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La entrada Un aporte al relato oficial: “La Argentina es el país del mundo donde más crece la producción de leche” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Miren si no este cuadro publicado por el Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA), que compara cómo se a comportado la producción de leche este año en los distintos países/bloques del mundo.

En el cuadro de marras se puede observar un aumento de la producción del 0,57%, para enero-octubre 2021 respecto a igual período del año anterior. El OCLA destaca luego de este primer balance que “Argentina, por segundo año consecutivo, presenta los mayores porcentajes de crecimiento a nivel mundial (7,4% y 4,0% respectivamente para 2020 y 2021)”.
Fuaaaaaa… Justo coincide con los dos primeros años del gobierno de Alberto y Cristina.
En efecto, luego de muchos años de estancamiento, en 2020 la producción de leche cerró en 11.113 millones de litros, con un salto de más del 7% en relación al último año de la gestión macrista (ja). Y ahora se estima que la producción crecerá otro 4%, para ubicarse cerca de 11.500 millones de litros.
Pero, claro, eso que parece muchísimo para nosotros es apenas una gota para la producción mundial de leche, que supera con holgura los 800 mil millones de litros. De hecho, la Argentina ni siquiera figura en el ránking de principales países productores, que está encabezado por India con el 21% del suministro total, y que tiene a los siguientes participantes:

Es decir que por más que el desempeño argentino esté siendo muy elogiable en los dos últimos años (y posiblemente el crecimiento se repita en 2022), lo que suceda en nuestro país no incide casi nada en el concierto global.
El OCLA obtuvo el dato sobre la producción mundial de leche en los distintos países de una página especializada de Italia, que a su vez se basó en los datos del USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos). Tampoco allí figura la Argentina.

Pero bueno, a los fines del relato todo sirve. ¿No?
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]]>La entrada La frambuesa del postre: En El Bolsón hay un lugar donde se producen frutas finas, cereales, yogures, quesos, helados y hasta novedosos trigos, todo con certificación orgánica se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Siento que aún hoy no hay un reconocimiento a lo orgánico certificado; de hecho en el mercado local no tenemos precio diferenciador, algo que sí se reconoce en el mercado internacional”, explica Wenceslao, hijo de Paul e ingeniero agrónomo. “A pesar de esta diferencia hoy no exportamos porque la demanda local es alta y creciente y, por otra parte, exportar hoy es cada vez más engorroso”.
Humus vende toda su producción de fruta fina en la zona, especialmente en Bariloche, donde el consumo de fruta fresca de estación es muy interesante y el formato de congelados permite la comercialización durante todo todo año.
Aunque producen mora, cassis, corinto, grosella, guinda, sauco y frutilla, la mayor parte de la producción de fruta fina del predio está dedicada a la frambuesa porque se da muy bien en la zona. Debido tanto a las condiciones climáticas como agronómicas, se obtienen rindes de entre 12 y 15 toneladas por hectárea (algo que no ocurre con la cereza, que tiene mejores producciones más al sur).
En este punto, la pregunta que surge es por qué, si la frambuesa cada vez más está posicionada, no llega a Buenos Aires ya que es un producto que no se ve en las verdulerías y rara vez en un supermercado.

“El tema es que el acopiador, que es el mismo que compra sandías y papas, no sabe manejar el producto y a esto se le suma que las verdulerías no quieren arriesgarse a perder nada y como la frambuesa es delicada, prefieren evitarla”, resume Wenceslao.
“El mercado y la demanda están, pero hay que ajustar los procesos para lograr que llegue el producto en buen estado; esto en la gastronomía está resuelto porque se manejan con congelados, pero quien quiere comer frambuesas frescas en Buenos Aires, por ahora no puede”. La comarca andina, compuesta por una buena suma de pequeños productores de menos de media hectárea, y medianos de 2 a 3 hectáreas,, produce 250 toneladas de frambuesas por año.
Pero Humus no se limita a las frutas finas sino que se compone de 5 unidades de negocio. En el mismo predio hay vacas, para la elaboración de yogur, dulce de leche, helados y quesos; hay vivero de plantines de fruta fina; hay cereales; y hay un circuito de agroturismo (con heladería incluida) que culmina en una sala de ventas de sus productos.
En cuanto a los animales, poseen 70 vacas (de las cuales hay 50 en ordeño) en su mayoría de raza Holando, aunque algunas con cruza Jersey para ganar en leche con mayor tenor graso para la producción de lácteos, y un toro (antes hacían inseminación). “Los animales son grandes generadores de abono, algo que nos resulta indispensable para la producción orgánica”, detalla.
“Nos manejamos con parcelas con eléctrico y hacemos nuestro propio forraje ya que las vacas están encerradas 4 meses y medio por el frio y hay que alimentarlas”. (En total, con las tierras arrendadas, el predio suma 110 hectáreas).
Wenceslao enfatiza que en el sistema de rotación de parcelas la clave es hacerla lo más sistemáticamente posible y para eso hay que estar siempre “encima del campo” y pensando la mejor forma de hacer las cosas. “Los cuadros más alejados y que son más incómodos para la cosecha de fruta fina los dejamos directamente para pasturas. Hacemos siembras consociadas con gramíneas y leguminosas (como trébol con raigrás) porque nuestras primaveras son frías y si tenemos que esperar a la alfalfa para hacer un corte perdemos muchos días, mientras que las gramíneas son más rápidas y ya tenemos un primer uso tanto en primavera como en otoño y logramos más oferta de pastoreo”, explica.
“Una vez que la pastura está agotada y la parcela ya no es rendidora nos vamos a una rotación con un cereal, que tiene rápida reacción y así no dejamos el suelo descubierto en invierno a la vez nos ayuda a controlar las malezas, algo que para nosotros, como chacra orgánica, es fundamental”.

