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La entrada Si te falta un peón, un tractor a control remoto puede ser tu solución: A los 23 años Joel Príncipe diseñó un sistema para manejar maquinaria a distancia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Se me ocurrió hacerlo para el tractor que maneja la embolsadora durante la cosecha. Así, cuando se está haciendo el bolsón se puede guiar el tractor a control remoto. Es para cosas simples, para que el tractorista pueda guiarlo desde otro tractor y, por ejemplo, trabajar de a dos tractores”, relató Príncipe a Bichos de Campo.
Luego de egresar del secundario con un título de técnico en producción agropecuaria, el joven cordobés no se amigó de forma inmediata con la idea de hacer una carrera universitaria y optó por trabajar varios años con su padre Hugo como contratista. Junto a él y al resto de sus hermanos ofrecían servicios de siembra y de cosecha.

“Hoy en día hay un cierto problema que es que no se consigue gente que quiera ir al campo, y menos para ir a una embolsadora, que es un trabajo que no tiene buena paga. Es más difícil conseguir gente para ese tipo de cosas”, sostuvo Príncipe.
Con los años empezó a interesarse en la electrónica y en programación, y comenzó a ofrecer servicios a terceros para el mantenimiento de toda aquella maquinaria vinculada a la agricultura de precisión. Incluso comenzó a realizar colocación de equipos como los monitores de siembra.
“Al tractor lo armé pensando en hacerlo para la venta. Por suerte hay mucha gente interesada y estoy armando para tener un cierto stock y hacerlo en serie. Lo hice todo de cero. Fui comprando ciertos componentes electrónicos y toda la parte de ingeniería la diseñe yo”, contó el joven.
Aunque la pandemia alteró un poco el cronograma, Joel terminó por anotarse en una carrera vinculada a la programación en la ciudad de Córdoba, para perfeccionar sus conocimientos.
“Yo creo que en la mayoría de las escuelas deberían brindar herramientas de robótica, programación y electrónica. Yo salí con un título en producción agropecuaria y no tenía ni idea de lo que era un cable o un foco. Muchos a lo mejor no quieren seguir estudiando, porque no encuentran algo que les guste, y esta es una de las herramientas que abre muchísimas puertas. En programación y electrónica hay muy poca gente y puestos de trabajo sobran”, aseguró Príncipe.

La colocación de uno de estos equipos demora menos de dos horas y tiene un costo aproximado de 100.000 pesos, teniendo en cuenta los materiales y la mano de obra. El control remoto funciona a pila y tiene suficiente autonomía para trabajos largos, mientras que el aparato adosado al tractor se alimenta de la batería de este.
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]]>La entrada Para Cafma la “grieta” entre maquinaria agrícola nacional e importada es un hecho: “No podemos seguir tratando por igual a los distintos”, afirmó Eduardo Borri se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Necesitamos la clara definición de contenido nacional, sea por ley o por decreto. No podemos seguir tratando por igual a los distintos. Sé que hay buena voluntad de poder encarar seriamente el tema y debería ser el 2022 el año en donde estos grises se pongan en blanco y en negro”, dijo Eduardo Borri, presidente de Cafma, durante el evento.
El mensaje encierra un claro desacuerdo con el sector productivo vinculado a las empresas internacionales que tienen filiales en la Argentina, que horas antes habían asegurado que la “grieta” entre los productos nacionales y los importados no es tal.
“Nuestras empresas facturan un promedio de 10.000 dólares por mes por empleado, lo que lleva a la cadena de valor a una facturación mayor a los 3000 millones de dólares y 32.000 puestos de trabajo. Esto implica que cada 1% que crece nuestro sector produciendo localmente, genera 300 puestos de trabajo y unos 36 millones de dólares de facturación anual”, afirmó Borri, buscando resaltar la importancia que ocupa la maquina agrícola nacional en la economía del país.
El reclamo de Cafma no es meramente técnico, porque los empresarios que integran la entidad consideran que, una vez definido el porcentaje mínimo de integración de componentes locales que debería tener una maquinaria o equipo agropecuario para ser considerado “nacional”, esa categoría debería tener luego preferencia para acceder a créditos oficiales con tasas subsidiadas.
El otro eje clave de la agenda de Cafma es el crecimiento de las exportaciones de maquinaria para recuperar los volúmenes récord que se registraron en 2012, que rondaron los 250 millones de dólares FOB. Durante 2021 se cerraron operaciones comerciales por 80 millones de dólares, superando los 50 millones del año anterior.
