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La entrada Radiografía de un cosechero: ¿Cómo trabajan quienes se dedican todo el año, todos los años, a recolectar la fruta? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ahora bien, ¿cómo es la vida de un cosechero y su trabajo? ¿Se trata de una actividad que eligen o que realizan por necesidad? Bichos de Campo entrevistó al tucumano Pedro Luis Villafañe, “Luchín” para los amigos, que ha dedicado gran parte de su vida a las tareas zafreras, tanto en su provincia como en el sur del país.

Villafañe, un hombre aguerrido de 53 años y oriundo de la localidad de Santa Lucía, divide su año entre la cosecha de peras y manzanas en Río Negro, y la de limones y arándanos en Tucumán.
A partir de los primeros días de enero se inscribe para viajar a una chacra en el Alto Valle, y trabajar hasta fines de febrero o principios de marzo, dependiendo de los resultados de la campaña. A su regreso se inscribe para comenzar a cosechar limones en fincas cercanas a su casa, actividad que se extiende hasta finales de octubre. A partir de allí y hasta el comienzo del nuevo año, se dedica a la recolección de arándanos para asegurarse un ingreso durante los meses de noviembre y diciembre.

“Con respecto a los viajes a Río Negro, el gobierno arregla con algunas empresas y pone micros. A partir del 3 o del 4 ya nos podemos anotar. Son más o menos ocho o diez viajes que ponen para todas las personas que viajan al sur. Es gratis”, indicó Villafañe a Bichos de Campo.
Su primer trabajo en la zona del Valle fue en una chacra a las afueras de Villa Regina, a la que podía asistir con su familia. El trabajo en ese entonces demoraba unos 40 días y el pago se efectuaba recién al finalizar la cosecha, en negro. Según el tucumano, Río Negro ya no permite el viaje de los cosecheros tucumanos junto a sus familias (mujer e hijos), por lo que los hombres deben ir solos.
Tiempo después consiguió un trabajo en General Roca, en donde logró estar registrado y recibir aportes, aunque sólo duro un año. Desde hace siete campañas atiende, junto a otros compañeros, una finca en Cipolletti en la que también trabajan sus hijos.
-¿Cómo son las condiciones de su estadía allí?- le preguntamos al cosechero.
-En Río Negro cada uno tiene su pieza. En ese sentido estamos bien de comodidad. Si las condiciones no son las esenciales lo digo, estoy muy en contra de ese tipo de cosas. Nos dan una habitación grande y un baño al lado. Las comidas nos las pagamos nosotros, ellos no nos dan nada. Incluso nos pagamos el gas. El único servicio que no pagamos es la luz. Las piezas están dentro de la chacra, en un galpón. Y pegado a él está el encargado. El dueño tiene una casa en la misma allí mismo también.
-¿Cómo es la modalidad de pago?
-Es mensual. Todos los días 5 cobramos, aunque cerca del 20 nos dan un anticipo. Si necesitamos antes para comer u otra cosa nos lo dan y después nos lo descuentan.
-¿El sueldo es fijo o depende de la cosecha?
-Todo depende de los días trabajados. En Río Negro pagan por bines (contenedores plásticos). Cada uno tiene un precio. De acuerdo a la cantidad de bines que uno hace es más o menos el jornal del día. No es un jornal permanente de todos los días porque todo depende de cómo está la fruta, del corte que uno hace. No es lo mismo la primera pasada que la segunda, donde cuesta más llenar el bin. El año pasado promediamos cerca de los 1800 pesos por jornal por día.
El valor de cada bin se fija anualmente a través de un convenio en el que media el gremio UATRE. Si bien Villafañe no integra el mismo, todas las fincas se ajustan a esas cifras y los cosecheros cobran aproximadamente lo mismo. Cada bin puede almacenar entre 17 y 20 kilos, que luego son depositados en contenedores más grandes, de entre 350 y 400 kilos.
Podés ver acá los valores acordados por UATRE para la campaña 2020/2021:
Escala cosecha 2021Las jornadas de trabajo de Villafañe son de ocho horas de lunes a viernes, y los sábados trabaja solo hasta las 12. Entre las 12 y las 14 cuenta con un receso para almorzar.
-Mucho se ha hablado sobre los problemas para conseguir mano de obra en las cosechas. ¿Notó que faltó gente en la zafra de Río Negro?
-No, la gente siempre se movilizó. Acá no hay trabajo, no hay absolutamente nada. Uno sí o sí tiene que viajar al menos en enero y febrero, hasta que en marzo se pueda empezar con la cosecha del limón.
Una vez que finaliza el trabajo en el sur, Villafañe regresa junto a su cuadrilla a Tucumán. Allí integra la cooperativa La Asturiana, que brinda servicios a la firma Citromax, una de las tres empresas de cítricos más importantes de la provincia junto a San Miguel y Citrusvil.
A diferencia del caso anterior, muchas de las chacras de limones quedan en Santa Lucía, por lo que por las noches puede regresar a su casa con su familia. El traslado hasta el lugar de trabajo se encuentra provisto por el gobierno provincial.

-¿Las jornadas laborales son iguales que en la cosecha de peras y las manzanas?
-No, acá trabajamos quincenalmente. Trabajamos hasta el día 15 y cobramos el día 20. Luego trabajamos hasta el día 30 y cobramos el día 5.
-¿Cuánto está el jornal en el caso del limón?
-En la actualidad está bajo. Lo que marca el convenio del gremio son 1360 pesos de jornal. Pero acá, a diferencia de Río Negro, no todos pagan eso. Aunque estén en blanco, algunos pagan 1000 pesos el jornal. Lamentablemente tenemos un gremio que permite que pasen esas cosas. UATRE acá es un desastre.
Villafañe integra desde hace varios años la Coordinadora de Limoneros Autoconvocados, una agrupación que reclama por mejoras en las condiciones laborales de los cosecheros.

