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leña – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 18 Aug 2021 12:01:35 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png leña – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Los hermanos Apesteguía producen lana merino en la Patagonia austral y cobran hasta 10% más porque certifican que es orgánica http://wi631525.ferozo.com/los-hermanos-apesteguia-producen-lana-merino-en-la-patagonia-austral-y-cobran-hasta-10-mas-porque-certifican-que-es-organica/ Wed, 18 Aug 2021 10:22:50 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=76710 El clima le viene pegando duro a la producción ovina de la Patagonia que pasó por una seca hace un par de años y luego soportó en 2020 grandes  nevadas que incrementaron la mortandad del rodeo. En este ciclo, otra vez el clima seco reduciría el nivel de señalada o destete de corderos. En esas […]

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El clima le viene pegando duro a la producción ovina de la Patagonia que pasó por una seca hace un par de años y luego soportó en 2020 grandes  nevadas que incrementaron la mortandad del rodeo. En este ciclo, otra vez el clima seco reduciría el nivel de señalada o destete de corderos.

En esas circunstancias desarrolla su actividad el productor Sebastián Apesteguía, que hace 10 años junto con su hermano decidió apostar por la certificación orgánica para transformar la lana merino que genera su majada en una especialidad y salir del mercado de los commodities.

El campo de los Apesteguía está situado en Santa Cruz, a 70 kilómetros de Puerto Deseado y a 300 kilómetros de Comodoro Rivadavia, en la meseta central, un área semidesértica característica de la Patagonia Austral. Su abuelo comenzó a producir allí a inicios de los años 50 y, si todo va bien, espera Sebastián que lo sigan trabajando sus sobrinos.

“Manejamos 37 mil hectáreas. Suena algo impresionante para otros lugares del país. Sin embargo, no podemos pasarnos de los 5 mil animales por año pastoreando, porque si no las condiciones nutricionales no serían las óptimas. La carga es de una oveja cada 8 hectáreas”, explicó.

Apesteguía contó a Bichos de Campo en qué consiste la producción ovina orgánica y qué beneficios productivos y económicos le reporta.

“Hacemos todo dentro del marco de un protocolo, no usamos agroquímicos, y tenemos un determinado manejo de los residuos y su disposición final. También tenemos que acreditar determinada producción forrajera y carga animal para que no pasen hambre. Por eso se hacen estudios de pastizales, que permiten calcular la cantidad de ovinos que se pueden tener en el campo, todo eso lo certifica una empresa argentina llamada OIA (Organización Internacional Agropecuaria)”, enumeró el productor.

Además también certifican el bienestar animal: “Son 5 puntos a respetar, el principal es que las ovejas no pasen hambre, que no pasen sed, el trato y manejo; todo eso está certificado, tenemos todos los años una inspección, hay que presentar documentación para avalar los procesos y eso a nivel internacional y en los mercados es muy aceptado. Por eso hace más de 10 años que lo hacemos”.

Todo eso en un marco geográfico y climático no muy amigable y en muchos años por demás hostil. Además de enfrentar los humores del clima y la escasez de forrajes que son propios de la región, los dos hermanos tienen que convivir con depredadores como el zorro colorado y gris, el puma y también el guanaco, especie silvestre que compite con los ovinos por pastizal y el agua.

A pesar de todo el resultado obtenido es positivo. Cuando comenzaron a la certificación orgánica, hace más de una década, debieron bajar la carga y recién hace 5 años que las laneras demostraron un interés más marcado por este tipo de productos. “Hay demanda internacional por estos lotes, hay plus económico que ronda el 8 a 10% por encima del producto convencional”, contó Sebastián.

Apesteguía se refirió a cómo los afecta a ellos el desdoblamiento cambiario. “Hoy una lana de mi zona de 20 micrones con un rinde de 50% está en 4 dólares, que nos los cambian a 92 pesos”, es decir al valor oficial mayorista. Eso afecta la rentabilidad de las empresas que venden con un valor del dólar pero deben comprar insumos que muchas veces se rigen a otro valor mucho más cerca del dólar blue, MEP o bolsa. El combo afecta la posibilidad de realizar inversiones o mejoras tanto en genética, forrajes o infraestructura.

