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investigaciones – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 19 Oct 2020 17:37:59 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png investigaciones – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Dos recetas argentinas contra el coronavirus: Nebulizaciones con moléculas de llamas y gotitas de yema de huevo http://wi631525.ferozo.com/dos-recetas-argentinas-contra-el-coronavirus-nebulizaciones-con-moleculas-de-llamas-y-gotitas-de-yema-de-huevo/ Mon, 19 Oct 2020 17:37:59 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=49562 El Ministerio de Agricultura y el INTA informaron este lunes que, como fruto de una investigación oficial, se obtuvieron obtuvieron nanoanticuerpos VHH provenientes de las llamas, así como anticuerpos IgY derivados de la yema de los huevos de gallina. Ambas sustancias, al parecer, tienen “capacidad de neutralizar la infección por coronavirus”. Podrían administrarse en nebulizaciones […]

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El Ministerio de Agricultura y el INTA informaron este lunes que, como fruto de una investigación oficial, se obtuvieron obtuvieron nanoanticuerpos VHH provenientes de las llamas, así como anticuerpos IgY derivados de la yema de los huevos de gallina. Ambas sustancias, al parecer, tienen “capacidad de neutralizar la infección por coronavirus”. Podrían administrarse en nebulizaciones o como gotitas.

El desarrollo científico fue presentado con la presencia de los ministros de Agricultura y de Ciencia, Tecnología e Innovación, Luis Basterra y Roberto Salvarezza, junto con la presidenta del INTA, Susana Mirassou.

“Los ensayos de neutralización llevados a cabo tanto con pseudovirus como con el virus salvaje confirmaron que estas moléculas inhiben la infección viral provocada por el SARS-CoV-2, resultando tratamientos innovadores contra la enfermedad de Covid-19 y complementarios a las vacunas y otros métodos disponibles”, se precisó.

En una gacetilla, el INTA explicó luego que “los nanoanticuerpos monoclonales recombinantes VHH y los anticuerpos policlonales IgY representan dos estrategias para el tratamiento preventivo y terapéutico de pacientes afectados de COVID-19”, según señaló Viviana Parreño, coordinadora científica de INCUINTA del INTA y responsable del proyecto junto a Itatí Ibañez, investigadora del Conicet.

Los ensayos que demostraron la actividad neutralizante de las moléculas fueron inicialmente realizados en el laboratorio por Ibañez con pseudo partículas virales y, paralelamente, confirmados con el virus salvaje en el Servicio de Virosis Respiratorias del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI) de la ANLIS-Malbrán, por la investigadora Elsa Baumeister, y el Instituto Politécnico de Virginia, Estados Unidos, por el científico Jonathan Auguste.

“Esperamos en tres meses contar con los ensayos preclínicos de los VHH e IgY neutralizantes en ensayos preclínicos en un modelo ratón para Covid-19”, reconoció Andrés Wigdorovitz, director de INCUINTA y de Bioinnovo SA, la empresa de base tecnológica formada por INTA y Vetanco SA.

Una vez finalizadas las pruebas preclínicas y de seguridad en animales, se podrá comenzar con la fase de escalado y producción bajo buenas prácticas de manufactura, para su posterior prueba en ensayos clínicos con la aprobación de la autoridad regulatoria. De este modo, las dos estrategias se podrán sumar a las terapias de plasma e IGS humanas y de anticuerpos policlonales equinos que ya se encuentran en fase clínica.

Las moléculas de llamas “representan una tecnología que permite administrar un producto farmacológicamente definido, un anticuerpo monoclonal recombinante, que podrá administrarse en forma de nebulización para prevenir o tratar la infección respiratoria”, se explicó.

En el caso de los anticuerpos IgY, en tanto, “representan una terapia policlonal de aplicación tópica u oral”, destacó Parreño.

Los resultados obtenidos ubican a la Argentina “entre el selecto grupo de países que han desarrollado nanoanticuerpos: Estados Unidos, China junto con Suecia y Bélgica, entre otras naciones de la Unión Europea”, afirmó y describió: “Este desarrollo científico posiciona al país como el primero en el hemisferio sur en dar cuenta de este logro”.

Los políticos, que la gacetilla oficial coloca al tope, en esta nota van al final.

Basterra aseguró: “Este logro tiene calidad de anuncio internacional en términos de logro científico y nos pone a la vanguardia de lo que son las distintas alternativas para la lucha contra la Covid-19”.

