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La entrada Martín Olivanti le encontró la vuelta a las malezas resistentes con una rastra de disco que solo remueve 3 centímetros de suelo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En Santa Fe tenemos una maleza perenne que apareció hace 8 años y que se extiende en un radio de 60 kilómetros: se llama Eragrostis y hace cinco años que estamos tratando de encontrarle la vuelta para matarla de modo químico, pero no conseguimos hacerlo”, amplía en diálogo con Bichos de Campo.

Y así fue que Martín decidió buscar otro modo de combatir ese yuyo: adquirió una rastra de disco, también llamada rastra multipropósito o rastra diamante. Este equipo genera una remoción del suelo, pero de solo 3 centímetros, lo que descalza la maleza, dejando su raíz desnuda. Por lo tanto, la planta muere. En el proceso, describe, no se pierde humedad ni se remueve el suelo en los niveles preocupantes que enfrentó la técnica de la Siembra Directa.
“Para gramíneas la rastra trabaja 100% porque tienen una raíz tipo cabellera superficial. Luego, para lo que es rama negra, yuyo colorado y nabo resistente que tienen raíces mas profundas, en muchos casos el disco la engancha y la saca y en otros casos corta la raíz bajo la tierra, provocando su pudrición”, remarca.
“En un lote mío periurbano me ahorré aproximadamente unos 70 dólares por hectárea de costo de agroquímicos haciendo dos pasadas anuales con la rastra: una en mayo y otra en septiembre, y luego de esa pasada apliqué pre emergentes y sembré soja”, pone como ejemplos el ingeniero agrónomo, que de ese modo enfrenta mecánicamente las malezas sin llegar a remover el suelo como se hacía en los tiempos previos a la Siembra Directa.
Martín cuenta que a este tipo de rastra “la descubrí en un campo de un cliente en Santiago del Estero, donde las extensiones de lotes son mucho más grandes que acá en Santa Fe. Allá cada lote tiene de 200 a 300 hectáreas mientras que acá tenemos lotes chicos de 30 o 40 hectáreas. A su vez, allá hay otro clima y las malezas emergen más rápido y también es complejo tratarlas químicamente”. Olivanti, junto a su colega Iván Gullino, formó Grupo Orígenes SRL mediante el cual asesoran a unos 25 clientes, por lo general, distribuidos en campos cercanos a Las Parejas.

La máquina, una RM8500 desarrollada por la firma santafesina Giorgi en conjunto con una patente del exterior, tiene unos 7 metros de ancho de labor, pero viene también de 9 ,11 y 13 metros de ancho de labor. Su origen es australiano. Se trata de un desarrollo con unos 7 años de vida que al principio era arrastrado por dos tractores que circulaban en paralelo.
Olivanti incorporó la herramienta en un principio para ensayar y trabajar puntualmente sobre unos lotes propios. Asegura que notó los resultados de inmediato. “Hicimos ensayos en lotes donde íbamos a sembrar trigo pero debíamos tratar el Eragrostis. Comenzamos a notar diferencias de emergencia en el nacimiento del cultivo en las zonas donde removíamos con la rastra. Allí el trigo nacía mucho más rápido y mejor que en las zonas donde no removíamos”, concluye.
“La compramos nueva en abril del año pasado y desde el primer día que la trajimos, de abril a octubre, hicimos unas 2.500 hectáreas con esa herramienta. Cuando empezamos con la siembra en octubre, la mandamos a Santiago del Estero para que hiciera otras 2.500 hectáreas a productores que contrataron nuestro servicio”, relata el agrónomo.

De abril a junio de este año Olivanti lleva hechas unas 1800 hectáreas, o sea que superará ampliamente lo hecho el año pasado y por ende terminará amortizándola. Como ventaja principal, Olivanti indica que “al usarla no se pierde la humedad del suelo, algo clave para los cultivos de verano, y no deja el suelo desnudo”.
Pero la máquina tiene otras ventajas. De acuerdo al asesor, “al pasarla por el terreno, sólo una vez, borra las huellas de los neumáticos de maquinaria en tiempos de cosecha y empareja los lotes para hacer la siembra posterior. Antes eran necesarias dos manos de disco profundo, una de rastra y una de rolo. Ya ahí tenías 3 a 4 pasadas, en cambio acá con una sola pasada ahorrás combustible”. El consumo aproximado de combustible por parte de la herramienta es de 5 litros por hectárea.
Otra ventaja que le encontró Olivanti a la rastra de disco es que, previo a la siembra de trigo se puede volear urea con una esparcidora y luego la rastra la va incorporando y no se pierde nitrógeno por volatilización.
Olivanti además probó utilizar la rastra luego de volear pasturas con una esparcidora en canales de desagüe para dejar todo empastado. “En muchos lotes tenemos terrazas con canales de desagüe para que escurra el agua; pero esos canales deben ser empastados, es decir, ser sembrados con pasturas para que el agua no corra tan fuerte. Entonces sembramos pasturas como trébol, festuca, entre otras, y para empastarlo voleamos las pasturas dentro del canal y luego con la rastra mezclamos las semillas de pastura con la tierra para que luego broten”, describe.
