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josé maría panero – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Sat, 12 Sep 2020 14:17:58 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png josé maría panero – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Se preanuncian varios meses de dientes apretados en el mercado del trigo http://wi631525.ferozo.com/se-preanuncian-varios-meses-de-dientes-apretados-en-el-mercado-del-trigo/ Sat, 12 Sep 2020 14:17:58 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=47261 Nos dice el corredor José María Panero, siempre atento al mercado del trigo, que los molinos ya empezaron a preocuparse por el “empalme” de este año: es ese tramo en el que comienza a escasear la oferta del cereal en el mercado interno (en este caso, sería el de la campaña 2019/20, cosechado el último […]

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Nos dice el corredor José María Panero, siempre atento al mercado del trigo, que los molinos ya empezaron a preocuparse por el “empalme” de este año: es ese tramo en el que comienza a escasear la oferta del cereal en el mercado interno (en este caso, sería el de la campaña 2019/20, cosechado el último verano) y entonces suelen incrementarse los precios para cubrir esos faltantes haya el ingreso, a fines de octubre o noviembre, del trigo nuevo, el de la campaña 2020/21.

“Algunos molinos están como los pibes en los semáforos, tiran naranjas para arriba con tal que le den algo. La situación está asfixiante si no aparece el trigo que se llevó la exportación”, describió con picardía Panero, que prevé que se repetirá una escena de los últimos años: escasos de trigo para llegar a la nueva cosecha, los molinos reclamarán a los exportadores que vuelvan a volcar al mercado doméstico el trigo de más que compraron a principio de año y que se “autolimitaron” de embarcar previendo este escenario. Claro que este grano valdrá unos dólares más que antes. Paula Español, la secretaria de Comercio, ya avisó que estará muy atenta a este asunto.

A esta postal que ya se ha hecho normal se suman factores más estructurales, que condicionarán no solo este empalme sino al parecer el de la nueva campaña. Es decir que el escenario de provisión del trigo pinta tenso no solo esta año, sino también en 2021.

¿Qué sucede? Lo marcó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) firmado por los analistas Emilce Terré y Javier Treboux. Ellos analizan el comportamiento de la oferta y la demanda del cereal y concluyen que también “se ajusta el balance para el trigo nuevo en Argentina”. Esto es lo mismo que decir que para el año que viene también será de dientes apretados.

¿En qué se basan para definir con tanta anticipación este escenario para 2021? En este cuadro que resume los flujos de trigo y de su demanda:

En el promedio de las campañas que van de 2015 a 2019, según este gráfico, la Argentina pasó de una campaña a otra con un stock final promedio de 3,7 millones de toneladas de trigo. Pero en la campaña 2019/20, que es la del actual empalme, ese volumen de trigo remanente se habría reducido a 2,6 millones de toneladas (es decir en 1 millón) y el escenario será todavía más estrecho el año próximo, pues el stock se reducirá otro millón, a 1,8 millones de toneladas.

En definitiva, lo que quiere decir este cuadro es que cada vez habrá menos trigo para atender la demanda proyectada, y que por eso caerán las reservas que pasan de una campaña a la otra. Por eso el ratio entre stock y consumo, que en el último lustro fue de 26%, caería este año a 13% y en 2020/21 seguiría achicándose, hasta un magro 10%.

Para afirmar esto hay que ver primero la oferta. Según los especialistas de la BCR, por los problemas de sequía “ahora se estima que Argentina producirá unas 18 millones de toneladas, lo que marcaría el menor registro para el país desde la 2017/18”.

Con esa cosecha, más el remanente que quedaría de este año, se estimó “una previsión de oferta total de trigo que podría rondar los 20,6 millones de toneladas, casi 1,5 millones de toneladas o un 7% por detrás de la disponibilidad del año previo”, que es este 2020.

“Con ello se avizora un necesario ajuste del lado de la demanda, que afectaría tanto a la absorción doméstica como a los despachos al exterior del grano”, remarcaron los analistas de la BCR.

En que se usarían esas 20,6 millones de toneladas: el uso industrial en los molinos podría rondar los 6,1 millones y otros 0,9 millones se reservarían como semilla. Es decir que dentro de la Argentina quedarían 6,9 millones.

