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La entrada El “pase” del año no es de fútbol: Santiago Larroux, un ex John Deere, ingresó a Claas con el propósito de “comerse la cancha” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Trabajó en Uruguay y luego en Brasil, donde se desempeñó como director de marketing para América latina, para regresar al país recién en 2019 como gerente general de PLA, una empresa fabricante de pulverizadoras que había sido comprada por John Deere un año antes.
Pero ahora, en lo que probablemente sea el “pase” más importante del año, Larroux acaba de ser designado presidente de Claas Argentina con el propósito de comenzar a capturar mercado argentino, donde no casualmente John Deere lidera el segmento de las cosechadoras y tractores junto a CNH Industrial (CASE-New Holland).
Los equipos forrajeros de Claas tiene una presencia muy fuerte en el mercado argentino y se exportan también a países limítrofes. Pero ahora quieren dar “pelea” en otros productos. Y también preparar el desembarco en el apetecible mercado brasileño.
“Si observamos a las grandes empresas de maquinaria agrícola presentes en Brasil, claramente está faltando Claas y por eso queremos desarrollar ese mercado, el cual, junto al resto de Sudamérica, son los mercados más importantes por desarrollar”, explica Larroux a Bichos de Campo.
“Tenemos el liderazgo en picado y la posibilidad de crecer en cosechadoras y también de traer algún tractor Claas a la Argentina”, anticipó el flamante presidente de Claas Argentina y también vicepresidente de Claas América latina.
– ¿Van a empezar a producir en Brasil?
– Va a ser un proceso gradual; primero es necesario hacer estudios de mercado, analizar el portfolio de productos correcto, entre otros aspectos, pero evidentemente si uno quiere estar en Brasil, tiene que tener producción allá. Estamos en las etapas preliminares de ese proceso. El futuro de la agricultura del mundo se juega aquí en Sudamérica.
– ¿Cómo está la situación en lo que respecta a la importación de piezas y equipos con las actuales restricciones cambiarias y aduaneras?
– Claas está apuntando a tener una operación enteramente argentina para los productos que vende en la Argentina; estamos en un proceso gradual de localización y entre la sede Oncativo (Córdoba) y la planta de Ameghino (Buenos Aires), además de la sociedad que tenemos con Allochis, que fabrica cabezales maiceros que exportamos para todo el mundo, eso nos está dando la base para poder ya tener una certificación de producto argentino. Evidentemente, las políticas de Estado tanto en Brasil como en la Argentina hay que cumplirlas y tener un pie de desarrollo productivo en cada país si queremos ganar en la agricultura del mañana. Estamos trabajando en ese proceso gradual de localización con un componente creciente de componentes desarrollados en el país.
– Pero las piezas tienen que ingresar por más que se integren localmente…
– Pero una cuestión es importar un producto terminado y otra es traer componentes para terminar ensamblando en el país y dando trabajo; la empresa cuenta con casi 200 empleados en la Argentina. Eso, por supuesto, sabiendo que existen restricciones en cuanto a la capacidad presente en el país, como, por ejemplo, en el hecho de que hay muy pocas empresas productoras o ensambladoras de motores para uso agrícola en la Argentina y se trata de una pieza clave; cuando hablamos de transmisiones, lo mismo. Pero el futuro pasa por ahí y hay que ‘jugar ese juego’.
– La meta es ganar tanto en Argentina como en Brasil participación de mercado en cosechadoras…
– Sin dudas. El potencial de Claas en cuanto a producto y marca es enorme en la región. La apuesta va a pasar por integrar más producción nacional para hacernos más competitivos, en tener más cantidad de productos, en seguir apuntando al picado, donde Claas es un líder absoluto del mercado, y de a poco ir desarrollando capacidad productiva tanto en Argentina como en Brasil. Hay oportunidades en cosechadoras, pero también en tractores.
Larroux reemplazó a Thomas Leonhardt, quien, luego de veintiún años como presidente de Claas Argentina, se retiró. A Larroux reportarán Martin Rosenberger, que se suma como nuevo director de finanzas para Argentina y América latina en reemplazo de Klaus Theo Reimann, y también los actuales directores Reynaldo Postacchini, de relaciones institucionales, gubernamentales, exportación y productos, y Eduardo Gross, de ventas, marketing, postventa y logística.
