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La entrada Brasil exportó un volumen récord de soja en 2021, y las tres cuartas partes fueron para China se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entidad precisó que de ese total casi 60 millones de toneladas se destinaron a China el año pasado, el principal comprador del producto brasileño.
La asociación dijo que la cosecha de soja de Brasil alcanzó su producción más alta en la temporada 2020-21 con 137,1 millones de toneladas. Esto llevó a un aumento del 6% en las exportaciones de soja en comparación con el período anterior.

El récord de exportación anterior de soja brasileña era de 83,78 millones de toneladas en 2018. Las exportaciones del producto vienen registrando un aumento casi constante desde 2011, cuando el país enviaba al mundo 32,97 millones de toneladas. Eso quedó muy lejos: desde 2019 a esta parte Brasil ha promediado envíos por 81,18 millones de toneladas.
En cambio, la ANEC reconoció que la producción de maíz fue de 85,8 millones de toneladas, aproximadamente un 18% menos en comparación con la temporada anterior. Esto provocó una disminución de las exportaciones y, en consecuencia, llevó a Brasil a importar 1,47 millones de toneladas para satisfacer la demanda interna. Una parte importante de esas cargas fueorn enviadas desde la Argentina.
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]]>La entrada Frankestein sigue vivo: El gobierno prepara un engendro para tratar de compensar a molinos y avícolas por la suba de los precios del trigo y maíz se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La iniciativa tiene el pomposo nombre de “Fondo Anticíclico Agropecuario” y no se puede evitar que recuerde al sistema de compensaciones que manejó la ex ONCCA entre 2007 y 2011, y que terminó en un festival de corrupción luego de distribuir más de 3.000 millones de dólares entre molinos, avícolas, aceiteras, lácteas y feedlots, muchos de ellos incluso truchos.
En un borrador elaborado en el área de la Subsecretaría de Agricultura, que maneja Delfo Buchaillot (un hombre vinculado al poderoso aceitero cordobés Roberto Urquía), la cartera a cargo de Julián Domínguez propone subsidiar -con dinero del resto de la cadena- los costos de producción de la bolsa de 25 kilos de la harina de trigo triple cero, y su correlato en paquetes de un kilo; los fideos secos en paquetes de 500 gramos; y el pollo entero refrigerado o congelado con o sin vísceras. Raro que no incluya la polenta, ni otras carnes como las de bovinos engordados en un feedlot o los porcinos.
Este es el anteproyecto:
Fondo Anticiclico-total faim 13.12 (3)
Este subsidio directo a los fabricantes de dichos alimentos se sumaría al subsidio implícito del que ya disfrutan quienes son compradores mayoristas de trigo o maíz en la Argentina. Es que para empezar, molinos harineros o empresas avícolas pueden comprar esos insumos a valores 12% menores que en el mercado internacional debido al efecto de las retenciones, que son un primer mecanismo para desacoplar los precios internos de los externos.
Pero luego, desde el regreso del kirchnerismo al poder también se han establecido diferentes intervenciones en los mercados de trigo y maíz, que consisten en cerrar antojadizamente las exportaciones para que haya mayor oferta disponible en el mercado doméstico. Esta situación usualmente provoca un desacople todavía mayor de los precios que cobran los productores de ambos cereales y que pagan las industrias que los utilizan dentro del país.
En algún momento del gobierno de Cristina Kirchner, por la combinación de retenciones y estos descuentos internacionales, los chacareros argentinos llegaron a cobrar (sin considerar la becha cambiaria) menos de la mitad de lo que se pagaba en el mundo por el trigo o el maíz. En aquellos años, por este motivo, se redujo la producción de ambos granos, en especial de trigo, llegando al punto de casi tener que importarlo.
Estos descuentos que “abaratan” sus insumos no parecen ser suficiente para avícolas y molinos. Por eso Domínguez y su equipo preparan este nuevo mamarracho, tratando de emular un fideicomiso que utiliza la industria aceitera para subsidiar el precio interno del aceite comestible. Pero ambas situaciones no se compadecen, porque los fondos del fideicomiso aceitero se reparten entre un puñado de empresas, mientras que la cámara que integra a los frirgoríficos avícolas (CEPA) tiene 35 socios, la de elaboradores de pastas secas también cuenta con 35 integrantes y la Federación de Industrias Molineras (FAIM) suma 65 empresas, a los que habría que agregar algunas decenas más de la asociación que nuclea a los molinos de menor escala (Apymimra).