Las exportaciones, en tanto, tendrían en 2021 un techo de 11,8 millones de toneladas,  medio millón por detrás de las ventas al exterior que se registrarían este año. Aún a pesar de este achique previsible, el saldo de la campaña caería hasta las mencionadas 1,8 millones de toneladas, “siendo éste un mínimo relativo para los últimos 20 años”.

Hay que estirar el trigo: Se produjo mucho, pero persiste el temor de que no se cubra bien el consumo interno

Previendo este escenario, como ya hicieron en los últimos años, los exportadores ya salieron a comprar por anticipado el trigo que recién se va a cosechar en unos meses. De la oferta esperada de 18 millones de toneladas, ya hay 4,3 millones que cambiaron de manos, de los productores a molinos y cerealeras.

Por su parte, los exportadores ya declararon para el próximo ciclo comercial 2020/21 ventas al extranjero por 3,1 millones de toneladas, es decir que ya tienen asegurado “poco más de un 25% del saldo exportable estimado de 11,8 millones de toneladas”.

En fin, nada nuevo. Panero volverá a alarmase en el “empalme” del año que viene. Esperemos que Paula Español no lo haga.

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José María Panero: “Se complica la siembra y el precio del girasol entró de nuevo en su mercado climático” http://wi631525.ferozo.com/jose-maria-panero-se-complica-la-siembra-y-el-precio-del-girasol-entro-de-nuevo-en-su-mercado-climatico/ Mon, 24 Aug 2020 12:54:55 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=45903 Este artículo de opinión sobre la situación actual y los problemas recurrentes del mercado del girasol fue escrito por el analista y corredor José María Panero: El precio del girasol entró en su mercado climático. Con serios problemas para la implantación del próximo cultivo, la industria enfrenta el clásico problema de sobreoferta en cosecha y […]

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Este artículo de opinión sobre la situación actual y los problemas recurrentes del mercado del girasol fue escrito por el analista y corredor José María Panero:

El precio del girasol entró en su mercado climático. Con serios problemas para la implantación del próximo cultivo, la industria enfrenta el clásico problema de sobreoferta en cosecha y ausencia de ella a partir del último semestre.

La imaginación de los sectores que intervienen en la comercialización parece estar vulnerada hace años por el “billetera mata oferta”, dejando que en cosecha la sobreoferta derrita el precio, y tomando grandes volúmenes a fijar con precios de referencia puestos posteriormente contra un mercado que, si bien parece transparente, no muestra lo que se oferta, ocultando formas comerciales a unos y otros, vía distorsiones del precio con bonificaciones y flete.

En este momento, ya las fábricas prevén un posible faltante para cuando aparezcan los faltantes de oferta del Norte, el tranquilizante del mercado, mientras tanto la demanda corre en los chats y mails sin que la oferta aparezca.

Y lo que es peor aún, se sigue sin precios de referencia para tomar. Los contratos que fueron consignados “a fijar precio” se suponen digeridos por la industria o exportación, sólo resta ponerle la boquera al caballo para que no se desboque.

Años atrás, la industria que exportaba aceite de girasol crudo encontraba que le resultaba competir en el mercado FOB contra los precios de materia prima que se pagaban en el mercado interno, y para esto idearon un sistema compensatorio de precios -que se tomaban del precio que percibía el productor- para que todo el sector pudiera moler con partidas compensatorias de precio.

Este esquema funciona bien cuando la oferta era fluida y para esto hay que sembrar un área que abastezca el uso interno del refinado y crudo, y los sobrantes puedan exportarse como mal se dice “semilla” (semilla es algo que germina, se llama grano cuando tendrá cualquier otro uso) a otra industria de ultramar.

Mercado interno usa el refinado, parte del aceite crudo va para exportación más “semilla”. Todo funciona perfecto cuando hay una producción de más de 3 millones de toneladas en el país, y si este año falta girasol, el año próximo con un Niña en curso de 60% de probabilidad de ocurrencia, enfoca un panorama complicado para la industria.

Ya comentamos los problemas de formación del precio por un esquema argentino de ubicación de la industria refinadora y de la industria productora de aceite crudo, los altos fletes y unas condiciones de bonificación de la materia grasa en los granos que hacen del girasol la materia prima más cara.

¿Y dónde se ajusta la historia? Para atrás, en el precio que se paga al productor. En el medio, presionando tarifas de transporte ferroviario y camionero. En el costado, aumentando los precios de los subproductos (pellets de girasol). Y para adelante, en el precio del aceite refinado que va al consumidor a la góndola.

