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La entrada Agustina Córdoba va sorteando obstáculos y mudando sus ovejas para poder cumplir su sueño: montar su pequeña fábrica de quesos se publicó primero en Bichos de Campo.
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En 2015 Agustina obtuvo una beca de intercambio para ir a la universidad de Montepellier SupAgro, en la cuenca francesa de los quesos roquefort, donde permaneció seis meses. Los recuerda como una de las épocas más felices de su vida. Como ella no sabía hablar francés, primero la destinaron a vivir dos meses en una estación experimental del INRA en La Fage, que sería como una experimental del INTA de Argentina, donde debió trabajar en un tambo de ovejas junto a 15 personas.
Pero de noche, todos se iban a sus casas y ella se quedaba sola en un antiguo casco de campo, construido en piedra. “Me encerraba en mi cuarto y comía queso roquefort, de ovejas, claro –porque el auténtico roquefort debe ser de oveja-”, cuenta, mientras pone cara de gran placer. Allí trabajaba 8 horas, tres de ellas haciendo medición de consumo y armado de dietas de las ovejas en el final de la lactancia para ver cómo se modificaba la cantidad de proteínas y grasas según las dietas. Luego, ordeñaba, despezuñaba, vacunaba, caravaneaba (colocaba “caravanas” de identificación) alimentaba a las borregas y demás. Luego pasó un mes en otro campo y los tres meses restantes, en la universidad.
Agustina se quedó dos meses más en Europa y cuando regresó a Bahía Blanca le ofrecieron entrar al INTA, pero ella ya tenía claro que quería ser productora de algo propio. De pronto le ofrecieron un trabajo comercial de vendedora de insumos agropecuarios en la ciudad de América, al noroeste de la provincia de Buenos Aires y aceptó, porque pronosticaba una buena remuneración.

Pero ya instalada en esta ciudad, cada tanto se acordaba de Francia y experimentaba una gran nostalgia, hasta que se dijo: “Tengo que armar mi propio emprendimiento, y será un tambo de ovejas”.
“Comencé a interiorizarme en el tema. Los tambos de ovejas en Europa son mecanizados, como los de vaca de Argentina. Pero acá los de oveja en su mayoría son rústicos y con pocos animales. En toda la Argentina hay unos 100 tambos, y unos 20 o 30 en la provincia de Buenos Aries. Pero la mayoría tiene menos de 200 ovejas. Es una actividad poco difundida, porque no consumimos mucho queso de oveja como en Francia, por ejemplo, donde después del plato principal y antes del postre, siempre se come un plato de quesos. De modo que no era una actividad muy conocida en nuestro país y me costó informarme”, explica la joven agrónoma.
Agustina cobró un dinero de premios laborales y lo invirtió en comprar ovejas. Debía pedir las mañanas en su trabajo, pero decidió renunciar y se puso a asesorar a productores agrícolas, de modo independiente. Pero como necesitaba más dinero, se consiguió un tercer trabajo extra de administración para unos empresas agrícolas, que hacía en su casa al final de sus otras obligaciones. Alquiló una quinta de veraneo a 4 kilómetros de América, donde contaba con tierra para criar sus ovejas. Allí hizo su huerta y armó su gallinero.
En junio de 2018 compró 15 ovejas y una ordeñadora portátil y sus amigos la ayudaron a instalarse. En la primavera ordeñó por primera vez. Las ovejas tuvieron 18 corderos y luego compró 10 ovejas más. Se contactó con Hugo Chatelino de la fábrica de quesos “AMERILAC”, para que le hiciera un queso a fasón. Obtuvo su primera producción de 45 kilos de queso semiduro, que fraccionó en cuñas de 300 gramos y los vendió con su propia marca “La Cardabelle, quesos de oveja”. Le puso ese nombre porque así se llama un cardo endémico de la región ovejera de Larzac, Francia. Su flor es el amuleto de los pastores de allí, que la colocan en las puertas de sus casas, explica Agustina.

Ella no conocía a mucha gente de América aún, pero los vendió “de boca en boca” a 750 pesos el kilo. Aunque ahora comenzaba a tener otro atenuante que la acobardaba: la maldita inflación. Cuenta que Chatelino la asesoró y ayudó incondicionalmente. Ella sabía de pastorear ovejas y de tambo, pero no tanto de hacer quesos. Y él sabía mucho de quesos de vaca, pero nada de la leche de oveja, de modo que intercambiaron conocimientos.
Agustina comenzó a experimentar la misma felicidad que había sentido en Francia. Pero debido a la cercanía de la ciudad, comenzaron a hurtarle ovejas. Le contó a su padre y éste le dijo que le enviara sus 36 ovejas a su campo en Bahía Blanca, y así lo hizo. Algunas murieron en el traslado porque estaban a punto de parir. Agustina se puso muy triste, pero como si fuera poco, le surgió otro nuevo problema: al campo de su padre ingresaba un puma que le mataba de a tres ovejas y llegó a matarle 10 en total.
La joven agrónoma decidió repatriar sus ovejas y las llevó a un campo lejano, a 75 kilómetros de América. De las 35 que le envió a su padre, por culpa de los pumas, le regresaron 20. Ahora tenía el inconveniente de la lejanía, en pérdida de tiempo y gasto de combustible, porque ella seguía viviendo en la quinta a 4 kilómetros de América. Allí tenía buenas pasturas pero no podía montar el tambo. Necesitaba mudar las ovejas más cerca de su casa. Lo bueno es que allí conoció a una pareja de caseros que la ayudaron mucho y hoy están entre sus mejores amigos.