El documento de Agricultura, sin embargo, planea destinar la friolera de 14.645 millones de pesos (según un cálculo hecho en base a los precios del trigo y maíz de noviembre pasado) para subsidiar a los molinos harineros, los fabricantes de fideos y las empresas avícolas. El mayor aporte (12.400 millones) sería por el trigo, en tanto que el subsidio al maíz representaría 2.245 millones. Es que se calcula que se necesitarán 3,13 millones de toneladas de trigo (sobre una cosecha de 20 millones) para subsidiar los paquetes de harina. Y 1,5 millones de toneladas de maíz (sobre una cosecha de 50 millones) para dar alimento barato a los pollos.

Ahora bien: ¿Quién pondrá esa plata? Está claro que no será el Estado.
El proyecto oficial calcula que se podrían recaudar los recursos necesarios de los propios exportadores de trigo y maíz, ya que sus ventas en lo que va del año (entre enero y octubre) superaron los 10 mil millones de dólares. Queda claro que el grueso corresponde a un puñado de empresas multinacionales (Cargill, Dreyfus, Viterra, Cofco, Bunge, ADM) y algunas nacionales (Molinos Agro, AGD, ACA). Y queda claro también que, cualquiera sea el tamaño del aporte que deban hacer al fideicomiso, se descontarán los montos de los precios pagados al productor, como sucede con las retenciones.
Por eso se corre el serio riesgo de que este fideicomiso ideado por Domínguez y el secretario de Comercio, Roberto Feletti, termine siendo una retención encubierta, como ya sucedió en los tiempos en que el propio Domínguez (que ya fue ministro entre 2009 y 2011) manejaba el comercio exterior agropecuario junto con Ricardo Echegaray y Guillermo Moreno. Y es precisamente lo que sucede con el fideicomiso aceitero vigente, que representa un derecho de exportación indirecta para la soja.
Para crear este engendro, la estrategia oficial se plantea crearlo por Resolución conjunta de Agricultura y el ministro de Desarrollo Productivo de Matías Kulfas (del cual depende Feletti, al menos en los papeles), para que a partir de allí “todo exportador de trigo, maíz y carne aviar y sus correspondientes derivados estarán obligados a ser parte del aporte al fondo”.
“Las compensaciones se pagarán una vez comprobado el abastecimiento en valor y volumen al mercado interno”, dice la propuesta oficial, que asegura que “habrá mecanismos de revisión para evitar distorsiones”.
Seguramente se traten de los mismos mecanismos de control que rigieron cuando la ex ONCCA distribuía millonarios subsidios en el mismo sentido de los que se propusieron ahora. La historia de ese organismo terminó en febrero de 2011, cuando Cristina Kirchner hizo firmar a todos sus ministros un decreto de disolución del organismo, cuando era ya imposible esconder los numerosos casos de corrupción cometidos en el reparto de esos fondos.
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]]>La entrada Lo que para Domínguez genera “previsibilidad”, para el ruralismo redundará en falta de “transparencia” y mayor “incertidumbre” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sin embargo, las principales entidades gremiales del agro criticaron este viernes lo decidido por el Ministerio de Agricultura a través de la Resolución 276/21. Lo que para el ministro kirchnerista genera “previsibilidad”, para los dirigentes rurales redundará en mayor “incertidumbre”.
“La Sociedad Rural Argentina rechaza la resolución 276/2021, en la cual se crea un volumen de equilibrio en el mercado de granos y un Consejo Consultivo” para definirlo cada campaña, expresó Nicolás Pino, presidente de la entidad, que incluso adelantó que no está decidido “si vamos a participar” del mismo.
La entidad con sede en Palermo recordó que “las intervenciones basadas en un arbitrario saldo exportable fijado por el gobierno, generan una sobreoferta artificial deprimiendo las cotizaciones y dificultando la comercialización de los productos, además de proyectar una caída en la productividad nacional”.
“Desde nuestra entidad hace meses que venimos denunciando que las autorregulaciones formales o informales, como así también un registro de exportaciones sin operatoria, o esta cuotificación para el trigo y el maíz, dañan al país y nos hacen mal a todos”, agregó Pino, para quien “los productores necesitamos recuperar el camino de la transparencia de los mercados, para restituir la confianza de los actores económicos.
En tanto, desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), un comunicado apuntó que la nueva resolución oficial “siembra un interrogante importante respecto a cómo se miran las libertades no solo de mercado sino también productivas del país”.
En ese sentido, CRA consideró que “no se fomenta la producción del país poniendo limites que distorsionan su crecimiento”.
“El efecto de medidas de estas características se comprueba mirando solo la historia reciente; cuando a partir de un paquete de normativas de iguales características, se produjo una fenomenal transferencia de recursos de los eslabones productivos primarios, hacia otros eslabones de las cadenas. Como resultado se vio la mayor caída en la intensión de siembra en la historia, retrotrayendo la producción nacional a índices cercanos a los de hace 100 años”, recordaron los ruralistas.
