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La entrada Roberto Rossi transformó en bodega un viejo tambo familiar para elaborar los primeros vinos de Carlos Keen se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La realidad es que Roberto Rossi venía del mundo hortícola y era conocido como “el zar de la zanahoria” ya que su padre, Don Saturnino, había instalado un lavadero y empaque en la zona de Cortinez, Luján, que resultó todo un acierto y cuyo mandato continuó Roberto. Ahora llegó el turno en que la empresa familiar es gestionada por su hija Victoria y esposo Carlos Rols.
Ya hemos contado esta historia en Bichos de Campo. Lo cierto es que en algún momento Rossi comenzó a sentirse como una carga para las nuevas generaciones. Y entonces decidió hacer otra cosa totalmente diferente. Fue así como comenzó a montar su porpia bodeguita en el partido de Luján, a solo 70 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Sus vinos todavía no tienen nombre. Pero al establecimiento que era lechero y ahora es vitivinícola lo llama “Tambodega”.
Mirá la nota completa a Roberto Rossi:
-¿Así que se aburría después de toda una vida trabajando?- preguntó a Roberto Bichos de Campo.
-¡Para nada!- contestó Rossi, dispuesto a mostrarnos su secreto.
Todo empezó unos cuantos años atrás, cuando junto a un amigo Roberto se embarcó en el sueño de producir su propio vino. Una cosa llevó a la otra y terminó montando la primera bodega de la zona de Carlos Keen, y lo hizo nada más ni menos que en la fosa de un tambo que también había sido propiedad de su familia, pero que hace años estaba abandonado. Allí, en 2020 procesó 3 mil kilos de uva malbec que trajo de Mendoza y este año llegó a 5 mil kilos. Lo mejor de todo es que buena parte de los equipos los fabrica él mismo.
“La dejé a mi hija en el trabajo hortícola que yo tenía y para no aburrirme me busqué esto como un hobbie y para aprovechar esta instalación de tambo que estaba abandonada. Además, este lugar se adapta para poner una bodega, porque tiene la fosa para poner los tanques a un costado, arriba tiene una losa para moler las uvas y volcar directamente a los tanques y tiene sótano que es donde estaban todas las maquinarias, con lo cual ya tenemos la cava resuelta también”, remarcó Rossi.
El flamante bodeguero recordó que desde que coemnzó a hacer su vino procura guardar de 4 a 5 botellas por año. “Casualmente la otra vez abrimos una de esas (del 2005) y todavía no se echó a perder”, manifestó orgulloso. Explicó que “esto es importante porque un detalle es que nosotros no le ponemos conservantes al vino y me vale el reto de los profesores que tengo en Mendoza; también tengo amigos enólogos y cada vez que voy para allá me retan porque no entienden que no le ponga metabisulfito para que no se me eche perder, pero yo quiero tomar vino sano”, reveló.
“Sólo le ponemos metabisulfito en la molienda que es lo más peligroso dado que ahí viene del campo con la tierra y con más cosas. Ahí sí le ponemos una pequeña porción y después no le ponemos más nada. Y lo envasamos sin nada y hasta el momento no tuvimos problema”, aclaró.
Para elaborar su preciado vino, Rossi se hace traer la uva en cajones, dentro de camiones frigoríficos desde Mendoza. “Tenemos cámara dentro de la planta hortícola, entonces yo las descargo ahí un par de días para que nivelen la temperatura y así el proceso de fermentación se hace de modo parejo. Luego hacemos una primera fermentación que dura entre 10 a 15 días hasta que llegue a cero el nivel de azúcar y se convierta en alcohol, y le sigue una segunda fermentación llamada maloláctica, que convierte los ácidos málicos aportando más suavidad al vino, lo cual lleva un proceso de 20 a 30 días.
-¿Y la guarda en tanques plásticos va bien?
-La idea es dejar el vino hasta fin de año y que pase el proceso de la primavera que es donde puede haber algún rasgo de fermentación, aunque rara vez puede ocurrir porque tiene dos fermentaciones. Entonces para fin de año recién embotellamos los vino de guarda y los guardamos en la cava- respondió.