“En lo que es berries el ciclo es más largo: hacemos una rotación de unos 10/12 años de ese uso y recién después de ese tiempo ponemos un cereal, que puede ser avena, centeno o cebada, o también algo de trigo espelta; para volver a tener berries en esa parcela van a pasar 10 años más”.
El trigo espelta en los últimos años se ha convertido en un producto gourmet y muy buscado (otro “difícil” en Buenos Aires), así que parte de la producción que tienen la venden localmente a una panadería que elabora todos sus productos con masa madre y, también, el turista que va a visitar la chacra puede comprar la harina de espelta en el salón de ventas. Pero, debido al gran valor nutricional de esta variedad de trigo, la mayor parte se destina a forraje para silo en un proceso donde se corta antes de espigar y los rollos de heno permanecen en nylon para producir una fermentación anaeróbica donde predominan la fermentación lactica.
“Esto hace que el forraje sea más nutritivo y palatable y sobre todo nos da un alimento con buen aporte en la época de frío”, dice Wenceslao. “Es lo más parecido a tener un pastoreo en invierno”. El rinde en granos es de 6 toneladas por hectárea y tienen 10 plantadas.

Tan buenos resultados ha dado el sistema de rotación de parcelas que su vecino, también productor de frutas finas, se sumó a esta idea y desde hace un tiempo Wenceslao lo está asesorando: “Con mi vecino no tenemos ni siquiera cerco divisorio, así que cuando se interesó por el sistema rotativo en seguida empezamos y ya está viendo los resultados de la rotación y de los suelos con descanso… y de paso mis vacas se pasan a su chacra y ahí comen también”, cuenta entre risas.
“Es fundamental trabajar en sintonía, estar al tanto de lo que le pasa al vecino, compartir experiencias y ver cómo entre todos se puede mejorar”, concluye.
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]]>La entrada Empresas Descuidadas: El “congelamiento” de precios de los lácteos llega en el peor momento para el sector lechero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según dato difundidos hoy por la Dirección Nacional de lechería, la oferta de leche en septiembre aumentó en forma interanual 4,6% y en lo que va del 2021 acumula un incremento del volumen del 4,4%.
Pero con el “congelamiento” de precios internos, que acaba de ser reforzado por el gobierno nacional, junto con las dificultades presentes en el sector externo, la rentabilidad de los tambos comenzó a deteriorarse. No se trata de una buena noticia porque estamos en plena fase estacional de aumento de la producción de leche.
En los últimos meses el precio al productor viene aumentando por debajo de la inflación y eso, según analizó el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), ya comenzó a reducir la rentabilidad del tambo promedio argentino.
De todos los factores desfavorables, el más dañino es la política de precios máximos (“Precios Cuidados”) implementada por el gobierno nacional. En tal sentido, Jorge Giraudo, director ejecutivo del OCLA, dijo que “estos mecanismos nunca funcionaron y activan una especia de olla a presión. Además, contener precios y no los costos es imposible, alguien tiene que absorber esa pérdida”.
Giraudo dijo que el gobierno está buscando posponer el problema para después de las elecciones legislativas de noviembre próximo y que el reciente “congelamiento” exigido por la Secretaría de Comercio Interior implica retrotraer muchos precios de lácteos en un contexto inflacionario.
El titular de la OCLA explicó que el congelamiento “en realidad en muchos productos es una baja nominal y real porque en las listas que difundió el gobierno hay valores que corresponden a julio, no a octubre ni a septiembre, lo que obliga a bajar los precios, esto genera decadencia en el sector”.
El deterioro de la capacidad de pago de la industria láctea, que además está afectado por los derechos de exportación (9,0% del valor FOB en el caso de la leche en polvo), “retenciones cambiarias” y elevados costos de los fletes internacionales derivados de la crisis de los contenedores, impacta de manera directa en el valor de la leche recibido por los tamberos. Esa situación, combinada con un aumento importante de los valor de los fertilizantes, fitosanitarios, granos y balanceados, pueden llegar a repercutir en la productividad.
Por su parte, desde la producción Matías Peluffo, titular de la Cámara de Productores del Oeste de Buenos Aires (Caprolecoba), dijo a Bichos de Campo que “estamos preocupados porque no llegan señales positivas por parte de la industria, cuyas listas de precios a su vez son rechazadas por los supermercados pero a nosotros las señal nos llega enseguida. Estamos negociando el precio de octubre y estos argumentos hacen que se genere incertidumbre y que no se pueda definir un precio y esto en un contexto de suba de costos como los fertilizantes”.
El productor y dirigente alertó que “si el precio de la leche se estanca habrá una menor inversión, porque además suben los costos. La incertidumbre que se genera es alta y se deterioran las expectativas porque además hay temores de una devaluación, lo que le pega a una actividad que vende en pesos y produce con dólares”.
Emergencia lechera: El congelamiento unilateral del precios comprende más de 170 productos lácteos
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]]>La entrada Trabas comerciales: Empresas lácteas alertan que sus productos no están ingresando a Brasil y ven demasiada pasividad en el gobierno se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Nosotros somos Brasil-dependientes. Si Brasil se resfría, nosotros tenemos un problema grave. Y no es como Argentina que avisa con tiempo previo que va a trabar las importaciones. Brasil te traba la importación en la frontera y te deja los camiones parados entre 30 y 40 días. En productos perecederos como los lácteos eso es complicadísimo”, dijo a Bichos de Campo Fernando Ramos, gerente de Comercio Exterior de APyMEL.
Lo cierto es que esta problemática no es nueva, ya que Brasil demora el otorgamiento de licencias de forma cíclica, en varios productos que exceden a la cadena láctea como aceite, harina y azúcar.

