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La entrada Los matarifes denuncian que el “cepo cárnico” generó más daños que beneficios y piden al gobierno que desactive la intervención se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Es un decisión arbitraria que solo concentra el negocio en pocas manos, para cerrar un ‘Plan de Precios Populares’ que es un espejismo, al que solo acceden quienes tienen el suficiente poder adquisitivo para comprar en un supermercado”, añadió.
En el último informe mensual emitido por la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), Rafael resaltó que el precio de la hacienda, si bien inicialmente cayó, luego se recuperó, al tiempo que es cada vez mayor el escenario de plantas industriales con personal suspendido, reducciones de horarios de trabajo y clientes desatendidos en el exterior.
La faena en julio fue de 1.061.665 cabezas, un 12,3% menos que en julio de 2020. Tomando el acumulado en lo que va del año (enero-julio), la faena registró una caída de un 7,3%. Los datos, claramente, muestran que existe una restricción de oferta de hacienda.
Los precios minoristas de la carne registraron un ajuste. Pero la pregunta clave es si se recuperó el consumo interno de carne vacuna. La respuesta, según el representante de los matarifes, es que eso no ocurrió y que continúa en niveles mínimos históricos.
“Las restricciones a las ventas externas de carne no dio los resultados esperados y, en ese sentido, remarcamos que prevalece más el daño causado al sector que los beneficios”, sostuvo Rafael.
El presidente de CAMyA volvió a reiterar que considera inviable que el negocio exportador, por orden del gobierno, haya quedado en manos de un sector del eslabón comercial. “Un punto que nos toca de lleno es la decisión de las autoridades nacionales de permitir exportar solo a quienes tengan una planta industrial. Esto es insólito, porque en cualquier otra actividad venden al exterior quienes tienen el producto y la cartera de clientes”, señaló.
Rafael consideró que las políticas orientadas a favorecer la concentración, lejos de promover una mejora de la situación para los consumidores, termina perjudicándolos. “El gobierno debe dar marcha atrás con esta decisión. Si nos quitan el pie de encima, no necesitaremos un ‘Plan Ganadero’ para abastecer el mercado interno y cumplir con los compromisos externos”, concluyó.
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]]>La entrada El #9J dejó al descubierto la magnitud del enojo de los productores: “En vez de combatir la pobreza se han dedicado a combatir la riqueza” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Claramente no fue una movilización exclusiva del agro, pues la misma estuvo abierta a todos aquellos que fueron perjudicados por las restricciones implementadas por el gobierno de Alberto Fernández, que son muchos, aunque no tengan la visibilidad ni el poder de convocatoria del campo.
Bichos de Campo estuvo presente en el corazón de la movilización, sobre ruta Nº 9 a la altura del kilómetro 228, y tuvo la oportunidad de dialogar con algunos productores y dirigentes agropecuarios para conocer su descontento.
“Esto es el campo más la ciudadanía; todos queremos un país mejor, pero lamentablemente lo están depreciando día a día”, remarcó Mariano Andrade, productor ganadero de Córdoba, en el límite con San Luis, e hizo un viaje largo hasta San Nicolás para marcar que “el país no está yendo bien y de esto se tienen que dar cuenta los políticos y los que nos dirigen, porque no reaccionan y cada vez nos hundimos más”.
“En vez de combatir la pobreza se han dedicado a combatir la riqueza y si no hay posibilidad de producir, no hay posibilidad de repartir. Es una vergüenza que con un 50% de pobreza los políticos aumenten un 40% las dietas y los sueldos; eso es como vivir dos mundos distintos y el mundo real es el que está hoy acá”, agregó.
Juan Pisileiro es productor lechero familiar de la ciudad bonaerense de Chivilcoy y aseguró que “nos estamos fundiendo. Tenemos insumos en dólares y los costos altísimos, mientras que el litro de leche nos lo pagan 28 pesos”, en alusión a que se trata de un precio que no cubre sus costos de producción.
“La leche es un producto que se vende en pesos, pero los insumos están en dólares. Cada movimiento del tipo de cambio nos afecta de manera muy importante. Pedimos políticas para el sector, que la leche valga lo que tiene que valer y que por favor evalúen toda la cadena láctea. Necesitamos apoyo para una actividad que está en vías de extinción”, resumió.
Lorena Elorriaga es productora y presidenta de la Asociación Rural de Salliqueló y recorrió unos 560 kilómetros para asistir al acto de San Nicolás. “Estoy acá porque estamos cansados de que nos intervengan, de perder las libertades individuales y de no tener educación”, pronunció.
Reclamó además “que el gobierno deje de intervenir los mercados, que nos permita trabajar tranquilos y, si lo hacen, nosotros empujamos y ponemos de pie a este país, pero déjennos trabajar tranquilos”.
