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La entrada ¿Y ahora? El 31% del área maicera de Entre Ríos se hizo con siembra convencional luego de perder la “guerra” contra las malezas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El dato –informado por el Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires– es preocupante, en términos de sostenibilidad, porque se trata de una gran zona productora del cereal, el cual se destina mayormente para atender a la demanda avícola presente en la provincia.
Entre Ríos, junto con el norte de Santa Fe, donde el 26% del área de maíz se hizo con siembra convencional, representan dos jurisdicciones en las cuales, podría decirse, muchos productores “perdieron” en la “guerra” contra las malezas resistentes a diferentes principios activos y decidieron abandonar la siembra directa con el propósito de intentar deshacerse de las especies indeseables.
A nivel nacional, en la campaña 2020/21 el 89% del área de maíz se realizó bajo siembra directa, una cifra tres puntos menor a la del ciclo anterior y siete puntos abajo del “pico” registrado en 2017/18.
En algunas zonas de la región pampeana también está retrocediendo, aunque más lentamente, la práctica de la siembra directa continua, como es el caso del oeste y centro bonaerense y el centro santafesino.
En el norte del país, en cambio, los “creyentes” en el sistema de rotaciones agrícolas en siembra directa siguen más que firmes, a pesar de que fueron los primeros en tener que soportar las invasiones crecientes de malezas problemáticas.
https://twitter.com/VientoSurAgro/status/1475565601703833600
La roturación de los suelos, una práctica contraria las metodologías empleadas por la agricultura regenerativa, si bien elimina la presencia de malezas en el lote, no garantiza la desaparición de las mismas, pues el “banco” de semillas de especies problemáticas puede tranquilamente permanecer en el campo para volver a manifestarse.
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]]>La entrada Hay una situación que afecta a los productores tanto o más que Cristina y las retenciones: Son 27 malezas resistentes dispersas por toda la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
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Se trata las malezas que han adquirido resistencia a diversos agroquímicos, especialmente al glifosato pero también a otros herbicidas. En la mayoría de los campos agrícolas de la Argentina se han transformado en un verdadero dolor de cabeza, tanto productivo como económico. Es que ese tipo de malezas no solo impactan en las productividades compitiendo con los cultivos. Sobre todo afctan los márgenes agrícolas, pues los costos para controlarlas se han multiplicado varias veces.
Quizás no sucede con una soja, donde ya se dijo el Estado se apropia de una tercera parte del ingreso bruto por vía de los derechos de exportación. Pero en algunos otros granos que tienen alícuotas menores (los cereales, por caso, tributan 12%), el impacto del control de malezas quizás ya esté superando al de las retenciones. Por eso la pregunta quizás sea pertinente: ¿Qué prefiere? ¿Rama Negra o Cristina Kirchner?
Todo esto a cuento de que la Asociación de Productores en Siembra Directa (Aapresid) acaba de actualizar su mapa de malezas resistentes, y allí verificó que el problema lejos de menguar tiende a agravarse. La REM Aapresid 2021 abarcó el mapeo de malezas en más de 29 millones de hectáreas en 203 partidos y departamentos. Y allí se detectó la presencia de 27 especies resistentes en total, de las cuales 22 corresponden a resistencias y 5 a tolerancias.
El biotipo de Rama Negra RG (la Cristina de las malezas) además de estar presente en todas las zonas posee el mayor porcentaje de área afectada, pues llega a aparecer en casi 25 millones de hectáreas. Hay otra variante de Conyza, el biotipo RALS, que alcanza las 267 mil hectáreas pero con una dispersión en aumento. Bien podría ser el Máximo.

Pero en al gobierno hay de todo, y proliferan las internas para todos los gustos. El Yuyo Colorado RG sigue secundando el ranking de malezas resistentes con un poco más de 24 millones de hectáreas de superficie afectada, la cual aumentó un 15% con respecto al 2019.
Luego se encuentran las gramíneas Eleusine indica RG (pata de ganso o gallina) con 11 millones, Echinocloa colona RG con 10 millones, las Chlorideas con 9 millones y el Sorghum halepense RG con 8 millones. Un escalón más abajo aparece el Lolium sp. RG con 5 millones. Por último los Nabos RG continúan en aumento, llegando a las casi 1,5 millones de hectáreas.

El mapa REM distingue a qué modos de acción resisten estas malezas revoltosas: 11 de ellas corresponden a resistencias a glifosato, 4 a graminicidas, 4 a ALS, 1 a hormonales y 2 a resistencias múltiples.
“En 2021 se registró el avance de malezas resistentes o tolerantes en 449 partidos o departamentos nuevos. Este avance en superficie está liderado por la maleza estrella en nuestro país, Conyza sp (Rama Negra), pero resistente a ALS en esta oportunidad. Le sigue el complejo de nabos resistentes a 2,4D y a glifosato. Esto evidencia que la problemática, además de expandirse, se complejiza debido a que entre las 10 malezas de mayor crecimiento encontramos biotipos resistentes a otros herbicidas diferentes al glifosato”, alertó Aapresid al dar a conocer este informe.

