Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada Martín López, de la Bolsa de Cereales: “Para estimar la próxima campaña gruesa todavía estamos mirando mucho el clima” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La última zafra tuvo un título destacado: el maíz superó en volumen a la soja por primera vez en 23 años. Sí, desde la campaña 1996/97 que ganaba la soja, y por momentos con bastante diferencia. Es que el maíz se degradó mucho en épocas de altas retenciones y con su mercado exportador intervenido. Apenas se sembró en 3,4 millones de hectáreas en el 2013. Pero desde hace tres años ya que se sostiene arriba de las 6 millones.
Para cerrar esta campaña 2029/20 la Bolsa de Cereales calcula que el número será redondo: 50 millones de toneladas. La pasada había sido mayor: 50,6 millones. Pero la soja todavía ganaba, por eso no hubo título. Lo que sucedió es que este año la reina soja cayó de 53 millones a 49,6 millones de toneladas. Y en área, que había logrado superar las 20 millones de hectáreas años atrás, ahora está en 17,4 millones.
Ver: Agustín Tejeda Rodríguez: “Luego de 23 años, esta campaña tendremos más maíz que soja”
Claro que la diferencia de toneladas se da por el mayor rinde del cereal sobre la oleaginosa. “Esta campaña se dio un muy buen rinde en general del maíz, con 8 toneladas por hectárea de promedio. La soja anda entre los 3,3 a 3,4 toneladas”, identificó Martín López en diálogo con Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa con el agrónomo analista de la Bolsa de Cereales:
Para la campaña 2020/21, que arrancaría por septiembre con la siembra de los primeros maíces en el norte, desde la Bolsa porteña todavía no tienen pronósticos elaborados, pero López contó que lo que se impone en la decisión de los productores es la mirada de los pronósticos climáticos. Incluso por sobre los precios esperados para la forrajera.
Los pronósticos venían preocupando por el poco agua que se estaba acumulando en los perfiles, pero en estos días se están cargando un poco, sobre todo en la zona de mayor importancia actual que es la núcleo de la fina (trigo y cebada).
La recarga de los perfiles en los meses previos a la siembra gruesa irá definiendo la cantidad de maíz de primera o tardío y también la soja a implantar. “De todas formas, el año pinta neutro con una capacidad de reservas en suelo intermedias”, dijo López. Así que las condiciones para sembrarlo no serían extremas.
Lo que sigue son las recientes perspectivas pluviométricas para la semana próxima y la primera de agosto:


La entrada Martín López, de la Bolsa de Cereales: “Para estimar la próxima campaña gruesa todavía estamos mirando mucho el clima” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Trajeron semillas ultra precoces desde Canadá para poder incorporar el maíz de segunda a la paleta de cultivos del sur bonaerense se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero también el doble cultivo favorece la sustentabilidad de los campos, porque se aprovechan recursos que de otra forma se diluyen, como el agua de lluvia, o se evitan que en los meses fuera de cultivo los lotes se llenen de malezas, o que se terminan degradando esos mismos predios en desuso.
En esto hay consenso agrónomico: Intensificar los sistemas agrícolas con dobles cultivos y rotaciones bien planificadas, resulta hoy la mejor forma para estabilizar la producción en el tiempo.
El maíz, en general no ha formado parte de la paleta de dobles cultivos. Usualmente podemos hablar de un “maíz de primera’, que es aquel que se siembra a partir de septiembre y fuerte en octubre, y de un “maíz tardío”, cuando se siembra entre fin de noviembre y mediados de diciembre (buscando evitar los golpes de calor en floración). Ambos cultivos se implantan luego de un período de barbecho, donde los lotes permanecen libres de otros cultivos.
Menos frecuente es oír hablar del “maíz de segunda”, que es aquel que viene pegado a un cultivo invernal. Hacer maíces de segunda en zona núcleo o en el norte del país, no resulta tan dificultoso porque la ‘ventana’ para su crecimiento resulta suficiente. Pero en el sur de la provincia de Buenos Aires, donde se hace aproximadamente 2 millones de hectáreas de cosecha fina (trigo y cebada) y se calcula 1 millón de hectáreas de soja, no existe esa misma posibilidad. Por eso la soja es el único cultivo que parece encajar en el período de crecimiento estival.
Cultivar maíces de segunda en el sur bonaerense es sumamente riesgoso, al menos con las semillas híbridas para zonas templadas que están disponibles. Teniendo en cuenta que al 1° de enero de cada año solamente menos del 50% de la cosecha fina se levantó y las primeras heladas pueden llegar sobre fin de abril o principios de mayo, con un ciclo de días frescos, los cultivares de maíz disponibles en el país no completan su ciclo o llegan con el grano húmedo a cosecha.
“Hasta el momento el maíz de segunda aquí era solo un micronicho con virtudes comerciales, pero solo se podía hacer atrás de una cebada -que libera el lote antes- y en las lomas -que se hielan después-, o cerca del mar, donde el frío es menor”, mencionó Aníbal Cerrudo (foto), investigador de la Unidad Integrada Balcarce (UIB), que nuclea al INTA y la Universidad de Mar del Plata.

MIentras la posibilidad de hacer dobles cultivos y buenas rotaciones es más dificultosa en el sur bonaerense, el monocultivo de soja como opción de verano ya comienza a dar señales negativas en cuanto a la aparición de plagas y mermas de materia orgánica. Es por eso que los ecofisiólogos de la UIB comenzaron a cranear las posibilidades de lograr implantar maíces con éxito y cierta estabilidad en la zona.
“El problema era que estábamos tratando de moldear el manejo para que se adapte a los híbridos templados existentes, en vez de buscar un material (semillas) que encaje en nuestras necesidades. Es así que fuimos a los semilleros a ver qué tenían en su portafolio y qué podían llegar a traer. Y ahí fue que Pioneer nos consiguió unas semillas de Canadá de ciclo ultra precoz”, contó Cerrudo en Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa con el investigador del INTA:
“Es así que probamos con un híbrido tan corto que tenía de madurez relativa (MR) la mitad que los templados que se usan en el país. Ese lo sembramos el 17 de enero”, mencionó Cerrudo, como una exageración en atraso de fecha. Así y todo, “llegamos a cosecharlo bien -seco- en mayo”, destacó. La variedad de maíz de estos ensayos se desarrollo en prácticamente en tres meses con días frescos.
Además probaron con otras dos variedades más (de MR 99 y MR 106) y otra fecha de siembra, con resultados igual de exitosos. Los rendimientos logrados rondaron las 8 toneladas por hectárea, un número más que aceptable.
De todas formas, Cerrudo destacó que la clave fue aportar estabilidad, sin importar que el piso sea de 5 toneladas. El foco de estos ensayos estuvo puesto en llegar a cosecha con grano maduro, seco y libre de problemas en la espiga.
De esta forma, con ensayos que avanzan con gran velocidad y en campos de productores ligados a Aapresid, parecería ser que los maíces de segunda llegarán como una opción más que válida al sur boneaerense, aportando una variante a la soja y sobre todo, pensando en una rotación más sustentable, ambiental y economicamente.
La entrada Trajeron semillas ultra precoces desde Canadá para poder incorporar el maíz de segunda a la paleta de cultivos del sur bonaerense se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>