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kirchnerismo – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Sat, 24 Jul 2021 15:37:58 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png kirchnerismo – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Patricio Ballesty cortaba rutas en 2008, pero ahora asumió un cargo en el municipio más kirchnerista: “Me cuesta ver que un sector tan audaz como el campo esté en contra de las políticas de este gobierno” http://wi631525.ferozo.com/patricio-ballesty-cortaba-rutas-en-2008-pero-ahora-asumio-un-cargo-en-el-municipio-mas-kirchnerista-me-cuesta-ver-que-un-sector-tan-audaz-como-el-campo-este-en-contra-de-las-politicas-de-este-gobi/ http://wi631525.ferozo.com/patricio-ballesty-cortaba-rutas-en-2008-pero-ahora-asumio-un-cargo-en-el-municipio-mas-kirchnerista-me-cuesta-ver-que-un-sector-tan-audaz-como-el-campo-este-en-contra-de-las-politicas-de-este-gobi/#comments Sat, 24 Jul 2021 01:48:27 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=74041 A 100 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires se encuentra Mercedes, ciudad cabecera del partido homónimo. Es una zona eminentemente rural, pero a la vez se podría decir que se trata del “partido agropecuario más kirchnerista de toda la provincia de Buenos Aires”. Parece un contrasentido, pero es que de allí proviene el ministro […]

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A 100 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires se encuentra Mercedes, ciudad cabecera del partido homónimo. Es una zona eminentemente rural, pero a la vez se podría decir que se trata del “partido agropecuario más kirchnerista de toda la provincia de Buenos Aires”. Parece un contrasentido, pero es que de allí proviene el ministro del Interior, Wado de Pedro. Y el intendente municipal, su hermano Juani Ustarroz, está ligado directamente a La Cámpora.

¿Cómo conviven allí el campo y el kirchnerismo?

Hace cinco meses, luego de muchos años de trabajar para la empresa Corteva, el agrónomo Patricio Ballesty decidió dejar su puesto en esa multinacional para asumir, a pedido de Ustarroz, el cargo de director de Producción de Mercedes. A él le hicimos esta pregunta y con mucha tranquilidad Ballesty contestó que agro y kirchnerismo son dos actores totalmente reconciliables.

“Es lo que intentamos hacer. Hablando con todos los ministerios provinciales y nacionales, observamos que es infinita la cantidad de herramientas que hay (a disposición de los productores). Simplemente hay que gestionarlas y a veces lo que falla es eso”, dijo Ballesty a Bichos de Campo.

Mirá la entrevista completa a Patricio Ballesty:

Luego de trabajar durante 11 años en la industria semillera, Patricio decidió pasar a trabajar en el sector público reemplazando al ex director de Producción Marcelo Denápole, quien se jubilaba. “Venía del ámbito privado, de trabajar en Corteva Agriscience, y siguiendo un llamado interno de cambiar la realidad decidí pasarme a la política”, explicó.

“Estamos en un lugar estratégico muy importante, a 100 kilómetros de la Capital Federal, con autopista, con 105 mil hectáreas donde hay diversas explotaciones agropecuarias y un sector industrial muy planificado y cada vez más desarrollado. En Mercedes también hay montones de industrias metalúrgicas”, remarcó, sobre su área de trabajo.

Ballesty cree en el kirchnerismo. Para él no es un problema sino una virtud que el desarrollo agropecuario de la zona deba ser orientado por kirchneristas. “Si algo tiene el kirchnerismo aquí en Mercedes es que transformó la realidad de la ciudad en un cortísimo tiempo. Ustarroz ingresó como intendente en 2015 y dio vuelta la ciudad a través de su gestión”, manifestó, convencido.

También marcó que, por el contrario, “durante los 4 años del macrismo la línea no era directa para bajada de fondos. Pero en esta gestión se mostró que con gestión y honestidad se puede lograr mucho”.

Según el director de Producción de Mercedes, contra lo que usualmente se supone existe bastante política pública al servicio del productor agropecuario. “Hay créditos a tasas subsidiadas, hay subsidios, hay formas de capacitar técnicamente a las empresas y de certificarlas con normas de calidad y normas productivas. Está lleno de recursos y muchas veces no llegan” a las empresas agropecuarias, resaltó.

Lo azuzamos. Pero Ballesty aclaró que para acceder a estas herramientas no es necesario estar afiliado a La Cámpora.

“De hecho yo no tengo ninguna afiliación política. Sí tengo un acercamiento ideológico grande pero no tengo un partido político”, explicó. Y agregó: “Es más, durante el conflicto de las retenciones móviles en 2008 yo estuve protestando debajo de los puentes y hasta me llegué a considerar anti kirchnerista”.

-¿Y entonces qué te llevó a cambiar de opinión?

-Empecé a leer más, a salirme del ruido de los medios y a sacar mis propias conclusiones, y comprobé que se gestionaba para producir más y para tener más soberanía. Ahí empezó a cambiar mi forma de pensar.

-¿Y qué les dirías a los productores, que suelen seguir siendo tan opositores?

-A los productores les digo que se acerquen a los cuadros políticos, a las gestiones que van funcionando y que desde las bases pidan cambios en la política y que se trabaje bien.

Ballesty no niega que el campo y el kirchnerismo duermen en camas separadas, aún conviviendo irremediablemente bajo el mismo techo. Pero aseguró que -en ese contexto- lo mejor es “tener un diálogo sincero y buscar la forma de reconciliarlos”.

“Las herramientas están. El productor se caracteriza por su creatividad y por salir a flote de todas. Me cuesta ver que un sector tan audaz como el campo esté en contra de las políticas de este gobierno”, aseguró.

¿Y se pueden hacer cosas en la función pública?

El funcionario mercedino describió que en este momento de su gestión “estamos implementando un análisis de perfil productivo”, porque “queremos conocer qué hacemos y cómo lo hacemos, qué problemáticas tenemos, de dónde sacamos las materias primas y dónde las vendemos. Conociendo bien esto, podremos luego hacer un Mercedes pujante con cada vez más valor agregado y lo más verde posible. Ahí tenemos un desafío con las producciones periurbanas. Queremos también una industria cada vez más desarrollada”.

Trabajando en Corteva, Ballesty recorrió el país e incluso llegó a radicarse en Indianápolis, Estados Unidos, donde ocupó roles gerenciales. En los últimos años se dedicó a investigar la biodinámica y se especializó en el asesoramiento a productores agroecológicos y orgánicos para que encuentren formas de producir dentro de modelos sustentables.

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Marcelo Regúnaga cree que el cierre de las exportaciones tiene motivaciones políticas: “Ya les fue mal con esa estrategia, pero ellos son un poco suicidas” http://wi631525.ferozo.com/marcelo-regunaga-cree-que-el-cierre-de-las-exportaciones-tiene-motivaciones-politicas-ya-les-fue-mal-con-esa-estrategia-pero-ellos-son-un-poco-suicidas/ Sun, 23 May 2021 13:01:28 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=67943 “La medida es un disparate porque no van a lograr una rebaja de la inflación”, evaluó sobre el cierre de las exportaciones de carne vacuna Marcelo Regúnaga, un especialista en políticas agropecuarias que pasó por la función pública en diferentes oportunidades (en ambas acompañando al ex ministro Domingo Cavallo), y ocupó el cargo de secretario de […]

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“La medida es un disparate porque no van a lograr una rebaja de la inflación”, evaluó sobre el cierre de las exportaciones de carne vacuna Marcelo Regúnaga, un especialista en políticas agropecuarias que pasó por la función pública en diferentes oportunidades (en ambas acompañando al ex ministro Domingo Cavallo), y ocupó el cargo de secretario de Agricultura de la Nación. Ahora se dedica a la consultoría de empresas e instituciones.

En diálogo con Bichos de Campo, el ex funcionario se refirió a la decisión del gobierno conocida el lunes pasado y a la reacción de la Mesa de Enlace de entidades agropecuarias, al decidir un paro de comercialización de hacienda de nueve días.

Con respecto al paro de productores, evaluó que “se hace bien porque la gente está cansada. El sector tiene un nivel de presión impositiva y si no hubiera sido por el aumento de los precios de los granos el sector estaría en una crisis tremenda. Uno no puede quedarse con los brazos cruzados. Llegan momentos en que si uno no reacciona firme te llevan por delante y la sociedad está cansada de que se equivoquen las políticas y encima nos echen la culpa. Hay que ponerle límites al gobierno”, indicó Regúnaga.

Escuchá la entrevista completa:

Sobre la decisión del presidente Alberto Fernández de cerrar las exportaciones de carne vacuna, opinó que se trata de un golpe al sector más dinámico de la economía y al que podría resolverle al gobierno la crisis de la balanza de pagos. Además consideró que se atenta contra el empleo de un rubro que puede seguir funcionando y dando trabajo aún en épocas de pandemia.

