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La entrada Extienden por dos años más el uso excepcional de principios activos (menos el Fipronil) para combatir a langostas y tucuras se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El permiso de uso excepcional de esos insecticidas, que se había implementado a comienzos de 2018, se viene prorrogando desde entonces ante la aparición de focos poblacionales en Paraguay y el norte argentinos que, en caso de prosperar para transformarse en mangas, pueden generar daños enormes a cultivos agrícolas.
La medida –publicada hoy en el Boletín Oficial– sin embargo no habilitó más el uso de Fipronil, dado que en agosto pasado se dispuso que el mismo será retirado del mercado argentino hacia fines de 2022 porque presenta riesgo para las poblaciones de abejas.
También se prorrogó hasta el 31 de agosto de 2023 el uso de Cipermetrina, Deltametrina y Lambdacialotrina y de cebo en base a Dimetoato para el control de la plaga tucura sapo en todo el territorio argentino.
En los fundamentos de la medida se indica que se detectaron brotes de tucura sapo en las provincias de Chubut, Río Negro y Santa Cruz que ocasionaron daños en cultivos hortícolas, pasturas y pastizales naturales, así como en estepa y mallines.
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]]>La entrada ¿Harina de langostas? Investigadores del INTA y el Conicet evaluaron la calidad nutricional de la tucura sapo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ver también: Desafío: ¿Comerías un pan fortificado con harina de grillo?
Temida por todos los agricultores, la tucura sapo (Bufonacris claraziana) es un insecto nativo de la Patagonia argentina que se caracteriza por su voracidad y capacidad de comer todo el material verde que encuentre a su paso. Digamos que no le hace asco a nada: se alimenta de los pastos tiernos de los mallines hasta los más duros de la estepa. Y si bien no posee alas, se desplaza a grandes velocidades caminando o saltando.
En los últimos tiempos estuvo haciendo muchos destrozos en la zona precordillerana ubicada entre Río Negro y Chubut, donde habitan mcuhas comunidades mapuches de bajos recursos. Y por eso Senasa ha declarado la situación de emergencia sanitaria por esa plaga

“La búsqueda de una alternativa proteica más sostenible, que sea de calidad y valor nutricional similar a las fuentes de proteínas actuales, es una tarea desafiante. Los insectos son particularmente ricos en proteínas por lo que pueden proporcionar un alto aporte calórico”, explicó Valeria Fernández-Arhex, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias Bariloche (IFAB).
El estudio consistió en recolectar ejemplares de esta especie, unos 104 ejemplares adultos para ser exactos, de un pastizal natural en la provincia de Chubut. Se los introdujo en un congelador a -20°C (bajo cero), hasta su muerte. Luego fueron lavados con agua potable de grifo y colocados en horno a 60°C durante 24 horas.
Luego de ser molidas con un tamiz de un milímetro, se obtuvo un polvo fino sobre el cual se realizaron los análisis de composición química: proteína total, grasa total, humedad y cenizas. El nivel de carbohidratos fue de 11,30 %, superior al de otros ortópteros, y se concluyó además que la especie contiene 70% de proteínas, valores comparables a los de la carne de res y leche.

“Se destacó el bajo contenido de humedad, valor que indica una baja susceptibilidad a la contaminación microbiana. Esto sugiere que el polvo se puede almacenar durante un largo período de tiempo sin el riesgo de deterioro microbiano”, destacó la investigadora.
Los investigadores destacaron que el uso de insectos como recurso alimenticio implicaría beneficios ambientales ya que su recolección media herramientas mecánicas reduciría el uso de agroquímicos. Además pueden ser alimentados con residuos de la horticultura, aportando al reciclaje.
“En la Argentina aún no existe un marco regulatorio para la cría de insectos o la producción y comercialización de productos derivados para consumo animal o humano. Este trabajo representa un punto de partida hacia el diseño de intervenciones tecnológicas capaces de fortalecer la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la autosuficiencia de la producción de proteínas en las comunidades locales de los países en desarrollo”, aseguró Fernández-Arhex.
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]]>La entrada Investigadores del Conicet buscan hongos que sirvan para frenar el ataque de ciertas plagas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con este razonamiento justifica María Florencia Vianna, becaria del Conicet en el Instituto de Botánica Dr. Carlos Spegazzini, de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, el trabajo que está haciendo actualmente junto a otros colegas. Ellos buscan e investigan hongos naturales que puedan reemplazar, aunque sea parcialmente, el uso de insecticidas.
Vianna pertenece a un grupo de investigación que trabaja con hongos entomopatógenos, es decir que afectan a insectos que dañan cultivos pero sin perjudicar a las plantas ni al resto de organismos benéficos que se alimentan de otros o que polinizan flores.