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]]>La entrada Desde la Cámara de Nutrición Animal, Juan Pablo Ravazzano dice que es momento de que la Argentina comience a exportar más alimentos para animales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La CAENA nuclea a casi la totalidad de las empresas vinculadas a la producción de alimentos para animales, tanto de producción como mascotas, así como a aquellas especializadas en la fabricación de premezclas, micro nutrientes y aditivos. Antes era mezclar un par de ingredientes y no mucho más. Pero la incorporación de conocimiento y tecnología les ha permitido desarrollarse como empresas de punta y consolidar a sus alimentos como verdaderos paquetes tecnológicos, que ahora aspiran a conquistar un lugar en los mercados internacionales.

“La producción intensiva se profesionalizó en el mundo y de la mano de esa profesionalización e intensificación de la industria, también la parte alimenticia se fue desarrollando. Es una evolución”, dijo a Bichos de Campo Juan Pablo Ravazzano, presidente de CAENA, que agrupa casi al 90% de la producción nacional de alimentos para animales.
En el mercado interno, esta evolución ha quedado de manifiesto en las estimaciones de demanda registradas por la Cámara. Según los últimos cálculos efectuados en el año 2017, la compra y elaboración de raciones superó las 20 millones toneladas adquiridas, siendo las categorías más demandadas las destinadas a bovinos para producción de carne y leche, y aquellas para aves parrilleras y ponedoras.

¿Y cuál es la base de estos productos? El maíz y la soja, que luego se complementan con vitaminas, minerales, aminoácidos y aditivos en su mayoría importados. Es por esta razón que cualquier restricción a la importación de esos subproductos supone un gran costo para la industria que, en palabras de Ravazzano, “se traduce en menor producción de carne, leche y huevos”. En algún momento, hubo problemas para que las autoridades del Banco Central aflojaran con las divisas necesarias para realizar esas compras. Pero por suerte, contó el ejecutivo, finalmente han ido entendiendo que esos aditivos son parte de un complejo productivo mucho más relevante.
Si bien hasta ahora la Cámara no ha registrado mayores inconvenientes en la importación de las materias primas necesarias, es un tema que no descartan y que puede volverse un obstáculo a la hora de proyectar incluso un crecimiento de esta agroindustria hacia el mercado externo.
Mirá la nota completa con el presidente de CAENA:
-¿Ya realizan exportación de alimentos balanceados procesados?– le preguntamos a Ravazzano.
-Se hace y tenemos experiencias de casos exitosos dentro de la cámara. Hay un mercado interesante en el mundo para nuestros productos. El sector empezó exportando a países limítrofes como Paraguay, Uruguay, Bolivia y Chile. Brasil también es un gigante que tenemos al lado, pero que está sumamente abastecido y tiene tecnología tan buena como la nuestra. Después vienen Ecuador y Colombia. Centro América es un potencial mercado porque ahí no producen casi cereales.
-¿Qué le pedirías a las autoridades para consolidar este derrotero exportador?
-Casi todos nuestros productos tienen algún componente de soja, por lo que tenemos retenciones que van del 5% al 21% dependiendo de la posición arancelaria. Desde la Cámara hemos logrado en algunos momentos bajar algunos puntos de retención, pero no deja de ser un factor que al momento de salir al mundo nos dejan detrás de nuestros competidores. Gracias a que tenemos una materia prima de excelencia se compensa un poco esa diferencia, pero el número para exportar es fino y hay que ser muy eficiente en la producción.

-¿Cuál es el mejor mercado de ustedes como productores de balanceado? ¿Las mascotas o los animales de producción?
-Las empresas que hacen alimento para mascotas están más en productos de consumo masivos. Después tenés empresas más abocadas a alimentos para la producción. Son mercados distintos. Con la mascota vas al consumidor, tenés que hacer un buen marketing y posicionar tu producto con referentes de consumo humano. En lo que es animales de producción tenés que tener una excelente calidad para poder demostrar que ese alimento te va a generar una mejor conversión alimenticia y una mejor ganancia diaria. Por lejos este es el mayor mercado en volúmenes.
-¿Qué nicho podría explotar más la Argentina en los mercados internacionales?
-El alimento de mascotas tiene un potencial enorme, en la pandemia creció mucho. Hay mercado para alimentos para mascotas, con bolsitas de un kilo que tienen un altísimo valor agregado, Peor también hay un mercado interesante para pre iniciadores como los sustitutos lácteos. La Argentina tiene muy buena tecnología y buenas materias primas para elaborar estos alimentos que tienen cierta complejidad.