En el top 10 de las malezas rebeldes, todas son resistentes o tolerantes a glifosato, el herbicida más popular en el país, cuyo uso se difundió muchísimo a partir de la introducción en 1996 de la soja RR, el primer cultivo transgénico del mundo, que justamente fue modificado para resistir las aplicaciones de dicho herbicida. En algún momento, de la mano de este paquete tecnológico, la Argentina llegó a implantar 21 millones de hectáreas con ese cultivo. Luego, por la aparición de malezas que copiaron esa resistencia, el negocio comenzó a hacerse más difícil. Para este año se esperan menos de 17 millones de hectáreas de soja.
De las de malezas resistentes relevadas, 8 pertenecen al grupo de las gramíneas y 5 a las latifoliadas.
“Nuevamente el mapeo de malezas difíciles demuestra que el problema, lejos de retraerse, sigue en aumento y que una vez más es necesario remarcar la necesidad de continuar en el proceso de integración de herramientas para el control de malezas que permitan retrasar la aparición de nuevas resistencias y aminorar el avance de las ya existentes. Un manejo eficiente de la problemática puede ayudarnos a evitar futuros dolores de cabeza”, alertó Aapresid en su informe. Algo así como decirles a los productores: “Voten bien o después no se quejen”.
Desde esa entidad, que tiene a su cargo la coordinación del REM desde su origen hace más de 15 años, se está enfatizando en la necesidad de incorporar otras técnicas de control, además de los agroquímicos convencionales. Por ejemplo, se hace mucho hincapié en la incorporación de cultivos de servicio o de cobertura, que eliminen el barbecho químico y permitan una competencia biológica contra las malezas. También se promueve la utilización de tecnologías como las aplicaciones dirigidas especialmente sobre las malezas, que provocan un ahorro de hasta 70% en el uso de herbicidas.
Hay otros medios para el control de ese tipo de malezas que Aapresid desaconseja de plano y contra los que se ha pronunciado días atrás: la labranza de los lotes antes de la siembra. En rigor, muchos productores están recurriendo al arado como herramienta, aunque esto implique retrocedes varios pasos en la adopción del sistema de siembra directa.
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]]>La entrada El especialista en malezas Martín Marzetti se volvió loco: Recomienda “tolerancia cero” para unos casos y “poliamor” para los otros se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el 16° Encuentro de Monitoreo y Manejo de Plagas, Enfermedades y Malezas, se las escucharon al agrónomo Martín Marzetti, uno de los principales especialistas del país en el combate contra las malezas que afectan los cultivos. Es tal el avance de ese “enemigo” que Martín recomendó no tener clemencia cuando aparezca una nueva especie invasora en el lote.
Marzatti, que fue durante largos años coordinador de la Red de Malezas Resistentes (REM) de Aapresid, expresó en esa masiva jornada técnica sus recomendaciones para evitar la “colonización” por parte de plantas invasoras.

Comparó que frente a plagas de insectos o enfermedades, es común que el uso de productos defensivos se decida en función de umbrales predefinidos, pues dependiendo de la incidencia y severidad del daños que estén sufriendo los cultivos, se definen los momentos y dosis de aplicación.
En las malezas, este concepto no se utiliza. Pero para Marzetti sí debería practicarse también, enfocándose en qué tipo de especies sean las que hay que combatir: si son malezas que ya tenían presencia en el lote o si se trata de otras que llegan por primera vez la estrategia debería ser diferente.
“Si son malezas que no estaban en el lote y las vemos ingresar en cabeceras, primeras plantas o manchones pequeños, hay que erradicarlas de entrada. El umbral allí es cero: no tenemos que dejar que continúen y colonicen los lotes”, subrayó Marzetti durante el popular encuentro organizado por Halcón Monitoreos, que se realizó la semana pasada en la ciudad de Córdoba.
En cambio, cuando se trata de especies ya “naturalizadas” en los lotes, Marzetti afirmó que sí se pueden pensar umbrales más altos. “En esos casos ya tenemos que aprender a convivir, no enloquecernos para que no quede ninguna malezas, porque el costo termina siendo muy alto y también el impacto ambiental”, continuó el experto.
En el caso de que aparezcan estas nuevas malezas que constituyen un peligro para la producción, Marzetti dijo que deben aplicarse prácticas “quirúrgicas” para su erradicación. “Apenas las veamos aparecer, hay que usar herramientas para quitarlas una por una, ya sea con una mochila a mano, con una azada, con maquinaria o bien con las tecnologías más modernas de aplicaciones selectivas que únicamente arrojan el herbicida cuando escanean y detectan la maleza”, enumeró.
De esta manera se evita al máximo posible el riesgo de que la colonización avance y que entonces haya que terminar con controles totales. Es decir, debiendo aplicar en cada campaña herbicidas de manera generalizada en todos los lotes enteros.
En cuanto a las especies que ya tienen antecedentes en los lotes, la apuesta también es a ser “quirúrgico” en las decisiones para evitar uno de los peores males que hubo en los últimos años: la multiplicación de casos de tolerancia y resistencia a distintos principios activos, como consecuencia del mal uso y abuso de algunos tratamientos químicos. Fue allí que el agrónomo apeló a la figura de no casarse con nadie y practicar el poliamor.
“El peor error que muchas veces cometemos es ‘casarnos’ con un herbicida. Por más que sea la mejor ‘pareja’ que encontremos para combatir a una maleza, hay que seguir combinándolo, rotándolo con otro producto, usándolo en otro lote, o no repitiéndolo año tras año”, evaluó Marzetti.
Esto es clave –continuó– sobre todo cuando aparecen nuevos herbicidas que tienen excelente control, pero que si se extiende su utilización sin criterio, terminan perdiendo ese poder.