Diego Leonardo Rafael, presidente de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) dijo que “vengo en solidaridad del agro y de la sociedad argentina, porque las medidas del gobierno son lamentables”.
“La realidad es que los matarifes somos un eslabón condescendiente con el productor porque trabajamos la materia prima que nos brindan ellos”, dijo Rafael, para luego agregar que el “cepo cárnico” implementado por el gobierno nacional también afecta a los matarifes porque se les cerró la posibilidad de acceder a los mercados externos.
Por eso pidió al presidente Alberto Fernández que “revea la medida y que actúe para que las plantas que son de consumo puedan también ser llevadas a exportación y así nosotros podamos brindar un precio acorde a lo que precisa el Estado y el pueblo, bajando el precio a las carnicerías para que también tengan ese precio diferencial”.
Viviana Rosa es productora agropecuaria de Jesús María, Córdoba y, tal como marcó en su palma de la mano, indicó que viajó hasta San Nicolás “en defensa de la propiedad privada, porque está amenazada, también por nuestra Constitución y por asegurar la división de poderes”.
En política agropecuaria, Rosa opinó que “no tenemos un plan, estamos trabajando el día a día y nos están cambiando las reglas continuamente”.
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]]>La entrada Leonardo Rafael: “Ningún consumidor argentino llevará a su cocina o parrilla cortes de vaca conserva” se publicó primero en Bichos de Campo.
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El cierre de las exportaciones de carne vacuna anunciado por el gobierno nacional generó un fuerte debate sobre el impacto de China en la disponibilidad de la carne que llega cada día a la mesa de los argentinos. Hasta el ciudadano más desprevenido sabe que el fuerte de las ventas externas bovinas es el gigante asiático.
En paralelo a este dato, existe una gran confusión sobre el tipo de mercadería que se carga en los contenedores y la que llega a carnicerías y supermercados en todo el territorio argentino. Un abordaje inicial consiste en diferenciar las categorías destinadas al ámbito doméstico y exportación.
En el primer renglón, los argentinos consumimos novillitos y vaquillonas. Se trata de bovinos de 18 a 24 meses de edad que son comprados en remates ganaderos con un peso que oscila entre los 300 y 390 kilos. Al momento de faena, estos animales permiten obtener una media res que oscila entre los 100 y 120 kilos. Esta carne presenta un color rosado brillante, con una grasa de coloración blanca y se trata de animales que en su gran mayoría son terminados a corral.
En el otro rincón, el destino excluyente de las exportaciones del complejo carne es China, con casi el 80% de las ventas totales. De esta cifra, un 90% corresponde a las categorías conocidas como vaca conserva o manufactura. Son animales de casi diez años de edad, que se encuentran en el final de su vida reproductiva y que generan pérdidas económicas en el rodeo. Al sumar estos animales improductivos a las ventas externas, se generaron una serie de beneficios.
Por un lado, se oxigenaron los esquemas ganaderos y se percibieron subas en los márgenes rentables. Y un dato no menor es que los productores también financian con estas vacas viejas la compra de vientres nuevos para los esquemas de cría.
Si un consumidor argentino encuentra esta mercadería en un mostrador, es casi seguro que no la comprará, más allá de su precio. Se trata de una carne de un color que oscila entre el rojo oscuro y marrón y una grasa amarilla.
Con esto lo que queremos dejar bien en claro es que en la Argentina no se consume la vaca con destino China y nuestros novillitos y vaquillonas –base del mercado local– no tiene destino de exportación. El tonelaje exportado de vaca no tiene ningún tipo de impacto en el mercado interno.
Si el cierre de exportaciones se mantiene en el tiempo y aumenta el volumen disponible de vaca conserva, su único destino posible será la industrialización. Se trata de una carne de baja calidad, imposible de comercializar por los canales habituales. Sin eufemismos: ningún consumidor argentino llevará a su cocina o parrilla esa mercadería.
Manual básico para entender qué es una vaca conserva y por qué nosotros no la consumimos
La entrada Leonardo Rafael: “Ningún consumidor argentino llevará a su cocina o parrilla cortes de vaca conserva” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿Precios Cuidados? Matarifes advierten que ninguna de las medidas oficiales está diseñada para que ellos puedan ofrecer carne más barata se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el último informe mensual emitido por la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), fue el turno de Leonardo Rafael -su presidente- de analizar la “letra chica” de las nuevas reglas de juego.
“Es una realidad que esta decisión de ir hacia el troceo nos corre de nuestra zona de confort. Cuando empiece a implementarse, creemos que habrá un incremento en los costos, tanto por logística, como el transporte y los insumos. Con estas medidas, y según nuestros cálculos, la carne en los mostradores tendrá un aumento del 15%. Esto es contradictorio porque entendemos que la idea es bajar los costos de nuestra actividad”, señaló Rafael.
