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La entrada ¿Qué dice el nuevo informe de Panel Intergubernamental del Cambio Climático sobre el sector ganadero? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con un aumento de la temperatura 1,5 ºC de calentamiento global, el IPCC pronostica crecientes olas de calor, estaciones cálidas más largas y estaciones frías más cortas, mientras que con un suba de 2 °C los golpes de calor se harían más frecuentes, junto con lluvias más intensas o sequías más severas, dependiendo de las regiones.
“El cambio climático está afectando los patrones de lluvia. En las latitudes altas es probable que las precipitaciones aumentarán, mientras que se prevé que disminuya en gran parte de los subtrópicos”, indicó el informe del IPCC.
Las áreas costeras verán un aumento continuo del nivel del mar durante el presente siglo, lo que contribuirá a inundaciones costeras más frecuentes y graves en las zonas bajas.
El informe, denominado “Cambio Climático 2021: la base de la ciencia física”, fue aprobado por 195 gobiernos miembros del IPC a través de una sesión virtual. Entre los autores latinoamericanos del mismo figuran Claudine Dereczynski (Brazil), Lincoln M. Alves (Brasil), Anna A. Sörensson (Argentina), Carolina Vera (Argentina), Lucas Ruiz (Argentina) y Marcelo Barreiro Parrillo (Uruguay).
¿Qué dice el nuevo informe sobre la ganadería? Veamos. “Las emisiones de la fermentación entérica y el estiércol han aumentado gradualmente de aproximadamente 87 teragramos año-1 en 1990-1999 a 109 teragramos año-1 en 2008-2017 principalmente debido al aumento en el número total de animales a nivel mundial”, afirma (un teragramo es equivalente a un billón de gramos).
“En los sectores de agricultura y desechos, la producción ganadera tiene la mayor fuente de emisión (109 teragramos año-1 en 2008-2017) dominada por la fermentación entérica en aproximadamente un 90%”, añade el informe.
Si bien las emisiones de metano provenientes de ganado son diferentes a las emisiones generadas por fuentes fósiles porque forman parte de un ciclo biogénico natural, el IPCC las considera equivalentes.
De hecho, en el período 2008/2017 el documento considera que las emisiones de metano de fuentes fósiles –carbón, petróleo, gas y combustibles generados a partir de los mismos– generaron emisiones casi equivalentes a las del sector ganadero.
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]]>La entrada Un video explica clarito por qué el metano generado por bovinos es parte de un ciclo natural que no es equiparable con las emisiones de origen fósil se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El estándar establecido por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) determina que una molécula de metano (CH4) es equivalente a 28 moléculas de dióxido de carbono (CO2).
Sin embargo, Frank Mitloehner, director del Clear Center de la UC Davis, expuso que “la equivalencia entre metano con el dióxido de carbono es una comparación errónea”.
“Si bien es más potente que el dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero más común, el metano es un contaminante climático de corta duración que permanece en nuestra atmósfera durante aproximadamente diez a doce años antes de que se descomponga y se elimine”, advirtió.
En contraste, el dióxido de carbono de origen fósil permanece en la atmósfera durante siglos, lo que implica que las emisiones son acumulativas y contribuyen así a ser el principal impulsor del cambio climático.
Para comunicar tal evidencia, el Clear Center, cuyas siglas hacen mención a la “Claridad y Liderazgo para la Conciencia e Investigación Ambiental”, publicó el año pasado un documento y un video explicativo, el cual fue recientemente traducido al castellano.
El documento elaborado por el Clear Center indica que, como las emisiones de metano se eliminan en apenas doce años, al estabilizar las emisiones generadas el sector ganadero puede lograr el estado de “neutralidad climática” (un criterio que, claro, no es aceptado por el IPPC, que fija las normas para calcular los balances de las emisiones de las naciones del mundo).
“Si reducimos las emisiones de metano que produce el ganado, estaríamos extrayendo activamente el carbono de la atmósfera, que es como si almacenáramos dióxido de carbono en el suelo”, explicó el investigador del Clear Center.