Según indicó la entidad, el objetivo es alcanzar al menos ventas al exterior por 100 mil millones de dólares anuales. En cuanto a los destinos, se buscará recuperar los mercados de Rusia y Europa, fortalecer África y consolidar Sudamérica.

“Está apareciendo cada vez con más fuerza el concepto de ‘NearShoring’ o abastecimiento de cercanía por la crisis mundial de fletes y quizás esto nos traiga oportunidades con el Mercosur, reemplazando productos de otras latitudes”, sostuvo Borri. En el mismo sentido, hizo hincapié en que se seguirá trabajando para convertir a la Argentina “en el Silicon Valley de la maquinaria agrícola”.
“El AgroValley debe ser impulsado buscando sinergizar con otras instituciones como el INTA, el INTI, universidades y obviamente los gobiernos provinciales y nacional. Tenemos todo para lograrlo, como pudimos observar en la cantidad de premios cosechados por nuestras empresas en los Premios CITA, Ternium, Pymes, y otras distinciones que galardonaron los desarrollos tecnológicos a lo largo de este año”, concluyó Borri.
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]]>La entrada Las autoridades de AFAT se entusiasman con el anuncio de un “plan canje” y aseguran que no hay “grieta” con la maquinaria agrícola nacional se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Fundada hace casi 50 años, AFAT reúne a siete empresas –distribuidas en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba- que representan el 77% de los patentamientos de tractores, el 94% en cosechadoras, el 100% de maquinaria forrajera y el 43% de pulverizadoras. Ellas son AGCO Argentina; Agrale Argentina; CLAAS Argentina; CNH Industrial Argentina; Industrias John Deere Argentina; Jacto Argentina y Stara Argentina.
Si bien han registrado números favorables en términos comerciales este año, en lo que respecta a lo productivo todavía hay varios tornillos a ajustar. Sobre esto hizo referencia Reynaldo Postacchini, representante de CLAAS y presidente de AFAT, quien indicó que “el problema del país es la falta de planificación”.

“A las empresas que vienen a la Argentina a invertir debemos darles previsibilidad. No es fácil discutir si cambiamos constantemente las reglas de juego. Creemos en el diálogo, sea del color político que sea, y es importante el trabajo en conjunto”, afirmó el empresario.
En este sentido, desde la asociación afirmaron la necesidad de aprovechar la capacidad instalada del país y de incrementar los mercados. Por tal motivo, anunciaron que se impulsará un “plan canje o de renovación” con el objetivo de acelerar la incorporación de tecnología y ayudar a pequeños productores y contratistas a actualizar su parque de maquinarias.
“El 73% de los tractores hay en argentina tienen más de 15 años, tres de cada cuatro. El 46% de las cosechadoras que hay hoy trabajando tiene más de 15 años. Pensemos en mecanismos de cambio bajo carga, sensores de pérdida de cosecha, control satelital y pilotos automáticos, que no existían hace 15 años. Activar la renovación de maquinaria es aportar tecnología a la producción agropecuaria”, dijo Ignacio Armendariz, representante de Agrale Argentina.
Dicho plan no es nuevo, sino que la AFAT ya había enviado un primer boceto del mismo al Ministerio de Desarrollo Productivo en 2020, el cual, según indicaron, ya se encuentra pulido y listo para ser lanzado en forma oficial.
“Un plan renovación ayudaría mecanizar provincias cuya oferta de maquinaria es totalmente obsoleta, eliminaría costos permanentes de reparaciones en maquinarias viejas y mejoraría la sustentabilidad en la producción mediante unidades que prestan servicios más seguros”, señaló el Armendariz.
Frente a este anuncio, Bichos de Campo consultó a los directivos de AFAT respecto al proyecto que en paralelo es impulsado desde la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), el sector de la industria más vinculado a la producción nacional, que pretende otorgar mayores incentivos a aquellos que enfoquen su producción en empresas locales y utilicen menos componentes importados.
“No estamos en contra de una ley de fomento de maquinaria agrícola. Bienvenido sea en un país con la importancia que tiene la agroindustria y con la capacidad técnica de nuestros productores. La tecnología que se usa en Argentina es la misma que en Estados Unidos y Australia. Hagámosla con sentido común”, sostuvo Sergio Fernández, presidente de Industrias John Deere Argentina.