“El del vino es un hobbie con un desafío, como todo. En este caso es por amor propio ya que no quiero competir con nadie. Yo compito conmigo mismo; si el vino sale bueno yo me quedo muy contento”, dice Roberto, que ya está pensando en implantar 1 hectárea con viñedos, también como desafío, para probar cómo pintan las vidas en su lugar.
“Ya hice un almácigo de malbec y ya todos me están diciendo que no va a funcionar acá, pero igual ya empecé a preparar el lote. Reconozco que no es negocio hacer un viñedo de una hectárea pero bueno, es un desafío a ver si de acá podemos también sacar un vino bueno”, dijo confiado.
¿Y cómo se llama su bodega? Roberto nos dijo que no tiene nombre todavía, pero en broma arriesgó: “Tambovino Rossi”, en honor a aquella vieja fosa de tambo familiar que hoy es una bodega de guarda de vinos que, por ahora, sólo se disfrutan entre buenos amigos.
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]]>La entrada Aunque suele implantarse cerca del mar, en la Quebrada de Humahuaca se animaron a producir vinos de altura con la uva tannat se publicó primero en Bichos de Campo.
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“No sabíamos cómo se iba a expresar la vid. Hoy vemos que expresa todo lo que recibe: la altura, la amplitud térmica, los suelos, el agua y el viento”, explicó a Bichos de Campo Mabel Vargas, una de las encargadas del proyecto fundado junto a su hermano.
Mira la entrevista completa acá:
Otra particularidad que consiguió esta bodega gracias a su entorno natural es la mezcla de aromas. Cuenta Mabel que todas las uvas conviven en armonía con plantas aromáticas características del lugar. “Le preguntamos a nuestra enóloga y nos dijo que son cosas que el vino incorpora en sus notas, a través de los poros de la uva”, apuntó Vargas.

Los hermanos Vargas comenzaron a implantar las vides en 2005 y como su predio queda en la ladera de un cerro, prefirieron hacerlo primero en los terrenos bajos cercanos al río. Pero con el correr de los años fueron subiendo en altura y descubrieron que cuanto más altos estuvieran las uvas mejores quedaban los vinos. Mabel supone que es porque se acercan al sol. El viñedo, ubicado a escasos kilómetros del Trópico de Capricornio, queda en una suerte de cajón natural formado por el paso más estrecho de toda la quebrada, lo que lo mantendría a salvo de las heladas.
La cosecha en esta zona del país se realiza muy tardíamente, entrado el mes de mayo, debido a que antes las uvas no llegan a madurar lo suficiente para ingresar al proceso de vinificación.
La bodega Viñas del Perchel se preocupa por dejar que las vides se comporten de la forma más natural posible, por lo que se recorriendo el viñedo se pueden encontrar racimos pequeños, de hollejos gruesos y semillas grandes. “Parecen plásticos”, bromeó la jujeña.
Al ser partidas limitadas y únicas, los vinos de este emprendimiento -un blend y dos varietales con el nombre “cactus”- pueden encontrarse en una sola vinoteca de Buenos Aires o a través de la web de la bodega. Este es uno de los establecimientos pioneros de la vitivinicultura de la Quebrada de Humahuaca, que ya cuenta con unas 50 hectáreas implantadas que se procesan en cinco bodegas de la región.
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]]>La entrada “Hay 6 mil productores de malbec al borde de la extinción”, advierte Claudio Giusti desde el Valle de Uco, cuna del varietal insignia del vino argentino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Solo en la provincia hay 6 mil productores de malbec al borde de la extinción, al borde del precipicio porque venimos de un año de problemas climáticos y porque cada vez obtenemos menores precios por la uva”. Con esa claridad describió el panorama Claudio Giusti, productor y vicepresidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco.

El dirigente explicó que en la cosecha pasada tuvieron un costo por kilo de uva de 30 pesos y cobraron apenas 25 pesos. Y en varias cuotas además, en algunos casos hasta 12 meses después. En aquel momento Bichos de Campo lo entrevistó en plena cosecha y ese era el crudo panorama. Ya venían de dos años de trabajar por debajo de sus costos.
Giusti, ahora, ante una nueva vendimia que se aproxima en el Valle de Uco, nos contó que hay pequeños productores de la zona que recién en enero de este año recibieron el primero pago por la uva entregada en marzo pasado. esto significa que cobraron menos de los nominales 25 pesos si se le carga el descuento por inflación.
