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lechuga – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Sun, 20 Jun 2021 16:24:52 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png lechuga – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 La huerta del abuelo y el oficio del padre convencieron a Damián Scelza de producir en hidroponia. La llegada de sus hijos, a hacerlo sin agroquímicos y con agua de lluvia http://wi631525.ferozo.com/la-huerta-del-abuelo-y-el-oficio-del-padre-convencieron-a-damian-scelza-de-producir-en-hidroponia-la-llegada-de-sus-hijos-a-hacerlo-sin-agroquimicos-y-con-agua-de-lluvia/ Sun, 20 Jun 2021 13:05:46 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=70415 A Damián Scelza no le sobraban conocimientos cuando arrancó a producir verduras bajo la hidroponia, el sistema productivo que cambia el sustrato tierra por agua. Por el contrario, él solo había estudiado algo de ingeniería industrial. Para para todo lo demás fue autodidacta, como muchos en ese nuevo subsector productivo. Autodidacta no quiere decir improvisado: […]

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A Damián Scelza no le sobraban conocimientos cuando arrancó a producir verduras bajo la hidroponia, el sistema productivo que cambia el sustrato tierra por agua. Por el contrario, él solo había estudiado algo de ingeniería industrial. Para para todo lo demás fue autodidacta, como muchos en ese nuevo subsector productivo. Autodidacta no quiere decir improvisado: “Estudié mucho antes de lanzarme a un proyecto que fuera mi sostén y una vez lanzado me di cuenta de que mucho estudio no me servía sino la práctica y la experiencia”.

Su emprendimiento se llama Cultivos Hidropónicos La Viva Vida. Queda en Cañuelas.

Antes de lanzarse a la aventura de producir alimentos, Damián era vendedor y trabajaba en una empresa de distribución en la zona sur del AMBA. Hoy recuerda: “Ganaba bien y era una actividad que me gustaba, pero en un momento empecé a pasarla mal y empecé a evaluar qué me pasaba. Estudié coaching y me preguntaron qué me gustaría hacer si tuviera resuelta mi vida y no tuviera que trabajar. Me enojaba no poder responder la pregunta. Ahí comencé a conectar con la huerta, con mi abuelo, con el orgullo de su producción. Mi papá es herrero y también usa las manos para trabajar y era algo que a mi me encanta. Había algo que me decía que tenía que hacer algo más”, explicará a la distancia.

Mirá la entrevista a Damián Schelza:

Scelza primero quiso instalar una dietética, peor luego pensó que era más de lo mismo. Por eso se puso a hurgar en lo que era la acuaponia. “Ahí conocí la acuicultura, la fusión de peces con plantas… Hasta que llegué a la hidroponia”, cuenta su derrotero hacia la vida productiva.

El primer curso que hizo sobre hidroponia, muy básico,  le permitió modificar una cascada en su propia casa, a la cual le agregó tubos de PVC: fue su primer sistema hidropónico. A la distancia hoy se ríe porque “ahí me salió mucho de lo que podía salir muy mal pero la curiosidad me llevó a investigar y ver como lo solucionaba. Comíamos cosas diferentes, frescas y raras en casa”, recuerda.

Convertirse en padre -hoy tiene un hijo de tres añoñs y una pequeña beba de solo dos meses- le cambió por completo la perspectiva, porque ya dejaba de estar en juego solo lo que comía él sino también su descendencia. “Ese momento me marcó con la decisión de incursionar en la hidroponia, para comer mejor y más sano. Mi filosofía es que si algo no lo puede comer mi hijo, entonces no te lo vendo”, ratifica dos años después.

“Mi proyecto hoy tiene una mirada nueva en producción y comercialización, con foco en la eficacia, la tecnología, la sanidad del cultivo, el aprovechamiento de recursos como el agua y una huella de carbono baja”, describe absolutamente consciente de lo que hace. Su invernadero, de unos 1000 metros cuadrados, tiene el sistema de piletas y no el más difundido NFT (de cañerías donde circula permanentemente el agua) porque este sistema es muy dependiente de la luz eléctrica. En Cañuelas, donde finalmente se instaló, sufría gran cantidad de cortes del suministro. “En enero, en 3 o 4 horas sin luz, podés perder toda tu camada productiva”. alerta.