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]]>La entrada Domínguez y Feletti repiten el aburrido juego del policía bueno y policía malo: Uno promete diálogo mientras el otro amenaza con más retenciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En fin, más de lo mismo.
Feletti dijo que la chance de subir retenciones a los productos agropecuarios ha quedado bajo estudio del Poder Ejecutivo. “El diagnóstico es que la suba de precios internacionales llegó para quedarse por lo menos hasta el año que viene, cuando este efecto se agudizará”, dijo el funcionario. Y agregó: “En este marco aumentarán el precio del maíz, el trigo y la carne y tenemos que evitar que impacten en la mesa de las y los argentinos”.
“Si queremos asegurar carne, pollo, pan y leche tenemos que desvincular los precios internos de los internacionales”, fue, explícito, el funcionario encargado de monitorear los precios, que blanqueó que la posibilidad de incrementar los derechos de exportación es una posibilidad que cuenta con el aval del ministro de Economía Martín Guzmán.

Conocida esta posición, desde el Ministerio de Agricultura se ocuparon de difundir las declaraciones del ministro Julián Domínguez en el pago chico del kirchnerismo, El Calafate, donde participó de la inauguración oficial de la Exposición Rural de Lago Argentino. “El presidente me encomendó que salga al diálogo con los productores para potenciar el desarrollo del país”, enfatizó.
Policía bueno, policía malo. Cuando empiezan estos cabildeos en el gobierno los productores suelen siempre salir perdiendo. Lo que es peor es que Domínguez y Feletti son dos recién llegados al gobierno.
Este doble juego ya se vivió en múltiples ocasiones y siempre fue desgastante: A Guillermo Moreno se le oponían tibiamente Javier De Urquiza, Carlos Cheppi o el propio Domínguez, en su primera gestión. A Paula Español se le oponía Carlos Casamiquela y más recientemente Luis Basterra.
Siempre, hay que decirlo, ganaron los malos.
Pero hay un pequeño problema esta vez. Cuando asumió Alberto Fernández, en diciembre de 2019, el Congreso sancionó una ley de emergencia que en uno de sus artículos le puso tope a una posible suba de retenciones. Hay que recordarlo: Mauricio Macri venía de prometer una baja paulatina de este tributo que se frustró con la crisis de 2018. Alberto, de entrada, pidió que los legisladores le cedieran la facultad de fijar las retenciones y éstos accedieron, pero con limitaciones.
Con el correr de los meses la soja (que aporta el 75% de los recursos por derechos de exportación) se llevó al tope establecido por el Congreso del 33%. Para los cereales y el resto de los productos (se sobreentiende que la carne vacuna también), al máximo imponible es del 15%. Antes de fin de 2021, cuando vence esa ley, no queda mucho margen para subir el tributo, a más de eso, pues el trigo y el maíz hoy tributan 12% y la carne un 9%. Los pocos puntos de diferencia no tendrían el impacto real sobre los precios que pretende -se supone, siendo bien pensados- el contador Feletti.
En el nuevo proyecto de Ley de presupuesto 2022, el Ejecutivo pidió al Congreso que extienda las facultades, sin poner límites o topes esta vez. Pero el oficialismo debería apurarse para aprobar esa ley antes del 10 de diciembre, porque luego de eso su mayoría estará mucho más discutida. Y en este nuevo contexto, poner el espinoso tema de las retenciones en el centro de la discusión podría ser más contraproducente que beneficioso para lo que queda del mandato de Alberto.
Pero en su rol de policía malo, sin demasiadas armas y mucho menos creatividad para formular nuevas estrategias, Feletti dijo que el equipo económico tiene una posible suba de los derechos de exportación como parte de su estrategia. La segunda medida en análisis, según mencionó en una entrevista con Página/12, es una ampliación de lo que se denomina el “fideicomiso del aceite”.
“Es un acuerdo entre privados por el que parte de la renta exportadora se destina a subsidiar el precio de aquellos que venden en el mercado interno. Hoy el modelo es el de aceite mezcla y es exitoso en términos de precios y para el productor”, explicó el secretario de Comercio Interior. Le faltó aclarar que el aceite se hace sobre todo con soja o girasol, que no son granos que tengan una demanda interna tan grande como el trigo o el maíz, que el sector está dominado por unas pocas empresas concentradas, y que sería imposible replicar este tipo de acuerdos en las cadenas productivas que hoy le preocupan.

Desde El Calafate, donde no pudo entrevistarse con la vicepresidenta Cristina Kirchner aunque mantuvo reuniones con la ogbernadora Alicia Kirchner, Domínguez continuó haciendo el papel de policía bueno e invocando al presidente en cada momento que pudo. “Mi tarea en esta etapa del país es articular las mejores capacidades de nuestros productores para que Argentina pueda proveer lo que el mundo está requiriendo”, indicó, dando a entender que no está de acuerdo con regular las exportaciones ni penalizarlas con más impuestos.