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Una cocina económica permite reemplazar los tradicionales fogones y ahorrar 40% de leña http://wi631525.ferozo.com/una-cocina-economica-permite-reemplazar-los-tradicionales-fogones-y-ahorrar-40-de-lena/ Wed, 13 Nov 2019 12:26:38 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=30119 Para las 80 familias que viven en la localidad rural de Mogna, ubicada a 120 kilómetros de San Juan capital, la leña que les provee el bosque nativo es un recurso vital: cocinan, la utilizan para calefacción de sus viviendas y calientan agua. Allí no hay gas natural y el gas envasado es difícil de […]

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Para las 80 familias que viven en la localidad rural de Mogna, ubicada a 120 kilómetros de San Juan capital, la leña que les provee el bosque nativo es un recurso vital: cocinan, la utilizan para calefacción de sus viviendas y calientan agua. Allí no hay gas natural y el gas envasado es difícil de conseguir. Por eso la recolección de leña es una tarea doméstica ineludible que exige caminar grandes distancias y trasladar cargas de hasta 80 kilos en carretillas.

En este escenario, técnicos del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) de la Región Cuyo del INTA desarrollaron una cocina a leña eficiente que calienta, almacena agua y permite cocinar al mismo tiempo. Diseñado para instalarse en el interior de las viviendas sin contaminación de gases, el artefacto utiliza un 40% menos de leña que el fogón abierto y permite cocinar con mayor comodidad.

“La leña es el combustible más seguro del lugar y se quema en fogones abiertos construidos fuera de la vivienda y sin mayores reparos, en general. Las llamas y brasas sirven para calentar las ollas que contienen el alimento y también para calentar recipientes con agua, que luego se emplea para aseo personal, lavado de ropa, de vajilla, etcétera. Al mismo tiempo, las brasas producidas se colocan en braseros, unos recipientes metálicos que se ponen dentro de las viviendas para calefacción”, describió Sebastián Sosa, investigador del IPAF Cuyo.

En esta línea, el investigador señaló que la leña es la principal fuente de energía segura y accesible para las familias de Mogna. Sin gas natural y con acceso limitado al gas envasado, la localidad –ubicada a 120 kilómetros de la ciudad de San Juan– está incluida dentro de la red de distribución de energía eléctrica desde mediados de los ’80, pero el servicio registra habituales cortes de energía por períodos prolongados y variaciones de tensión eléctrica.

Técnicamente, el prototipo es una cocina a leña de mampostería de eficiencia mejorada, que se acopla a un sistema de calentamiento y almacenaje de agua. De sencilla construcción y con materiales disponibles en la zona, puede instalarse en el interior de las viviendas sin riesgo de contaminación de gases y tiene un diseño que favorece la ergonometría.

En este sentido, Sosa indicó: “De los dos diseños trabajados con los productores, este artefacto reveló las potencialidades más interesantes tanto para la comunidad como para nosotros, debido a que permite un mayor aprovechamiento de la energía calórica liberada al resolver dos tareas básicas al mismo tiempo, cocinar alimentos y calentar agua”.

La posibilidad de cocinar con mayor comodidad y bajo techo es una ventaja reconocida por las mujeres de Mogna, quienes deben cocinar a la intemperie en cuchillas o agachadas, con bajas temperaturas en invierno y muy elevadas en verano –propias del ambiente árido–. Además de la comida, generalmente se ocupan de la recolección de la leña. Al igual que el fogón abierto tradicional, el prototipo se caracteriza por la multifuncionalidad y se ajusta a la estrategia de vida de la comunidad de “resolver más de una tarea con un solo fuego”, destacó Sosa.

Gracias al financiamiento del programa ProHuerta, que llevan a cabo el INTA y el Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, en 2018 se compraron los materiales para la fabricación de 25 artefactos, cuya construcción está en manos de algunos albañiles y un herrero de la comunidad, quienes fueron capacitados por los técnicos del INTA. Actualmente, se avanza en la construcción e instalación de las cocinas en los hogares de los productores.

De acuerdo con Sosa, “las experiencias adquiridas durante la construcción de los prototipos y de los artefactos financiados por ProHuerta, nos permitieron esbozar una metodología de trabajo que combina –de manera creativa– la investigación y la extensión con resultados promisorios para la mejora de la calidad de vida de los productores familiares que viven en contextos de déficits energéticos y de alta vulnerabilidad social”.

Junto con Sosa, el equipo de investigadores del INTA que trabajó en la experiencia estuvo integrado por Ana Karol, Yanina Rodriguez, Mario Cañadas, Nicolás Serafini, Natalia Silva, Mariana Laura Allasino, Juan Pablo Alberghini y Paula Aguilera.

Rodeada por el bosque nativo que proporciona leña y alimento para los animales, Mogna es una localidad que pertenece al departamento sanjuanino de Jáchal. Se encuentra a 90 kilómetros de San José de Jáchal y tiene alrededor de 300 habitantes, quienes en su mayoría son agricultores familiares dedicados a la cría de ganado caprino y bovino (en menor proporción), con manejo de tipo extensivo.

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