“La medida es un disparate porque no van a lograr una rebaja de la inflación, ya que el 75% de lo que se exporta va a China y es carne se produce de la faena de vacas viejas que no se consume en el país”, indicó el ex secretario.

Luego recordó el daño que causó la intervención kirchnerista en el sector entre 2006 y 2015, cuando se perdieron más de 100 frigoríficos, más de 10 mil puestos de trabajo y 12 millones de cabezas de ganado.

“Aprendí de los errores”, decía Alberto. Pero copia con exactitud el cierre de las exportaciones de carne que ordenó Néstor hace 15 años

El ex secretario de Agricultura dijo además que todo esto sucede porque “cuando fracasan buscan un culpable”, en referencia a los gobiernos.

“Están fracasando con la inflación. Les molesta que la carne haya subido 60% pero no que la indumentaria haya aumentado 70%, lo mismo que los combustibles que manejan ellos”, comparó Regúnaga.

En la misma línea, evaluó que la medida que tomó el gobierno no tiene motivación racional, pues al país le faltan dólares que el sector aporta. El año pasado ingresaron 2.500 millones de dólares por las exportaciones de carne vacuna y, según trascendidos, ya hubo quejas de los países compradores de carne vacuna como es el caso de China o de Israel. Este último país importa desde Argentina el 40% de todas sus compras y tiene a sus rabinos certificando la faena kosher en estos momentos. Todo un papelón.

“La duda es si lo hicieron porque decidieron que es importante enfrentarse con el campo, como estrategia, lo que es suicida porque ya les fue mal con esa estrategia. Pero ellos son un poco suicidas”, sostuvo el ex funcionario, en relación a los actuales ocupantes de la Casa Rosada.

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El INTA se politiza peligrosamente: El kirchnerismo más duro quiere avanzar sobre la conducción del organismo y ya condiciona a muchos investigadores http://wi631525.ferozo.com/el-inta-se-politiza-peligrosamente-el-kirchnerismo-quiere-avanzar-sobre-la-conduccion-del-organismo-y-ya-condiciona-a-muchos-investigadores/ http://wi631525.ferozo.com/el-inta-se-politiza-peligrosamente-el-kirchnerismo-quiere-avanzar-sobre-la-conduccion-del-organismo-y-ya-condiciona-a-muchos-investigadores/#comments Sun, 14 Feb 2021 15:03:05 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=58730 Esta anécdota es verídica y muestra el estado de tensión que existe en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) debido a la politización creciente de muchos de sus integrantes. El jefe de una experimental encontró, en pleno auge del covid, a varios trabajadores compartiendo el mate y no tuvo más remedio que aplicarles un […]

La entrada El INTA se politiza peligrosamente: El kirchnerismo más duro quiere avanzar sobre la conducción del organismo y ya condiciona a muchos investigadores se publicó primero en Bichos de Campo.

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Esta anécdota es verídica y muestra el estado de tensión que existe en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) debido a la politización creciente de muchos de sus integrantes.

El jefe de una experimental encontró, en pleno auge del covid, a varios trabajadores compartiendo el mate y no tuvo más remedio que aplicarles un día de suspensión, como sanción muy leve por el riesgo sanitario que esta actitud implicaba para todo el resto del personal. Pero los reprendidos tenían muy buena llegada con el gremio APINTA, que reclamó directamente al director nacional del organismo, Carlos Parera, quien insólitamente desautorizó al funcionario y ordenó levantar  esa suspensión.

Parera ya había dado muestras de docilidad frente a ese tipo de presiones cuando ordenó, hace unos meses, dar marcha atrás con un pedido del director del Centro Regional Buenos Aires Norte, Hernán Jorge Trebino, para que la justicia les permita continuar allí con una serie de ensayos sobre aplicaciones de agroquímicos que se veían amenazados por el fallo que prohíbe las fumigaciones a 1095 metros en torno a los centros poblados de Pergamino. La sede local del INTA está dentro de esa franja de prohibición.

La grieta por los agroquímicos vuelve a apoderarse del INTA: El director nacional desautorizó un pedido de la Experimental Pergamino para poder seguir investigando

 

En el INTA Balcarce, una de los principales enclaves de investigación agropecuaria del país, ya se han producido también algunas renuncias de profesionales reconocidos por razones de índole política.

A esta altura, lo que está quedando muy claro es que el INTA vive un intenso proceso de politización que altera la vida institucional. La empobrecedora grieta que se vive en todos los eslabones de la sociedad tiene su propio capítulo en este instituto público, que debería ser lo más aséptico posible y ofrecer espacios de paz y tranquilidad para el desarrollo de sus investigaciones.

En declaraciones radiales, el secretario general de APINTA, Mario Romero, blanqueó esta situación de modo más que generoso, reconociendo que hay sectores del organismo -incluso su gremio- que impulsan este tipo de  enfrentamiento entre modelos más que a hacer lo que deberían hacer: defender a sus afiliados para que puedan generar investigación y extensión agropecuaria. Por supuesto que -un clásico- el sindicalista le echó la culpa de esta colisión al otro gobierno, el de Mauricio Macri.

“En el INTA la línea de conducción administrativa es de carrera, el director nacional es de carrera (en referencia a Parera). Pero las grandes políticas se manejan desde el Consejo Directivo, donde hoy las votaciones son perdidas por el oficialismo, desde el tema de sumarios administrativos hasta algunos concursos para cubrir cargos. Se están avalando irregularidades que estamos denunciando y que van a terminar en la justicia”, amenazó el sindicalista.

Escuchá ese reportaje completo a Mario Romero en Radio Gráfica:

“La verdad que un organismo como el INTA debería estar acompañando políticas activas del gobierno, que a veces se ven retardadas por estos tipos que están poniendo palos en la rueda. Son los mismos que hablan de que el Estado no responde, que el gasto es excesivo, y que cuando estuvieron en el gobierno (en referencia a los cuatro años de macrismo) aplicaron políticas de restricciones presupuestarias. Pero son los mismos que cobran 150 mil pesos por mes y no se pueden mover”, amplificó Romero, dejando muy en claro cuál es el tenor del enfrentamiento. El sindicalista reclamó “democratizar estas representaciones”.

“El máximo nivel de decisión del INTA es el Consejo Directivo, regido por un presidente y un vicepresidente designados por el Poder Ejecutivo Nacional. El Consejo Directivo integra un cuerpo colegiado con cinco representantes del sector público y cinco del sector privado. De esta manera se garantiza una activa participación del sector productivo en la fijación de las políticas y las estrategias globales de decisión institucional, como así el control social de su accionar”, define la página web del INTA sobre el órgano de conducción que ahora APINTA ubica como principal escollo para poner al organismo en línea con el “proyecto nacional” del gobierno de Alberto y Cristina.

Por el Estado figuran en esa Consejo Directivo la presidente del INTA, Susana Mirassou; y el vicepresidente Tomás Schlichter, además de un representante del Ministerio de Agricultura, Manuel Pedreira. El sector público aporta además dos representantes por la universidad: Por las facultades de Ciencias Agrarias aparece Liliana Monterroso y por las de Veterinaria lo hace Humberto Luis José Occhi.

Pero luego hay cinco representantes de las entidades gremiales y técnicas de los productores: AACREA con Alejandro Conci; Coninagro con Nicolás Carlino; CRA con Sergio Melgarejo; la Federación Agraria con Pablo Paillole; y la SRA con Santos Zuberbhuler.

Según la visión de principal gremialista del INTA, los representantes tanto de la Universidad como de las entidades rurales son quienes frenan que el organismo se encolumne más decididamente con los planes del actual gobierno. Para Romero, el poder de veto de la Mesa de Enlace se podría resolver ampliando ese consejo directivo a representantes de la pequeña agricultura familiar, la industria metalmecánica y los propios trabajadores.

En esta encarnizada discusión por el poder, en sus declaraciones mintió Romero cuando dijo que la conformación actual del Consejo Directivo del INTA fue decidida por un decreto de la dictadura. En realidad fue una medida del gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Se trata del decreto 287 del 10 de marzo de 1986.

Más allá de que 35 años después puede parecer razonable discutir las representatividades en dicho órgano de conducción, resulta inevitable remarcar que lo que sucede actualmente dentro del INTA es un intento de los sectores ligados al kirchnerismo de controlar todos los hilos de poder dentro del instituto.

Esta ofensiva no siempre es bien vista por los sectores más académicos dentro del INTA, a los que muchas veces se los cuestiona simplemente por trabajar a favor de un supuesto modelo agrícola antagónico con los intereses nacionales. Utilizar la palabra “agroquímicos” para referirse a un insumo fitosanitario es muchas veces motivo de sospecha. La militancia les dice “agrotóxicos”.

