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La entrada ¿Será posible hacer poroto en la Patagonia norte? Un ensayo apunta a lograrlo para poder contar con proteínas para el ganado se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El proyecto de la UNRN surgió justamente cuando se descubrió que existía un déficit proteico en la alimentación bovina de la región. La actividad n esa zona se centra en el engorde de vacunos y ovinos con pasturas irrigadas, y la principal proteína vegetal que se utiliza para alimentarlos es la alfalfa, que es muy variable en el ciclo de producción y ante factores ambientales y de manejo de cultivo.
“Para cubrir ese aspecto se importan proteínas vegetales alternativas como balanceados, pellets, núcleos proteicos y granos desde otras regiones del país y el gasto del flete es el principal costo para la alimentación del ganado”, dijo a Télam la investigadora María Fany Zubillaga. “Creemos que, por las condiciones medioambientales de este sector, la información podría servir para toda la zona”, agregó.

El cultivo local de poroto evitaría el costo de traer alimento de otras regiones, y cubriría los requerimientos proteicos de bovinos, favorecería la diversificación productiva y promovería la sustentabilidad ambiental en esa región productiva cercana a la ciudad de Viedma.
“No se descarta la importancia que tienen las legumbres en la alimentación humana, sobre todo por las proteínas, se podría elaborar alimentos, libre de gluten”, acotó Zubillaga.
Para la realización del estudio trajeron porotos de distintas variedades de Salta, “trabajamos con porotos negro, colorados, alubia, blackice, berry, mungo, manteca, etc., de los cuales tuvimos muy buenos rendimientos en casi todos”, relató. La investigación, de todos modos, se encuentra en las instancias iniciales: se realiza en condiciones bajo riego y con un suelo sin limitante de salinas, que por ahí pueden restringir el crecimiento del cultivo.
“Tuvimos uno o dos que no se adaptaron a las condiciones del Valle, y del resto tuvimos valores de rendimiento bastante similares a lo que es en Salta, obviamente a nivel experimental”, agregó la investigadora.
También dijo que no tuvieron problemas sanitarios por lo que la especie se siembra en las zonas de Rosario y Salta, y se adaptaría perfectamente a esa zona de la Norpatagonia.
Este es el segundo año que la UNRN realiza evaluaciones de fecha de siembra, y “también trabajamos la respuesta a la fertilización porque los porotos tienen la capacidad simbiótica de fijación de nitrógeno”, explicó la investigadora.
“Según alguna bibliografía, cuando uno fertiliza esa capacidad se reduce; según otras, dicen que puede haber una combinación donde en los primeros estadios se puede favorecer una fijación simbiótica que continúa fijando nitrógeno a la planta”, agregó. La idea es evaluar qué es lo que pasa con la productividad y el rendimiento, “basándonos sólo en fertilización inorgánica o en lo que sería la inoculación con rhizobium específico para esta variedad de porotos”, precisó la investigadora rionegrina.

Los trabajos de la UNRN se realizan junto con el INTA en una pequeña superficie donde se analizan los comportamientos, para luego de obtener los resultados esperados, pasar a la producción en una escala mayor. “Por el momento no tenemos ningún socio. En cuanto encontremos a alguien que quiera probar en una superficie mayor creo que sería más interesante, o quizás el año que viene podríamos sembrar una superficie más grande en la chacra experimental”, aclaró.
Un informe de la UNRN sobre esta asunto decía que las legumbres (porotos, habas, lentejas, garbanzos y arvejas), se destacan por su alto contenido en proteínas, y que existen hasta el momento escasos antecedentes sobre cultivos proteicos alternativos para la nutrición de bovinos y ovinos.
“Ensayos preliminares en 2018 demostraron la adaptación de legumbres provenientes del NOA a las condiciones medioambientales del Valle de Río Negro, con lo cual el poroto local podría ser una alternativa energético-proteica para la alimentación animal”, aseguró el documento.
