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La entrada Luis Villa, un agrónomo molesto con la grieta entre campo y ciudad: “Veo que hoy la verdad no interesa y se dice lo que es útil para cada uno de forma seductora” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-¿A qué se debe ese sentimiento de extrañeza con Rosario?
-A varias cosas. En parte al gran crecimiento de la ciudad, al alto nivel de violencia general y, sobre todo, al nivel de agresión del citadino contra “el campo” y toda su gente. Y lo peor de todo es que hay muchas personas que no sólo desconocen la actividad agropecuaria sino que parecen estar orgullosas de no saber…
-¿Cómo se manifiesta esta situación?
-Sufrimos insultos, desprecios, hay una agresión permanente. Todo el tiempo nos enrostran algo, denostan al agro y cuando uno ve en qué se basa la descalificación se comprueba que es algo muy básico. Por ejemplo, con el tema de los incendios en las islas fue terrible…
-¿Los acusaban todo el tiempo?
-¡Sí y hasta los amigos! Y es absurdo porque en Rosario tenemos un aire muy contaminado por el cual todo el mundo culpa a la ganadería y a las quemas cuando en realidad la causa es la emisión de los vehículos gasoleros en mal estado. Desde hace unos 15 años no se hacen multas por esto en Rosario. Entonces, cada vez que surgen muchos casos de personas con problemas respiratorios nos echan la culpa a nosotros, sin conocer la realidad.
-¿Cómo se llegó a esto?
-Estoy sorprendido. Creo que la relación de la ciudad con el campo hace rato que no era buena pero el quiebre se dio en 2008, a los pocos meses de la 125, cuando Cristina le pidió a Graciela Ocaña que iniciara un estudio sobre el impacto de los agroquímicos en la salud humana y se creó una Comisión al respecto. Recuerdo que en 2010 uno de mis sobrinos cumplía años, yo fui a llevar a mi madre y unos estudiantes que habían cortado una calle dejaban pasar a los autos pero como yo estaba en camioneta me pararon, se subieron a la caja y me gritaban: “Vos sos del campo”. Incluso amigos de toda la vida han adquirido un nivel patológico de locura que es casi faltarse el respeto a sí mismos.
-¿Es una cuestión de propaganda, entonces?
-Hay una cerrazón tan infantil en los dichos que si es mi amigo no le digo nada porque no me quiero pelear, y si no lo conozco… ni quiero conocerlo y sigo de largo. Siempre hay uno que es más fanático que el otro, es como una competencia a ver quién va más allá. Hay hasta quienes promueven no comer carne cuando es una industria que mueve 1 trillón de dólares a nivel mundial (trillón sajón: millón de millones, como se habla en Finanzas) y que genera millones de puestos de trabajo en todo el mundo, sin afectar al ambiente.

-¿Vivimos una era de fanatismos?
-Totalmente: cuando pase el tiempo lo vamos a ver con perfecta claridad. Y a esto se le suma que vivimos una época donde la rigurosidad no importa mucho. En 2011 Mempo Giardinelli decía que hay arsénico en el agua del Chaco por culpa del glifosato. Con otro ingeniero agrónomo nos contactamos con él y le dijimos que no es cierto, que se trata de una cuestión geológica que no tiene nada que ver con el uso de la tierra. Se lo explicamos técnicamente y con detalles pero él siguió diciéndolo… a lo mejor porque le convenía para fortalecer su mensaje, no lo sé. Entonces, veo que hoy la verdad no interesa: se dice lo que es útil para cada uno y de forma seductora, nada más. Y esto ocurre en muchos temas porque las inexactitudes alimentan la militancia que quiere tener cosas para repetir.
-¿Considera que esto es algo planificado?
-La estrategia es clara: tener un enemigo para echarle la culpa. Así se sostiene la discusión nosotros-ellos y el campo paga las consecuencias. Evidentemente el relato funciona, no la rigurosidad de la información.