¿Por qué una maquina tan efectiva no está ampliamente extendida? Más que nada, explica Olivanti, el principal escollo radica en su valor. “La herramienta cuesta cerca de 80 mil dólares y por la cantidad de hectáreas que se trabajan en Santa Fe muchas veces no se justifica su compra”, indica el ingeniero.
Claro está que para agrónomos y contratistas como Olivanti es una máquina ideal e incluso es muy valorada en los lotes periurbanos o pegados a los poblados donde se imponen límites a la aplicación de agroquímicos. “En Santa Fe la restricción es que por tierra no se puede aplicar ningún producto de ninguna banda a 300 metros desde el pueblo. Luego, de 300 a 500 metros del poblado nos permiten aplicar productos banda verde”, puntualiza.
Sin embargo, el agrónomo aclara que “no es que con la herramienta reemplacemos aplicaciones sino que podemos complementar ambas cosas. Por ejemplo, es muy buena para trabajar luego con productos pre emergentes. Pasando esta máquina dejamos el lote libre de malezas y luego al aplicar los pre-emergentes estos se incorporan mejor ya que no tenemos materia verde que impida su llegada al suelo”.
A modo de ejemplo, Olivanti comenta que les sucedió algo particular con las aplicaciones de agroquímicos durante el año pasado, el cual se caracterizó por ser muy seco. “Las maleza estaban estresadas por la sequia y se ponían más duras. No había producto que las penetrara, con lo cual las aplicaciones empezaban a tener una efectividad del 60% y se volvían más erráticas considerando el gasto de dinero que nos ocasionaba. Con esta máquina obtenemos una efectividad del 95%”, relata.
Por otro lado, hay lotes en los que quizás no convenga pasar la maquina porque químicamente se vienen manejando bien. “Esto es para lotes donde las malezas son muy resistentes o económicamente la aplicación no es rentable”, resalta.
Hay un mea culpa en el medio de todo esto. “Es tanta la cantidad de productos que se desarrollaron que terminaron generando una enfermedad y también producto de las malas técnicas que se hacen. Sale un producto y salimos todos a comprarlo. El tema es que las malezas pueden generar resistencia en el plazo de 3 años y ahí ya no sirve más ese producto. Este año encima los insumos en dólares subieron; es la primera vez en 5 años que nos pasa esto”, reconoce.
El asesor agrega que los vaivenes políticos y económicos lo dejan al borde del abismo de la incertidumbre. “No sabemos qué podremos sembrar dentro de unos meses ni el valor al que pagaremos los insumos, ni si tendremos más retenciones que pagar. Todo eso complica más la ecuación”, enumera.
Pero por fortuna, según Olivanti “las generaciones nuevas están cambiando el chip del manejo; ya no pasa por atender solo lo productivo sino que hay que atender otras variables como la administrativa, porque podes ser muy bueno en lo productivo pero lo administrativo debe ir de la mano, sino fracasas”, sintetiza.
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]]>La entrada Orlando Castellani, de Ombú: “Nunca, en todos mis años, vi tasas de interés como las que cobran los bancos hoy” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El comienzo fue duro, en un taller prestado por mi suegro José Rotelli. La proyección importante fue cuando lanzamos la tolva autodescargable allá por el 1993/94. En esa época los cosecheros andaban muy bien y el equipo se había impuesto. Y el salto importante fue cuando empezamos a hacer remolques. Allí aumentamos mucho en personal y llegamos al plantel de hoy que ocupa 425 personas. Es el activo más importante que tiene la empresa”, señaló Orlando.
La diversidad de equipos agrícolas y de transporte o logística que ha desarrollado le ha permitido a esta fábrica sobrellevar momentos difíciles para uno u otro rubro. En el 2015, cuando los fabricantes de maquinaria agrícola estaban en el fondo del mar por la falta de ventas, Ombú la llevó bastante bien con los remolques.
Agro.grafías: La maquinaria agrícola nacional se mueve al ritmo de la siembra directa
Por estos días, sin embargo, los remolques no salen porque se cortaron los créditos y este tipo de equipos se compran en su gran mayoría solo con financiamiento. Pero los equipos agrícolas no han perdido todavía aquel impulso iniciado en 2016. “Estamos vendiendo además bastante bien las rastras desencontradas, ya que hay algunos que están roturando los suelos para ahorrarse productos químicos”, contó Castellani, que también en presidente de ADIMRA, la asociación que nuclea a los metalúrgicos del país.
Aquí la nota completa con Orlando Castellani:
Más allá de la situación financiera actual, Castellani contó: “Estamos un poco acostumbrados a los altibajos, pues este país es un serrucho constante. Tenemos que saber observar la situación y tener mucha precaución, no hacer nada que nos lleve a una posición dificultosa. No impulsar emprendimientos con endeudamientos elevados con estas tasas, por ejemplo. Hay que ponerle el hombro”, resumió.