De pronto aparecieron en su vida Claudia y Diego, quienes decidieron dejar la ciudad de América e irse a vivir a su campo, “La Esther”, a 10 kilómetros de la ciudad, donde se dedican a la agricultura extensiva, pero con la intención de desarrollar en unas ensenadas -que son lotes chicos que rodean el casco del campo- un entorno productivo con la mayor biodiversidad posible: abejas, ovejas, pollos y gallinas, con pasturas naturales perennes, es decir, todo el año y agricultura agroecológica. A este proyecto lo llamaron “Suma Kaman, alimentos para el buen vivir”.
Ellos destinaron 40 hectáreas para producciones agropecuarias intensivas. Convocaron a diversos productores a asociarse, y ellos les dan las parcelas que necesitan. Le ofrecieron a Agustina ser parte del proyecto y aceptó. Llevó su tambo portátil y sus ovejas que ahora comparten las pasturas con gallinas pastoriles que van rotando en jaulas. Cuenta, feliz, que pronto llegarán las chicas de “Verde Porá”, que producen verduras agroecológicas a cielo abierto. Ya está presente Apícola Rodriguez con “Api Rod”, con sus colmenas para polinizar.
El ánimo de Agustina comenzó a mejorar. Se levanta a las 6 de la mañana y en 5 minutos ya está en el campo. Ahora tiene 80 ovejas y ordeña 36. Luego freeza la leche y la envía para hace quesos a fasón a una empresa de la ciudad de Las Flores, que hace quesos con leches “finas”. Le acaban de otorgar un crédito por la ley de promoción ovina con el que comprará un tambo de línea de 6 bajadas, una envasadora al vacío y más freezers. Es que su próxima etapa consiste en agregar valor a sus quesos. “Es que los yuyos que crecen acá son especiales y mis ovejas comerán un maíz agroecológico, que le darán otro sabor a la leche y a mis quesos”, asegura.