El girasol ya está adentro: Concluyó la cosecha y los altos rindes permitieron compensar la menor siembra

Claro, los refinadores tienen esa variable. Pero los que exportan crudo se encuentran con la valla de que no pueden venderle a nadie. También me dirán que el esquema de precios máximos es el que frena los aumentos de los precios que van a la góndola, pero tarde o temprano provocarán el infierno más temido: inflación.

El mercado de girasol durante años ha sido escenario de verdaderas batallas de competencia cuando ocurre el pico de oferta en cosecha. A la condición a fijar le agregaron pimienta, sal, limón (me refieron a pagar bonificaciones por humedad, a retirar en procedencia, etcétera) y otras historias como dar créditos baratos, canjes de semilla e insumos, todos para lograr el abastecimiento a precios “estables” durante todo el año, que sólo lograron que algunos sectores que intermediaron hicieran su agosto para luego ser las mismas fábricas las que llevaron la tajada del león.

En algunos tiempos se intentó llevar al mercado de futuros, pero la villanía de algunos operadores -que ya no operan- terminó de sepultar la excelente idea.

¿Cómo proyectar un futuro para girasol si cada vez que se decide sembrar girasol se corre con el albur de que luego la sobreoferta destruya el precio? Tal vez haya alguna opción de preparar un mercado de futuro con índices para que la industria y productores se animen a producir poniendo el precio de indiferencia como umbral inferior, como precio de flotación para que la producción sea rentable y a la vez que la inclusión de otros ítems en el índice amortiguen los picos de precio.

Habrá que concientizar a los productores para que entiendan que no van al casino cuando producen girasol, que tendrán rentabilidad aceptable -tal como ocurre en muchas inversiones-, pero también la industria deberá poner lo suyo para que los precios de su materia prima sean más equitativos a lo largo del año. Fundamentalmente el Estado deberá entender que no puede ser más un socio de los sectores productivos y de valor agregado, sino un administrador de los recursos que generan ellos, poniendo reglas de juego estables.

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La mirada de José María Panero: “Vida y miserias del trigo en el primer semestre” http://wi631525.ferozo.com/la-mirada-de-jose-maria-panero-vida-y-miserias-del-trigo-en-el-primer-semestre/ Sun, 02 Aug 2020 13:56:51 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=44407 La siguiente columna fue escrita por José María Panero, corredor y analista de mercados de Bahía Blanca. Hace un análisis de lo sucedido con la comercialización del trigo en la campaña 2019/20, en el cual se precipitaron mucho las ventas de los productores y de los embarques de exportación, ante el cambio de escenario político […]

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La siguiente columna fue escrita por José María Panero, corredor y analista de mercados de Bahía Blanca. Hace un análisis de lo sucedido con la comercialización del trigo en la campaña 2019/20, en el cual se precipitaron mucho las ventas de los productores y de los embarques de exportación, ante el cambio de escenario político y la suba de retenciones, del 6,5% al 12% actual.

El productor triguero disparó sus ventas anticipándose a posibles medidas -que finalmente se tomaron- que perjudicaran sus ingresos. La captura de ingresos del sector es ampliamente criticable, y las medidas posteriores terminan complicando aún más los problemas que genera una venta mayúscula ajustando los stocks remanentes para la industria, dejándolos en manos de compradores que obviamente realizaron su especulación, ya que no tenían DJVE (Declaraciones Juradas de Venta al Experior).

Periodistas y analistas de mercado anunciaron un ajustado stock que podría provocar un aumento desmedido de precios y/o faltantes como consecuencia de mayor retención ante el aumento de valor, lo que traería aumentos que impactarían al consumidor final.

El gobierno estableció precios máximos o convenidos en las góndolas y la molinería tuvo el corset de precios en su producido que se ceñía al precio máximo que debía pagar por su materia prima. La exportación vio que el precio FOB comenzó a aumentar, impulsando a que los exportadores retornaran el trigo con ventas al interior del país, volviendo a perder el Estado la posibilidad de más ingresos vía exportación.

Hay quien opinaba que debieron cerrar los registros de exportación. Hay quien dice que no hacía falta, pero que sólo debía permitir a la exportación comprar lo que se exportara previa DJVE, evitando cualquier compra en demasía que implicara “especulación”. Y hay quien opina que el mercado debe moverse libremente, y que el productor que desee vender pueda encontrar la contrapartida, aunque esto signifique que alguien especule invirtiendo su dinero (sólo los que están registrados en el mercado granario pueden hacerlo) como deseen.

