la dinámica de actores en el ámbito rural, son desafíos estratégicos que debemos afrontar para una competitividad sistémica”.

“En esa línea, es clave integrar la actividad del sector privado con los aportes que se puedan hacer desde la ciencia y la técnica, y el establecimiento de agendas compartidas”, indicó Mirassou.

A su turno, Marcelo Arriola, que actúa como director adjunto de Sistema Chacras de Aapresid, señaló que lo que se busca en estos ensayos compartidos es “la sinergia entre el conocimiento empírico del productor y el conocimiento científico, promoviendo un protagonismo horizontal y fortaleciéndolo con la institucionalidad”.

“Aprendemos produciendo sobre sistemas reales, abordados de manera holística y en la constante búsqueda de la sustentabilidad como proceso colectivo”, agregó el agrónomo, a quien hemos entrevistado sobre el asunto en Bichos de Campo:

El Sistema Chacras es un programa de Aapresid creado para dar respuestas a las demandas del productor a través del desarrollo de tecnologías sustentables en los diferentes ambientes y sistemas de producción. Acciona a través del “aprender produciendo” sobre escenarios reales y planteos de soluciones crecientes, y del “protagonismo en red” integrando la experiencia del productor con el conocimiento científico, la visión empresarial y el apoyo institucional. Instituciones como el INTA o la Facultad de Agronomía de la UBA aportan científicos de renombre.

A partir de la firma de este nuevo convenio de cooperación entre el INTA y Aapresid, comienza el tercer ciclo de trabajo del Sistema Chacras con nuevos objetivos y ejes de trabajo que tiene como faro a la sustentabilidad de los sistemas.

Las Chacras son unidades de desarrollo en un área de influencia determinada con semejantes condiciones ambientales, actividad rural, dimensión de las explotaciones, así como problemas y objetivos de los productores que las integran. Estos Sistemas Chacras permiten un trabajo coordinado para el desarrollo de tecnologías agropecuarias sustentables, ajustadas a las condiciones particulares y en línea con las necesidades y demandas.

En el caso particular de la Chacra Pergamino, éste es un proyecto que comenzó en 2011 con el objetivo de orientar el desarrollo de modelos que demuestren mayor productividad con una mayor eficiencia en el uso de recursos, estabilidad en los rendimientos y mantenimiento o mejora del ambiente de producción. Durante los nueve años de trabajo exitoso en la Chacra, se observó el impacto positivo que generó la intensificación de procesos y la diversificación de cultivos sobre las propiedades físicas, químicas y biológicas de los suelos, como así también sobre los rendimientos acumulados en la rotación.

La nueva etapa constará de tres ejes conductores e interrogantes centrales a responder relacionados con la biología del suelo, el balance de carbono y agua y el impacto ambiental. Para ello, acordaron responder tres preguntas: ¿qué indicadores explican la salud y evolución biológica de un suelo? ¿cómo generar un sistema de Carbono Neutro donde podamos demostrar mayor productividad y eficiencia en el uso del agua? y ¿cómo medimos el impacto ambiental sobre los sistemas actuales?

Para abordar estas áreas temáticas, se conformó una mesa de expertos de la Chacra, conformada por Luis Wall de la Universidad Nacional de Quilmes-CONICET, José Bedano de la Universidad Nacional de Río Cuarto-CONICET, Lucas Garibaldi de la Universidad Nacional de Río Negro-CONICET, Luis Milesi, Andrés Llovet, Horacio Acciaresi, Ana Clara Caprile y Alfredo Cirilo del INTA Pergamino.

La entrada Andan mejor Wanda e Icardi: Luego de diez años de matrimonio, el INTA y Aapresid confirmaron que sigue adelante el Sistema Chacras se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
¿Cómo es la investigación agrícola en la Argentina? Tiene buen nivel, pero estudia cosas distintas de las que demandan los productores http://wi631525.ferozo.com/como-es-la-investigacion-agricola-en-la-argentina-tiene-buen-nivel-pero-estudia-cosas-distintas-de-las-que-demandan-los-productores/ Wed, 17 Mar 2021 10:41:46 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=61501 Un estudio de la UBA señaló que el sistema científico nacional investiga temas diferentes a los que demanda el agro. Mientras que en los cuatro cultivos más importantes se investigó rendimiento, genética y calidad de grano, los productores demandaron, sobre todo, información sobre control de adversidades. Esta asimetría fue revelada por una nota de la […]

La entrada ¿Cómo es la investigación agrícola en la Argentina? Tiene buen nivel, pero estudia cosas distintas de las que demandan los productores se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Un estudio de la UBA señaló que el sistema científico nacional investiga temas diferentes a los que demanda el agro. Mientras que en los cuatro cultivos más importantes se investigó rendimiento, genética y calidad de grano, los productores demandaron, sobre todo, información sobre control de adversidades.

Esta asimetría fue revelada por una nota de la propia Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), en su sitio de divulgación Sobre la Tierra. Un estudio caracterizó, para las últimas dos décadas, la investigación científica vinculada al agro y analizó cómo acompañó la producción de los principales cultivos de granos. Los resultados mostraron que la ciencia abordó temas distintos a los que demandan los productores. La conclusión es que “sería necesaria una mayor coordinación entre ambos sectores”.