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]]>La entrada No es soja ni es lenteja: Desde Salta, los hermanos de San Román y sus socios lideran la producción y exportación del poroto mung se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A inicios de los 80, la familia San Román se radicó en el sudeste salteño, donde comenzó a producir y comercializar granos. Con el paso de los años los hijos del fundador de la empresa (Fernando) se sumaron al trabajo y ayudaron a organizar un pool de empresas ligadas al desarrollo de esos productos novedosos o “especialidades”, ya que en aquella región los cultivos extensivos son riesgosos o tienen costos de fletes altos.
Hoy cuentan con una empresa llamada Macondo, que se dedica a la producción de granos en campos propios, alquilados y por convenios con productores. Producen por año alrededor de 4.000 toneladas del poroto mung y reciben unas 5.000 toneladas más que se originan por contratos de canje contra insumos de otra firma con la cual están asociados en el grupo y que es proveedora de estos productos, llamada Barracón, y por compras a cosecha.

Los hermanos San Román (el de la izquierda es Santiago y el de la derecha es Maximiliano) también tienen acopios preparados para el tratamiento de estos granos, que requieren de un manejo diferente al de soja o maíz. La estructura -con diversos socios- se completa con Agroseis, una firma destinada a la comercialización de legumbres, cereales y semillas en el mercado interno. Finalmente, la exportación de todos esos granos se hace desde la firma Surfood, que es la mayor exportadora del poroto mung del país, con 9.000 toneladas al año.
Santiago de San Román, co-fundador de este particular grupo, destacó: “Entendemos que en el norte tenemos que buscar alternativas a los commoditties, porque los fletes al puerto tienen una incidencia importante y se hace por momentos imposible producir. Aún sin dejar de producir maíz y soja, fuimos avanzando en otros productos de muy buena adaptación a la zona y logramos muy buenos número económicos”.
Escuchá la entrevista a Santiago de San Román:
El área destinada al poroto mung en el norte es de unas 40 mil hectáreas y su cosecha cercana a las 40 mil toneladas. El consumo en Argentina es muy bajo, pero en el sudeste asiático el mung es una importante fuente de proteína vegetal, según comentó el empresario.

De San Román explicó que “el cultivo no compite con soja, donde los rindes son de 3 mil kilos, pero cuando la zona tiene un promedio debajo de eso -de 2300/2400 kilos- es una muy buena oportunidad. El este salteño tiene esa condición. Son suelos semiáridos en lo cual el mungo encaja muy bien en un esquema de rentabilidad. “Es un cultivo muy defensivo, el riesgo de cosecha cero es bajo, con pocos milímetros de lluvias se desarrolla y los kilos aparecen”, comentó.
Además Santiago se refirió a los ingresos y la rentabilidad del cultivo. Dijo que el precio puesto en los puertos asiáticos es de 850/900 dólares por tonelada, “pero hay que descontar los gastos de fobbing”.
En este marco, contó que localmente “hicimos contratos con productores de 500/550 dólares por tonelada, lo que es un muy buen valor. Por otra parte, el mung tiene costos de producción muy bajos, por lo que la rentabilidad es muy buena”.
Entonces Bichos de Campo le preguntó al empresario agrícola: ¿Por qué si es tan rentable porque no se lo produce más?

De San Román indicó: “Mi impresión es que como hay de 70 a 120 días desde que sale del puerto y llega a destino, eso hace que el financiamiento a la producción sea lento. El productor que hace soja u otros commoditties cobra a los 7 días. Acá eso no lo podemos hacer, necesitamos más financiamiento”.
También apuntó que “se da otro fenómeno, que es una desventaja: desde que la mercadería sale podés tener en el medio países que pueden ir teniendo cosechas y el cliente recibir ofertas de parte de ellos mientras el producto está en viaje. Entonces los compradores se ven tentados a defaultear contratos, lo que nos ha sucedido especialmente con India, país del que no tenemos los mejores recuerdos”.
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]]>La entrada El INTA avanza en el desarrollo de nuevas variedades de arvejas, una legumbre que gana terreno en la dieta y el mercado se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Su creciente demanda, enmarcada en la búsqueda de alimentos cada vez más nutritivos por parte del público, ha presentado una oportunidad para su desarrollo productivo, que desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) decidieron aprovechar.
Uno de los sectores dedicados a la producción de legumbres se localiza en el sudeste de la provincia de Santa Fe. En ese contexto, el INTA Oliveros trabaja en la evaluación de nuevos cultivares de arveja.