Un requiem para la media res: Confirman que la carne no podrá venderse en piezas de más de 32 kilos desde el año próximo
Y eso no es todo. Según el matarife, el acuerdo de “Precios Populares”, surgido de las negociaciones entre el gobierno y los frigoríficos exportadores que conforman el Consorcio ABC, “solo estará disponible en los hipermercados, donde ninguna persona con bajos recursos puede acceder”. Entonces, ¿se cumple o no con el objetivo propuesto por el oficialismo?
Rafael indicó que la nueva exigencia requerirá más espacio para el troceo e inversiones en tecnología de enfriamiento. “Como matarifes, podemos adaptarnos a esta normativa, siempre y cuando las fábricas lo hagan. Está claro que esta normativa en algún momento entrará en plena vigencia y toda la cadena de ganados y carnes tendrá que acompañar. Pero será muy difícil si no se supervisan los frigoríficos, para ver qué necesitan y cuál es la inversión para poner en marcha el troceo”, afirmó.
Los argumentos del gobierno: Para Paula Español, el troceo de la media res “va a impactar positivamente en los precios de cada corte”
El presidente de CAMyA también mencionó el interés de ese eslabón para acceder a destinos internacionales, de manera tal de poder mejorar los ingresos de las empresas del sector y contribuir así a ofrecer precios más convenientes a los consumidores argentinos. Pero esa iniciativa, justamente, está reñida con lo establecido por la resolución 60/2021.
Finalmente, planteó la preocupación del sector matarife por el regreso del programa “Carnicerías Móviles” promovido por las cámaras frigoríficas, que en algunos casos puede implicar riesgos sanitarios para los consumidores sino se controlan las habilitaciones sanitarias correspondientes.
“¿Cumplen con los requisitos sanitarios básicos? El segundo interrogante que se nos presenta es el origen de esta mercadería, habida cuenta que no es provista por el eslabón de matarifes y consumo interno. Los manteros de la carne, ¿tienen sus impuestos al día?”.
Foto: Puntual
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]]>La entrada Peleas y sospechas detrás de los nuevos controles a la carne: Matarifes denuncian que los grandes frigoríficos quieren armar un “monopolio exportador” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La historia ya determinó sobradamente que cuando Néstor Kirchner y Guillermo Moreno intervinieron las exportaciones de carne vacuna -entre 2006 y 2009- los resultados fueron catastróficos para la cadena de ganados y carnes: se perdieron 8 millones de cabezas de ganado, cerraron más de 100 frigoríficos y se perdieron 20 mil puestos de trabajo especializado, además de que se fundieron miles de pequeños productores y los precios del alimento finalmente subieron. No hace falta machacar con esto. Existe la estadística.
Pero también hubo ganadores en aquel dramático proceso. Un grupo de grandes frigoríficos (varios de los cuales habían pasado a manos extranjeras poco tiempo antes) hicieron enormes diferencias con los cierres temporales de las exportaciones. Sabían cuando comprar hacienda y cuando vender la carne. Recibían de modo más que oportuno los ROE (permisos de exportación) y hasta cobraron subsidios de la ex ONCCA. Pese a que el país reduciría a partir de 2010 a expresiones mínimas su negocio de exportación de carne (se cayó hasta el 5% de la producción total), en los años de intervención ese grupo de empresa tuvo s enormes ganancias y hasta eran récord los embarques debido a la gran liquidación.
Perdían los ganaderos. Ganaban los grandes frigoríficos exportadores. Después perdieron todos. No podemos ignorar ese detalle.

En aquel momento, Guillermo Moreno montó una “escuelita”, que era una reunión semanal donde tenían que acudir los integrantes de la cadena que quisieran ser parte de ese juego o acaso sobrevivir en el reinado de la discrecionalidad. Los que criticaban la intervención quedaron afuera, marginados. Muchos dirigentes alumnos agachaban la cabeza y mantenían silencio, resignados. Pero había otros que aprovechaban su cercanía con el poderoso funcionario. Negociaban y le prometían “carne barata” en los supermercados, para que el INDEC -intervenido por el propio Moreno- pudiera tomar de allí los precios que le permitieran construir un índice mentiroso de inflación.
La gente usualmente no encontraba aquella carne barata. Y cuando lo hacía era en bandejitas de pura grasa.
La historia, dicen, se repite como farsa. Desde principios de año rige un “acuerdo de precios” para vender una serie de cortes populares a precios de diciembre. Es decir, el asado debe ser colocado a 400 pesos por kilo, cuando en el resto del mercado vale 590. Los volúmenes no son grandes sino todo lo contrario: los grandes frigoríficos del Consorcio ABC y los supermercados (la mayoría tiene faena propia) pactaron con Comercio Interior, a cargo ahora de Paula Español, colocar 6.000 toneladas de carne por mes a bajos precios, lo que es el equivalente a 2 o 3% del consumo total. Se venden solo en las grandes cadenas, con lo cual los minoristas se quejan de la competencia desleal.