“La producción agropecuaria siempre se nutrió de los avances de la ciencia. Por eso analicé las características del sistema científico y tecnológico agropecuario nacional, y observé su vínculo con la producción de trigo, maíz, soja y girasol. Por un lado, relevé los temas que las ciencias agrarias más investigaron, y por el otro, los temas que los productores más pidieron. Luego, los contrasté para ver si coincidían”, explicó Diego Rotili en el marco de su tesis de maestría en Agronegocios en la Escuela para Graduados ‘Ing. Agr. Alberto Soriano’.

Rotili señaló que mientras que la ciencia investigó mayormente el rendimiento, la genética y la calidad industrial de los cultivos, un sector de los productores del agro requirió información vinculada al control de adversidades como plagas, malezas y enfermedades, y a la fertilización de los cultivos. El trabajo de Diego está publicado en la revista de divulgación científica Ciencia Hoy.

Para estudiar qué piden los asesores y los productores, Rotili examinó más de 15 mil consultas realizadas en el sitio Agroconsultas Online entre 2011 y 2019. A partir de la información indicó que el control de malezas, plagas y de enfermedades dominó el pedido de asesoramiento en los cuatro cultivos. En soja y en girasol representó alrededor del 80%; en maíz, el 62% y en trigo, el 57%. En los tres primeros se consultó más por el control de malezas, y en trigo, por el control de enfermedades.

“Hay una demanda de los productores agropecuarios que sería muy bueno satisfacer. A futuro, lo ideal es tratar de generar espacios en los que los productores y los investigadores se junten e interactúen más y mejor. Responder a las inquietudes de los asesores y productores sería uno de los impactos positivos de la investigación científica argentina”, reflexionó Rotili, quien es docente de la cátedra de Cerealicultura de la FAUBA, y añadió que hay muchas aristas más para examinar.

“Como parte de mi trabajo, medí el impacto del sistema científico en temas agropecuarios, y lo hice en términos de publicaciones en revistas del área”, explicó Rotili, y agregó que tal impacto se relaciona con la cantidad y la calidad de los trabajos publicados. Diego resaltó que el mayor número de publicaciones se dio en trigo, maíz, soja y girasol, los más producidos en el país. En cuanto a los temas que más se abordaron en los trabajos científicos, el docente apuntó que, si bien variaron en función de cada cultivo, en general, el tópico más frecuente fue la genética vinculada a la determinación de los rendimientos.

En otro aspecto de la cantidad, Diego tomó a los 10 principales países productores de trigo, maíz, girasol y soja, y analizó la relación entre el volumen de granos que aportan a nivel global y la cantidad de trabajos científicos que publican sobre cada cultivo.

“En el caso de trigo, maíz y girasol, la Argentina aporta trabajos científicos de manera proporcional a los volúmenes que produce de cada uno, mientras que para la soja esta relación se modifica. La Argentina a escala mundial es el principal exportador de harina y aceite de soja, y el tercer mayor exportador de grano, sin embargo sólo genera el 3% de los artículos científicos sobre el cultivo”. Rotili sugirió que la investigación pública debería encarar en mayor medida el estudio de este cultivo.

Por otro lado, Rotili afirmó que el país produce conocimiento de alta calidad. Por detrás del primer pelotón que conforman Estados Unidos y Francia, entre otros, la Argentina lidera un segundo grupo de países. Naciones que cuentan con niveles de producción de grano similares al de la Argentina, como Ucrania, Rusia e Indonesia, publican trabajos científicos de menor calidad. A partir de este resultado, Rotili consideró que las y los científicos argentinos conocen las estrategias para publicar estudios en revistas de primer nivel.

¿Y quiénes investigan en la Argentina? Rotili contó que entre 2000 y 2018, 175 organizaciones diferentes produjeron conocimiento científico agropecuario y remarcó que sólo cinco generaron más de la mitad de los trabajos. “Las universidades nacionales en conjunto, con la UBA a la cabeza, fueron las que más estudios publicaron. Luego, siguieron el CONICET y el INTA. También se dieron numerosas colaboraciones entre entes nacionales e instituciones extranjeras de más de 80 países. En particular, con Estados Unidos, Brasil y España”.

A Rotili le llamó la atención la forma en que funciona la publicación de papers en la investigación agropecuaria: “Más que producto de una política institucional, parecería ser que en diferentes instituciones hay grupos de investigadores que producen mucho conocimiento”. Para finalizar, destacó que, a nivel general, la producción científica en las últimas dos décadas aumentó cuando el Estado invirtió más presupuesto en investigación y desarrollo agropecuario, y que para el nivel de inversión destinado al sector, se producen trabajos científicos de gran calidad”.

Foto de portada: Lucas van Esso

La entrada ¿Cómo es la investigación agrícola en la Argentina? Tiene buen nivel, pero estudia cosas distintas de las que demandan los productores se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>