Luego de diez a doce años, las emisiones de metano generada por la fermentación entérica de los bovinos se degradan para transformarse en dióxido de carbono
“El carbono biogénico es diferente al fósil porque forma parte de un ciclo biológico”, expuso Mitloehner en referencia al ciclo en el cual el dióxido de carbono es capturado vía fotosíntesis por las plantas para ser almacenado como celulosa y capturado por el suelo; ese carbono, al ser consumido por bovinos, es liberado a través de eructos en forma de metano, el cual se libera a la atmósfera para ser degradado en un período de diez a doce años; el producto de ese proceso es dióxido de carbono, el cual es capturado por las plantas para repetir nuevamente el proceso.
Si bien la evidencia científica muestra que el metano generado por bovinos no tiene el mismo impacto que el dióxido de carbono generado por fuentes fósiles, por una cuestión política el IPCC, organismo dependiente de Naciones Unidas, considera que ambos elementos son equiparables.
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]]>La entrada Guillermo Berra: “La Argentina puede reducir hasta 30% las emisiones bovinas produciendo con mayor eficiencia” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según la explicación de Berra a Bichos de Campo, el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, por sus siglas en inglés) es quien mide las emisiones de gases de efecto invernadero de todo el mundo. Básicamente son cuatro los que causan el calentamiento global: el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso y los clorofluorocarbonos. Dos de estos son generados por los rumiantes.
Ver ¿Cómo se miden en la Argentina las emisiones de gases que producen el efecto invernadero?
Pero a partir de conocer esta realidad, Berra comenzó a lanzar datos como para relativizar aquella acusación absurda de que los bovinos de la Argentina son los grandes responsables del calentamiento. “Hay que tener en cuenta que en el mundo hay cerca de 1.300 millones de vacunos y nosotros tenemos solo 50 millones. En el total de gases medidos por el IPCC, la Argentina representa solo el 1% de las emisiones mundiales. Y toda Sudamérica llega al 5%, que es lo mismo que emite un solo país: Estados Unidos”, informó Berra.
Aquí la entrevista completa con Guillermo Berra en Bichos de Campo:
El especialista sugirió que la ofensiva contra los bovinos, a los que se les achaca una responsabilidad mayúscula en el cambio climático, está más ligada a los intereses comerciales y geopolíticos que a otra cosa. Recientemente, tras la firma del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, algunos países europeos que se ven amenazados por el ingreso de productos agropecuarios de Sudamérica salieron a argumentar en contra de los modos de producción locales, mencionando cuestiones como los desmontes y las emisiones del ganado.
Para Berra la mejor forma de encarar el asunto es demostrar que cuanto más eficientemente se produce, menos son las emisiones de las vacas. En ese sentido, argumenta: “Mejorando el índice de destete, tenemos menos vacas improductivas lanzando gases. Y por ende serán menores las emisiones por cada kilo de carne o litro de leche producido”.
“Podemos reducir en hasta un 30% las emisiones en la Argentina si producimos más eficientemente. Menciono el destete, pero se puede hablar de mejoras en los forrajes, sanidad, etcétera. Todos los demás índices productivos”, fue su razonamiento.
“Es cierto, como estudió Ernesto Viglizzo, que nuestras pasturas secuestran carbono. Pero esto no lo mide el IPCC, de modo que hay que salir a responder por otra vía y esta es muy válida, que producimos carne de calidad y que bajaremos las emisiones siendo más eficientes”, destaca el investigador.
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]]>La entrada Crónicas robadas: “Las vacas no tienen la culpa del cambio climático, la tienen las personas”, define una científica española se publicó primero en Bichos de Campo.
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Marta G. Rivera Ferre (Córdoba, 1974) es la directora de la Cátedra de Agroecología y Sistemas Alimentarios de la Universidad de Vic. Y una de los 107 científicos, procedentes de 52 países, que han participado en el informe sobre el uso de la tierra y el cambio climático del IPCC, el panel internacional que asesora a la ONU en la materia. Rivera Ferre atiende a EL PAÍS por teléfono desde Foz de Iguazú (Brasil), donde participa en una conferencia.