Escuchá la nueva entrevista con el productor mendocino:
En este contexto, lo que finalmente sucede es que cae la participación del productor sobre el precio final del vino que produce. Según los cálculos de Giusti, ahora es de menos del 10% sobre el valor promedio de ventas. En otros países, como Chile, el viñatero cobra un promedio del 20% sobre el valor de cada botella.
Como esta crisis es larga (lleva ya al menos cuatro campañas), muchos vitivinicultores están abandonan la actividad y en el mejor de los casos se reconvierten a otras actividades. Una de las opciones es la producción ganadera, lo que implica erradicar parrales que llevaron años poner en funcionamiento para hacer pasturas. Todo eso sucede ante la mirada casi despreocupada de la política, que permitió este proceso sin tomar cartas en el asunto, al menos durante los últimos años.

La cosecha en el oasis centro de Mendoza, donde se produce la uva para el mejor vino Malbec del mundo, arranca en un mes. Define Giusti que “el productor necesita un precio de 75 a 80 pesos, pero el valor del que hablan las bodegas no se acerca a eso”. El precio que ofrecerían según los trascendidos ronda los 50 pesos por kilo.
En esta economía regional como en tantas otras, se sufre la falta de un mercado institucionalizado que permite saber de antemano cuando está dispuesta a pagar la industria por la mercadería.
Este faltante se intentó subsanar con la ley provincial 92.052. Esta normativa obligaba a los industriales a firmar un contrato en el que se determina un precio base, pero pasó la de siempre: hecha la ley, hecha la trampa. Ante la necesidad de entrega de la mercadería, en ese documento la industria puso el valor que quería, por ejemplo de 7 pesos por kilos para no quedar en off side. Luego se pagaba otro valor.
Los productores esperan que este año, gracias a los cambios hechos a la ley, el Estado arbitre y ayude a definir un valor base para la uva. “Sin precio no hay negocio posible”, dice Giusti, quien está expectante de que en la reunión que tendría lugar en los próximos días haya buenas noticias para los productores.
Mirá el programa de Bichos de Campo sobre la Vendimia 2020. Las condiciones no han cambiado:
La entrada “Hay 6 mil productores de malbec al borde de la extinción”, advierte Claudio Giusti desde el Valle de Uco, cuna del varietal insignia del vino argentino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Más que tinto, el futuro pinta negro: Los precios pagados a los productores de Malbec son los más bajos desde 2003 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con esa frase, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) cerró un breve informe sobre la economía de los productores vitivinícolas del Valle de Uco, en Mendoza, la cuna del mejor y tan promocionado Malbec. De una serie histórica de precios pagados a esos productores por las bodegas, desde 2003 a la fecha, surge que están cobrando el peor precio en casi dos décadas. “El productor está cobrando un 40% del promedio histórico para la serie”, se precisó.

Con este informe, los ruralistas del Valle de Uco están abriendo la discusión de cara a la vendimia 2021, que arranca en marzo. El que pasó ya fue un año perdido para ellos, pues en medio de la pandemia por Covid fue poco lo que pudieron hacer para defender los precios de sus uvas. Pero la crisis vitivinícola viene desde 2018, pone en jaque a muchos productores independientes y ya provoca incluso la erradicación de los viñedos menos rentables.
Bichos de Campo realizó una cobertura especial sobre la crisis vitivinícola, incluyendo el Valle de Uco, en la última vendimia:
El aporte de CRA a esta discusión, ahora, pone dimensión a esta crisis de ingresos en el sector primario mendocino. “Desde el año 2007 a la actualidad la participación de la producción en el precio final al público del producto se ha reducido a la mitad. Eso ha sido pura y exclusivamente pérdida de precio al productor (obviamente sin manifestarse esa baja de rentabilidad en el precio pagado por el consumidor)”, se quejaron los ruralistas.
Si uno tuviera/pudiera actualizar el valor del kilo de uva de Malbec a los valores promedio de estos veinte años, el valor pagado al productor debería llegar a 77 pesos. En la campaña 2020, en los mejores casos los valores rondaron los 20/25 pesos.
