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La entrada ¿En qué se relacionan el suero de leche y el trigo? En que el primero, usado como biofertilizante, puede mejorar el rendimiento del segundo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El suero de leche, que se obtiene durante la elaboración de quesos tras la coagulación de la leche, suele usarse como alimento para la producción porcina, si es que no se descarta. La Agencia de Extensión Rural (AER) del INTA 9 de Julio intentó buscarle un uso alternativo y experimentó con el producto en el Laboratorio “Los Cardales”.
“Realizamos una experiencia con una variedad de trigo sensible a enfermedades (DM Algarrobo) para tratar de visualizar su acción como bioprotector y también como biofertilizante”, explicó Luis Ventimiglia, jefe de la experimental del INTA. El lactofermento aplicado se obtuvo mediante un proceso de fermentación anaeróbica a partir de suero de leche, al que se le sumaron algunos productos minerales y melaza.

El ensayo comenzó en verdad para verificar si el producto tenía propiedades fungicidas. Por eso el terreno se dividió en dos lotes, uno recibió tratamiento y el otro no. Ambos sectores recibieron la misma fertilización a base de fosfato monamónico, urea y sulfato de calcio.
A su vez, ambos lotes se dividieron en seis parcelas diferentes. Una funcionó como testigo y en las otras cinco se administraron distintas proporciones del bioproducto para analizar la incidencia en el cultivo.
“Si bien pudimos apreciar que el producto no tuvo un efecto importante en el control de las enfermedades que se presentaron (mancha amarilla, roya de la hoja y roya amarilla), observamos un mejor comportamiento del trigo en el rendimiento, a medida que se utiliza mayor cantidad del lactofermento o cuando el mismo se aplica en forma secuencial”, señaló Ventimiglia.
“Existió un efecto del bioproducto en el metabolismo de la planta que permitió que se potenciara el rendimiento sustancialmente y esto pudo quizás mitigar indirectamente la acción negativa de enfermedades”, agregó el investigador.
Otro aspecto a destacar del trabajo es que a pesar de la acidez del lactofermento -4,5 de pH-, no produjo un quemado foliar, incluso en las dosis más altas. Las plantas mostraron un color intenso que los especialistas atribuyeron a los nutrientes que se aportaron en el laboratorio.
“Esta experiencia proviene de un ensayo exploratorio, pero no caben dudas que la información obtenida abre puertas para nuevas investigaciones que permitan ratificar los resultados obtenidos y seguir avanzando en esta línea de trabajo”, remarcó Ventimiglia.
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]]>La entrada Luis Ventimiglia: “Tenemos que ser más profesionales en el cultivo de soja” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En una charla organizada por Fertilizar, la ONG que agrupa a los proveedores de ese tipo de insumos del país, el técnico del INTA dejó claro que están dadas todas las posibilidades para crecer en rindes, desde el punto de vista genético y del ambiental. Mostró en su charla que existen rindes internacionales de soja que llegan a los 11 mil kilos/hectárea y que en el país se han visto casos 9 mil kilos de promedio en algunos lotes. “Y hemos visto en monitores de rinde de cosechadoras zonas que superan dicha marca”, desafió.
Entonces, la pregunta era obvia: ¿Por qué hay muchos campos que obtienen solo 3 mil kilos o menos de soja?
“El rendimiento no se construye con una práctica sola. No es solamente fertilizar adecuadamente. También hay que atender malezas, barbechos, realizar una siembra adecuada. Claro que tratamos con una producción a cielo abierto, en la que dependemos de la lluvia y hasta puede caernos granizo. Pero en aquellos años donde las condiciones se dan, ahí tenemos que potenciar los rindes”, explicó Ventimiglia a Bichos de Campo.
Escuchá la entrevista completa al profesional del INTA:
El técnico consideró que se debe poner la lupa en aquellos campos de buenas condiciones, en los que existen brechas de tal vez 2 mil kilos, para comenzaa a hacer bien las cosas. “No hay que ponerse a resolver cosas imposibles, como un campo lleno de sal en que quiero que crezca el pasto, sino apuntalar un campo bueno que obtiene 3 mil kilos de soja y puede llegar a 5 mil”, precisó.
“Tenemos que ser más profesionales, tanto el técnico como el productor. No es cuestión de sembrar de más para cubrirse de errores. ¿Qué sembrás? ¿De qué calidad? ¿Cuántos analizan semillas?”, interrpgó Ventimiglia, que insistió: “Tenemos un camino larguísimo pero se pueden achicar brechas”.
-¿Por qué el productor concibe a la soja como un cultivo de baja tecnología?- le preguntó Bichos de Campo.
-Porque la soja sin tecnología produce, a diferencia de otros cultivos. Arriesgan menos y se terminan conformando con menos. Y no sabe todo lo que está dejando de ganar. Una cantidad enorme para el país y alimentos para el mundo- respondió Ventimiglia.
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]]>La entrada Por no fertilizar bien, la Argentina pierde 5 millones de toneladas de soja cada año se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Jorge Bassi, el presidente de Fertilizar, describió resultados de ensayos realizados sobre 8 millones de hectáreas en diversas zonas del país, o cerca del 40% del total de superficie dedicada a la oleaginosa. “Nos dio que alrededor del 50% de la soja no se está fertilizando adecuadamente y eso se traduce en 5 millones de toneladas menos en rinde final”, describió.
“La industria se está perdiendo ese rinde y además una mejora de proteína en el grano, lo que le permitiría más facilidades para ubicar la harina”, contó a Bichos de Campo.
Aquí la palabra del presidente de Fertilizar:
Además, Bassi explicó que todas las tecnologías que se necesitan para revertir este cuadro están ‘muy maduras’ en el país y que el productor las conoce, pero que así y todo subfertiliza. Tampoco se debería a una cuestión de plata, pues resulta menos el costo de la inversión que lo que se pierde de ganar.

“Las mejoras pueden ir de 14 a 20 kilos más por hectárea, según la eficiencia de la aplicación del fosfato monoamónico. Si bien el precio de la soja ha bajado en el mundo y los insumos han aumentado, igual se paga con el retorno obtenido”, explicó Bassi.
El nutriente que más marca estás pérdidas es el fósforo. “Aconsejamos fertilizar según el análisis de suelo: con niveles bajos de fósforo hay que fertilizar como lo hacemos con el maíz y con niveles medios, usar el ‘arrancador’ que se usa comúnmente”, detalló Bassi.
“De todas formas, si bien el fósforo es el que está limitando hoy, hay que atender todos los nutrientes. La soja tiene un nivel muy alto de estos en el grano (37 % de proteína más mucho fósforo y azufre), de forma que habrá que acompañar con todos para que no comience a limitar otro”, finalizó.
En la misma reunión, la Asociación Fertilizar presentó a Luis Ventimiglia, especialista del INTA 9 de Julio. El experto dijo que en el mundo se obtienen máximos rendimientos en soja que llegan a los 11 quintales por hectáreas y que en el país hay muchos casos de productores que obtienen unos 9 quintales.
“Esto quiere decir que las posibilidades desde le punto de vista genético y ambientales están dados, y que el tema es cómo trasladar eso al gran cultivo, que no es una cosa fácil. Pero no nos cabe duda que podemos incrementar sustancialmente el rendimiento promedio que tiene el país”, explicó Ventimiglia a Bichos de Campo.
“Cuando entramos a unir factores de producción, no son 3 mil kilos de soja los que podemos obtener sino mucho más. La fertilización es un elemento más que tenemos, pero no soluciona todo. Se requiere de una sumatoria de factores que hacen que podamos alcanzar un mejor rendimiento”, indicó el especialista.
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