“Tenemos que usarlos estratégicamente, combinados con otras prácticas tanto químicas como culturales, como por ejemplo los cultivos de cobertura o labranzas puntuales en algunos casos específicos. Incluso se deben tener en cuenta aquellos productos que quizás sean menos eficaces, pero contribuyen a la estrategia de control y permiten reducir la presión de selección”, cerró Marzetti.
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]]>La entrada Un estudio de la Facultad de Agronomía confirmó que el mejor remedio contra las malezas resistentes es… la rotación de cultivos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba) confirmó que la rotación de cultivos -es decir, la alternancia de distintos cultivos dentro de uno o varios ciclos agrícolas- es una estrategia eficaz para controlar las malezas y disminuir el uso de agroquímicos. Lo contó una nota publicada por Yanina Nemirovsky, en el portal de divulgación Sobre la Tierra, perteneciente a dicha facultad.

“Actualmente, en la mayor parte del área agrícola de nuestro país, el manejo de malezas se basa en el uso de herbicidas. Pero a pesar de los esfuerzos que se hacen para reducirlas, las malezas mantienen su persistencia. Incluso, en los últimos tiempos aumentó la proporción de malezas de difícil manejo, que son las especies que superaron todos los filtros implementados para controlarlas”, explicó Elba de la Fuente, docente de la cátedra de Cultivos Industriales de la FAUBA.
El estudio, publicado originalmente en la revista Heliyon, tenía como objetivo analizar el impacto de la intensificación de la rotación de cultivos en la persistencia y la abundancia de malezas y su relación con el uso de herbicidas.
“Nuestro trabajo se centró en tres establecimientos ubicados en la zona norte de Buenos Aires y el sur de Santa Fe, que es el centro de la Pampa Ondulada. Implementamos cuatro rotaciones diferentes entre 2012 y 2019, que alternaban distintos cultivos. Además, en 2018 y 2019 relevamos las especies de malezas y su abundancia. Y, finalmente, en cada uno de los lugares que relevamos en esos años, hicimos un análisis del banco de semillas del suelo, que es la reserva de semillas que se encuentran enterradas en el suelo”, explicó Elba.
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Según De la Fuente, los principales resultados que obtuvieron muestran que “cada una de las rotaciones conformó una comunidad diferente de malezas, con una lista de especies asociada al nivel de intensificación y a la participación de gramíneas, como el trigo, el maíz y la avena, en las rotaciones. Cuantificamos el nivel de intensificación en función de la cantidad de actividades que había en el año. Entonces, tratamos de ver qué asociaciones había entre la composición de la comunidad de malezas y ese nivel de intensificación, y claramente obtuvimos distintas comunidades”.
De la Fuente señaló que si bien los herbicidas son muy utilizados para el control de las malezas, usar de forma recurrente los mismos principios activos favoreció el desarrollo de biotipos resistentes a estos compuestos químicos en diversas especies vegetales.
“Parece un contrasentido, pero el problema es que los herbicidas no se usan de forma correcta. Las plantas tienen determinados genes que les permiten sobrevivir a los herbicidas. Habitualmente, esos genes están en baja frecuencia dentro de la población, pero cuando se aplican los productos de manera reiterada, las plantas que tienen esos genes sobreviven y adquieren mayor capacidad de reproducirse que las que no los tienen. Con esa presión de selección continua del herbicida en el tiempo, las malezas que tienen resistencia al producto son las que prevalecen en la población”.
Por este motivo, la docente resaltó la importancia de promover la intensificación sostenible de la rotación de cultivos aumentando los cultivos en cobertura dentro de la rotación, el uso de cultivos de invierno diversos y la incorporación de cereales, oleaginosas y pasturas en la rotación. “Estas son herramientas útiles para manejar las malezas y reducir la presión de selección de resistencia que ha estado ocurriendo en los últimos tiempos, y a la vez reducir la contaminación ambiental que generan los agroquímicos”.
La rotación de cultivos para controlar las malezas también trae beneficios agronómicos. “Por un lado, resulta en un ahorro económico porque se gasta menos dinero en el control químico de malezas. Y, por otro lado, hay mayor estabilidad de los rendimientos de los cultivos, porque si se limita la rotación a dos o tres especies, se reduce la estabilidad del rendimiento en el tiempo”.
“Por ejemplo, si aparece algún problema, como un brote epidémico de alguna enfermedad, y hay una gran superficie con un mismo cultivo, se corre el riesgo de sufrir serias pérdidas. En cambio, si diversificamos, la estabilidad será mayor porque tendremos cultivos no susceptibles a un mismo problema. En definitiva, se aumenta la productividad y la estabilidad del cultivo y se reducen los costos ligados al control químico”, puntualizó Elba.
El estudio liderado por Elba de la Fuente, quien integró el proyecto “Impacto de la intensificación y de la diversificación de las rotaciones sobre la comunidad de malezas y el uso de agroquímicos”, fue el resultado de un trabajo conjunto entre la FAUBA y la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID). “Por un lado, es interesante que el proyecto surgió a partir de un consorcio de productores. Y por otro lado, que se pudo efectuar con una mirada de largo plazo. En este caso, los productores estuvieron muy involucrados, participando de talleres y otras instancias”, comentó Elba.
