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La entrada Riffel y Elizalde midieron el impacto del cepo exportador sobre los márgenes de distintos modelos ganaderos: Cuando más chicos, peor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“A pesar que el cierre de las exportaciones no afectó el precio del ternero de invernada, las mismas tuvieron un impacto muy negativo sobre todas las categorías de vacas (gordas, manufactura y conserva). Por ende, los planteos que tienen bajos indicies reproductivos fueron los más afectados, llegando a reducciones del 19% en el margen bruto en el caso de campo propio con bajos porcentajes de destete (60% destete)”, definió un estudio elaborado por los socios de la consultora Riffel&Elizalde.

Es decir que el cierre de las exportaciones de carne vacuna tiene, según esta análisis, una primera y gran víctima: el criador de vacas, y cuanto más pequeño peor será su situación. Usualmente el índice promedio de destete (cantidad de terneros logrados sobre el stock de vacas) se reduce cuando más chico es el ganadero y más alejado está de la región centro. El promedio nacional de destete es de apenas 63/64%, por lo que la mayor parte de los productores está en dicha franja.
De todos modos, en su estudio sobre el Impacto del cierre de las exportaciones de carne vacuna sobre el margen económico de diferentes modelos productivos, los expertos concluyeron que también “todos los modelos de recría-terminación tuvieron un impacto negativo en los resultados económicos debido a un menor precio de venta de los novillos”.
“El cierre de las exportaciones afectó el precio de todas las categorías de novillos, aunque los mas perjudicados fueron los novillos pesados con destino exportación UE no Hilton. En este sentido, los planteos que producen este tipo de novillo fueron los más afectados, llegando a reducciones de 44 a 82 dólares por cabeza en el margen bruto”, precisaron los asesores ganaderos.
Este es el estudio completo:
Efecto del cierre de loas exportaciones Riffel y ElizaldeLuego de hacer estos números, Riffel y Elizalde añadieron que solo hubo una actividad que mejoró el margen bruto a partir del cierre de las exportaciones: el negocio corto de engorde a corral de terneros livianos, destinados usualmente al consumo interno.
Como se había supuesto con el anuncio de estas restricciones a la exportación, pero ahora confirmadas en las planillas de mérgenes ganaderos, el nuevo escenario “estimula el cambio productivo a favor de los animales livianos (300 kilogramos) respecto de los novillos pesados (420 a 460 kilogramos), lo cual redundará en una menor producción de carne en el mediano plazo”, dijeron los analistas.

Para Elizalde y Riffel, el cierre parcial de las exportaciones de carne vacuna “fue una medida inesperada para el sector ganadero, no solo por repetida sino también por lo poco efectiva para lograr una disminución del precio de la carne para el consumo interno”.
El análisis de los técnicos parte por interpretar que la medida afectó el precio de venta de las distintas categorías de hacienda en forma diferencial, según se trate de aquellas involucradas en la exportación (caso de la vaca de conserva) respecto de aquellas relacionadas con el consumo interno (animales livianos). Por lógica, esto impactó sobre “el resultado económico de las actividades ganaderas que las generan (cría, recría y engorde a corral)”.
Pero además, los costos directos de las distintas actividades han cambiado desde el cierre de las exportaciones iniciado a mitad de mayo. Las variaciones en los precios de los insumos llegaron incluso al estratégico maíz.