Además, explica que necesita llegar a un piso de 200 ovejas en ordeñe con unas 300 en total, lo que le permitirá tener un encargado que le ordeñe, para que ella se pueda dedicar a elaborar allí mismo, sus quesos. “Ya estoy decidida, el año que viene montaré la sala de elaboración en el campo”. Agustina hace cinco años que se mantiene sola y sueña con tener hijos para compartir sus pasiones con ellos. Estima que en un año dejará de poner dinero de sus otros trabajos.
“Todas las cosas malas que me pasaron, hoy me sirven como experiencia. Vender leche que ordeño, tomar mi propio yogur, ver las pariciones y ponerle apodos a cada una de mis ovejas es algo que me llena de felicidad y colma mi vida. Además, este lugar definitivo es hermoso. No sueño con una gran empresa. Me considero una pastora y sólo quiero poder vivir de lo que me gusta y no vivir para trabajar, sino gozar de esto que me apasiona”, asegura esta joven emprendedora a la que nada la detiene, y por esa razón su veterinaria la apodó “La loca Córdoba”.
Nos quiso dedicar, para coronar esta nota: “Al otro lado del río”, de y por Jorge Drexler:
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]]>La entrada Todos somos ovejas: Apenas terminada la elección, el gobierno promulgó la extensión de la Ley Ovina hasta 2031 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El decreto 791, que hace efectiva la promulgación de la ley, lleva las firmas del presidente Alberto Fernández, el jefe de gabinete Juan Manzur y el ministro de Agricultura Julián Domínguez.
La ley fue muy discutida, con demoras, en el Congreso Nacional en los últimos meses. En los hechos prorroga la vigencia de la ley Ovina vigente desde principios del milenio y le otorga un mayor presupuesto, aunque debido a la inflación los 850 millones asignados ahora representan menos moneda dura que los 20 millones de pesos originales.
En su artículo 1° la ley establece un Régimen para la Promoción, Desarrollo y Consolidación de la Ganadería Ovina “y de Llamas”, como continuación del régimen anterior. “El Régimen estará destinado al desarrollo sostenido de la producción, la transformación y la comercialización de la ganadería y sus productos derivados, a través de la actualización permanente, modernización e innovación de los sistemas productivos”, dice el texto legal.
Luego establece que los fondos asignados a la promoción de la actividad se repartirán entre productores que presenten “un plan de trabajo y/o un proyecto de inversión, según corresponda, ante la Unidad Ejecutora Provincial”.
“El Poder Ejecutivo incluirá en el Presupuesto de la Administración Pública Nacional durante diez años a partir de la publicación de la presente Ley que prorroga el régimen de la ley 25.422 y sus modificatorias, un monto anual a integrar en el FRAO el cual no será menor a 850.000.000 pesos”, define el artículo clave de esta discusión. La frase “no será menor” da pie a una actualización en el caso de que la inflación pulverice esos recursos.
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]]>La entrada Se aprobó la extensión del régimen de promoción ovina con un presupuesto “licuado” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La nueva ley, que regirá por una década, establece un fondo anual de 850 millones de pesos para la actividad. Si bien en un principio los productores pretendían que el mismo sea de 1600 millones de pesos, monto que había sido acordado de palabra con algunos diputados, luego el mismo fue reducido por funcionarios del Ministerio de Economía a la mitad.
Un aspecto no contemplado en la flamante ley es del ajuste por inflación del monto en cuestión. Por lo tanto, en los años sucesivos se deberá negociar la posibilidad de incrementarlo en el proyecto de Presupuesto de la Administración Pública Nacional.
Cuando nació la primera edición de la ley –que expiró en abril pasado– la misma contemplaba un fondo de promoción de 20 millones de pesos que en épocas de la convertibilidad significaban 20 millones de dólares. Cuando se renovó, diez años después de creada, se destinaron 80 millones de pesos, que equivalían también por entonces a 20 millones de dólares. Pero ahora 850 millones de pesos representan unos 8,1 millones de dólares al tipo de cambio oficial (intervenido por el gobierno nacional) y 4,7 millones de dólares con el dólar MEP.
El régimen de promoción ovino, en sus dos décadas de vida, representó una herramienta importante para el sector, que permitió organizar el programa Pro Lana y también sirvió para recomponer majadas y fomentar el desarrollo de la actividad en diferentes provincias.
Daniel Lavayén, uno de los coordinadores de la Mesa Ovina Nacional, se mostró satisfecho con la votación y dijo que permitirá “impulsar la cadena de la carne”, porque “se consume muy poco ovino en Argentina y es necesario desarrollar ese canal comercial”.
Las regiones patagónicas, donde se concentra la mayor parte del rodeo ovino argentino, viene de años consecutivos de sequías y nevadas que afectaron al sector y es necesario –aseguró Lavayén– contar con incentivos para recomponer el stock.
También agregó que la continuidad del régimen permitirá fomentar el desarrollo de mercados de la exportación e inversiones a nivel industrial, que son muy necesarias en regiones del centro y norte del país, donde faltan plantas de faena.
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]]>La entrada La Mesa Ovina Nacional le pidió a Sergio Massa que incluya a la Ley Ovina en la sesión presencial de la Cámara de Diputados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Fue por ese motivo que la Mesa Ovina Nacional le envió una carta al presidente de la Cámara Baja, Sergio Massa, para recordarle la necesidad que tiene el sector de renovar el Régimen de Recuperación de la Ganadería Ovina, y pedirle que lo incluya en el temario. Extraoficialmente ya se deslizó la posibilidad de que sea convocada una nueva sesión antes de fin de año.
“Este proyecto originado en la Cámara alta cuenta con dos años de intenso trabajo interinstitucional tanto en el ámbito público como privado, alcanzando un amplio consenso entre todos los actores involucrados. Su exclusión en el tratamiento pone en serio riesgo su continuidad y deja al proyecto con riesgo de perder su estado parlamentario”, indicaron en el comunicado.
Carta MON Pte. HCDN Sergio Massa
Recordemos que la ley actual venció en la pasado 5 de abril, y que el proyecto que se encuentra en danzas ya cuenta con media sanción en el Senado, y dictamen favorable de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Agricultura y Ganadería. De no sancionarse antes de que finalice el período ordinario, el próximo 30 de noviembre, el proyecto debería incluirse en las sesiones extraordinarias del verano, o bien esperar a que alguien lo retome el año que viene.
Sin embargo la situación del sector es crítica. “Nuestra actividad involucra a más de 120.000 productores distribuidos desde Jujuy a Tierra del Fuego, siendo una actividad principalmente de productores familiares y pymes, quienes generan arraigo, ocupación del territorio y cultura del trabajo en el interior profundo”, señalaron desde la Mesa Ovina.
Esta situación generó incluso que varios legisladores de la oposición deslizaran que no otorgarán quórum para sesionar a menos que la agenda de trabajo se actualice.
Por ahora, en el temario de la sesión del día de hoy incluye la discusión del Etiquetado Frontal de Alimentos, la modificación del Estatuto del Trabajador Contratista de Viñas y Frutales y el establecimiento de un régimen previsional de los trabajadores vitivinícolas y contratistas de viñas y frutales.
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]]>La entrada Saluden a la Ley Ovina que se nos va: Diputados sesionará mañana sin este proyecto en su temario, y queda cerca de perder estado parlamentario se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A pesar de contar con media sanción en el Senado, y de haberse prometido que sería tratada a la brevedad en la Cámara baja, lo cierto es que no falta mucho para el fin del ejercicio legislativo y el proyecto podría perder estado parlamentario en caso de no ser abordado por los diputados.
El viernes 1° de octubre, el secretario parlamentario Eduardo Cergnul envío una convocatoria para celebrar una sesión especial a pedido de Máximo Kirchner, jefe de la bancada oficialista. La mismo incluyó los siguientes expedientes a ser tratados:

La no inclusión de la Ley Ovina en este temario llamó la atención de los productores de dicho sector, ya que durante el trabajo en comisiones la iniciativa había sido acompañada en forma general por todos los bloques, e incluso venía con gran apoyo desde el Senado. Es importante recordar que la versión previa de esta ley venció el pasado 5 de abril, lo que supone un estado de gran incertidumbre para el sector.
Ahora bien, ¿qué decía el proyecto? En primer lugar había tenido una modificación en su régimen general, pasando de la recuperación de la ganadería ovina a la promoción del desarrollo integral de la cadena ovina y de llamas. Solo llamas. No otros camélidos.
Por otro lado, se fijó que por el plazo de diez años, el Ejecutivo deberá destinar del Presupuesto un monto de 850 millones de pesos para formar el Fondo Fiduciario para la Recuperación de la Actividad Ovina (FRAO). Esto generó algunos desacuerdos ya que los productores reclamaban un aumento a por lo menos 1.500 millones de pesos.
De ese dinero, un monto no menor al 50% de lo asignado debe financiar de forma obligatoria el Programa para el Mejoramiento de la Calidad de la Lana (PROLANA) y el Programa de Nacional de Fomento del Consumo de Carne Ovina. De la misma forma se podrá destinar hasta un 20% para acciones de apoyo general a la promoción, consolidación y fomento de la ganadería ovina y de llamas, que se consideren estratégicos.
Uno de los diputados en remarcar la necesidad de tratamiento de este proyecto fue Luis Di Giacomo, miembro de Juntos Somos Río Negro. Vía Twitter el legislador anunció que le había enviado una carta en la que le pedía a Sergio Massa, el presidente de la Cámara, que se retomara el trabajo de Labor Parlamentaria para volver a las funciones en el recinto.
La cámara baja debe funcionar y se deben evitar los posibles oportunismos políticos de cualquier bloque. Hay temas en agenda que esperan ser tratados, como la Ley de Etiquetado Frontal y la Ley Ovina y, por supuesto, es necesario que se trate en comisiones el Presupuesto 2022. pic.twitter.com/22CnpM6UZV
— Luis Di Giacomo (@DiGiacomoLuis) October 1, 2021
Foto: Delsector.com
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]]>La entrada Rosita Dellafiore pasó las mil y una para poder vivir en su chacra de Laboulaye: Pero allí es feliz y sus ovejas le transmiten paz se publicó primero en Bichos de Campo.
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El establecimiento de 126 hectáreas no tenía nombre. Todos decían “Vamos a la chacra del `Chico` Dellafiore”, su padre. Ella tomó 15 hectáreas y le puso “La Nueva Chacra”. Está ubicada en el kilómetro 510 de la Ruta 7. En ese tiempo conoció al que luego fuera padre de sus dos hijas y se casó. Juntos decidieron emprender la cría de cerdos. Ella se ocupaba de las tareas livianas y él de las más rudas. Llegó a tener 80 madres, lo que representa unos 400 animales entre lechones, cerdas y capones. Pasó cinco años criando cerdos hasta que su matrimonio llegó a su fin.
“Después de que me separé, como necesitaba capacitarme en la parte reproductiva, inseminación, extraer semen, atender los partos, me fui a aprender a Vicuña Mackenna”, dice. Pero como estaba sola con el emprendimiento, y sus hijas ya iban a empezar la escuela en la ciudad, se dio cuenta de que no iba a poder disponer del mismo tiempo. Entonces comenzó a pensar en cambiar de emprendimiento por algo que implicara menos mano de obra y, de paso, con costos más bajos.
Averiguando, se enteró de la “Ley Ovina” –aún vigente-, por la que el Estado otorga créditos blandos a quienes quieran invertir en la cría de ovejas. “Te dan dos años de gracia y a devolver en cinco años, sin interés. Me asesoré con contadores, veterinarios e ingenieros agrónomos y en 2015 presenté mi proyecto para comprar 100 animales, hacer pasturas y montar algunas instalaciones”.

“Tenés que tratar de no equivocarte, explicar con qué contás y cómo vas a desarrollar tu emprendimiento, como negocio. Al año me aprobaron y al fin cambié los cerdos por ovejas de la raza Hampshire down, netamente carnicera. No me arrepiento, porque con ellas todo es más fácil, son más limpias y me transmiten paz”, relata.
Con el dinero que pidió, , como había inflación, cuando se lo otorgaron apenas pudo comprar 60 animales. “De todos modos me sirvió y hoy me declaro una agradecida de la ley ovina”, explica Rosita, con una sonrisa. “Pero suspendí el proyecto de las pasturas y compré rollos, porque los campos se podían inundar. Adapté las instalaciones de los cerdos por ovejas y empecé nomás”.
La etapa de criadora de cerdos le ocupó 11 largos años a Rosita. Eso implicaba que en toda la región la conocían como tal, y ahora debía cambiar su imagen: “Se me ocurrió presentarme en la Rural de Laboulaye, donde pedí que me dejaran organizar la parte ovina y me aceptaron la propuesta. Así lo hice durante 5 años hasta que vino la pandemia. Pero gracias a ello, hoy soy la referente ovina del sur de Córdoba”, cuenta con orgullo.