Al equipo local se une Federico Leonhardt como asesor legal y director suplente de Claas Argentina, Leandro Henz como director Regional para América Latina y Federico Wasinger, gerente Regional de Recursos Humanos.
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]]>La entrada Dos compañías acapararon el mercado argentino de cosechadoras en lo que va del año 2021 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el primer cuatrimestre de 2021 se patentaron 199 cosechadoras en el mercado argentino con dos compañías que acapararon el 88% de las ventas, según datos aportados por la división de Maquinaria Agrícola la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara).
Del total de ventas realizadas en los primeros cuatro meses del año, 93 correspondieron a equipos John Deere, mientras que otras 83 fueron cosechadoras New Holland y Case del grupo CNH Industrial.
En cuanto a los tractores, en el primer cuatrimestre de este año se patentaron 357 unidades, aunque en este caso el mercado está repartido entre John Deere, Pauny y CNH.
La disponibilidad de tractores y cosechadoras en la Argentina es limitada en función de la demanda existente, dado que las autoridades económicas del gobierno argentino implementaron en el último año crecientes restricciones cambiaria para habilitar el ingreso de equipos importados o piezas destinadas a ensamblaje local.
La creciente depreciación del peso argentino junto con las restricciones para comprar divisas vienen promoviendo una aceleración de la intención de compras de maquinaria agrícola y camionetas, parte de la cuales, en algunos casos, también resultan impulsadas por el acceso a financiamiento en pesos con tasas de interés negativas.
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]]>La entrada En marzo se duplicó la venta de cosechadoras gracias a la mejora de la capacidad de compra de las empresas agrícolas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En marzo pasado se patentaron 70 cosechadoras en el mercado argentina, una cifra casi 95% superior a la registrada en el mismo mes de 2020, según datos aportados por la división de Maquinaria Agrícola la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara).
El dato es que la mayor parte del crecimiento se explica por una suba considerable de las ventas de equipos John Deere, que se triplicaron el mes pasado respecto de las ventas realizadas un año atrás.
En cuanto a los tractores, en marzo se patentaron 446 unidades, lo que representa un crecimiento interanual del 225%. Si bien John Deere volvió a ser la marca de tractores más elegida el mes pasado, el mayor crecimiento lo registró Pauny, que vendió 110 equipos versus 19 un año atrás, mientras que New Holland colocó 65 tractores versus 15 en marzo de 2020.
La disponibilidad de tractores y cosechadoras en la Argentina es limitada en función de la demanda existente, dado que las autoridades económicas del gobierno argentino implementaron en el último año crecientes restricciones cambiaria para habilitar el ingreso de equipos importados o piezas destinadas a ensamblaje local.
La creciente depreciación del peso argentino (“atraso cambiario”) junto con las restricciones para comprar divisas vienen promoviendo una aceleración de las compras de maquinaria agrícola y camionetas, parte de la cuales, en algunos casos, también resultan impulsadas por el acceso a financiamiento en pesos con tasas de interés negativas.
Ventas récord de sembradoras y pulverizadoras ¿Pero por qué no de cosechadoras y tractores?
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]]>La entrada Divisas secuestradas: Filiales argentinas de las compañías internacionales de maquinaria agrícola alertan que no “podrán satisfacer las necesidades de los productores y contratistas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ahora llegó el turno a la entidad que nuclea a las filiales argentinas de las compañías internacionales de maquinaria agrícolas (AFAT), las cuales alertaron que no cuentan con pleno acceso a piezas y equipos importados para poder satisfacer a la demanda local.
“Al difícil panorama que enfrenta la zona núcleo en cuanto a la falta de lluvias en algunas áreas productivas, se suman dificultades para el acceso a ciertos componentes que son claves en el proceso de fabricación local y post venta de maquinaria agrícola”, señaló AFAT por medio de un comunicado.
“Si bien estimamos que este año se podrían repetir los volúmenes de ventas de maquinaria agrícola del 2020, de no contar con la disponibilidad de componentes, partes ni máquinas de modelos que complementan nuestra fabricación local, no podremos satisfacer las necesidades de los productores y contratistas argentinos”, afirmaron.