“Los granos presentan alto valor nutritivo, pero no tienen el reconocimiento que merecen debido a un grado insuficiente de innovación para el desarrollo de productos que se adapten a la vida actual”, indicó Cecilia Accoroni, investigadora del INTA Oliveros.
En ese sentido, entre 2019/20 y 2020/21 se evaluaron nueve variedades comerciales de arveja, en conjunto con desarrollos realizados por investigadores de la Facultad Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, con el objetivo de comparar el contenido y la calidad de las proteínas presentes en distintos cultivares de arveja.
“Los parámetros deseables son altos contenidos proteicos, así como también alta solubilidad de proteínas; el promedio para ambas campañas ha superado el 26% de contenido proteico y solubilidad en KOH superior al 70%”, explicó Accoroni en un comunicado difundido por el organismo oficial.
En base a los resultados preliminares, se concluyó que tanto las variedades comerciales como en desarrollo resultaron ser alternativas relevantes para el procesamiento de productos proteicos. Particularmente, los cultivares desarrollados por INTA, arvejas verdes B232 y amarillas B320, presentaron buenos rendimientos, contenidos proteicos superiores a 25% (base seca) y solubilidades superiores al límite inferior sugerido para ambas campañas.

En paralelo, se comenzaron estudios para ajustar la calidad industrial de las harinas de arvejas en la producción de concentrados, aislados y texturizados, para así determinar la potencialidad de las mismas en la elaboración de alimentos en base a plantas (como es el caso de las “hamburguesas vegetales”).
Para Accoroni, las arvejas “en conservas, congelados, en forma de harinas, concentrados, texturizados y aislados parecen tener buenas expectativas en el mercado, ya que permite la obtención de alimentos de elevada calidad nutricional y organoléptica, novedosos y a bajo costo”.
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]]>La entrada Argentina no logra ni siquiera autoabastecerse de una legumbre que es un negocio estrella en el mundo ¿Cuál es? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Estamos hablando de la lenteja, que Argentina importa fundamentalmente de Canadá y EE.UU., cuando la nación tiene condiciones no solamente para generar una producción propia, sino también para participar en el mercado de exportación.
Con la pandemia de Covid-19, el consumo mundial de legumbres creció y la lenteja no fue la excepción: en 2020 las ventas globales de lenteja sumaron un total de 2600 millones de dólares , según indica un informe del USDA. En 2019 habían sido del orden de 1000 millones de dólares.
El comercio mundial de lentejas –tal como sucede con otras legumbres– está fuertemente influenciado por las políticas públicas y las condiciones de oferta y demanda presentes cada año en India.
La cuestión es que entre 2014 y 2016 malas condiciones climáticas redujeron la oferta interna y llevaron a India a importar un volumen creciente de lentejas. Eso redujo los stocks internos de la legumbre e incrementó desde entonces la dependencia de las importaciones por parte de India.
Si bien India aplica diversas restricciones para impedir el ingreso de productos agropecuarios con el propósito de proteger a los agricultores locales (poco competitivos), desde mediados de 2020 debió flexibilizar las barreras proteccionistas ante el considerable aumento de la demanda interna de la legumbre.
Canadá es el mayor productor exportador mundial de lentejas, aunque este año, debido a la sequía extrema registrada en la región agrícola de Saskatchewan, la oferta exportable de la legumbre se reducirá de manera significativa. Australia es el segundo gran exportador mundial de lentejas, seguido por Turquía (a fuerza de subsidios) y EE.UU.
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]]>La entrada Una discusión saludable: El agro se puso a debatir sobre modelos alimenticios, en un país donde solo 11% de las personas comen como se debe se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con eso en mente, el portal Expoagro Digital convocó a especialistas para discutir la forma en que los argentinos se alimentan y hacia donde apuntan las nuevas tendencias. El encuentro estuvo moderado por Fernando Vilella, Director del Programa de Bioeconomía de la UBA, quién había adelantado que “estamos en un contexto donde la nutrición en Argentina está muy desbalanceada.”