-¿Qué problemas identifica usted en UATRE?
-No estamos bien remunerados, esa es una de las principales causas por las que estamos en contra del gremio. Hay muchas cosas que se tendrían que mejorar para que el trabajador esté más cómodo. Nos dan ropa dos veces al año, pero normalmente cuando ya varios cosecheros dejaron la cosecha y la cuadrilla es más chica. A veces nos falta el agua en los días de calor, y otras, cuando alguna persona se descompensa o tiene algún problema no hay una ayuda directa hacia el trabajador. Estamos ahí bajo las plantas hasta que se les antoja arrimar algún vehículo para llevarlo a un hospital. Por suerte no hemos tenido un caso grave. Lo primero que ellos toman es que no queremos trabajar. Siempre es una presión para exigirnos. Nosotros nos sentimos un poco desprotegidos
-¿Cuál es la situación laboral en Tucumán luego de la cosecha de limón?
-No hay trabajo, queda prácticamente nada. En las fincas grandes quedan las personas estables, o algunos temporarios que hacen tareas de mantenimiento. Lo que hacen es darles un receso en los meses en que no se cosecha. Esas personas luego pueden hacer otro tipo de tareas. Todo lo hacen para no darles un trabajo seguro y que dependan de la misma firma. Al estar todo un año completo la empresa los debería tomar como estables.
A continuación Villafañe agregó: “Luego de la cosecha los muchachos no se pueden quedar parados, tienen que darle de comer a la familia. Lo que hacen es salir a buscar otras changas esos dos meses hasta que la empresa los vuelva a tomar. Así no los dejan de forma estable”.

Cuando la cosecha de limón finaliza, el gobierno otorga lo que se conoce como “planes interzafra” para aquellos que, luego de siete meses de cosecha, no tienen una actividad hacia el fin de año. El mismo supone una erogación de 16.500 pesos: 10.000 como parte del plan, 4000 dentro de la Tarjeta Alimentar y 2500 más de parte del gobierno provincial. Este dinero se entrega en los meses de noviembre, diciembre y enero.
–¿Qué hace usted cuando termina la cosecha de limón?
-Nosotros terminamos normalmente en el mes de octubre y arrancamos la cosecha de arándano. Se hace en noviembre y algo en diciembre. Es un período corto porque es una fruta muy delicada. Ni bien toma color ya se la tiene cosechar.

-¿Qué lo llevó a ser cosechero?
-Es una buena pregunta. Es lo que había, no había muchas opciones. Opté por el campo porque me parece un trabajo bueno. Hoy por hoy, en mi caso, estoy luchando. Se están haciendo muy mal las cosas y mucha gente se dio cuenta.
La entrada Radiografía de un cosechero: ¿Cómo trabajan quienes se dedican todo el año, todos los años, a recolectar la fruta? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Zonceras argentinas: Desactivaron una barrera contra un insumo importado clave para la producción citrícola… que no es producido en el país se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cuenta esa historia basada en hechos reales que el pasado 14 de abril, es decir en la época del año en que se inicia la temporada citrícola en la Argentina, una resolución del propio Ministerio que dirige Matías Kulfas “procedió al cierre del examen por expiración de plazo” de una investigación por dúmping (daño a la producción de un país que provocan los productos que ingresan desde otro mercado) que se había iniciado siete años antes, en 2014.

El producto que se había cuestionado allá lejos y hace tiempo eran los “fungicidas a base de hidróxido de cobre, oxicloruro de cobre u óxido cuproso, que no contengan bromometano (bromuro de metilo) o bromoclorometano, presentados en formas o envases distintos de los utilizados en aplicaciones domisanitarias”. Esos productos eran importados desde Chile y Estados Unidos en la posición arancelaria 3808.92.91, pero una empresa local denunció que se trataba de una operación que hacía dúmping (ingresaba por debajo de los costos locales) y por lo tanto lesionaba la producción nacional.
Por eso, frente a esa situación, en 2014 se aplicaron derechos antidumping (es decir una tasa adicional que encarecía el producto importado) y la mencionada Resolución de abril firmada por Kulfas lo que hizo fue estirar esa sanción. De ese modo, el fungicida importado debería pagar un 61,04% adicional al valor FOB de cada venta originaria de Chile, y un 40,55% para el caso del producto originado en los Estados Unidos, lo que implica un virtual cierre del mercado argentino.
Bienvenido sea: se había defendido a la producción nacional.
¿Que sucedió? El 10 de agosto pasado, la Asociación Citrícola del Noreste Argentino (ACNOA), que agrupa a los grandes exportadores de cítricos (en especial de limón), se presentó al MInisterio de Kulfas para opinar sobre el asunto. “ACNOA representa a más del 90% de los productores de cítricos del Noroeste Argentino (NOA), responsables del 73% de la producción de cítricos de Argentina. En nuestra región se produce el 97% de la producción de limones de nuestro país (1,5 millones de toneladas), la cual va destinada a la exportación y mercado nacional como fruta fresca y a la industrialización de aceite esencial, jugo concentrado y cáscara deshidratada de limón. Casi toda la producción industrial se destina a la exportación”, apuntó la cámara en su presentación ante Desarrollo Productivo, como para que Kulfas tuviera claro quién le estaba hablando.

En la nota, los citricultores se quejaron, como usuarios del mencionado fungicida, por el “impacto económico que los derechos antidumping aplicados tienen para nuestro sector” y criticaron especialmente la última decisión de prorrogar las medidas antidumping contra ese producto.
“Si bien se han mantenido las mismas alícuotas para las importaciones provenientes desde Chile (61,05%) y los Estados Unidos (40,55%), se dejó sin efecto el derecho antidumping individual aplicado a la empresa chilena Quimetal Industrial S.A. (7,76%), que es el proveedor principal de óxido cuproso de nuestras empresas”, se apuntó.
Esto quiere decir que por un descuido o vaya a saber qué situación, en plena campaña citrícola, el gobierno cerró la última ventanita que estaba abierta para el ingreso de ese agroquímico tan específico, que no son poco importantes para la citricultura sino todo lo contrario. “Estos productos constituyen la base de la estrategia de control fitosanitario de los cítricos de nuestra región, ya que son prácticamente los únicos tratamientos para enfermedades cuarentenarias que permiten cumplir las estrictas exigencias oficiales y privadas en materia de residuos de plaguicidas de los mercados de exportación de cítricos y productos derivados”. A modo de ejemplo, ACNOA citó que los tratamientos para Mancha Negra y Cancrosis utilizan ese fungicida.
“Los productores realizan entre cinco y siete aplicaciones de los mismos a las plantas de cítricos entre los meses de septiembre y febrero de cada año”, se recordó a Kulfas, citando incluso estudios realizados por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) que dan cuenta de que “el óxido cuproso es el más eficaz de los tres productos alcanzados por esta medida, debido a su doble función de funguicida y bactericida, mientras que los otros productos tienen un uso más acotado (el hidróxido de cobre se usa más bien como bactericida y el oxicloruro de cobre como fungicida)”.
Es decir que una medida pensada en 2014 para proteger a los productores locales de esos insumos terminó afectando a los usuarios finales, los productores.
¿Quién había presentado en 2014 el recurso antidúmping prorrogado en abril pasado? ACNOA recordó que en soledad fue la empresa Tort Valls SA, pero consideró que la misma “no se encuentra en condiciones de satisfacer las necesidades de nuestro sector”.
“Dicha empresa carece de capacidad productiva instalada para abastecer íntegramente al mercado argentino de hidróxido y oxicloruro de cobre. Por otra parte, no produce ni tiene registrado en SENASA la formulación de óxido cuproso que demandan nuestros productores”, se subrayó desde el sector citrícola.