Una nueva postura aparecería dentro del sector ruralista, invitando al Estado a que permita que las fuerzas de la producción puedan tener la misma libertad para producir y especular reteniendo, contando para ello el aporte de financiación concreta para hacerlo, garantizando así el normal abastecimiento del mercado interno -sosteniendo la famosa doctrina k de la matriz alimenticia- y los excedentes que sean pujados en precio por los compradores para ser exportados.

Como vemos, ese año, nada de eso sucedió. La puja de precios quedó circunscripta a lo básico para que el precio tenga una formación deficiente: mayor oferta que demanda, y de no haber intervenido -esto es literalmente una regulación encubierta- el Estado, los que tenían el trigo en su poder podrían haber vendido a cualquier precio lo que manifestaba el deficiente stock.

Por suerte el agua no llegó al río, tal vez por temor a otras represalias que el gobierno argentino tiene acostumbrado al sector exportador, y fluyeron ventas hacia la molinería para normal abastecimiento de harina a la góndola.

La molinería impone condiciones de venta de trigo a los productores, castigando la calidad que no le interesa recibir y no pagando demasiado -pues siempre se producen en exceso- los trigos de calidad-. Se cumplen los preceptos de formación del precio: oferta y demanda, con la mirada severa del análisis molinero descontando ad libitum en sus laboratorios propios.

Pero vaya aceptación que ha tenido este año el trigo que les venden los exportadores, bajo el lema “esto es lo que hay…”. Los que hacemos uso de harina tres ceros para nuestros panes o pizzas vemos una coloración parduzco a negra fácil de entender.

Para cerrar un semestre en el que otros sectores la pasaron peor, nos queda como conclusión que la participación del Estado como socio en las ganancias con retenciones sólo impulsa menores producciones, y sin ellas obtendría mayores ingresos por exportaciones.

El Estado Argentino es el número 5 del fútbol. Todos los equipos juegan con doble cinco pero el nuestro la ve pasar y corre de atrás cometiendo faltas, por llegar siempre tarde. ¿El técnico debería cambiar la táctica, no?

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José María Panero: En la crisis de Vicentín o BLD "los productores no decidieron nada y lo peor es que pusieron su mercadería para financiar la fiesta" http://wi631525.ferozo.com/jose-maria-panero-en-la-crisis-de-vicentin-o-bld-los-productores-no-decidieron-nada-y-lo-peor-es-que-pusieron-su-mercaderia-para-financiar-la-fiesta/ http://wi631525.ferozo.com/jose-maria-panero-en-la-crisis-de-vicentin-o-bld-los-productores-no-decidieron-nada-y-lo-peor-es-que-pusieron-su-mercaderia-para-financiar-la-fiesta/#comments Mon, 13 Jan 2020 17:01:06 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=32291 Hay cientos y hasta miles de productores agropecuarios al borde de un ataque de nervios frente a las crisis declaradas por algunas grandes empresas del agro, en especial tras los casos de Vicentín y BLD. Muchos chacareros son acreedores directos o involuntarios de ambas compañías, ya que les entregaron sus granos ‘a fijar’. En el […]

La entrada José María Panero: En la crisis de Vicentín o BLD "los productores no decidieron nada y lo peor es que pusieron su mercadería para financiar la fiesta" se publicó primero en Bichos de Campo.

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Hay cientos y hasta miles de productores agropecuarios al borde de un ataque de nervios frente a las crisis declaradas por algunas grandes empresas del agro, en especial tras los casos de Vicentín y BLD. Muchos chacareros son acreedores directos o involuntarios de ambas compañías, ya que les entregaron sus granos ‘a fijar’. En el caso más reciente, el de la aceitera Vicentín, hay más de 1.000 millones de dólares de deudas que no se sabe todavía como se van a enfrentar. Eso es mucho dinero en un país que exporta productos agrícolas por 40 mil millones de dólares.

“Creo que la atomización que tienen los productores es gran responsable de los hechos que se dan hoy en día y que castigan a montones de productores. Hay una gran fragmentación, de acuerdo a los intereses de cada uno. En el último tractorazo de Pergamino, por ejemplo, Federación Agraria no participó y las demás entidades si. Eso me parece grave. Hay una atomización de intereses que provoca una atomización de ideas”, advirtió a Bichos de Campo José María Panero, un veterano operador del mercado de granos.