El primer exponente fue Sergio Britos, licenciado en Nutrición y profesor de la UBA y de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Brindó en el comienzo una serie de datos para entender el contexto actual: un 16% de los niños menores de 17 años tiene inseguridad alimentaria severa; más de 25 millones de argentinos tienen sobrepeso y algún familiar con enfermedades crónicas producto de la dieta; sólo el 11% de la población tiene una calidad de dieta buena.

“Tenemos un problema importante en relación a micronutrientes en la dieta. Al menos en nuestro país tenemos un déficit muy importante de Vitamina A, C, D y calcio. Hay un bajo consumos en frutas, hortalizas, legumbres y lácteos, en un contexto en el cual en los últimos tres años los precios de los alimentos crecieron por encima de la inflación general”, señaló Britos.
¿Cuál es el camino a seguir? El licenciado consideró que sin una política y educación alimentaria definidas será difícil recomponer una dieta que se encuentra “en franco deterioro”. Sin embargo sostuvo que discusiones como las del etiquetado frontal de alimentos pueden ser una puerta de entrada para estructurar políticas públicas e impulsar nuevos modos de producción.
“Hay que aumentar el consumo de aquello que está en déficit y paralelamente disminuir aquello que consumimos en forma excesiva. Hay que hacer mucho más en materia de educación alimentaria”, concluyó.
El segundo disertante fue Agustín Belloso, co fundador y CEO de Tomorrow Food, una empresa dedicada a la producción de productos basados en proteínas vegetales.
“Creemos que en estos nuevos escenarios de la alimentación, este tipo de proteínas tendrán un rol importante porque ayudan a enfrentar dos desafíos que tenemos por delante: cómo producir más y mejores alimentos para una población sustentable en aumento -consumidores conscientes con mayor información- y cómo producir de cara al cambio climático”.
En este sentido explicó que las legumbres son útiles a la hora de buscar secuestrar carbono y destacó que existe una gran potencialidad en la innovación tecnológica con proteínas vegetales.
“Nos motiva el potencial que tiene la región. Lo que queremos lograr de acá a diez años es haber funcionado como catalizador para esos procesos. Nos encantaría ver que a partir del conocimiento que podemos ir generando se forme un cluster de proteínas vegetales, exportando algo más que granos y logrando dietas más variadas y complementadas”, afirmó.
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El último exponente fue José Lizzi, líder en Ganadería de CREA, que introdujo a este sector productivo dentro del debate. En primer lugar señaló que existe muchas veces una mayor preocupación por las dietas de los animales que por las dietas humanas, y consideró que los niveles de consumo de proteína vegetal se deben a una cuestión cultural.
“Consumimos 50 kilos de carne vacuna, 45 de pollo y 15 de cerdo. Estamos entre los países que más consume proteína animal. La ganadería es la actividad más federal del país. Hoy hay 220 mil establecimientos ganaderos y 205 mil productores, de los cuales el 80% son pequeños”, dijo.
Consideró que el eje de la crítica a la ganadería vacuna pasa por la sustentabilidad pero que se han incorporado cultivos de bacterias que permiten una degradación distinta del alimento, mitigando las emisiones de metano.
En cuanto a los nuevos consumidores sostuvo que las certificaciones y la trazabilidad se han corrido de su objetivo original, relacionado al aseguramiento de la sanidad e historia del producto, y que hoy buscan acercar al productor y al consumidor y dar mayor valor agregado.
“Creo que hay muchos márgenes de mejora que no se exploran porque hay restricciones de mercado y no hay necesidad. Las condiciones normalmente no se generan. Hoy es una realidad que hay regiones donde comer mal es más barato. Comemos carne porque es la más barata en góndola en el mundo”, afirmó Lizzi.
“Para que esto vaya en otra dirección, además de escucharnos y escuchar alternativas, hacen falta generar mínimos acuerdos que vayan en esa dirección, y que eso vaya acompañado de políticas puedan trascender, porque son la base de nuestra salud y economía”, agregó Lizzi.
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]]>La entrada Se aleja el sueño de convertir a Córdoba en un gran polo productor de garbanzos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La producción de garbanzo en la provincia de Córdoba durante la campaña 2020/21 resultó en 39.800 toneladas. Este valor representa un 36% menos respecto a la producción de la campaña anterior y un 57% menos si se lo compara con el promedio de las últimas 5 campañas”, destacó un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba.