En su campo ya se han hecho dos jornadas de trabajo. Se mantiene en contacto permanente con el INTA. De la Universidad de Río Cuarto han ido a hacer prácticas. Recibe cabañeros. Luego de la cuarentena reconoce que no le gustan los remates virtuales porque se pierde el clima afectivo y festivo del encuentro, las mateadas, la charla amena y directa.
Rosita hoy tiene 120 ovinos y reconoce que recién hace dos años ha comenzado a ver los frutos después tanto sacrificio. Agradece a su gran referente, el ingeniero agrónomo, Néstor Franz, especialista en ovinos: “Yo le comento toda la situación y él siempre está atento a todos los detalles”, dice.
Rosita lleva dos años vendiendo corderos faenados y borregas para madres. “Tengo a un hombre que nos ayuda y mis dos hijas –Guadalupe, de 16, y Georgina, de 14- me ayudan los fines de semana, porque están estudiando. Pero ya atienden una parición, hacen el descole, saben alimentar y dentro de poco ya van a saber todo lo que yo aprendí. A ellas les gusta la actividad rural y ganadera, pero noto que no es común hoy en las chicas de su edad, porque sus profesores me cuentan de la pasión con que hablan de sus ovejas. Y cuando viene el veterinario, ellas se plantan a mi lado para aprender”, cuenta feliz, Rosita.

“En el campo, siempre se está aprendiendo, y nunca se puede aplicar una idea a todos por igual. Yo, a todos los que vienen, les `exprimo` su sapiencia. Y parte de mi felicidad está en compartir con los demás todo lo que tanto me costó aprender. Además, mis padres me enseñaron que una persona que trabaja conmigo no es ni más ni menos que yo, de modo que comparto mi mesa con ellos. Y le pongo un ejemplo: unos esquiladores me pidieron quedarse a dormir en el galpón y les dije que no. Les di una casita que tenemos para huéspedes”, alecciona Rosita.
Pero la vida en el campo no es toda de color rosa. Sufrió inundaciones y llegó a ver su campo bajo el agua, incluso con su criadero de cerdos. En otra ocasión pasó una cola de un tornado y le arrancó medio galpón, muchas plantas, de todo. En 2017 perdió 24 ovejas y 8 corderos porque le entraron unos perros, que no eran salvajes, pero que les da por lastimar a las ovejas, según parece, por instinto, ya que no fue por hambre, explica Rosita apenada.
Y siguió: “Entonces, para proteger a mis majadas pensé en comprar perros de raza `Pastor Maremmano-Abrucense` -que viven con ellas- pero no me alcanzaba el dinero. Contacté a unos criadores de Tandil con los que hice amistad. Y al tiempo me dijeron que me regalaban uno. Un gesto inolvidable”.
Rosita me contó que colaboró en la filmación de “Curapaligüe, memorias del desierto”, de Ricardo Martinelli, y aparece en una escena cabalgando con su familia. Ella lleva más de 20 años desde que regresó al campo y hoy sueña con tener su pequeña cabaña de Hampshire down. Para eso debe seguir mejorando la calidad de sus animales y capacitarse más en el manejo. Por ahora le compra los reproductores a La Manfrina.
Recapacita que a pesar de todo lo que sufrió nunca pensó en abandonar la vida en el campo. “Me doblé, pero nunca me quebré”, asegura antes de despedirse con la siguiente anécdota: “Yo soy muy devota. Cuando cumplí 40 años en vez de gastar plata en una fiesta decidí construir un templete en honor a San Expedito en la entrada de la ciudad, y cada vez se junta más gente.
“Y le cuento otra: Don Santo Jaime fue el último empleado de mi papá. Su hijo, Víctor, me vino a decir que había hecho la promesa de traerme una imagen de la Virgen de Luján, desde su Basílica, en bicicleta. Y como soy fan de Horacio Guarany, pasó por la casa de él, Plumas Verdes –cuando vivía- le sacó una foto junto a la imagen y me la trajo. Armé una ermita en la entrada del campo y puse la Virgen con esa foto. Así es que les quiero regalar ´Si se calla el cantor´, de y por Horacio Guarany”.
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]]>La entrada Ovinos de la Cruz: Los ovejeros del norte bonaerense ya venden carne pareja y con trazabilidad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El grupo Ovinos de la Cruz, que reúne a productores de General Rodríguez, Exaltación de la Cruz, Zárate, Areco, 9 de julio y Capitán Sarmiento, que además intercambian información y coopera con la Mesa Ovina de Chacabuco, trabaja en diferentes líneas de desarrollo del sector en esa zona ubicada al norte de la provincia de Buenos Aires.