Entonces es en piletas de unos pocos centímetros de profundidad en dónde las plantas reposan y crecen, raíces en el agua y hojas de gran aspecto que flotan sobre placas de telgopor agujereadas simétricamente. Los nutrientes que las plantas necesita se colocan en el agua, que se oxigena como una pecera, y se miden con regularidad, pues son el alimento de las plantas. “Yo acá mido 3 veces por semana y corregimos una vez por semana si hace falta. Nivelamos PH y soluciones nutritivas”, dice Damián.

Scelza destaca una de las cosas en que no muestra flexibilidad: su sistema se alimenta solamente con agua de lluvia, que es recogida cuando cae directamente sobre la cobertura plástica del invernadero. “Tenemos que estar pendientes del tiempo para llenar el estanque e ingresarlo al sistema”, explica.

Otro detalle que pensó estratégicamente es la profundidad de las piletas. “Nuestras piletas tienen aproximadamente 30 centímetros de alto con lo cual yo sé que ya con 15 centímetros se puede producir lechuga, el agua restante me sirve de buffer de temperatura, lo que da más estabilidad al sistema”, define.

Eso le permite pasar bien el invierno. “En esta etapa donde arrancamos con temperatura de 8 grados, midiendo la pileta tenemos 14 o 15 grados. Durante la noche el agua está mucho más caliente que el ambiente, entonces me va liberando temperatura, durante el día esa temperatura se absorbe y tengo más estabilidad dentro del invernadero”, amplía el emprendedor.

¿Agroquímicos? Nada. Ni en las peores circunstancias. Es algo que se prometió no hacer cuando fue padre.

“Nosotros usamos jabón potásico, aceite de nim, prevención manual, y si tenemos que tirar, tiramos. Lo que es insectos y plagas, tratamos de mantener mucho espacio de prevención. Las mallas antiáfidas nos sirven para que no ingresen plagas. Luego, en algunas lechugas hay pulgones, y no es que vamos a combatirlos sino que se venden así”, relata Damián.

Esta estrategia ha tenido sus costos, pues en enero pasado ingresó un hongo a las piletas que se llevó puesta gran parte de la producción. Pero Scelza se mantuvo impasible y no apeló a los fungicidas. Finalmente logró combatirlo con una bacteria positiva llamada Bacillus Subtilis, que es un probiótico.

Actualmente en este emprendimiento de Cañuelas se produce lechuga mantecosa, francesa y morada; también radicheta, y ya están en etapa de prueba con rúcula. Pero, inquieto, Damián comenzó también a instalar unas camas de piedra donde “pudimos hacer otros productos, con otros requerimientos”.

“El desafío es abrir la cantidad de artículos para sostener la oferta y la logística. Por eso en esta última etapa hicimos eneldo, cilantro, perejil, pak choi, nira, tomates de diferentes variedades y remolacha”, enumera.

“La experiencia en tomate fue muy novedosa porque la hicimos sobre carbón, algo que está al alcance de cualquiera. Buscamos variedades raras para tener una diferenciación en el mercado y defender mejor nuestro producto. Pero lo que buscamos más que nada son variedades resistentes a las plagas que no necesiten mucha mano de obra atrás y a las que no tengamos que echarle nada”, explica. Y agrega: “Quizás tengamos rindes más bajos pero sosteniendo esta filosofía de un producto de calidad, con sabor y libre de pesticidas”.

-Vos eras vendedor… ¿Te resultó sencillo vender las verduras de un emprendimiento hidropónico?