¿Qué sucedió? Principalmente hubo una disminución en la superficie sembrada (10% menos que la campaña 2019/20), pero también menores rendimientos por “la marcada condición de sequía en el período crítico del cultivo”.
La falta de lluvias fue clave. En la campaña que acaba de concluir se sembraron 40.500 hectáreas de garbanzo, pero solamente el 15% de las mismas correspondió a superficie sembrada bajo riego. El 85% del cultivo correspondió a secano.
“La pérdida en esta campaña fue de aproximadamente 6.600 hectáreas en secano, lo que representa alrededor del 17% de la superficie sembrada total y se estima que la causa principal fue la falta de agua en el período crítico del cultivo”, se explayó el informe.

Como se ve en este gráfico, la retracción en la superficie sembrada ya lleva varios años. A la incertidumbre climática se suma el hecho del bajo precio de la leguminosa, las complicaciones sanitarias sufridas en años anteriores y la falta de agua en el perfil.
“Si comparamos con el promedio de las 5 campañas anteriores vemos igualmente una disminución pero del 29%”, remarcó le Bolsa.
Colón y Totoral fueron los departamentos donde mayor número de hectáreas sembradas hubo esta última temporada. El departamento Río Primero, por su parte, aportó unas 8.100 hectáreas al total, sumando de este modo entre los tres departamentos mencionados, el 67% del área.
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]]>La entrada Cuando el Covid sumó un poroto: Los productores de legumbres celebraron uno de sus mejores años en medio de la pandemia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero 2020 fue otra historia. Muchos sectores alimenticios se vieron beneficiados por una mayor demanda en un mundo alterado por al aparición del Covid-19. Sobre todo, los de productos proteícos como la carne o los porotos. La gente, como dijo en el arranque de la pandemia el analista Diego de la Puente, tuvo como objetivo “comer y sanar”.

Miguel Francisco Medina, productor en la localidad salteña de Rosario de la Frontera y presidente de la Asociación de Productores de Legumbres del NOA, explicó a Bichos de Campo que en este contexto pegó un salto grande la demanda de estos productos, que en consecuencia se incrementaron los precios pagados al productor y que se llega al cierre de la campaña casi sin stocks, lo que garantiza una buena intención de siembra y precios altos en el inicio del nuevo período.
Los productores del noroeste argentino, además, pudieron en este escenario romper la dependencia con algunos mercados, como por caso el de Brasil para el poroto negro o el de Europa en otras variedades. En un año redondo, según el relato de Medina, se abrieron nuevas oportunidades de negocios.
Escuchá la entrevista a Miguel Francisco Medina:
“Hacía muchos años que no se exportaba a México y este año hubo negocios. Se dice que 50 millones de mejicanos salieron a comprar 2 kilos de más de promedio y eso les dejó un déficit de 100 mil toneladas”, ejemplificó. A ese mercado, durante un lapso a mitad de año se pudo exportar con arancel cero y eso permitió dejar de depender de Brasil en el rubro poroto negro, que es el que ofrece el mayor volumen de producción.
También hubo exportaciones a otros destinos de Centroamérica y Chile. Además Medina destacó el caso de la migración venezolana, con millones de personas radicándose en países de la región, que mudaron con ellos su interés tradicional por el consumo de estos alimentos.
Medina comentó que, al fin de la campaña 2019/20, los stocks están en niveles bajos en términos históricos. Este incremento de la demanda de diferentes mercados no sólo dejó mejores precios sino también renovó la intención de siembra para el nuevo ciclo.
Según comentó el productor, en la Argentina se cosechan aproximadamente unas 150 mil toneladas de porotos negros y otras 250 mil toneladas entre blancos, colorados y garbanzos. Pero el problema no es tanto la cantidad sino el remanente entre cosechas, que permitía a la demanda trabajar con holgura. Eso no es posible este año y por eso la suba de precios.