“Estos hongos son microorganismos que se hallan en la naturaleza, entonces nuestro trabajo comienza con un relevamiento de las cepas que están presentes en determinada zona, que en mi caso particular es el cinturón hortícola de La Plata”, relata Ana Clara Scorsetti (foto), otra investigadora del Conicet que integra el mismo equipo.

Una vez que seleccionan y aíslan en el laboratorio estos microorganismos, proceden a identificarlas a nivel taxonómico –es decir, su clasificación biológica– y molecular, y evalúan aspectos como la tasa de reproducción o de crecimiento a distintas temperaturas. También prueban su capacidad patogénica y su virulencia. Esto es, en qué medida afectan a los insectos plagas.
“Estudiamos la interacción tritrófica, es decir entre la plaga de un cultivo, un insecto benéfico y el microorganismo entomopatógeno, para observar si entre los dos últimos se puede producir un efecto sinérgico para combatir al primero pero sin perjudicarse entre sí”, resume la especialista.
Según una larga crónica de divulgación del propio Conicet, Scorsetti se entusiasma: “Hasta ahora, tuve muy buenos resultados con el caso puntual que involucra a un escarabajo mariquita llamado Eriopis connaxa; su presa, que es el pulgón, una plaga muy extendida en las huertas, y un hongo que enferma a estos últimos. Lo que observé en mi trabajo es que el predador evita comer a los pulgones infectados por el hongo, y en cambio elige ir por los sanos. De esta manera, ambos se asocian para controlar a la plaga por dos frentes distintos, y sin consecuencias negativas mutuas”.
Vianna, por su parte, estudia la capacidad endofítica de los hongos, que es la posibilidad de penetrar los tejidos y establecerse de manera sistémica en todo el vegetal. “Una vez que selecciono las cepas que me interesan, preparo soluciones de unas células llamadas conidios, y las inoculo por aspersión para observar si existe colonización en las hojas, tallos o raíces”, explica la becaria.
Continúa: “La ventaja sobre otras técnicas, como puede ser la aplicación directa en los insectos, es que al proliferar en el interior, los hongos no se ven afectados por factores climáticos como la luz solar directa o la escasa humedad, que pueden disminuir su acción”.

Vianna (foto) se focaliza en la mosca blanca, un insecto que chupa la savia de las plantas, y que precisamente de esa manera se espera que ingiera al hongo, en este caso de dos especies: Bauveria bassiana y Pupurpureocillium lilacinum. Como es imposible hacer generalizaciones, la acción de cada microorganismo sobre los diferentes insectos en determinados vegetales debe probarse una por una, modificando las variables involucradas. Hasta el momento, sus experimentos vienen arrojando resultados positivos en las solanáceas, familia que alberga a los tomates, pimientos, berenjenas y tabaco, entre otros cultivos.
Los hongos entomopatógenos no tienen una sola manera de actuar: muchas veces afectan funciones vitales que eventualmente resultan fatales, pero otras tienen un efecto repelente, haciendo que directamente los insectos prefieran no alimentarse de esas plantas y vayan hacia otras.
“En general los productores quieren que la plaga desaparezca por completo; que no quede ni un ejemplar, entonces directamente aplican el químico, que mata al instante. Un método biológico no produce eso, sino que necesita unos días, pero desde el comienzo de la infección, el insecto deja de producir daños porque está enfermo, con lo cual muchas veces ni siquiera es necesaria su erradicación”, añade Vianna.
El concepto fundamental es el manejo integral de las plagas, que involucra la utilización de químicos pero en dosis menores a las que normalmente se usan, y en combinación con métodos biológicos. Además, antes de cualquier aplicación se promueve la realización de monitoreos para evaluar la cantidad de insectos por metro cuadrado y calcular el daño económico estimado que pueden provocar.
“Se tienen en cuenta ciertos parámetros de los cuales se sabe que, si el volumen de la plaga es inferior, lo que llegue a comer no va a perjudicar la productividad de la planta, y entonces en definitiva no hay que aplicar nada. Es todo un conjunto de estrategias que se deberían implementar para al menos reducir el volumen de compuestos tóxicos que se emplean, y así evitar matar a otras especies, e incluso minimizar los peligros asociados a la seguridad de quienes los manipulan”, apunta la becaria.

Uno de los proyectos más avanzados dentro del mismo grupo es el de Sebastián Pelizza, investigador dedicado al desarrollo de un insecticida biológico contra la langosta migratoria, una plaga que arrasa con todo tipo de cultivos y vegetales, y que llega a formar mangas de hasta 25 kilómetros de frente y de 5 a 10 de profundidad.