Para el caso particular de la industria láctea, los productos que se exportan requieren de licencias no automáticas, que deben ser tramitadas 30 días antes del despacho y que son evaluadas por distintos organismos ministeriales de Brasil. Los productos que comúnmente se exportan son el queso mozzarella, el queso en barra, la leche en polvo y el dulce de leche, además de otros quesos duros y azules.
“Si mi licencia cae en un estado brasilero con superávit de leche, me la pueden cajonear. Y esa demora de 30 a 40 días me saca del mercado”, aseguró el gerente, que a continuación agregó: “Esto pasó doscientas veces. Es un manejo habitual de Brasil con Argentina. Hay una relación bilateral que no es imparcial.¿Y qué hace Argentina al respecto? Represalias no toma porque no tiene la capacidad de control que tiene Brasil”.
Un factor importante a tener en cuenta, y que agrava la situación, es que ha iniciado la primavera, momento en donde se produce entre un 25% y un 30% más de leche, lo que genera un excedente productivo.
El lector podría pensar que dicho excedente puede ser destinado hacia otros mercados, sin embargo la falta global de contenedores y el elevado precio que han adquirido los fletes -producido en parte por los desbarajustes de la pandemia durante el 2020- ha ocasionado que sea imposible trasladar esa mercadería.
Un ejemplo de esto es el envío de leche en polvo a Argelia, uno de los principales mercados de Argentina después de Brasil. Dado que el país africano compra la mercadería en puerto, el envío corre a costa del país exportador. Según APyMEL, Argentina pagaba normalmente entre 50 y 80 dólares por tonelada para llegar a ese destino, y ahora esa cifra ha escalado hasta los 200 dólares.
“Eso si conseguís el espacio. Y el precio de la leche es el precio de mercado, no podemos sumarle esos 200 dólares del envío. Aunque quisiéramos sortear el problema con Brasil y apuntar a otros mercados, hoy no tenemos forma de hacerlo”, manifestó Ramos.
¿Y qué está haciendo el gobierno frente a esta situación? Por el momento pareciera que nada y desde el sector lácteo denunciaron que el cobro del 9% de las retenciones, calculadas en base a un normal funcionamiento del mercado, los ha dejado contra la espada y la pared.
“Además Brasil nos exige, para la importación, un protocolo sanitario que es realmente complejo, y a los productos brasileros que ingresan a la Argentina, Senasa no los controla. Es ilógico el planteo”, sostuvo el gerente.
Dicho protocolo incluye las certificaciones de calidad y el registro de los establecimientos habilitados en el Ministerio de Producción de Brasil, desde donde se realiza el control comercial y sanitario para la asignación de las licencias de importación.