“Nuestro primer interés es estimular la producción y el posicionamiento de la carne ovina y además mejorar la comercialización de nuestras lanas. Queremos que la carne llegue a la góndola con la trazabilidad sanitaria, de manejo, de bienestar animal y de nutrición correspondiente. Queremos que se comprenda que esta producción es en armonía con el medio ambiente. Todos esos factores son importantes el día de tener los animales listos para la faena”, explicó Ana Boracchia, una de las integrantes de este equipo de productores que ahora está armando la Cooperativa Productores Ovinos de la Cruz. .
La referente dijo que los integrantes de ese grupo están faenando en el frigorífico Yabecor, ubicado en Chacabuco, que tiene un convenio con carnicerías. Eso les permite obtener un buen valor por la carne, que por supuesto tiene que llegar a valores inferiores a los de la carne vacuna para poder competir.
Escuchá la entrevista con Ana Boracchia:
Según contó la productora, por animales de hasta 12 kilos se pagan 409 pesos IVA incluido por kilo en gancho. Por los de 12 a 20 kilos obtgienen en tanto unos 368 pesos. Lo bueno de este esquema comercial es que pueden vender tanto corderos como ovejas de refugo.
Para mejorar más la comercialización , que suele ser el cuello de botella de los proyectos ovinos, estos productores también están desarrollando el “compartimento ovino”.
La intención de este “compartimento” es que el consumidor cada vez que vaya a comprar esta carne se encuentre con un producto homogéneo. Sucede que muchas veces se produce el efecto “rejunte”, y eso implica que se envíen a faena lotes de ovinos que tuvieron diferentes sistemas de crianza. Por lo tanto luego la carne presenta diferentes características.
La idea es acopiar para el abasto local hacienda a la que se le aplica un protocolo sanitario, y que se le pide a cada productor que aporte hacienda para la faena que cumpla con determinados requisitos. Esa hacienda es caravaneada, se la registra y debe ser cuidada siguiendo determinados parámetros nutricionales, de manejo y de bienestar animal. Todo monitoreado por los coordinadores de Ovinos de la Cruz.

Entonces llegada la fecha de venta a faena se puede tener una detallada trazabilidad del animal. En el protocolo se detallan las vacunas, la desparatización y la ausencia de antibióticos. “Podemos así garantizar que estamos llevando al mercado un alimento diferente y de buena calidad”, resumió Ana.
Boracchia cree que la difusión de estas mejoras en el comercio de carne y de hacienda ayudarán a una necesaria formalización de las majadas, y que así se contagiará a otros criadores entusiasmo en un proceso que requiere además de la participación del Estado. “Esto va a traccionar para que los productores formalicen y para que desde el Estado bajen campañas en ese sentido”, se ilusionó la veterinaria.
Además contó que están muy entusiasmados con la convocatorio que les hizo el gobierno de la ciudad de Buenos Aires “para presentar en lugares estratégicos la carne ovina”.
“Quieren que la presentemos nosotros, que mostremos cómo la hacemos y qué tipo de cocciones se puede hacer, desde a la parrilla, en guisos, empanadas, pinchos, etcétera”, describió sobre esta iniciativa. Si bien todavía no hay una fecha definida “lo venimos trabajando seriamente y con gran responsabilidad porque no nos pensábamos llegando a esos lugares”