-En la primera etapa no sabíamos cómo hacerlo y tampoco nadie sabía lo que era, las posibilidades de consumo eran difíciles. Entonces agarramos unos tubos de PVC, los llenamos de agua y pusimos las lechugas dentro, llevándolos como exhibidores a las verdulerías. Mostramos el sistema para que la gente lo conociera y me di cuenta que impactaba mucho más la mirada hacia la lechuga que hacia el sistema. La veían y el impulso de comer eso que estaba rico generaba la venta. Ahí le pusimos una bolsa para conservarla y embellecerla y buscamos que fue visible para que la gente preguntara. Nuestro canal de venta es el canal orgánico o agroecológico y verdulerías donde me interesa generar una relación. Si el verdulero valora el producto lo va a ofrecer. Se busca esa sinergia.

-¿Y cuál sería tu principal consejo para aquellos que quieren emprender un caminoi parecido?

-Lo que hice que me salió bien fue seguir haciendo las cosas después de que me salieron mal. Persistir a pesar del error.

 

 

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La historia de amor entre Ivana y Hugo dio frutos, pero su pequeña hija no nació de un repollo sino de una lechuga hidropónica http://wi631525.ferozo.com/la-historia-de-amor-entre-ivana-y-hugo-dio-frutos-pero-su-pequena-hija-no-nacio-de-un-repollo-sino-de-una-lechuga-hidroponica/ Fri, 11 Jun 2021 13:01:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=69790 Este es una pequeña gran historia de amor. Sus protagonistas son Ivana Matvichuk y Hugo Guerrero, dos diseñadores gráficos que se cansaron de lo que estaban haciendo dentro de su profesión y se lanzaron a producir alimentos mediante una técnica bastante antigua pero que recién ahora está comenzando a revolucionar el sector hortícola de la […]

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Este es una pequeña gran historia de amor. Sus protagonistas son Ivana Matvichuk y Hugo Guerrero, dos diseñadores gráficos que se cansaron de lo que estaban haciendo dentro de su profesión y se lanzaron a producir alimentos mediante una técnica bastante antigua pero que recién ahora está comenzando a revolucionar el sector hortícola de la Argentina: la hidroponia.

“Raiza” le pusieron de nombre al emprendimiento, que está ubicado en las afueras de la ciudad de Posadas, y que lleva apenas un año y medio de funcionamiento. Casi la misma edad de la pequeña hija de Ivana y Hugo, que no nació de un repollo sino de una lechuga hidropónica. Es que -como en la mayoría de los casos- este planteo hidropónico se especializa en verduras de hoja.

Mirá la entrevista a los dos emprendedores:

Los chicos se conocieron en tiempos de facultad. Y luego cada uno de ellos consiguió trabajo como diseñador, pero que no los terminaban de conformar. Hasta que la hidroponia se cruzó en su camino. “Hay varios factores que nos llevaron a esto. Por un lado queríamos pegar un giro en nuestro estilo de vida, por cuestiones de salud. Y más allá de eso vimos una oportunidad comercial”, contó Hugo a Bichos de Campo.

Los jóvenes empezaron a capacitarse hace tres años y luego, como muchos de estos emprendedores, lo primero que hicieron fue producir verduras con  sustrato de agua en el patio de su propia casa. Cuando se animaron pidieron plata prestada que hoy todavía están devolviendo. Pudieron montar un invernadero de 960 metros cuadrados. Aunque todavía tienen muchas cuotas para devolver, les va bien. Tanto que están agregando otros 260 metros.

“Nos tiramos a la pileta y acá estamos, haciendo de todo. Tuvimos un montón de errores, de pérdidas, pero así se fue aprendiendo”, simplifica Ivana la experiencia.

Los chicos de Raiza se volcaron por el sistema NFT, que es el de caños agujereados por donde se introduce cada plantín. Dentro del sistema cerrado circula el agua con los nutrientes necesarios para que las plantas crezcan sanas y luzcan rozagantes. “El beneficio principal es que no hay derrame del agua y hay un aprovechamiento de ese recurso”, afirma Hugo. A su lado Ivana explica que los caños están apoyados sobre mesas, poco más arriba de la cintura de una persona adulta, para facilitar la tarea de cosecha que ellos mismos realizan.