Desde hace tiempo que CRA viene pidiendo mercados institucionalizados para las economías regionales, donde los productores de vinos o de leche, a modo de ejemplo, puedan defender mejor el valor de su producción. En el caso de la vitivinicultura, la queja del ruralismo incluye -además de los bajos precios- los largos plazos de pago impuestos por las bodegas, que pueden llegar a ser de varios meses. Con esta inflación, esa modalidad hace estragos en los ingresos del productor.
“Una vez generada la liquidación al productor de lo que ya ha entregado, se ha analizado y se ha liquidado, el pago real se extiende en algunos casos hasta 7 u 8 meses, con los consiguientes efectos financieros sobre el productor, atrasos en los pagos de obligaciones fiscales, patronales, entre tantos otros (todos ellos cobran punitorios)”, explicó CRA.

De acuerdo al Departamento Económico de esta entidad, el deterioro visible de la situación de los productores se debe también a que “los costos de producción subieron por el ascensor y los precios de venta por la escalera, aunque en este caso la escalera bajaba al subsuelo”.
Este escenario, a la vez, “redundó en una pérdida de reinversión en las fincas, suspensión de las tareas de mantenimiento o secundarias, por consecuencia golpeando la productividad en el corto plazo y en el mediano la sustentabilidad del sistema”.
¿Y cómo se sale de esta crisis casi terminal? Según esta visión, “la solución se encuentra en la mejora de la competitividad real del sector, basada en la mejora de su calidad y productividad, que tendrá que ser fuertemente respaldada por el Estado, la reconstitución de capital de trabajo; insumos; la reconversión tecnológica necesaria; créditos a tasas que guarden relación con la actividad que los demanda y la formalización de un sistema de comercialización transparente con precios ciertos y plazos de pagos razonables”.
La entrada Más que tinto, el futuro pinta negro: Los precios pagados a los productores de Malbec son los más bajos desde 2003 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Advierten que para 2023 la Argentina podría perder otras 20.000 hectáreas de viñedos, el 10% de la superficie actual se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Actualmente la superficie con vides en el país perforó el piso de las 200.000 hectáreas (fueron 198.000 en 2019) y el análisis advierte que por ese camino “es posible pensar que en 2023 haya 180.000 hectáreas de uvas para vinificar”.
“Rendimientos productivos pobres en 2020, combinados con un precio casi 30% inferior en dólares al de 2019, generaron pérdidas promedio cercanas a 2500 dólares por hectárea” en esta temporada, informa el documento, que advierte a partir del escenario actual un proceso de erradicación de vides del cual ya hemos dado cuenta en reiteradas oportunidades en Bichos de Campo.
El banco Supervielle prevé que este abandono paulatino de la actividad se concentrará en las viejas zonas vitivinícolas, como el Oasis Este de Mendoza. “Variedades poco demandadas, zonas con bajo rendimiento o calidad para aquellas que tienen demanda, y viñedos pequeños con atraso tecnológico de baja productividad serán el foco de erradicación”, vaticina.
Entre los que queden en carrera serán imprescindibles altos niveles de inversión para seguir en el negocio. Pero allí la entidad financiera aclara que “la reconversión estará asediada por la magra disponibilidad de crédito de largo plazo y una elevada tasa de riesgo”.
“Mientras tanto, la alicaída inversión en nuevas plantaciones seguirá el camino de algunas variedades y regiones con mayor promesa de rentabilidad, con privilegio en el Malbec, algunas uvas que cooperan para los blends tintos y aquellas que forman parte de las innovaciones por el cambio de hábitos de los consumidores”, remarcó.
Es muy interesante ver en el siguiente gráfico la evolución de la superficie de uvas para vinificar en los últimos treinta años. Allí se ve que, de punta a punta, la superficie total no creció en el período, pues la fase de crecimiento que se registró la década pasada se interrumpió a causa de la crisis de precios ocurrida desde 2010.

El récord de superficie, con 213.000 hectáreas, se alcanzó en 2009. Desde allí la superficie ha comenzado a caer en un proceso similar al registrado durante los años `90. A pesar de que hubo un gran proceso de reconversión varietal que, según el Banco Supervielle, demandó una inversión de unos 4000 millones de dólares, ese cambio no llegó a toda la superficie vitivinícola. “Fueron las variedades tintas las más atractivas con una expansión neta de casi 73.000 hectáreas lo que compensó casi 24.000 erradicadas de blancas y más de 52.000 de rosadas”, precisó.
