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La entrada La Peña del Colorado: Josué Escudero, el agrónomo cantor que sueña grabar un disco con sus hijos mientras promueve las aplicaciones selectivas en Las Lajitas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Mi mamá tocaba la guitarra y cantaba, y toda mi familia materna tenía íntima relación con la música. Yo recuerdo que a mis 6 años quería rasgar su guitarra, y a los 9 ya cantaba y tocaba. Mi papá siempre tuvo mucho oído y fue quien me enseñó a interpretar, a leer las letras para poder entender lo que iba a decir con mi canto, y a poder transmitir mejor, lo que el autor quiso decir”, explica Josué. Cuando cumplió 16 años conformó el cuarteto Los Jilgueros, con amigos de toda la vida.

Decidió ir a Tucumán, a estudiar agronomía, en la UNT y, mientras tanto tuvo que trabajar. A partir de allí comenzó una vida con una marcada vocación de artista folklórico, en el canto y en la música, pero además, comprometida en lo social con el prójimo más desvalido, creando una fundación de asistencia a los niños desnutridos. También se abrazó a su profesión de ingeniero agrónomo, que hasta hoy le apasiona tanto como el folklore.

En sus años de universitario en Tucumán, aprovechó su amor por la música folklórica y se vinculó para cantar con Los Hermanos Paz, con Chaleco Padilla, con “Alico” Díaz, y hasta con el reconocido cantor lírico Ramón “Monchi” Poliche. Durante unos años integró el grupo Los de Jujuy, siempre aclarando con picardía que era el único salteño. Luego integró el cuarteto vocal e instrumental “Querencia”. Editaron el disco “Esto es Querencia”, y se presentó en un teatro junto al guitarrista Gerardo Macchi Falú y al poeta Jorge Díaz Bavio. Más tarde grabó dos discos como solista: “Ya que han pedido que cante” y “Sangre gaucha”. Y uno más, a dúo, con Pucho González: “Coplas de ausencia”.
En cuanto a su vida profesional, se recibió de ingeniero agrónomo en 1993 y su primer trabajo fue para una empresa en Las Lajitas, Salta, como vendedor de insumos agropecuarios y compraba cereales. En 1998 pasó a otra empresa, Agricultores de Anta, haciendo el mismo trabajo, pero luego lo pasaron al departamento de producción agrícola. Fue en ese momento que decidió ser asesor técnico de empresas de modo independiente, tarea que realizó hasta el año 2012. Simultáneamente, también asesoró a una sociedad de Salta y Jujuy, que producía soja y maíz en Paraguay.

Pero cuando dejó de viajar, junto a su amigo y colega Fernando Battistella, armó su propia empresa, Escudero-Battistella y Asociados SRL, con la que ambos brindan servicios de asesoramiento técnico, de pulverización terrestre, total y selectiva, y administran y participan en sociedades de siembra. Los dispositivos de pulverización son los de Weedit, que leen la presencia de clorofila, y los de Weedseeker, que leen el índice verde. Esta tecnología permite un ahorro del 85% en el gasto de insumos y minimiza el impacto ambiental.
Cuenta Josué que en Las Lajitas ya hay algunas empresas que están haciendo Siembra Variable a gran escala. Y también varias están incursionando ya en la Fertilización Variable.

Dijimos que Josué, además, siempre tuvo un perfil solidario y de compromiso social: fue socio fundador de la Fundación Nutrir Salta, desde la que luego participó en la fundación del primer Centro CONIN en esa provincia. Luego fue presidente de “Fundación Nutrir Anta”, que tuvo un Centro CONIN en Las Lajitas y que funcionó durante 10 años, llegando a tener en asistencia permanente, a casi 100 niños.
Es bueno destacar que Josué fue muy amigo del periodista Carlos Bonduri, quien tuvo un memorable programa de TV llamado “Salta a la olla”. Los hermanos de este periodista crearon en Buenos Aires una marca de empanadas y locro, “La Casa de Salta”, siendo auténticos embajadores salteños en la gran ciudad. Desarrollaron una cadena de franquicias que vendían empanadas de masa casera, amasada con pimentón, y carne cortada a cuchillo, y un locro bien pulsudo, pero con un cuidado nivel de grasa y con ingredientes de buena calidad, que se ganaron el paladar de las clases media y alta. Hasta el Hotel Sheraton del barrio de Retiro ofrecía sus exquisitos productos criollos.
Josué vivió cuatro hitos en su historia artística: en 2003 César Isella lo invitó a cantar con él, en el escenario del festival de Cosquín y no se pudo negar. En 2007 cantó en público junto a Don Abel Mónico Saravia. Tampoco pudo, en el año 2008, rechazar la invitación del Chaqueño Palavecino, a cerrar con su espectáculo, el festival de Jesús María, donde cantó ante 40.000 personas. En 2017 cantó “Plaza 9 de Julio”, en el espectáculo “Notables”, en Salta, junto a Juan Carlos Saravia, quien además habló de su padre, porque fueron amigos.