Con apariencia de nube gigantesca, se trasladan a lo largo de distintas provincias y cada vez que descienden para alimentarse dejan el terreno absolutamente pelado, incluidas las hojas de los árboles. El formulado –que se encuentra en fase de prueba– está desarrollado a base de conidios de un hongo y se aplica por rociamiento. Cuando toma contacto con la superficie del insecto, germina sobre la cutícula que lo recubre y penetra hacia su interior, invadiendo los sistemas respiratorio, circulatorio y digestivo hasta producir la muerte.
“El efecto final tarda entre 48 y 72 horas, pero la langosta que ya está infectada por el hongo deja de alimentarse a las pocas horas, entonces, si bien se la sigue viendo entre los cultivos, ya no los daña”, refiere Pelizza, y destaca que las pruebas a campo se realizaron en los alrededores de la localidad salteña de Salvador Mazza. Esa parte del trabajo se llevó adelante junto con técnicos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), quienes rociaron una zona con un insecticida químico comercial, al tiempo que los científicos hicieron lo mismo con el formulado en otro sitio.

Al comparar los resultados, se comprobó que el método biológico había alcanzado una mortalidad de alrededor del 70 por ciento, una tasa muy buena por ser el primer ensayo. Como dato importante, el experto afirma que una vez que salga a la venta, el producto tendría un costo similar e incluso menor a los convencionales, la única manera de poder competir con ellos.
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]]>La entrada Ni teletubis ni cazafantasmas: Maximiliano Maldonado nos cuenta como es la vida de un “langostero”. se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-¿Qué es ser langostero?
-Es un sentimiento. Cuando uno empieza a trabajar en el ámbito de los langosteros del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) sentís la calidez humana, la responsabilidad. Este trabajo me gusta y si me pidieran parar nunca lo haría.
-¿Es para tanto?
-En serio. Ser langostero es un orgullo. Es muy lindo decir que sos langostero.
-¿Y qué hacen?
-Somos el personal del Senasa que se ocupa del seguimiento de la langosta, en este caso de la Sudamericana, pero también de la tucura quebrachera o de otros acrídidos. Yo estoy en el grupo desde 2017, pero tenés langosteros que tienen 40 años de trabajo en Senasa. Este no es un programa que nació hace tres o cuatro años. Está hace décadas. Es más, la Argentina es una eminencia en el tema de control y seguimiento de la langosta. Hay una persona que es un especialista, David Hunter, que un congreso internacional nos comentaba que su país, Australia, había copiado el sistema argentino para luchar contra esta plaga.

A Maximiliano el teléfono le sonó el 18 de junio. Contestó y le dijeron que una enorme manga había ingresado a Santa Fe por el norte y se había instalado cerca de Reconquista. El técnico agropecuario ya había acumulado experiencia suficiente como langostero y de nuevo requerían de sus servicios. Ya había estado persiguiendo a esos insectos desde la emergencia que se declaró en 2017, cuando las langostas llegaron a las puertas de la mismísima ciudad de Córdoba. A partir de entonces no paró. Estuvo trabajando en la frontera con Bolivia, en La Rioja, en Chaco, en Santiago del Estero.
-¿Desde hace cuánto tiempo que no volvés a tu casa?
-Mirá, me fui un viernes. Todo este periplo arrancó el 18 de junio. Ahí fue que empezamos a seguir la manga con mis compañeros de Villa Minetti. Hasta que el 21 de junio entró a Corrientes. Desde allá me llamaron hace una semana para reforzar el equipo.
Maximiliano viajó entonces a Corrientes, donde por culpa del Covid-19 le debieron hacer el hisopado. Cuando a las 48 horas el resultado dio negativo, salió corriendo hacia el campo y se sumó a un equipo de langosteros que integran Hilda Molina, de Corrientes Capital; Federico Haberle, de Bella Vista; y Guillermo “Chiqui” Fernández, que proviene de Mocoretá. “Todos langosteros”, ratifica Maldonado en diálogo con Bichos de Campo.
-¿Y cuál es la tarea de un langostero?
-Hay gente de Senasa que trabaja todo el años de langostera, en las zonas donde la presencia de estos acrídidos es permanente: Santiago, Catamarca, La Rioja, el norte de Córdoba y Tucumán. Después hay gente que tiene otras funciones dentro del área vegetal de Senasa, pero que fue convocada cuando la langosta reapareció en 2017 por Jujuy, Salta y el Chaco. Yo soy relativamente nuevo en esto. Pero es un laburo tan lindo que uno termina enamorado. Arrancamos todos los días temprano. Nos morimos de frío en invierno y de calor en verano. Pero es apasionante.