“Mientras que la tasa de expansión de reconversión de los últimos treinta años ha sido notable no ha pasado lo mismo en el último quinquenio, salvo para Malbec y un grupo de variedades tintas como Pinot Noir, Cabernet Franc, Tannat y Aspirant. En el resto se observó una disminución, inclusive en aquellas que habían sido muy expansivas en las primeras épocas del cambio estructural, como Cabernet Sauvignon y Chardonnay”, explicó el informe.
Para los analistas del Supervielle, “todavía queda una espacio importante de reconversión en la búsqueda de una viticultura de mayor rentabilidad y menor riesgo, lo que estará asociado a varietales en ciertas regiones y mayor dotación tecnológica que aumente el rendimiento económico”.
La entrada Advierten que para 2023 la Argentina podría perder otras 20.000 hectáreas de viñedos, el 10% de la superficie actual se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Una aventura productiva: El enólogo Ezequiel Ortego pasó de producir malbec en Mendoza a elaborar “vinos de mar” cerca de Chapadmalal se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ortego comentó a Bichos de Campo que esta investigación de elaborar vinos marítimos comenzó en 2009, en un momento en que casi no se producían vides en la Provincia de Buenos Aires y mucho menos tan cerca de la costa. La bodeguita del grupo Peñaflor queda a 6 kilómetros del mar, pero ahora están ampliando la superficie con una nueva finca ubicada a solo 15 cuadras de la playa.
“Nuestros principales competidores, España, Francia, Italia y Estados Unidos, tenían sus zonas vitivinícolas desarrolladas cerca del mar pero nosotros no. Así surgió Costa & Pampa, con la premisa de desarrollar algo nuevo”, afirmóp el enólogo.
Mirá la entrevista completa a Ezequiel Ortego:
Hacia fines de 2009, cuando los principales enólogos del grupo Peñaflor decidieron emprender esta aventura en suelo bonaerense, se implantaron las primeras vides en la zona sobre 10 hectáreas. Hubo que esperar y los primeros vinos se elaboraron en 2013, cuando convocaron a Ezequiel para el armado de la bodega. “Viendo la calidad de los vinos decidimos seguir adelante con el proyecto y en 2014 comenzó la construcción del área de turismo y la ampliación de las hectáreas implantadas, porque había mucho potencial en la zona”, describió el mendocino.
Actualmente la bodega tiene 26 hectáreas de viñedos en la zona costera, sobre las cuales se producen 11 variedades diferentes de uva, algunas como ensayo, otras para sostener el grueso de la producción. Luego de las primeras experiencias frustradas con el Malbec, la variedad insignia mendocina, quedó claro que el fuerte de la zona son los vinos blancos y que la variedad tinta que mejor anda es el Pinot Noir. Por eso el 90% de las hileras se dedica a variedades blancas, como el Sauvignon y el Chardonnay. La cosecha comienza en febrero y se extiende hasta marzo.
Ortego piensa que es la decisión correcta: los vinos blancos y los espumosos de Costa & Pampa, fice, maridan perfectamente con la gastronomía desplegada en La Feliz a partir de la pesca.
“La marítima no es una zona para malbec como sí lo es Mendoza, porque se trata de una variedad con un ciclo vegetativo más largo. Es decir, a la uva le cuesta más tiempo madurar, lo que la hace más propensa a verse afectada por las heladas”, explicó el enólogo.
Una particularidad de la zona de Chapadmalal es que allí el riesgo de heladas ocurre a partir de la primera semana de abril, con lo cual se enfrentan al riesgo de perder mucha producción de vides, o bien tener que cosechar la uva en verde sin poder lograr un gran vino que compita con los grandes malbec mendocinos.
“Para mi que soy especialista en malbec, llegar acá implicó redescubrir mi forma de hacer vinos y mi paladar, el cual estaba entrenado para los vinos tintos, pero me hice apasionando por los vinos blancos y hoy los elijo”, resaltó el enólogo de Trapiche.