La entidad integrada por las filiales de AGCO, Agrale, Claas, CNH, John Deere, Jacto y Stara, explicaron que los primeros perjudicados por las restricciones oficiales “serían los productores y contratistas, con quienes tenemos compromisos asumidos para asegurarles contar con máquinas de última tecnología a nivel mundial”.
“Pero, sin dudas, su efecto recaería sobre toda la cadena, siendo el sector agroindustrial el responsable del 60% de las divisas generadas por exportaciones”, advirtieron.
El panorama no luce alentador. Esta semana las autoridades del Banco Central (BCRA) extendieron hasta el próximo 30 de junio la vigencia de la “Comunicación A 7030”, por medio de la cual el año pasado se intervino el mercado de cambios para el acceso a divisas destinadas a abonar importaciones.
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]]>La entrada Orgullo: Casi el 80% del mercado argentino de pulverizadoras está representando por equipos fabricados por empresas nacionales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En 2020 el 78% de las pulverizadoras comercializados en el Argentina correspondieron a equipos construidos por las fábricas de capitales nacionales PLA, Metalfor, Caimán, Praba y Ombú. Se trata de una participación sustancialmente mayor que el 66% obtenido en 2019, según datos recopilados por la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara).

En lo que respecta a cosechadoras, el mercado está dominado por las filiales argentinas de dos grandes compañías internacionales: John Deere y CNH (Case New Holland.)
Si bien tanto John Deere como el grupo CNH cuentan con fábricas en la Argentina, también traen equipos desde el exterior, aunque en los últimos tiempos, debido a las dificultades para acceder a divisas al tipo de cambio oficial para importaciones, la disponibilidad de los mismos es reducida.

Por último, en el segmento de los tractores el liderazgo es para John Deere (con el 34% del mercado en 2020), mientras que el segundo lugar es para CHN (Case y New Holland) y el tercero para la fábrica argentina Pauny.

Entre enero y septiembre de 2020, según los últimos datos oficiales publicados por el Indec, se vendieron en la Argentina 845 pulverizadoras versus 483 equipos en el año 2019.
En cuanto a las cosechadoras, las ventas en enero-septiembre de 2020 fueron de 653 unidades contra 670 en el mismo lapso de 2019. Y tractores en los primeros nueve meses de 2020 fueron 4808 los comercializados, mientras que en enero-septiembre de 2019 se habían vendido 4584.
Los datos finales de ventas del año 2020 serán publicados por el Indec el próximo 23 de marzo.

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]]>La entrada Un equipo, miles de datos y varias miradas en tiempo real: Maximiliano Bonadeo, de John Deere, nos explica cómo cambia la maquinaria agrícola en tiempos de la agricultura digital se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-¿Cuánto tiene que ver la maquinaria con la agricultura digital? ¿Desde cuándo se digitalizan los equipamientos?
-Hubo una serie de primeras pruebas allá por los ´90, pero para John Deere la historia comenzó en la década del 2000, cuando se dio el boom de la digitalización de los datos y los mapas de productividad. Se empezaron a incorporar sensores en los equipos, que miden por impacto la masa o peso del grano, y sensores de humedad que corrigen y lo llevan a la referencia de humedad de recibo, como modo de darte una referencia de la productividad que vas teniendo en cada lote- explicó Maximiliano.
“A partir de ahí, empezábamos a generar información. Recuerdo la recomendación a los primeros usuarios de que guardaran sus datos porque en algún momento los íbamos a poder usar”, comentó Bonadeo.
El especialista en agricultura de precisión de John Deere contó que, más adelante, esos sensores se combinaron con un posicionador o receptor GPS. Esto generó en los productores y contratistas la posibilidad de poder notar en el terreno una gran variabilidad de situaciones. Antes de esos cambios, se solía trabajar con dosis fijas y manejo constante para todo el lote.
Mirá la entrevista completa a Maximiliano Bonadeo:
-Lo que se podía hacer al principio era acumular datos e ir midiendo, pero no se podían construir series históricas que ahora son posibles. Pero poder tener lecturas rápidas, efectivas y conducentes de esos datos, ¿es eso lo que está cambiando?