Boracchia está convencida de que el crecimiento de la ganadería ovina tiene un triple impacto: “Es una excelente alternativa para que se pueda exportar más carne vacuna y al mismo tiempo estamos abasteciendo al mercado interno de un producto de alto valor nutricional. En segundo lugar, nos lleva a trabajar con escuelas agrarias de la provincia para que los chicos participen de los grupos y así compartir el trabajo en red para capacitar alumno. En tercer término, genera arraigo y mano de obra porque el ovino requiere de cuidado constante y trabajo intensivo”.
Hace un par de años, Bichos de Campo hizo un porgrama especial sobre este proyecto ovino, que por fortuna sigue avanzando:
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]]>La entrada Luego de las nevadas intensas, los productores ovinos atraviesan este año otro desastre climático generado por la sequía se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El año pasado el frío extremo redujo cerca de 10% el stock de madres y entre 40 o 50% la zafra de corderos” explicó el productor ovino santacruceño Miguel O´Byrne a Bichos de Campo.
“Pensábamos que este año el clima iba a venir mejor porque el invierno fue benévolo en cuanto a las temperaturas, pero resultó también muy seco, no hay forraje, la hacienda está en mal estado corporal, muy lejos del nivel óptimo y se vienen las pariciones”, agregó el titular de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz.
El impacto de la seca, que afecta sobre todo a la estepa patagónica y no tanto a las zonas cordilleranas o costeras, tendrá múltiples efectos. “En un año normal en Santa Cruz nacen entre 900.000 y un millón de corderos, pero el año pasado eso se redujo a 500 a 600.000, lo que achicó mucho la oferta, porque una parte va a reposición. Este año suponíamos que la situación iba a ser mejor, pero sequía mediante se calcula un nivel de producción similar a la de 2020”, dijo O´Byrne.
Además en años climáticamente buenos el peso promedio de destete es de 12 kilos y se calcula que los que sobrevivan en este pesarían 10 kilos como máximo, lo que significa una menor producción de carne y también de lana por la falta de forraje suficiente.
Para reponer los stocks perdidos bueno sería que el sector cuente con la financiación de la ley ovina que venció este año y de la que se espera su renovación con un incremento considerable de fondos en pesos y no tan considerable en dólares.
El proyecto de renovación de la promoción ovina –que ya cuenta con media sanción del Senado– establece un fondo anual de 850 millones de pesos, pero, campaña electoral mediante, el tratamiento del mismo se viene demorando en Diputados y comienzan a surgir temores de que no llegue a ser tratado en lo que queda de este año, lo que haría que en 2022 se disponga del remanente del fondo asignado en 2021, que sería de apenas 130 a 140 millones de pesos.
“Esa ley ayudaría a revertir estos procesos; esperábamos que un mes atrás ya estuviera resuelto el tema porque se supone que está consensuada entre los diferentes bloques. Para el sector es importante porque nos ayudará a repotenciar la inversiones, sobre todo en infraestructura, que tanta falta hace en todo el país ovino”, dijo O´Byrne.
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]]>La entrada La nueva Ley Ovina obtuvo dictamen favorable y está a un paso de ser aprobada por la Cámara de Diputados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La iniciativa, que fue acompañada de forma general por todos los bloques, modifica el objetivo del régimen original, pasando de la recuperación de la ganadería ovina a la promoción del desarrollo integral de la cadena ovina y de llamas.
Uno de los puntos centrales es que por el plazo de diez años, el Ejecutivo deberá destinar del Presupuesto nacional un monto de 850 millones de pesos para formar el Fondo Fiduciario para la Recuperación de la Actividad Ovina (FRAO). Esto generó algunos tironeos ya que los productores venían reclamando por una suba del monto, que hasta el pasado 5 de abril estaba fijado en menos de 100 millones de pesos, a por lo menos 1.500 millones.
Según el texto del proyecto, serán beneficiarios del régimen las personas humanas, jurídicas, sociedades de hecho y sucesiones indivisas que realicen estas actividades. Para poder acogerse al régimen, los solicitantes deberán “presentar un plan de trabajo y/o un proyecto de inversión, según corresponda, ante la Unidad Ejecutora Provincial del Régimen”.
Además, en esta oportunidad se le dará un tratamiento diferencial en los beneficios económicos a los pequeños productores y productoras, y al sector de la agricultura familiar campesina e indígena.
Se dispone también la creación de una Comisión Asesora Técnica del Régimen para la Promoción, Desarrollo y Consolidación de la Ganadería Ovina y de Llamas (CAT), que junto al Ministerio de Agricultura definirá el criterio para la distribución de los fondos del FRAO.
De ese dinero, un monto no menor al 50% de lo asignado debe financiar de forma obligatoria el Programa para el Mejoramiento de la Calidad de la Lana (PROLANA) y el Programa de Nacional de Fomento del Consumo de Carne Ovina. De la misma forma se podrá destinar hasta un 20% para acciones de apoyo general a la promoción, consolidación y fomento de la ganadería ovina y de llamas, que se consideren estratégicos.

¿Qué dijeron los legisladores?
El presidente de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca, José Ruiz Aragón (FDT-Corrientes), señaló que “este proyecto que viene del Senado de alguna manera sintetiza la gran mayoría de las discusiones que se han dado en torno a este tema. Estamos en tiempo de descuento ya que la anterior ley venció hace más de 60 días”.
Por su parte Carlos Heller (FDT-Buenos Aires), presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, consideró que el proyecto puede no ser el mejor pero que hay poco tiempo, y ya se cuenta con la media sanción del senado.
Por su parte, el vicepresidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería, Pablo Torello (PRO-Buenos Aires), remarcó que se trata de una ley que “viene con faltantes” y que es “demasiado patagónica”, por lo que hubiera sido provechoso trabajarla un poco más.
Atilio Benedetti (UCR-Entre Ríos) acompañó las disidencias y se refirió a la falta de un mecanismo que permita actualizar el monto de manera periódica, para que no vuelva a pasar lo que ya sucedió y que los montos comprometidos se escurran por causa de la elevada inflación.
Desde La Pampa, Ariel Rauschenberger (FDT) presentó objeciones en cuanto a distribución de fondos y el criterio que cuenta cantidad de cabezas: “En La Pampa muchas unidades productivas pero pocas cabezas”.
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]]>El texto que ya tiene media sanción fue iniciado por el senador José Mayans y lleva el número de expediente 902/21. Como anticipó Bichos de Campo, esta semana hay sesión en la cámara baja y podría ser debatido de modo exprés. Reemplazaría el nuevo régimen la vieja Ley Ovina que viene desde 2001, y que es apoyada pro todo el sector.
Ahora bien, el texto viene con varias trampitas que podrían torcer los modos actuales de distribuir los fondos asignados por el Poder Ejecutivo todos los años para apuntalar la actividad de los productores de ovinos. Es bueno revisar esos detalles, ya que la nueva Ley crearía el Fondo Fiduciario para la Recuperación de la Actividad Ovina (FRAO), que sale del presupuesto nacional, que dispondría una asignación de 850 millones de pesos por diez años.
Como está escrito, mucho de esto dependerá de la autoridad de aplicación, el Ministerio de Agricultura y Ganadería.
S902_21PLEn el artículo 3° del proyecto se modifica el artículo 4° de la ley anterior, que se refería a la caracterización de los potenciales beneficiados de esta política de promoción, quién podría recibir recursos y quien no.
“Se consideran productores y productoras a quienes desarrollen cualquiera de las formas de producción encuadradas en el Artículo 1° de la presente y que tenga el objetivo de lograr una producción con fines comerciales”, define ese artículo. Algunos especialistas lo han analizado y les hizo ruido eso de que se limite el alcance de la ley a quien cría ovinos “con fines comerciales”, siendo que en muchas de las provincias -especialmente en el Norte- esta actividad es realizada con “fines de subsistencia”.
La redacción podría dar pie a cierto tamiz aplicado por las autoridades del Ministerio.