-Con respecto a la rigurosidad de datos, usted afirma que en Argentina se desperdicia el 12% y no la tercera parte de lo que se produce, como se escucha decir…
-Así es. Todo surge porque la FAO realizó un estudio que indicó que un 33% de los recursos no se aprovechaban totalmente, lo que es muy distinto a decir que se desaprovechan por completo y única o mayormente en la etapa final, cuando están listos para su consumo, crudos o cocinados. A nivel mundial el desperdicio neto es de 17 o 18% y a nivel nacional, de 12%. Ahora bien, ¿cuándo empieza el desperdicio? Si se miden pérdidas desde el momento inmediato a la cosecha, como es frecuente, hay un 6 o 7% de pérdidas tanqueras adentro que son difíciles de revertir; siempre queda algo en el campo, es inherente a la producción primaria. Hay quien con mala fe mide el producto tal cual y no en materia seca. En una verdulería hay mermas importantes, por cada 100 kilos comprados se facturan 60. Pero una parte es desperdicio propiamente dicho y otra es evaporación del agua. Es clave conocer el criterio concreto de cada publicación. Yo diría más bien que en nuestro país aprovechamos el 88% de lo que producimos y que sin duda podríamos aprovechar algo más.
-¿Qué opina de la Agroecología?
-Que es una rama de la Agronomía, es la visión sistémica dentro de la producción agropecuaria. El sentido que se le da en el habla actual es de un sistema de producción (lo cual es un error porque es una disciplina, no un modelo) que contiene una autolimitación poco racional, la de no querer usar la mayoría de los insumos disponibles. Me parece absurdo que haya una Dirección Nacional de Agroecología a nivel ministerial… es como si hubiera una Dirección de Fitopatología… Es un tema del INTA, no del Ministerio. La Agroecología tiene muchas cosas interesantes como los policultivos y los polinizadores, pero lo que no acepto es el dogmatismo de no querer usar insumos: un buen productor rota bien y sabe cómo aplicar fitosanitarios y no hay ningún problema. En cambio, la Agricultura Biodinámica es una pseudociencia que se basa en postulados irracionales como la posición de los astros; no tiene ningún asidero técnico. Acá se lo ve como algo novedoso, siendo que es de 1920. En fin…
-¿Y la producción orgánica?
-Creo que es un snobismo para un 3% de la población. Por suerte ya no se dice más eso de que los productos orgánicos son nutricionalmente superiores a los otros, porque no es verdad. Al mismo tiempo, pienso diferente de la Permacultura, que es muy valiosa y un ideal al cual querer llegar, porque a través de la rotación, fertilización y otras herramientas se logra un excelente manejo de las producciones. Hay mucho por investigar todavía.

-Pero hoy se habla bastante del daño que provocan los agroquímicos…
-El impacto ambiental de los fitosanitarios que se usan hoy es mucho menor que el de años atrás y se usan cada vez en menor cantidad, así que es innegable que el sector va mejorando. La productividad dio un gran salto: entre 1960 y 2010 la frontera agropecuaria creció un 12% en el mundo y la producción se triplicó, pero no se habla de eso. Siempre se castiga al agro… La agricultura emite el 24% del total de las emisiones que tal vez estarían generando parte del incremento de la temperatura promedio. Esas emisiones vienen bajando, se estima que en unos años serán de apenas el 6 o 7%, en buena medida porque la productividad está creciendo. Mientras, otros sectores continúan incrementando sus emisiones en valor absoluto.
-Si hay tanto bueno para mostrar, ¿por qué el campo no llega al urbanita con su relato?
-Porque me parece que el sector tiene un desconocimiento profundo sobre la comunicación… y también cierto desinterés. Hay algo de comodidad en dejar las cosas como están aunque nos juegue en contra y por cómo viene todo parece que va a empeorar.
-¿Tan así?
-Somos una sociedad subdesarrollada y mediocre, y en algún punto nos gusta. No tenemos ganas de progresar, en el fondo no nos interesa. En el sur de Santa Fe, desde 1998 hay 100.000 hectáreas de suelo clases I y II que está bajo el agua o severamente afectada, debido al crecimiento de la laguna La Picasa. La Provincia, la cadena de valor y los productores han sufrido unos 400 millones de dólares de lucro cesante y no hay un plan para revertir esta situación aunque se puede hacer de manera bastante sencilla; no se necesita mucho pero sigue así, como si nada. Entonces, ¿si no podemos resolver algo tan simple, cómo nos podemos adentrar en temas más complejos?