Frente a este panorama, APyMEL se reunirá este miércoles con funcionarios de la cartera de Agricultura, y presentará una solicitud, que también será apoyada por el Centro de la Industria Lechera (CIL), para realizar una baja de retenciones temporal hasta que pase la primavera, y para reubicar los stocks existentes en mercados abiertos para Argentina.
“El Gobierno está dedicado a hacer política y a buscar votos, y se está olvidando que hay una situación comercial que continúa”, concluyó Ramos.
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]]>La entrada Continúa la entrega del sello “Bioproducto Argentino”, que esta vez fue para una pintura a base de suero de leche se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Este programa, que brinda una distinción oficial a los biomateriales y bioproductos de la industria nacional que estén elaborados con materias primas renovables provenientes del sector agroindustrial, y que se destaquen por su innovación y aporte a la sostenibilidad, estaba suspendido desde 2019.
Semanas atrás Bichos de Campo anunció que el mismo estaba nuevamente en marcha con el otorgamiento del sello al bioproducto a Natwash, una solución antimicrobiana para limpieza de frutas y verduras.
En esta oportunidad, la beneficiada fue una pintura fabricada a partir de proteína de suero concentrado de leche (residuo lácteo) y el mucílago producido por una planta de la familia de las cactáceas, también llamado baba de penca o baba de nopal.
El mérito para el otorgamiento de la distinción es evaluado por la Comisión Nacional Asesora en Biomateriales (COBIOMAT) integrada por expertos provenientes de sectores académicos, productivos y gubernamentales de todo el país.

Al igual en la anterior ocasión, el sello entregado tendrá una vigencia de cuatro años y luego de ese tiempo será necesario renovarlo.
“Como herramienta promueve oportunidades de valor agregado a los productos, subproductos y residuos de la industria agropecuaria, en la conformación de una nueva cadena productiva”, señalaron desde el Ministerio de Agricultura.
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]]>La entrada Una historia deliciosa: Una agrotécnica de Entre Ríos ya puede envasar en sachet la leche que produce en el tambo educativo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Es un día muy importante porque se concreta el trabajo de muchos años”, definió el director del establecimiento educativo, José Luis Sandoval. Gracias a esta máquina ensachetadora la leche del tambo que sirve para enseñar a los alumnos será pasteurizada y envasada “con todos los criterios sanitarios y de aquí mismo irá al consumidor sin intermediarios”, explicó el docente.
“La leche es únicamente del tambo de la escuela, que está certificado con todas las normas de calidad requeridas”, añadió. En la nueva máquina se “pueden ensachetar hasta 300 litros por hora, ya que se trata de una producción a baja escala”.
El director de la escuela indicó que “la leche se puede adquirir a un precio muy económico en la proveeduría de la institución, puntos de venta de Mercado en Tu Casa, en la feria del Parque Botánico y demás ferias locales”.

El titular del Consejo de Educación, Martín Müller, comentó: “Esta escuela es ejemplar, un orgullo para la provincia. Creemos que es lo que demanda nuestra sociedad entrerriana, con un perfil productivo tan diverso y que necesita generar cada vez más oportunidades laborales para nuestros jóvenes”.
No es lo único lindo que está sucediendo en Las Delicias, que tiene un perfil tan diverso como el que suele mostrar Entre Ríos. Allí se está por inaugurar también una sala de faena de pequeños animales, ya que hay un pequeños criadero de cerdos. También se desarrolla un proyecto llamado “Sembrar Soberanía”, que se ejecuta en la huerta de la institución.
Durante una visita de los funcionarios provinciales al establecimiento se acordó “avanzar en la participación de la Escuela en la feria que se realiza en el Parque Hortícola de Paraná, y en la comercialización de productos de Las Delicias en los distintos puntos de venta articulados por la Municipalidad de Paraná y el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia”. La agrotécnica Las Delicias también produce quesos y dulce de leche con la leche que produce.