–¿Tienen las vacas la culpa del cambio climático?
–Las vacas no tienen la culpa, la tienen las personas. En los últimos 30 años se ha incrementado mucho el consumo de carne y también la de proteína animal de vacuno, pero lo que ha crecido más es el consumo de pollo y de cerdo. De hecho, hoy el 77% de los animales que se producen para la alimentación en el mundo son el pollo y el cerdo; y el 22% vacuno. Los cerdos están vinculados a un sistema de producción intensivo fundamentalmente, mientras que el vacuno depende del contexto y de la región. Y cada especie contribuye al cambio climático de manera diferente. Los rumiantes, con la emisión del gas metano; los monogástricos con la de óxido nitroso y de CO2. El metano tiene un potencial de calentamiento 28 veces mayor que el CO2 y dura en la atmósfera diez años. Pero el CO2 y el óxido nitroso duran más de 100 años. Por tanto, las vacas no son las culpables del cambio climático, pero sí que hay que replantearse que nuestra sociedad consume mucha proteína animal y que hay que bajar ese consumo.
-¿Qué resalta usted del informe?
–El informe tiene un enfoque integral, intenta abordar todo el sistema alimentario y no solo lo relacionado con el cambio climático, que es el enfoque central. También aborda, por ejemplo, la salud. Y vincula que tenemos una dieta con alto contenido animal y muy desequilibrada (con alto contenido en azúcar y bajo en vitaminas y micronutrientes) con el cambio climático. Si reducimos la proteína animal tendremos una reducción en el uso de tierra, en las emisiones de gases de efecto invernadero y una mejora de nuestra salud.
-¿Del informe se puede concluir que se deben dejar de comer carne o proteínas animales?
-No, el informe dice, como señaló otro publicado en The Lancet, que en algunas partes del mundo es imperativo reducir el consumo de proteína animal. Sabemos que si lo reducimos, no solo el de carne también leche o huevos, seremos capaces de reducir las emisiones de efecto invernadero y tendremos un impacto beneficioso en la salud. Pero, cuidado, hay partes del planeta donde la gente necesita aumentar el consumo de carne porque tienen una dieta baja en proteínas.
-Entonces, en los países desarrollados hay que reducirlo y en países en vías de desarrollo, no.
-Eso es, porque es un aporte importante para ellos. En el informe se hacen análisis de diferentes dietas: las basadas en pescados, la flexitariana (con consumo de proteína animal bajo), las vegetarianas, la mediterránea… Y se concluye que, en cuanto a emisiones, la más eficiente es la flexitariana. Pero si se añade el factor de la salud, la mediterránea tiene impactos muy buenos en la reducción del CO2 y en la salud. Es complejo. El informe intenta escapar del mensaje simplista.
-¿Qué papel juega el derroche en el cambio climático?
-El desperdicio alimentario supone ahora entre el 8% y el 10% de las emisiones. Pero hay dos niveles: uno son las pérdidas que se producen desde la producción hasta la distribución en el punto de venta del alimento. Esto lo vemos en España cuando no se recogen la naranja o la sandía porque los precios son muy bajos y a los productores no les compensa. Pero, en nuestra parte del mundo, lo que más se da es el desperdicio alimentario doméstico. Aquí hay un problema de etiquetado: el consumo preferente que se establece en el etiquetado es confuso. Pero también hay un tema de planificación de la compra y de raciones que son demasiado grandes y la comida se acaba tirando. Y eso que se tira emitió gases. Algunos estudios también llaman derroche el sobreconsumo. Por ejemplo, en Australia el 30% de las emisiones del sector alimentario tienen que ver con el sobreconsumo, es decir, la gente come más de lo que necesita.
-¿El sector de la tierra es en el que el ciudadano puede hacer más contra el cambio climático?