Entre los desafíos agronómicos que se presentan a la hora de producir vino en esta zona costera, el enólogo citó, como primer factor, el exceso de agua que reciben los viñedos. Es todo muy diferente a Mendoza, donde la vitivinicultura se desarrolló en base al riego.
“En Mendoza tenemos entre 150 y 250 milímetros de precipitación anual mientras que acá tenemos 1100 milímetros. La vid necesita cerca de 500 milímetros de agua durante su ciclo productivo y nosotros tenemos el doble en la costa, por eso tratamos de poner nuestros viñedos con ciertas pendientes, cosa que el exceso de agua corra por el viñedo y no se nos sobre-hidraten las raíces”, describió Ortego.
Otro de los desafíos es la invasión de cotorras, el mayor enemigo de las vides de Mar del Plata. “Tuvimos que empezar a ver cómo protegíamos a las plantas. Las mismas fueron recubiertas por una malla similar a la antigranizo que usamos en Mendoza, sólo que acá las utilizamos para que las cotorras no nos coman las uvas”, manifestó.
Al ser la zona costera más húmeda, Ortego explicó que deben realizar mayor aplicación de productos químicos. “Hacemos tres veces más aplicaciones de fungicidas de las que hacemos en nuestros viñedos en Mendoza pero una vitivinicultura sin esos productos sería impensable porque tenemos un 90% de humedad relativa”, desarrolló.
El joven enólogo señaló que es cotidiano encontrar cada mañana los viñedos cubiertos de neblina o bruma, lo que genera un ambiente propicio al desarrollo de enfermedades fúngicas. “Hoy en día el 70% de mi tiempo está abocado al control de la finca y el 30% a la elaboración del vino. Es un desafío constante estar encima y ver que la planta se desarrolle bien e implantando malezas para que absorban el exceso de agua”, remarcó.

¿Y qué otros ensayos hacen en la bodega Costa & Pampa? Ezequiel comentó que este año plantaron 1 hectárea de Mencía, que es una variedad de uva tinta originaria de Galicia, España. También plantaron una variedad de uva blanca de la región francesa de Alsacia llamada Pinot Blanc. Fueron los primeros del país en hacerlo. “Hay mucho potencial para desarrollar cosas distintas”, afirmó Ortego.
“Aunque seguimos experimentando con nuevas variedades de uva, estamos convencidos de que acá hay futuro”, dijo orgulloso el enólogo, y concluyó: “Nos toca ser pioneros y llevar la bandera de los vinos de Buenos Aires al resto del mundo, pero que empiecen a surgir nuevos proyectos nos alienta a seguir en el camino por el cual vamos”.
Lo más importante es que hay 20 personas ocupadas haciendo vino cerca de Mar del Plata. La bodega Costa & Pampa, para quienes quieran, vuelve a recibir visitantes con reservas a partir de este mes. Vale la pena el relato, la ilusión y también probar los nuevos vinos marítimos.
La entrada Una aventura productiva: El enólogo Ezequiel Ortego pasó de producir malbec en Mendoza a elaborar “vinos de mar” cerca de Chapadmalal se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Claudio Giusti explica por que un productor no disfruta cosechar el mejor malbec del mundo: No sabe cuánto cobrará ni si cubrirá sus costos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“No te da gozo, porque es ahí cuando empiezan todos los problemas, como el de encontrar gente para trabajar, o que los rendimientos no sean los que se esperaban”, relató el viñatero a Bichos de Campo. Pero luego mencionó que el principal motivo para no disfrutar de la vendimia es la incertidumbre: el productor cosecha sin saber si con lo que gane va a cubrir sus costos.
El tiempo entre que Giusti cosecha las uvas trabajadas durante todo un año y aquel en que tiene que entregarlas debe ser instantáneo. “Nosotros ya tenemos una bodega seleccionada a la que entregamos la uva. El tema es que venimos hace 2 o 3 años con que las bodegas quieren recibir menos uva, justo acá, teniendo el mejor malbec del mundo en el Valle de Uco”, manifestó.
Mirá la entrevista completa realizada a Claudio Giusti:
Según Giusti, el “poco interés” de las bodegas por las uvas se basa en que bajó el consumo nacional del vino. “Con eso explican que no pueden mejorar el precio de la uva desde hace tres años. Trabajamos con el mismo precio de hace tres años y con una inflación del 50% anual”.