Por suerte, al menos por ahora, el INDEC no toma esos valores, y por eso el IPC sigue mostrando que la carne vacuna siguió subiendo este primer trimestre de 2021.

Y como la carne sigue subiendo -por una serie de factores- el Gabinete Económico anunció este jueves una nueva ofensiva y la reimplantación de un registro de exportadores: se comenzará así a monitorear los embarques desde Comercio Exterior, al tiempo que se extremarían los recaudos para inscribir operadores en el RUCA, el registro de la cadena agroalimentaria que funciona en el Ministerio de Agricultura. Quien no figura allí no podrá exportar.
La excusa de las autoridades para extremar estos controles es evitar un delito: posibles maniobras de subfacturación de las exportaciones. Pero el riesgo de que ese monitoreo termine por complicarles las exportaciones a unos y beneficie a otros quedó más latente que nunca, a pesar de las promesas de transparencia de las autoridades. ¿Por qué creer a funcionarios que dicen que no van a obstaculizar las exportaciones cuando ya lo hicieron en el pasado reciente y jamás expresaron autocrítica o arrepentimiento?
Moreno no está. Y la escuelita ya no abre sus puertas. Pero en la negociación con las nuevas autoridades de Comercio Interior no participan todos los integrantes del sector, sino los mismos de siempre que ya se vieron beneficiados en el pasado: los grandes frigoríficos exportadores del Consorcio ABC. El acuerdo de precios es solamente con ellos y los supermercados, con los cuales son como primos hermanos. A la par, este sector de la industria (que representa 75% de los embarques, pero solo 30% de la faena) logra imponer sus recetas, como la prohibición de la media res a partir de 2022.
Desde 2015 a esta parte funcionó un conglomerado de organizaciones llamado Mesa de las Carnes, donde están los productores, los consignatarios, los matarifes, los frigoríficos del consumo y también los exportadores nucleados en el Consorcio ABC. Ese bloque se dio el lujo, durante el gobierno pasado, de reunirse hasta una decena de veces con el presidente Mauricio Macri, para revisar la agenda del sector. Llegó Alberto y no hubo nunca más una reunión, a pesar de que la Mesa cambió al coordinador, buscando en la figura de Dardo Chiesa, el ex presidente de CRA, un dirigente más moderado que pudiera lograr mantener las vías de diálogo con el muevo gobierno.
Nada de eso sucedió. En el primer acuerdo de precios de diciembre pasado, la Mesa de las Carnes ni siquiera opinó y lo suscribieron solamente el Consorcio ABC y otras cámaras frigoríficas que se comprometieron a abastecer de cortes baratos el Mercado Central, como UNICA, FIFRA y CADIF. Estas últimas parece haber sido desplazadas ahora en esta nueva negociación para extender el acuerdo solicitado por Paula Español. Es decir, el gobierno tiene ahora solamente un solo interlocutor: el Consorcio ABC que preside Mario Ravettino.

Es muy interesante, en este contexto, releer la editorial que escribió horas antes del anuncio sobre un nuevo registro de exportaciones el presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya), Leonardo Rafael. En esas líneas, el empresario más vinculado a los operadores que proveen de carne al conurbano bonaerense hablaba de una evidente tensión entre “mercado interno y exportación”, especialmente “a partir de la disparidad de condiciones que el sector de matarifes debe afrontar frente a los grandes frigoríficos exportadores al momento de comprar hacienda, situación que impacta de manera directa en los precios de venta al público”.
Rafael representa a operadores que mueven miles de cabezas de ganado pero que no suelen tener una planta propia, por lo cual contratan el servicio de faena de un tercero. Ese sector se viene quejando porque mientras los grandes frigoríficos vienen ganando posiciones en el mercado interno (por ejemplo, a través de los acuerdos de precios con Comercio Interior), a ellos se les hace cuesta arriba convertirse en exportadores.
“Nuestro eslabón está listo para acceder a los mercados externos, hemos realizado inversiones y cumplimos al pie de la letra con los requisitos sanitarios para llegar a todo el mundo con el fruto de nuestro trabajo. Pero vemos con preocupación cómo se cierran las puertas, tanto desde el Estado como el sector privado”, estableció su directivo en la editorial, y luego preguntó: “¿Será muy fuerte la presión de los principales jugadores del negocio de la carne vacuna, para que no habiliten ninguna planta más y se consolide un monopolio exportador?”