Salvarezza agregó: “Es una muestra de la capacidad que tiene nuestro país y de nuestros investigadores. En esta pandemia estamos viendo el camino, el de búsqueda de que nuestro conocimiento llegue a la sociedad a fin de solucionar los problemas”.

Mirassou dijo que es “un gran honor para el INTA estar a la altura de las circunstancias, en un momento de pandemia aportando conocimiento y desarrollos científicos, tales como la producción de nanoanticuerpos monoclonales”.

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¡Larga vida al camembert! Irradian quesos para mantener sus propiedades por más tiempo http://wi631525.ferozo.com/larga-vida-al-camembert-irradian-quesos-para-mantener-sus-propiedades-por-mas-tiempo/ Thu, 21 May 2020 15:53:59 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=40271 Por primera vez en el país, en un estudio académico se expusieron quesos camembert a rayos gamma a fin de prolongar su vida útil. Luego de ese ensayo, expertos en análisis sensorial evaluaron la evolución de la apariencia, la textura, el olor y el sabor del producto lácteo. Lo contó una nota de Sebastián Tamashiro […]

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Por primera vez en el país, en un estudio académico se expusieron quesos camembert a rayos gamma a fin de prolongar su vida útil. Luego de ese ensayo, expertos en análisis sensorial evaluaron la evolución de la apariencia, la textura, el olor y el sabor del producto lácteo. Lo contó una nota de Sebastián Tamashiro publicada en Sobre La Tierra, el medio de divulgación de la Facultad de Agronomía de la UBA.

Es habitual el uso de rayos gamma para esterilizar diferentes superficies y objetos. Esta radiación reduce drásticamente la carga microbiana y por ello también se la emplea para conservar productos frescos por largos períodos.

En un trabajo de tesis enmarcado en el Máster Internacional en Tecnología de los Alimentos (MITA), dictado por la FAUBA y la Universidad de Parma, se aplicó por primera vez en el país esta tecnología a quesos del tipo camembert. La idea era estudiar si puede extender la duración de sus características. Y si bien los atributos se conservaron por un lapso más corto que el esperado, en el experimento se observaron indicios de que la irradiación retardaría la maduración de los quesos.

“Las radiaciones gamma ya se aplican en el sector agrícola y en el alimentario. Por ejemplo, en frutos se usan para combatir insectos, parásitos y otros microorganismos patógenos, y en productos frescos, para conservarlos por más tiempo. La irradiación es un método físico de conservación, tal como la pasteurización o la congelación. Se diferencia de éstos en que disminuye la cantidad de microorganismos del objeto o fluido en el que se aplica, sin modificar su temperatura. Este procedimiento está regulado por protocolos internacionales y no posee efectos perjudiciales para la salud”, explicó Javier Ruiz Rivera, egresado del MITA.

Todo comenzó cuando una Pyme quesera local detectó que en Francia se utiliza la irradiación para conservar quesos por más tiempo en las góndolas, y le consultó a profesionales del MITA si era posible usar este método en sus productos. “Entonces, investigamos si irradiar quesos tipo camembert podría aumentar su vida útil sin modificar sus características específicas. Para eso, a distintos lotes de camembert les aplicamos rayos gamma en intensidades crecientes, y luego los sometimos al análisis sensorial por parte de un panel de siete expertos del Laboratorio de Análisis Sensorial de la FAUBA”.

Tras evaluar 16 atributos sensoriales de los quesos irradiados, el panel determinó que ninguno se mantuvo estable en el tiempo esperado. “Todos los parámetros evaluados mostraron diferencias significativas respecto al momento en que se irradiaron los quesos. Sobre todo, aquellos relacionados con el sabor, el olor y la textura se volvieron demasiado intensos y hasta desagradables”, resaltó Ruiz Rivera.

¿Qué quiere decir esto? Javier explicó a Sobre la Tierra que las distintas dosis de irradiación elegidas en el ensayo no lograron frenar la maduración de los quesos, por lo que la actividad de los microorganismos continuó modificando las características sensoriales del producto.