También en 2007 Josué hizo realidad un sueño: el de grabar un disco junto a sus hijos. Pero la menor de los seis, era muy pequeña para cantar. De modo que sueña con grabar otro, esta vez con sus 6 hijos cantando junto a él. Y tiene dos sueños más, que pronto hará realidad: grabar un segundo disco con Pucho González, y además, anda con muchas ganas de grabar este año otro disco como solista.
El 17 de agosto pasado Josué cumplió 30 años de casado con Adela Merello Cornejo. Su hijo Josué, el mayor, es “millennial” y ya es ingeniero agrónomo. Se dedica a la agricultura de precisión para una importante empresa que tiene la representación de una famosa marca de maquinaria agrícola en Salta y Jujuy. Le asombra que su hijo tiene en su teléfono, en tiempo real, muchísima información del trabajo que van realizando cada una de las máquinas.

Dice Josué que tiene la esperanza de que algún día podrá concretar un viaje a alguna playa, con su familia completa, incluyendo a sus yernos y nueras. Esta vez decidió celebrar su aniversario de casado con un viaje de paseo a Ushuaia con su esposa, hace pocos días.
Josué nos despidió dedicándonos “Tal vez”, una canción interpretada por él mismo en guitarra y voz, cuyo autor y compositor es Martín Alemán Mónico.
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]]>La entrada Trasladar el maíz del norte a los puertos de Rosario significa perder casi 30% del valor del producto se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El siguiente gráfico elaborado por Julio Calzada y Blas Rozadilla, expertos de la BCR, lo resume todo. A los valores actuales del flete, llevar a puerto maíz desde Las Lajitas implica una incidencia del costo del flete del 29%. Este porcentaje se va reduciendo a medida que se achican las distancias a recorrer. Baja al 19% si la carga sale de Vera, en el norte de Santa Fe. Pero sigue siendo un impacto elevadísimo.