Panero, que lleva 35 años como corredor de granos en Bahía Blanca y su zona de influencia, y que participó de bolsas, cámaras y centros de corredores, usualmente ha mostrado un espíritu crítico respecto del funcionamiento del mercado de granos, basado en el libre mercado. “A finales de 2006 intenté presentar un proyecto de cambio de la comercialización granaria, con la idea de que todos los actores se sentaran y discutieran. Pero siempre las urgencias dejaban atrás lo importante”, se lamentó.

¿Y por qué habría que revisar cómo funciona el mercado de granos?

Panero contestó que “toda esta caída de los corre-acopios y de Vicentín ha sido con mercadería a fijar, la cual fue a los acopios o a las cooperativas, o a Vicentín directamente. Es decir, a todo un sistema que terminó financiando a Vicentín” y al resto de los compradores. Esto es así porque el productor cede su mercadería, que es la moneda fuerte del negocio agrícola. Y muchas veces esa mercadería cambia de manos (y moviliza recursos financieros millonarios) sin que él esté enterado ni siquiera.

Frente a crisis como las actuales, el mercado suele repetir que “si el productor decidió vender a fijar, se tiene que bancar la situación”. También se escucha que “si Vicentín o cualquier correacopio no paga, que el productor vaya a la Justicia”.

“¿Justo a la Justicia los mandan, donde nadie quiere ir a reclamar? Deberíamos ser conscientes de que entregar a fijar no puede ser en las condiciones que pone el comprador”, enfatizó el experto.

Escuchá el reportaje completo a José María Panero:

El experto comercial insistió que “hoy se entrega a fijar con un contrato que hace el comprador y eso no puede ser posible. El tomador de crédito te pone las condiciones a fijar. Y si no tiene dinero te dice ‘andá a reclamar a la Justicia’. Los productores son los que tienen que sentarse para evaluar cómo financiar a quien quieran financiar, pero poniendo ellos las condiciones y no siendo tomadores de condiciones cuando son los que bancan el crédito. Si no, andá a decirle a un banco que te preste dinero y que vos les pongas las condiciones al banco. Es un chiste”.

Por eso, según opina José María, “de ninguna manera puede funcionar el comercio de granos en mano de actores que no sean los productores. Es decir, los productores no participan pero son tomadores de todo: de ideas, de conceptos de negocios, y lo peor es que ponen su mercadería para financiar la fiesta”.

Para Panero, “el (producto) físico es la gran defensa que tiene el productor de su capital. De ninguna manera puede entregarlo con un contrato que no le garantiza nada”.

“Una de las cosas que tenía de bueno la Junta Nacional de Granos es que no podía salir mercadería del país a fijar, sin precio. Es decir, no se podía cargar mercadería a un barco sin precio formado. Esta tenía que estar vendida y pagada al productor. Hoy el productor financia exportaciones sin precio, y así, queda una deuda entre el que exportó con el productor y la mercadería puede no estar más en el país”.

¿Quién instaló este modo de operar en Argentina?– preguntó Bichos de Campo.

-Muchos dicen que esta es la manera de libre mercado que todos queríamos. En Argentina somos drásticos: o somos totalmente interventores y reguladores del mercado, o no hacemos nada. Nunca hay posición intermedia como sí hay en Estados Unidos. Allá, quienes estafan por vender la mercadería al productor son denominados Bernie Madoff y se llevan 150 años de cárcel, por vender cosas que no son de ellos”.

Vicentín es solo una empresa más de una larga lista de firmas endeudadas y con malos negocios. Según Panero, “finalmente el mercado absorbe el problema. Molinos Cañuelas, por ejemplo, sigue comprando y pagando mercadería, pero continúa con una deuda grande de 1.400 millones de dólares, y los activos que tiene no le alcanzan para saldar toda su deuda. Pero sigue funcionando a la espera de que alguien se haga cargo del problema”.

“Una cosa es que las empresas se absorban, otra es que quiebren, y otra es que dejen de pagar. Y así la Justicia recurre a las cámaras arbitrales para fallar en primera instancia, porque no tiene dominio o jurisprudencia para manejar estos temas. En el caso de Vicentín, la Cámara Arbitral de Rosario, espera y le da tiempo a Vicentín para que presente alguna propuesta”, declaró Panero.