Por allí corretea la pequeña hijita de la pareja, nacida de una lechuga.

-¿Y cómo resolvieron la cuestión comercial?

-Nos pasó que hicimos la primera cosecha  justo cuando comenzó la cuarentena. Nos encontramos con esta situación y comenzamos a golpear puertas de verdulerías, mercados y almacenes. Hoy estamos colocando todo lo que producimos.

En Posadas no había hasta ese momento un emprendimiento de este tipo, y la verdura hidropónica llegaba desde Oberá, donde sí existen. Hugo cree que había mercado porque también en la capital de Misiones “la gente busca verduras más sanas, que no hayan sido producidas con pesticidas”. Ellos hacen varias variedades de lechugas y rúcula, aunque esa verdura de hoja tiene mucho menos público en Misiones del que cosecha en la Ciudad de Buenos Aires.

Ivana,  casi sin querer, nos describe uno de los secretos que podrían hacer que la hidroponia consolide su espacio en la oferta de productos para los misioneros: “Acá hace mucho calor en el verano y las altas temperaturas hacen que no haya mucha oferta de la chacra, de la tierra”. El bache de oferta de verduras de hoja se produce en la temporada estival. Y ellos están en condiciones de cubrirlo.

-¿Y en qué se equivocaron?

Hugo reconoce que hubiera sido ideal hacer un invernadero un poco más alto, justamente para atemperar un poco más esos altos calores. Pero a la vez dice que no hay que mortificarse, pues haciendo hidroponia se aprenden nuevos secretos técnicos todos los días. Por suerte, recalca el joven, hay mucha solidaridad y cooperación entre este tipo de emprendedores en el país.

“Una puntual recomendación para alguien que quiera hacer hidroponia es estudiar bien el mercado. Nosotros hoy estamos produciendo para comercializar a 20 kilómetros a la redonda. ¿Se puede despachar a 100 kilómetros? Si, se puede, pero hay un montón de factores a considerar en los costos”, recalcó el flamante productor, que ya dejó del todo el diseño.

Del todo no, porque Raiza, el nombre elegido para esta empresita, está cuidadosamente pensado y tiene logotipo muy coqueto. Un visitante desprevenido podría pensar que esa palabra viene de “raíz” y más o menos. En realidad, es un homenaje a la abuela de Ivana, que se llamaba Raiza y era descendiente de los inmigrantes ucranianos que colonizaron esta provincia. “Ella era una enamorada de la chacra, de la tierra”, relata la joven madre.

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Adivinanza: ¿Cuál es el cultivo hortícola que ya no se vende por kilo sino por unidad? http://wi631525.ferozo.com/adivinanza-cual-es-el-cultivo-horticola-que-ya-no-se-vende-por-kilo-sino-por-unidad/ Sat, 15 Aug 2020 12:20:50 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=45262 Un informe reciente del Ministerio de Agricultura nos da la excusa perfecta para plantear el ingreso a esta nota en forma de adivinanza: ¿Cuál es el cultivo hortícola que ya no se vende por kilo sino por unidad? Responde a la adivinanza ese mismo trabajo: “Las verduras hidropónicas se comercializan por unidad, no por peso […]

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Un informe reciente del Ministerio de Agricultura nos da la excusa perfecta para plantear el ingreso a esta nota en forma de adivinanza: ¿Cuál es el cultivo hortícola que ya no se vende por kilo sino por unidad?

Responde a la adivinanza ese mismo trabajo: “Las verduras hidropónicas se comercializan por unidad, no por peso (por kilo) como se hace con las verduras producidas en tierra”. Los técnicos se refieren más bien a la lechuga producida sobre un sustrato líquido, que es el cultivo más difundido en la corta historia de la hidroponia en la Argentina.