Para concluir, de la Fuente señaló que su grupo de trabajo colabora estrechamente con productores en otras investigaciones. No obstante, la investigadora consideró que existe una brecha entre productores y Universidad, y que aún hay que mejorar esa interacción. “Tenemos que mostrar los resultados, no sólo en papel, sino en concreto, en un experimento de larga duración”.
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]]>La entrada Hace su debut la soja Enlist resistente a varios herbicidas: Toda la paleta de variedades para esta campaña se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el seminario anual de Acsoja, que concluyó el miércoles, hubo un capítulo dedicado a revisar la situación de estas tecnologías, que cobran importancia no solo por la aparición de numerosas malezas resistentes (especialmente al glifosato) sino también por el anunciado retiro del mercado de semillas de soja de la multinacional Bayer, que implicará el retiro de su variedad Intacta RR2 Pro, que ofrecía resistencias simultáneas a herbicidas y plagas.

En la reunión de la cadena sojera, el agrónomo Rafael Frene, de la firma Corteva, brindó detalles del llamado sistema Enlist, que es el que podrá ser utilizado desde este mismo año. Según su descripción, contiene tres componentes básicos:
El evento que le confiere tolerancia a la soja E3 a 2,4-D, glifosato y gufosinato “es un trait metabólico de rápida detoxificación en meristemas que no tiene impacto en rendimiento. Eso es algo muy importante, de mucho valor, ya que es un trait robusto en tolerancia y limpio en el sentido de que no tiene efectos secundarios ni afecta la expresión de la genética de elite”, detalló Frene.
El técnico de Corteva remarcó que el objetivo con este lanzamiento es “disponer de cultivos o tecnología en cultivos que permitan una amplia flexibilidad en cuanto a la ventana de aplicación de herbicidas y que admita diversidad de sitios de acción y de uso de mezclas simultáneas de diferentes grupos químicos, de manera de poder trabajar con diversidad química dentro del ciclo del cultivo”.

Pidió que esa flexibilidad sea compatibilizada dentro de un sistema de manejo agronómico que contemple diversidad de rotaciones de cultivos e inclusión de cultivos de cobertura. “Se trata de darle a los cultivos una ventaja competitiva frente a las malezas”, dijo Frene.
Según informaron los organizadores de Acsoja, esta campaña habrá una gran variedad de sojas Enlist a disposición de los productores:
A su vez, por otro carril, la empresa estadounidense Stine también tiene derecho de propiedad sobre la soja Enlist, ya que participó de su desarrollo junto a la firma Dow, que luego se fusionó con Dupont para formar Corteva.

En este caso, la firma informó que “encara su primera campaña en la Argentina con cinco variedades de soja que cuentan con su tecnología Enlist E3. Con ellas abarcan todo el espectro sojero de la zona central del país hacia el sudeste”. Se trata de STINE 25EB32, una soja 2.5 de madurez que tiene 118 días a R8; la 29EB02 con un grupo de madurez 2.9 y 122 días a R8; la STINE 38EB03 de grupo 3.8 y de 134 días a R8; la 40EB20 con una madurez 4.0 y 136 días a R8; y por último una variedad de madurez 4.8 la 48EB20 con 140 días a R8.
“Sine es la propietaria de esta genética única y copropietario de la tecnología Enlist E3, un evento transgénico que le da resistencia a los herbicidas 2.4 D y glufosinato de amonio además de ser tolerantes al glifosato. Estos herbicidas no vienen a reemplazar el uso normal de preemergentes en soja, sino que buscan combatir las malezas en post emergencia sin hacerle daño a la soja. Sobre todo, con malezas más problemáticas como son la rama negra o el yuyo colorado, por ejemplo”, explicó esa compañía.
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]]>La entrada Weedcutter: Una solución alternativa para el control mecánico de malezas que fue desarrollada por un productor cordobés se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el último tiempo surgieron diversas tecnologías desarrolladas con la finalidad de mejorar la eficiencia en el uso de agroquímicos y reducir, eventualmente, los niveles de riesgo asociados a su incorrecta manipulación.
Los sistemas diseñados para realizar aplicaciones dirigidas, facilitar el control del tamaño de la gota o monitorear las condiciones de aplicación de estos productos en tiempo real son solo algunos ejemplos.
Sin embargo, también comenzaron a surgir otros desarrollos que proponen soluciones basadas en mecanismos de control alternativos al uso de herbicidas. Uno de ellos es el Weedcutter diseñado por Ezequiel Cola, integrante del CREA Carnerillo (región Centro), el cual fue uno de los proyectos destacados de la edición 2020 de CREALab, el programa de incubación de CREA coordinado por el Área de Innovación.
“Weedcutter es una herramienta que permite realizar un control mecánico de malezas sin realizar remoción del suelo. Básicamente, consiste en una desmalezadora de precisión para siembra directa que permite ingresar a un cultivo ya implantado y cortar las malezas, ajustando, incluso, la altura de corte”, explica Ezequiel en un artículo publicado por la Revista CREA.
-¿Cómo surgió la idea de desarrollar Weedcutter?
-La idea surgió durante los ensayos realizados en el marco del Proyecto Malezas, al ver la cantidad de estrategias químicas y sistémicas que se ponían en juego. Advertimos que faltaba una herramienta mecánica que no hiciera remoción del suelo para poder controlar los escapes de malezas. Por ejemplo, Amaranthus palmeri produce una gran cantidad de semillas, por lo que el escape de unas pocas plantas puede ser el inicio de un problema grave que se intensificará de manera exponencial en las siguientes campañas.