“Si llega una propuesta de salvataje de Vicentín, bienvenida sea. Las cooperativas y acopios no pueden saldar esta deuda gigante porque le entregaron la mercadería a Vicentín. Muchos de los contratos de acopio son de mercadería en consignación, que operan prácticamente como si fuesen un corredor, y los corredores tampoco se pueden hacer cargo porque son mandatarios de un negocio”, explicó Panero.

E insistió: “Por eso es una barbaridad que salgan los granos del país sin estar pagos. Si esto se evitara, no ocurriría lo que ocurrió. Tiene que haber controles para ver qué se hace con la mercadería de los productores”.

Los silobolsas morigeraron algo la dependencia de los productores con el sistema comercial, pero tampoco permiten almacenar la mercadería física por un largo tiempo. Por eso, según Panero, una opción sería que se rearme “el sistema de acopios con desvíos ferroviarios como una muy buena idea, porque era un funcionamiento práctico”.

“Hoy se carga la cosecha desesperadamente, se abarrotan los puertos y las descargas, cuando debería haber una pausa en medio de una producción esperada en más de 100 millones de toneladas. No se puede moler todo de golpe. Se pueden utilizar los mercados de futuros como cobertura. Hay muchos esquemas para armar, sin necesidad de tener que sacarse toda la mercadería de encima como si fuese un problema, cuando luego sí se vuelve un problema por no tener las garantías necesarias”, razonó el corredor.

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Análisis: La porfía del trigo durará por lo menos hasta marzo http://wi631525.ferozo.com/analisis-la-porfia-del-trigo-durara-por-lo-menos-hasta-marzo/ Wed, 06 Dec 2017 17:34:48 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=5642 Por José María Panero (corredor de cereales).- Luego de llegar a un pico de 3.000 pesos, el precio del trigo sobre Bahía Blanca retrocede un 10% para poner un “pain in the ass” a los productores, que ya se aprestan a ponerse en la cola de las protestas por los aumentos inmobiliarios, la falta de […]

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Por José María Panero (corredor de cereales).-

Luego de llegar a un pico de 3.000 pesos, el precio del trigo sobre Bahía Blanca retrocede un 10% para poner un “pain in the ass” a los productores, que ya se aprestan a ponerse en la cola de las protestas por los aumentos inmobiliarios, la falta de quita de las cargas fiscales para la producción y los aumentos energéticos, el verdadero “paquete” de problemas que desmorona las rentabilidades productivas.

Resulta preocupante que los traders no hayan podido a principios de noviembre negociar en Abitrigo (como habitualmente se hace) los negocios que garanticen la colocación de nuestro trigo y que son los que evitan que se acumulen los saldos de la cosecha 2016/17 con las nuevas ventas de la 2017/18.

Parece que los industriales brasileños, a sabiendas que deben comprar más de 5 millones de toneladas, como es tradición, no quieren depender de un sólo comprador. Primero intentaron que el gobierno brasileño anuncie un arancel 0 para compras de trigo extra-Mercosur, en un escarceo aparentemente neutralizado por el Ministerio de Agroindustria, que es el que permitiría sostener una caída mayor del precio del trigo, en momentos en que el petróleo pone en jaque los fletes navieros.

Los brasileños -siempre hábiles negociadores- con sus movimientos han logrado neutralizar cualquier intento alcista, enfriando a los entusiastas productores, a la espera de que los exportadores trasladen esta baja.

Sabemos que el partido hay que jugarlo, pero los transportistas dieron el puntapié inicial subiendo las tarifas. Luego, con la suba del crudo WTI impulsó los valores del flete marítimo. Son todos costos que se descuentan en forma directa del precio al productor.

Sumado a la acumulación de físico, la porfía puede llegar hasta marzo, si es que Brasil compra trigo extra-Mercosur.

En síntesis, toda la industria molinera argentina que se subió a los futuros deberá ponerse curitas. Las opciones pueden ser basura orgánica. Los productores quemarán cebada e iniciarán un nuevo año con la zanahoria a la vista.

Algunos sabios ya vendieron toda la cosecha 2016/17, entendiendo que estamos en años con grandes producciones mundiales y los precios tienden a la baja. Las coberturas son un seguro que se paga para perderlo sin complejos y el gerente financiero tiene un escritorio al frente, mientras el gerente comercial toma mate en la cocina.

Como nunca, corazón para producir y pases cortos.

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