Es por ese faltante de oferta nacional que las citrícolas “necesitamos recurrir a la importación desde Chile de óxido cuproso y de los demás productos alcanzados por la medida antidumping, ya que es el proveedor natural de nuestro país por precio y calidad”. Pero la persistencia de salvaguardas desde hace siete años “incrementa considerablemente nuestros costos de producción, lo cual puede afectar la competitividad de las exportaciones argentinas de cítricos y sus productos derivados, con la consiguiente pérdida de mercados de exportación”.
En la temporada 2020, la Argentina cerró preventivamente sus exportaciones de cítricos a la Unión Europea por las constantes denuncias de casos de Mancha Negra. En abril se reabrieron esos negocios ante la promesa de controles más estrictos. Justo en ese mismo momento, el ministro Kulfas estiraba la vigencia de estos altos aranceles de importación.
“Teniendo en cuenta la proximidad de la campaña de producción 2021-2022 a partir de septiembre del corriente año, que se iniciará con la preparación de las unidades productivas y aplicación de los tratamientos preventivos reglamentarios para las plagas cuarentenarias de preocupación de los mercados de exportación, solicitamos con carácter de urgente la suspensión de la medida antidumping vigente para el óxido cuproso importado desde Chile y, en lo posible, para los demás productos comprendidos en la Resolución 131/2021”, reclamó ACNOA.
Por suerte, detrás de tanta desidia e improvisación manifestada a veces por el Estado Argentino, el ministro de Desarrollo Productivo tuvo un rapto de lucidez y este jueves suspendió los aranceles antidumping aplicados desde 2014 -y ratificados en abril- para las importaciones de “Fungicidas a base de hidróxido de cobre, oxicloruro de cobre u óxido cuproso, que no contengan bromometano (bromuro de metilo) o bromoclorometano, presentados en formas o envases distintos de los utilizados en aplicaciones domisanitarias”.
La decisión se tomó luego de una rápida investigación de las autoridades que demostró que era cierto lo que decía ACNOA y que “la capacidad instalada de la rama de producción nacional no es suficiente para abastecer el consumo total comercializado en el mercado de fungicidas cúpricos, y que, además, la industria nacional no produce comercialmente el óxido cuproso, un insumo que por sus especificidades técnicas presenta ventajas con relación a los otros fungicidas cúpricos disponibles en el mercado”.
Bien, vamos que podemos…
La entrada Zonceras argentinas: Desactivaron una barrera contra un insumo importado clave para la producción citrícola… que no es producido en el país se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Bananeros: La Argentina gasta más dólares en importar esa fruta que los que obtiene por exportar peras o limones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La estadística del INDEC marca que entre enero y septiembre de este año, la Argentina lleva importadas 341 mil toneladas de bananas por la módica suma de 183 millones de dólares. Es decir, viene pagando cada kilo de bananas a poco más de medio dólar o más exactamente 0,53. Son divisas que el Banco Central canjea a valor del dólar oficial y que aprovechan entonces la enorme brecha que existe con el dólar libre.
Desde que la economía argentina ha empezado a convivir nuevamente con esta brecha cambiaria, tras la crisis de fines de 2018, las importaciones de bananas no han parado de crecer. En 2019 se importaron 434 mil toneladas por 196 millones de dólares, y al año siguiente los volúmenes importados se incrementaron a casi medio millón de toneladas: fueron 470 mil toneladas por 243 millones de dólares. Al ritmo que llevan las importaciones en 2021, en tanto, es posible que este año se superen los 250 millones de dólares gastados en importar bananas.

El dólar oficial Banco Nación, según el cual se fijan el tipo de cambio para importaciones y exportaciones, está cotizando prácticamente a 100 pesos por unidad. Esto implica que en los ocho primeros meses del año la Argentina estuvo importando banana a un promedio mayorista de 53 pesos por kilo valor CIF. En el Mercado Central el valor de esa fruta a nivel mayorista en octubre oscilaba entre 81 y 140 pesos según su tamaño y su país de origen. La que más cotizaba era la banana grande de Ecuador, principal país del cual se provee la Argentina.
En sus recomendaciones de precios acordados con las empresas del rubro, la Corporación Mercado Central recomendaba vender la banana a no más de 155 pesos por kilo a nivel mayorista y con un top de 190 pesos en las verdulerías. Pero en realidad, en los supermercados hoy la banana ecuatoriana cotizaba a entre 160 y 250 pesos por kilo. Salta a la vista que desde el momento de la importación los valores se multiplican tres o cuatro veces cuando llegan al consumidor.
Mientras el negocio de la venta de banana importada marcha sobre rieles, no sucede lo mismo con las economías frutícolas de la Argentina, que exportan también sujetas a un dólar oficial que muchas veces apenas les permite cubrir sus costos productivos. Así, resulta que complejos exportadores de los cuales solía ufanarse la Argentina, como el limón o la pera, andan de capa caída y no logran producir las divisas necesarias para por lo menos compensar las crecientes importaciones bananeras.