¿Y quiénes protagonizan esta ofensiva que tiene a maltraer a muchos científicos? No solo los gremios como APINTA y ATE bancan estas posiciones. También hay un nutrido grupo de técnicos y profesionales que ingresó al organismo en los últimos tramos del gobierno de Cristina Kirchner, cuando La Cámpora era palabra santa.

Según datos oficiales, para 2018 había 7.993 empleados en el INTA. Más allá de las quejas de los kirchneristas, la gestiones de Amadeo Nicora y Juan Balbín dentro de ese instituto durante el gobierno de Macri evitaron todo lo posible los recortes en la plantilla de personal. Aún a costa de restringir el presupuesto operativo para investigaciones, no hubo allí despidos masivos como los que sí se produjeron en el Senasa o en el propio Ministerio de Agricultura.

No puede dejar de remarcar esta crónica sobre una creciente politización en el INTA la aparición de nuevas expresiones internas, como una flamante agrupación “Frente de Todos INTA”, que en los últimos días ha difundido una proclama a tono con los reclamos de Romero, el sindicalista.

Los kirchneristas empleados en dicho organismo, en ese documento, cuestionan con dureza a la Mesa de Enlace y se encolumna con el gobierno en la presente discusión sobre los altos precios de los alimentos. Justifican la existencia de las retenciones y los controles de precios. Proponen la recreación de una Junta Nacional de Granos (JNG) e insisten con la necesidad de expropiar la aceitera Vicentin, para que el Estado intervenga de manera mucho más decidida en el comercio de granos.

El Frente de Todos INTA, además, reconoce tener serias diferencias con el ala más moderada del gobierno de Alberto Fernández. “Tenemos discrepancias importantes con algunas medidas (o falta de medidas) del Gobierno Nacional y el Ministerio de Agricultura. Marcha atrás con la expropiación de Vicentin y el cierre de las exportaciones de maíz, con la falta de control de los embarques en los puertos”.

Pero también aclaran que no sacarán los pies de la amplia coalición oficialista porque “tenemos claro que a quienes nos enfrentamos son los mismos enemigos del pueblo de siempre: la vieja y nueva oligarquía, los agroexportadores, la Sociedad Rural y sus hijos actuales, la Mesa de Enlace y sus socios”.

No sería grave, acaso un simple estudiantina, si entre los “enemigos del pueblo” estos militantes no listaran a veces a muchos investigadores del propio INTA, que acaso solo tengan el defecto de estudiar cuestiones mucho más terrenales, como el desarrollo sustentable de la producción en humedales, los patógenos en el temible cultivo de la soja, nuevas variedades de arroz que luego sembraría el CEO de Clarín o la posibilidad de introducir de modo sustentable la ganadería en el monte chaqueño.

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Jorge Giacobbe es lapidario con la estrategia comunicacional del agro: “Lo que piensan los jóvenes del campo es peor que lo que piensa el resto de la sociedad” http://wi631525.ferozo.com/jorge-giacobbe-es-lapidario-con-la-estrategia-comunicacional-del-agro-lo-que-piensan-los-jovenes-del-campo-es-peor-que-lo-que-piensa-el-resto-de-la-sociedad/ http://wi631525.ferozo.com/jorge-giacobbe-es-lapidario-con-la-estrategia-comunicacional-del-agro-lo-que-piensan-los-jovenes-del-campo-es-peor-que-lo-que-piensa-el-resto-de-la-sociedad/#comments Wed, 04 Nov 2020 12:58:47 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=50315 Hace un tiempo ya, la consutora Giacobbe & Asociados realizó un estudio de percepción con 2500 encuestados para conocer cuál es la visión que la sociedad tiene sobre el agro, analizando también los mitos, prejuicios y preconceptos que operan en la población argentina sobre la gente del campo, sus reclamos y sus tareas. En base […]

La entrada Jorge Giacobbe es lapidario con la estrategia comunicacional del agro: “Lo que piensan los jóvenes del campo es peor que lo que piensa el resto de la sociedad” se publicó primero en Bichos de Campo.

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Hace un tiempo ya, la consutora Giacobbe & Asociados realizó un estudio de percepción con 2500 encuestados para conocer cuál es la visión que la sociedad tiene sobre el agro, analizando también los mitos, prejuicios y preconceptos que operan en la población argentina sobre la gente del campo, sus reclamos y sus tareas. En base a esos resultados y a su propia percepción, Jorge Giacobbe (hijo) construye un diagnóstico que no por crudo deja de ser necesario. Mejor dicho, resulta imprescindible escucharlo.

“Tomamos algunas divisiones tales como las ciudades pequeñas, intermedias y grandes para comprobar si en las ciudades pequeñas era favorable el clima del campo y notamos que no lo era. También hicimos un corte sobre los jóvenes, para ver si el problema del campo en relación con el resto de la sociedad está en vías de solucionarse, y notamos que está más bien en vías de profundizarse, porque lo que piensan los jóvenes del campo es peor que lo que piensa el resto de la sociedad”, dijo Giacobbe a Bichos de Campo.

Para el especialista en opinión pública, “hay una batalla cultural que se perdió en todos los campos. Si los jóvenes opinan peor que las edades intermedias o altas, eso significa que el problema se va a profundizar. Hoy los jóvenes no tienen al campo puesto ni en un lugar de prestigio ni como objeto de deseo para desarrollarse allí a futuro; se tiran de cabeza a pensar en Amazon, en Google o en Silicon Valley respecto del campo, siendo que este campo es el Silicon Valley para otros”.

Mirá la entrevista completa a Jorge Giacobbe:

Puede que la gente de la ciudad esté repleta de preconceptos sobre los productores. Pero también hay cosas que revisar en la propia percepción que tiene de si la gente de campo, Giacobbe manifestó que “se auto perciben como si fueran héroes, porque arriesgan mucho con lo que hacen, porque agachan el lomo y le pusieron mucho valor agregado, porque crecieron en las últimas décadas sin ninguna ayuda del Estado o con la pata en la cabeza. Esto es lo que ellos piensan de ellos mismos”.

“Pero del otro lado hay una sociedad que los ve como anti héroes, que cree que son pocos y que se llevan los dólares, que son ricos, que no arriesgan nada, que las que trabajan son las máquinas, que el trabajo que producen es poco y de baja calidad, que negrean a la gente, que contaminan, que rocían a los niños con ´agrotóxicos´ cuando están en el patio de una escuela y que producen alimentos que son transgénicos”, avisó.

– Entonces, de algún modo, ¿el productor agropecuario se considera víctima y la opinión pública lo considera victimario?

-El productor cree que tiene el prestigio que puede tener un leñador canadiense o un bombero de Nueva York, y en realidad tiene el prestigio de un barco ballenero japonés. Esa diferencia de percepciones genera un problema que es muy importante resolver en estos tiempos, que es el problema del permiso social. Hoy nadie puede ejercer una actividad sin el permiso social o sin la anuencia de la sociedad. Si la sociedad está en contra, la política se va a aprovechar todo el tiempo. La gente cree que el campo paga pocos impuestos. En las encuestas, la mayoría nos responde que si asumieran la presidencia de la Argentina le pondrían más impuestos al campo o se los dejarían tal cual están. Al campo le ponen más impuestos y lo agobian, pero no entiende que el plan de salida de esto no es hablando más con la política ni esperando que cambie el gobierno para que haya un giro ideológico; el campo necesita una alianza con la opinión pública. El día que esta los proteja, el sistema política no le podrá tocar más el bolsillo ni podrá abusar más de ellos.

-Entonces el problema es más profundo que lo ideológico. ¿Es cultural?

-Si. Un político no se mete, por ejemplo, con un cuartel de bomberos, ni le saca el autobomba, porque está puesto en un lugar de prestigio social y de cuidado, ningún político se animaría a eso. En cambio, cuando un gobierno le aumenta los impuestos al campo nadie dice nada porque la opinión pública está de acuerdo. Por eso pienso que el campo debe lograr la protección de la opinión pública para ser intocable; sin embargo el campo insiste en seguir haciendo lobby con la política, la cual, además, cambia cada 4 años. Una alianza con la opinión pública es mucho más estable.

Miremos el caso del ‘farmer’ norteamericano, que es una figura de prestigio muy importante, de configuración de la identidad general nacional, tanto que cualquier persona que quiere llegar a la presidencia de los Estados Unidos debe arrodillarse ante este sector durante la campaña. Aunque el peso real sea poco, porque el campo tiene muy bajo peso en términos de la economía de ese país, siendo menos del 1%, nadie se mete con los ‘farmers’ porque la opinión pública le tiene mucho prestigio. Eso es lo que creo que debemos trabajar acá.

– Están los dos lados de la grieta y la estigmatización que se tiene del productor argentino. ¿Cómo construir un consenso social entonces?