En este sentido, añadió: “Esperábamos que los quesos irradiados ‘aguantaran’ 9 semanas con sus propiedades intactas, pero sólo llegaron a las 6 semanas. De todas formas, los quesos que no fueron irradiados se descompusieron tanto, que el panel los dejó de evaluar en la cuarta semana; o sea, duraron dos semanas menos que los irradiados. Este es un indicio de que los rayos gamma podrían retardar la maduración del camembert”.

“Nuestros resultados son preliminares y creemos que representan un aporte técnico para la industria agroalimentaria en general, y particularmente para la Pyme que nos acercó la inquietud y nos facilitó los quesos. Para poner a punto la técnica se deberían probar otros niveles de irradiación que lleven la actividad microbiana propia del producto a un punto deseado, y así alargar su vida útil sin variar su perfil sensorial u otras características físico-químicas. También hay que considerar si se puede combinar este método de conservación con algún otro”, destacó el investigador.

“Los microorganismos son actores fundamentales en la producción de quesos. Estos hongos y bacterias benéficas generan cambios bioquímicos y físicos en los productos lácteos, y les aportan aromas, sabores y texturas. En los quesos tipo brie y camembert generan un gusto ligeramente picante, un olor muy pronunciado y fácil de reconocer, y una superficie externa muy particular”, expuso Javier.

Agregó que ambos quesos presentan una corteza blanco-grisácea de hongos comestibles, de textura aterciopelada. “El código alimentario de cada país específica parámetros para definir y clasificar los quesos. Por ejemplo, en la Argentina se establece que los quesos tipo brie y camembert requieren un mínimo de tres semanas de maduración”.

Ruiz Rivera dijo que los quesos camembert presentan su óptimo sensorial aproximadamente a los 45 días desde su elaboración. “Eso se determina a través del análisis sensorial, que es una disciplina científica que observa, mide, examina e interpreta cómo los cinco sentidos perciben determinadas características de un bien o servicio. Los paneles sensoriales, como los que contribuyeron a mi tesis, están integrados por personas entrenadas para realizar las pruebas y que describen los productos por medio de un conjunto de atributos. A partir de esos datos, se construye lo que se llama un perfil sensorial”.

Además, comentó que, en general, los evaluadores describen cada atributo en una escala numérica, pero durante las últimas semanas del ensayo, el panel afirmó que algunos parámetros de los quesos irradiados se excedían totalmente de su posible valoración. Por ejemplo, tenían un fuerte olor a amoníaco.

“Este método de conservación se está usando mucho. En la actualidad, se irradian miles de toneladas de insumos alimentarios y alimentos como carnes, pescados, frutas y vegetales frescos, cereales, legumbres y semillas. También se utiliza para esterilizar comidas para pacientes inmunocomprometidos”, señaló Javier.

Y para finalizar, reflexionó: “Es necesario revisar, entre otros factores, los costos de incorporar esta tecnología a las cadenas productivas, además de continuar ajustando las dosis de irradiación para cada alimento en particular. La Argentina tiene un amplio conocimiento en el área gracias a la Comisión Nacional de Energía Atómica, que es la institución responsable de aplicar la irradiación en productos alimenticios y que fue clave en mi tesis”

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Proyecto Jejy’a: Comer el fruto y no el palmito, para conjugar la producción y la conservación del monte http://wi631525.ferozo.com/proyecto-jejya-comer-el-fruto-y-no-el-palmito-para-conjugar-la-produccion-y-la-conservacion-del-monte/ Thu, 02 Apr 2020 14:37:35 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=37076 Norma Hilgert es doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del CONICET y se especializa en la Etnobiología de los bosques subtropicales argentinos. Junto con un equipo lleva adelante distintos proyectos de “conservación por el uso”. Es decir, iniciativas donde se cuida la naturaleza y, a la vez, los productores de la zona obtienen un beneficio. -¿De […]

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Norma Hilgert es doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del CONICET y se especializa en la Etnobiología de los bosques subtropicales argentinos. Junto con un equipo lleva adelante distintos proyectos de “conservación por el uso”. Es decir, iniciativas donde se cuida la naturaleza y, a la vez, los productores de la zona obtienen un beneficio.

-¿De qué trata el proyecto Jejy´a?

-De la generación de un nuevo alimento a partir de los frutos de la palmera llamada palmito, cuyo nombre científico es Euterpe edulis. Jejy’a significa “fruto de palmito” en mby´a, que es la lengua de los pueblos guaraníes que viven en la provincia de Misiones.