A las horas de divulgada esta editorial, el gobierno anunciaba los nuevos registros en Comercio Interior y mayores controles en el RUCA. Allí, días antes, las autoridades de Agricultura designaron a un contador llamado Luciano Zarich y de inmediato comenzaron a suceder cosas sospechosas y poco transparentes (o al menos pésimamente explicadas): “Se han suspendido las actividades de 15 empresas exportadoras de carne”, informó el propio gobierno, sin jamás dar a conocer el nombre de esas empresas ni precisar qué falta cometieron. Tan burda era la información de Agricultura que ni siquiera definía de qué registro se las había suspendido, pues esos “exportadores sin planta” ni siquiera estaban inscriptos en el RUCA.
¿Puede ser el RUCA utilizado como filtro para que unos puedan exportar y otros queden inhabilitados para hacerlo? Es una posibilidad concreta. También es cierto que los matarifes representados por Rafael vienen tropezando con una segunda piedra, a la hora de pedir la habilitación sanitaria del Senasa para algunas plantas de faena con las que trabajan.
A diciembre de 2020, según estableció la CAMyA, había unos 82 matarifes abastecedores que contaban con matrícula para exportar y hasta había 14 de ellos que integraban grupos de productores de Cuota Hilton, casi la mitad de los existentes. Pero al parecer había algunos más querían ingresar al negocio dominado por los grandes frigoríficos del Consorcio ABC. Esto era lo que planteaba Rafael en su editorial: “Desde el 2018, el Senasa habilitó algunas plantas para exportaciones puntuales, pero en líneas generales no se abrió el juego para los frigoríficos del mercado interno que están en carpeta para comercializar a China”.

Los matarifes argumentan incluso que si se los dejara exportar también podrían subsidiar cortes de consumo a precios populares, como hacen exclusivamente los socios del Consorcio ABC. “Nuestra participación en este plan de rebajas nos permitiría llegar a donde los exportadores no pueden: al bolsillo de los sectores con menos recursos”, escribió Rafael..
“Los frigoríficos del mercado interno, responsables del 80% de la carne que llega a la mesa de los argentinos, reclamamos nuestro espacio a la hora de abrir el juego exportador. Estamos preparados”, añadió el presidente de la Cámara de Matarifes, dejando expuesto que ahora -como en tiempos de Moreno- podría haber hijos y entenados a la hora de acercarse a negociar con el gobierno.
Queda flotando una pregunta obvia, ahora que al parecer habrá nuevos controles de precios y hasta un nuevo registro de exportaciones como fueron los ROE. ¿Por qué no se reúne el gobierno con toda la Mesa de la Carne y se sacan todos estos trapitos al sol? ¿Por qué los acuerdos de precios no incluyen a todos los operadores?
Es lo que debería suceder: Cualquier manual básico de política pública exige a los funcionarios definir una política transparente y aplicar una ley pareja para todos.
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]]>La entrada Palabra de matarife: Leonardo Rafael calcula que todavía hay un atraso de 10/20% en los precios mayoristas de la carne se publicó primero en Bichos de Campo.
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En una entrevista con la agencia de noticias Télam, el dirigente empresario dijo que no prevén un aumento en la demanda interna de carne y aseguró que a pesar de los valores actuales, todavía existe un retraso en el precio del animal vivo.
-El país esta ingresando en una segunda ola de coronavirus, ¿Ven complicaciones que se puedan dar en la cadena?
-El año pasado se demostró que la cadena estuvo sólida y abasteció sin ningún tipo de problema, a pesar de un comienzo con incertidumbre. Pero nunca faltó alimento en las góndolas o en la mesa de los argentinos. De cara a la nueva ola, nos tendremos que ir adaptando y reforzando todos los protocolos que se habían indicado. Hay partes de la cadena que nunca tuvo protocolos, como la nuestra. Nadie vino con un protocolo para decirnos como nos teníamos que manejar. Optamos por lo que se le dijo a la industria y a la ciudadanía.
-¿Qué expectativas tiene el sector para este año? ¿Puede haber una reactivación de la demanda interna?
-La demanda interna esta sujeta a la economía de los ciudadanos y sabemos que hoy los sueldos no alcanzan. Esa es la misma realidad que vive la industria y el comercio. Lo que nosotros vemos con preocupación es que en algunos momentos se hacen baches donde no se consolidan los precios de la mercadería, como es el tema del gordo (animal engordado en un feedlot), donde pasan meses y esa parte del eslabón pierde capital de trabajo en su terminación y eso nos puede afectar en un futuro si no se tiene en cuenta.
-O sea, hay que tener cuidado con la situación de los feedlots.
-Hay que tener mucho cuidado, totalmente, entendiendo que también la hacienda se está recriando mucho más y va a haber mucha hacienda más racionada. Creo que el feedlot es una parte muy importante de la cadena, porque es un desarrollo muy rápido del animal para ser comercializado.