Por su parte, Armendariz dijo que “no existe una grieta entre la maquinaria agrícola nacional y la de las multinacionales como se pretende instalar en la opinión pública. Nosotros somos todos fabricantes de maquinaria agrícola en Argentina. La dicotomía es errónea. Creo que se intenta plantarlo para sacar algún tipo de beneficio”.
Y a continuación agregó: que “para hacer maquinaria agrícola world class necesitás cierta calidad en los componentes y en muchos casos no podemos acceder a ellos en el mercado local porque no hay proveedores que lo desarrollen. A pesar de que los apoyamos, incentivamos, compramos de forma anticipada, a veces no llegamos a ese componente. Si hay beneficios deberían ser para todas las maquinarias, así estén integradas en el 60%, en el 40% o en el 30% (de componentes nacionales)”.
Por último, Reynaldo Postacchini, remarcó que el espíritu de todas las empresas debería ser el trabajo mancomunado. “En lugar de dividirnos, tenemos que juntarnos para crecer juntos. Esa es nuestra visión, crear fuentes de trabajo genuino a largo plazo y dar sustentabilidad a la producción”.
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]]>La entrada Una cosechadora de algodón se llevó el máximo galardón en los premios CITA a la innovación tecnológica: ¿Qué la hace tan particular? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Fue un homenaje a los fundadores por la innovación, la inventiva y el legado que nos dejaron nuestros padres, y que hoy seguimos manteniendo a raja tabla”, dijo a Bichos de Campo Elbio Dolzani, presidente de la empresa.
Dolbi S.A. fue fundada en 1962 en la localidad de Avellaneda, provincia de Santa Fe, por tres socios: Alberto Biachi, Carlos Dolzani y Humberto Dolzani, padre de Elbio. Hoy la firma ha quedado en manos de sus hijos Enzo Bianchi, gerente de Investigación y Desarrollo; Juan Carlos Dolzani, gerente Comercial; Mauro Bianchi, gerente de Comercio Exterior, y Elbio Dolzani.

Dado que por ese entonces el norte de Santa Fe era importante un centro de producción, desmonte y acopio de algodón (luego llegó la siembra directa junto con la soja y el panorama cambió), los primeros pasos de esta empresa tuvieron a ese sector productivo como objetivo central.
“En los años 70’ cuando empieza la expansión de Dolbi hacia el mercado chaqueño algodonero, el productor pedía una Dolbi. Para nosotros se impuso tan fuertemente la marca en ese sector que siempre hemos trabajado para él. Siempre hemos sido pioneros en presentar productos novedosos al mercado”, aseguró Dolzani. Hoy la empresa ha crecido y se ha especializado también en la fabricación de maquinarias para la siembra y cosecha de granos gruesos.

Pero la historia que los llevó a ganar el premio oro de CITA comenzó en 2006, con un acuerdo de transferencia tecnológica de una cosechadora de algodón. “El INTA había fabricado una cosechadora en la Experimental de Reconquista y después la abrió a una serie de empresas, así que nos presentamos como interesados en fabricarla y comercializarla. Fuimos seleccionados y a partir de ahí el algodón empieza a resurgir en nuestro norte santafecino. Fue un abanico que nos abrió un poco el mercado mundial”, recordó el fabricante. La particularidad de esa máquina es que era una pequeña, destinada a productores algodoneros de pequeña escala.
Entre 2012 y 2013, con la llegada de las cosechadoras autopropulsadas, la hazaña con el INTA de Reconquista volvió a repetirse y, tras una nueva transferencia tecnológica, en 2014 los fabricantes iniciaron el proceso que culminó con la cosechadora premiada.
De este último proceso también participó la Asociación para la Promoción y Producción Algodonera (APPA) del Norte de Santa Fe. En 2016 se realizaron las primeras pruebas a campo y en octubre de 2020 se realizó la presentación oficial de la HAC 5000.

Se trata de una cosechadora y enrolladora autopropulsada que permite realizar un promedio de 100 rollos diarios de 475 kilos de algodón. Y está elaborada con componentes 100% producidos en Santa Fe. La misma cuenta con un sistema de pre-limpieza que permite cosechar algodón con un rendimiento de 4000 kilos por hectárea a una velocidad de 8 kilómetros por hora.
¿Pero qué la distingue? Principalmente que se adapta a zonas de producción marginal, en donde no se obtiene la máxima calidad del cultivo y los costos se vuelven muy altos. “Cuando tenés zonas marginales, el costo de recolección con un equipo estadounidense es muy alto. Nuestro sistema, el stripper, que es un despoje de algodón con limpieza en la plataforma, hace que sea un equipo más simple y económico, no sólo de adquisición de producto, sino de costos operativos por kilo cosechado”, indicó Dolzani.