-O sea que no se trata de consumir el palmito tal como lo conocemos sino el fruto de esa palmera…

-Así es. El Jejy’a es una pulpa rica y saludable que se extrae de los frutos del palmito. Es una palmera muy bonita y de distribución escasa en Argentina, donde crece sólo en la selva misionera. El Jejy’a se vende puro congelado y a la vez se pueden encontrar otros productos que se elaboran con esta pulpa, como mermeladas, vinagres, cervezas, panes dulces y helados.

-¿Cómo nació el proyecto?

-Gran parte de los productores con palmitales en sus chacras -unas pocas familias del noreste de Misiones- cosechan de forma artesanal los frutos y los venden a viveros (donde se cultivan con fines ornamentales). Luego de probar la factibilidad, les propusimos a los productores producir Jejy’a (es decir primero despulpar los frutos y luego venderlos para los viveros). Si bien en la zona los niños comían tradicionalmente estos frutos no se acostumbraba elaborar alimentos a partir de ellos, así que organizamos degustaciones de alimentos hechos con la pulpa y reuniones donde analizamos las ventajas de agregar esta actividad productiva a las ya presentes en la economía regional.

-¿Cómo fue el proceso?

-Luego de comenzar a desarrollar el producto vino toda una tarea “legal”: habilitar y registrar una sala de extracción, sacar carnets sanitarios para los operarios, permisos de colecta (porque es un producto silvestre), desarrollar un protocolo de despulpado para obtener pulpa de buena calidad, definir cómo almacenarla y gestionar su incorporación como alimento en el Registro Provincial y en el Código Alimentario Argentino. En este proceso fue muy importante el trabajo en equipo con distintas instituciones locales, provinciales y nacionales. En este caso, todas vinculadas en el marco del desarrollo del Proyecto USUBI (Uso Sustentable de la Biodiversidad).

-Desde la etnobiología, que estudia la relación de las poblaciones humanas con su entorno, ¿cuál es el objetivo de este proyecto?

-Darle valor a nuestra selva y así a protegerla. El palmito es endémico, o sea, exclusivo del Bosque Atlántico. Por lo tanto, el único lugar en el mundo donde crece de forma silvestre es en las selvas de la provincia de Misiones (Argentina), en el este de Paraguay y en la costa este de Brasil. Para germinar, desarrollarse y sobrevivir necesita de un ambiente de selva: con mucha sombra, humedad y sin heladas en invierno. Si conservamos el Bosque Atlántico, entonces conservamos su hábitat y sus poblaciones silvestres.

-Esta palmera silvestre, ¿se puede domesticar para producir?

-Seguramente se pueda. Sin embargo, desde nuestra perspectiva, lo importante es concebir como valiosas a las producciones regionales que le den brillo a los productos silvestres y expresen los pulsos de la naturaleza. Es necesario que podamos valorizar los recursos propios de cada región y promover esas microeconomías, como un valor de conservación cultural y biológica.

¿Hay otros proyectos de este estilo?

-Sí, el antes citado proyecto USUBI es un valioso modo de coordinar e impulsar acciones con la propuesta de producir en cada región lo propio: jejy’a en los palmitales de Misiones; harina de algarroba en la región chaqueña; chilto (o tomate de árbol) en las yungas. En el mismo sentido la producción de mieles de abejas nativas sin aguijón en las diferentes regiones donde se distribuyen estas especies. Mieles muy valoradas como recurso alimenticio o medicinal, como por ejemplo la yateí –o rubita-, de mansita, de quella, de moro moro, entre otras. La etnobiología cumple un rol muy interesante en identificar los recursos clave para promover en cada región y cultura.

-Usted menciona que el palmito es un recurso crucial para la conservación y el bienestar de sus productores. ¿De qué forma?

-Cuando hacemos cambios en el monte (así llamamos a las áreas silvestres en Misiones), todas las partes del ambiente deben hallar un nuevo equilibrio para funcionar. En esa búsqueda, los organismos desarrollan diferentes estrategias y según sus posibilidades, se reacomodan (aclimatan), se van (desplazan) o desaparecen (mueren). Algunos organismos tienen mayor capacidad de adaptación y otros son más sensibles a dichos cambios, como los que dependen de una condición particular que, si se altera de forma irreversible, representa su extinción.

-¿Por ejemplo?