-Pero decime qué hacen…
-El laburo nuestro arranca muy temprano a la mañana y por ahí mientras desayunamos, a eso de las 7 y media, organizamos nuestro día. Generalmente somos dos equipos de dos personas por camioneta. Lo primero que solemos hacer es chequear en el Windy la dirección de los vientos. Luego se coteja con el último punto donde vimos la manga para definir la estrategia. Por ejemplo, ayer hubo una aplicación aérea sobre esta manga que ingresó a Corrientes. Como la manga no se movió mucho, se marcó el punto, los equipos nos desplegamos uno al este y otro al sur.
-¿Entonces básicamente consiste en seguir a la plaga?
-Claro, la tarea nuestra es no perderla de vista. Para eso hacemos una red de comunicación con los productores y las poblaciones locales. En este momento contamos con la ayuda de un montón de gente de Corrientes. Los productores nos van informando.
-¿Te sucedió alguna vez que perdieras el rastro de una manga de langostas?
-Y sí, a veces perdés la manga. Pensá que vos vas para un lado en la ruta y la manga se va para el otro lado. Ese es el encanto de nuestra tarea. Vas buscando caminos para poder llegar. Hay muchos lugares donde no podés acceder. Ahora mismo, en Corrientes, para ubicar la posición de las langostas tuvimos que movilizarnos a caballo y con ayuda de un baqueano.
-¿Y para qué sirve saber dónde se detiene la manga de langostas?
-Porque es el mejor modo de combatirlas, cuando están en tierra. Cuando la plaga vuela no ha sido muy efectiva la aplicación de insecticidas, eso está demostrado. Los productores nos pedían eso: lo intentamos pero no matamos ni media langosta. Por eso hay que esperar que se asienten para hacer una aplicación.
-Entonces el combate es mejor cuerpo a cuerpo, en tierra…
-Lo ideal es aplicar cuando la langosta pone los huevos, porque las que nace no vuelan, son saltonas. Antiguamente, según me contaba mi abuela, cuando era saltonas las acorralaban con una chapa, las iban siguiendo haciendo ruidos y las retenían contra unas chapas. Luego ahí las mataban con un lanzallamas. Eso era en los años 30 o 40 y a ese sistema se lo conoce como Carcarañá.
-¿Con un lanzallamas como el de los cazafantamas?
-Sería algo así. Ahora se hacen aplicaciones con químicos. La langosta Sudamericana, que es la nativa de nuestra zona, pone los huevos en zonas limpias. al costado de los caminos. Nacen y empiezan a caminar. En diciembre estuvimos en la zona del noreste de Salta. Había una manga en la ruta 34, cerca de Salvador Mazza. Entre el kilómetro 15 y el 65 de esa ruta tenías una alfombra negra con las ninfas. Millones de langostas caminando sobre la ruta. Para esos casos el equipo del Senasa tiene turbo-soplantes arriba de las camionetas. Con eso las liquidamos.
-Pero ahora en el caso de Corrientes ya no son langostitas bebé… ¿Cómo hacen?
-En este momento en que la langosta ya está volando lo único que podemos lograr es una baja de la población significativa y en algunos casos ‘romper la manga’, es decir lograr que no haya individuos como para generar una nube. Esos individuos se convierten en solitarios y ya no son un problema.
-¿Y cómo lo logran? ¿Qué herramientas usan?
-Ahora a la manga la tenemos en un triángulo entre Goya, Curuzú Cuatiá y Esquina, entres las rutas 30 y la 23, por la zona de Sauce y Perrugoría. En ese triángulo hay esteros, bañados y montes. Nosotros marcamos el polígono y le avisamos a los productores y a la Provincia. Verificamos que no haya apiarios registrados. La manga, cuando estuvo por Santa Fe, se posó en Lanteri, a 35 kilómetros al norte de Reconquista. Cuando quisimos marcar el polígono había 19 apiarios alrededor. Entonces fue imposible hacer una aplicación aérea, porque hubiéramos matado a todas las abejas.
-¿Entonces se las fumiga cuando no hay nada debajo?
-Siempre se coteja que no haya población, ni que haya animales si se trata de un campo ganadero. Ayer fuimos a ver al capataz de una estancia y le dijimos que en tal lugar iba a haber una aplicación. Por favor, corran los animales de ahí. Y los corrieron. Nosotros no podemos aplicar si hay poblaciones humanas, apiarios, una escuela, o ganado. Por eso es tan impotante no perderles el rastro.