Para la soja que se produce en el norte del país la incidencia del flete es menor, debido a que el precio del cultivo es mayor. Dew todos modos, desde Las Lajitas enviar un camión con la oleaginosa implica resignar 17% del valor del producto transportado. Ese porcentaje se reduce a 11% si la carga recorre 430 kilómetros desde el norte santafesino.
“El flete camionero sigue teniendo una alta incidencia en las distancias largas como en el norte argentino. Equivale a tres veces el costo de transporte de la zona núcleo de producción (ubicada a 180 Km de los puertos del Gran Rosario)”, explica el informe de la BCR, que deja una vez más en evidencia que es imposible para los productores del norte realizar una agricultura sustentable (en términos económicos y ambientales) en este marco.
Dicen los técnicos rosarinos que “no debe soslayarse –bajo ningún aspecto- la necesaria complementariedad que debe lograr Argentina entre el transporte por camión, por ferrocarril y por barcaza; en una búsqueda sostenible de implementar un sistema de transporte integrado y eficiente que haga mínimos los costos logísticos. El transporte por camión es un eslabón clave para el desarrollo económico de la República Argentina y cumple un rol relevante en la economía nacional. No obstante ello, en distancias largas resulta imprescindible el desarrollo de los ferrocarriles y del transporte fluvial por la Hidrovía Paraná-Paraguay”.
Por cierto, a la lejana Las Lajitas, localidad agrícola de Salta, comenzaron a llegar en los últimos años formaciones más asiduas del tren Belgrano Cargas, y se duplicaron las cargas. Pero el impacto beneficioso de estas medidas no impactaron todavía en los fletes pagados por los productores. Bichos de Campo realizó un programa especial sobre esa problemática:
El impacto de los fletes en camión para la agricultura del norte sigue siendo tan dramático que dio pie a una segunda comparación realizada por calzada y Rozadilla: sale más caro trasladar una tonelada de granos desde allí a Rosario que exportar esa misma tonelada en barco hacia destinos lejanos del mundo.
“Trasladar la mercadería, por ejemplo, desde Joaquín V. González en Salta hasta los puertos del Up River en Rosario, Santa Fe (recorriendo así una distancia de 1.150 km) tiene un costo de 41,6 dólares por tonelada. En tanto, el flete marítimo desde las terminales del Gran Rosario hasta los puertos de China tiene un costo de 37 dólares por tonelada, ubicando así la erogación por flete marítimo internacional por debajo de la que requiere el flete camionero interno”, remarcó el informe.
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]]>La entrada Cansado de no tener servicio eléctrico, un productor salteño montó un parque solar que incluso alimenta el riego por goteo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Merecía un aparte el capítulo de la energía eléctrica y cómo muchas empresas agropecuarias deben ingeniárselas para producir en un país que no garantiza la llegada de energía a todas las regiones. Es el caso del campo de Pisani, ubicado en la localidad de Luis Burela, a unos 70 kilómetros de Las Lajitas, en el Departamento de Anta, el tendido eléctrico quedó a unos 15 kilómetros de distancia y siempre se las tuvieron que arreglar para producir y vivir sin luz. Mejor dicho, cuando caía la noche era común convivir con el ruido de los poderosos motores a gasoil, que a un alto costo de consumo disimulaban esa carencia.
Pisani, enamorado de ese campo, decidió irse a vivir en el lugar. Construyó una casa modesta pero muy bella, con una galería típica de esta región norteña, como debe ser, para ver las puesta del sol todas las tardes. Pero a esa hora ya no escucha el ruido de esos viejos motores sino simplemente los ruidos que le llegan del monte. Puede hacerlo porque realizó una importante inversión y montó un parque solar propio, que genera electricidad no solo para esa vivienda y las de sus empleados, sino también para alimentar los equipos de riego para varias hectáreas dedicadas a la producción de hortalizas y cucurbitáceas.
Mirá el relato de Nacho Pisani sobre cómo decidió invertir en energía solar
“Hice el intento de traer electricidad con el gobierno provincial, pero la carcajada fue muy grande, y entonces empecé a pensar en otros recursos para generar electricidad que no fuera con motor a gasoil, porque es carísimo y sobre todo incómodo. Entonces se nos ocurrió instalar este pequeños parque solar que genera 15 Kw y que tiene 16 baterías. Si se rompe algo, eso te da tres días de autonomía”, nos contó Pisani.
Con el equipo funcionando a pleno, el empresario agrícola puede alimentar el riego para 18 hectáreas sistematizadas para producir verdura, los bebederos para la ganadería (unos 800 vientres), el puesto donde viven unas ocho personas que trabajan en el lugar y su propia casa, que está equipada con todos los artefactos que uno puede tener en la ciudad, incluido un equipo de aire acondicionado.