-Y, para un insecto que se alimenta únicamente de una especie de planta si esa planta desaparece, el insecto también lo hará. En ocasiones esta dependencia de un recurso puede convertirse en una fortaleza para la conservación de un ambiente determinado como ocurre con esta palmera de donde se obtiene el jejy’a, que necesita la protección del techo de la selva para prosperar en su ambiente. Entre los productores rurales del norte de Misiones, la presencia y uso de esta palmera en ambientes manejados es un buen estímulo para producir conservando la selva.

-¿Cómo funciona?

-En la región norte de Misiones donde el monte nativo cuenta con palmitales silvestres, las familias rurales tienen diferentes combinaciones de producciones en áreas que antes eran de bosque, a la vez que mantienen una parte de sus propiedades con monte nativo en distinto grado de conservación. Esto genera un paisaje heterogéneo definido por diferentes manejos y productos donde se pueden observar plantaciones forestales (por lo general pinos), yerbales, teales, tabacales, potreros con pasturas para el ganado vacuno, áreas destinadas a cultivos anuales (como maíz, mandioca, batatas, maníes), huertos y plantaciones de frutales (ananá, cítricos, mamones, moras).

La conservación de los remanentes monte nativo en las unidades productivas puede ser compensada por subsidios gestionados a partir de la Ley de Bosques; sin embargo, consideramos que la mejor manera de promover su mantenimiento es a partir del uso, es desarrollando actividades que favorezcan la conservación del entorno boscoso y las economías familiares.

-¿Cómo trabaja la etnobiología en este caso?

-Estudios recientes han comprobado que, en ambientes boscosos subtropicales, cuando los productores rurales de pequeña y mediana escala viven en el campo, la actividad productiva atrae y conserva mayor biodiversidad. Este se considera el mejor modelo de desarrollo regional a la hora de pensar en el bienestar humano y la conservación del ambiente. Para ello deben lograrse diferentes avances: por un lado, el Estado debe garantizar servicios considerados hoy fundamentales (vías de acceso adecuadas, luz e internet) y, por el otro, la producción familiar debe lograr independencia económica, soberanía alimentaria, acceso a la salud, a la educación y, todo el conjunto, debe promover el desarrollo personal de sus integrantes.

Nota de la redacción: Norma (aquí su correo electrónico) también es profesora de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones y socia fundadora de la Asociación Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (CeIBA). Investiga en el Bosque Atlántico misionero, en las Yungas salteñas y jujeñas y en el Chaco Árido Occidental cordobés. Desempeña sus actividades en el Instituto de Biología Subtropical con sede en la ciudad de Puerto Iguazú.

Este proyecto comenzó en 2014 con el Dr. Mauricio Sedrez dos Reis, de la Universidad Federal de Santa Catarina, Brasil. En este tema realizó su trabajo final de grado la Lic. en Diag. y Gest. Amb. Sofía Lindner, estudiante que trabajó sobre “Los frutos del palmito (Euterpe edulis Martius), ensayo productivo a partir del conocimiento local”. Por otra parte, la Ing. Ftal. Daily García (en la foto, principal impulsora del proyecto Jejy’a) está desarollando sus estudios doctorales en la UNNE con el tema “La conservación bio-cultural. Importancia cultural, uso y manejo de poblaciones silvestres de Euterpe edulis en sistemas familiares diversificados en Península Andresito, Misiones”, y más recientemente se sumó al grupo la Ing. Ftal. Peggy Thalmayr quien está realizando su doctorado en la UNC sobre “Fragmentación del paisaje, manejo de poblaciones silvestres y diversidad genética de Euterpe edulis Mart. en el Bosque Atlántico Misionero”. El estudio liderado por Sofía puso en evidencia que es compatible extraer el jejy’a y luego emplear las semillas para la producción de plantines. El trabajo de Daily, con un fuerte componente etnobotánico nos ayudó a entender la importancia del palmito en las economías familiares y generó los vínculos para el trabajo con los productores. La investigación iniciada por Peggy permitirá evaluar si el manejo local que históricamente recibieron los palmitales familiares generó cambios en el paisaje genético de estas poblaciones.