“Existe una gran variación en los precios ganaderos antes y después del cierre de las exportaciones. Los precios más afectados (en forma negativa) son las categorías que se exportan siendo más importante en las vacas (inferior y regular) con 15% promedio respecto de los novillos UE no Hilton, con 9% de promedio”, dijeron los especialistas.
Pero “las categorías destinadas al consumo interno (novillo 390 kilos y terneros/as gordas y vacas gordas), como los novillos Cuota 481, se vieron menos afectadas”, aclararon.
En estos dos meses de cierre y cupos, en tanto, el precio del ternero/a de invernada sufrió un leve retroceso mientras que el precio del grano de maíz tuvo una baja importante en el precio afectada por una caída en precio internacional del grano.
“Estos cambios en los precios relativos pueden afectan sin duda el margen bruto de las distintas actividades planificadas de antemano”, consideraron Riffel y Ellizalde, a la hora de encarar el análisis más fino de cómo quedaron parados los distintos modelos ganaderos.
En el caso de la cría vacuna estos gráficos muestran como se redujo el margen bruto expresado en dólares por cabeza en campo propio (no incluye el costo de oportunidad de la tierra). En campo alquilado (incluye costo de oportunidad de la tierra), los márgenes comienzan a ser negativos.
“Las figuras indican que los resultados económicos fueron afectados por el cierre de las exportaciones tanto en campo propio como campo alquilado. Sin embargo, el impacto fue distinto según el la eficiencia productiva lograda. Cuando el porcentaje de destete es bajo, el impacto negativo es mayor”, explicaron los profesionales. Mientras los campos más tecnificados retrocedieron 9%, los de peor desempeño reproductivo se desinflaron 19%.
En los modelos de recría-terminación el cierre de las exportaciones afectó el margen en forma diferente. Los modelos mas intensivos (mayor carga/ha) que se realizan sobre campos agrícolas (mayor costo oportunidad) fueron los más afectados con una reducción de 15 y 31 dólares por cabeza, para la recría a corral y pastura de alfalfa
Finalmente, en el Engorde a corral el cierre de las exportaciones no afectó el margen del engorde de terneros livianos en forma negativa, a diferencia de lo ocurrido en el resto de los planteos ganaderos.
“Es mas, por otras razones tales como una reducción del 15% en el precio del grano de maíz, este negocio se vio favorecido por las medidas tomadas por el gobierno nacional a mediados de mayo, logrando mejoras de 10 y 12 dólares por cabeza para machos y hembras, respectivamente”, apuntaron loa especialistas.
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]]>“La devaluación del peso ocurrida en agosto del año pasado, después de las PASO, afectó los precios relativos de la mayoría de los insumos que intervienen en los diferentes planteos ganaderos, así como del producto (terneros, animales terminados, etcétera). Los insumos aumentaron en pesos en forma significativa post-devaluación, sobre todo aquellos relacionados en forma directa al tipo de cambio, tal es el caso de los granos y subproductos de la agroindustria condicionados por el tipo de cambio”.
Este proceso es bien visible en el primer cuadro elaborado por los consultores:

Pero Riffel y Elizalde marcan que “a partir de mediados de marzo de este año comenzó a operar un factor imprevisto como fue el efecto del coronavirus, con efectos negativos sobre las variables económicas. Esto tuvo consecuencias internas (mayor emisión monetaria y aumento del tipo de cambio, aumento de la desocupación y pobreza, etcétera) y externas (caída en el precio de los comodities, menor exportación de carne a UE, etcétera), que afectaron los precios relativos nuevamente”.
Hay un cuadro específico para mostrar lo que sucedió con las variables ganaderos en este último bimestre. En principio, se puede observar que en los últimos dos meses el tipo de cambio y el precio del ternero aumentaron en la misma magnitud (7% y 8%, respectivamente), mientras que se registraron caídas en el precio del maíz y la hacienda gorda, de entre 4 y 5%:

Queda claro, la situación cambió. ¿Pero como impactó entonces el coronavirus sobre la rentabilidad de los diferentes modelos ganaderos que se realizan en el país. El informe de Riffel y Elizalde justamente compara los resultados económicos de diferentes actividades (cría, recría-terminación y feedlot) obtenidos para este año y compararlos con los obtenidos el año anterior para la misma fecha. La comparación s eha hecho a marzo y a mayo de cada año.
Descargar el estudio RESULTADOS ECONOMICOS DE LOS DIFERENTES SISTEMAS GANADEROS DE PRODUCCION DE CARNE VACUNA (Riffel y Elizalde, 2020)
Los analistas se detienen en diferentes modelos. Uno de cría que logra un porcentaje de destete del 80%, otro de recría y terminación; y finalmente un feedlot de terminación sin recría previa. En todos los modelos se asumió un precio de venta del novillo sobre base 410 kilos menos 6% gastos comerciales y un precio de compra del ternero más 7% gastos comerciales. El desbaste fue del 5% en la venta y la mortandad del 1,5%.
En estos dos cuadros se puede ver la evolución de los márgenes brutos (por cabeza y por hectárea) de cada una de esas actividades, realizadas sobre campo propio, para los tres momentos planteados (marzo 2019, marzo 2020 y mayo 2020).
“Las figuras indican que los resultados económicos son variables entre actividades. Cuando comparamos marzo 2020 contra marzo 2019 se observa una mejora en la cría y una disminución del resultado en todas las actividades de recría y terminación, respecto del año anterior. La cría en campo propio, sigue siendo una actividad de margen moderado, aunque este año fue la única que mejoro los resultados económicos, llegando a 126 dólaresd por cabeza (u$s/cab) y 88 dólares por hectárea (u$S/ha)”, apuntaron lso expertos ganaderos.
Pero de inmediato aclaran que “el resultado de esta actividad se reduce drásticamente cuando se realiza en campo alquilado. A diferencia de años anteriores, la cría puede pagar el costo de alquiler de la tierra y generar un resultado neutro a levemente positivo”. Esto se puede ver en estos dos gráficos:
Con todos estos cambios, hay cosas que Riffel y Elizalde deciden remarcar. Por caso, que “la cría en campo alquilado, que históricamente fue una actividad de márgenes negativos, presenta un resultado neutro tanto en u$s/cabeza como en u$s/ha”.
En la misma sintonía, concluyeron que “los mayores aumentos de precios registrados en los precios de la hacienda de invernada respecto de la destinada a faena y una suba moderada en los costos de alimentación y personal afectaron a todos los planteos ganaderos de recría y/o terminación. Por esta misma razón, la cría mantuvo los resultados económicos, aunque lejos de ser muy positivos sobre todo referidos por unidad de superficie”.
Otra conclusión es que el coronavirus “modificó radicalmente los resultados económicos respecto del mes de marzo de este mismo año”.
“En este sentido, la actividad cría fue la única que no sufrió variaciones en los resultados económicos, mientras que todos los planteos de recría y terminación se vieron muy afectados. En la medida que no reacomoden los precios de la hacienda gorda (por mayor tracción de la exportación fundamentalmente) la ganadería va a atravesar una situación muy difícil este año”, fue la delicada conclusión de los consultores.
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]]>La entrada Juan Elizalde destroza el mito del boom ganadero: “Tras 15 años, en producción estamos igual” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Elizalde realizó un análisis de los datos estadísticos de exportación de carne, donde se comprueba que actualmente, a pesar de tanto hablar del “boom ganadero”, los embarques registran un repunte pero con niveles que sigue bajos respecto a 2005, pasando de 772 toneladas en ese año a 630 mil toneladas estimadas para 201. Por supuesto que, frente a mínimos históricos registrados en el año 2013, la situación actual es mucho mejor. Pero dista bastante de ser un récord.
“Entre 2015 y 2019, cuando muchos se entusiasmaron con el cambio de gobierno, vemos que en ese período la producción de carne aumentó un 19% y la exportación subió un 69%. La ecuación indica que si produzco lo mismo y exporto el 69% más lo único que puedo resentir es que la gente deje de comer carne para exportar. Es decir, se lo saco al consumo interno. Porque no hay excedente”, sostuvo el experto.
Elizalde apoyó esa afirmación con datos del consumo per cápita de carne, que en los últimos 15 años cayó a un ritmo de 1,8 kilos anuales por habitante. En rigor, los argentinos consumían 70 kilos anuales en 2005 y bajaron a 49 kilos per cápita en la actualidad. “De ahí se sacó la carne para exportar”, sentenció Elizalde.
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“Lo que tenemos acá claramente es que si no producimos más, de algún lado hay un desequilibrio”, afirmó.
¿Y se puede exportar más si no se crece en producción? Elizalde puso el foco en la necesidad de nuevas formas de manejar la producción: “La faena de julio fue la más alta de los últimos tiempos, son los primeros terneros con buen crecimiento y son buenos novillos. El problema principal es por qué la situación actual no permite un equilibro ordenado entre consumo y exportación. Y el problema es de eficiencia productiva del stock de hacienda”, dijo.
En ese sentido, señaló que la gran vocación por aplicar tecnología en la ganadería usualmente “queda diluida en un mar de ineficiencia”. Cono dato, señaló que de 2011 a 2019 crecimos en stock 720 mil cabezas por año y el crecimiento de la producción de carne pasó a 62 mil toneladas por año. “Esto es, por cada vaquillona preñada que pongo en el rodeo produzco 89 kilos por cabeza. Pero si tomamos el kilo de carne carcaza por cabeza en ese período vemos que estamos clavados en los 51 kilos de carne carcaza por cabeza”.
Para clarificar el concepto, Elizalde sostuvo que “todo lo que incorporamos de tecnología se diluye en un mar de cabezas que después terminan generando 51 kilos de carne por cabeza. Evidentemente nuestro sistema tiene eficiencias no arregladas desde mucho tiempo, y los que aplican tecnología, en las pocas empresas que lo hacen, no terminan luciendo el rodeo nacional que no utilizan tecnología”, dijo.
A modo de ejemplo mencionó que “se avanza en una cosa y se empeora en otra, ya que se incorpora el feedlot pero no se hacen buenas pasturas”.
“El impacto en la producción de carne entonces no se nota. No hay que hacer apuestas en esto a futuro, no hay que apostar desde una empresa ganadera como si fuera un casino. Hay que hacer un plan ordenado de crecimiento analizando el negocio”, concluyó.
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