-Exacto. Nuestra compañía fue incorporando estas tecnologías, entendiendo la necesidad de poder variar esas dosis, de aplicar sistemas que -leyendo una prescripción o un mapa basado en esos ambientes-, pudieran hacer siembras y aplicaciones variables. Entonces ya los insumos comenzaron a usarse de modo diferencial y mucho más racional, no solo por un beneficio económico, sino también para evitar un impacto ambiental grande. Ahí se fue generando esta conciencia y sin dudas, creo que lo más disruptivo fue el momento de la conectividad, de la telemática. En nuestro caso, a partir de 2015 nos permitió conectarnos con la máquina en tiempo real en el campo. O sea, hoy desde tu oficina ves todo.
-Es decir, mientras se produce una cosecha o una aplicación, ¿ustedes ya saben lo que está pasando?
-Sin dudas, y ahí empieza esto de la agricultura más colaborativa. Es decir, que no solo el operador de la máquina ve lo que hace ese equipo sino que hay más participantes que pueden seguir lo que sucede desde sus computadoras o dispositivos móviles.
-Claro, el agrónomo, el asesor o incluso el vecino preocupado por las aplicaciones.
-Sin dudas, y otro jugador clave que nos acompaña en todo este proceso de digitalización, en unir a todos estos participantes, es el concesionario de nuestra red. Ahí es donde entra en juego nuestra plataforma digital que se lanzó en 2018 a nivel global y que fue presentada en Argentina en el mismo momento, y que permite la posibilidad de acompañar al equipo y poder ver todos los datos de una producción.
– ¿Qué hace esa plataforma?
-Esta plataforma es el llamado “Centro de Operaciones” de John Deere, el cual te permite tener dos informaciones claves. Por un lado ver la salud de la máquina y entender a los equipos que trabajan, cómo trabajan y cómo se los puede optimizar y llevar al máximo de productividad. Por otro lado está toda la información que procesan. Es decir que todos estos equipos vinculados a través de la telemática de John Deere pueden transmitir en tiempo real, no sólo donde están ubicados sino también qué información están procesando, por ejemplo, la aplicación de una siembra. Hoy podemos ver desde nuestra oficina, acompañando a un tractor conectado con esta telemática, y así saber cuál es el coeficiente de variación o cuál es la dispersión de esos datos al momento de la siembra. Y el agrónomo puede hacer intervenciones mucho más instantáneas, puede estar más pendiente, con lo cual no es solo responsabilidad del operador de la máquina, sino que estamos todos acompañando esa labor.
-John Deere es el principal fabricante de maquinaria global y ya no fabrican máquinas sin sensores. ¿Todas tienen, de algún modo, un tipo de medición de eficiencia sobre su propio trabajo?
-Exacto. De hecho ya tenemos el concepto de hablar de “soluciones”, entendiendo que un productor necesita una solución y no un fierro con tecnología. Es una solución que, con todo el soporte que tenemos a través de los concesionarios locales, te permite sacarle el jugo a esa tecnología y entender que si necesita, por ejemplo, sembrar tres ambientes distintos en un lote, esa maquinaria podrá hacerlo.
-Y a partir de estos sensores y de la posibilidad de leer esos mapas de ambientes, ¿John Deere va adaptando sus máquinas para que tengan la capacidad de hacer esas tareas diferenciales que requiere cada uno de esos ambientes?
-Claro. Nuestro Centro de Operaciones combina, no sólo información de mapas de productividad, sino que es una plataforma abierta donde, con un lenguaje de comunicación que sería lo más parecido a las Apps que tenemos en el teléfono, se puede conectar a otras plataformas, eventualmente trayendo información de clima, mapas de suelo, información satelital de vuelos de drones, y de ese modo la toma de decisiones es mucho más integrada y más eficiente.
-Una máquina en todo caso está equipada para una doble función. Por un lado captar datos con sus sensores y enviarlos a esta gran base de datos donde el agrónomo puede tomar decisiones en tiempo real. Pero a su vez ejecutar la orden que llegue a ese centro de datos ¿Es así?
