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lucas borras – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 11 Aug 2021 23:19:39 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png lucas borras – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 El investigador Lucas Borrás volvió esperanzado al país en 2008, pero ahora regresó a Estados Unidos de manera definitiva http://wi631525.ferozo.com/el-investigador-lucas-borras-volvio-esperanzado-al-pais-en-2008-pero-ahora-regreso-a-estados-unidos-de-manera-definitiva/ Wed, 11 Aug 2021 19:00:24 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=76154 La segunda partida de Lucas Borrás fue la definitiva. Mientras cursaba la carrera de Agronomía en la Fauba, hizo una pasantía en una empresa semillera y decidió que se dedicaría a la investigación. Una vez recibido, realizó un doctorado en Ciencias Agropecuarias con una beca del Conicet En 2004 –con la ciudadanía estadounidense por parte […]

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La segunda partida de Lucas Borrás fue la definitiva.

Mientras cursaba la carrera de Agronomía en la Fauba, hizo una pasantía en una empresa semillera y decidió que se dedicaría a la investigación. Una vez recibido, realizó un doctorado en Ciencias Agropecuarias con una beca del Conicet

En 2004 –con la ciudadanía estadounidense por parte de madre– se radicó en Estados Unidos para trabajar en una empresa semillera y posteriormente se desempeñó como docente en la Universidad de Iowa. Todo indicaba que su vida iba a transcurrir allí.

Pero a fines de 2008 decidió regresar a la Argentina a través del “Programa Raíces”, que se propuso repatriar científicos de diversas disciplinas.

Con un puesto de investigador del Conicet y de la Universidad Nacional de Rosario, logró formar un equipo (Grupo de Investigación en Manejo y Utilización de Cultivos Extensivos) dedicado a optimizar las producciones de maíz, sorgo y soja, no solamente en el ámbito académico, sino también interactuando con productores e industrias para que el conocimiento producido genere valor agregado.

Lucas, quien tiene un índice Scopus de 24 (es decir, es “groso” en el ámbito científico), trabajaba a dos manos tanto en investigación como en docencia y asesoramiento a compañías privadas. Le iba muy bien. Pero un día, junto a su esposa, dijo “basta” y comenzó a armar las valijas para volver a EE.UU.

“La situación argentina en algún momento nos empezó a preocupar. Considero que la Argentina no está bien”, explicó Lucas, quien se integró tres meses atrás al departamento de Soluciones Agronómicas Digitales de Corteva, localizado en la comuna de Johnston, al norte de la ciudad de Des Moines, Iowa, en pleno “corazón agrícola” de EE.UU.

“Mi opinión es que, aunque seas millonario y te vaya muy bien en la Argentina, no te está yendo bien, porque el riesgo que tomás cuando parás en un semáforo por la noche, por ejemplo en el Gran Rosario, lo toman todos, más allá de dónde vivan”, expresó a Bichos de Campo.

Llegaron justo cuando terminaba el ciclo lectivo, de manera tal que su hija mayor, quien ya tiene seis años, empezará el colegio en los próximos días, mientras que el más pequeño tiene dos años. En el Midwest, a diferencia de otras regiones de EE.UU., la mayor parte de la gente no habla castellano, pero los chicos, por su corta edad, aprenden inglés aceleradamente de manera natural.

“La decisión la tomamos por una cuestión de expectativa futura de la Argentina y, teniendo chicos, y se acreciento eso, especialmente en función de que aún son pequeños”, comenta.

“Tengo 47 años y nos dio la sensación de que si no nos mudábamos ahora, luego iba a ser muy difícil poder hacerlo. Cuando te mudás muy tarde, después es muy difícil armarte una jubilación acá”, añade.

El jefe de Lucas –Carlos Messina– también es argentino. El área en la que trabaja los agrónomos son minoría, porque la mayor parte de los puestos están integrados por biólogos, matemáticos e informáticos, pues la misión que tienen entre manos es diseñar modelos predictivos, a través de la gestión de grandes bases de datos e inteligencia artificial, con el propósito de realizar simulaciones orientadas a validar tecnologías sin tener que recurrir a ensayos a campo. Es decir: ahorrar décadas de tiempo al probar en computadoras lo que tradicionalmente se hace campaña tras campaña en el terreno físico.