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]]>La entrada A Ernesto Jáuregui lo gastan porque produce “maíz autista”, pero bajar la densidad de siembra fue la clave para consolidar ese cultivo en el oeste bonaerense se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>No es que en aquella región el maíz no se implantara. Se hacía. Pero había que tener mucha suerte con la lluvia para que el cultivo prosperara. Por eso Jáuregui y el resto de los socios de esa regional de Aapresid pusieron manos a la obra para investigar la siembra de maíces en baja densidad. La fórmula permitió estabilizar los rendimientos.
“Mis amigos del norte me joden con que estoy plantando ‘maíz autista’, porque no tienen contacto entre una planta y otra”, bromeó Ernesto. Pero ese ‘maíz autista’, como lo llamaron los productores de otras regiones, logra tener más recursos que uno plantado en una zona de mucha densidad.
“Así lográs que, comparada con una siembra en zona núcleo, la planta consiga tener el recurso que tendrían dos plantas de zonas de plantación más densa. Eso hace que llegue a una mejor formación y que logres un piso y la estabilidad de cosechar siempre”, explicó.
Podes mirar la entrevista completa acá:
En la zona de Guaminí y Carhué llueven habitualmente 600 milímetros al año (la mitad de lo que llueve en la zona núcleo agrícola), y esto siempre resultó una limitante para sembrar maíz, pues un año se obtenían unos 8.000 kilos por hectárea y al año siguiente quizás nada.
Frente a tan erráticos resultados, los socios de la Regional Aapresid se hicieron la siguiente pregunta: “Si con 70 mil plantas en Pergamino tienen un potencial de 14 a 15 mil kilos por hectárea, ¿por qué acá con la mitad de plantas no podemos lograr la mitad de rendimiento?”. La idea, según contó el agrónomo, no era generar el cultivo de maíz más rendidor sino, más bien, ver cómo podían hacer para adaptar esta plantación a una zona con restricciones hídricas y con un suelo poco profundo.

En los ensayos realizados por Jáuregui y otros productores han sido más que prometedores: “La idea es lograr un piso de rendimiento. Nadie ya hace un maíz acá pensando que en un año llovedor puede sacar 12 o 14 mil kilos sino pensando que en el peor de los años poder cosechar 3 o 4 mil kilos. Con planteos de entre 25 y 35 mil plantas por hectárea llegamos a tener esos resultados” como base.
Con esta vuelta de tuerca se están cubriendo dos flancos: por un lado se logra contar con el insumo maíz para la ganadería, ya sea como grano forrajero en las raciones o en la confección de silos húmedos. y por el otro lado pudo incorporarse ese cultivo a la rotación agrícola en una zona que “estaba trabajando con mucho trigo y girasol”.
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]]>La entrada Sancor Seguros lanzó una novedosa cobertura para la sequía que se basa en la información satelital y puede ser monitoreada desde el celular se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La cobertura no solo propone mediciones frecuentes del índice de sequía y estrés térmico en un radio de 10 kilómetros alrededor del campo asegurado (que es mucho más chico que radios anteriores), sino que además plantea un seguimiento personalizado de cada cliente -a través de una plataforma creada por la empresa aseguradora- para avisarle cada quince días sobre los índices que surgen de cada medición.
De esta forma, el proceso de alerta por daños a los cultivos causado por la falta de lluvias o el estrés térmico y su posible indemnización, se genera de forma más rápida y efectiva.
“Hemos desarrollado una herramienta tomando un índice satelital que se llama TDVI, que combina índices de vegetación con la humedad superficial del suelo, para detectar cuando hay una anomalía o un clima más seco de lo normal para la región”, especificó el gerente de seguros agropecuarios de Sancor Seguros, Gustavo Mina, explicando a Bichos de Campo cómo funciona el nuevo bautizado “Sequía Max”.

Los datos son reflejados luego en la plataforma, que cada cliente puede visualizar desde su propio dispositivo para notificarse si su cultivo sufrió algún daño. Los plazos de actualización son de cada quince días porque este es el tiempo impuesto por la tecnología satelital, ya que el Instituto Gulich recibe imágenes satelitales de los campos cada dos semanas y a partir de ahí los traduce en los valores índices que la empresa provee a sus clientes.
Otra de las novedades de esta cobertura agrícola es la reducción del riesgo base, es decir la diferencia existente entre el campo asegurado y el área donde se mide el índice. Como las mediciones de Sequía Max se dan un área de 10 kilómetros alrededor del campo, el riesgo base queda eliminado casi por completo.