La entrada Luis Villa, un agrónomo molesto con la grieta entre campo y ciudad: “Veo que hoy la verdad no interesa y se dice lo que es útil para cada uno de forma seductora” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Luis Villa recomienda prepararse para el debate ambiental: Imagina que la ganadería deberá ceder hasta 20 millones de hectáreas para áreas protegidas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bichos de Campo lo consultó sobre un tema que cruza varias agendas, que es la emisión de Gases de Efecto Invernadero, unificados para su medición en el Carbono. Las preguntas eran cuáles son las responsabilidades del agro y las de otras actividades, y qué posibilidades de recaptura de esos gases existen.
Villa dijo que primero hay que explicar por qué el agro está vinculado con este debate ambiental sobre el calentamiento global. Se trata de la teoría predominante -hay varias dando vueltas- respecto de por qué se produce el cambio climático. esta teoría dice que el incremento de dióxido de carbono, metano y dióxido de nitrógeno (los principales GEI) liberados a la atmósfera son la causa central del aumento de la temperatura en el planeta.
“Son varias teorías más que buscan explicar cierto fenómeno. De momento es eso, nada más que teorías que se volvieron dominantes y que tienen varios modelos que intentan llevar a la práctica cierto nivel de predicción. Lo cierto es que que la temperatura de la atmósfera aumenta 0,2 a 0,3 grados por década y como (a la par) aumenta el dióxido de carbono, se los vincula”, explicó Villa.
Mirá la entrevista completa con Luis Villa.
El agrónomo cree que el aporte del agro a esa contaminación es mucho menos del que pesa sobre otras actividades humanas. Además explicó que las emisiones de metano que se le atribuyen a la ganadería deben ser relativizadas. ¿Por qué? Porque una molécula de carbono que se emite en el eructo de una vaca ya estaba en el círculo entre océano, tierra y aire, mientras que la que emite la producción de combustibles fósiles es una emisión nueva, que se agrega a las anteriores.
“Si la acción humana genera una emisión de 1 a 1,5 Gigas de toneladas de carbono por año por el mal uso y se pudiera revertir eso a menos de 1 o 1,5 Gigas, y de emitir pasáramos a secuestrar (los gases), sería muy bueno para los suelos”, pues se ayudaría a recomponer la materia orgánica que se ha ido evaporando y perdiendo por diferentes razones, apuntó Villa.
Pero aclaró: en términos de evitar el calentamiento global lo que puede hacer el sector agropecuario es “más motivacional” que efectivo, pues el campo genera apenas el “15/20% de lo que se emite por combustibles fósiles y por lo tanto no estaríamos estamos cambiando la ecuación, aunque si ayudando a los suelos”. La clave pasa entonces por detener las emisiones que se originan en el uso del petróleo y sus derivados.
En los debates públicos y mediáticos, sin embargo, en los últimos años se instaló como idea dominante que el agro es el gran responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero. “Es un tema recurrente. Para hablar en números redondos, si la humanidad emite 10 Gigas de carbono incremental por uso de combustibles fósiles, el agro es responsable de 1 a 1,5 Gigas, lo que es muy poco”, explicó Luis. En este aporte menos, además, “la actividad de animales de rumiantes es menos significativa aun”.
Pero, objetivo como pocos ante estos datos, Villa reconoció que “sí podemos decir que la ganadería está ocupando demasiado espacio. Antes ocupaba 600 millones de hectáreas y ahora 3.500 millones. Quizás debamos retroceder y esta pandemia va a dejar ideas que van a tomar fuerza, como la que va a enfatizar en duplicar las áreas protegidas de la superficie terrestre”, advirtió.