-La identidad nacional está en pugna entre aquellos que dan batalla. Los que no la dan pierden el partido 10 a 0 y esto es lo que pasó con el campo. Siempre hay algún productor que de buena leche me dice: ´Jorge, además de levantarme a las 5 de la mañana todos los días, además de agacharme para sembrar, para cosechar, de rezar para que llueva, de arreglar mis máquinas; además de todo el esfuerzo que tengo que hacer y de aportar los pocos dólares que entran, ¿Tengo que convertirme en un sujeto comunicacional?´ Y yo tengo que decirle que sí, aunque suene cruel, porque implica pedirle cada vez más. Pero es así, porque no dieron batalla, porque se dejaron ganar sin entrar siquiera al ring. Si vos querés convencer a alguien de su error, primero tenés que abrirle simbólicamente la tapa de la cabeza y ver cómo es esa maraña de mitos y prejuicios cual si fuera una bomba para ir desactivando uno a uno. No hay que enojarse con eso, sino que hay que entender las razones sobre porqué el otro te critica o te pone en un lugar diabólico o nocivo.

Sergio Berensztein asegura que “el campo nunca tuvo un lobby efectivo porque hay mucha fragmentación”

-¿Y cómo se da esa batalla?

-No se trata de ir a la batalla como hace el kirchnerismo, con ese filo en las discusiones, sino que se trata de ir a una batalla desde otro lugar, no desde la confrontación sino desde la seducción. La gente que de buena leche va desde el campo a los medios de comunicación a dar la batalla, a la segunda pregunta del periodista termina irritada, quejándose y diciendo que ellos traen los dólares y que los mismos se gastan en choripanes y planes. Me parece que no deben decirse las cosas desde ese lugar porque eso genera más irritación en un sector al cual el campo necesita convencer y seducir. Mucho antes que los argumentos hay un problema de estilo. Desde lo político necesitamos más Mahatma Gandhi y menos Che Guevara.

-Y volvemos a que el agro comunica mal.

-Claro, y volvemos al principio, no se está seduciendo a los jóvenes y estos siguen yéndose del campo o de pueblos pequeños, seducidos por las grandes ciudades, donde quizás vivan una menor calidad de vida, pero los padres que tienen y viven en el campo no logran transmitir esas riquezas a sus hijos y entonces los jóvenes prefieren ser oficinistas en cualquier ciudad que quedar a cargo del campo familiar, porque no hay un relato épico que tenga sentido, porque ese relato lo construyeron otras áreas de la producción y otras formas de vivir. Este problema desmembra también a una familia.

– Es claro que para vos no alcanza solo con el lobby político y que habría que ir por otro lado. ¿Cuál es ese otro lado?

-En esto quiero aclarar que para mi tampoco alcanza con lo publicitario; esto no se resuelve con un publicista genial, cuatro carteles y un spot de TV o redes sociales que diga que el campo es bueno. Acá hay que cambiar cultura y eso es un proceso muy largo y muy costoso, no solo en dinero, sino también en esfuerzo personal. Hay mucho nivel de vedetismo y es difícil pensar un plan donde todos se junten. Y si se juntaran, ¿Qué harían? ¿Un spot o un asado para un puñado de periodistas en el campo? ¿Apelarían a las formas clásicas de la publicidad, de la propaganda y del lobby periodístico?

-¿Y entonces qué hacer?

-Yo creo que hay que criar una generación de jóvenes atomizada pero con el mismo espíritu comunicacional. Si juntamos los perfiles de redes sociales, los núcleos a los cuales puede comunicar cada joven que está relacionado al campo, se llegaría a un mayor público que si lo hicieran con un par de carteles y mensajes publicitarios. Si dejan de enojarse con los demás y logran dialogar con una comunicación más épica, en una de esas conseguimos un esquema comunicacional no centralizado, sino atomizado que puede ser mucho más poroso en todos los estratos de la sociedad.

– ¿Creés que las crisis de ahora pueden ser oportunidades para mostrar que el agro puede aportar a la construcción de un bien común y sumar, o esa ya es una batalla perdida?

-Yo creo que una crisis es un momento de oportunidad y debilidad a la vez. Tanto lo creo que lo tengo tatuado en un brazo, pero también creo que los argentinos atravesamos las crisis y no necesariamente aprendemos. Yo creo que las crisis las transitamos como un trauma, y así vamos quedando más heridos, sobre todo los rangos etarios más grandes que están muy rotos. Yo, repito, pondría los cañones en las generaciones menores de 35 años que no vivieron la crisis de 2001 y que vivirán esta crisis presente. Ojalá esta crisis le sirva, no para frustrarse, sino para rebelarse en contra de eso, que es dejar de esperar que sea la política la que lo arregle. En 1972 Argentina tenía 6% de pobres y 4% de desocupados, y la inteligencia sumada de todos los que vinieron después nos convirtieron en todo el quilombo que somos hoy. Nos tenemos que dar cuenta que entre ellos se pelean, pero en definitiva ninguno supo hacerlo bien, y mirá que le prestamos el poder a civiles y militares, a peronistas y radicales, a kirchneristas y al PRO, por izquierda y derecha, por liberales y estatistas.

-¿La política entonces no sirve para cambiar las cosas?

-Dejemos de pensar que esto es algo que resuelve el poder. Esto lo resuelve una nueva generación, con otro espíritu. ¿Qué haces en tu vida cotidiana con el que opina mal de vos? ¿Lo insultas, lo descalificas o intentas seducirlo? Se trata de ver dónde ponés la carga de la responsabilidad, si en vos o en el afuera. Las generaciones que nos preceden siempre pusieron la culpa afuera, entonces siempre es una conversación acerca de quién tiene la culpa. Las nuevas generaciones pueden hacer un click aquí, que no es político ni ideológico, sino psicológico.

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Sergio Berensztein asegura que “el campo nunca tuvo un lobby efectivo porque hay mucha fragmentación” http://wi631525.ferozo.com/sergio-berensztein-asegura-que-el-campo-nunca-tuvo-un-lobby-efectivo-porque-hay-mucha-fragmentacion/ Mon, 02 Nov 2020 21:11:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=50312 El analista político Sergio Berensztein, junto a María Elisa Peirano, acaban de presentar el libro “La primera revuelta fiscal de la historia”, en donde analizan en profundidad el conflicto de 2008 por la Resolución 125. El conflicto parecía a priori solo una discusión tributaria, pero terminó impactando en la política, la cultura y hasta la […]

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El analista político Sergio Berensztein, junto a María Elisa Peirano, acaban de presentar el libro “La primera revuelta fiscal de la historia”, en donde analizan en profundidad el conflicto de 2008 por la Resolución 125. El conflicto parecía a priori solo una discusión tributaria, pero terminó impactando en la política, la cultura y hasta la ideología de la Argentina hasta el día de hoy.

Berensztein y Peirano analizan cómo la 125 derivó en la famosa grieta, que todavía hoy permanece y explican por qué el campo sigue teniendo una representación política insignificante y un poder de lobby muy acotado, explicado en parte a su gran fragmentación. La investigación termina con una propuesta para evitar una nueva crisis del campo.

Mirá la entrevista completa a Sergio Berensztein:

-¿Por qué un libro que repase lo que fue el conflicto de la 125 doce años después?

– Hay un componente analítico de la 125 donde apareció un sector latente como el campo y que cambió completamente lo lógica del kirchnerismo que se radicalizó mucho en ese momento. Como ese proceso no estaba del todo estudiado, nosotros quisimos hacer un aporte para argumentar que esta última grieta que tenemos hoy es hija de la 125, y en los últimos días la vimos volver con toda su dimensión.

– Este conflicto en torno a lo que está pasando con Etchevehere por ejemplo. ¿Te parece que es una continuidad histórica de aquella crisis de 2008?

-No es exactamente lo mismo, pero con Vicentín, por ejemplo, también vimos al campo ponerse de pie. Ya antes de la pandemia veníamos en un in crescendo de movilizaciones, muy parecido a lo que pasó con la 125 por las retenciones, pero como vino la pandemia todo quedó desdibujado y los productores volvieron a sus chacras. Mi impresión es que si no hubiéramos tenido pandemia seguro que esto escalaba más. Se liberó una energía participativa en ambos lados de la grieta. La Cámpora es hija de la 125, la lucha contra los medios de comunicación como Clarín, también surgió ahí, el primer cartel ´Clarín miente´ se originó ahí; Carta Abierta surgió con la 125, la expropiación de los fondos de pensión que fue el inicio de este tipo de estatismo, también surgió ahí, porque al no poder capturar más renta del agro, el kirchnerismo fue por las jubilaciones y pensiones, por ende, buena parte de lo que es el kirchnerismo nació ahí. Del otro lado, el 8N, del cual ahora se cumple un nuevo aniversario con otro cacerolazo, cuando fue lo de Nisman, sobre todo la red de Fiscales que ayudó de forma autónoma a garantizar la transparencia del proceso electoral en el 2015, bueno todo esto también tiene que ver con el conflicto del Campo- Gobierno.