-¿Como deciden dónde dormir? Porque las langostas pueden arrancar de golpe para cualquier lado…
-Es cierto. Nunca sabemos dónde vamos a dormir a la noche. Hemos llegado a dormir en estancias pero también a veces adentro de la camioneta. Acá en Corrientes tenés pueblos cada veinte kilómetros, pero en ciertos lugares de La Rioja o Catamarca no hay nada. Entonces tenés que dormir donde te agarre la noche. Esta vez, como sabemos que las temperaturas son bajas y la langosta no va a moverse, nos pudimos venir a Sauce a dormir. Y como sabemos que con la manga recién podría levantar vuelo a las 10 u 11 de la mañana, con el calor, nos da tiempo para llegar.

-¿Y cuánta distancia pueden estar siguiendo una manga de langostas?
-Esta misma manga que ahora se detuvo en Corrientes a la provincia de Chaco la pasó por arriba en solo dos días, con ayuda del viento norte. Fueron 280 kilómetros que volaron en 48 horas. Pero para seguirla nosotros hacemos de 300 a 400 kilómetros todos los días, por caminos de ripio, o caminos de tierra o cuando nos metemos en el campo…
-¿Y por qué esta manga de langosta se quedó en Corrientes? ¿Le gustó el chamamé?
-Están estacionadas en Corrientes por los cambios de los vientos. Pero capaz que mañana vuelan y se mueven y hasta puede llegar a cruza a Entre Ríos. Ahí ya tenemos un equipo listo de langosteros por si llegaran a cruzar.
-¿Esta es la manga más grande que viste?
-Claramente es una de las mangas más grandes. Cuando pasó por Santa Fe media entre 8 a 10 kilómetros de largo por 2 a 3 kilómetros de ancho. Era imponente.
-¿Y no les da miedo meterse entre tanto bicho?
-No. No hacen nada, no son dañinas para el ser humano ni son vectores de ninguna enfermedad. Lo único que hacen es comer material verde, nada más. Si te ponés una langosta en la mano, a lo sumo te defecan. Al principio te da un poco de impresión, pero después ya estás acostumbrado.
-¿Cual fue el peor daño que hayas visto provocado por las langostas?
-Que yo recuerde, cuando una manga llegó a Río Cuarto, en Córdoba, en 2017. Los productores hortícolas estaban aterrados.
-¿A esta nueva manga la podrán derrotar?
-Desde mi corazoncito de trabajador estatal orgulloso te digo que siempre que el Estado esté presente a la manga le vamos a ganar. Claro que siempre ayudados por el sector privado. Esa es la clave. En una colaboración entre todos a la manga la eliminaremos. La gran ayuda es la que nos dan los productores , las organizaciones rurales y los gobiernos provinciales. Si todos ellos solo seriamos cuatro locos que andamos en una camioneta.
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]]>La entrada Las langostas se burlan del Covid y ya se afincan en el norte de Santa Fe se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La manga, de una extensión de kilómetros, fue vista en Lanteri, en el extremo noreste de Santa Fe, aunque hasta hoy no había causado daños. También fue filmada a escasos 40 kilómetros de distancia de Reconquista, epicentro de todas las miradas en los últimos días por la crisis de Vicentín.
https://twitter.com/MedinaHectorE/status/1273416705541316608?s=20
Según el Senasa, la “langosta es una plaga voraz que amenaza a los cultivos, campos de pastoreo y montes naturales de distintos sectores productivos”. El organismo añade que “sus agrupamientos, llamados mangas, son capaces de consumir una cantidad de cultivos equivalentes al alimento que necesitan 2.500 personas en un día”.
El Senasa tiene una red de monitoreo oficial que permite la identificación temprana de focos en estadios juveniles y el control en el momento oportuno, con el objetivo de disminuir su reproducción, evitar la dispersión, lograr una merma del nivel poblacional y mantener a la población de insectos en su hábitat natural.
El martes la manga había sido vista saliendo del territorio chaqueño hacia el sur, favorecida por un viento del noreste. La incidencia del viento es fundamental para intentar detectar el camino de las langostas, que en el atardecer de ayer ya habían dejado atrás las localidades de Villa Ocampo y Villa Guillermina en su camino hacia el sur.
El Senasa indicó que es difícil detectarlas cuando hay montes y pastizales, como es la característica de grandes extensiones del norte santafesino, y, además, por la rapidez de sus desplazamientos, ya que pueden viajar cerca de 100 kilómetros al día.
La manga detectada es la denominada langosta migratoria sudamericana (Schistocerca cancellata), que es más pequeña que la quebrachera y es un animal voraz que, en este caso, podría afectar los trigos que están en etapa de crecimiento, las avenas y pasturas para animales.