-El precio del kilo vivo desde noviembre no paró de subir, ¿Por qué se están dando estos aumentos?
-Porque al tener una invernada, materia prima para el feedlot, que entra flaco a ese lugar y que hoy esta en el orden de los 230 pesos por kilo y un maíz que está entre los 20.000 pesos, no da la conversión para que salga ese animal a menos de 210 o 215 pesos de venta mas IVA. Hoy estamos en el orden del 10% al 20% atrás de ese precio.

-¿Todavía hay un retraso?
-Sí. Esto siempre se va escalonando, por eso entendemos que los precios no van a bajar, sino que van a tener una tendencia a una suba. Están retrasados a lo que se están proyectando. Entiendo que tendrían que subir.
-¿Y ese retraso dónde está?
-En el precio al que está comprando el feedlotero. Hoy está proyectando con un precio ya de suba de acá a dos meses.
-¿Y por qué se está dando una retracción en la oferta de animales?
-Porque se estuvo perdiendo mucha plata de capital, no en rentabilidad. Al tener menos plata, existe menos inversión y menor compra de hacienda por parte de los feedlots. Si además el grano te juega en contra y el mercado no resiste los precios, llega un momento donde se hace un tapón, un cuello de salida de hacienda donde se achica la oferta. Hoy no es negocio engordar.
-¿No ven una especie de especulación en la parte del eslabón que le vende al feedlot?
-No. La producción, los que venden la invernada, hoy están en un muy buen valor, pero se les va a hacer una meseta porque no pueden ir subiendo todo el tiempo, pero eso lo va a manejar la demanda.
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]]>La entrada El mundo al revés: Leonardo Rafael, el matarife que impulsó a sus pares a blanquearse, ahora reclama al Estado que controle a todos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Primero regresó Alberto Abad a la AFIP. Luego regresó Marcel Rossi a la ex ONCCA (que primero fue subsecretaría y luego fue degradada a Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario). Ellos armaron una gran política para formalizar la actividad mayorista que permitió multiplicar los niveles de recaudación: se armó un sistema donde cada operador (sea frigorífico o matarife) debía actuar con su propia matrícula y anticipar parte de sus impuestos antes de la faena de cada animal. Fue un éxito indudable: la cadena se ordenó en su etapa industrial y el fisco recaudó mucho más.
Pero esa ofensiva comenzó a flaquear cuando el Estado (y aquí sumamos también a ARBA, la agencia de control bonaerense) no pudo o no quiso o no supo dar la que algunos consideran “la madre de las batallas”: el control de las decenas de miles de carnicerías que existen, especialmente en el conurbano bonaerense, buena parte de las cuales ni siquiera está habilitada por Bromatología de cada ciudad, y la inmensa mayoría de las cuales no emite una factura ni que le reclames con Gendarmería.
Con el cambio de gobierno y la cuarentena que congeló todo, esta ofensiva para ordenar la cadena de ganados y carnes parece haber quedado en la nada. Marcelo Rossi insiste con su ferreo control sobre los mayoristas (incluso hizo instalar controladores electrónicos en todas las plantas de faena), pero la AFIP desmanteló su equipo profesional y quedó en la nada su promocionado Remito Electrónico de Carnes (REC), una plataforma en internet en la cual debían anotarse todas las ventas a la cadena minorista.
En este marco debe entenderse esta entrevista a Leonardo Rafael, presidente de la Cámara de Matarifes y Abastecedrores (CAMyA), que nació unos años atrás en medio de este proceso de blanqueo. Justamente, cuando los matarifes fueron obligados a tener cada uno su propia matrícula (antes operaban detrás de la matrícula del frigorífico o con “matriculines”, como se conoce en la jerga a los permisos medio truchos) Rafael se convirtió en impulsor de un fuerte blanqueo de ese eslabón que domina hasta 80% de la faena en el conurbano.
Mirá la entrevista a Leonardo Rafael:
“La actividad del matarife existía de toda la vida, pero en un momento había un paraguas, donde el frigorífico tenía la matricula y nosotros siempre estábamos ocultos detrás de un frigorífico”, recordó Leo. En aquellos tiempos, reconoció, muchas plantas acumularon una gran deuda impositiva con la AFIP (por el IVA y toros tributos nacionales) y con ARBA (por Ingresos Brutos), ya que no se podía trasladar los impuestos al siguiente eslabón de la cadena, que son las carnicerías.
Según el empresario, es imposible que los controles impositivos sobre la cadena de la carne funcionen si no se controla ese escalón final, previo al consumidor. “La madre de la evasión está en el último eslabón que es la carnicería. Mientras nosotros no podamos blanquear las carnicerías es muy difícil que nos podemos hacer cargo de que toda la trazabilidad de la carne, y el blanqueamiento de la parte legal y económica no va a poder llegar”, afirma el presidente de CAMyA.