Según los datos del propio INDEC recopilados por el Ministerio de Agricultura, el poderoso complejo limonero con asiento en el NOA había podido exportar entre enero y agosto de este año unas 260 mil toneladas de ese cítrico insignia de la Argentina, por 170 millones de dólares. Como la temporada está llegando a su fin, sería raro que estos valores mejoren mucho más.
Desde el sur, las exportaciones de peras en el mismo tramo de 2021 sumaban 276 mil toneladas por valor de 196 millones de dólares. También en este caso la temporada está cerrada.
Quiere decir que, en definitiva, la Argentina utiliza más dólares en importar bananas de los que generará por las exportaciones de sus principales frutas.
¿Y cuál es el problema? Son varios, pero el más evidente es que debido a la existencia de un dólar oficial de 100 pesos, que cotiza a casi la mitad de lo que lo hace el dólar en el mercado libre, el Banco Central aparece casi subsidiando las importaciones de 0banana, mientras condena a un visible atraso cambiario a los principales rubros frutícolas de la Argentina.

El otro problema es que, debido a los bajos precios que percibían en el mercado, varios productores bananeros del norte de la Argentina -de dónde suele provenir el 15% de la oferta total al mercado- tuvieron que tirar su producción, pues no llegaban a compensar los costos productivos. Hace unas semanas, a modo de ejemplo, la Federación Agraria Argentina de Laguna Naineck, principal localidad bananera de Formosa, se solidarizó con el productor Calixto Fretes, a quien se le pudría la produccio´n por falta de mercado. “Tengo que vender 100 kilos de banana para comprar un kilo de kilo de carne”, sintetizó el bananero en una entrevista con Clarín Rural.
“Su producción de banana se echó a perder por falta de comercialización; una imagen que se repite en los bananales de cientos de familias de nuestra provincia”, advirtió un comunicado de la FAA que se repite casi todos los años y que reclamaba: “Los bananeros formoseños no podemos seguir soportando esta situación de desprecio y abandono”.
Por cierto, hacia fines de octubre la banana nacional en el Mercado Central cotizaba bastante más abajo que la banana importada, a unos 65 pesos por kilo, por lo menos 50% por debajo de la importada.
Otro flanco crítico de este escenario es que son muy escasas las campañas de promoción del consumo interno de frutas producidas en la Argentina, y que podrían equilibrar los consumos de ese tipo de alimentos nacionales con los de banana importada. Por lejos, con 12 kilos anuales por habitante, esa resulta ser la fruta más demandada por los argentinos.
En este escenario, en las últimas semanas se ha visto una fuerte presencia en el mercado local de bananas que llevan la marca Chiquita. una de las marcas más populares del mundo y que suele ser asociada -debido a la historia de sus empresa propietaria (Chiquita Brands International) con el derrotero de los llamados “países bananeros” caribeños.

La marca fue reintroducida al país a partir de 2016 por la mayor importadora local de bananas, la firma Tropical Argentina, que es una fuerte operadora en el Mercado Central. Pero recién desde el mes pasado se ha hecho visible su desembarco masivo y una apuesta publicitaria por instalar ese nombre.
“Sonreí, llegó Chiquita”, dicen los carteles luminosos que han podido llegar a verse a metros del Obelisco en el marco de una intensa campaña publicitaria para posicionar el producto importado. .
La entrada Bananeros: La Argentina gasta más dólares en importar esa fruta que los que obtiene por exportar peras o limones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El simpático señor Finch, desde California, pone en marcha el poderoso lobby estadounidense contra la “invasión” de limones argentinos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El productor de limón de California, Jim Finch, está alarmado por el aumento en las importaciones de limón de Argentina este año”, dice el título de esta nota. Luego el material periodístico precisa que los envíos de limón desde la Argentina a Estados Unidos hasta el 21 de agosto pasado “totalizaron 2,72 millones de cartones de 40 libras, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, un 62% más que los 1,68 millones de cartones del año anterior”.
Las cajas de 40 libras son de 18 kilos para nosotros. Traducido así, el productor californiano se queja de que las exportaciones de limones argentinos (en especial de Tucumán) saltaron a casi 50 mil toneladas esta temporada.

La nota de The Packer, un diario dedicado a la producción y comercio de productos frescos, recordó que el USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) habilitó las importaciones de Argentina en 2017 (luego de una recordada gestión de Mauricio Macri ante Donald Trump) y que desde entonces las compras de esa fruta crecieron de 1,8 millones de dólares a 49.8 millones en el último año comercial.
Anotó además que “en un análisis económico de octubre de 2016 publicado antes de que los limones argentinos obtuvieran acceso a los EEUU, el USDA estimó que se esperaba que las importaciones estadounidenses de limón fresco de Argentina oscilaran entre 15.000 y 20.000 toneladas métricas anuales”. Pero de inmediato agregó que esa predicción “falló por un amplio margen”.
“Estadísticas recientes muestran que el volumen de limones argentinos en los Estados Unidos desde julio de 2020 hasta junio de 2021 superó las 43,000 toneladas métricas, frente a las 25 mil toneladas métricas del año anterior”, remarcó la publicación.
La situación sería peor todavía. Según las útima estadistica de ACNOA (Asociación Citrícola del NOA), en la semana 33 de la actual temporada (concluida al 20 de agosto pasado), se llevabn exportadas unas 230 mil toneladas de limones frescos a diferentes destinos, de las cuales unas 69 mil toneladas habían tenido como destino los Estados Unidos.