El director de Educación Técnico Profesional, Omar Peltzer, señaló: “Uno que conoce la escuela no hace más que reafirmar que es una institución emblema en todo el país. Es una institución donde se articula permanentemente la educación con el mundo del trabajo, con la comunidad, con las distintas aldeas que hay aquí alrededor. A su vez también se vincula con las universidades y el mundo empresarial”.
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]]>La entrada ¿Qué son las chufas? José Manuel Rabanedo es el único que produce en el país este nutritivo cultivo que proviene de África y es muy popular en España se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Si buscamos la palabra “chufa” en un diccionario dentro de Argentina remitirá a burla, mofa, mentira. Pero también es un tubérculo, muy tradicional y apreciado en la península ibérica, con forma de nudo y que procede de las raíces de la juncia avellanada (Cyperus esculentus), llamada así por la forma de su fruto, parecido a la avellana, y con un interior blanco, harinoso y dulce.
Se dice que su origen proviene de la remota tierra de Chuf en la República de Sudán, continente africano. Y en efecto, ese país es el máximo productor de chufas, un cultivo que al hacerse exclusivamente manual trajo una serie de problemas por trabajo esclavo, sobre todo porque son las mujeres las que suelen llevarlo a cabo allí, y además porque es un cultivo que crece bajo tierra, lo que complejiza su cosecha.
En España, Valencia y Barcelona son el epicentro de la producción e industrialización de la chufa, dado que sus tierras poseen las características y las condiciones climáticas idóneas. En base a ella elaboran la famosa horchata valenciana, una leche que se obtiene del proceso de las chufas con agua y azúcar, que se toma fría o granizada y que cuenta con Denominación de Origen.
Claro está que la chufa no agota allí su única posibilidad de consumo, ya que también se la utiliza para elaborar aceite, harina con la que se pueden hacer galletas, bizcochos y tortitas, se la puede comer tostada como snack, puede usarse como base para elaborar mantequilla, crema untable, puede hidratarse para ser parte de rellenos y albóndigas y hasta ganó terreno en la industria cosmética.
En Argentina también hay una zona propicia para hacer chufas, el sur bonaerense, donde abundan los terrenos de textura franco arenosa de los que gusta más la chufa para su desarrollo.
Allí, entre los partidos de Villarino y Patagones, dentro del valle inferior del río Colorado, José Manuel Rabanedo, hijo directo de españoles, asegura que es el único productor de chufas en el país. “Empecé en 1999 con las chufas cuando trabajaba con una empresa en Bahía Blanca que las trajo de España. Su intención era elaborar la famosa horchata valenciana, y querían venderla congelada en confiterías, bares y heladerías”, relató Rabanedo a Bichos de Campo.
El técnico Agropecuario de 56 años de edad nació en Pedro Luro y contó que antes de llegar a las chufas hizo un año de agrimensura en la Universidad del Sur. Pero cuando vio que eso no lo llevaba por el camino que le gustaba, decidió volver al campo y allí trabajó durante 20 años haciendo frutillas.
“Comencé a hacer plantines de frutilla con una cooperativa para Coronda, Santa Fe. Luego pasé a hacer el cultivo por mis medios para destinar al mercado interno, hasta que aparecieron las chufas”, expresó Rabanedo.
-¿Qué te llevó a cambiar de frutillas a chufas, un cultivo poco o nunca explorado en Argentina?
-En que la mano de obra que requería la chufa era muy escasa, salvo en África donde lo hacen casi todas mujeres y a mano, lo cual está cuestionado. A mi me gustó la chufa porque su mano de obra era mecanizada en España. Entonces empecé a experimentar en el cultivo, su manejo y rendimientos. Pero sabía que no había interés aún en Argentina, porque no estaba el auge de las leches como ahora. Hasta que escuché de las chufas por una empresa de Bahía Blanca que quería traerlas. A ellos les comercializaba mis frutillas para que elaboraran una pulpa de jugo concentrado congelado, que era ideal para las confiterías y bares. Pero un día la empresa se fundió y en esa quiebra me arrastró a mi, porque no me cumplió el contrato ni me pagó la fruta que ya le había entregado.
-¿Y cómo llegó tu nexo con las chufas entonces?
-Es que esa misma empresa me había hecho un contrato para que yo hiciera unas seis hectáreas de chufas, y había exclusividad, es decir, yo no podía sembrar chufas por mi cuenta sino sólo para la empresa y a cambio esta me daría las maquinas e insumos para producir y cosechar. Pero no cumplieron con nada de lo acordado y fue así como empecé a contactar yo a las empresas españolas que la producían. Desde un par de firmas me pidieron que les mandara muestras de mis chufas. Yo apuntaba a las comercializadoras y a las centrales lecheras que son las que hacen la horchata en Valencia.
-¿Pudiste mandar muestras de tus chufas a España?
-Si, en el 2000 mandé un par de muestras, las evaluaron y me respondieron que aún mi producto no reunía la misma calidad que la chufa de España. Ese año produje 60 mil kilos y los perdí todos. Lo único que recuperé fueron semillas, con lo cual coseché un poco para mantenerlas y hacer las muestras para mandar a España porque si no la usas la semilla, después de 2 o 3 años pierde poder germinativo. En 2003 pude viajar a España, y me conecté con una empresa que era una de las mayoras productoras de leche envasada, se mostró interesada por mi producto y acordamos que me financiarían la experimentación de seis hectáreas en Argentina. Pero cuando volví al país me enfermé por el estrés que acumulé de la empresa anterior que me fundió. Entonces, aunque yo seguí manteniendo la semilla se congeló el interés por la chufa. Hasta que volví a sembrarla en 2011 y a través de la Cancillería di con una empresa llamada Tigernuts Traders de Valencia, la cual me pidió le entregara el cultivo pero orgánico.
-¿Y ahí empezó de vuelta tu viaje con las chufas entonces?
-Así es. Acá hacían cebolla certificada, pero con el tema del tipo de cambio estaban todos fundidos. Entonces llegué a un productor de Pradere que hacía zapallo para exportación y le alquilé cinco hectáreas para hacer la chufa orgánica y certificada. Sembré todo pero no tenía la maquina especial cosechadora que requiere un cultivo que está bajo tierra. Entonces me fui a España para conseguir la máquina. Había conseguido una usada a 17 mil euros. Cuando volví me encontré con que no podía mandar el dinero para comprarla, por las trabas en Argentina. Cuestión que me salía otros 17 mil euros traer la máquina. Era imposible y además tardaba mucho tiempo y yo tenía que cosecharla.
-Con todas estas trabas ¿No te dieron ganas de abandonar?
-No, terminé haciendo yo la maquina para cosechar las chufas. Me prestaron un galpón y empecé a ensamblar piezas que me hacían los torneros mientras fabricantes de España me pasaban los planos y me ayudaban en lo técnico. En dos meses hice la maquina y salí a probarla, y aunque había que hacerle algunas reformas coseché las cinco hectáreas, unos 60 mil kilos de los cuales pude lavar y limpiar 12 mil kilos que es lo que mandé a España como muestra en el año 2014. En paralelo viajé yo a España a recibir la devolución y cuando llegó la chufa, pasó todos los controles, me aceptaron la muestra y me pagaron. Decidí volver a Argentina para seguir sembrándola, pero el tipo de cambio no me favorecía para nada. La brecha cambiaria era del 70% a 80% y hasta llegó al 100%, con lo cual era inviable. Seguí produciendo dos años más y en 2017 mandé el ultimo contenedor a España. Habré mandados 3 contendedor, uno con 12 mil kilos, otro con 18 mil kilos y otro con 16 mil kilos.
-¿Recibiste financiación o alguna ayuda para emprender en las chufas?
-De Argentina nada. En España conseguí me prestaran algunos euros para hacer el proyecto y es al día de hoy que no pude devolverlos, pero estoy seguro que si pudiera volver a producirla saldaría ese monto. De hecho, tengo producción, tengo unos 18 mil kilos para mandar un contenedor más a España, pero no quiero mandarlo porque me sacan más de la mitad con el tipo de cambio entre gastos y retenciones, tenían el 6% pero hay que ver si ahora las sacaron. A mí me pagaban 50 centavos de euros el kilo de chufas, pero si yo pudiera haber exportado a precio lleno podría haber sacado unos 10 o hasta 12 mil euros por contenedor.
-¿Cómo es el ciclo del cultivo de chufa? ¿Necesitás mucho riego, sobre todo en tu zona?
-La chufa se siembra a fines de octubre en campo arenoso y se cosecha en mayo-junio cuando la planta se seca por las heladas, aunque también se podría cortar en verde y enfardar. Una vez cosechada, la chufa pierde entre un 40% a 50% de humedad y se convierte en un fruto seco. En realidad, es un tubérculo, pero tiene característica de nuez, por eso le dicen “nuez tigre” en inglés. Es conocida también como “almendra de tierra”. Acá en la zona necesita riego, pero menos que la cebolla que es el cultivo que más se hace. En lo que sí precisa agua la chufa es en el momento de el lavado, secado y acondicionamiento, procesos que realizo en una quinta en Villarino donde por suerte cuento con perforaciones.
La planta es herbácea, alcanza unos 40 a 50 centímetros de alto y tiene un sistema radicular rizomático, en el que se forman finalmente las chufas, con hojas basales y enteras. Las chufas pueden tener forma alargada o redondeada y tras ser extraídos los tubérculos, estos se lavan y son triturados. Cuando se cosecha, la chufa se almacena en bolsas rejillas como las de la cebolla, y ahí empieza el proceso de secado que puede durar un mes. En España ese mismo proceso de secado dura 3 meses porque hacen un secado más lento. Acá lo hacemos en menos tiempo y eso ayuda porque tenemos menos humedad que en Valencia. El secado es importante porque es el que luego incide en el gusto final que adquiera la chufa, la cual, al tener almidón, entre más lento el secado, vira a un sabor más dulce.