Mina remarcó la facilidad con la que se accede a la información a partir de usar la tecnología satelital: “Se trata de un producto nuevo que funciona totalmente distinto a los anteriores, porque no hace falta ir al campo para ver si ocurrió o no el daño. La medición la hace un satélite”.
Esto, a su vez, es aprovechado por la empresa para proveer a los clientes interesados una revisión de lo que fueron sus últimos veinte años en relación a la humedad de sus suelos y así brindar un panorama previo de cuándo podrían haber utilizado una aseguradora en el pasado.
“Una vez que hayamos asegurado y revisado cada campo particularmente, a través de una plataforma de gestión propia, el cliente va recibiendo cada quince días el valor medido del índice e irá viendo cómo evoluciona su cobertura, si se dispara o no, y si dispara cuánto le correspondería de indemnización”, concluyó Mina sobre el nuevo seguro.
Sobre la recepción del producto entre los rpoductores, Mina aseguró que fue positiva y que las alertas sobre mediciones luego de un período de sequedad o, por el contrario, después de uno de mucha lluvia, se vieron reflejadas en la plataforma exitosamente.
Sin embargo, aclaró que “el nivel de aseguramiento de riesgos de sequía en Argentina es bajo” y precisó que el año pasado aseguraron 160 mil hectáreas con multirriesgo agrícola, su seguro anterior, y solo 110 mil con esta nueva variante Sequía Max, mientras que para cobertura de daño granizo y adicionales aseguran entre 17 y 20 millones de hectáreas por año.
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]]>La entrada Bienes culturales: Como había prometido, el ministro Domínguez comenzó a hablar con el INTA y las Universidades para definir el saldo exportable de trigo, maíz y carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Fue el propio Domínguez quien definió -al lanzar la Ley de Fomento Agroindustrial (de la cual todavía no se conoce el texto porque todavía no fue enviado al Congreso), que esos tres productos serán considerados “bienes culturales” por la actual gestión y por lo tanto, para custodiar que no falten en el mercado doméstico y tengan precios accesibles, se fijarían cada año los “saldos exportables” junto a especialistas del INTA y la universidad pública.
Domínguez había asegurado además que esas reuniones de trabajo con el sector académico se realizarían en noviembre. Pero adelantó esa agenda y sobre finales de octubre ya realizó dos reuniones fundacionales de estos espacios de trabajo, según se informó en una gacetilla oficial del Ministerio de Agricultura.
La gacetilla viene acompañada por una serie de fotos que muestran una agenda intensa de reuniones del ministro con estos nuevos actores de la política agropecuaria doméstica. A los decanos y rectores de las universidades y a los investigadores del INTA que han sido convocados finalmente a ser parte de un decorado, la nueva conducción del Ministerio sumó a técnicos del Senasa y hasta a diplomáticos de la FAO (Naciones Unidas) y el IICA (Organización de estados Americanos) a debatir sobre estos temas.
Uno podría pensar que toda esta movida simplemente responde a las ínfulas con que Domínguez arrancó su gestión, decidido a reconquistar la simpatía de los productores agropecuarios y a relanzar una política pública con eje sobre la producción. Y es más o menos lo que sucedió en todas las reuniones, pues el ministro convocó a todos sus invitados a “trabajar juntos para construir el modelo de desarrollo del sector”.
Pero la jornada de trabajo se llamó: “Ejes estratégicos para la intensificación sostenible de la producción de trigo, maíz y carne bovina”. Es evidente, entonces, que la tentación oficial de regular los mercados de esos “bienes culturales” sigue más viva que nunca, aún a pesar de que hay suficiente evidencia histórica de que otras intervenciones protagonizadas por el kirchnerismo terminaron con la pérdida del 20% del stock bovino argentino o con la cosecha de trigo más pequeña de la historia.
En la jornada participaron representantes de 50 facultades de ciencias agrarias y de veterinaria de todo el país que ya habían sido convocados por Domínguez en su anterior paso por el ministerio de Agricultura, entre 2009 y 2011. En aquella oportunidad, todas esas universidades se jugaron su prestigio en la elaboración de un Plan Estratégico Agropecuario (PEA) que nunca se puso en marcha a pesar de que su redacción demandó un altísimo presupuesto.
Ninguno de los escenarios que proyectaron entonces los expertos del INTA y las universidades se cumplió.

Ahora Domínguez insiste: no solo hay que sentar las bases de una nueva política de desarrollo agropecuario que incluya la preservación de estos “bienes culturales” sino además hacerlo en un contexto mucho más preocupante, pues los productores de alimentos enfrentan una inédita presión desde el ambientalismo.