En el caso de la Argentina, añadió, “la ganadería ocupa acá 120 millones de hectáreas y no tendría grandes problemas en devolver 10, 15 o 20 millones a un buen esquema de ordenamiento territorial, que debería contar con buenas leyes”. En este sentido, Villa fue muy crítica con la vieja Ley Bonnaso, de 2006, que reguló sobre los bosques nativos. También con los proyectos de ley de Humedales, que están dando vuelta por el Congreso y tendrían un impacto muy restrictivo.
Villa contó cómo se imagina esa ganadería más acotada. “De dos formas: con recrías que serán pastoriles, vacas que sean fértiles y longevas y, en el final, cuando un bovino es muy ineficiente en los desplazamientos es más lógico acercarle el agua, la sombra y la comida, es una combinación de los sistemas”. Así, no descartó que el feedlot siga ocupando parte del negocio.
-¿Están las instituciones vinculadas al agro a la altura de estas discusiones? ¿Mantenemos un debate coherente?
-No. Y ni siquiera aprovechamos antecedentes valiosos que apoyen estas ideas, como por ejemplo lo que se está haciendo en la provincia de Formosa con el ordenamiento territorial, o en el Chaco paraguayo donde se incrementa la producción y productividad y se crea riqueza, trabajo y divisas, peroal mismo tiempo sube la biodiversidad. Son compatibles ambas ideas y acá ni se tienen en cuenta. Siempre parece que se parte de cero y me preocupa la absoluta desorientación a la hora de caracterizar los problemas. No podemos siquiera tener pensamiento abstracto y convivimos con alta agresión y poca propensión al dialogo.
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]]>La entrada Presente y futuro de Vicentin según Luis Villa: “Ningún default de esta magnitud fue resuelto mediante un concurso” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La era del conocimiento. Indigo Ag es la firma de AgTech más grande del mundo, la única en el sector que es un Unicornio. Vale unos 4.000 millones de dólares, más del doble que la suma de Cresud, Adecoagro, Ledesma, Molinos Río, Molinos Agro y Vicentin SAIC.
El comercio de granos no es lo que era. Los granos son un commodity y el comercio de granos también lo es. Eso explica la reestructuración y menor valor que se observa en ADM, Bunge, Glencore, Wilmax, Olam, Cargill y Dreyfus.
Glencore está en un proceso de desendeudamiento, partiendo de los actuales 35.000 millones de libras (casi 43.700 millones de dólares) que constituyen su deuda actual valuada a Valor Presente. Tiene unos 2.200 millones de dólares en efectivo, imprescindibles para su funcionamiento; su deuda neta es de 41.500 millones.
Concursos y quiebras. En el mundo no hay leyes de alta calidad respecto de este asunto.
El modo en que un país conduce sus procesos de Concursos y Quiebras dice mucho acerca de su cultura aplicada a negocios. En Francia el poder está en la empresa, privilegiando su continuidad y debilitando a sus acreedores. En el Reino Unido sucede lo opuesto, las empresas son liquidadas en un proceso sumarísimo. En Estados Unidos todo el poder recae en el Juez.
En Francia hay mayores costos en los préstamos y menor propensión a tomarlos, en el Reino Unido se cometen errores irreversibles, liquidando prematuramente empresas viables que sólo presentaban falta de liquidez.
En Estados Unidos todo funciona bien cuando el Juez acierta la estrategia. Pero es frecuente que un Juez crea erradamente en la viabilidad de una compañía y se convenza de lo contrario luego de destruir millones de dólares, que deberían haber ido a los acreedores mucho antes.
En nuestro país el proceso es lento, hay un exceso de margen de maniobra para los abogados participantes.
Nuestra ley incluye variantes, tal vez demasiadas, algunas mutuamente excluyentes como el Concurso, el APE (el Acuerdo Preventivo Extrajudicial) y el Cramdown, y otras complementarias (como el Comité de Acreedores, entre otras).
La seguridad jurídica en nuestro país. Lejos de ser “un concepto horrible” como dijera Axel Kicillof, es un factor clave para facilitar el ahorro, las inversiones a largo plazo y la innovación. Un ejemplo de falta de esa seguridad es la Ley de Expropiaciones 21.499, un Decreto Ley de 1977, de mala calidad.