La entrada Las langostas se burlan del Covid y ya se afincan en el norte de Santa Fe se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Héctor Medina, del Senasa: “El daño de una manga de langostas de 1 kilómetro cuadrado equivale a lo que comen 2 mil vacas en un día” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Por si fuera poco, además, en la Patagonia se declaró la Emergencia sanitaria por ataques de la llamada tucura sapo (foto), una de las tantas variedades de tucuras, que está provocando daños en cultivos hortícolas, pasturas y pastizales naturales, sobre todo en la comarca donde habitan los mapuches.

Sobre el ataque de estas dos plagas, Héctor Medina, coordinador del programa nacional de langostas y tucuras del Senasa, indicó a Bichos de Campo que “desde 2016 el impacto en Argentina ha sido mínimo. Lo que pasa es que, a diferencia de otras áreas, la langosta en nuestro país se mueve por áreas de monte, en particular en el gran Chaco americano. El Senasa no observa impacto en la flora nativa, pero sí en pastizales”.
No obstante, Medina aclaró que “este tipo de plagas son una lotería, porque de repente tenés una manga de 20 kilómetros cuadrados, con miles de millones de insectos volando, que de golpe bajan sobre un lote de cultivos y lo devoran por completo. Ese es el riesgo más importante. Hemos visto daños en el invierno pasado sobre trigo, en la zona de Chaco y Santiago del Estero, donde se dieron pérdidas de 100 a 200 hectáreas, dependiendo del estado vegetativo del cultivo. Por eso decimos que el daño potencial es altísimo”.
A modo de dimensionar el impacto de las langostas, Medina indicó que en África, donde la plaga está mas descontrolada, “una manga puede comer lo mismo que 35 mil personas. Acá en Argentina, la cuenta la hacemos con vacas, y estimamos que el daño potencial de una manga de langostas de 1 kilómetro cuadrado equivale a lo que comen dos mil vacas en un día. No ha pasado esto, pero precisamente por este daño potencial es que es importante trabajar para contener la situación”.
Escuchá el reportaje completo realizado a Héctor Medina:
En cuanto a las langostas, Medina remarcó que no sólo son noticia en Argentina, sino también a nivel mundial. “Es considerada una plaga migratoria y transfronteriza. Por eso desde 2017 estamos trabajando en conjunto con Bolivia y con Paraguay para unificar criterios de monitoreo y articular acciones de control. La comunicación es la clave”.
“En Argentina la emergencia fitosanitaria por langosta (foto) a nivel nacional está declarada desde 2017. Lo que ocurrió es que, luego de haber estado en recesión por más de 50 años, volvió en 2015 a la Argentina y a países vecinos, y el último año debimos extender la emergencia”, explicó el especialista.

Según Medina, los focos se están dando en Catamarca, en Salta, en la frontera con Bolivia, y en la zona del valle de Traslasierra en Córdoba, noticia que tomó notoriedad en varios medios de comunicación debido a que se trata de una zona turística. “Se están haciendo controles y mucho trabajo local con la gente de los municipios. Es importante saber que esta plaga en particular, a diferencia de la tucura, tiene una capacidad de desplazamiento de hasta 150 kilómetros en un día, lo que hace que el manejo y el control sean muy complejos. Por eso el tema de la comunicación y de la articulación juegan un papel central”, destacó.
De acuerdo al coordinador del programa nacional de langostas y tucuras del Senasa, “Argentina fue ejemplo para países vecinos en lo que es la interacción y articulación público- privada. Al principio costó mucho, pero luego de un buen trabajo hemos tenido éxito en la coordinación a nivel local con los municipios, con las provincias, y con los productores, que son la clave en el control de esta plaga”.
Ver: Declaran la emergencia sanitaria por los ataques de tucura sobre la región mapuche
Acerca de cómo se pueden combatir este tipo de insectos, Medina destacó que “el ingeniero agrónomo matriculado es una pieza clave en este combate, y un ejemplo de ese control es lo que pasó recientemente en Traslasierra, que aunque no es una zona netamente productiva per se, sino turística, el tema del control fue clave y hubo que trabajar bastante con la preocupación de los ambientalistas”.
“En este caso, el rol de los intendentes locales fue una pieza necesaria para hacerles entender a los ambientalistas que era necesario hacer los controles, siempre preservando el impacto sobre el medio ambiente, la salud animal y las personas. Eso lo ponemos siempre por delante de las plagas. Los controles siempre se realizan cumpliendo con las resoluciones a nivel local, provincial y nacional”, añadió.