Allí, después de este despliegue de cifras, aparece la historia de Finch, un productor de limón de tercera generación del condado de Ventura, California, que alza la voz por la compatencia de la fruta argentina. Él declara que debido al aumento en las importaciones de limones de Argentina este verano ha cambiado la ventana de mercado para sus orpios limones. “Los limones del condado de Ventura normalmente terminarán a mediados de septiembre, pero se espera que el suministro de este año llegue hasta octubre”, explicó.
“El gran aumento de volumen de Argentina es preocupante”, advirtió el propio Finch. Las fluctuaciones en el volumen del 10% al 20% no son inusuales en los mercados de productos básicos. Pero “el dramático aumento en los envíos a Estados Unidos arruina el mercado”, aseguró.
Finch aprovechó para colar las quejas propias de los citrícolas norteamericanos. “Creo que somos muy productivos y muy innovadores y podemos competir, pero cuando tenemos más y más regulaciones y costos más altos, se vuelve cada vez más difícil. Muchos de nuestros recolectores ganaban 18 dólares más la hora, algunos hasta 25 dólares la hora ”, dijo. “Se pone difícil cuando te enfrentas a un salario de 2 dólares la hora en algunos de estos otros países”.
Respecto de la competencia con Argentina, Finch dijo que le encantaría ver “algo que ayude a nivelar el campo de juego” con las importaciones. Señaló que a los productores de California les preocupa que las medidas de protección estadounidenses contra la Mancha Negra de los cítricos en los limones de Argentina sean más débiles que las de Europa.

“Europa tiene requisitos diferentes a los nuestros, y eso en realidad mantiene a Argentina en un estándar más alto de lo que los exigimos, lo que me molesta”, dijo. El año pasado, el Senasa decidió interrumpir las exportaciones de cítricos a Europa debido a ls denuncias por la aparición de casos de mancha Negra. La situación se normalizó recién en abril de este año, con la puesta en vigencia de un nuevo protocolo sanitario más estricto, al que ahora hace referencia el productos estadounidense.
Finch dijo que los productores están acostumbrados a evolucionar y cambiar, pero el aumento de las importaciones de Argentina es abrumador. “Hemos cultivado cosas diferentes a lo largo de los años y tenemos mandarinas que no teníamos hace 20 años. No tengo ningún problema con la evolución de (lo que se cultiva) a medida que evoluciona la agricultura, pero es difícil cuando los campos de juego no son del todo parejos”.
La entrada El simpático señor Finch, desde California, pone en marcha el poderoso lobby estadounidense contra la “invasión” de limones argentinos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El sector limonero también debe ajustarse a valores de referencia de la Aduana para evitar la subfacturación de exportaciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A través de la resolución general 5047/2021, publicada en el Boletín Oficial, se definieron valores que van entre los 55 y los 77 centavos de dólar por kilo para que los exportadores del poderoso polo limonera ajusten sus declaraciones aduaneras. “Las disposiciones establecidas en los artículos precedentes serán de aplicación a partir del segundo día hábil administrativo, inclusive, posterior al de su publicación” se avisó.
Los valores de referencia permiten a la Aduana el monitoreo de los precios a los que se vende mercadería al exterior que se utiliza para identificar posibles maniobras de subfacturación. “Los nuevos valores referenciales son muy importantes para toda la cadena de producción de limones y limas, principalmente del norte del país”, destacó la directora de la Aduana, Silvia Traverso, en un comunicado.
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Para este caso de la exportación de limones y limas, los valores referenciales rigen para las ventas a cuatro grupo de países.
Con esta definición ya suman 14 complejos exportadores que cuentan con precios testigos desde el comienzo de la gestión de Traverso, en diciembre de 2019. Vale decir que estos valores no siempre son actualizados con la velocidad con que se modifican en el mercado internacional.
Ya se establecieron valores de referencia para las exportaciones de cueros y pieles, peras, manzanas, ajo, carne de cerdo, tomate perita, mosto concentrado, arándanos, leche en polvo, cebolla, papa, pasas de uva, corvina y carne bovina y hasta huesos.
Bichos de Campo realizó recientemente un programa sobre el complejo productor y exportador de limones, que tiene asiento sobre todo en Tucumán:
La entrada El sector limonero también debe ajustarse a valores de referencia de la Aduana para evitar la subfacturación de exportaciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Guardianes de la citricultura: El silencioso trabajo de los privados para evitar que el HLB afecte al complejo limonero de Tucumán se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El HLB no tiene cura, pero sí prevención. Es por eso que tanto organismos estatales como privados han unido esfuerzos por enfrentarlo, o mejor dicho mantenerlo a raya, alejado de ese polo productivo del cual dependen 50 mil fuentes de trabajo. “Todos sabemos que los recursos del Estado son escasos, por eso la Asociación Fitosanitaria del Noroeste Argentino (Afinoa) realiza muchas acciones conjuntas y coordinadas con el Senasa, que es el ente oficial sanitario con poder de policía en esto”, explicó Rodrigo Galíndez, gerente de Afinoa a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Rodrigo Galíndez:
La entidad, que este año cumple 30 años de vida, mantiene unos 13 puestos de control fitosanitario en la región Noroeste, distribuidos en Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca; “Generalmente se sitúan en la periferia de la región para controlar que no ingrese fruta sin cumplir los requisitos que indica el Senasa”, agregó. Es que el HLB ya ha dicho presente en otras zonas del país, en especial en el NEA, y su introducción sería lapidaria.
Afinoa enmarca su plan de prevención del HLB a través del control en las rutas y limites provinciales del NOA y desde que entró en acción el Sistema Integrado de Control (puestos fijos + patrullas móviles), con el accionar en conjunto entre la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA) y las provincias pudieron hacer más de 1.100 decomisos.