-Exacto, y lo importante es que esa nube de datos tiene un nombre y apellido, porque es la nube del propio productor. Recuerdo un productor que nos visitaba todos los años en las exposiciones y al cual le costaba dar ese paso, comprendió e incluso incorporó a su hijo en la producción, y hoy es uno de los referentes que lleva adelante esto. Tiene conectado a su agrónomo en la toma de decisiones y él decide con quién comparte sus datos.
-Me imagino que el productor debe sentirse abrumado con semejante cantidad de datos, sobre todo si no sabe leerlos. Le debe dar un poco de miedo
-Y si, pero en este momento de pandemia se animaron muchos más, porque gracias a la telemática tuvimos esa proximidad con los concesionarios. Te digo más, hasta se hicieron entregas técnicas de una máquina de modo remoto, algo que antes era impensado. Entonces ese acompañamiento del concesionario es como darte la mano y llevarte por este camino de la agricultura digital donde el agrónomo es clave y donde el concesionario cuida de tu equipo durante toda la campaña, haciendo que la máquina trabaje al máximo de su potencial.
-¿Y cómo ven el grado de avance de adopción de tecnologías en los productores argentinos? Hay que amortizar este tipo de inversiones.
-Sin dudas, pero la agricultura de precisión y la digitalización vienen para aumentar la productividad y reducir el costo de los insumos. También nos ayuda a generar procesos para ser más eficientes. Entonces si uno hace un cálculo rápido de un proceso de implementación y en cuánto se traduce esa incorporación de tecnología a nivel económico, vas a ver que en una o dos campañas podés amortizar la tecnología. Y lo importante es que ya quedamos a otro nivel de producción, prácticamente a nivel de primer mundo.
-¿Se puede mejorar así el uso de agroquímicos?
-Por ejemplo, los equipos aplicadores o pulverizadoras vienen equipados de serie en muchos casos, con una estación meteorológica móvil, donde tenés las condiciones climáticas del viento, la temperatura, humedad relativa o dirección del viento, y así podés definir si aplicar o no un producto. Hay un factor que se llama Delta T que en agronomía nos definen un montón de parámetros y calidad de aplicación. Vos podés ajustar el tamaño de la gota o el nivel de presión, y te permitirá saber si continuar o no, y lo clave es que esas condiciones están siendo documentadas a la nube del productor y son compartidas, lo que te permite aplicar con todos los recaudos, manteniendo la relación con las áreas rurales y las urbanas.
El futuro de la agricultura según Google: Un enjambre de robots monitoreando cada campo
– Te planteo un dilema: un intendente tiene un conflicto fuerte entre vecinos de áreas periurbanas que limitan con un campo, pero no quiere prohibir los agroquímicos sino avanzar en el uso de tecnologías. Los datos que generan estas máquinas, ¿pueden ser compartidos por el intendente con sus vecinos para monitorear si en el campo se está haciendo un buen trabajo?
-La herramienta está pensada con fines productivos, pero el dueño de los datos es quien los produce, y él puede compartirlos si quiere. De hecho se hicieron algunos ensayos en Pergamino donde, justamente se hace esa prueba de simular un área urbana y evaluar según las condiciones de aplicación, si hay o si no hay deriva, por ejemplo. Entonces, estas tecnologías te permiten mapear y tener esa referencia de dónde se hizo y cuál fue esa aplicación realizada.
– Bueno, en ese caso la información sirve para generar confianza y validar esos procesos.
-Claro. En Uruguay por ejemplo, hay un proyecto muy interesante que consiste en trabajar referenciando este tipo de labores, porque en definitiva no se trata de ver a un equipo aplicador o pulverizador como una amenaza, sino que tenemos herramientas que nos permiten ser más confiables.
– ¿Tenemos acceso en Argentina a la misma tecnología que se vende en otras partes del mundo o estamos algo más atrasados?
-Hoy te diría que sí. El nivel de atraso que tenemos puede llegar a darse más en la implementación de procesos que en otros países comenzó antes. Te digo más, tenemos la posibilidad de traer necesidades propias de nuestra región, algo que antes era impensado -porque eran definiciones más globales-, a nivel de ingeniería de John Deere. Hoy podemos trabajar de modo más integrado. Sin dudas estamos en camino de encontrar soluciones a medida para nuestro modelo productivo argentino.