Antes tuvimos agro legisladores que aunque no hicieron gran diferencia constituyeron el primer impulso de participación. Ahí hay mucho para entender todo este reclamo de límites a un Estado cada vez más intervencionista y el reclamo por institucionalidad. Todo eso surgió por primera vez con la 125. Por eso este libro.

– De todos esos conflictos que enumerás y que tienen su raíz en el agro, el que menos beneficiado salió fue el propio agro. Doce años de no política agropecuaria en un país agropecuario es algo que cuesta explicar. 

– El campo nunca tuvo un lobby efectivo porque hay mucha fragmentación, y esto no implica desconocer el esfuerzo institucional enorme que hay, con una enorme vocación participativa en la Mesa de Enlace, en los grupos CREA, en Maizar, y otras entidades. El agro está fragmentado geográficamente y cada producto tiene su lógica, no todos hacen todo y al final la cuestión sectorial pesa más que los intereses comunes del sector. Al mismo tiempo es un sector tan productivo y eficaz que muchas veces tranqueras adentro podes compensar las pérdidas por impuestos u otras regulaciones malas que se dan tranqueras afuera. En Francia por ejemplo, los agricultores se benefician de otros sectores más eficientes que ellos, pero acá el más eficiente es el campo. Por eso, para que acá el campo deje de ser el pato de la boda hace falta que otros segmentos de la economía argentina sean igual o más dinámicos que este sector, por ejemplo la minería, la energía, la pesca, el turismo, la economía del conocimiento en términos de servicios profesionales de exportación, que son fundamentales para diversificar la producción de dólares en general, y sobre todo la innovación. Debe haber múltiples motores de crecimiento, no sólo el campo.

– La polarización del kirchnerismo frente al agro, en términos tributarios o discursivos, ¿Tiene que ver con razones ideológicas profundas, o la ideología es una excusa para sacarle plata?

-Hay una mezcla de cosas, hay intereses económicos, fiscales y cambiarios, pero también hay ideología y el kirchnerismo fue buscando ideologías a lo largo del tiempo. Ahora con Grabois encontró la cuestión del rechazo al paquete tecnológico, al glifosato y a las modificaciones genéticas. Hay como una música europea de fondo, pero acá hay un componente en la agroecología familiar, de cierta utopía bucólica donde se supone que es una especie de reforma agraria 3.0, y ya no es darle la tierra a los campesinos, porque en Argentina no hay campesinos, sino traer marginales de los grandes centros urbanos y educarlos para que tengan sustento familiar y un excedente para mandar a las ciudades. Acá sería como un contra modelo al sofisticado de exportación que tenemos.

Son modelos en pugna donde se busca cuestionar la lógica que caracterizó una revolución que vivió la Argentina a partir de la siembra directa, en los últimos 30 años, y se trata de cuestionar con un discurso más de izquierda, más proambiental, y creo que ahí sí hay ideología. Lo ves en el INTA, cuando miras las tesis que se escriben en muchas universidades públicas.

– Vos también tenes una mirada regional. Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil son países excedentarios en su producción de alimentos cuando en otros países del mundo eso no sucede, sino que más bien son deficitarios. ¿Pero por qué deben ser dos modelos confrontativos? ¿No hay espacio para todos? ¿ O es una réplica de la grieta también instalada en los modos de producir?

-Obviamente pueden ser complementarios y así podríamos tener redes de economía solidaria que abastezcan a las ciudades, asegurando que haya compra local para que el trabajo de muchas familias tenga valor. Y esto no es contradictorio con una agricultura de exportación de élite que encima debe industrializarse más. Son dos nichos distintos, pero la lógica kirchnerista busca el conflicto para capitalizar, y busca la polarización de visiones donde no hay un punto intermedio. En esto yo creo que no hay que evitar el debate sobre la cuestión ambiental. La cadena agroindustrial necesita dar ese debate porque hay cosas que corregir, como en todo. Por ejemplo, la siembra directa es una revolución en materia ambiental y es una gran contribución al medio ambiente. Y con el glifosato, también hay que darlo al debate, porque creo que hay una especie de mito urbano en torno a eso. El mal uso de otros productos también genera situaciones horribles. Se escuchan muchos argumentos de gente inteligente que tiene prejuicios, y a los prejuicios se los vence con educación. Hay que generar mecanismos de integración entre campo y ciudad.

– ¿Hay riesgo de que esta grieta política e ideológica entre campo y kirchnerismo se traslade hacia una grieta entre lo urbano y lo rural? Sería terrible eso en términos de desarrollo

-Si, y perderíamos todos. La 125 generó un encuentro hasta ese momento inexistente entre la ruralidad y las grandes ciudades. Por ejemplo, Rosario en mayo de 2008, ¿Te acordás? Hubo un millón de personas y además se dio una apropiación de los símbolos patrios, algo que para el kirchnerismo fue devastador, y que sigue hasta hoy; fijate los banderazos de hoy que son con banderas argentinas, y esa disputa simbólica es crucial para un movimiento que se ve como muy nacionalista. Eso hay que tenerlo en cuenta porque hubo un encuentro Campo-Ciudad. Yo creo que hay que evitar las divisiones de clases, porque es lo que el kirchnerismo busca, asociar a esta clase media o a la gente que se queja por el tipo de cambio como una cosa de ricos, y todos sabemos que no es así, pero este estigma puede generar un odio de clases que en Argentina estaba muy segmentado, y esto puede crecer y es terrible cuando se trata de generar una sociedad democrática donde debe haber diálogo y reconocimiento a las demandas de todos los sectores.

-¿Y cómo se supera esto?

– Una manera de lograr esta superación tiene que ver con términos estrictamente económicos. El campo debería favorecer que el ahorro urbano se canalice al campo. Si un camionero, una maestra o un empleado público quieren beneficiarse directamente del agro, ¿Cómo hacen? No pueden. Bueno. Si logras que la gente ahorre y se beneficie directamente, yo te aseguro que tendrás gente haciendo piquetes en contra de las retenciones en ruta 3 o en puente La Noria. Si querés ahorrar en dólares, ahorrá en el sector industrial, es la mejor manera.

– Los productores, a veces con esta puja, incluso en torno a los símbolos patrios, también caen en la trampa de plantear el ellos o nosotros. ¿Qué les recomendarías, sobre todo ahora en estos días de tanta peligrosa efervescencia?

– Yo entiendo la bronca y el miedo que tienen, y si ya se sentían agredidos antes esto es un paso más. Hasta hace un tiempo, simbólicamente te pegaban tranqueras adentro, lo que es casi una violación individual para el productor, porque la propiedad y la persona están muy identificadas y son casi lo mismo. Es su campo y es su tierra, independientemente de si es heredado o no. Pero el país necesita actitudes y ejemplos. Hay una frase de Michelle Obama que me encanta y que dice “Cuando te pegan abajo, vos contestás bien arriba y dejás en claro que los que pegan abajo son los otros y no vos”. Del mismo modo, es la actitud que hay que tener hoy, cuanto más agraden, plantarse, mostrar fortaleza pero siempre dar una oportunidad para la negociación. Argentina vive una crisis en materia económica peor que la de 2001. La gobernabilidad en este país siempre fue muy endeble.

Este es el momento de mostrar fortaleza y espíritu constructivo. Cuando uno respeta instituciones tiene que respetar todas, el derecho a la propiedad y el sistema democrático también. La solución tiene que ser pacífica y tenemos que tener paciencia para construir en este conflicto tan horrible un camino tranquilo que nos permita tener un país en serio.

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Lucila Lehmann es diputada opositora y agropecuaria: “Desde que asumió Alberto no hubo una sola buena noticia para el sector” http://wi631525.ferozo.com/lucila-lehmann-es-diputada-opositora-y-agropecuaria-desde-que-asumio-alberto-no-hubo-una-sola-buena-noticia-para-el-sector/ Tue, 01 Sep 2020 13:04:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=46514 Lucila Lehmann es diputada nacional por Santa Fe por el opositor Juntos por el cambio. Integrante de la Coalición Cívica, su carrera política la construyó al lado de Elisa Carrió, a quien admira y agradece. “Lilita siempre tuvo una posición muy determinada a favor del sector agropecuario y siempre estuvo a su lado desde aquel […]

La entrada Lucila Lehmann es diputada opositora y agropecuaria: “Desde que asumió Alberto no hubo una sola buena noticia para el sector” se publicó primero en Bichos de Campo.

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Lucila Lehmann es diputada nacional por Santa Fe por el opositor Juntos por el cambio. Integrante de la Coalición Cívica, su carrera política la construyó al lado de Elisa Carrió, a quien admira y agradece.