-¿Esta tecnología puede ser utilizada en cualquier cultivo?
-Sí. La única condición es el despeje de la máquina; en algunos cultivos sólo se la puede usar durante los estadios vegetativos.
-¿Es posible utilizarla con cualquier distancia entre hileras?
-Actualmente se puede configurar y adaptar a tres distancias diferentes entre surcos: 35, 38 y 52 centímetros.
-¿En qué estado de desarrollo se encuentra Weedcutter?
-El proyecto comenzó en 2018 en el área de Investigación y Desarrollo de la empresa. En 2019 fabricamos el prototipo 1.0, de tres metros de ancho de labor, que fue probado en dos campañas. Actualmente estamos desarrollando el prototipo 2.0, con todas las mejoras y aprendizajes capturados. Esta herramienta fue testeada en ensayos y franjas a campo sobre el cultivo de soja con distintas malezas objetivo, y también en cabeceras de lote con alta presión de Amaranthus. En uno de los dos ensayos que montamos se está probando incluso el control mecánico de malezas en forma exclusiva, sin aplicación de agroquímicos. Queremos evaluar la herramienta en una situación donde la presión de malezas sea extrema.
-¿Cuál es el efecto de Weedcutter sobre el nivel de enmalezamiento de un lote?
-Buscábamos desarrollar una herramienta que permitiera controlar los escapes de malezas en los cultivos para reducir su descendencia. Este dispositivo permite implementar una estrategia de mediano plazo para reducir progresivamente el banco de semillas de las malezas. Hasta el momento, hemos determinado que luego de un corte de Weedcutter la producción de semillas de Amaranthus fue un 63% menor.
-¿Hay efectos sobre el cultivo?
-Sí. Se redujo la competencia por luz, agua y nutrientes generada por la maleza. Desde luego, la magnitud de este efecto depende del nivel de enmalezamiento previo, pero en los casos en que probamos la tecnología medimos, en promedio, hasta un 60% de aumento del rendimiento de la soja, y un 34% del rinde del maíz en zonas enmalezadas.
-¿Fue posible determinar si se produjo un ahorro en el volumen de agroquímicos empleados?
-El ahorro de agroquímicos dependerá de lo que quiera priorizar el productor y de la presión de malezas existente. Uno podría pensar en una estrategia de control de malezas mixta en la que Weedcutter reemplace el uso de herbicidas posemergentes para controlar el escape de malezas. En producciones orgánicas o que están ubicadas en zonas periurbanas, donde hay importantes restricciones para la aplicación de agroquímicos, Weedcutter permitiría controlar las malezas evitando recurrir a la remoción de suelos para tal fin.
¿Qué puntos de mejora identificaron a partir del uso?
Muchos. Nuestro objetivo es obligar a la maleza a que haga un esfuerzo extra si quiere dejar descendencia, para ello, nos enfocamos en efectuar un corte más preciso y en poder ingresar en otros estadios del cultivo.
¿Cuál es tu visión del sector y de la problemática de malezas?
Estamos viendo que se necesitan cada vez más dosis de herbicidas y una mayor variedad de principios activos para combatir las malezas. Al mismo tiempo, nos guste o no, hay una presión cada vez mayor de parte de la sociedad respecto de la forma en la que producimos. Conozco varios productores que están buscando nuevas formas de producir. Varios de ellos, al momento de tomar decisiones, consideran el impacto que podría generar sobre el ambiente la forma en la que hacen las cosas. El agro argentino es muy versátil frente a las oscilaciones del contexto productivo. Siempre que fue necesario cambió. Creo que el desarrollo de este tipo de soluciones constituye un buen punto de partida para descubrir nuevas formas de producir.
¿Qué proyectan a futuro?
Nos gustaría generar algún tipo de impacto positivo en el control de malezas y en el ambiente. Para ello, nos hemos trazado una serie de objetivos que fuimos cumpliendo y ahora estamos en el momento de despegue. Para lograrlo, necesitamos que más personas se sientan identificadas con la solución que proponemos y que estén interesadas en asociarse. La quintaescencia de nuestra visión siempre fue cambiar la agricultura, para mejor, porque si cambiás la agricultura, cambiás el mundo
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]]>La entrada Martín Olivanti le encontró la vuelta a las malezas resistentes con una rastra de disco que solo remueve 3 centímetros de suelo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En Santa Fe tenemos una maleza perenne que apareció hace 8 años y que se extiende en un radio de 60 kilómetros: se llama Eragrostis y hace cinco años que estamos tratando de encontrarle la vuelta para matarla de modo químico, pero no conseguimos hacerlo”, amplía en diálogo con Bichos de Campo.

Y así fue que Martín decidió buscar otro modo de combatir ese yuyo: adquirió una rastra de disco, también llamada rastra multipropósito o rastra diamante. Este equipo genera una remoción del suelo, pero de solo 3 centímetros, lo que descalza la maleza, dejando su raíz desnuda. Por lo tanto, la planta muere. En el proceso, describe, no se pierde humedad ni se remueve el suelo en los niveles preocupantes que enfrentó la técnica de la Siembra Directa.