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]]>La entrada John Deere salió de compras y quedó comPLAcido se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La adquisición de PLA refuerza el compromiso de John Deere con sus clientes ya que continuamos proveyendo equipos, tecnología y servicios innovadores y rentables para mejorar su productividad”, dijo John May, Presidente de Soluciones Agrícolas y Director de Información de John Deere.
Según detallaron desde la compañía, se mantendrá en funcionamiento la marca PLA tanto en el mercado local como el internacional y se aprovechará la amplia red de distribuidores que actualmente cuentan ambas firmas.
Básicamente con esta adquisición John Deere busca crecer en un segmento de negocios en el que no tiene gran injerencia en el mercado local: el de las pulverizadoras. A la par también suma el mercado brasileño, donde PLA también tiene una importante porción de mercado.
Durante el año pasado, la demanda interna de pulverizadoras alcanzó las 700 unidades, de las cuales alrededor de 180 fueron importadas.
Desde la multinacional rehusaron informar el monto de la operación pero si confirmaron que ya se concretó el 100% de la sociedad local y sólo restan algunas autorizaciones regulatorias para el traspaso de mando oficial.
Se prevé que la empresa seguirá produciendo en su tradicional planta ubicada en la localidad de Las Rosas, Santa Fe, donde emplea en forma directa a más de 450 personas.
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]]>La entrada Una crónica aburrida sobre el 60° aniversario de nuestra propia John Deere se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La empresa John Deere festejó 60 años desde que instaló su fábrica en Granadero Baigorria, en los alrededores de Rosario, donde las paredes tienen colores que hubieran emocionado al negro Fontanarrosa: azul y amarillo en barras verticales, zona canalla.
Sesenta años son seis décadas, y así nos ubicamos en 1958, en los años posteriores al primer-peronismo. Hago la referencia para aquellos amantes de la historia política argentina. Por aquellos años muchas empresas globales (Monsanto, por ejemplo) decidieron radicarse en nuestro país, porque seguramente nunca imaginaron lo que se nos venía.
La fábrica de JD es enorme y no tiene olores, como buena planta automotriz. Finalmente allí hay fierros, chapas, pinturas y tornillos que son materiales inorgánicos, que no se pudren ni largan aromas. En la entrada al predio, la bandera argentina flamea con ganas flanqueada por dos tractores verdes, bien custodiada.

El enorme complejo fabril está enclavado dentro un barrio arbolado y a pocas cuadras de varias canchas de fútbol para 11, bien empastadas, y que son administradas por asociaciones civiles de la zona, del tipo Sociedad Italiana de Granadero Baigorria. El pueblo no es mucho más viejo que la fábrica, porque fue fundado formalmente con ese nombre en 1950 (antes se llamaba pueblo Paganini). Eso dentro del primer-peronismo, que decidió así homenajear a Juan Bautista Baigorria, un soldado patriota que en el Combate de San Lorenzo evitó que un realista atravesara con una bayoneta a José de San Martín. Baigorria es como el Cabral rosarino, sin marcha pero con pueblo.
Cuento estas cosas porque cosas que contar sobre el aniversario de John Deere en Argentina no tengo demasiadas. Todo muy ordenado, llegamos hasta el lugar varios periodistas medio dormidos, a los que de entrada nos adviritieron que no se podían sacar fotos dentro del establecimiento fabril. Nadie lo tomó demasiado mal, porque se sobreentiende que este tipo de plantas guardan secretos que bien podrían ser robados por la competencia, sobre todo si nosotros tuviéramos la suerte de fotografiar y difundir esos secretos. Pero en ese caso, seriamos espías y no periodistas. Mejores pagos seguro.
En esos diremes, nos reímos con la anécdota de un empleado tercerizado de limpieza de la General Motors, que sacó fotos con su celular a un nuevo modelo que planeaba lanzar esa compañía.Había ingresado al lugar escoba en mano, celular en el bolsillo, cuando a los altos ejecutivos que habían ido a la presentación se los hacía firmar un acuerdo de confidencialidad y les retenían los teléfonos. ¡Miren muchachos!”. Eso debe haber escrito el humilde laburante al compartir contento las fotos de ese fierro prohibido en su grupo de WatsApp.