“Lilita siempre tuvo una posición muy determinada a favor del sector agropecuario y siempre estuvo a su lado desde aquel 2008. Lo demostró en varias oportunidades. Y una de las cuestiones que a ella más le preocupa es esa frase que siempre dice ´vienen por el campo´. Es una gran preocupación porque es el motor del país y de desarrollo del interior”, declaró Lucila en diálogo con Bichos de Campo.

¿Vienen por el campo?

La Argentina está en medio de una nueva crisis económica y necesita generar dólares. En este contexto, el Gobierno de Alberto Fernández envía señales conciliadoras hacia el sector y se reducen los niveles de confrontación con el agro. Peor tanto Carrió como Lehmann recelan, mantienen una posición de alerta y no bajan la guarda. “Desde que asumió Alberto Fernández, no hubo una sola buena noticia para el sector”, resume la diputada.

Y enumera: “Se aumentaron retenciones, se limitó el acceso a crédito, se estigmatizó al sector discursivamente, diciendo que el productor es avaro, que no paga impuestos, que tiene empleados en negro; castigándolo constantemente”.

Mirá la entrevista completa a Lucila Lehmann:

La diputada, de todos modos, coincide en que “en esta pandemia el mundo va a necesitar muchos alimentos y nosotros podemos hacerlos. Por eso creo que es un momento para apoyar al sector y tener políticas y reglas claras. Esa es la linea que mantenemos y es un pilar sobre el cual trabajaremos siempre, sea cual sea el gobierno de turno”.

-En este escenario, ¿no ves razones para creer en el mensaje conciliador que envía el gobierno?

-No. De ninguna manera. Primero, no está claro cuál es el plan para el sector agropecuario. Te cambian las reglas de juego de modo constante. Un día te dicen que no aumentan las retenciones, y al día siguiente las aumentan.

-¿Y de estos ocho meses de gestinón no rescatás nada?

-No hubo un solo mensaje positivo. Y lo que más me preocupa es que hay una parte del kirchnerismo muy dura, que tiene un prejuicio muy fuerte contra el sector; hablan de grandes terratenientes que ya casi no existen, porque la mayoría son medianos y pequeños productores. Se los enfrenta a la ciudad. Los acusan ahora de los incendios en las islas. ¿A qué productor se le puede ocurrir prender fuego ahora con la sequía que hay, y quemar sus casas, alambrados y animales y dejarles cenizas para que coman? Sin embargo, tenemos una gran parte de la ciudadanía de Rosario, y lo digo como santafesina, enfrentada a los productores, creyendo que son ellos mismos los responsables de estos hechos, cuando son  los que mas cuidan los humedales y los que más trabajan brindando sustentabilidad a las islas.

Ver: Sectores de autoconvocados colaboran a debilitar todavía más la posición de los productores en el Consejo Agroindustrial

Lehman, que está casada con otro referente de sectores del agro, el diputado provincial bonaerense Lucho Bugallo, es concluyente: “Vemos pocas políticas de apoyo y promoción al agro, y tampoco están claras las políticas internacionales, porque lo primero que hizo este Gobierno, al asumir, fue retirarnos de las negociaciones Mercosur-Unión Europea. Todas cosas que atentan contra una política de desarrollo”, explica.

-¿Y cómo te parás frente a esta nueva ley agroexportadora que busca una porción muy importante del sector? ¿También desconfiás?

-Que se hable de este tipo de políticas en el Congreso me parece algo fundamental. Nosotros siempre vamos a estar abiertos al diálogo, insisto, siempre del lado del productor agropecuario, no del lado de grandes empresas. Es importante que se abra el debate, y que se haga en el Congreso. Eso habla de democracia. Siempre es bueno hablar de políticas agropecuarias, pero yo tengo mucha desconfianza. Y está bueno tenerla, porque detrás de buenas intenciones, el kirchnerismo siempre termina metiendo otra, con un interés personal partidario.

-Te cuesta mucho confiar…

-Me cuesta confiar en ellos porque no hubo una sola vez que haya hecho algo a favor del sector agropecuario. Solo a favor de ellos, cuando se compraron muchos campos. En este momento se está atacando al sector y no le están tirando ninguna línea de oxígeno. De nuestra parte siempre estaremos abiertos al diálogo, pero no hay que estigmatizar, y hay que estar dispuestos a tener un ida y vuelta con el sector.

 

-Te reconozco que hubo pocos gestos de conciliación, más allá de esta convocatoria al diálogo. Pero este Gobierno fue elegido en las urnas y le quedan tres años de gestión. ¿Es posible una convivencia racional?

-En este momento necesitamos el pleno funcionamiento del Congreso, porque ese es el ámbito de debate, discusión, intercambio y oportunidad. Comisiones que funcionen y convoquen asociaciones y productores. Es la principal herramienta en democracia, la representación del pueblo en el Congreso. Es un momento difícil, pero fueron elegidos en las urnas. Hoy no sé si correrían la misma suerte. Tal vez es parte de un aprendizaje sobre en quién confiamos a la hora de votar, y ahora es momento en que la oposición se ponga firme para no permitir abusos, pero al mismo tiempo debe mostrarse propositiva.

Lehman participará este martes 1 de septiembre, junto al resto de los diputados de Juntos por el Cambio, del intento para volver a realizar sesiones presenciales. “Pretenden renovar el protocolo para sesiones virtuales, sin consenso. Queremos nuestras bancas, sentarnos en el Congreso y debatir como corresponde, porque así como la sociedad los eligió a ellos, también nos eligió a nosotros como oposición. No pondremos palos en la rueda, pero defenderemos al sector agro, que necesita un apoyo especial, que necesita que se le baje la carga impositiva y que se garantice su seguridad, un tema que me preocupa mucho”, sostuvo.

-¿Por qué te preocupa el tema seguridad especialmente?

-Ante la rotura de silobolsas y quema de campos, muchos productores me dijeron que no tienen seguridad, y dicen que si nadie los cuida, ellos se cuidarán solos, y esto es peligroso. Este Gobierno quiere enfrentarnos a toda la sociedad, que la grieta moral pase a ser una grieta entre los que tienen y los que no. Exigiremos que además de presentar cuál es el plan en políticas agroindustriales e internacionales, que nos digan cuál es el plan de seguridad de los productores y ciudadanía en general. Si Argentina no produce alimentos, el mundo no come.

-Más allá del proyecto del consejo agroindustrial, el cual no creo entre este año en la agenda legislativa, veo que vienen más rápido un tratamiento la Ley de  Humedales. Hay catarata de proyectos. También se prometió cambiar la  tipificación de delitos por rotura de silobolsas. ¿Cómo siguen estos dos temas?

-Empiezo por rotura de silobolsas. Acá no se trata de subir penas si no detenés a nadie. Hubo un solo detenido que casualmente estaba asociado al movimiento Evita. O sea que subir penas no tiene sentido.

-Entonces ¿La prioridad es que las policías provinciales se pongan a controlar y hagan su trabajo? ¿Falta decisión política?

-Exactamente. No hay decisión política más que la discursiva. Yo estuve en las islas, cerca de Rosario, y no hay controles. Cualquiera va, pesca y prende un fuego. No hay controles en ingresos ni egresos, algo que en pandemia sería fácil controlar. Si hubiera decisión política sería fácil encontrar a los responsables. Por eso no me enganché mucho con el proyecto de ley de delito de vandalismo rural. Si sale o no sale, no cambiará la historia.

Ver: Corrientes reacciona ante una posible Ley de Humedales: “Va a generar nuevos problemas”, advirtió el arrocero Cristian Jetter

-Si sale la Ley de Humedales como dicen los proyectos cambiará la historia de mucha gente que está produciendo ahora…

-No me gusta que se hable de ley de humedales con la imagen de los incendios en las islas. No me gusta porque lo están haciendo en un momento en que incluso el viceministro de Medio Ambiente (por Sergio Federovisky) acusó a los productores. Entonces yo creo que una ley de humedales no solucionará hoy el problema de quema de islas. Eso se soluciona si hay una decisión política. Luego, creo que es muy difícil definir cuál es el concepto de humedales, cuando Santa Fe es un gran humedal, igual que Entre Ríos.

– Corrientes es un gran humedal; el 70% de la provincia sería un humedal. O sea que si es muy restrictiva la ley, no se podría hacer nada en ese 70%

-Por eso. Me preocupa mucho y sobre todo que esto se de cuando un viceministro de Medio Ambiente dice que el campo envenena y que las vacas contaminan. Entonces, ¿Cuál será el criterio a usar? Hablan de un semáforo, con un rojo donde no se puede hacer absolutamente nada, un amarillo en donde algunas cosas se podrán hacer, y un verde donde se podrá hacer producción normal, pero ¿Quién definirá esos límites? Tenemos discusiones muy profundas, incluso ideológicas, en estos puntos. Me preocupa que esto sea contraproducente en el sector, y con una cuestión ideológica tan fuerte contra él.