“Para gramíneas la rastra trabaja 100% porque tienen una raíz tipo cabellera superficial. Luego, para lo que es rama negra, yuyo colorado y nabo resistente que tienen raíces mas profundas, en muchos casos el disco la engancha y la saca y en otros casos corta la raíz bajo la tierra, provocando su pudrición”, remarca.
“En un lote mío periurbano me ahorré aproximadamente unos 70 dólares por hectárea de costo de agroquímicos haciendo dos pasadas anuales con la rastra: una en mayo y otra en septiembre, y luego de esa pasada apliqué pre emergentes y sembré soja”, pone como ejemplos el ingeniero agrónomo, que de ese modo enfrenta mecánicamente las malezas sin llegar a remover el suelo como se hacía en los tiempos previos a la Siembra Directa.
Martín cuenta que a este tipo de rastra “la descubrí en un campo de un cliente en Santiago del Estero, donde las extensiones de lotes son mucho más grandes que acá en Santa Fe. Allá cada lote tiene de 200 a 300 hectáreas mientras que acá tenemos lotes chicos de 30 o 40 hectáreas. A su vez, allá hay otro clima y las malezas emergen más rápido y también es complejo tratarlas químicamente”. Olivanti, junto a su colega Iván Gullino, formó Grupo Orígenes SRL mediante el cual asesoran a unos 25 clientes, por lo general, distribuidos en campos cercanos a Las Parejas.

La máquina, una RM8500 desarrollada por la firma santafesina Giorgi en conjunto con una patente del exterior, tiene unos 7 metros de ancho de labor, pero viene también de 9 ,11 y 13 metros de ancho de labor. Su origen es australiano. Se trata de un desarrollo con unos 7 años de vida que al principio era arrastrado por dos tractores que circulaban en paralelo.
Olivanti incorporó la herramienta en un principio para ensayar y trabajar puntualmente sobre unos lotes propios. Asegura que notó los resultados de inmediato. “Hicimos ensayos en lotes donde íbamos a sembrar trigo pero debíamos tratar el Eragrostis. Comenzamos a notar diferencias de emergencia en el nacimiento del cultivo en las zonas donde removíamos con la rastra. Allí el trigo nacía mucho más rápido y mejor que en las zonas donde no removíamos”, concluye.
“La compramos nueva en abril del año pasado y desde el primer día que la trajimos, de abril a octubre, hicimos unas 2.500 hectáreas con esa herramienta. Cuando empezamos con la siembra en octubre, la mandamos a Santiago del Estero para que hiciera otras 2.500 hectáreas a productores que contrataron nuestro servicio”, relata el agrónomo.

De abril a junio de este año Olivanti lleva hechas unas 1800 hectáreas, o sea que superará ampliamente lo hecho el año pasado y por ende terminará amortizándola. Como ventaja principal, Olivanti indica que “al usarla no se pierde la humedad del suelo, algo clave para los cultivos de verano, y no deja el suelo desnudo”.
Pero la máquina tiene otras ventajas. De acuerdo al asesor, “al pasarla por el terreno, sólo una vez, borra las huellas de los neumáticos de maquinaria en tiempos de cosecha y empareja los lotes para hacer la siembra posterior. Antes eran necesarias dos manos de disco profundo, una de rastra y una de rolo. Ya ahí tenías 3 a 4 pasadas, en cambio acá con una sola pasada ahorrás combustible”. El consumo aproximado de combustible por parte de la herramienta es de 5 litros por hectárea.
Otra ventaja que le encontró Olivanti a la rastra de disco es que, previo a la siembra de trigo se puede volear urea con una esparcidora y luego la rastra la va incorporando y no se pierde nitrógeno por volatilización.
Olivanti además probó utilizar la rastra luego de volear pasturas con una esparcidora en canales de desagüe para dejar todo empastado. “En muchos lotes tenemos terrazas con canales de desagüe para que escurra el agua; pero esos canales deben ser empastados, es decir, ser sembrados con pasturas para que el agua no corra tan fuerte. Entonces sembramos pasturas como trébol, festuca, entre otras, y para empastarlo voleamos las pasturas dentro del canal y luego con la rastra mezclamos las semillas de pastura con la tierra para que luego broten”, describe.
¿Por qué una maquina tan efectiva no está ampliamente extendida? Más que nada, explica Olivanti, el principal escollo radica en su valor. “La herramienta cuesta cerca de 80 mil dólares y por la cantidad de hectáreas que se trabajan en Santa Fe muchas veces no se justifica su compra”, indica el ingeniero.
Claro está que para agrónomos y contratistas como Olivanti es una máquina ideal e incluso es muy valorada en los lotes periurbanos o pegados a los poblados donde se imponen límites a la aplicación de agroquímicos. “En Santa Fe la restricción es que por tierra no se puede aplicar ningún producto de ninguna banda a 300 metros desde el pueblo. Luego, de 300 a 500 metros del poblado nos permiten aplicar productos banda verde”, puntualiza.
Sin embargo, el agrónomo aclara que “no es que con la herramienta reemplacemos aplicaciones sino que podemos complementar ambas cosas. Por ejemplo, es muy buena para trabajar luego con productos pre emergentes. Pasando esta máquina dejamos el lote libre de malezas y luego al aplicar los pre-emergentes estos se incorporan mejor ya que no tenemos materia verde que impida su llegada al suelo”.