No tenemos fotos entonces, salvo las de exteriores inofesivos, carentes de secretos. Las fotos del acto son más bien aburridas y no dicen nada. La cara agestuada del gobernador Miguel Lifschitz, (parimos los periodistas con ese apellido, cada vez que nos lo cruzamos) no dice nada tampoco. Y nada agregan las frases de su corto discurso. Liftchitzssdtch elogió aquella decisión de la marca líder de maquinaria agrícola. Litzchitfuumff añadió que esa radicación había sido clave para el desarrollo industrial de toda la zona.
Si quieren les miento y les digo que, luego, en el acto central, dentro de una enorme carpa blanca repleta de proveedores, concesionarios y clientes de la compañía, más este pequeño grupo de periodistas, sucedió algo importante. Pero no sucedió nada que no estuviera cuidadosamente premeditado por la propia empresa. El catering coqueto en pequeños frasquitos palermitanos, sandwiches de miga que no se sabe qué tienen adentro, agua mineral y a lo sumo, algún jugo de naranja.

Mala costumbre de la globalización, ahora se estila que los CEOS de las empresas hagan las veces de presentadores, quitándole posibilidades de trabajo a gente como Teté Coustarot. Lo tocó esta vez a Gastón Trajtenberg, presidente de Industrias John Deere Argentina, hacer de presentador. El plato fuerte fue la presentación del CEO global de la compañía, Sam Allem, de quien además hizo de traductor. Todo por el mismo sueldo.
Uno se ilusionó en ese momento con grandes novedades, pero tampoco las hubo. De inmediato Sam aclaró que ni siquiera su presencia era una novedad, porque había venido con mucha frecuencia a la Argentina desde hace 25 años. Luego, en una conferencia de prensa, el alto ejecutivo esquivo casi todas las preguntas picantes. No reveló cuánto pagaron por la argentinas King Agro (algunos dicen que 17 millones de dólares) y sus botalones de fibra de carbono. Señaló sugestivo que se venían nuevas inversiones en el país, pero se negó a decir cuáles y por cuánto. Defendió el libre comercio en el mundo, pero sin llegar a romper lanzas con Donald Trump. Tuvo palabras de elogio hacia Mauricio Macri, pero sin llegar a adularlo.
Todo muy John Deere. Los tipos saben que hacen muy buenos tractores y que son de los que más prefieren los agricultores de todo el mundo. Los venden sin pausa. Entonces no les conviene hablar demasiado.
Buscamos mugre debajo de la alfombra, como buenos periodistas. Nos preguntamos (y preguntamos a nuestros guías) si esto que vemos es realmente una fábrica radicada en el país o sencillamente una “ensambladora” de piezas de origen importado. Los tipos nos miran con cara de susto pero vienen chipeados como las máquinas: todos contestan que se cumple con el 50% de composición nacional que ordenan los gobiernos. Aquí se hacen dos modelos de tractores y uno de cosechadores. Pero muchos de los equipos que vende JD en el país vienen de otros lugares del mundo, en importaciones que han venido creciendo fuerte en los primeros años de gestión macrista.
Esto es un mix, nos dice un ingeniero, que nos explica que así funcionan las cosas en cualquier planta del mundo en este tipo de industrias. La globalización de las grandes marcas consiste en eso: en buscar proveedores de cada pieza en los lugares más recónditos del mundo. La competitividad pasa por el costo y también por la calidad. John Deere sabe que éste no es el mejor momento macroeconómico de la Argentina y que muchas veces resultan más competitivos los proveedores de otras latitudes. Pero no por ello no rompen lanzas con su cadena de valor local, ni piensan levantar la pata del acelerador. Que en sesenta años de historia ya han visto muchas cosas. Eso me explica más o menos el ingeniero.
La joyita de la fábrica de Baigorria, en este aspecto, siguen siendo los motores: fabrican uno cada 10 minutos y son 92 modelos diferentes, que van desde los 44 HP a los 345 HP, de 2,9 a 9 litros de cilindrada. Esos motores no se utilizan solo aquí sino que se exportan sobre todo a Brasil y a otros mercados importantes para la compañía, a pedido de otras fábricas finalmente ensambladoras como esta.