En estos puestos de control se inspeccionan los vehículos que ingresan, ya sean cargas comerciales o transportes de pasajeros, y se controla lo que se transporta. Ante la menor duda decomisan cítricos, plantas y envases que no responden a las normativas establecidas por resoluciones tanto nacionales como provinciales.
El HLB es la enfermedad que más preocupa a la citricultura mundial porque, como se dijo, no tiene cura. Ahí está la diferencia con la cancrosis o la mancha negra, otra enfermedad de los cítricos que, si bien afecta a la planta, se expresa dañando el fruto de modo cosmético a primera vista. Pero el HLB mata a las plantas y lo hace en un período no largo de tiempo. Sigiloso.
“El HLB es una enfermedad silenciosa a la que no se le ven los síntomas al principio, pero una vez que estos aparecen la enfermedad ya está desparramada por todas las quintas. Hoy día lo único que se puede hacer es la erradicación de las plantas una vez manifestada y las acciones de prevención para evitar su ingreso”, remarcó Galíndez.
Hasta hace una década se creía que la cancrosis era lo peor que podía pasarles a los cítricos, porque cuando la infección era muy severa, podía producir una defoliación masiva, debilitando a la planta y quitándole su capacidad de producir frutos. Si aparecía cancrosis en sus limones, a los productores no les quedaba otra opción que comercializar esa fruta infectada en el mercado interno, ya que existen restricciones para ser exportada. Algo parecido sucedió con la mancha negra en la temporada 2020, cuando Argentina suspendió por varios meses sus exportacioensde limones a Europa.
Con el HLB presente, todo lo anterior es la nada misma en cuanto a gravedad, porque aunque este patógeno no afecta a la salud de las personas ni de los animales, una vez que infecta a una planta ésta muere, sin chance de ser salvada. Al menos por ahora.
La Diaphorina citri es la culpable. Al alimentarse de una planta enferma de HLB, esa “chicharrita” de los cítricos es capaz de adquirir la bacteria causal de la enfermedad y transmitirla al alimentarse de una planta sana, causando que esta también se enferme.
Según informó el gerente de Afinoa, el NOA es considerado libre de HLB, aunque en Salta y en Jujuy ya se encuentra presente el insecto vector transmisor. En tanto, en Misiones, Corrientes y Entre Ríos ya existen detecciones de la enfermedad.
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]]>La entrada El día en que un vivero de Tucumán ingresó al Libro Guiness por haber reunido la mayor cantidad de plantines de limón en todo el mundo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Una vez tuve la visita de dos personajes. Uno de ellos era el manager del vivero más grande de Sudáfrica y el otro lo era del vivero más grande de California, dos zonas citrícolas muy importantes que trabajan con micha tecnología. Ellos me dijeron que tenía una gran cantidad de limones y que ni juntándose podían juntar esa cantidad. Eso fue lo que me llevó a comunicarme con Guinness”, explicó a Bichos de Campo José Luis Palacios, dueño del vivero Citrus.
Mirá la entrevista completa a José Luis Palacios:
Cuando se contactó con la gente de Guinness, le dijeron a Palacios que este debía batir el récord de un vivero de la zona de la Florida en Estados Unidos, que producía unas 50 mil plantas de limones al año. “Finalmente vino un juez y comenzamos a contar mis plantas. Comenzamos un día a las 2 de la tarde y terminamos a las 10 de la noche. Contábamos un cantero dentro de un lote de invernadero para ver si coincidía con nuestras anotaciones y no sólo coincidía sino que había algunas plantas más de las que decíamos”, dijo Palacios.

“Creo que ni nosotros podremos volver a batir ese récord, porque en ese momento la tonelada de limón puesta en fábrica estuvo en un muy buen precio durante 2 o 3 años”, agregó Palacios.
El vivero Citrus está ligado, sin duda alguna, a la historia del limón en Tucumán. “Fuimos y seguimos siendo proveedores de muchos productores y empresas agrícolas, no sólo en Tucumán sino también en Salta, Jujuy y también en el Litoral que de a poco van poniendo más porcentaje de limón que de naranjas, mandarinas y pomelos”, remarcó.
Palacios recordó que Tucumán se convirtió en limón gracias a una desgracia: el virus de la tristeza de los cítricos (CTV, por sus siglas en latín, Citrus tristeza virus), considerado uno de los patógenos más importantes de los cítricos por los daños que ha causado a nivel económico. “En 1945 entró al noroeste argentino y a Tucumán, de modo que los citricultores que tenían sus plantaciones de naranja, mandarina, pomelo y limón notaron que las plantas de citrus dulces se secaban y se morían, y en cambio las de limones son las que quedaban vivas”, describió el viverista.
“La mayoría de productores eran chicos, y hacían sus propias plantas. Particularmente la planta de limón no es una planta sino que son dos plantas en una. Entonces ellos injertaban sobre lo que se conseguía en cualquier parte de la provincia, que eran plantas de naranjo agrio y plantas de mandarino Cleopatra. Las plantas de limón injertadas sobre naranjo agrio estaban perfectamente pero todas las plantas dulces injertadas en naranjo agrio se morían, por ende los agricultores se volcaron a injertar mas limón. Y así se hizo Tucumán en el limón”, narró Palacios.
Debido al CTV, cobraron notoriedad los plantines como los que estaban disponibles en el vivero Citrus. “Los organismos nacionales controladores como el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) y el Inase (Instituto Nacional de Semillas) empezaron a hacer valer las leyes que existían en los países que trabajaban mejor que nosotros, para unificar la genética y evitar la contaminación con virus entre las plantas que se iban a exportar”, manifestó.
A partir del 2000 se empezó a exportar en mayor cantidad con el reingreso de Estados Unidos en el mercado del limón tucumano. “Los nuevos condicionamientos implican producción en macetas, en plástico y herméticamente cerradas para evitar también la contaminación por la enfermedad más peligrosa en este momento para el citrus: el HLB, una enfermedad muy maligna, principalmente para el limón, porque mata directamente a toda la planta”, describió.