-¿Ves posibilidades de volcar las chufas al mercado interno?
-La realidad es que con las políticas del gobierno se está haciendo imposible exportar. No es que tenga cerrada la exportación pero no la hago porque es lo mismo que regalarle mi producción con todo lo que me sacan acá. Entonces estoy viendo de desarrollar un mercado interno para la chufa en Argentina, en la elaboración de bebidas en base a chufa o en apostar a la famosa horchata de chufa, aunque también se podría extraer con ella aceite o elaborar harina, venderla como fruto seco incluso. Hay una empresa en Luján que envasa leches vegetales como de almendras o quínoa, y con la cual estoy colaborando en lograr una bebida vegetal a base de chufa. En los próximos días probaremos el producto pero mientras tanto seguimos trabajando en su desarrollo. Para hacer 4 mil litros de bebida se destinan entre 800 y mil kilos de chufa. Este año no sembré, pero de hacerlo será en campo alquilado; primero quiero ver que el producto en el que estoy colaborando, funcione.
-¿Hay cultura en Argentina como para que prenda la horchata que se hace a base de chufas en España?
-Yo creo que si. Es cuestión de probar cosas distintas y darlas a conocer con sus bondades. En España se la consume fresca con un proceso de pasteurizado que no pasa de los 60 grados, y en ese caso se vende en botellas y te puede durar de 15 a 20 días. También se la vende en frío o granizada. Algunos la toman con limón o con canela. Hay muchas horchaterías incluso allí y algunas le agregan la palabra “heladería”. Si vas a Valencia y no tomás horchata es como que no estuviste en Valencia. La suelen acompañar con fartón, una especie de factura que mojan en la horchata. Es un dulce típico del municipio valenciano de Alboraya del tipo bollo alargado blando, dulce y absorbente que se moja en horchata. Si la calentás, al tener almidón se cuaja, con lo cual podés hacer un tipo postrecito, pero debe estar bien filtrada.