La rosarina es una de las seis plantas de motores que tiene la marca alrededor del mundo. Las otras están en Francia, Estados Unidos, México, India y China. Seguramente no tengan secretarias tan bonitas como las de Granadero Baigorria. Que como dijo Fontanarrosa alguna vez, Rosario es la ciudad con mayor proporción de mujeres lindas por metro cuadrado.

Párrafo aparte para los obreros de Baigorria, que ya no tienen seguramente la pinta de aquellos obreros que armaban el viejo tractor 730 sesenta años atrás. Ya no usan mameluco, la mayoría porta chomba verde. Cada uno en su puesto de producción, van ensamblando máquinas o motores con ayuda de carritos “auto-guiados” y máquinas robotizadas.
Como sucede en este tipo de actos de aniversario, los trabajadores dejan de trabajar y son parte de la ceremonia. Como suele suceder, se paran en gran cantidad detrás de las filas de sillas destinadas a las autoridades y los invitados. Brazos cruzados sobre el pecho, que solo descruzaban para aplaudir cuando es debido. Se los notaba contentos de trabajar allí y más contentos todavía cuando el viejo Sam señaló que la historia de John Deere en la Argentina recién estaba comenzando. Buenas noticias, vieja: habrá trabajo. A todo el mundo le gusta tener un buen trabajo registrado en una ciudad que se hizo famosa no solo por Lionel Messi o el Che Guevara sino también porque aquí los pobres llegaron a comerse gatos en lo peor de la crisis de 2001.
Trajtenberg, el directivo presentador, desliza que en la Argentina la marca líder en el mercado mundial de tractores y cosechadoras tiene un plantel de un millar de empleados, pero que 2.000 personas más trabajan en su red de concesionarios y proveedores. Una bocha. Supongo que eso esteriliza cualquier discusión apasionada sobre si fabrica más de lo que ensambla o ensambla más de lo que produce.
Vuelvo a Buenos Aires sin secretos, ni fotografías. Sin noticia para contar. La fábrica de Baigorria sigue allí, entre canchas de fútbol 11 bien empastadas. Con más o menos actividad, sigue inyectando energía vital hacia aquella barriada y hacia su gente. Y eso hoy significa bastante.
La entrada Una crónica aburrida sobre el 60° aniversario de nuestra propia John Deere se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los botalones de Fibra de Carbono fueron demasiado tentadores para John Deere se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Esta transacción proporciona a los clientes de John Deere la posibilidad de beneficiarse aún más del conocimiento, de los diseños y de la experiencia únicos de King Agro en la tecnología de fibra de carbono”, señaló John May, Presidente de Soluciones Agrícolas y Director de Información de John Deere.
Explican las páginas especializadas que la Fibra de Carbono (FC) es un material formado por fibras de 50-10 micras de diámetro, compuesto principalmente de átomos de carbono. Estos átomos están unidos entre sí en cristales que son más o menos alineados en paralelo al eje longitudinal de la fibra. Esta alineación le otorga a la fibra una alta resistencia en función del volumen,
Las propiedades de las FC, entonces, son una alta flexibilidad, alta resistencia, bajo peso, tolerancia a altas temperaturas y baja expansión térmica. Eso las hacen muy populares en la industria aeroespacial, la ingeniería civil, las aplicaciones militares, los deportes de motor y muchos otros deportes.
La argentina King Agro, una empresa de 180 empleados que trasladó su oficina central a Valencia, España, pero produce esos botalones en Campana, vio la veta y comenzó a experimentar con FC en accesorios para maquinaria agrícola. Ellos fabricaban mástiles para Estados Unidos y Europa. Pero con la crisis de 2001 terminaron fabricando barrales para pulverizadoras.
Un documental de Endeavor Argentina explica bien cómo fue ese proceso:
Una gacetilla de John Deere explicó que ya en 2015 había acordado con King Agro acordaron el desarrollo y la distribución de plumas de fibra de carbono para los equipos de aplicación de esa marca. Tres años después directamente compró todo el paquete, auque no trascendieron los valores de la operación.
A pesar de tener nuevo dueño, King Agro, una firma de 30 años de vida, conservará el nombre de su marca, la marca comercial y las relaciones comerciales.
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