-¿Y cómo determinamos reglas de convivencia? ¿Cómo ayudamos a los productores y destrabamos los caminos que no puede destrabar la política?

-Yo creo que esto tiene que ver con una crisis de institucionalidad y representatividad. Creo que todo funciona por una cuestión de pesos y contrapesos. Por eso es importante insistir en conocer  cuál es la política, porque si uno no tiene claro cuál es el camino que un Gobierno quiere para un país, es difícil. Ellos dicen cosas y después hacen lo contrario. Es difícil confiar cuando la palabra se convierte en un simulacro. El confiar en la política que dice lo que hace es un pedido de la sociedad que cada vez se oye más fuerte, y eso es lo que tenemos que exigir: la gente lo hace en las calles y nosotros en el Congreso. Se hace oír esta sociedad que quiere que se respeten las instituciones.

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Mempo Giardinelli reclama control sobre las aceiteras: “El Río Paraná tiene entre 10 o 20 puertos exportadores que no son territorio argentino” http://wi631525.ferozo.com/mempo-giardinelli-reclama-control-sobre-las-aceiteras-el-rio-parana-tiene-entre-10-o-20-puertos-exportadores-que-no-son-territorio-argentino/ http://wi631525.ferozo.com/mempo-giardinelli-reclama-control-sobre-las-aceiteras-el-rio-parana-tiene-entre-10-o-20-puertos-exportadores-que-no-son-territorio-argentino/#comments Sun, 12 Jul 2020 15:59:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=42259 Un grupo de dirigentes políticos, gremiales, de organizaciones sociales y de derechos humanos, del llamado “arco progresista”, apoyó desde el vamos la intervención de Vicentin. Ese apoyo fue reflejado en una carta que lleva la firma, entre otros, del economista y director del Banco Nación, Claudio Lozano, y de personas como el ex titular de […]

La entrada Mempo Giardinelli reclama control sobre las aceiteras: “El Río Paraná tiene entre 10 o 20 puertos exportadores que no son territorio argentino” se publicó primero en Bichos de Campo.

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Un grupo de dirigentes políticos, gremiales, de organizaciones sociales y de derechos humanos, del llamado “arco progresista”, apoyó desde el vamos la intervención de Vicentin. Ese apoyo fue reflejado en una carta que lleva la firma, entre otros, del economista y director del Banco Nación, Claudio Lozano, y de personas como el ex titular de la Federación Agraria, Omar Príncipe. Uno de sus impulsores es el periodista y escritor Mempo Giardinelli, quien aseguró a Bichos de Campo que “a la par de la corrupción y del evidente saqueo que hubo de parte de esta compañía y sus negocios turbios, hay una necesidad de que el Estado tenga una perspectiva de control de las agro exportaciones, que son una de las principales fuentes de ingresos que tiene la Argentina”.

“Quiero un Estado que controle. No quiero un Estado lelo como el que construyeron desde Menem para acá. El periodo de Néstor y Cristina fue el único repunte que hubo. Y si. Soy peronista y soy kirchnerista desde toda la vida, y tengo argumentos para defender esto”, afirmó el escritor.

Mirá la entrevista completa realizada a Mempo Giardinelli:

 

“Los abajo firmantes celebramos la histórica decisión del presidente Alberto Fernández de intervenir la empresa Vicentin y de enviar al Congreso un proyecto de expropiación de la misma. Una disposición irreprochable desde todo punto de vista y a nuestro criterio la más trascedente tomada por un gobierno democrático en política agraria desde 1983”, aseguraron los firmantes en la carta, apoyando la expropiación de Vicentin.

Giardinelli explicó que “con Pedro Peretti (ex directivo de la FAA) venimos trabajando el tema agropecuario desde hace tiempo, sobre todo Pedro, que es un experto y ya veníamos con esta preocupación, porque nos dimos cuenta de que Vicentin tenía un mal destino por la deuda. Se sumó Claudio Lozano, que tiene una información privilegiada al respecto. Nos dimos cuenta de que podíamos proponer un documento que llegara al presidente, el cual  se difundió rápidamente”.

Ver: Sin hablar de Vicentin, Alberto le hizo un mimo a la cooperativa ACA y a las nuevas ideas que atraviesan el agro

-Entiendo la necesidad de discutir algunas cosas, pero ¿no están exagerando la sospecha del manejo de comercio de granos como para expropiar Vicentin?

-Yo creo que sobran argumentos. Por lo menos la expropiación tiene que partir de una intervención que fue frenada. No quiero convertir esto en una cuestión de fe, pero yo estuve viendo los números, y hay un daño tan grande para productores y cooperativas; hay una falta de transparencia que es evidente. De todos modos, a mi como ciudadano argentino, me parece muy importante que el Estado tenga control sobre el río, control impositivo y de las exportaciones. Cualquier kiosquero de Reconquista o de Rosario paga impuestos provinciales e ingresos brutos como cualquiera. Las agroexportadoras que están sobre el río Paraná, no pagan ingresos brutos en la provincia, y nosotros queremos que paguen. Me parece que tiene que haber un sistema en el cual el Estado argentino tenga control sobre eso. Si se declara que es la principal fuente de ingresos, ¿No es lógico y natural que el Estado tenga conocimiento, control y fiscalización sobre eso?

-¿Por qué si queremos que paguen y que sean controladas no revisamos las leyes impositivas? ¿Y qué nos garantiza la expropiación de una empresa que sólo maneja el 10% del negocio?

-Porque hace falta que el Estado tenga intervención en el negocio agroexportador. Es indispensable que esto sea así. Una empresa de origen nacional que es deudora del Estado argentino, que tiene tantos empleados que ahora están en el aire, y me parece que es el modo casi ideal para que el Estado tome intervención y empiece a ser, como se dice, una empresa testigo, es decir, un testigo que ayude a fijar precios, a tener controles y a conocer qué es lo que está pasando. El río Paraná tiene entre 10 o 20 puertos exportadores que no son territorio argentino, y no es una cuestión de patriotismo; esos puertos tienen policía propia, tienen frontera propia, tienen acceso al exterior por vías absolutamente sin control y lo único que hacemos los argentinos es dragar el río. Pagamos el dragado para que ellos utilicen nuestro río en función de un comercio exterior del cual no tenemos la menor idea.

Ver: Claudio Lozano aporta los argumentos para intervenir Vicentin: “Desde 2014 hay una estrategia explícita” para fugar dinero al exterior, denuncia

-Me preocupa mucho eso, porque la información es que en cada uno de esos puertos hay una oficina de Aduana. El dragado es pagado por los usuarios. Me llama la atención la distancia entre datos objetivos. Los exportadores dicen que tienen un control aduanero en el puerto y usted me dice que no existe control

-Datos objetivos hay muchísimos. Yo no los tengo de memoria, pero puede pedirlos al Banco Nación, a cualquiera de las organizaciones sindicales o cooperativas. Y le digo más: con Pedro Peretti, hace un año escribimos un libro que se llama “La Argentina agropecuaria”. Ahí hay montones de datos objetivos. No es que son cosas que estamos inventando con Lozano y Peretti.

-Yo entiendo que usted tenga un ideal. Me asusta la pelea de extremos, y que cada uno tenga su propia biblioteca y tironeando de Vicentin, y quizás la empresa termina fundida y las multinacionales terminan avanzando en el negocio. ¿Cómo hacemos de esta discusión una cosa sensata en términos de negocios?

-Si esto no le parece una discusión sensata Longoni, no sé para qué me llama. Yo creo que todos somos gente sensata, tratando de defender intereses nacionales, públicos, y que con los años se deterioraron. No voy a ser yo el que levante el dedo acusador ni me parece que el centro sea si hay un buen fiscalizador en nombre del Estado en tal o cual puerto. Esa no es la discusión.

Ver: Según Nicolás Bossio, con Vicentin se están repitiendo errores del conflicto de 2008: “Llevamos todo a los extremos”, lamentó

-¿Y cuál es la discusión? ¿Usted cree que el Estado tiene que tener presencia activa ahí?

-Absolutamente. Tiene que tener presencia y control. Pero el Estado ha sido expulsado de ese negocio. Es un desfalco gigantesco y no puede ser permitido por el Estado. Esa intervención, que está siendo frenada por un juez, cosa que espero que se corrija, tiene que dar paso para que el Estado pueda tener esa presencia y ser esa empresa testigo. Ahí seguro que van a cambiar las cosas. Nosotros no pedimos que sea la expropiación. Pedimos que se convierta en una empresa estatal, de interés publico y con control social. En nuestra propuesta, y esperamos que funcione, pensamos que todas las universidades nacionales que tienen facultad de agronomía o agroindustra, deben tener participación en el manejo de la empresa. Las cooperativas, que son las que entregan sus producciones y que son sus principales acreedores, también deben tener participación. El directorio que se forme de la nueva Vicentin debe tener reglas muy claras, no designar familiares, tener periodos cortos de funcionarios, tener declaraciones juradas fehacientes. Sabemos los riesgos de toda intervención estatal en un país que tiene la historia que tiene.