¿Cuál es el valor del equipo? Alrededor de 380.000 dólares. Este año ya se han comercializado tres máquinas y el objetivo es ir aumentando su producción año a año. “Estamos buscando donde fabricar más porque el mercado nos está demandando más que las cantidades que podemos producir nosotros. De esta máquina podemos hacer seis en 2022, ocho o diez en 2023 y máximo doce en 2024. Digo esas cantidades porque no podemos dejar de hacer las demás líneas. Tenemos una sola fabrica industrial acá en Avellaneda”, consideró el fabricante.

-¿Qué significa para ustedes este reconocimiento?- preguntamos a Dolzani.
-Recibir un premio de este tipo es un orgullo para nosotros, un incentivo para seguir trabajando en esta etapa en la que estamos como empresa. Un premio y un reconocimiento de este tipo no es más que el combustible para seguir marchando. Nos posiciona de otra forma en el mercado, la gente ve con otros ojos lo que es Dolbi, y la discusión que se está teniendo es de un valor incalculable para la empresa.
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]]>La entrada Los hermanos Barbi heredaron de su tío adoptivo maquinaria y muchas ganas de trabajar para terminar produciendo 14.000 hectáreas: “Teníamos hambre de gloria”, afirma Esteban se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ricardo y Elsa eran descendientes de italianos y se dedicaban a hacer tanto agricultura como ganadería en su campo ubicado en la localidad bonaerense de Lima. Esteban y José Luis pasaron toda su infancia en contacto con ellos.
“Desde que tenía un año y medio iba en una Ford 65 con el tío Ricardo al campo. Mamé todo, desde la vaca hasta la agricultura”, contó a Bichos de Campo Esteban, el hermano mayor de los Barbi.
Por desgracia, cuando Esteban tenía 17 años, Ricardo sufrió un ACV. Si bien se recuperó, no quiso volver a trabajar la tierra y fue ahí que los hermanos Barbi consideraron por primera vez ofrecer servicios a otros campos.
“Los primeros tres años nos ayudó en todo. En ese momento el tío tenía algo de campo propio, pero nosotros no. Cuando estuvo mejor, le pedimos seguir con agricultura y nos dejó el parque de herramientas. El resto de la tierra la vendió. De eso pasaron 27 ó 28 años. Teníamos hambre de gloria, desde ahí no miramos para atrás; le debemos todo”, afirmó Barbi.
Los hermanos se iniciaron realizando cosechas para terceros y luego comenzaron a trabajar a porcentaje con algunos clientes. Actualmente, entre agricultura y ganadería, trabajan 14.000 hectáreas -de los cuales el 95% es alquilado y el 5% restando se hace en el marco de acuerdos a porcentaje- y han logrado, luego de mucho esfuerzo, comprar un pedazo de campo propio.
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“No hemos perdido prácticamente campos, al contrario, siempre hemos ido creciendo. Lo mismo pasó con la ganadería. El tío nos decía que la vaca era un cheque al portador, entonces en nuestra empresa siempre se la tomó como una caja de ahorro. Tal es así que pudimos comprar un pedazo de campo”, dijo alegre Barbi.
Los años también les permitieron engrosar su parque de maquinaria, que hoy incluye todo el equipo completo para pulverizaciones, siembra, cosecha y laboreos. A eso le siguió el armado de una planta de silo y la compra de camiones, que incluye uno para el transporte de los animales, ya que realizan engorde a corral de terneros en feedlot.
Los Barbi también cuentan con la ayuda de Jaime Mestre, un ingeniero agrónomo que trabaja con ellos desde hace 17 años, quien los contactó con Emilio Satorre, uno de los referentes agrícolas más reconocidos de la Argentina.
“Si bien con Jaime estamos arriba de toda la tecnología, Emilio nos aportó muchísimos datos, y nos nutrimos de un montón de cosas. Después, a través de otro amigo en común, conocimos a Mercelo Arriola –principal difusor de los cultivos de servicio en Aapresid. Jaime quería traerlo para que nos empuje a los cultivos de cobertura y estamos muy conformes”, sostuvo Barbi.
-¿Eso es un costo para ustedes o consideran que puede ser rentable y útil?- le preguntamos.