Información pública y publicada. Por información pública debe entenderse a toda aquella que ha sido formalmente incorporada a los Prospectos de Emisión de Acciones, Obligaciones negociables (ON), Fideicomisos financieros (FF) y demás instrumentos de la Oferta pública, regulados en nuestro país por la CNV y a toda otra información posterior relacionada.
Como información publicada conviene interpretar a los anuncios y concreciones que llevan a cabo las empresas.
Hay mucha información pública y publicada respecto de Vicentin SAIC porque concretó 8 emisiones consecutivas de Fideicomisos Financieros.
Está disponible al público el Suplemento del Prospecto del Fideicomiso Vicentin Exportaciones VIII, con el resumen del balance anual cerrado el 31 de octubre de 2018, auditado por KPMG. Los Valores de Deuda del FF han tenido Calificación de riesgo periódica por parte de Fix SCR, comenzando con el Full Rating Report de abril de 2019.
Una ON disfrazada de Fideicomiso. Los FF de Vicentin implicaban una obligación de hacer, en lugar de la esencia misma de un FF, que es asumir una obligación de dar. Por eso el Fiduciario no pudo ejecutar garantías que estuvieran fuera del Patrimonio de Vicentin SAIC. Los 2 pagarés emitidos como garantía por Vicentin SAIC han sido incorporados al Concurso.
Se hizo costumbre constituir FF con obligaciones de hacer, lo que en la realidad es una ON encubierta (sin que por ello sea ilegal). Se buscaba eludir el famoso artículo 20 de la Ley de Mercado de Capitales de 2012 (ya reemplazado) y evitar el riesgo de un Veedor o de un Interventor (las ON estaban alcanzadas, al igual que las Acciones; no así los FF).
La situación de Vicentin. Las empresas en las que Vicentin SAIC participa totalizan una capacidad diaria de molienda de 34.500 toneladas de soja.
La facturación creció significativamente, pasando de menos de 2.250 millones de dólares en el ejercicio cerrado en octubre de 2016 a un estimado de más de 3.400 millones en el que cerró en octubre del año pasado.
Buena parte de estas altas tasas de crecimiento se financiaron con nuevo endeudamiento. Probablemente la Compañía haya estado destruyendo valor desde 2016, con préstamos con costos mayores que el resultado de la aplicación de los mismos (confirmando que se puede crecer, ganar plata, aumentar la liquidez y destruir valor, todo simultáneamente).
Así se llegó a una Deuda de aproximadamente 1.150 millones de dólares a Valor Presente (aunque probablemente sea menor, porque está faltando fijar el tipo de cambio correcto, detraer intereses implícitos y corregir sumas de plata de hoy con plata de un futuro lejano).
Hay deuda con garantías reales, como las de la Banca internacional y local; hay deudas quirografarias (las de los productores, acopios y otros proveedores); hay deudas con un tratamiento jurídico intermedio (AFIP, comunas y municipios, seguridad social) y está la deuda originada en el incumplimiento del FF VIII.
La compañía vio erosionada su posición de caja a partir de mediados de agosto. Influyeron los Defaults del comercio granario y la perspectiva de un incremento en las alícuotas por exportación (también influyó la eliminación del diferencial arancelario a partir de septiembre de 2018).
La liquidez mermó unos 90 millones de dólares cada 30 días, partiendo del escenario inmediato a las PASO.
Se habla de todo, menos de lo importante. ¿Se pretende capitalizar a la compañía? Vale decir, ¿se busca una empresa más grande? ¿O el aporte de capital sería retirado por los accionistas actuales? En este último caso la empresa tendría el mismo tamaño, con otros dueños.
¿Cuánto vale la compañía? Desde el Gobierno se dice que marcha indefectiblemente hacia la Quiebra (lo cual es inválido como argumento, porque el futuro es incierto) pero a su vez se dice desconocer su valor.
Valuación. Conviene aplicar algún mecanismo de descuento de un proyectado de Flujos futuros de fondos y también recurrir a comparables.
El caso comparable con Vicentin SAIC es Molinos Agro SA, ticker symbol MOLA (no confundir con Molinos Río de la Plata SA, MOLI).
