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La entrada Según Andrés Costamagna, este cierre de exportaciones interrumpió el único incentivo que tuvo el criador en 15 años: las compras de China se publicó primero en Bichos de Campo.
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Variación del Stock y Variación de la productividad del Stock. El stock ganadero luego del cierre de exportaciones de carne vacuna decretado por Nestor Carlos Kirchner el 9 de marzo de 2006, sufrió un proceso de liquidación junto a desinversión y desinterés por parte del sector productivo, basado en los bajos ingresos que percibía el productor al aumentar la oferta de ganado para el consumo interno.

El stock ganadero cayó y también cayó la cantidad de vientres, pero cayó más aún la cantidad de terneros. El productor ante la baja de sus ingresos debió ajustar los costos y esta reducción de costos implica una menor producción.
Adicionalmente se afectó la capacidad de producir carne del stock, disminuyendo el stock de machos y aumentando la participación de hembras a la faena, daño estructural a la producción de carne vacuna argentina.
El stock de novillos disminuyó de 4,9 millones de cabezas a 2,4 millones de cabezas, pérdida del 100% de machos adultos con destino a faena, afectando directamente a la industria, al consumo interno y a la posibilidad de generar ingresos por exportaciones de cortes de alto valor.
El peso medio de la res al gancho pasó de 232 kilos a 202 kilos, mostrando una caída de la producción individual y la producción media del stock.

Disminuir la cantidad de machos a la faena y aumentar las hembras a la faena trajo como consecuencia una caída directa de la producción de carne por animal, al igual que acelerar los tiempos productivos faenando animales de corta edad y bajo peso (ternero bolita).

El aumento de la oferta de carne vacuna se debió a un aumento de la cantidad de cabezas faenadas entre 2006 y 2009. Esto permitió un pequeño repunte del consumo de carne vacuna, pero no alcanzó para corregir la tendencia negativa desde 1990 a la fecha. El consumo interno de carne vacuna ha disminuido en los últimos 40 años como tendencia general, esto afecta las inversiones y productividad del sector por precios bajos.

Después de 13 años, en 2018 se alcanzaron los niveles de producción mensuales similares a los de 2005. La tendencia indicaba que durante el 2021 se podría mantener niveles de producción de carne mensuales similares al momento en que se decidió el cierre de las exportaciones en 2006.
El siguiente gráfico muestra la relación entre producción mensual, toneladas destino consumo interno por mes, toneladas exportadas por mes y consumo per cápita desde 1990 a 2020.

La actual caída del consumo interno ha sido similar cuando Argentina ha tenido crisis económicas graves, como en 2001/2002. En ese momento también surge la exportación como la manera de colocar los excedentes productivos ante la falta de poder adquisitivo de los argentinos, invirtiendo en la apertura de mercados e impulsando a la producción de novillos pesados.
En Argentina, el aumento de volumen de exportación se produce cuando existen excedentes que no son tomados por el mercado interno.
La aparición de China fue por efecto de la Peste Porcina Africana, que obligo al gigante asiático a importar cantidades importantes de carnes para abastecer a su población, y encontró en Sudamérica proveedores de bajo precio y volumen interesante de carne vacuna (Brasil, Argentina y Uruguay).
Efectos sobre la Cría y la relación ternero/vaca. Ambos momentos impactaron sobre la cría de manera directa. En 2006 de manera negativa, el ingreso de China en 2016 de manera positiva.
En 2006 el productor, al recibir bajos ingresos, optó por baja de costos afectando directamente la relación ternero/vaca, que cayó a valores promedio del 58%.
Entre 2016 y 2020, la incorporación de China como destino de las exportaciones argentinas permitió pasar del 60,5% relación ternero/vaca al 65,1% del 2020. China resultó así un acelerador eficaz para un cambio de tendencia y aumento de eficiencia de los rodeos de cría, efecto que el consumo interno nunca logró.

Este indicador de la productividad de la cría pasó de 58,46% en 2005 a 65,1% en 2020. El menor valor ocurrió entre 2009 y 2010 como resultado de la sequía del 2008/2009.
No hubo ningún incentivo para mejorar la productividad de la cría desde 2005 hasta 2016, con valores que rondaban entre 58 y 60,5%. Recién con la aparición de China se activan los procesos de inversión en el criador permitiendo una mejora que aparece con tendencia positiva a alta tasa desde 2018.
Las principales provincias productoras argentinas, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos incorporaron rápidamente tecnología de procesos y de insumos, lo que permitió un aumento significativo en corto tiempo.
Conclusiones:
La solución propuesta por el Gobierno Argentino, encabezado por la diputada Fernanda Vallejos y la secretaría Paula Español sólo puede titularse: “Hambre para hoy y hambre para mañana”.
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