-Nosotros lo estamos tomando como una inversión a largo plazo, porque hoy tenemos serios problemas de malezas resistentes. Vamos por ese camino, no es fácil masificar tanta cantidad de hectáreas, pero también intensificamos la rotación. Estamos haciendo más cultivos de invierno, como por ejemplo las arvejas. Le estamos buscando la vuelta; creo que el camino es ese.

-¿Te sentís importante al trabajar tanta cantidad de hectáreas?
-No. La cabeza mía y de mi hermano piensan en producir y en invertir. Sale una cosechadora nueva y la querés comprar, sale una pulverizadora y la querés comprar.
-¿Hay una pulsión por la tecnología?
-La tecnología te va llevando. Históricamente el productor vive comprando fierros y nos vamos a morir comprando fierros. Hay que buscarle un equilibrio, pero lo cierto es que con en tanta cantidad de hectárea los fierros se gastan y llega el momento en que hay que renovar.
-¿Es fácil renovar maquinaria? Sobre todo cuando no tenés avales ni un campo para hipotecar.
-Depende, hubo momentos en que hubo créditos ‘blandos’. En este momento, por ejemplo, no hay nada. Hace dos años que al productor que tiene dos kilos de soja declarada no le dan un crédito. Es la famosa clausula del Banco Central (BCRA). Nosotros lamentablemente tenemos que cambiar las dos cosechadoras y estamos esperando que aparezca algún crédito con tasa accesible. La única forma de pagar los fierros es que se vayan pagando con la misma producción.
-Gran parte de la agricultura la hacen contratistas o arrendatarios. ¿Cuál es el principal problema que te gustaría que se corrija?
-Uno de los grandes desafíos hoy es el factor humano. La gente no quiere venir a trabajar al campo. Te subís a una cosechadora de estas y tiene una tecnología que ni los autos de alta gama tienen, pero la gente no quiere venir a trabajar al campo y eso nos va limitando. El factor humano nos va limitando. Está más que claro que uno trabaja para ganar plata, pero llega un momento en donde no pasa que decís “bueno, me embarco cinco años para adelante y compro una cosechadora”, pero para ella necesito un operario y no hay; no es una cuestión de plata, es una cuestión de que se perdió la cultura del trabajo.
Barbi reconoce también que en aquella zona de la provincia, el campo compite muchas veces con la demanda de mano de obra de las industrias de la zona, lo que hace que tengan que buscar nuevos trabajadores en localidades a más de 50 kilómetros de Lima.

-¿De quién aprendieron a trabajar tanto?
-Nosotros lo mamaos del tío Ricardo, un gringo que lo único que hizo fue trabajar toda su vida. En los inicios el tío nos decía “mira que el campo es muy sacrificado, que te absorbe y no te suelta más”. La biología te lleva de tiro y la verdad es que en cierto modo tratamos de que no nos pase lo mismo, pero estamos muy contentos.
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]]>La entrada Jorge y Guillermo trabajan con las sembradores Monumental y se alegran por las ventas: “Cuando comenzó la pandemia no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Jorge Molini es conoce con gran lujo de detalles la forma en que cada máquina ha sido ensamblada, ya que trabaja desde hace muchos años dentro de la planta como vendedor de fábrica. Su amigo Guillermo Molina, está especializado en las ventas por fuera como concesionario.
-¿Hay mucha diferencia entre un equipo y otro?- le preguntamos a Guillermo.
-La diferencia hoy está en la actividad. Nos encontramos con maquinas de grano fino, que tienen distintas distancias, y maquinas de grano grueso con distintas distancias también. Incluso hay maquinas combinadas.
-¿Entonces un rasgo diferenciador es la distancia en que colocan una semilla de la otra?
-Define un modelo. Las marcas son parecidas, yo creo que ya está prácticamente todo inventado. Lo que se trata de incorporar hoy por hoy son las nuevas tecnologías, que hacen que uno tenga al alcance de la mano el trabajo que está haciendo un productor a mil kilómetros de distancia a través de un teléfono. Lo que se está trabajando mucho es en la agricultura de precisión mas allá de la maquina.
Pero si los modelos y funciones de alguna forma se repiten en las distintas marcas, ¿cómo puede un fabricante distinguirse? Para Jorge ahí entran en juego dos cuestiones.
“Primero está el material de primera. Un departamento de ingeniería que haga un diseño acorde a lo que se quiere lograr. Y nosotros le damos un valor agregado que es la parte personal. Yo como vendedor de fábrica y Guillermo como concesionario. Hay que entregar la maquina entiempo y forma, tenemos que demostrar seriedad, y dar un servicio mecánico”, afirmó Molini.