En el caso de Giusti, su parral tiene 5 años de vida y ya va por su tercera cosecha. Sobre el cierre de la vendimia 2020, el productor aseguró que “estamos frente a una de las mejores cosechas y en el punto óptimo de rendimiento, pero todavía no sabemos qué precio percibiremos, ya que estamos llevando la uva a la bodega que elabora el vino, y es desde allí de donde sale el precio”.
“Encima ese precio te lo van dividiendo en los meses del año, o sea que cobraremos la uva de esta cosecha en cuotas, y recién dentro de un año, con la próxima cosecha, y sin actualización de precio”.

Un informe de la Sociedad Rural del Valle de Uco, en este sentido, indicó el pago por la uva previsto para dentro de tres meses está rondando los 20 pesos el kilo de la variedad Malbec. Las cuentas pintan muy mal, pues una hectárea tipo en el Valle de Uco con un rendimiento de 80 quintales a un precio de 20 pesos el kilo de uva, va a dejar para el productor 160.000 pesos cobrados en tres meses.
“Con la inflación actual eso no es nada, por lo cual no podrá saltar la diferencia entre el costo de volver a empezar, la devaluación que existe por la brecha cambiaria que hoy tenemos y hoy se compra a un dólar de 100 pesos y se vende a 20 pesos el kilo de uva. De esta forma el quebranto está asegurado”, afirmó la entidad.
Para Giusti, es una locura cómo está planteado enl negocio del vino, donde los eslabones más débiles de la cadena terminan financiando a los más fuertes. “Siempre la variable de ajuste es el productor que es el más chico de la cadena. Nosotros hasta financiamos a las bodegas. Para que tengas una idea, nos han estado pagando la uva con los intereses de los plazos fijos. O sea que les convenía especular con ese dinero para luego pagarte a vos la uva”, se lamentó.
Como solución a esta problemática, Giusti explicó que “se intentó tener un mercado de uva y fijar un precio de referencia, y ese número es el de aproximadamente 50 centavos de dólar para el kilo de vino. Nos manejamos en precio dólar porque todos nuestros insumos están expresados en dólares, pero los precios que recibimos son en pesos”, explicó.
Pero acá otra vez el problema. El valor de referencia del kilo de uva que se necesita para hacer una actividad rentable será este año un ideal al que posiblemente no se llegue. “Si las bodegas quisieran, podrían pagar ese valor; por el precio que va a exportación, te aseguro que se puede hacer”, expresó Giusti.
Con los valores actuales, el productor mendocino dice: “Hoy en día vivimos pero no podemos reinvertir en el monte. Si queremos hacer una mejora no existen créditos, porque los que hay con tasas del 45% a 50% no es viable el negocio. Nos encantaría hacer riego por goteo porque tenemos rindes indeseados por falta de agua, un escenario que dicen que será cada vez más normal. Entonces tenes que quedarte quiero y esperar a que esto mejore”.
La entrada Claudio Giusti explica por que un productor no disfruta cosechar el mejor malbec del mundo: No sabe cuánto cobrará ni si cubrirá sus costos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Pouget, el agrónomo traído por Sarmiento que impulsó el malbec se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esta semana la Argentina celebra la Semana del Malbec, aquí y en 20 países, con eventos y promociones. Como la carne, el malbec es el vino insignia del país, el que le abrió las puertas a los demás varietales en el exterior y el que más divisas genera, con más de 500 millones de dólares anuales.
Pues bien, en el origen de esta historia hay un agrónomo y una historia que vale la pena recordar.
Cuenta la leyenda que el mismo año en que Urquiza derrotó a Rosas en Caseros y empezó a armarse el país, Sarmiento movió hilos en Chile y Mendoza para traer al experto francés Michel Aimé Pouget, con sus impactantes novedades en materia de plantas y tecnologías de cultivo. Se habían conocido en Chile, donde los dos estaban exiliados, uno por Napoleón III y el otro por Rosas.