-Hemos tenido muy malos ejemplos..

-Muy malos ejemplos. Prácticamente desde la época de Bernardino Rivadavia para acá. El descontrol del Estado argentino es histórico. Hubo presidentes que cayeron, y no lo digo por De la Rúa, sino por Juárez Celman, o por cuando Pellegrini crea el Banco Central como una manera de control. Pero eso es otra conversación. A mi me parece que es indefendible el modelo estatal argentino, que viene siendo destrozado desde hace 70 años.

Ver: Vilma Ripoll bancó a los chacareros en 2008, pero ahora toma distancia por Vicentin: “No puede ser que 5 o 6 cerealeras manejen todo”, afirma

-¿Y por qué no revisar entonces la liquidación de la Junta Nacional de Granos o la extranjerización? ¿Por qué no pensar en otra cosa además de la expropiación de Vicentin? ¿Por ejemplo en expropiar Cargill o Cofco?

-Me consta que hay gente que piensa otras opciones. En lo personal, creo que una Junta Nacional de Granos o de Carnes me parece muy adecuado. Argentina es un exportador de productos agrarios. Llámese como se llame. Algunos se ponen molestos como si fuera un regreso del peronismo, pero al peronismo lo destruyeron en su mejor momento de prosperidad, a partir de 1953, por odio, por gorilismo, por la razón que sea. La historia argentina de los últimos 70 años es una destrucción permanente del rol del Estado. Y el gobierno de Perón en el ´55 no era una dictadura como dicen muchos. Y lo destrozaron, bombardeando y matando gente. Esta es nuestra historia; es la historia de mi vida y la de muchos de nosotros.

-En que el Estado no sea lelo, estamos de acuerdo. Pero yo dudo que la herramienta para reconstruir el Estado sea eso. En todo caso, antes que controlar Vicentin, me gustaría reconstruir la Aduana. Antes de meter preso al empresario que no controlé, metería preso al funcionario que dejó que sucediera esto.

-Yo creo que metería presos a los dos.

-Pero el riesgo es que la señal sea negativa para los actores económicos, y que después tengamos una cáscara vacía como Vicentin, y que no funcione y que no sea útil ni para el Estado ni para los privados.

-Si a usted le parece bien que no se expropie ni se intervenga Vicentin, lo respeto. Pero no estamos de acuerdo. No es una discusión que tenga ganas de tener con usted. Lo atiendo con toda amabilidad y respeto, pero no para discutir esto.

Ver: Gonzalo Aziz analiza el caso Vicentin: “Alberto vuelve a usar herramientas de 2008 para construir un discurso en función de amigos y enemigos”

-Yo le estoy preguntando si usted no ve riesgos en esto.

-Pero Longoni, riesgos hay en todo. Estamos viviendo una pandemia. Por supuesto que hay riesgos, pero nosotros no estamos proponiendo discutir los riesgos en este momento. Frente a eso, y si usted lee bien nuestra declaración, hablamos del control social y del carácter público de la compañía como pensamos que debe ser. Lo otro ya se verá. Incluso yo espero ser un controlador público. Pero no es el tema ahora. El tema es ver qué se hace con Vicentin, con la millonada de dólares que se fugaron u que hay que devolver al Banco Nación.

-¿Usted no cree que un juez que es parte del poder de un Estado sea capaz de resolver eso?

-¿Usted saber que ese juez, antes de ser juez fue empleado del Banco Nación?

-Si claro. Lo conté yo por primera vez…

-Bueno. Yo no puedo acusarlo de nada a ese juez, pero no es el juez que me gusta más. Es un hombre del que, según dicen todos en Reconquista y Avellaneda, donde yo tengo muchos parientes, bueno la opinión que se tiene en general no es de la ecuanimidad del juez a quien sus vinculos con la empresa parece ser que eran históricos. Es todo muy argentino Longoni. Frente a esa cosa argentina que ni a usted ni a mi nos gusta yo quiero control. Ahí vamos a coincidir. Quiero que sean controles públicos. Quiero que las universidades controlen, que las personas más decentes controlen, que no haya nepotismo en ninguna empresa pública, y que haya sanciones más duras. Pero primero hay que resolver el tema Vicentin, el cual no tiene ninguna otra resolución que una intervención estatal. No me preocupa cuál es el nombre y la vía, si será vía congreso o por DNU. Hay que hacerlo y es urgente.

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Eduardo Azcuy Ameghino: “Hubo continuidad de la concentración agropecuaria entre el menemismo y el kirchnerismo” http://wi631525.ferozo.com/eduardo-azcuy-ameghino-hubo-continuidad-de-la-concentracion-agropecuaria-entre-el-menemismo-y-el-kirchnerismo/ http://wi631525.ferozo.com/eduardo-azcuy-ameghino-hubo-continuidad-de-la-concentracion-agropecuaria-entre-el-menemismo-y-el-kirchnerismo/#comments Sun, 24 Dec 2017 13:44:41 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=5914 Eduardo Azcuy Ameghino, director del Centro de Estudios Agrarios de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, acaba de publicar un libro sobre “La conflictividad agraria pampeana del menemismo al kirchnerismo”, donde recorre episodios que parecen muy dispares y sin embargo tienen mucho que ver: el paro agropecuario de 1994, con Cavallo mandando a […]

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Eduardo Azcuy Ameghino, director del Centro de Estudios Agrarios de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, acaba de publicar un libro sobre “La conflictividad agraria pampeana del menemismo al kirchnerismo”, donde recorre episodios que parecen muy dispares y sin embargo tienen mucho que ver: el paro agropecuario de 1994, con Cavallo mandando a los productores a criar carpinchos; las Mujeres Agropecuarias en Lucha tratando de evitar los remates de campos; el conflicto por la 125, con las retenciones como telón de fondo…

¿Qué tienen en común todos esos episodios de la historia agropecuaria reciente? Que aflora el sujeto social pampeano y el “campo” deja de ser por un rato solo volúmenes y números para exponer su rostro humano.

“A lo largo de todo el periodo analizado, uno de los núcleos de la problemática pampeana vista desde un punto de vista social, desde los actores, es que aparece y se repite la idea de la concentración económica”, dice Azcuy Ameghino en una entrevista con Bichos de Campo.

Para el investigador, está más que claro que, más allá de los relatos de turno, no hubo grandes diferencias entre los gobiernos de Carlos Menem y los de Néstor y Cristina Kirchner en el enfoque de la cuestión agraria.

“Todos los indicadores, menos el censo agropecuario (el último es de 2002 y se espera uno nuevo en 2018), muestran eso, la continuidad de ese proceso de concentración que hace que algunos crezcan y otros terminen saliendo del sector. La concentración está en la lógica del sistema socio-económico vigente; en el régimen capitalista es lógico que algunos acumulen y crezcan y otros sean excluidos”, explicó Azcuy Ameghino.

Puede ver la entrevista completa aquí:

El historiador asegura que, más allá de la continuidad de la concentración agropecuaria en la Argentina de los últimos 25 años, éste no es un proceso particular, pues ocurre con mayor velocidad en otras partes del mundo. Por ejemplo, citó que en Estados Unidos la cantidad de explotaciones rurales se redujo de 6 millones en los años ’30 a menos de 2 millones en la actualidad, o en Francia, donde había 5 millones de campesinos y hoy solo quedan 500 mil.

“Las políticas locales siempre pueden echar agua o echar nafta a esos fuegos. En el caso argentino, yo diría que en general han acompañado las tendencias económicas y les han sacado )a los productores) la mayor porción posible de recursos, a los efectos de derivarla a otros sectores. En el caso del kirchnerismo incluso fue un poco más evidente”, indicó.

Para Azcuy Ameghino, las políticas públicas para el agro deberían tener en cuenta las asimetrías que existen entre un sujeto productivo que maneja 10 mil hectáreas y uno que solo dispone de 100. “Todo lo que sean políticas iguales aplicadas globalmente llevan en si mismo el problema de que desconocen esa diversidad y esa asimetría. Si yo quiero hacer algo distinto, debo encontrar la manera de segmentar las políticas”, avisó.

Otro concepto del especialista de la UBA fue que no siempre la mayor desaparición de productores debe asociarse con las épocas de crisis agropecuaria. “La concentración económica tiene distintos medios de expresarse, pero aun en tiempos donde uno no ve una crisis, aparecen grandes productores que van a poner 1 o 2 quintales más por la tierra disponible, y la concentración avanza”, señaló Azcuy Ameghino.

 

 

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