Uno de esos momentos “para lucirse” es en la puesta en marcha de la maquina, que es el primer uso que se le da a la misma. “El cliente lleva un aparato de éstos y dice ¿qué hago? Entonces al llegar la maquina llega mi mecánico directo de fabrica, o directo del negocio de Guillermo, y le explica todo, le regula todo, y la deja funcionando. Eso hace la diferencia”, remarcó el fabricante.
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Aunque Armstrong es una ciudad relativamente chica, el éxito de este tipo de negocios puede verse en la cantidad de personas empleada que tiene en él. En Monumental el personal llegó a las 60 personas, 50 de ellas como operarios en la planta. Son una empresa chica comparado con otras fábricas de esa zona.
La firma fabricante en realidad se llama Achillu/Battista, por sus creadores en 1981, los metalúrgicos Ricardo Achilli y Ángel Di Battista.
-¿Es un buen momento para las ventas? ¿La suba en los precios de los granos incentivo la compra?- le preguntamos a Guillermo.
-Sí, creo que fue una sorpresa grata para todos. Cuando comienza la pandemia no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, era todo home office y créditos que no sabíamos si salían o no. Y de repente fue un auge de ventas.
-¿Eso tiene que ver con que apareció el crédito o la plata? Porque no es lo mismo la plata genuina del productor que un préstamo.
-Acompañó un poco la buena cosecha que hemos tenido. Justo nos agarró también un momento de renovación de maquinaria donde la gente necesitaba por una cuestión de tecnología. Cuando llegó el momento de reponer lo aprovecharon.
Guillermo aclara también que parte del cuello de botella que experimenta la industria no es únicamente por el aumento en la demanda sino por la falta de insumos para hacer las máquinas. “No hay suficiente material. Hoy las fábricas están renegando mucho con los insumos de los cuales lamentablemente a veces somos víctimas. En la fábrica se trabaja en tiempo y forma. Más allá de eso ha sido un año y medio de muy buenas ventas”, dijo.
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]]>La entrada El caso Maquinar: Una plataforma se dedica a la venta de grandes máquinas, pero usadas se publicó primero en Bichos de Campo.
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La oferta actual es de 500 equipos publicados y catalogados por categoría, horas de uso, marca, modelo, año y ubicación. “Los bienes de capital, además de ser vitales y críticos para mejorar la productividad, representan una buena oportunidad para invertir en dólares y obtener beneficios impositivos”, dijo en una gacetilla el presidente de Maquinar, Oscar Tantucci.
¿Cómo funciona la plataforma? Para publicar un equipo usado el cliente debe darse de alta en el sistema de ingreso, y luego seguir los pasos para la oferta de sus equipos, para lo cual es necesario indicar el número de serie de cada uno de los equipos, y adjuntar documentación que certifique su autenticidad.
El proceso de carga de una maquinaria usada al sitio se puede completar con fotos o videos de los equipos en funcionamiento. Los equipos ofertados pueden contar con la certificación de Worklift, una certificadora internacional o con un diagnóstico de servicio de los equipos a través de la red de Talleres Zonales de la propia Maquinar.
“Es un proceso riguroso, pero garantiza que la maquinaria presentada aprobó los estándares de calidad que estipula MaquinAr. Eso le da garantía a los compradores de que están realizando una inversión confiable”, indicó Tantucci. En estos momentos donde varipos productores se han quejado de haber sido estafoados por una banda que compraba maquinaria usada en la web con cheques sin fondos, no es un mal consejo este tipo de prevenciones.
Con una inversión inicial de 100 mil dólares y una comisión del 3% para la compra y 3% para la venta, durante la primera etapa de lanzamiento de Maquinar se vendió un promedio de 27 equipos por mes, con transacciones de 500 mil dólares mensuales. Actualmente la plataforma cuenta con el soporte de ocho personas volcadas de lleno a actualización permanente y de 24 gestores comerciales.
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]]>La entrada Las gomas nunca llegaron y solo se recauchutan: Transportistas alertan sobre la inseguridad vial que provoca la falta de neumáticos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Recordemos, ¿por qué faltan los neumáticos? Básicamente por dos motivos. En primer lugar, la estructura industrial argentina solo permite cubrir con producción nacional el 20% de lo demandado en materia de neumáticos agrícolas, industriales (los que por ejemplo usa un montacargas) y viales (aquellos que usan las motoniveladoras). El 80% restante debe ser importado.