“Los valores estuvieron 40/50% por encima de la campaña anterior. Son los que el normalmente el productor espera, porque es importante sostener la producción en el norte, ya que es todo lo que tiene”, dijo Medina. Las legumbres, en ciertas zonas de Salta sobre todo, compite en las rotaciones con la soja.
El dirigente de la Asociación de Productores precisó que en el caso del poroto negro “las últimas exportaciones se pagaron 850 dólares FOB la tonelada, por mercadería que en otros años se exportaba a 600 dólares y que dejaba márgenes muy ajustados al productor”.
En tanto el poroto aluvia se vendió al extranjero en 1.100 dólares la tonelada, y al mismo valor se embarcó el poroto colorado, La excepción a estos buenos precios fue el garbanzo, cuyos precios estuvieron mucho más acotados por una mayor oferta mundial. El empresario salteño cree que en la nueva campaña los precios seguirán con la misma tendencia.
Con relación a la campaña nueva, cuya implantación comienza desde mediados de febrero, “lo importante es que hay buena intención de siembra”, evaluó Medina. El productor estima que habrá un incremento de entre 15 y 20% en la superficie y posterior cosecha si el clima acompaña. Ojalá también acompañen las oportunidades de venta y que no todo haya sido una golondrina por el Covid.
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]]>La entrada ¿Qué son los flexitarianos? Los que reducen su consumo de carnes, sin llegar al extremo de eliminarla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Esta nueva categoría de consumidores agrupa a quienes, por diversos motivos, decidieron reducir al mínimo el consumo de carne animal, denominados vegetarianos flexibles”, explica el documento publicado por INTA Informa.
Según una reciente investigación de mercado realizada por Innova Market Insights, Alemania lidera este movimiento con un 69% de su población que reconoce consumir carne una vez a la semana, seguido por el 53% en el Reino Unido y el 38% en Estados Unidos.
El crecimiento de este tipo de consumidores flexibles, que no son ni vegetarianos y mucho menos veganos, ya se hace sentir en los mercados. El documento del INTA citó un informe de enero de 2020 de Markets and Markets, donde se estima que el mercado mundial de sustitutos de la carne para 2026 alcanzará los 3.500 millones de dólares. “El mercado está impulsado principalmente por la creciente demanda entre los millennials”, se indicó.
En este escenario, el INTA se pregunta: ¿Qué es un producto análogo de la carne? ¿Existen alimentos capaces de reemplazar a la proteína animal? ¿Qué lugar ocupan las legumbres en este escenario? ¿Es una oportunidad para la Argentina? ¿Tenemos potencial para satisfacer este mercado en auge?
Para Trinidad Soteras, investigadora del INTA Castelar, “a escala global, existe una demanda creciente de consumidores que buscan productos alternativos a la carne motivados, principalmente, por aspectos ambientales, nutricionales y relacionados con la conciencia animal. Aunque, también, exigen variedad y buen sabor”.
Así, surgen los análogos de carne que componen una clase de productos alimenticios sin proteínas cárnicas que intentan imitar sus características desde el punto de vista organoléptico y nutricional, simulando las clásicas hamburguesas, salchichas y nuggets, entre otros.
Un estudio de la Dirección Nacional de Alimentos y Bebidas confirmó que se consolida una tendencia hacia la búsqueda de productos sustitutivos de la carne. Entre los alimentos emergentes, se destacan las legumbres, semillas, granos y cereales ancestrales o cultivos andinos, y los frutos secos. En esta línea, aseguran que se trata de “una oportunidad para emprender con éxito”.
Gabriel Prieto, referente del INTA en cultivos de invierno, dio un paso más y reconoció: “Desde mediados de 2019 vemos una tendencia creciente y sostenida en nuestro país”, reconoció el especialista de Arroyo Seco, Santa Fe quien confirmó que “la demanda aumentó significativamente”. Es que, a la tendencia global de alimentación saludable, se suman factores tales como un menor precio de las legumbres frente a los productos cárnicos, el mayor rendimiento culinario y su fácil conservación.
Otra encuesta sobre los hábitos de los consumidores realizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) mostró que un tercio de los consultados declaró haber reducido la proporción de carnes en la alimentación, lo que lo amplía el margen de habitantes dentro de la categoría de flexitarianos.