“Nos dedicamos al diseño de modelos para generar predicciones de rendimientos en función de diferentes variables. Todo eso, que arrancó hace más de dos décadas con los modelos básicos de simulación, evolucionó mucho en los últimos años y ahora la agricultura digital puede hacer simulaciones incluso considerando la componente genética”, explica.

La comuna de Johnston es muy agradable y apacible. Lucas va en bicicleta al trabajo, el cual, por sus características, es de orden global, pues está dedicado a atender las necesidades de distintos grupos de investigación de Corteva ubicados en diferentes partes del mundo.

Su esposa, ex investigadora del Conicet, se dedica a organizar la vida de la familia en el nuevo ámbito (ninguna mudanza es fácil y mucho menos si la misma implica un cambio de hemisferio), mientras realiza el papeleo para poder comenzar a insertarse laboralmente en la zona.

“Si en algún momento tengo alguna duda de la decisión tomada, leo los diarios argentinos y en un minuto se van”, confiesa Lucas.

Lucas Borrás investiga los maíces para consumo humano: ¿Sabían que los ‘corn flakes’ que se comen en Europa son de maíz flint producido en la Argentina?

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Lucas Borrás investiga los maíces para consumo humano: ¿Sabían que los ‘corn flakes’ que se comen en Europa son de maíz flint producido en la Argentina? http://wi631525.ferozo.com/lucas-borras-investiga-los-maices-para-consumo-humano-sabian-que-los-corn-flakes-que-se-comen-en-europa-son-de-maiz-flint-producido-en-la-argentina/ Wed, 15 Jul 2020 14:41:39 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=43230 Lucas Borrás es un especialista en maíces especiales no GMO (no transgénico), que se utilizan ya no como forraje sino para consumo directo humano. En este terreno, un nicho que explota bien la Argentina es la producción de maíz flint (colorado duro). Esta especialidad ocupa cerca de 120 mil hectáreas en el país y tiene […]

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Lucas Borrás es un especialista en maíces especiales no GMO (no transgénico), que se utilizan ya no como forraje sino para consumo directo humano. En este terreno, un nicho que explota bien la Argentina es la producción de maíz flint (colorado duro). Esta especialidad ocupa cerca de 120 mil hectáreas en el país y tiene como principal mercado la Unión Europea (UE). Allá se utiliza dicho grano para la elaboración de los populares ‘corn flakes’ o copos de maíz. Borrás contó que la totalidad de lo que se consume allá tiene origen en la Argentina.

“El copo de maíz no es más que un endosperma entero de maíz (interior del grano) cocido, aplanado y tostado. Para eso se necesita un grano duro, para que el copo sea grande y crunchy (crujiente), y por ende que permanezca el mayor tiempo posible así dentro de la leche”, explicó Borrás a Bichos de Campo.

Todas esas características las cumple perfectamente el maíz flint que se cultiva en la Argentina, el cual se exporta en casi su totalidad a Europa. Lo que queda en el mercado doméstico también puede ser encontrado como polenta, ya que para elaborar ese alimento también se precisa de un grano duro.

Mirá la entrevista con el docente de granos en la Universidad de Rosario:

Siguiendo con los maíces especiales, el pisingallo con destino pop corn sería el que sigue en importancia de producción argentina, con 60 mil hectáreas ocupadas, la mitad de lo que se hace con flynt. También tiene como destino principal el mercado de exportación.

Otro nicho que viene ganando terreno es el del maíz orgánico con destinos específico. En este caso, el rpoductor no puede utilizar ningún agroquímico o fertilizante inorgánico.

Borrás destacó que el universo de maíces especiales es enorme. “Existen variedades con más zinc, más proteína, aceites determinados o colores específicos”.

Le preguntamos por qué no se produce de modo extensivo otras variedades, como los maíces andinos. “El tema es encontrar el mercado, con toda la trazabilidad que conlleva la exportación, y que este pague el menor rinde obtenido de estos genotipos. Si le rinde 8 mil kilos menos que un dentado tradicional, el mercado debe pagar esta merma. El pisingallo rinde la mitad, y el flint 15% menos”, ejemplificó.

El investigador de la Universidad de Rosario, por último, destacó una curiosidad que a futuro podría crecer: “Hay un nicho de maíces azules, para hacer preparaciones con ese color natural. Son los que se utilizan en las tortillas azules que se ven en México, ya que hoy el mercado empieza a valorar mucho los alimentos naturales”.

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