A modo de ejemplo, Olivanti comenta que les sucedió algo particular con las aplicaciones de agroquímicos durante el año pasado, el cual se caracterizó por ser muy seco. “Las maleza estaban estresadas por la sequia y se ponían más duras. No había producto que las penetrara, con lo cual las aplicaciones empezaban a tener una efectividad del 60% y se volvían más erráticas considerando el gasto de dinero que nos ocasionaba. Con esta máquina obtenemos una efectividad del 95%”, relata.
Por otro lado, hay lotes en los que quizás no convenga pasar la maquina porque químicamente se vienen manejando bien. “Esto es para lotes donde las malezas son muy resistentes o económicamente la aplicación no es rentable”, resalta.
Hay un mea culpa en el medio de todo esto. “Es tanta la cantidad de productos que se desarrollaron que terminaron generando una enfermedad y también producto de las malas técnicas que se hacen. Sale un producto y salimos todos a comprarlo. El tema es que las malezas pueden generar resistencia en el plazo de 3 años y ahí ya no sirve más ese producto. Este año encima los insumos en dólares subieron; es la primera vez en 5 años que nos pasa esto”, reconoce.
El asesor agrega que los vaivenes políticos y económicos lo dejan al borde del abismo de la incertidumbre. “No sabemos qué podremos sembrar dentro de unos meses ni el valor al que pagaremos los insumos, ni si tendremos más retenciones que pagar. Todo eso complica más la ecuación”, enumera.
Pero por fortuna, según Olivanti “las generaciones nuevas están cambiando el chip del manejo; ya no pasa por atender solo lo productivo sino que hay que atender otras variables como la administrativa, porque podes ser muy bueno en lo productivo pero lo administrativo debe ir de la mano, sino fracasas”, sintetiza.
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]]>La entrada Se buscan trigos que tengan aguante para soportar la competencia de las malezas resistentes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Encontramos biotipos de ryegrass resistentes a herbicidas que comenzaron a dificultar los manejos clásicos que se hacían de los cultivos y sentimos la necesidad de acercar alternativas a los productores”, aseguró Mario Vigna, investigador del INTA Bordenave. Esos estudios apuntaron, en primer lugar, a la competencia de las principales malezas gramíneas que afectan el cultivo (Avena fatua, Lolium) para conocer el comportamiento de cada cultivar comercial existente. Después, mediante la interacción con el programa de mejoramiento, se evaluaron líneas avanzadas de trigo con la idea de liberar cultivares competitivos y tolerantes a la competencia.
“Tratamos de seleccionar cultivares que tengan la capacidad de sobreponerse a la competencia de malezas, pero también, como hablamos de producciones de bajos insumos, intentamos que los cultivos tengan la capacidad de dar harina de máxima calidad”, explicó Vigna.

Un informe del INTA sobre este asunto explicó que la competencia puede definirse como el proceso por el cual las plantas comparten recursos provistos en cantidades insuficientes para satisfacer sus requerimientos conjuntos, lo que causa una reducción en su supervivencia, su crecimiento o su habilidad reproductiva.
Las evaluaciones del INTA en busca de variedades que le pongan el pecho a estas malezas difíciles de controlar incluyeron entre 15 y 20 cultivares cada año. “Se sembraron en parcelas las diferentes variedades y en la mitad de la misma se atravesaron los cultivos con avena, con la intención de medir la producción de biomasa y el rendimiento”, señaló el especialista.
“A lo largo de los años de trabajo confirmamos la habilidad competitiva del cultivar Buck Charrua –que se plantó como cultivar testigo por haber presentado un buen rendimiento en ensayos anteriores– y se identificó mediante la evaluación de la variable biomasa en antesis al cultivar Buck Bellaco y la línea avanzada INTA Bordenave V0990 con características que podrían ser consideradas en próximos ensayos”, precisó Vigna.
Se pudo comprobar que los cultivares más competitivos son una opción para el manejo de malezas, en tanto no incurren en ningún costo adicional. La utilización de esas variedades permite disminuir el número de aplicaciones de herbicidas y racionalizar los recursos.
Asimismo, el especialista aseguró que aumentar la densidad de la siembra también es una variable a considerar, “especialmente, en sistemas de bajos insumos, en planteos de producción orgánica o cuando se desarrolla resistencia a los herbicidas”.
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]]>La entrada Sojas recargadas: Las compañías apuestan a una genética con múltiple resistencia a herbicidas y tolerancia a orugas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cuentan desde la red que existen cerca de 30 resistencias distintas y dentro las más complicadas y diseminadas por el país están las latifoliadas yuyo colorado (Amaranthus) y rama negra (Conyza). En cuanto a las gramíneas, se complica el control de las poblaciones de sorgo de alepo, raigrás, Chloris, Eleusine, Digitaria, Echinochloa, entre otras más específicas por zona.
Bajo este contexto, los semilleros buscan agregar resistencias a sus semillas para que el abanico de productos y control sea mayor. Con la soja RR resistente al glifosato, que tan bien funcionó años atrás, ya no es suficiente. Por esovarios de ellos están agregando la tecnología STS (tolerantes a la sulfonilurea) que resiste las aplicaciones del herbicida Ligate (Sulfometurón Metil + Clorimurón) que es de Corteva y derriba tanto hoja ancha como gramíneas anuales.