Fotos: Daily García, Emilio White, Guillermo Gil y Sofía Lindner

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¿Se pueden guardar las semillas de yerba mate? Investigadores misioneros buscan crear un banco que incluya plantas nativas http://wi631525.ferozo.com/se-pueden-guardar-las-semillas-de-yerba-mate-investigadores-misioneros-buscan-crear-un-banco-que-incluya-plantas-nativas/ Mon, 11 Nov 2019 13:27:13 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=30002 El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) informó sobre un proyecto en el que investigadores y becarios de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) trabajan para determinar cuál es el momento indicado para la cosecha de los frutos de yerba mate, y cómo conservar el poder y la […]

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El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) informó sobre un proyecto en el que investigadores y becarios de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) trabajan para determinar cuál es el momento indicado para la cosecha de los frutos de yerba mate, y cómo conservar el poder y la homogeneidad para la germinación de sus semillas. La idea final es ver si es posible guardarlas para una próxima siembra.

La iniciativa se enmarca en el Plan Estratégico de la Yerba Mate y tiene como meta redactar un protocolo para el  tratamiento pregerminativo y germinación de semillas de esa planta tan tradicional de la región guaraní, que en el caso de la Argentina se extiende por Misiones y el norte de Corrientes.

¿De qué serviría tener una mayor disponibilidad de semillas de Ilex paraguaniensis? Porque a partir de contar con ellas se podría lograr la homogeneidad en la obtención de plantulas, para luego repicarlas a contenedores en vivero y evaluar los indicadores de calidad de plantas.

El estudio permitirá pasar del conocimiento empírico al conocimiento científico. Se denomina “Germinación de semillas de Ilex paraguariensis A. St.-Hil” y cuenta con el trabajo de avrios profesionales de la UNAM (Universidad Nacional de Misiones). La experiencia fue comentada en la primer Jornada de Divulgación Científica “Producción de Yerba Mate”, realizada en septiembre en Eldorado.

“Parte de nuestro trabajo está volcado a identificar, a hacer un monitoreo de viabilidad de semillas y ver si la podemos guardar, almacenar, y cómo hacer para lograr germinaciones más homogéneas y más rápidas”, contó la investigadora Beatriz Eibl.

Es que, continuó, “las semillas de la yerba tiene un embrión rudimentario y dormido. Y entonces se estudia cómo acelerar la germinación. Sobre todo nos interesa tener una herramienta para decir si las semillas que tenemos guardadas del año anterior todavía se mantienen vivan y si son potenciales para una próxima siembra“.

La investigación y conservación de las plantas nativas semilleras es central para el desarrollo social y económico de la región, ponderó Eibl. “Hoy estamos todos interesados en la yerba, la estamos poniendo en el plano de valor alimenticio y es nuestra identidad; nos toca cuidar y sacar lo mejor de esa planta”, reflexionó.

Consideró que la forma de cuidar el recurso es crear un registro de las áreas semilleras de plantas nativas de yerba mate. “En este registro de área no entra solo la yerba, está todo lo que la acompaña, o sea la biodiversidad de nuestra Selva Misionera. Eso nos permite agregar a nuestros yerbales plantas nativas que la vuelven a su sistema de crecimiento original que es a la sombra o a la semi sombra, y cuando ponemos la yerba bajo la sombra de los árboles vemos que la calidad de las hojas, su color, es muy diferente y los problemas de ataque de plagas e insectos aparecen minimizados “, manifestó.

Sobre cuáles son los lugares con yerba mate silvestre que actúan como semilleros, la profesional indicó que tienen identificados dos en Misiones.

“Hemos hecho monitoreo de diversidad en chacra de productores, particularmente en la zona de Oberá, donde hemos encontrado plantas nativas y las hemos rescatado como árboles semilleros, que vendría a ser un banco genético para el mejoramiento o para mantener la especie in situ. También en la Reserva Guaraní tenemos árboles de yerba registrados como semilleros”, comentó la investigadora.

Se le preguntó ¿en qué radica la importancia de conservar esas semillas nativas? Como respuesta, Eibl señaló que “con semillas de plantas  in  situ estamos certificando el origen de nuestra yerba y esta certificación nos permite la trazabilidad”.

Pero además, agregó que “los árboles en su lugar de origen van cambiando según las condiciones del ambiente; si hay un cambio meteorológico se van adaptando a las nuevas situaciones y tienen mayor resistencia a la adversidad. Podemos contar con un banco de germoplasma o guardar semillas en un freezer, y si las sacamos dentro de 20 años, por ejemplo, se van a encontrar con un clima diferente. En cambio, lo que tenemos creciendo en la naturaleza se está adaptando permanentemente, acompañando los cambios del clima, y vamos a tener siempre material genético a disposición”.