Nuevo remito electrónico para mover la media res hasta la carnicería
¿Cuál parece ser el problema? Que ahora que blanquearon los matarifes se sienten los hijos de la pavota, porque los que no pueden trasladar los impuestos al comercio minorista ya no son los frigoríficos sino ellos. “Si yo tengo a las carnicerías que no me aceptan una factura, este esfuerzo que me exigió el Estado en algún momento no tengo donde descargarlo”, nos explicó el matarife.
Este sector tuvo hace unos días una reunión con la subsecretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Provincia de Buenos Aires, Carla Sain, tratando de resucitar la agenda de controles. Y es que, sin que ARBA y AFIP logren cerrar el cerco sobre las carnicerías -Leonardo estima que son más de100 mil-, “nos encontramos nosotros como cuello de botella”, y acumulando deudas por impuestos que no pueden trasladar a los carniceros. En algunos casos, como son agentes de percepción, ese monto se traslada a consumidores y productores, encareciendo el precio de la carne o deprimiendo el valor de la hacienda
“A veces en este tema los organismos desconocen la actividad y se creen que apretando a un eslabón de la cadena es la manera de ordenarla. Pero en este caso es muy necesario el rol del Estado como policía. Necesitamos que salga a fiscalizar y a regular todo lo que quedó en ese gris”, declamó el directivo de los matarifes.
-¿Por qué no controla el Estado a las carnicerías?
-Ni siquiera tienen idea de cuántas son las carnicerías. Tenés carnicerías de todo tipo y en todo lugar. En provincia de Buenos Aires hay carnicerías en los garajes o en barrios donde es imposible el acceso. Pero algo hay que hacer.
-¿Y ustedes qué proponen?
-Yo creo que hay que apuntar más a los municipios. Acá hablamos de impuestos. Pero a mi me preocupa más la inocuidad del producto y las carnicerías muchas veces no están ni habilitadas. La primera obsesión debería ser por salud, no me cabe ninguna duda. ¿Cuál es la diferencia de exportar a China y vender carne al mercado interno? ¿Por qué los chinos tiene que tener una inocuidad y más control que los ciudadanos de la Argentina?
-Entonces en principio cada Municipio debería tener claro cuántas carnicerías hay en su territorio.
-Por ahí sería la punta del ovillo. Hay que hacer responsables a los intendentes de la salud de sus ciudadanos. Hay lugares que son inaccesibles. Entramos nosotros quizás. Pero nosotros no podemos ni debemos hacer de agente de policía.
-En algún momento AFIP ordenó que todos operen con un Remito Electrónico cada venta al último eslabón. ¿Qué pasó con eso? ¿Quedó en la nada?
-Es más de lo mismo. Vos podés querer hacer cosas pero en la práctica no sucede lo mismo que lo teórico. Hay cosas que no pueden suceder. Por ejemplo, un carnicero raso, de cinco medias reses por semana, no puede seguir figurando como monotributista. Tiene que ser responsable inscripto, tener un contador, etcétera.
Las cuentas a favor de los que dice Rafael son claras. Si cada media res vale entre 20 mil y 30 mil pesos, el minorista que baje cinco por semana estará trabajando con unos 100 mil pesos por semana o hasta medio millón de pesos por mes. Y esto sin contar el pollo, el cerdo, los huevos o las menudencias.
“Los sistemas no están adaptados a la realidad. A nosotros los matarifes nos constó mucho adaptarnos cuando antes ni figurábamos. Pero ahora esta deuda que tenían los frigoríficos y nos la están pasando a nosotros”, advirtió el titular de la Cámara de Matarifes. Y agregó que muchos de sus pares, cansados de esta situación, “empiezan a buscar la alternativa de nuevo en matriculines, las matrículas alternativas”.
-Es decir, ¿volver a operar en negro?
-La realidad es que siempre se agarró por esos carriles. Pero nosotros no queremos seguir por esos carriles. Queremos que nuestro trabajo sea una práctica legal y pagar lo que haya que pagar. No queremos volver a pagar monotributo como cuando, al no ser considerados como matarifes, éramos comisionistas o fleteros. Lo mejor que nos puede pasar a todos es blanquear nuestra actividad, andar seguros, tranquilos.
La entrada El mundo al revés: Leonardo Rafael, el matarife que impulsó a sus pares a blanquearse, ahora reclama al Estado que controle a todos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada SUPBGA: Los matarifes quieren modernizar al “patito feo” de la industria frigorífica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El SUBPGA, con 70 años de historia sobre el lomo, atraviesa serios conflictos desde 2006 y a partir de 2012 comenzó a ser gestionado por una cooperativa integrada por sus 300 trabajadores. Se ubicó 15° en el ránking de faena por planta de 2018, con 155.636 cabezas. Pero solamente unas 11.800 fueron propias y el resto pertenecía a usuarios.