“Una de las cosas que más me motivó a hacer esto es que los motores consumían muchos litros de gasoil por día y de golpe los muchachos lo tenían prendido en el verano tres horas para hacer hielo. Yo no le podía decir nada porque a todos nos gusta tener hielo a disposición. Y acá hace mucho calor. Pero cuando veía que hacían hielo con un motor de 20 Kw dije ‘algo tengo que hacer con esto'”. relató el dirigente rural, que invirtió una suma considerable en el equipamiento para su parque solar, pero que espera recuperar relativamente rápido, con los ahorros en gasoil y la mejora de la calidad de vida, la de él y la de sus trabajadores. Pisani también compró calefones solares para todos, que funcionan de maravillas y les permiten tener agua caliente en todo momento.
“Para mi ya está amortizado, porque antes no tenía nada y ahora tengo de todo”, afirmó Pisani.
El empresario se quejó de la falta de lineas de crédito para que los habitantes de zonas rurales puedan acceder a este tipo de equipos, cuya oferta ya se encuentran muy difundida en el país (aunque todavía es deficitario el sistema de reparaciones post venta).
Pisani consideró que la mayoría de los productores “todavía cree que es un sistema que no da para cosas, grandes. y piensa que es muy caro” instalar un parque solar. Pero aclaró: “Es cierto que no es barato y que no todos pueden hacer esta inversión. Lamentablemente hay un tema de escala. Es ahí donde debería actuar el gobierno con créditos que uno pague en cinco o siete años. Así debería ser, porque la matriz energética debe cambiar. Porque cuando uno se de cuenta de que puede tener esto y no prender un motor gasolero nunca más, no va a querer volver más” a lo viejo.
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]]>La entrada La “profe” Paula tiene un sueño: Trabaja para que los chicos de Las Lajitas recuperen la capacidad de soñar se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ella siente que tiene una misión clave en aquella región de Salta, donde la agricultura y la ganadería conviven con los peores indicadores de pobreza del país. Ella siente que su misión es alimentar de expectativas a los chicos que estudian en el establecimiento. Cree que es necesario desatar en ellos los sueños que todos teníamos de pequeños, aquellas aspiraciones del tipo “quiero ser astronauta” o “quiero ser presidente”, que nunca se alcanzaban pero que alimentaban las ansias individuales de progreso.
“Cuando yo les preguntaba a mis alumnos qué pensaban estudiar, el 80% no me contestaba, y el 20% restante querían ser policía o gendarme. Eso fue algo que me llamó mucho la atención. Y después, con los años, me fui dando cuenta de que realmente es que no tienen expectativas”, explicó Scardilli a Bichos de Campo. Y agregó: “Lo normal sería que todos tengan algún sueño”.
Mirá el reportaje completo a Paula Scardilli:
Cuando la frustración ya está incorporada de antemano es complicado ampliar el horizonte. “Nadie se planteaba estudiar una carrera superior. Tal vez esto tiene que ver con que los chicos de ahí nunca salieron de ahí, y sólo conocen lo que hacen sus padres. Y será lógico para ellos que quizás seguirán haciendo lo mismo. Así que mi misión fue, desde el trabajo con los chicos, hacer ese trabajo que lleva tanto tiempo y que es el de ir abriendo ventanitas”, dijo la profesora.
Paula trabaja casi desde el nacimiento de la escuela agrotécnica, hace 10 años. “Las Lajitas es un pueblo de 10.000 habitantes que hasta hace 10 años tenía solo un colegio secundario público, y después de muchas gestiones se logró hacer esta escuela agrotécnica”, manifestó orgullosa. Ofrece doble turno, así que los chicos pasan allí buena parte del día.
La educadora afirmó que para desatar los sueños de los chicos es clave la vinculación de la escuela con la economía real del lugar. “Trabajamos vinculados al campo, y parece lógico que trabajemos en conjunto, porque el día de mañana esos chicos se volcarán al trabajo con los productores. Esta interacción que tenemos con ellos fue muy productiva para ambos”.
Scardilli remarcó que “además tenemos una bolsa de trabajo para los que egresan y hacemos pasantías y prácticas. En esa comunicación el productor nos pide un perfil, nosotros sugerimos perfiles, ellos eligen uno y después pueden decirnos en qué están flojos y en base a eso ajustamos las currículas y nos ayuda a saber qué es lo que realmente necesitan”.
Para la educadora, “el que un chico pueda salir de la escuela a visitar a un productor, y ver cómo maneja tecnología de punta, ver la tarea de un ingeniero agrónomo en un día de campo, es totalmente revelador y le da sentido a todo lo que aprende en el pizarrón, en la teoría y en la explicación de un docente. Gracias a Dios existen las prácticas profesionalizantes que se dan en los últimos dos años de estudio de la carrera. Tenemos varias modalidades; una es que salgan a una empresa por dos días, en lugar de ir a la escuela. La otra es estar al lado de un agrónomo, conviviendo con él y explicándole cómo trabaja”.
“Esa aprendizaje no se pierde nunca porque queda grabado en la cabeza. Por ahí lo que le enseñaste en el aula se lo olvidó mañana, pero lo que aprendió ahí no se lo olvida, más los contactos que puede hacer”, concluyó Scardilli. En esas experiencias está, a su juicio, el principal taller para la reparación de los sueños y aspiraciones de tantos chicos.
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