De nuestro archivo: Peligra la cosecha argentina de soja por faltante de neumáticos: “Máquina que ande dando vueltas y se le rompa una cubierta va a quedar parada”
El segundo problema, es que el gobierno nacional comenzó a implementar restricciones para desincentivar la entrada de bienes considerados “no esenciales”. ¿Por qué? Porque las divisas son un bien escaso. Es por esto que las licencias de importación comenzaron a ser más difíciles de tramitar y quedaron sujetas a la aprobación oficial.

Mientras tanto, y como era esperable, esto derivó en un aumento del valor interno de las cubiertas. En 2020 esas suba estaba en el orden del 70% y en el primera parte de este año ya había acumulado un 12%. En paralelo, los insumos para fabricar las cubiertas –CVR y caucho natural- también registraron aumentos significativos al ser commodities.
De nuestro archivo: Parece joda: liberan la importación de una lista enorme de productos (como inodoros y champaña) pero dejan afuera a neumáticos de uso agropecuario y cosechadoras
¿En dónde estamos ahora? Casi igual que en marzo. Desde la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) emitieron un comunicado en el que informaron que la falta de neumáticos ha llevado a los usuarios a recapar –recauchutar- sus cubiertas.

“Desde principios de 2021, se alertó sobre la falta de acceso a neumáticos nuevos debido a que la producción nacional todavía no alcanza los niveles necesarios y comprar los productos importados tiene costos exorbitantes”, indicaron los empresarios del transporte.
A continuación remarcaron que además de ser un elemento crucial para el funcionamiento del sector, y de dificultar el correcto desarrollo de la actividad comercial, los faltantes ya se han tornado también un tema de seguridad vial.
“Tenemos un problema con los insumos del transporte. Pasó a ser un problema de seguridad vial porque muchas veces se usan los neumáticos hasta el extremo de su vida útil por la falta de recambio. Si las cubiertas se desbandan pueden producir un accidente”, dijo el presidente de FADEEAC, Roberto Guarnieri.
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]]>La entrada No es una máquina espacial: El Rotorbuey se alimenta con residuos orgánicos y permite obtener compost se publicó primero en Bichos de Campo.
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La novedosa máquina, la primera de fabricación nacional, permite el compostaje in situ de los residuos orgánicos junto a restos de poda y jardín, obteniendo como resultado “un producto útil para aplicar como enmienda y fertilizante de los espacios verdes”, según informó la empresa, que recordó que en la Argentina el 6% de los gases de efecto invernadero provienen de este tipo de residuos.
Se puede alimentar con residuos orgánicos de feedlots, cría de aves de corral, cría de cerdos, cría de ovejas, residuos forestales, domiciliarios, industria pesquera, poda de frutales, etcétera.
En medio de la cuarentena se celebra el Mes del Compostaje: ¿El campo puede aprovechar sus residuos?
La máquina, llamada Rotorbuey, no solo está pensada para espacios rurales, sino también para los periurbanos. “La falta de inclusión de residuos sólidos orgánicos (RSO) en el ordenamiento del espacio rural y el rápido crecimiento de los complejos urbano-industriales sobre las zonas rurales y periurbanas, provoca el deterioro de los procesos socioambientales”, explicaron desde Montecor.
Es allí donde la maquina diseñada cobraría sentido. Las fabrican de 7, 11 y 15 metros cúbicos de capacidad, pero se les pueden ir añadiendo módulos.
Luciano Orden , del INTA Ascasubi y del departamento de Agronomía. Universidad Nacional del Sur, explicó que “los sistemas de compostaje cerrados se caracterizan por ser equipos tecnológicos sofisticados donde los residuos sólidos orgánicos nunca se encuentran en contacto directo con el exterior, evitando la pérdida de nutrientes por lixiviación. Debido a esto, posibilitan el tratamiento de residuos patogénicos de origen agropecuario, minimizando al mismo tiempo la contaminación medioambiental”.

El proceso de compostaje es un proceso biológico que ocurre en condiciones aeróbicas (presencia de oxígeno), y que asegura una transformación higiénica de los restos orgánicos en un material homogéneo y asimilable por las plantas.
El nuevo equipo consiste en una estructura tubular modular de acero que, rota en un sentido, a muy baja velocidad. Una vez cargado con los residuos, el equipo rota regularmente desplazando el contenido hacia la zona de descarga. Durante este traslado se va produciendo el compostaje a través de cuatro fases de transformación.