Palacios indicó que el HLB “todavía no ingresó a Tucumán, Salta ni a Jujuy. Creo que esos serán los últimos bastiones a los que ingrese. Con el VTC y la cancrosis pasó algo similar, ingresó a todos lados pero a último momento ingresó a Tucumán”.
Luego, la provincia siguió un largo recorrido a través del cual se convirtió en industrializadora y también en exportadora de la fruta en fresco. En efecto, en 1960 abrió San Miguel, un par de años después lo hizo Citrusvil y en 1965 siguieron los Trapani.
Actualmente el vivero redujo el nivel de producción en comparación al 2012, debido a las nuevas normas internacionales que exigen que el cultivo se realice en invernaderos cerrados y no a campo abierto como se hacía.
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Julio Nieva, que es ingeniero agrónomo y se encarga del área de empaque de limones en fresco que tiene la empresa Nynagro en cercanías de San Miguel de Tucumán, guio a Bichos de Campo por el proceso industrial para vender el limón en fresco, que es el mercado minoritario de esa fruta cítrica. Tucumán, que es una de las grandes zonas productivas a nivel mundial, cosecha 1,4 millones de toneladas anuales de limón. Los de mejor calidad visual se destinan a este tipo de plantas de empaque, pero 1 millón de toneladas va a la industria juguera. De las 400 mil toneladas restantes unas 250 mil se venden al exterior, y 150 mil toneladas alcanzan y sobran (salvo años de mala cosecha, como el 2020) para atender el consumo interno.
La empresa Nynagro, ubicada en la zona de Los Nogales, tiene fincas distribuidas en la provincia en donde se esfuerzan por hacer el limón de mejor calidad, pensando ene el mercado de exportación, que lógicamente es el que mejor reditúa. Por eso su planta de empaque está muy enfocada a la selección de la mejor fruta. Los limones llegan en enormes bines recién cosechados desde las fincas y lo primero que se hace es una “preselección”, en donde se separan el limón que irá a la industria del limón para fresco.
¿Qué distingue a uno de otro limón? “Si bien internamente ambos limones son iguales, los separamos por características externas, ya sea por color, por algún defecto o forma. Nunca van a ver un limón deforme a exportación; ese limón se manda a industria”, comentó Nieva. A las características de color y calibre, se suman las llamadas enfermedades cuarentenarias, tales como cancro y mancha negra, y que también son motivo de separación. “Los limones que presenten signos de esas enfermedades directamente van a industria”, agregó.
Luego de esa primeras selección sigue el proceso de clasificación y embalado, donde a grandes rasgos se separa lo que es limón para mercado interno del que va a exportación.
Mirá la entrevista completa a Julio Nieva:
Cuando comienza la cosecha hacia marzo y abril, la primera selección que hacen en Nynagro y otros empaques tucumanos es por colores. “Separamos los limones en cuatro colores: amarillo que pasa directo a proceso, pinto que espera unos días, pinto oscuro que se coloca durante 2 o 3 días en cámaras (hasta que madure) y luego el verde oscuro que es aquel que está 4 o 5 días en cámaras con Etileno, cierta humedad y ventilación, de modo tal que acelere el proceso de maduración”, describió el agrónomo.
Los limones ingresan de las fincas a la planta -que es de tamaño mediano comparada con otras que existen en la provincia- en bins de 400 kilos cada uno y el proceso es de cerca de 30 bins por hora. “El proceso está mecanizado, tenemos una maquina con un programa mediante el cual le indicamos qué es lo que queremos que seleccione”, declaró el agrónomo. Sin embargo, se contratan muchas mujeres trabajando en la planta de empaque porque, según Nieva, “tienen el ojo mucho más fino, con lo cual ellas hacen un repaso de lo que hace la maquina y realizan correcciones si son necesarias”.
Al principio del proceso se observan dos grandes piletones. “En el primero se vuelca al fruta en agua con hipoclorito para hacer una desinfección de la fruta que llega del campo. Y en el segundo piletón se agrega bicarbonato, que sirve para curar las heridas, de modo tal que no ingresen patógenos y así evitar pudriciones que puedan aparecer en el empaque o en destino”, precisó.
Con respecto al uso de productos químicos, el encargado del empaque de Nynagro resaltó que “nos redujeron el espectro de productos a utilizar de modo que sólo aplicamos un fungicida durante el proceso para darle durabilidad a la fruta que llega a Europa”. Otro de los productos que asegura la durabilidad del limón es la cera, un producto que le da a la fruta ese brillo característico y que, a su vez, evita la deshidratación de la fruta que es el principal factor de deterioro, más allá de las enfermedades.

Del total de fruta que llega a la planta de Nynagro, la mitad se va para industria y la fruta que pasó la primera prueba, debe atravesar una segunda selección más fina. “Acá ya separamos mercado interno de lo que es exportación”, manifestó, pero aclaró que “no es mala la fruta que va a mercado interno. Lo malo de la fruta ya se fue a industria”.
Acerca de los requerimientos europeos, Nieva especificó que de acuerdo al tipo de cliente, por lo general les piden por color, por tamaño, por presentación (ellos tienen cajas de 6, de 15 y de 18 kilos) y por calidad.
Pero siempre se trata del mismo limón, el que se exporta y el que queda para el mercado doméstico. “Sólo cambia lo estético, pero el sabor es el mismo. Lo que hacemos es hilar más fino porque los europeos piden entre el 70% y 80% de calidad, pero en realidad la fruta que comemos acá tiene la misma calidad de aquella que va a exportación”, indicó el especialista.
La trazabilidad es un proceso presente en todo el proceso, desde la finca y hasta la planta de empaque. Opera con la llamada Unidad Productora (UP). “Cada finca o establecimiento tiene su UP designada. Los bins de 400 kilos ingresan a nuestra planta con un sticker que indica la UP señalando de qué finca es. Cuando exportamos los europeos pueden ver en el código de la caja, un código que les permitirá saber de qué establecimiento y lote es ese limón que compraron”, remarcó.
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]]>La entrada Federico Maranzana, de la empresa Nynagro, nos introduce en la cosecha del limón, que es clave para Tucumán por la alta demanda de mano de obra se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Entre muchachos que iban y venían cargando bolsones con limones que descargaban en los pallets que luego serían llevados hacia una planta de empaque que tiene la empresa en la misma zona, Federico nos explicó que si se piensa producir para el mercado en fresco un buen rendimiento a lograr debe rondar entre 45% y 50% de las frutas de cada árbol, dejando el resto para la industria. Para eso hay que extremar los cuidados y seleccionar la fruta en el momento preciso.
“Es todo cuestión de oferta y demanda, pero nuestro mayor interés es sacar la fruta fresca porque tiene mayor valor que si la entregáramos a la industria”, dijo Maranzana. Del 1,4 millones de toneladas de limones que se cosechan en Tucumán, solo 250 mil toneladas van como fruta fresca a la exportación y otras 150 mil toneladas se destinan al mercado local. El resto, casi 1 millón de toneladas, lo absorbe la industria.
Mirá la entrevista completa a Federico Maranzana:
Aproximadamente en una hectárea de plantas de limón se producen de 50 a 75 toneladas del cítrico, siempre dependiendo del tipo de plantación. En esos casos, el objetivo de Nynagro es que poco más de 35 toneladas por hectárea se destinen al mercado en fresco.
La cosecha del limón arranca a fines de febrero en la zona sur tucumana, donde suele haber mayor índice de lluvias, mientras que en otra zona ubicada más hacia el oeste de la capital provincial, la recolección empieza hacia fines de abril o principios de mayo y se extiende hasta fines de julio o agosto. “Hay varios cortes, pero el primero siempre es el que suele tener más cantidad y calidad de fruta”, aseguró el empresario.
Un aspecto característico del limón es que su cosecha es manual. “El cosechero tiene un aro de entre 60 y 64 milímetros y eso es lo que le dará la pauta acerca de cuál es el limón que debe cortar. Entonces el limón más chico queda en la planta y el otro se corta con tijera y va a su maleta”, describió. En sucesivas pasadas irán recolectando la fruta que va quedando, aunque cuanto más tiempo pasa peor es su calidad.
En cuanto al tratamiento de las plantas, Maranzana indicó que realizan una serie de cuidados agronómicos y culturales. “Se hacen aplicaciones de fungicidas e insecticidas desde el mes de septiembre hasta febrero o marzo. Obviamente, una finca preparada para exportación requiere de muchas más aplicaciones que una fruta preparada sólo para fábrica”, señaló.
Federico es uno de los cuatro hijos socios junto a su padre Nino. Una vez armada la sociedad con el nombre de Nynagro en el 2000, fueron agrandando la producción de a poco, hasta llegar a tener las 200 hectáreas actuales. La firma tiene tres fincas donde produce limones: Norma, Nino y La Soñada, pero además tiene campos en el sur tucumano, en localidad de Taco Ralo, donde produce granos -entre ellos la chía- y crían ganado, totalizando más de 4000 hectáreas.
La cosecha de la fruta es bastante particular, porque a diferencia de otras actividades zafreras que son estivales, el limón convoca mucha demanda de mano de obra en los meses de otoño e invierno. Los cosecharos, además, suelen comenzar a trabajar a mediodía y hasta las cinco de la tarde, cuando comienza a caer el sol. Usualmente las empresas contratan cuadrillas y tercerizan esa labor. Muchos de esos trabajadores continúan luego con la temporada de la frutilla o el arándano. Y ya entrada la primavera viajan a otras provincias, como Mendoza o Río Negro, para continuar trabajando en la cosecha de otras frutas.
El personal permanente de las fincas se ocupa, entre otras cosas, de la implantación de nuevas parcelas. La vida productiva de un limonero llega a los 25 años. En Nynagro intentan renovar el 5 al 10% de la superficie todas las temporadas.