-Diría que sí, porque son decisiones que tomamos casi cada día. Cambiar de dieta y la forma en la que compro, o en la que cocino, es algo que puedo hacer hoy mismo en la cena. Hay un margen de capacidad de actuación inmediata de la población que es muy interesante. Aunque también existe lo que en ciencias sociales se llama “el ambiente obesogénico”. Por ejemplo, hay zonas en Estados Unidos que se conocen como desiertos alimentarios: son áreas pobres en las que en kilómetros y kilómetros no se encuentra un establecimiento donde comprar fruta y verdura y solo hay McDonald’s y comida rápida. Es decir, aportes de caloría vacía y grasa. Esa población no se puede permitir comprar fruta y verdura. Primero, porque no tienen acceso, no lo tienen a su alcance; segundo, por un tema de precios. Es verdad que nuestro contexto, el de España, no es tan exagerado como en EE UU pero también se dificulta ese acceso. En resumen, no solo es un asunto personal, se deben tomar decisiones desde la política.
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]]>La entrada Ernesto Viglizzo: “Las tierras de pastoreo de Sudamérica pueden cambiar por completo la ecuación en cuanto al balance de carbono” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Una fortaleza muy importante es la del potencial de secuestro de carbono que tienen las tierras de pastoreo de Sudamérica, las cuales requieren una revisión permanente ya que no se le suele dar importancia, y pueden cambiar por completo la ecuación en cuanto a balances de carbono. De hecho, muchos compromisos de mitigación que hemos firmado a nivel internacional, pueden tener una perspectiva distinta, y a lo mejor hasta ya estemos mitigando sin necesidad de asumir nuevos compromisos”, confirmó ante Bichos de Campo el propio Viglizzo, quien también aporta al Grupo de Países Productores del Sur (GPS), una red de instituciones privadas y expertos en agronegocios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Otra de las fortalezas que presenta el agro frente al cambio climático, según este experto en medio ambiente, “es el rol que desempeña Argentina como país proveedor de alimentos, porque junto a esos alimentos tangibles, por ejemplo, la soja, estamos exportando un montón de intangibles que son los servicios ecosistémicos o servicios de sustentabilidad, ya que el país que nos compra soja o carne nos compra al mismo tiempo esos intangibles, y así no necesitará su propia agua para producir esos alimentos porque se la provee el país que le exporta. Lo mismo pasa con la tierra y los nutrientes”, añadió.
Mirá el reportaje completo realizado a Ernesto Viglizzo:
Viglizzo, que ha participado de la confección de los informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y otros programas globales sobre medio ambiente, agregó que “el agua encierra una tercera fortaleza. En esta región hay un excedente de agua mucho más importante que en otras regiones del mundo, y cuando sobra más agua, implica que puede producir más alimentos”.
“El flujo del agua virtual que se va a los países que nos compran los alimentos es inevitable. Es decir que tenemos un activo estratégico en los excedentes de agua. Nosotros podemos utilizar mucha agua de lluvia para producir, mientras que China, por ejemplo, debe recurrir al agua de ríos o incluso aguas contaminadas, y esto considerando que tiene un sector industrial muy poderoso que contamina enormes cantidades de recursos hídricos”, explicó Viglizzo.
Pero no todo lo que hace el agro local puede ser considerado positivo frente al desafío de frenar el cambio climático. Viglizzo advirtió que una de sus debilidades es “la alta tasa de deforestación, lo que implica más emisiones de carbono hacia la atmósfera, destrucción de hábitats y perdida de biodiversidad”.
Para el experto, en el reciente acuerdo firmado entre el Mercosur y la Unión Europea, el foco está puesto justamente en este punto: “Somos un país que produce carne y otros alimentos, a costa de deforestar; y por eso debemos acordar políticas que morigeren este proceso y nos coloquen en una mejor posición competitiva”, reconoció.
Al respecto de los sistemas de producción de carne, Viglizzo declaró que “grupos de agricultores franceses ejercen presión sobre este tema, y aunque la barrera aún no está declamada, Brasil está sufriendo penalizaciones en sus exportaciones de carne, debido a que esa carne proviene de regiones deforestadas”. Este es un escenario que podría repetirse muy pronto en la Argentina.