-¿Vos consumís la horchata a base de chufas? ¿Te gusta?
-Por supuesto. Yo la tomo sola, un poco más concentrada, y no le pongo azúcar porque ya es dulce. La tomo sola o con el café. Es lo más parecido a la leche de vaca. Remojo las chufas de 12 a 24 horas y luego pongo una taza de chufa y tres de agua y lo muelo con licuadora. Ahí se hace una especie de leche que colas con colador y guardás en heladera donde dura dos o tres días. Pasado ese tiempo se empieza a volver ácida porque se degrada el almidón. Pero también hay que valorar su aporte nutricional. Es rica en vitaminas C y E, minerales, antioxidantes, proteínas, Omega 9 y alto contenido en fibra y enzimas digestivas. Por eso es tan buena para el sistema gastrointestinal previniendo trastornos digestivos y favoreciendo la absorción de nutrientes.
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]]>Este incremento se explica por diferentes motivos. Por un lado, el clima de los últimos meses favoreció a la producción de leche. Además hay que tener en cuenta el buen manejo e inversiones en genética de los productores de mayor tamaño, que le escaparon en estos años con incremento de la escala y la productividad a la crisis del sector.
Los tambos necesitan producir más para cubrir costos crecientes que por otra parte no saben cuándo se les disparan. El valor oficial del dólar viene aumentando menos que la inflación y cada vez son mayores los fantasmas de una devaluación que le pegaría de lleno a esta actividad que consume dólares (granos y otros insumos) y produce pesos, ya que el 80% de la leche se vende en el mercado interno.
Tablero de comando parte 2 - AGOSTO 2021 - copia
Por eso desde la Cámara de Productores de Leche del Oeste Bonaerense (Caprolecoba) alertaron respecto del futuro cercano de esta actividad.
Los referentes de Caprolecoba destacaron la recuperación del resultado económico de los tambos, al menos en los de su región: “Mejoraron las relaciones de precios (un litro de leche compra 1,8 kilos de maíz, 1,2 kilo de alimento balanceado o 1 kilo de expeller de soja), los concentrados participan más de las dietas, y se sostienen producciones individuales destacadas”.

Esto también fue destacaron por el informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), en el cual se determinó que el costo de producción en julio fue de 30,12 pesos mientras que el precio promedio por litro fue de 32,40. A ese costo indicado hay que sumarle la necesaria retribución al capital, lo que lo eleva a 35 pesos. Aún así las cuentas mejoraron.
Pero en el horizonte de la actividad hay dudas. Así lo plantea también el informe de Caprolecoba. “En julio se ralentizó la recuperación del precio. Se mantuvo sobre el dólar, pero perdió con la inflación”, advirtió.
“Toda la cadena comparte la misma incertidumbre al mirar hacia diciembre. Es clave que sus eslabones principales lleguen allí con sus números en condiciones. Lo cual para los tambos significa: que el precio no retroceda frente a la inflación ni al dólar”, determinaron los productores bonaerenses.
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]]>En el semanario INTA Informa, ese organismo recordó que a fines de 2020 el IPAF de la Región Pampeana transfirió al ámbito industrial una ensachetadora y pasteurizadora que envasa la leche fluida, la pasteuriza y la enfría con el fin garantizar las condiciones óptimas de inocuidad para su comercialización.