Otro aspecto a considerar es la variabilidad. “Cuando entramos en un sistema productivo estamos generalmente multiplicando aquello que produce más hoja de yerba o que sea más rústico para situaciones meteorológicas adversas, ahora cuando estamos en conservación estamos tratando de resguardar la variabilidad genética de la especie. Entonces ahí siempre va a estar el material adaptándose a los cambios y podremos usar para el mejoramiento aquel material que necesitamos para la producción”, añadió.

Eibl destacó la vigencia de la Resolución 318/18 del INASE que “permite registrar un área semillera y generar todo un circuito de riqueza a partir de conservar el área con las especies que contiene y utilizar el material de propagación para multiplicar plantas, para restaurar o enriquecer el ambiente o para sistemas productivos”. En estas áreas también se encuentran las plantas nativas de yerba mate.

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Para producir aceite de oliva, el barrio de Agronomía no tiene nada que envidiarle al Mediterráneo http://wi631525.ferozo.com/para-producir-aceite-de-oliva-el-barrio-de-agronomia-no-tiene-nada-que-envidiarle-al-mediterraneo/ Wed, 26 Jun 2019 17:15:40 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=24071 Un grupo de investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) estudió un monte añejo de olivos ubicado en el predio de la Facultad de veterinarias, en pleno barrio de Agronomía, en la ciudad de Buenos Aires, para determinar que también en esta región pampeana se pueden generar productos con […]

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Un grupo de investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) estudió un monte añejo de olivos ubicado en el predio de la Facultad de veterinarias, en pleno barrio de Agronomía, en la ciudad de Buenos Aires, para determinar que también en esta región pampeana se pueden generar productos con parámetros internacionales, como los que se obtienen en las zonas olivícolas argentinas del Cuyo y el NOA, así como en los principales países productores ubicados en torno al Mar Mediterráneo.

Según cuenta el sitio especializado Sobre la Tierra, que se dedica a divulgar temas de la universidad, esta investigación “determinó, por primera vez, la factibilidad de producir olivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires con parámetros de calidad aceitera comparables con los de Cuyo y el NOA, incluso con los de la cuenca mediterránea, donde se cultiva desde tiempos remotos”.

“Fuera de la región de la cuenca del Mediterráneo somos el país que produce más olivos en el mundo”, destacó Liliana Windauer, docente de la cátedra de Fruticultura de la FAUBA. La diferencia que lo que aquí tiene algunas décadas de historia, allá cuentan con datos de 7000 años

Lo cierto es que el Consejo Oleícola Internacional estableció que el aceite de oliva debe poseer más de 55% de ácido oleico y menos de 1% de ácido linoleico para ser comercializado como tal. “En las zonas de Cuyo y del NOA contamos con mucha información sobre porcentaje y calidad de aceite, en relación a la composición de ácidos grasos. Pero en Buenos Aires tenemos muy poca información”, indicó la profesora.

Esta carencia fue la que invitó a Windauer a avanzar en la investigación junto a las docentes Deborah Rondanini y Georgina García Inza, de las cátedras de Cerealicultura y de Fruticultura, respectivamente, y junto a la tesista de la carrera de Agronomía Leila Hamze.

La investigación se realizó durante el ciclo productivo 2014/15 sobre un monte añejo de olivos, de 70 años de antigüedad, ubicado en el predio de la Facultad de Ciencias Veterinarias, sembrado con las variedades Frantoio, Leccino, Arbequina y Ascolano. Los resultados fueron publicados en la revista Agronomía & Ambiente.

“Llegamos a la conclusión de que el aceite que se puede obtener acá es de muy buena calidad, comparable con las de otras regiones del país y con la que se logra entre los productores más importantes del mundo, como Italia, España, Grecia y Túnez”, afirmó la investigadora. Y añadió que “la cantidad de aceite que se obtuvo también fue similar e incluso mayor al obtenido en algunos años en la provincia de La Rioja, por ejemplo”.