Para Soteras “La necesidad de disponer de alimentos de calidad para una población en expansión sumada a la imperante necesidad mundial de lograr que las cadenas de valor sean más sostenibles, hace que las proteínas provenientes de fuentes distintas de los animales entren en escena con fuerza, solas o en combinación con la carne”.
Según la investigadora, “es indiscutible que los paradigmas de la alimentación se encuentran en plena transformación y los esfuerzos de la industria de análogos están enfocados en reducir al mínimo la brecha entre el gusto, la textura y la experiencia de comer carne con aquella experimentada al consumir sus análogos libres de carne”.
Y agregó: “Si bien la adopción de los productos alternativos a la carne se encuentra en pleno desarrollo, se vislumbra el auge de los mismos por parte del sector alimentario, al tiempo que se espera que el número de flexitarianos continúe creciendo”.
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]]>La entrada Natalio Iglesias reclama que los gobernadores del Norte se dejen de jorobar con los controles: “El campo tiene sus tiempos y no son los de la política”, afirma se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Natalio Iglesias, productor en Rosario de la Frontera, en Salta, es además el vicepresidente de la Asociación de Productores del NOA. Sobre este último punto, explicó que “hay un problema de entendimiento entre los gobernadores. El gobierno está asustado por la pandemia y por la falta de recursos que se dilapidaron durante años, sin tener la infraestructura necesaria para salud, educación ni red caminera. Falta criterio y sentido común”.
Escuchá la entrevista con Natalio Iglesias:
El productor salteño, en diálogo con Bichos de Campo, pidió que se atiendan los reclamos de los productores que necesitan movilizarse para comprar insumos, atender al ganado o monitorear cultivos. “El campo tiene sus tiempos y no son los de la política. ¡Son inmediatos!”
El dirigente rural agregó: “Tuvimos mucho tiempo de cuarentena hasta que se desató el problema en el NOA y ahora tenés una sociedad agotada y fundida porque no puede laburar y está psicológicamente destruida”.
Con respecto al impacto del clima en la producción de la región, Iglesias explicó que la campaña de lentejas vienen “viento en popa porque se hace bajo riego. Pero del garbanzo, que se hace en secano, habrá cero producción debido a la seca que azotó desde noviembre pasado, y que se fue acentuando. Esperamos que en el verano esto cambie y tengamos un año medianamente bueno, porque no soportaríamos otro año malo”, advirtió.
En Salta se sembraron unas 50 mil hectáreas de garbanzo. La implantación arranca en mayo y junio y tienen un período de desarrollo de 90 días, “por lo que en octubre deberíamos estar cosechándolo”, indicó Natalio. Pero agragó: “Este año no habrá trigo ni garbanzo, el trigo también está destruido por la seca y las heladas”.
Iglesias reconoció que hay una buena noticia para la zona por la suba que viene teniendo el precio de la soja en las últimas semanas. Eso permitirá que muchos productores de poroto siembren la oleaginosa, como último recurso.
“La soja tiene un precio tentador y eso hace que el productor no migre a otra producción. Se esperaba una migración del 30% de soja a poroto porque la renta de soja y de maíz no era la adecuada. Pero eso al negocio del poroto, que es chico respecto de los commodities, lo revienta”, evaluó el productor salteño.
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]]>La entrada Sergio Rafaelli representa al sector del agro que más se alegra con el fenómeno vegano: los productores de legumbres se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Vemos un incremento del consumo a nivel mundial y básicamente una mayor diversidad de los destinos que demandan este tipo de productos. Hoy existe una mayor atracción hacia el consumo de legumbres”, le dijo a Bichos de Campo el presidente de CLERA, Sergio Raffaeli. Debe ser el único sector productivo que saluda el fenómeno vegano de modo entusiasta. Esa tendencia podría hacer crecer la producción y los precios. Y esta tendencia, dice el directivo, se agudizó más durante estos meses de pandemia.
Según Raffaeli, “en los últimos años hay una visualización diferente. Hace muchos años atrás se veía como un producto para el mercado de baja capacidad adquisitiva. Peor ahora la visión es distinta, está muy ligado a la salud y a la seguridad alimentaria. Sucede que las legumbres tienen más niveles de proteínas que cualquier otro tipo de alimento”, explicó.