Acerca de porqué afloran plagas como la langosta, que hace 50 años estaban controladas, Medina adujo al cambio climático como una de esas respuestas. “El clima es la hipótesis fundamental que manejamos entre expertos a nivel nacional y también a nivel internacional. La aparición de la langosta se asocia a los inviernos benignos, con temperaturas y precipitaciones por encima de lo normal, lo que hace que prospere el desarrollo de esta plaga. Pero no estamos seguros de que el clima sea el factor más importante; pensemos que en 1850 o 1900 no se hablaba de cambio climático y tampoco se hablaba del corrimiento de la frontera agrícola”, explicó.
Concluyó en que “trabajar con países vecinos nos permitirá fortalecer las acciones regionales y nos permitirán contener la plaga. Yo siempre digo que Argentina podría tener recursos infinitos y ser exitosa en el control, pero si los demás países vecinos, no logran contener la plaga, los tres países seguiremos sufriendo invasiones de modo constante. Por eso debemos trabajar en sintonía”.
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]]>La entrada Los aviones para combatir plagas agrícolas comenzaron a utilizarse hace 90 años se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Eran otras épocas, otros cultivos y distintas plagas allá por la década del 70. “Mi padre era instructor de aviación y mi madre enteladora”, nos cuenta Don Orlando. ¿Qué es eso? Las ‘enteladoras’se ocupaban de los géneros que cubrían las alas de muchos aviones. “En aquella época los aviones tenían partes de tela que necesitaban mantenimiento”, explica el aeroaplicador.
Bichos de Campo le pidió a Martínez un breve resumen de la historia de la aviación agrícola en el país, que comenzó hace más de 90 años. “Fue en 1927 que Viscarret puso un ‘tacho’ en un avión para aplicar arseniato de plomo para combatir la langosta. Eran épocas en las que pasaban mangas de langostas y no quedaba nada, ni la ropa”, rememora.
Ver: ¿Quién fue Marcelino Viscarret?
“Y mirá que parangón que justo en 1927 es cuando se inicia la fabrica de aviones militares en Córdoba. Así que ya teníamos un aviador agrícola cuando estábamos iniciando la fabricación de aviones en el país”, destaca Orlando.
Aquí la nota completa con el presidente honorario de Fearca:
Según las memorias de Martínez, la mayor expansión de la aviación agrícola en la Argentina se registra en la década del 50. “Con la aparición de los productos clorados para combatir la tucura”, cuenta. Las aplicaciones se hacían con aviones de resabio de la segunda guerra mundial adaptados para pulverizar. “Eran aviones muy nobles, ojo”, aclara.
El uso y la evolución hizo que en 1958 se comience a fabricar el famoso avión ‘Ranquel’ en Córdoba, que servía tanto para vuelos privados como para uso agrícola. En total se llegaron a fabricar 132 de esos aviones. Luego se desarrollaron aviones con licencia americana y hasta el día de la fecha los aviones agrícolas no han cambiado demasiado en modelo y diseño.
-¿Ustedes se sientan más agropecuarios o más aeronáuticos?- le preguntamos al veterano aeroaplicador.
– A mi me gusta sembrar y cosechar, y muchos de Fearca tienen tractores; pero el corazoncito está en el vuelo, el volar. Es una pasión que muchos poetas han escrito sobre esto. Para entenderlo les recomiendo un libro que se llama ‘Fumigando’ de un aeroaplicador de nombre Bonvissuto.
“No te olvides que el avión se desplaza por el aire; lo hace esbelto, con donaire, pero no tiene conciencia. Pilotéalo con prudencia y no molestes a nadie”, recita Orlando, parafraseaba el aviador y poeta Vicente Bonvissuto, en su libro “Fumigando”.
La entrada Los aviones para combatir plagas agrícolas comenzaron a utilizarse hace 90 años se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Mario Poot: “La invasión de langostas se produce por el cambio en el uso de la tierra” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Mirá la entrevista con el especialista mexicano:
“En Yucatán, el hacer la conversión de tierras para la ganadería es el factor que está influenciando. El tener ‘pánico’ ha hecho que ese sea el hábitat ideal para el desarrollo de langostas”. dijo Poot. Al hablar de pánico el experto no se refería al miedo extremo sino a una especie forrajera de origen tropical muy difundida en México.
En ese sentido, destacó que lo que provoca en su país la aparición de brotes de langosta “es el cambio del uso de la tierra por posturas. Tener pasturas provoca que la zona sea ideal para el desarrollo de langosta, porque proporciona el hábitat de temperatura y humedad para que la langosta puede ocultarse ahí, protegerse de los depredadores y perpetuar su especie”, indicó.
Poot, que evaluó positivamente el desempeño del Senasa ante la crisis de la langosta (que ahora parece haber desaparecido de todo el norte de la Argentina), no dudó ni un instante cuando pusimos a prueba sus conocimientos y le preguntamos sobre el insecto que forma parte del logotipo de Bichos de Campo.