Durante la campaña 2018/19 se calcula que se sembró la tecnología STS en un 23% del total, la campaña pasada creció a 28% y los semilleros esperan que crezca a 33% en la campaña entrante. Es por esto que las compañías le apuestan a esta tecnología y la incorporan cada vez más en sus variedades ‘elite’. Es el caso de Syngenta que para la próxima campaña de soja lanzará dos nuevas variedades bajo la marca NK y cuatro nuevas para Nidera.
“Todos los productores requieren rinde, pero para lograrlo, las variedades deben contar con las tecnologías necesarias para proteger el potencial genético. Hoy, uno de los grandes desafíos tiene que ver con el manejo de malezas”, explicó Damián Torino, gerente de autógamas de Nidera Semillas.
Algunas de estas variedades vendrán además con la tecnología IPRO, otra forma de llamar a la soja Intacta creada por Monsanto (ahora en manos de Bayer), que soporta ataques de orugas (lepidópteros), con la consistente disminución de las aplicaciones de insecticidas sobre el cultivo, que implican costo y pisada de plantas. Para el norte del país resulta muy valiosa esta herramienta. Serán las variedades NS 4621 IPRO STS y la NS 6721 IPRO STS de Nidera, y en cuanto a NK la 49X20 IPRO STS y la 80X20 IPRO STS.
Sobre estas dos últimas, el gerente de marketing de NK, dijo: “Son dos novedades de alto potencial de rendimiento y que ofrecen mucha estabilidad, porque a la resistencia al glifosato le suman la tecnología STS para manejo de malezas difíciles y la IPRO para control de lepidópteros”, explicó Francisco Pérez Brea.
En cuanto a la 49X20 IPRO STS, “es un material posicionado para lotes de media-alta productividad, que aporta amplia estabilidad en ambientes específicos y permite realizar barbechos cortos con ciertos herbicidas. Tiene buen perfil sanitario y excelente comportamiento a vuelco”, describió Matías De Felipe, líder de desarrollo de soja.
Por su parte, la 80X20 IPRO STS ofrece excelente desempeño para los ambientes del NOA y NEA. Es una variedad con buen comportamiento ante atrasos en la fecha de siembra y ofrece una óptima adaptación para ambientes con media-baja productividad. Es de ciclo largo, ramificación media-alta y buen comportamiento a vuelco.
Otra de las grandes novedades de Nidera, será la NS 3821 STS y NS 5421 STS, una variedad de Grupo 5 medio, recomendada para la zona central de Argentina, con especial foco en Entre Ríos. A su vez, a partir de esta campaña, los productores podrán contar también con los nuevos materiales NS 5030 IPRO STS y NS 6120 IPRO, lanzados el año pasado.
De cara al nuevo ciclo, Torino espera una superficie de soja similar o levemente superior a la pasada, de acuerdo a las condiciones climáticas que presente el invierno. Teniendo en cuenta la realidad actual, en una vasta zona del país el mejor negocio para los productores es el doble cultivo trigo/soja. Como siempre, el desafío está en la adecuada elección de variedades para cada ambiente, una oportuna fecha de siembra y un cuidadoso manejo del cultivo con el objetivo de explorar los potenciales de rinde que hoy propone la genética.
Otra de las empresas que incursiona en el apilado de eventos es DonMario, la cual ya está difundiendo la Soja Enlist (tolerante al 2,4 D y Glufosinato de amonio) que lanzará el año que viene al mercado luego de 7 años de mejoramiento local y de que China aprobará recientemente su importación. Vendría a sumar una nueva herramienta al productor, tendiente a ampliar el abanico para el control de las malezas resistentes.
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]]>El ingeniero agrónomo explicó de modo didáctico por qué se produce la aparición de resistencia a los agroquímicos. “Las malezas son seres vivos y como todos, como nosotros, son distintas entre ellas. Cuando existe mucha presión sobre las poblaciones y un uso continuo de un mismo herbicida, las muy pocas que resisten se van multiplicando, dejando descendencia. Luego de algunos años son difíciles de controlar”, resumió.
Aquí la entrevista completa con Martín Marzetti:
“La primera resistencia fue la del yuyo colorado a los ALS (aquellos que inhiben la acción de la acetolactato sintetasa). Luego empezaron y escalaron todas las resistencias al glifosato. Y hoy existen resistencias a múltiples modos de acción. Algunas malezas soportar hasta más de uno de ellos”, informó Marzetti.
“En cuanto al glifosato, era el herbicida que más difílmente causaba resistencia, Pero pasa que se usó tanto que esto terminó ocurriendo”, describió.
Marzetti defiende mucho al producto agroquímico más conocido y debatido. “La verdad es que fue un herbicida maravilloso, muy versátil, barato y fácil de usar. Y su abuso justamente, tuvo que ver con esto”, agregó.
El experto en malezas cree que difícilmente vuelva a surgir una molécula tan virtuosa como la del glifosato. “Hasta los más popes de la industria se comieron la curva y no trabajaron en nuevos principios activos, desde hace más de 30 años que no sale una molécula nueva”, comentó.
Marzetti piensa que a futuro habrá que combinar mejor los productos y tratar de minimizar las dosis incorporando una serie de prácticas agronómicas. Pero no ve la necesidad de una prohibición total o que valga la pena producir sin químicos.
“¿Vale la pena producir como lo hacían nuestros abuelos, con trigos de mil kilos o maíces de tres mil?”, se preguntó. “El conocimiento tiene que ir acompañando las nuevas tendencias pero no cortarlas de un día para otro”, recomendó el ingeniero agrónomo.
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