“La nueva agenda global va a estar vinculada a la calidad ambiental y al cuidado de la tierra”, indicó el ministro, que señaló que las universidades y el sector científico-tecnológico tienen “un rol estratégico” ya que “pueden garantizarnos las herramientas y los cuadros que necesitamos” para el diseño de las políticas públicas.
“Hay que darle protagonismo a nuestros actores nacionales como lo hacen otros países” para fortalecer la estructura productiva, añadió Domínguez.
De la jornada, desarrollada bajo la modalidad de taller, participaron como exponentes los investigadores de la EEA Paraná, Lucrecia Gieco; de la EEA Oliveros, Facundo Ferraguti; el coordinador Programa de Carnes y Fibras Animales del INTA, Juan Mauricio Álvarez; y la directora de Estimaciones Agrícolas del Ministerio, Cecilia Conde.
También participaron Martín Abeles de CEPAL; el representante de IICA en Argentina, Caio Rocha, y el representante de FAO en Argentina y Uruguay, Tito Efraín Díaz Muñoz.
Domínguez también recibió a autoridades universitarias de todo el país junto a su par de Educación, Jaime Perczyk. “Tenemos grandes capacidades nacionales que nos da un diferencial en América Latina. Tenemos una oportunidad ahí de anticiparnos a descifrar las señales que vienen del futuro”, los elogió.

De ese encuentro participaron los rectores y rectoras de Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Marcelo Aba; Universidad Nacional de Entre Ríos, Andrés Sabella; Universidad Nacional de Villa María, Luis Alberto Negretti; Universidad Nacional de Río IV, Roberto Rovere; Universidad Nacional de General San Martín (UNSaM), Carlos Greco; Universidad Nacional de Lanús, Ana María Jaramillo; Universidad Nacional de Jujuy, Mario Bonillo; Universidad Nacional de Mar del Plata, Alfredo Lazzeretti; Universidad Nacional del Sur, Daniel Alberto Vega; Universidad Nacional del Noroeste de la Pcia. Bs. As, Guillermo Tamarit; Universidad Nacional del Litoral, Enrique José Mammarella; Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci; Universidad Nacional de Tucumán, José García; Universidad Nacional de Catamarca, Oscar Alfonso Arellano; Universidad Nacional de Luján, Antonio Francisco Lapolla; Universidad Nacional de Chaco Austral, Germán Oestmann; Universidad Nacional de Chilecito, Germán Antequera; Universidad Nacional de Misiones, Alicia Bohrem; Universidad Nacional de Hurlingham, Walter Wallach; Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), Ernesto Villanueva; Universidad Nacional de Villa Mercedes (UNViMe), David Rivarola; Universidad Nacional de Quilmes, Alejandro Villar; Universidad Nacional de San Antonio de Areco, Jerónimo Enrique Ainchil; el vicepresidente de la Universidad Nacional de La Plata, Marcos Actis; los y las vicerrectoras de la Universidad Nacional de La Pampa, Veronica Moreno; Universidad Nacional de Rio Negro, María Tapia; Universidad Nacional del Nordeste, Mario Urbani; Universidad Nacional de Villa María, Elizabeth Theiler; el jefe de Gabinete de la Universidad Nacional de Villa María, German Cassetta; el decano de la Universidad Nacional de Salta, Julio Naser; la vicedecana de la Universidad Nacional de Santiago. Del Estero, María Ochoa.
“Luego tuvo lugar el análisis de las tres cadenas trigo, maíz y carne en mesas sectorizadas”, completa la gacetilla de prensa oficial.
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]]>La entrada Maíz de segunda en el sudeste de Buenos Aires: Una opción que le compite a la soja en lo económico y la supera en lo ambiental se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Detrás de él hay un lote donde algunas semanas atrás había cosechado maíz y ahora tenía una cebada sembrada encima. Desde hace casi un lustro se hacen ensayos con el maíz de segunda en este campo mixto, donde la premisa que los mueve es poder producir el 100% de alimento para toda la hacienda y un criadero de cerdos de más de 400 madres. Ensayando con tiempos y ambientes surgió lo del maíz de segunda, al que Guazzelli define como “una posibilidad de cultivar maíz arriba de los cultivos de invierno”.
En el caso del lote donde hicimos la entrevista, el maíz se había sembrado sobre un cultivo de arveja, pero lo más frecuente es que se hiciera sobre una cebada.
Mirá la entrevista a Santiago Guazzelli:
Hoy, en este establecimiento, casi el 25% de la superficie de maíz que hacen es “de segunda”, que es algo bastante novedoso para la ruralidad del sudeste bonaerense.