Sarmiento tenía mucho interés en la agricultura y había impulsado la creación de la Quinta Normal de Santiago de Chile en 1841, dicen que la primera de Sudamérica, para desarrollar especies en el Nuevo Mundo y difundir la agricultura. Ese trabajo le valió el apoyo de Chile cuando quiso replicar la experiencia de este lado de la Cordillera. Así fue que Pouget terminó cruzando los Andes, probablemente a lomo de mula, con cepas y materiales de la Quinta de Santiago y lo que ahora llamamos know how, que había ganado primero en la Sociedad de Horticultura de París y luego en todo lo aprendido sobre ambientes y adaptaciones en Chile.
Al año siguiente, el 17 de abril de 1853, se fundaba la Quinta Normal de Agricultura, que dicen es la primera escuela de agronomía del país y la primera de enseñanza técnica en Mendoza, bajo la dirección de Pouget, que contaba por entonces treinta y piquito de años.
Parece que Pouget tenía un espíritu y un sentido del humor particulares, que además de fama de bromista y de hechicero deben haberle permitido sobrellevar las críticas hacia él y su escuela desde antes de que se hiciera y mientras se puso en marcha, así como que se la instalaran en un terreno desnivelado, pedregoso y sin agua, entre otras perfidias. Pero él logró traer semillas de Europa, tanto por Chile como por el Litoral, y en uno de esos cargamentos consiguió hacerse de las cepas francesas, entre ellas, la que hoy llamamos malbec.
Cabe recordar que los españoles habían monopolizado el comercio en las colonias por más de 300 años, por lo que esas cepas francesas (cabernet, pinot noir, malbec) debieron ser realmente una novedad. Probablemente no haya sido el único que las trajo, pero fue quien comenzó a cultivarlas científicamente, tratando de desarrollar las mejores plantas y manejos para cada zona.
La iniciativa no terminó bien, porque a cinco años de fundada lo echaron y la escuela se empezó a venir abajo. Hacia fines de ese siglo se erigió allí la Escuela Nacional de Vitivinicultura. Hoy lo único que queda de esas edificaciones es lo que se ha restaurado como La Enoteca, utilizada como Centro Temático del Vino.
Pouget, que se la había visto venir, siguió trabajando en un predio cercano que compró y desarrolló de manera particular. Dicen que al que estaba interesado en aprender, le enseñaba gratis. Unos años después, varios notaban cómo las uvas domesticadas en general y las francesas en particular, con mayor calidad para vinificar, habían ido ganando terreno en la provincia. Es innegable que algo ha tenido que ver Pouget en eso.
En la década de 1860, los viñedos en Francia fueron arrasados por una peste, la filoxera. Mendoza debe haber funcionado así como una especie de reservorio del malbec. Hoy, la Argentina es el país que más viñedos de esta variedad tiene: cubren más de 40.000 hectáreas, el 18% del total. Según Coviar, los otros países que tienen la variedad son Chile (cerca de 6.000 hectáreas), Francia (5.300), Sudáfrica (400), Nueva Zelandia (80) y Estados Unidos, en California (45 hectáreas).
En cuanto a Mendoza, hoy tiene aproximadamente el 70% de las hectáreas con viñedos del país, que sube al 86% si se considera solo el malbec. Allí le va bien a esta cepa por la cantidad de horas de sol, la gran altitud, la amplitud térmica y la poca agua. Según la Coviar, donde mejor se da el malbec (y mejor precio consigue) es en el Valle de Uco.
También Río Negro, Neuquén, San Juan, Salta y La Rioja tienen sus malbec. Según Coviar, entre 2006 y 2016 la superficie implantada con malbec creció 75% y el mercado interno para esta variedad, 153%, hasta acaparar el 41% de la venta de varietales, con más de 83 millones de litros.
El mercado externo es todavía mayor, con exportaciones por 137 millones de litros, prácticamente la totalidad en botella, más de la mitad de los litros exportados. El principal destino es Estados Unidos, que se lleva del 50% del total.
En fin, que uno de los brindis de esta semana sea por Pouget y por qué no por Sarmiento, que entendió tantas cosas tan temprano, incluso la importancia de la agricultura, que nosotros 170 años después seguimos discutiendo.
La entrada Pouget, el agrónomo traído por Sarmiento que impulsó el malbec se publicó primero en Bichos de Campo.
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