El trabajo detalló que el contenido final de aceite en el fruto fue mayor en la variedad Frantoio, asociado a una mayor tasa de acumulación de aceite. La proporción de ácidos grasos varió entre grupos. Arbequina presentó el mayor contenido de ácido oleico y el menor de linoleico, pero los cuatro grupos lograron valores dentro de los límites internacionales para aceite de oliva extra virgen.

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Crearon una vacuna argentina contra una enfermedad de los pollos http://wi631525.ferozo.com/crearon-una-vacuna-argentina-contra-una-enfermedad-de-los-pollos/ Thu, 07 Sep 2017 18:45:08 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=3599 La Argentina produce alrededor de 725 millones de pollos y gallinas al año que están expuestos a diferentes enfermedades. Una de las amenazas más temibles y difundidas es la Enfermedad Infecciosa de la Bursa (IBD), más conocida como Gumboro. Para combatirla debían importarse millones de dosis de vacunas. Hasta ahora. Este jueves el ministro de […]

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La Argentina produce alrededor de 725 millones de pollos y gallinas al año que están expuestos a diferentes enfermedades. Una de las amenazas más temibles y difundidas es la Enfermedad Infecciosa de la Bursa (IBD), más conocida como Gumboro. Para combatirla debían importarse millones de dosis de vacunas. Hasta ahora.

Este jueves el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, y el presidente del Inta, Amadeo Nicora, presentaron la primera vacuna biológica que fue desarrollada en el país contra ese mal. Lo hicieron junto a autoridades de Laboratorios Inmuner SA, una pequeña empresa de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, que participó del desarrollo junto a investigadores del Inta y que ahora producirá la nueva vacuna.

“Las políticas de Estado que permite que la interacción pública-privada generen productos de los que todos estamos orgullosos”, se congratuló Buryaile. “Nuestra misión como Inta es trabajar con los conocimientos que se transforman en innovación en los territorios para apuntalar el desarrollo de nuestro país”, añadió Nicora.

La Gumboro es una enfermedad altamente contagiosa entre los pollos jóvenes, que provoca pérdidas significativas para los productores. Es desencadenada por el virus de la bursitis infecciosa, que afecta el sistema inmunológico del animal.
La nueva vacuna, bautizada como “R-VAC Inmuner IBD”, es la primera vacuna vectorizada con capacidad para inducir inmunidad protectora en pollos, luego de una única dosis que se aplica a las 24 horas de vida de las aves.

Aprendé más sobre la Gumboro.

Gabriela Calamante, investigadora del Inta que tiene a cargo la plataforma biotecnológica que permitió contar con el vector recombinante, explicó que se trata de un “producto biológico único en su tipo en la Argentina”, que permitirá prevenir “una enfermedad endémica que como genera inmunosupresión puede provocar mortandad o la complicación con otras enfermedades emergentes”.

La afección, en efecto, es altamente contagiosa. Por atrofia de la bolsa de Fabricio, un órgano clave en el desarrollo del sistema inmunológico de las aves, disminuye la efectividad de otras vacunas y aumenta la predisposición a diversas enfermedades, con significativas pérdidas económicas en las granjas de cría de aves.

Raúl Novella, director de Laboratorios Inmuner, resaltó que es “una vacuna innovadora, efectiva y eficaz para controlar la enfermedad y contribuir al concepto de aves protegidas”.

Conocé la historia del laboratorio que producirá la vacuna.

Este desarrollo lo iniciaron investigadores del Instituto de Biotecnología del Inta Castelar hace unos 20 años: buscaban inmunizaciones efectivas con técnicas de ingeniería genética y en base a cepas vivas de “poxvirus” (así se denominan los virus de mayor tamaño, como el de la viruela), ya que éstos no infectan productivamente al organismo blanco de la vacunación.

En 2012, en articulación con Inmuner SA, los científicos comenzaron a trabajar en la obtención del nuevo medicamento veterinario. Se logró la primera vacuna vectorizada por virus “canarypox”, que es vector de la viruela del canario, y que tiene capacidad de inducir inmunidad protectora a los pollos.

El primer lote control de 500 mil vacunas ya fue aprobado por el Senasa, y será comercializado por Inmuner SA. La venta representará el cobro de regalías para el Inta, como titular del desarrollo. La vacuna se presenta en ampollas de 2.000 y 4.000 dosis y se entregan en termos con nitrógeno líquido. La empresa, con una experiencia de 40 años en el rubro, proyecta ventas por unas 10 millones de dosis anuales.

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