Mirá la entrevista con Sergio Raffaeli:
Como sus consumidores, la actividad legumbrera también ha ido modificando su perfil con el correr de los años. Históricamente el sector fue un fuerte productor de porotos (sobre todo en sus variedades blancos y negros) en el norte del país. También producía lentejas y en menor medida arvejas. En la última década, además, se formó un cluster fuerte de producción de garbanzos en Córdoba.
En el primer caso, los porotos blancos o alubias, la Argentina es un jugador importante en el mercado internacional, y se está notando -según el relato del presidente de CLERA- una sorpresiva apertura de nuevos mercados que absorben sin mayor dificultad las 150 mil o 200 mil toneladas que produce la Argentina. “Se ha visto un crecimiento de la demanda muy importante y se diversificaron mucho los destinos. Tenemos más de 60 países en el mundo, cuando hasta hace tres o cuatro años no eran más de veinte”, relató el productor.
Con los porotos negros, las ventas siempre han sido más difíciles, pues esa variedad está muy condicionada por la presencia cercana de Brasil, que es uno de los grandes productores y consumidores mundiales. Nos cuenta Sergio que “ellos producen 400 mil toneladas, pero a veces no les al alcanzan y por eso deben importar entre 40 mil y 100 mil toneladas anuales de la Argentina”. La dependencia es muy grandes y las oscilaciones en el novel de demanda son temibles para los productores locales.
Con la arveja hay un horizonte mucho más esperanzador, básicamente por la reciente apertura de China. Raffaeli cree que el potencial es enorme. “Hay un desarrollo de semillas de la variedad amarilla (que es la que importa China) que nos van a hacer muy competitivos”, afirma.
Muchos están pensando en plantar hasta en el sur bonaerense, pero según el directivo de la cámara legumbreara, ´pese no sería un problema. “Tenemos un estudio que dice que la frontera agrícola para producir legumbres está casi en El Bolsón”, exagera.
El puto más flojo de la oferta legumbrera de la Argentina pasa por las lentejas, donde se nota un retraso muy marcado en la incorporación de nuevas variedades.
En el caso del garbanzo, este año hubo un fuerte retroceso, de casi 30%, en la siembra, mitad por culpa de la sequía y mitad por culpa de la fuerte baja de los precios, que desde el récord de 2017 para acá cayeron a la mitad,d e 1.200 dólares por tonelada a unos 600. Pero Rafaelli cree que el cultivo podrá levantar cabeza ni bien mejoren esas condiciones. “Es de recuperación inmediata”, asegura.
-Siempre me habla de la exportación. ¿El mercado interno no es un buen mercado?
-Lamentablemente los argentinos consumimos muy poca legumbre y por eso en general el negocio se vuelca hacia la exportación. Aquí el consumo de legumbres está en menos de 700 gramos por habitante y por año. y básicamente en arvejas y lentejas.
-¿Cuál debería ser el consumo ideal?
-Cualquier es el mejor del que tenemos. Brasil consume de 17 a 18 kilos anuales por habitante. Son veinte veces más que nosotros.
Este año, sobre todo por la sequía en la zona norte del país, la cosecha de legumbres se espera caiga de 20 a 30% respecto del año previo. Por suerte los buenos precios compensarían un poco las pérdidas para el sector, que históricamente aporta un promedio de 600 millones de dólares por sus embarques al exterior.
Si se establecen buenas condiciones, Rafaelli cree que la oferta de legumbres puede crecer entre 30/40% en volumen. Cree que es momento de comenzar a hablarlo seriamente. Dice que “la salida argentina a esta crisis es una oportunidad para el sector. Tenemos la posibilidad de crecer y tenemos los mercados. El sector es muy permeable a las expansiones muy rápido”.
-¿Y cuánto se podría crecer?
-Este año ya está jugado, pero en 2021, en cuanto se equilibren las condiciones comerciales, creemos que podemos duplicar tranquilamente. Si bien en los últimos años estamos estancados entre 450 y 550 mil hectáreas sembradas, es una realidad que podemos ir a entre 750 y 800 mil en dos años, sin duda.
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