“La ensachetadora y pasteurizadora permite la pasteurización directamente en sachet. De este modo, familias productoras, organizaciones, u otros actores tales como municipios y escuelas, pueden proveer leche fluida de forma segura en circuitos cortos, cumpliendo con las normas del Código Alimentario Argentino”, aseguró Sergio Justianovich, investigador del IPAF.
Los primeros equipos de Pastlech-20 -como FP Ingeniería SRL denominó la tecnología del INTA y la UBA- ya fueron entregados a grupos consolidados de tamberos familiares que la pondrán a prueba en micro-cuencas lecheras en Entre Ríos, el norte santafesino, San Luis, Formosa y en el Área metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Según dice la página del fabricante, el equipo tienen las siguentes características:
El equipo ya se instaló en una feria franca de la localidad de Concepción del Uruguay, en Entre Ríos. Andrés Herrera, responsable municipal de la feria, explicó que “la ensachetadora y pasteurizadora del INTA es una oportunidad para los pequeños productores, pero también para los consumidores, que podrán adquirir la leche a un precio más bajo que el de las góndolas”.
Los productores tamberos que la podrán utilizar, eso sí, tendrán que sacar chapa de agroecologistas. La idea del INTA es formar un grupo de Cambio Rural específico. Claudia Curró, extensionista de la EEA Concepción del Uruguay, aseguró que “el INTA asesorará a los productores para que puedan hacer una transición hacia la agroecología”.
El el norte santafesino el equipo financiado por Desarrollo Rural se instalará para ser utilizado por el grupo de productores Tamberos Artesanales de Villa Ocampo. La ensachetadora y pasteurizadora se instaló en el tambo de Daniel Delbon y Eliana Sturon, aunque podrá ser utilizada de manera comunitaria por las otras cinco familias que integran el grupo.
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]]>Fue en 2016 cuando se combinaron varios factores -como la mala gestión interna y el deterioro del mercado lechero argentino-, que enfrentaron a la cooperativa láctea a una crisis financiera y productiva muy aguda, al punto tal de tener que frenar sus operaciones a principios de 2017. Entonces no había capital para poner a producir las plantas y la leche debía ser derivada a otras industrias.
Eso empujó la primera ficha de un dominó de cierres y venta de plantas, de un verdadero proceso de desmembramiento. SanCor se despidió en primer lugar de las plantas de Charlone, Pozo del Molle y Centeno. Luego se desvinculó de la producción de yogures, flanes y postres, que actualmente quedaron en la órbita de la empresa ARSA, del grupo Vicentín. Por su parte Adecoagro se quedó con las plantas de Morteros y Chivilcoy, donde hoy produce la leche Las Tres Niñas.
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¿Qué le quedó a SanCor? La producción de quesos, crema, dulce de leche, manteca, leche en polvo, leches saborizadas e infantiles.
Hasta que logró poner orden a sus finanzas, la cooperativa láctea estuvo manejada por dos fideicomisos: el primero fue con el Banco Nación y el segundo con el BICE. Se aplicó además un “plan de salvataje” que consistió en reestructurar las tres patas de la empresa: la operativa, la financiera y la societaria.
En primer lugar se realizó un acuerdo preventivo extrajudicial con proveedores, en donde se pagó lo adeudado, y acto seguido se reacomodó la deuda mantenida con los organismos fiscales, tanto nacionales como provinciales. En cuanto a la parte societaria, se modificaron los estatutos para cambiar la relación con los productores, al punto tal de que hoy SanCor compra leche por fuera de los asociados, algo que antes tenía prohibido. Además se redujeron a la mitad las áreas gerenciales y los consejos de administración.
Finalmente en la parte operativa, la enorme planta de empleados que en 2017 era de 5100 personas, se redujo a menos de la mitad y quedó en 1750 empleados. Hay que aclarar que de ese número, muchos trabajadores se encuentran en la modalidad “libre” o con jornadas reducidas ya que la empresa, que además de área industrial incluye a la parte de distribución logística, repositores y venta al público, aún continúa con capacidad ociosa.
¿En qué situación quedó SanCor hoy? Según indicaron fuentes de la empresa a Bichos de Campo, la cooperativa “llegó a un resultado operativo neutro y ya no está en una situación crítica”. Vale aclarar que desde una posición mucho más reducida: hoy procesa cerca del 10% de la leche que llegó a procesar en sus momentos de gloria.
Teniendo en cuenta el carácter estacional del mercado lácteo, en el que se registran bajas entre los meses de febrero y marzo y subas hacia octubre y noviembre, en 2020 la cooperativa procesó 300.000 litros de leche a principio de año y lo cerró con una cifra de 800.000. La facturación del período 2019-2020 llegó a los 8.009.018.433 pesos. El mercado interno implicó 7.020.447.856 pesos y el externo 988.570.577 pesos.
Este año la empresa registró una leve mejoría y comenzó procesando entre 380.000 y 400.000 litros. Se espera que en noviembre se llegue a los 900.000.

Las plantas que continúan operativas son las de Súnchales, Gálvez y San Guillermo, en Santa Fe, donde se produce leche en polvo, formulas infantiles, dulce de leche y quesos. También las de Devoto, La Carlota y Balnearia en Córdoba, donde se fabrica leche en polvo, manteca y quesos.
Las marcas comerciales que SanCor todavía mantiene en su poder son “San Regim”, “Tholem”, “Santa Brígida”, “Granja Blanca”, “Mendicrim”, “Quesabores” y la homónima “SanCor”, una de las joyas de la abuela por su penetración en el consumidor argentino.
Luego de cumplir con esta fase de consolidación, desde la empresa informaron a este medio que se viene trabajando para conseguir nuevo capital de trabajo y lograr crecer en volúmenes productivos. “La idea es no solamente estar con resultados operativos neutros sino tratar de ganar dinero, certeza y seguridad”, afirmaron.
En ese sentido indicaron que se ha mantenido el diálogo con distintas instituciones, pero que la situación del país no ayuda a tener proyecciones claras y las tasas ofrecidas no son razonables.
Como espada de Damocles pende sobre ella una abultada deuda, en especial con el fondo de inversiones BAF (Buenos Aires Finantial), que supo socorrerla en los tiempos en que apremiaban las necesidades de financiamiento.
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