En el comienzo de la gestión de Mauricio Macri, y en otras etapas previas también, este frigorífico fue criticado duramente por el resto de la industria por la competencia desleal que suponía esta condición. Las cooperativas de trabajo como esta solían ser utilizadas por grupos empresarios para aludir cargas sociales y otros tributos. Y SUBPGA era la más grande de todas.
Ver ¿Por qué molestan las cooperativas en el negocio de la carne?
Los grandes matarifes que manejan una gran porción del multimillonario negocio de la carne en el Conurbano no tienen mucha mejor prensa. Pero desde que se puso en marcha el plan oficial para regularizar el mercado de la carne, en 2016, muchos de ellos han comenzado a declarar su operaciones y hasta se agruparon en una cámara, la CAMyA, que pretende visibilizarlos como actores importantes del negocio. Que lo son, sin duda.
Los matarifes abastecedores son aquellos que tienen vacas, pero no tienen instalaciones propias para la faena. Por eso suelen trabajar con una planta frigorífica a la que le pagan el servicio con el llamado “recupero”, que son los subproductos de la faena. Llevan las vacas y retiran la carne. En el medio, le dejan en el frigoríficos los cueros, las tripas y hasta el sebo.
Este acuerdo entre el “patito feo” de la industria y un grupo de matarifes que quieren competir por las buenas parece ser de esos “win-win”, pero sin tantas palabras “cooles”. “Ganar, ganar”, se diría en criollo.
La cooperativa de trabajo se asegura una provisión de hacienda suficiente como para garantizar los puestos de trabajo, mientras que los matarifes se ilusionan con poner a punto una planta industrial de fuste como para ir a competir con cortes por los mercados de exportación. No solo vender en el segundo o tercer cordón. Se permiten soñar con llegar a China, Rusia, Israel o Chile, como cualquier cisne de la industria.
Lo dice clarito el comunicado que comentó el acuerdo entre la cooperativa SUBPGA y la cámara de matarifes. Dice que el objetivo será “mejorar los procesos de trabajo de la planta y definir un plan de mejoras de las instalaciones del frigorífico y sus procesos, para poder exportar. En este proceso, además de los ingresos que percibirá la cooperativa, los matarifes podrán expandir su actividad y contarán con herramientas que les permita trabajar con la exportación”.
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“Firmamos un acuerdo de cooperación mutua para mejorar la capacidad de producción de la planta” señaló Leonardo Rafael, presidente de CAMyA. La inversión de los matarifes se orientará hacia la capacitación del personal agrupado en la cooperativa y para poner en orden la infraestructura del frigorífico, que lleva muchos años de descuido y no podría pasar los exámenes sanitarios de los compradores de carne argentina.
Informa el comunicado que “el convenio se articulará en etapas. En una primera fase, se implementará un diagnóstico de funcionamiento de la planta, en donde se analizarán estándares sanitarios y las distintas fases de producción, con el objetivo de lograr los estándares necesarios para la apertura de mercados internacionales”.
“La Cámara gestionará junto al frigorífico la relación con los organismos fiscalizadores, para obtener las habilitaciones a cada uno de los potenciales mercados”, detalló Rafael.
También se gestionarán mejoras en los accesos ante la Municipalidad y un tema insólitamente postergado desde hace años por MetroGas, a pesar de haber cumplido el frigorífico con todos los requisitos, que es el acceso al servicio. Según los matarifes, contar con ese fluido “mejoraría notablemente su producción y capacidad de almacenamiento”.
En una segunda fase, se diseñará un Plan de Fortalecimiento, Desarrollo y Ampliación de la capacidad productiva de la planta. En la actualidad, SUBGPA cuenta con una capacidad de faena de 3.500 animales semanales y se apuntará a llevarla a más de 5.000.
Finalmente, con este plan en marcha, se creará un fondo de dinero que será exclusivo para concretar inversiones derivadas del plan.
Daniel Lorea, tesorero de la CAMyA, explicó a Bichos de Campo que el convenio estará a disposición de todos los matarifes asociados que quieran probar las mieles de la exportación. “Ya hay cuatro o cinco socios que están a través de la cámara en contacto con el frigorífico, pero la idea primero es hacer un plan de fortalecimiento y de mejora, a los efectos de que el frigorífico pueda ser calificado”, explicó.
Según el empresario, el primer objetivo de este plan es exportar a China y Rusia. Por ahora la Cuota Hilton para Europa “es un objetivo muy ambicioso”, aclaró. Alguna vez el SUBPGA tuvo acceso a esa cuota, por derecha o por amparos judiciales.
La entrada SUPBGA: Los matarifes quieren modernizar al “patito feo” de la industria frigorífica se publicó primero en Bichos de Campo.
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