Buena parte de los números de hoy de MOLA multiplicados por 2,75 describen bien los valores en dólares del mejor momento reciente de Vicentin, hacia 2016 o 2017.
MOLA vale 200 millones de dólares. Tiene un activo que se explica por 70% de Deuda y 30% de Patrimonio neto (prácticamente las mismas proporciones de Vicentin SAIC).
MOLA tiene 55 millones de dólares en efectivo y un EBITDA de 70 millones (en el caso del EBITDA sería razonable multiplicar por 3,25 o más). El EBITDA es la ganancia antes de pagar intereses e impuestos y antes de amortizaciones, que son un costo deducible para la compañía pero no han sido pagadas.
Mediante el método de descontar flujos, se puede estimar que Vicentin tenía un valor superior a 550 millones de dólares en 2016 (similar a usar a MOLA como comparable). Los errores propios y el deterioro del clima de inversión llevaron ese valor a una merma considerable luego de octubre de 2019.
El daño reputacional causado por el default, por los nuevos errores de Accionistas, Directores y Asesores de Vicentin SAIC y por la intención del Gobierno de intervenir y de expropiar, llevaron el Valor a una cifra menor pero bastante mayor que cero, si se ve a la empresa como un sistema, donde el resultado es diferente al valor de los activos tangibles e intangibles vendidos de a uno para pagar deudas y buscar un remanente.
La posición y capacidad del Gobierno. El Gobierno se ve a sí mismo con capacidad de “salvar” a la compañía y de generar un futuro virtuoso, mejorando el ritmo de liquidación de divisas, “haciendo cosas con el trigo” (Presidente Fernández dixit), logrando también varios objetivos más. La realidad es totalmente diferente.
Aerolíneas Argentinas pierde 3 millones de dólares por día. Vicentin en manos estatales correrá una suerte similar. Glencore puede ser un caso “testigo”.
Glencore es una empresa minera y cerealera que tiene los intangibles que el Estado argentino probablemente nunca tendrá y con seguridad no logrará en el corto plazo (no se puede fabricar una mesa FOB de la noche a la mañana y operar al nivel requerido).
Glencore facturó 215.000 millones de dólares en un año y obtuvo un EBITDA de 10.000 millones. Falta detraer intereses, impuestos, grandes mantenimientos de lo clavado y plantado y recursos para nuevas inversiones e incrementos en el capital de trabajo. Y también dividendos (los Accionistas tienen la mala costumbre de querer recuperar su inversión alguna vez).
El futuro deseable. Hay un único camino deseable para el futuro de Vicentin SAIC, que debe basarse en el APE y en que la compañía siga teniendo control de privados. Ese APE debería recibir modificaciones, a favor de los Acreedores.
Ningún Default de esta magnitud fue resuelto exitosamente en nuestro país mediante un Concurso. Es bueno que se conforme una Compañía más grande, con un Estatuto más moderno, con cláusulas de Buen Gobierno Corporativo (drag-along rights, tag-along rights y varias más), con la incorporación de nuevos Accionistas, con un adecuado Private Placement Memorandum (PPM).
Un PPM (el equivalente a un Prospecto de Emisión, pero dirigido a la oferta privada) es más que un Plan de Negocios, porque mientras éste ve sólo el lado izquierdo del balance, el PPM describe mucho más, incluyendo la Política de Financiamiento, la Política de Dividendos y el modo en que se tomarán las grandes decisiones.
El Banco Nación no puede capitalizar acreencias, pero esta limitación puede resolverse sin perjudicar al Banco.
El Estado Nacional le debe a la Provincia de Santa Fe unas 10 veces lo que Vicentin le debe al Banco Nación; sería deseable que resigne sus derechos económicos a favor de Santa Fe y sólo conserve alguna forma de Acción de Oro.
También es deseable que sean revisadas en profundidad varias cuestiones relacionadas con el comercio granario.