“La hidroponia como actividad comercial está tomando vigor desde hace un par de años”. destacan desde el Ministerio. Por eso, no se conocen todavía muchos datos estadísticos sobre esta actividad y su inserción en el mercado, que es creciente por ciertas ventajas que ofrece por sobre la horticultura tradicional. “Con la hidroponia se puede desestacionalidad la producción, para poder ingresar al mercado en épocas de escasez de oferta y conseguir precios más atractivos”.

Para poner un ejemplo, el artículo se refiere más precisamente a la lechuga hidropónica, que se vende por separado y no por peso como la lechuga tradicional. “La unidad puede valer desde 55 pesos en supermercados de Buenos Aires a 150 pesos en Traslasierra Córdoba o Catamarca. En Patagonia también es un producto que tiene un mayor precio comparado con centro-norte del país”, se explica.

Un cronista de Bichos de Campo la pudo ver en un mercado chino del conurbano a 45 pesos esta semana.

Pero además, desde esta visión se considera que la hidroponia da respuesta a los consumidores, que consideran a la hora de comprar que la verdura sea fresca, saludable y tenga un precio accesible. En ese sentido se apunta que como la regulación de la aplicación de agroquímicos y el desarrollo de buenas prácticas agrarias están al tope de la agenda. en la búsqueda de métodos de cultivo sustentable y más amigables con el ambiente la hidroponia aparece como una interesante opción. Al no usar casi plaguicidas es una alternativa para cultivar en zonas periurbanas.

La hidroponía es una técnica de cultivo sin suelo, que deja a las plantas crecer en constante contacto con agua mineralizada, que la nutre y facilita su desarrollo. Es por esto que se vuelve una producción viable para zonas desérticas o áridas porque permite controlar el ambiente.

Además de permitir el trabajo en espacios reducidos, al descartar la competencia con malezas o enfermedades del suelo, este sistema es una oportunidad para aquellos productores que estén cerca de zonas urbanas que no permitan la aplicación de agroquímicos.

El informe del Ministerio de Agricultura afirma que este sistema (que a nivel internacional es conocido como NFT o Nutrient Film Technique) es usando en forma comercial por 68 países. Los principales productores son Holanda, Israel y Japón y en América Latina el ránking lo lidera Brasil.

Aquí, como ya se dijo, es incipiente su participación. Pero remarcan las autoridades que con el inicio de la pandemia, la demanda de este tipo de producción se intensificó. La sensasión de que es una práctica amigable con el medio ambiente ayuda y mucho.

El informe da lugar a una segunda adivinanza: ¿Se ahorran realmente recursos con la producción en hidroponia?

Según el documento, en efecto. Al anular el efecto del estrés hídrico, permite producir tres veces más con muchos menos recursos.

El mismo informe pone en juego el ejemplo del tomate: A campo abierto ese fruto requiere de 60 litros de agua mientras que en un invernadero hidropónico ese nivel de consumo se puede reducir a solo 4 litros, en planteos de alta tecnología.

Curiosamente, a pesar de este aporte ambiental, a hidroponía no puede certificarse todavía como producto “orgánico”, ya que la ley 25.127, que regula sobre ese asunto, “contempla que los fertilizantes utilizados no pueden ser de fabricación sintética”. El documento aclara que en otras legislaciones como la estadounidense sí la considera orgánica.

Otro contrapeso a la adopción de la hidroponia es, según Agricultura, que “para producciones a gran escala requiere de materiales y estructuras especificas y un tanto costosas (invernaderos, bateas, bombas de agua y sistema de filtrado)”. A favor, que “puede adaptarse a la producción hogareña”.