Un santafesino logró producir un ‘compost animal’ a partir de las heces de sus cerdos
Dentro de esta estructura hay un conjunto de paletas que van empujando el material hacia el otro extremo. El movimiento, más la temperatura generada por los microorganismos y, principalmente, el oxígeno dentro del tubo, facilitan y aceleran el proceso natural de descomposición de la materia orgánica, reduciendo la duración del proceso a unos pocos días.
Además decanta en otros beneficios, como que no produce olores ni lixiviados; otorga aislamiento inmediato del entorno y evita la presencia de animales y vectores de enfermedades. El equipo se controla desde un tablero de comandos, minimizando al máximo el contacto de los operarios con el material en descomposición.
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]]>La entrada A Julio Molteni le secuestraron los tractores porque no pudo pagar dos cuotas y hoy está sin trabajar a pesar de que la justicia ordenó que se los restituyan se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Molteni gestionaba un campo grande a porcentaje en la localidad de Pila con 1700 hectáreas de soja y otras 1400 de maíz. Pero entre 2018 y 2019 cayeron en la provincia poco más de 2000 milímetros y el establecimiento se volvió una auténtica laguna.
Sin cosecha, no hubo dinero suficiente en la caja y las cuotas sin pagar comenzaron a acumularse. Para colmo, las dos grandes devaluaciones del peso argentino instrumentadas en 2018 y 2019 incrementaron por demás el peso de las cuotas, dado que se trata (como muchos de los que se usan en la actividad agrícola) de un equipo dolarizado.
La única opción que quedó fue pedir una refinanciación, a la espera de que una buena campaña le permitiese recuperar la capacidad de pago, pero la compañía AGCO Capital Argentina S.A. se negó. Acto seguido, la empresa intimó al productor a pagar todo el dinero adeudado –un poco más de 100.000 dólares- o le embargaría la maquinaria.
“Caí en un pozo depresivo. Uno es un paisano que lo único que hace es laburar”, dijo Molteni a Bichos de Campo. Mientras el productor se encontraba cosechando el trigo de un tercero en un campo de la zona de Curarú, partido de Carlos Tejedor, un grupo de policías se presentó con una orden para quitarle la maquinaria. Molteni entregó los tractores sin resistencia y comenzó una batalla judicial que continúa hasta el día de hoy.
En paralelo, mientras los abogados de ambas partes se adentraban en negociaciones, el productor sufrió dos perdidas más que terminaron por dejarlo a un paso de la quiebra. En medio de la seca del año pasado, un lote de trigo de 220 hectáreas se incendió dejando el campo pelado. Y, como si fuera poco, en un campo alquilado de 65 hectáreas, donde tenía maíz de segunda, un chispazo de una arrolladora provocó un nuevo incendio. Para ese entonces Molteni se encontraba trabajando con maquinaria prestada y se logró mantener con ayudas de sus amigos e hijos.
Una ventana se abrió cuando la Justicia determinó que el accionar de AGCO Capital Argentina S.A. fue incorrecto e intimó a la empresa devolver la maquinaria y renegociar los pagos pendientes. Le impuso además una multa de 1000 pesos diarios hasta que el asunto se revuelva. Sin embargo, los dos tractores siguen retenidos en un predio a la intemperie en la provincia de Córdoba.
“Están al rayo del sol hace un año, con calor, frío, agua y heladas. Podría haber sembrado trigo, soja, maíz y ellos hubieran empezado a cobrar tranquilamente, más con el precio del cereal hoy. No quiero que me regalen: estoy pidiendo que me den la posibilidad de pagar trabajando”, aseguró.
El próximo miércoles vence la intimación al pago, que, con los intereses, hoy se encuentra alrededor de los 177.000 dólares. Y AGCO Capital Argentina S.A., cuyo gerente comercial es Esteban Gustavo Boni, anunció que, en caso de no concretarse el pago, se rematará la maquinaria.
“¿Lo que yo puse por esos tractores dónde está? Pierdo todo. No tengo cómo moverme, no puedo pagarle a un prestador de servicios. Necesito producir para vivir”, dijo a voz quebrada Molteni.
La entrada A Julio Molteni le secuestraron los tractores porque no pudo pagar dos cuotas y hoy está sin trabajar a pesar de que la justicia ordenó que se los restituyan se publicó primero en Bichos de Campo.
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