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]]>La entrada Luis Villa: “Es falsa la acusación de que la ganadería emite más gases que otras actividades, como el transporte” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La acusación (sobre la alta participación de la ganadería en las emisiones de GEI) es falsa, porque se basa en un trabajo que publicó la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación) en 2006, el cual se tituló ´La larga sombra del ganado´y el cual es por cierto, interesante y hay mucho para aprender. Pero hay también allí fragmentos que parten de una falsedad cuando sostienen que las vacas contaminan más que el transporte”, declaró Villa en Bichos de Campo.
El agrónomo agregó que “la medición en ese caso estuvo mal hecha, porque se hizo con dos criterios distintos. En el caso de la ganadería midieron todo el ciclo de vida. Es decir, las emisiones necesarias para elaborar los insumos y bienes de capital de la ganadería. Mientras que en el caso del transporte midieron solamente el combustible que se consume al desplazar el vehículo, pero no contaron todo lo que se emitió para fabricar las cubiertas, las chapas, el plástico y la electrónica que compone al vehículo. De hecho, ese punto era tan intrínsecamente errado, que la propia FAO tuvo que admitir el error”.
Escuchá la entrevista completa realizada a Luis Villa:
A partir de este dato de la FAO, falso, en palabras del ingeniero agrónomo, a la ganadería se le endilga ser responsable del 20% de los GEI en el Inventario Mundial, debido a las emisiones de metano de los rumiantes, a los que se les achacan mayores culpas que a todos los medios de transporte. Para Villa no se trató solamente de un error. “Realmente la política se coló sobre el final de un trabajo que era interesante desde lo técnico, y generó un alarmismo que, en estos tiempos de la pos verdad, es útil para quien quiere tener información que confirme lo que sólo quiere escuchar”, explicó el experto.
Pero tan grave fue el error que finalmente la FAO emitió un nuevo informe en 2013, desdiciendo aquello que había dicho en 2006, aunque Villa se lamentó porque “muchos siguen recurriendo a esa fuente original para decir algo que es falso”.
“Con esto no quiero decir que no haya impacto ambiental causado por la ganadería. Es sólo que no en esos niveles, sino que es responsable de aproximadamente el 4% y el 7% del total de emisiones de GEI de todas las actividades. Además, al igual que toda actividad agropecuaria, lo hace con una actividad decreciente. Todas esas mediciones se hacen bajo un esquema de inventario de gases que cada país presenta sobre sus actividades”.
Ver: Gran dilema gran: ¿Cómo medimos los gases de los bovinos?
Respecto de la propuesta del rabino Sergio Bergman para reducir las emisiones dejando de comer carne un día a la semana -el funcionario propuso “los lunes sin carne”-, Villa enunció que “si nuestro secretario de Ambiente tiene una real preocupación sobre el inventario de GEI, tendría que ocuparse de otras actividades que emiten mucho más que la ganadería, la cual, dentro de una década, terminará emitiendo entre 2% y 3% del total de GEI”, evaluó.
-¿Y por qué decrecen las emisiones GEI de parte de la ganadería, si es una actividad cada vez más importante y el stock de bovinos está en recuperación?- le preguntamos a Villa.
-La ganadería y la agricultura se están volviendo actividades más eficientes, por ende son las únicas que están bajando los valores absolutos de emisiones. Hoy todo el agro emite el 24% del total emitido por la actividad humana, pero ese nivel decrece cada vez más, y no lo digo yo, sino los informes del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, por sus siglas en inglés)- respondió.
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]]>La entrada Los emoji del agro: El asesor ganadero Luis Villa está 😬 por las oportunidades perdidas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Estamos tardando demasiado en ponernos de acuerdo entre todos los actores y terminamos siendo el país que menos invierte dentro de la región que menos lo hace”, dijo Villa.
“Hay que mejorar el clima de inversión. El empresario Pyme es un héroe nacional, hay que ayudarlo, ni ponerle trabas ni intervenirlo”, aclaró.
Aquí la entrevista completa:
“Ahora el presidente estuvo en Vietnam, se debe haber anoticiado de que sacaron 40 millones de personas de la pobreza en 20 años. Y nosotros la seguimos incrementando”, finalizó.
La entrada Los emoji del agro: El asesor ganadero Luis Villa está 😬 por las oportunidades perdidas se publicó primero en Bichos de Campo.
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