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La lechuga sale a dar batalla contra la soja: El oficialismo apuesta todo a mostrar que existen dos tipos de productor http://wi631525.ferozo.com/la-lechuga-sale-a-dar-batalla-contra-la-soja-el-oficialismo-apuesta-todo-a-mostrar-que-existen-dos-tipos-de-productor/ http://wi631525.ferozo.com/la-lechuga-sale-a-dar-batalla-contra-la-soja-el-oficialismo-apuesta-todo-a-mostrar-que-existen-dos-tipos-de-productor/#comments Mon, 09 Mar 2020 01:55:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=35475 Frente al primer paro agropecuario de los productores agrícolas contra las políticas implementadas por el gobierno de Alberto Fernández (que desde que asumió hace tres meses subió las retenciones dos veces a la soja, llevándolas de 25 a 33%), la reacción desde el oficialismo parece de manual: se comenzó a fagocitar un supuesto enfrentamiento entre […]

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Frente al primer paro agropecuario de los productores agrícolas contra las políticas implementadas por el gobierno de Alberto Fernández (que desde que asumió hace tres meses subió las retenciones dos veces a la soja, llevándolas de 25 a 33%), la reacción desde el oficialismo parece de manual: se comenzó a fagocitar un supuesto enfrentamiento entre los enormes intereses concentrados que existen detrás de un poroto de soja y las demandas históricas de los pobres campesinos pauperizados que nos dan de comer todos los días una planta de lechuga.

La soja contra la lechuga. Un absurdo que solo puede suceder en este país y de la mano de una política que se niega a resolver sus conflictos con equilibrio y sobre todo con seriedad. Una política que abusa de los golpes bajos y parece andar de joda. Como si los problemas que enfrentaran los productores de soja no fueran parecidos a los que enfrentan los horticultores de los conurbanos: el acceso imposible al crédito, la falta de planificación territorial, los altos costos de los arrendamientos, la presión ambientalista, la falta de mercados que retribuyan adecuadamente los productos del campo y, sobre todo, la altísima presión fiscal, que es algo que sufrimos todos los argentinos de a pie.

Pero en fin, era de manual. Existen sectores del agro que suelen estar más ideologizados (más a la izquierda) que el de los agricultores pampeanos (más a la derecha) y que tienen una serie de intereses que a veces los ubican más cerca o más lejos del gobierno de turno.

Ver Nunca los productores más chicos estuvieron tan cerca del poder: El Foro Agrario presentó sus 21 demandas a Basterra

No hay que olvidar que Alberto cedió todo el área de Agricultura Familiar a un frente de organizaciones campesinas, que ahora espera la reglamentación de una ley específica que, entre otras cosas, ordenó crear un “fondo de reparación” de 1.500 millones de pesos anuales. Es la reedición de una política que ya aplicó Cristina Kirchner con el nombramiento allí de Emilio Pérsico, quien por cierto no tuvo ni el talento, ni el tiempo ni las ganas de resolver la grave situación de los productores de lechuga. Pero bueno…

Desde parte de ese bloque, que agrupa desde el MTE Rural de Juan Grabois al Movimiento Nacional Campesino Indígena-Vía Campesina, la Federación Nacional Campesina (FNC), el Frente Agrario Evita, y la Agrupación Grito de Alcorta (disidente de la Federación Agraria), se emitió un comunicado que desde el vamos convoca a establecer diferencias entre dos campos que estarían en pugna: “No al paro de los Reyes de la Soja”, dice sobre la protesta que lanzaron las entidades de la Mesa de Enlace y que comienza esta medianoche. De allí a llamar a los productores de granos como los “reyes de la droga” hay un palmo.

La soja versus la lechuga. El hambre y las ganas de comer.

“Desde la UTEP agraria y junto a otras organizaciones donde confluimos miles de pequeños productores y productoras, comunidades campesinas e indígenas de todo el territorio argentino, queremos respaldar las políticas agro-alimentarias llevadas adelante por el gobierno nacional”, dijeron allí. Siempre se recomienda poner “miles” en este tipo de comunicados, para dar idea de una amplia representatividad, y más allá de que los productores de soja y los de lechuga hayan caído como moscas en estos últimas dos décadas, según consta en el último censo agropecuario.

“El nuevo régimen de retenciones, además de estar aprobado por ley, beneficia impositivamente a más del 70% de los productores sojeros además de impulsar y apoyar las economías regionales”, resume este comunicado, que adrede limita las razones de la protesta chacarera a la última suba de retenciones, olvidando la que ya se decidió en diciembre pasado.