En el artículo 12° se modifica el artículo 17° de la vieja ley ovina vencida en abril pasado, que establecía los criterios para la distribución de los recursos entre las diversas provincias. “La Autoridad de Aplicación, en conjunto con la CAT (Comisión Asesora Técnica), establecerá el criterio para la distribución de los fondos del Fideicomiso, considerando prioritariamente la cantidad de cabezas de ganado ovino registradas oficialmente.
Según la lectura fría de quienes conocen el negocio, esta redacción da pie a que las provincias de la Patagonia, que poseen los mayores stock de ovinos y además mucho mejor “registrados” que en las provincias pampeanas y las del norte, reclaman una mayor asignación en el reparto de los 850 millones de pesos de presupuesto anual. Chubut, por ejemplo, tiene más de 4 millones de cabezas ovinas registradas sobre un stock total cercano a los 14 millones de animales.

Hasta ahora, en la distribución de los recursos de la Ley Ovina se utilizaba un criterio más equilibrado entre el stock que tenía cada provincia y la cantidad de unidades productivas dedicadas a la actividad.
Una tercera “letra chica” del proyecto del senador Mayans, que curiosamente proviene de Formosa, y consensuó este proyecto de ley con funcionarios del Ministerio de Agricultura, que curiosamente está conducido por el ministro formoseño Luis Basterra, tiene que ver con las obligaciones que asume el propio sector público frente a los productores de ovinos.
Se trata del artículo 16° de la nueva ley, que modificaría el 22° de la ley vencida. En este punto se establece que la ley nacional regirá en las provincias que adhieran expresamente a la misma y constituyan una UEP (Unidad Ejecutora Provincial) que se ocupará de la administración y manejo de los recursos en cada territorio.
Pero, repleto de texto, el nuevo proyecto elimina una serie de compromisos que tenían que asumir las provincias para recibir los recursos y que eran claramente establecidos en el viejo artículo 22°, ahora modificado.

¿Qué compromisos? El artículo 22° original definía que “el presente régimen será de aplicación en las provincias que adhieran expresamente al mismo. Para acogerse a los beneficios de la presente ley, las provincias deberán:
a) Designar un organismo provincial encargado de la aplicación del presente régimen, que deberá cumplir con los procedimientos que se establezcan reglamentariamente dentro de los plazos fijados, coordinando las funciones y servicios de los organismos provinciales y comunales encargados del fomento ovino, con la autoridad de aplicación;
a) Designar un organismo provincial encargado de la aplicación del presente régimen, que deberá cumplir con los procedimientos que se establezcan reglamentariamente dentro de los plazos fijados, coordinando las funciones y servicios de los organismos provinciales y comunales encargados del fomento ovino, con la autoridad de aplicación;
b) Declarar exentos del pago de impuestos de sellos a las actividades comprendidas en el presente régimen, salvo que la provincia destine los fondos recaudados por este concepto a la implementación de medidas de acción directa a favor de la producción ganadera ovina;
c) Respetar la intangibilidad de los planes de trabajo y proyectos de inversión aprobados por la autoridad de aplicación;
d) Declarar exentos del pago del impuesto sobre los ingresos brutos u otro que lo reemplace o complemente en el futuro, que graven la actividad lucrativa generada en los planes de trabajo y proyectos de inversión beneficiados por la presente ley;
e) Eliminar el cobro de guías u otro instrumento que grave la libre circulación de la producción obtenida en los planes de trabajos o proyectos de inversión comprendidos en la presente ley, salvo aquellas tasas que compensen una efectiva contraprestación de servicios por el estado provincial o municipal, las cuales deberán guardar una razonable proporción con el costo de la prestación realizada. Asimismo podrán preservarse las contribuciones por mejoras, las que deberán guardar una adecuada proporción con el beneficio brindado.
Al momento de la adhesión las provincias deberán informar taxativamente qué beneficios y plazos otorgarán.
En los casos que el beneficio contemplado en el inciso e) de este artículo corresponda ser otorgado por una municipalidad, la misma deberá adherir obligatoriamente al régimen aprobado en la presente ley y a las normas provinciales de adhesión, estableciendo taxativamente los beneficios otorgados”.
Todo eso ahora será letra muerta, y Provincias y Municipios no estarán obligados a exceptuar de Ingresos Brutos y Sellos, o de eliminar el cobro de Guías para los productores ovinos de su propio territorio. Antes, más allá de que finalmente no se aplicará, esa era una exigencia para poder recibir los fondos desde el estado nacional.
Así las cosas. Hecha la ley, hecha la trampa.
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