En diálogo con Bichos de Campo, el industrial contó que en esta crisis “la maquinaria agrícola se mantuvo bastante bien en algunos rubros sobre todo, como las sembradoras. La baja notable del año se marcó por la sequía y lo que también gravita muy negativamente en la actividad industrial es el tema financiero. Nunca en todos mis años, vi tasas de interés como las que cobran los bancos hoy. Eso baja el ímpetu para invertir”, lamentó.
Por último, Castellani habló de los mercados internacionales. “Nosotros exportábamos mucho a países limítrofes y hasta Venezuela, pero eso se cortó bastante. Lo que si tenemos un buen convenio con Sudáfrica. Pero el 80 % de nuestros productos es para el mercado interno. Lo fundamental es potenciar esto”.
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]]>La entrada La “caravana de la competitividad” llegó hasta las fábricas de maquinaria agrícola se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Tras una multitudinaria reunión, el comunicado oficial instaló como “objetivo fundamental de aumentar las inversiones y exportaciones del sector”. Es decir, esquivó una definición respecto del que viene siendo el principal reclamo de los fabricantes locales, que ponen reparos ante el fuerte crecimiento de las importaciones, sobre todo de cosechadoras y de tractores.
“Los principales objetivos son mejorar la competitividad del sector, duplicar las inversiones para alcanzar los 1.000 millones de dólares entre 2018 y 2020, y mejorar el perfil exportador. Hoy las exportaciones son apenas el 15% de la producción, con muy baja diversificación de destinos”. indicó el comunicado de Producción que la puso el moño a esta nueva mesa de competitividad.
En Armstrong recorrimos la planta de Crucianelli, una PyME líder en el mercado de sembradoras que exporta sus productos a 15 países pic.twitter.com/ChyQttnSPD
— Mauricio Macri (@mauriciomacri) April 25, 2018
La cartera que conduce Pancho Cabrera presentó un trabajo en el que aseguró que las 700 fábricas y talleres que conforman la industria local de maquinaria agrícola tienen “un potencial para exportar autopropulsados y sembradoras por 100 millones de dólares e implementos, partes y otras máquinas por 600 millones”.
Ver: La maquinaria agrícola importada ya ocupa casi 25% del mercado
Por supuesto, nadie espera definiciones de una primera reunión, que además fue multitudinaria. Las definiciones llegarán posiblemente de cuatro comisiones de trabajo que fueron creadas, y que tendrán que ponerse las pilas para ofrecer resultados antes de la próxima reunión de la Caravana, pautada para dentro de 60 días.
Las cuatro comisiones son:
Tras elogiar la importancia del sector agroindustrial para el entramado de pequeñas ciudades del interior productivo, Cabrera anticipó que “estamos desarrollando una línea de financiamiento con el BICE para que el sector duplique sus inversiones y exporte cada vez más. En cuanto a temas impositivos, estamos abordando la problemática del saldo técnico del IVA, que trabajaremos junto con la AFIP”.
La reunión tuvo lugar en el Centro de desarrollo tecnológico para la industria de maquinaria agrícola (CIDETER) ubicado en Las Parejas, Santa Fe, y contó con la presencia del gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz; el ministro de Trabajo, Jorge Triaca y su par de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere. Éste destacó: “Desde el gobierno llevamos a cabo políticas que posibilitan a los productores renovar su parque de maquinarias y esto se refleja, por ejemplo, en la venta de tractores en 2017, la cual fue la mejor de los últimos 13 años”. El ministro agropecuario no dijo nada respecto de que este año estos números no se repetirán, por el duro impacto de la sequía.
Ver: Mario Bragachini: “Se espera una reducción del 28% en las ventas de maquinaria agrícola”
En Argentina, el sector de la maquinaria agrícola emplea aproximadamente 13.000 trabajadores de manera directa y 30.000 de manera indirecta, en especial en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. El 96% de las empresas del sector son Pymes, que exportan un promedio anual de 255 millones de dólares. La nueva meta oficial implicaría cuadruplicar esos negocios.
Lucio Castro, secretario de Transformación Productiva y principal interlocutor del gobierno con el sector, consideró que la actividad “tiene una enorme capacidad innovadora que queremos convertir en factor de competitividad e inserción internacional. Con la difusión de nuevas tecnologías y la digitalización, se puede transformar no sólo en un proveedor de equipos sino también de servicios vinculados al uso de las TICs en la producción agrícola”.
Ver: Fabricantes locales, en alerta por la importación de maquinaria agrícola
Antes de la reunión, el presidente Macri y el ministro Cabrera realizaron una visita a la empresa Crucianelli, en la vecina Armstrong. Fue todo un gesto, y no solo porque la firma emplea a 140 trabajadores y porque se encuentra ejecutando una ampliación de su planta por 15 millones de dólares, en una de esas inversiones tan reclamadas por el Gobierno. Fue un gesto sobre todo porque Raúl Crucianelli, su titular, es a la vez presidente de la Cámara Argentina de Faricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) y una de las voces más críticas ante la competencia desleal de las fabricas internacionales.
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