“Cuando pones una planta de estas vos sabés que tenés que estar 30 años invirtiendo”, nos dijo Federico, que solo pide de los gobiernos mayor apoyo crediticio y obras de infraestructura que alivien los altos costos de exportación. Es lo que falta. Celebra en cambio que se hayan abierto muchos mercados.
-El limón es importantísimo para Tucumán en términos laborales y económicos. ¿Vos, como empresario, te sentís importante?
-Toda persona que pueda generar una trabajo suma. La actividad del limón es muy importante para Tucumán justamente por la demanda de mano de obra que genera. La cosecha es manual, así que cuando hay algún problema de mercados (como por ejemplo el año pasado, cuando la Unión Europea cerró las importaciones) se siente a nivel social. Los mercados hay que abrirlos y después hay que cuidarlos.
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]]>La entrada AgroEmpresas: La citrícola San Miguel prevé crecer en exportaciones mientras que Tomorrow Foods lanza su primera hamburguesa vegetal se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La compañía -que tiene operaciones en Argentina, Uruguay, Perú y Sudáfrica- planea comercializar 160.000 toneladas de frutas frescas a los cinco continentes. Se destacan la naranja, donde espera exportar un volumen superior al último año, con 45.000 toneladas, además de otras 37.000 toneladas de mandarinas.
Según explican desde la empresa, la producción en múltiples orígenes le permite mejorar el acceso a los mercados y mitigar los principales riesgos asociados a la actividad. Los principales destinos de exportación serán Norteamérica, Asia y Europa.
Particularmente, durante 2021 se espera que continúe el aumento en los volúmenes de ventas en Estados Unidos y China, dos mercados en los que San Miguel está presente a través de alianzas con los principales retailers.
Uno de los hitos del 2020 para la compañía fue la apertura del mercado chino para los limones argentinos, que llegan a los consumidores de ese país a través de revendedores mayoristas, canales online y las casas de té, que consumen mucho esta fruta.
En el país asiático la empresa está fortaleciendo su relación con uno de sus principales clientes, JD.com, el gigante del retail electrónico en China. Se proyecta un aumento de las ventas de naranjas, mandarinas, limones y pomelos a través de este canal. San Miguel también apunta a generar nuevos programas de venta con otros países asiáticos, como Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Japón y la India.
Por otro lado, la empresa también busca incrementar su presencia en Estados Unidos en alianza con las grandes cadenas. Allí principalmente apunta a crecer en el segmento de mandarinas premium, limones y palta hass, que produce en Perú.

Otra compañía que está en plena etapa de expansión a fuerza de inversiones es la local Tomorrow Foods, que recientemente inauguró en la provincia de Buenos Aires su laboratorio de investigación, desarrollo y formulación de ingredientes y soluciones proteicas de origen vegetal que tiene como objetivo desarrollar soluciones para la industria alimenticia.
En este marco esta semana lanzó al mercado su primer producto denominado SPV Burger, con el cual proyectan facturar entre 10 y 15 millones de pesos.
La SPV Burguer es una hamburguesa producida a base de proteínas de arvejas. Se trata de una fórmula libre de colesterol, grasas trans, gluten, y alérgenos, como así también es reducida en sodio, y apto vegano.
Tiempo atrás la empresa local consiguió la certificación ASC (Agricultura Sustentable Certificada) por parte de Aapresid, que le provee además alimentos de base vegetal y origen sustentable. César Belloso, ex presidente de Aapresid, es uno de sus principales accionistas.
De esta manera la compañía logró un plus respecto a sus competidoras ya que la gama de productos que ofrece -que incluye análogos de la carne, leche y huevo, entre otros- llevan el sello de “Agricultura Sustentable Certificada”, por lo que quien los adquiera estará eligiendo funcionalidad, sabor y bienestar pero además estará promoviendo una producción sustentable.
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