Ver Llegó la cachetada pero no la caricia: Se oficializó la suba de retenciones a la soja pero no las compensaciones

Y enfatizaron los guerreros de la lechuga: “Rechazamos enfáticamente el intento de extorsión y desestabilización que algunos sectores concentrados y corporativos del agro han planteado en estas horas. Quienes hoy llaman al paro por aumento de 3 puntos porcentuales, solo aplicable a los 2.600 más concentrados empresarios de la soja, no tienen ningún interés ni compromiso con la situación de los medianos y pequeños productores y productoras. Entendemos que allí está expresada la voz de ellos, quienes fueran partícipes y beneficiarios por las políticas de devaluaciones y liberalización comercial del gobierno anterior, las cuales tanto han lastimado a nuestro pueblo”.

Desde esta lógica binaria, donde lo más importante es culpar al otro, la soja vendría a pertenecer a las huestes de Mauricio Macri, mientras que la modesta lechuga simboliza el frente nacional y popular encabezado por Alberto y por Cristina. No se confundan.

También de manual, ese frente de organizaciones “campesinas” atribuyó a los productores de soja (y otros granos, porque suele suceder que la soja suele rotarse con otros cultivos como el trigo o el maíz) ser la causa de todos los males de la economía, mientras que ellos -pobres víctimas del modelo de exclusión- claramente son parte de la solución.

La lechuga es justiciera, sin duda.

“Tal como nos hemos expresado anteriormente, entendemos que la implementación de una política de retenciones segmentadas y de compensaciones sectoriales y regionales es, además de absolutamente justa y consensuada, un paso esencial para una mayor justicia fiscal y distributiva, con miras en garantizar recursos para asegurarnos que nuestro pueblo coma y mejore la calidad y condiciones de vida de las familias de pequeños productores agropecuarios”.

Sacarle a la soja para subsidiar a la lechuga. Eso sí que está bien visto, aunque también haya miles de pequeños productores de soja a los cuales las retenciones le pegan en la nuca, así como enormes corporaciones que producen verduras de hoja y amasan fortunas.

Pero, en fin, así están planteadas las cosas en este Argentina donde los granos son malos y las verduras de hoja son el nuevo símbolo de las reivindicaciones de los pequeños productores minifundistas, que por cierto existen, son reclamos justos y en Bichos de Campo tratamos de mostrar todo lo que podemos.

Ver En medio de una guerra de buenos contra malos, el Foro Agrario finalmente reclamó algunas cosas muy sensatas

Otra importante organización de pequeños productores especialmente hortícolas, la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), se cortó del resto para trasladar a las calles esta pelea entre el poroto aceitoso y miserable que ostenta el agronegocio como estandarte y la simpática y justiciera lechuga. Por eso el martes, en pleno paro de sus colegas productores de granos, reeditará el “verdurazo” en Plaza de Mayo.

“Mientras la SRA y la CRA en la Mesa de Enlace convocan a un lockout patronal para paralizar la comercialización de cereales, los trabajadores y trabajadoras de la tierra realizarán un verdurazo para acercar alimentos al pueblo en Plaza de Mayo y en todo el país”, aseguró la UTT en un comunicado.

Hasta ahora, los verdurazos se habían realizado en tiempos políticos dominados por el gobierno macrista, como síntoma del malestar de este tipo de productores hortícolas hacia una política que -decían- los excluía. Bueno, ahora parece que la lechuga se ha vuelto maravillosamente oficialista.

La UTT explicó que su verdurazo intenta “dejar en evidencia que se están disputando dos modelos de país: uno corporativo y concentrado, que acapara tierras y recursos naturales, y otro solidario e inclusivo, que apunta a la soberanía alimentaria y a la garantía de derechos”.

Blanco o negro. negro o blanco. Soja o lechuga. El nuevo dilema argentino.

¿Qué dirán frente a esta grieta los hippies con Osde veganos de Palermo, que suelen cenar tofú con verduritas?

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