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]]>La entrada Martín Fraguío: “El principal almacén de captura de carbono está bajo nuestros pies y son los suelos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hay quienes sostienen que esto no es tan así y consideran que las buenas prácticas agropecuarias no son tenidas en cuenta en el informe. La consultora Carbon Group- Agroclimatic Solutions que dirige Martín Fraguío, presentó un informe que demuestra la importancia que tiene el sistema agroalimentario y el uso de los suelos en producción como solución al cambio climático global. Recomienda a las instituciones del agro que alineen sus estrategias, de manera de “aprovechar esta oportunidad y prepararse para una economía global baja en carbono”.
“Yo sigo el impacto del mundo de los agronegocios en el cambio climático desde 1992, momento en que empezó a discutirse este fenómeno entre los líderes del mundo en una convención en Río de Janeiro, Brasil. Ese año Argentina presentó su primer Inventario Nacional de GEI (Gases de Efecto Invernadero) y en 2006 presentó su segundo inventario. En ese momento los gobiernos sostenían que había mucha emisión de parte de las empresas, pero al mismo tiempo sentían que si les decían que dejaran de emitir, iban a bajar su actividad. Pero cuando se hizo el Acuerdo de París en 2015, la imagen que se empezó a transmitir es que las empresas más grandes del mundo empezaron a ser conscientes de este problema y lo comenzaron a ver como una oportunidad para el desarrollo de nuevos negocios”, dijo Fraguío a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa realizada a Martín Fraguío:
Ese mismo año, 2015, Fraguío explicó que “las Naciones Unidas aprobaron el documento ´Agenda 2030 y metas para el desarrollo sostenible”, en el cual se trazaron unas 17 metas, en donde se contempla la solución del cambio climático, eliminar el hambre, y tender hacia una producción y consumo responsables. De modo que el planteo de las empresas fue el de rever cómo hacer los negocios de aquí en más, y ahí es donde creo que la empresa agroindustrial argentina debe replantearse lo que está haciendo”.
El director de Carbon Group enfatizó que “un primer planteo es entender que esa empresa agropecuaria tiene actividades que emiten y otras que capturan”.
Luego explicó que “ese fue uno de los planteos que presentó el ministro de Agricultura de Francia en 2015 y que pasó desapercibido. Él sostuvo que el principal almacén de captura de carbono está bajo nuestros pies y son los suelos. Por ende, el objetivo es el de que ese stock de carbono de suelos, que es 5 veces el de la atmósfera, que es donde tenemos el problema, no vuelva a aumentar, y por ende aumente el del suelo”.
“¿Cómo lo logramos? A través de las plantas y la fotosíntesis. Ahí está la clave. Esto, que para muchos es una tontería, ya es considerado por otros países que lo tomaron como primordial en su agenda. Y yo creo que Argentina debería seguir ese mismo camino, sugirió el experto.
Ver: Fernando Canosa: “La ganadería argentina secuestra más carbono del que emite”
Respecto del informe especial del IPCC, Fraguío, que también es miembro del Equipo de Apoyo del Grupo de Países Productores del Sur (GPS) en Argentina, consideró que “es un documento muy grande que habla de tantos temas, que se puede tomar cualquier fragmento del documento como un título”.
“El documento, más que nada, hace referencia a la necesidad de un cambio de dieta, tanto por razones de obesidad, como para evitar el cambio climático y las emisiones de GEI. Para mi la cuestión de fondo pasa por develar qué clase de impacto real tiene en el ambiente la producción de carne, porque no todo sistema de producción emite. Hay quienes generan emisiones por el manejo que hacen de la ganadería, de la bosta o del desmonte, pero también hay otros que manejan las pasturas de un modo en que emite menos”.
Fraguío hizo referencia a que trabaja muy conectado con Ernesto Viglizzo, quien además de ser investigador del Conicet, es miembro de apoyo del Grupo GPS. “Sus teorías aún no fueron consideradas por el IPCC, porque las mismas no fueron demostradas. El IPCC es un cuerpo dentro del acuerdo marco de Naciones Unidas para el cambio climático y hay que tener en cuenta que el documento debe ser aprobado por todos los países, y eso llevará un proceso complejo y largo”, explicó Fraguío sobre esta línea de trabajo.
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