“Es una chicharra, sin dudas. Es un cicádido”, nos respondió. Y nos cerró la boca.
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]]>Según la Resolución 864-E/2017, publicada en el Boletín Oficial, los principios activos autorizados para realizar las aplicaciones contra la langosta son Cipermetrina, Deltametrina, Lambdacialotrina, Diflubenzuron y Fipronil. El organismo que comanda el plan sanitario ante la reaparición de las mangas de langostas aclaró que estas familias de agroquímicos han sido habilitadas “en forma provisoria y de manera excepcional” hasta el 31 de agosto de 2019.
El Senasa efectuó una serie de disposiciones adicionales para evitar accidentes o consecuencias no deseadas de estas aplicaciones. Por un lado estableció en un anexo a la resolución las “dosis de eficacia agronómica” de dichos agroquímicos en relación a la plaga. También dictó una serie de recomendaciones para su uso en diferentes áreas rurales, ya sean zonas con cultivos o zonas comunes como banquinas o vías férreas.
Por otro lado, el organismo aclaró que “en el caso de zonas urbanas los controles deben realizarse con productos domisanitarios autorizados para tal fin”.
En los últimos días, dirigentes de la Asociación de Productores del Norte (Apronor) y otras entidades agropecuarias advirtieron sobre un recrudecimiento de los ataques de esta plaga, ya no sobre montes naturales sino sobre áreas cultivadas con arándanos, soja, caña de azúcar y maíz. Se trata de episodios aislados, pero la situación podría empeorar si finalmente se puede completar la superficie prevista de siembra de granos gruesos en la región, actualmente bastante demorada por la escasez de lluvias.
El propio Senasa reconoció en los últimos días que la región del NOA, conformada por Santiago del Estero, Salta, Jujuy y Tucumán, es la que presenta mayores complicaciones en la actualidad, ya que la langosta presenta allí un “nivel alto”, pues se ha verificado la presencia de “voladoras” con capacidad de trasladarse muy rápidamente y realizar graves daños sobre los cultivos.
En su nueva resolución, el Senasa recuerda que las aplicaciones dentro del perímetro de las explotaciones agropecuarias serán responsabilidad de los propios productores o encargados. Y recuerda que se debe permitir el paso de los agentes oficiales en caso de que éstos decidan ingresar a un predio para realizar un monitoreo de la langosta o realizar una fiscalización.
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]]>La entrada Roberto Palomo: “Los pibes de Senasa están dejando la vida en la pelea contra la langosta, pero no cuentan con recursos” se publicó primero en Bichos de Campo.
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“En el invierno fue muy atípica la llegada de la langosta, por la época del año. Y ahora que estamos empezando a implantar cultivos, nos comenzamos a preocupar más porque es cuando al productor le duele el bolsillo”, explicó Palomo (en la foto, el primera a la izquierda) en declaraciones a Bichos de Campo.
Podés escuchar el reportaje completo acá:
Palomo enumeró algunos episodios donde la langosta (“es una plaga que come de todo”) provocó sobre cultivos comerciales. Huco casos en arándanos, en caña de azúcar (en explotaciones chicas en el sur de Tucumán), en trigo en invierno, ahora hay daños en algunos lotes de soja que se pudieron sembrar, y sobre algún lote de maíz en el norte de Salta. “Todavía no son relevantes”, aclaró el directivo de Apronor en todos los casos.
Le preguntamos. ¿Cómo está trabajando el Senasa? Respondió: “Los chicos que están haciendo monitoreo y control a campo están dejando la vida, pero la verdad que no cuentan con los recursos necesarios para poder pelearle mano a mano a la plaga”. Según palomo, hay necesidad de más móviles, de más gente, de más insecticidas y de más recursos para los controles aéreos.
Sobre las responsabilidades, el dirigente tucumano explicó que “hoy el control es tranquera adentro del productor, mientras que tranquera afuera se pelean el Estado Nacional y el Estado Provincial para ver quién hace el menor gasto posible”.
“Es ahí donde el productor se siente incómodo, porque uno tiene que hacer aplicaciones sobre banquinas, sobre vías férreas, sobre montes de propiedades que no están siendo explotadas. Es una situación incómoda para nosotros porque tenemos que irrumpir fuera del ámbito de nuestra propiedad. Ahí es donde le pedimos a los gobiernos que actúen”, dijo Palomo.
El bajo nivel de compromiso y coordinación de las diferentes jurisdicciones se expresa, además, en que Senasa “ha logrado firmar convenios solo con 5 de las 12 provincias que tienen el problema y esto es preocupante porque no estamos trabajando todos en la misma sintonía”, evaluó el productor.
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