“Estamos muy contentos de que se pueda llevar a cabo esta forma de producir maíz porque es muy rendidora: en los últimos cinco años, el promedio de producción es de aproximadamente 5 mil kilo por hectáreas. Se trata de un cultivo de segunda que le compite perfectamente a la soja, ya que le gana en rentabilidad y sobre todo en beneficios para el sistema”, agregó Guazzelli, en referencia al aporte ambiental de esta rotación.

Entre estos beneficios, el ingeniero agrónomo explicó que el cultivo sobre otro cultivo hace un gran aporte a los balances de carbono en los suelos. Después de tantos años de agricultura no muy bien rotada, la materia orgánica del suelo podría haberse resentido y estas fórmulas permiten comenzar a revertir ese proceso. “Estas son cosas que en el mediano plazo van a poder recomponer esa materia orgánica”, aseguró el socio de la regional Tandilia de Aapresid.
-¿Cuándo se siembra y cuándo se cosecha el maíz de segunda?
-Se siembra arriba de un cultivo de fina, aproximadamente entre el 20 y 25 de diciembre y se cosecha, más o menos, a fin de agosto. En general lo cosechamos seco. En este caso, donde estamos parados, para poder entrar con la fina decidimos cosecharlo anticipadamente. Así que lo cosechamos en junio con un 27% de humedad. Lo embolsamos y se lo dimos de comer a la hacienda.

Para Guazzelli, los maíces de segunda en el sudeste de Buenos Aires llegaron para quedarse. Cada vez son más los productores que adoptan esta alternativa y crecen las empresas semilleras que investigan y buscan proveer de híbridos cortos que posibiliten una producción más rendidora para poder llevar adelante esta rotación .
“Toda esta tecnología que están trayendo las empresas, de híbridos más cortos con más potencial de rendimiento y bastante genética importada, creo que nos van a permitir pasar del cultivo de nicho a un gran cultivo. Estos híbridos hiper-precoces y precoces nos van a dar la posibilidad de que el maíz de segunda se extienda sobre gran parte de la superficie de fina”, finalizó el agrónomo.
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]]>La entrada Los productores de bioetanol de maíz respiran: Manuel Ron, de Bio4, considera que las nuevas medidas son superadoras de lo planteado por la ley de biocombustibles se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La reglamentación es muy diferente a lo que plantea la ley”, aseguró a Bichos de Campo Manuel Ron, director de la empresa cordobesa Bio4, productora de bioetanol de maíz. “La ley planteaba una amenaza para el bioetanol de maíz por la baja del corte obligatorio y la reglamentación de alguna manera la salva; os deja mejor parados que la ley misma”, añadió.
El decreto mantuvo el precio del litro de bioetanol de maíz destinado a la mezcla con nafta en 59,35 pesos por litro, el nivel vigente desde el mes pasado, pero ató la evolución del mismo a los incrementos porcentuales registrados en el combustible equivalente comercializado por la compañía con control estatal YPF.

El decreto publicado hoy aclara “que los precios del bioetanol elaborado a base de caña de azúcar y maíz serán actualizados mensualmente por esta Secretaría (de Energía) y publicados en su página web con la misma temporalidad, de acuerdo a la variación porcentual del precio en el surtidor de las naftas comercializadas a través de las estaciones de servicio de propiedad de la empresa YPF SA, para lo cual se considerará el promedio ponderado de las ventas de nafta Grado 2 y Grado 3 llevadas a cabo por dicha empresa en los últimos doce meses”.
“Esa resolución es, en buena hora, superadora a lo que plantea el texto crudo de la ley, que por lo pronto planteaba algunas amenazas que no se han dado”, aseguró Ron. ¿A qué amenazas se refiere? A la cláusula de la ley que indica que, sujeto a la discrecionalidad de la Secretaría de Energía, el porcentaje del corte obligatorio de nafta por bioetanol de maíz puede bajar del 6% al 3% en caso de considerarlo necesario. Pero, afortunadamente, el decreto no hace referencia alguna a esa reducción, aunque, claro, la norma otorga esa potestad al Poder Ejecutivo y, como tal, es un riesgo latente para la industria del etanol maicero (que no comprende a la que emplea caña de azúcar para elaborar el biocombustible).
Aún así, si bien el decreto otorga un respiro en lo que respecta al corte obligatorio, lo cierto es que el precio fijado en 59,35 pesos por litro deja a la rentabilidad al límite. “Ese valor nos permite trabajar, la rentabilidad no es la que necesitamos para hacer más inversiones, pero nos permite seguir trabajando”, sostuvo el director de Bio4. “Creo que hubo alguna revisión de lo que estaban planteando. Reconsideraron algunos aspectos”, concluyó.
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