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mar del plata – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 17 Nov 2021 14:52:54 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png mar del plata – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 La FAO declara 2022 como Año Internacional de la Pesca Artesanal: Desde las playas de Mar del Plata, Luis Guidotti reclama la atención de los gobiernos http://wi631525.ferozo.com/la-fao-declara-2022-como-ano-internacional-de-la-pesca-artesanal-y-en-mar-del-plata-luis-guidotti-reclama-la-atencion-de-los-gobiernos/ Wed, 17 Nov 2021 14:34:05 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85780 En la década del treinta (del siglo XX), Francisco Guidotti ejercía su oficio de pescador artesanal en la costa de Mar del Plata. Hoy, en 2021, su nieto Luis hace 25 años que se dedica a la misma actividad y con un plus: es presidente de FISKR, la Cooperativa de Pescadores Artesanales Independientes del municipio […]

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En la década del treinta (del siglo XX), Francisco Guidotti ejercía su oficio de pescador artesanal en la costa de Mar del Plata. Hoy, en 2021, su nieto Luis hace 25 años que se dedica a la misma actividad y con un plus: es presidente de FISKR, la Cooperativa de Pescadores Artesanales Independientes del municipio de Gral. Pueyrredón que nació en 2020 y cuenta con 200 marineros asociados.

“Fiskr” significa pescado en noruego y el logo de la cooperativa va acompañado de unas runas (símbolos mitológicos de las culturas nórdicas) cuyo significado es: “Lo imposible se hace posible”. Una frase emblemática a la cual Luis Guidotti (foto) se referirá, pero más tarde porque lo primero que manifiesta es que quiere ser un ciudadano con pleno derecho a ejercer su oficio de pescador artesanal.

“Queremos trabajar y mantener la cultura del trabajo, que en nuestro caso involucra a todas nuestras familias y cuida el recurso marino en vez de depredarlo”, explica. “Los pescadores artesanales hacemos todo de forma manual (no tenemos guinches para levantar la pesca) y usamos anzuelos y redes de espera, cuyo entramado permite capturar los tamaños autorizados de peces y que los más pequeños no queden atrapados”.

Alejandro Flores Nava (foto), oficial principal de Pesca y Acuicultura para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), explica que en América Latina el consumo de pescados y mariscos de algunos países depende hasta en un 85% de la pesca artesanal y que para cientos de comunidades (muchas de ellas indígenas) el pescado es la única fuente de proteína animal.

“Además, la pesca artesanal provee de ingresos a más de 2 millones de familias en forma directa, así que su importancia social es innegable y creciente. No obstante, la mayoría de estas familias no cuenta con ningún mecanismo público de protección social y muchas no reciben ningún apoyo gubernamental en tiempos de crisis”, describe.

Luego añade que “el Año Internacional de la Pesca Artesanal y la Acuicultura 2022 es una oportunidad para visibilizar la importancia de los pescadores y pescadoras artesanales y de incluirlos en las agendas de desarrollo de los territorios”. Este viernes 19 de noviembre, la FAO realiza el lanzamiento oficial.

A pesar de todo lo bueno que ofrece la pesca artesanal como ser una fuente de trabajo, unir a la familia, cuidar los recursos naturales y ofrecer un producto difícil de superar por su calidad nutricional y frescura, Luis (y todos sus compañeros de la cooperativa) siente que el oficio no se valora y que la sociedad tiene un desconocimiento total tanto de lo que ellos hacen como de los recursos marítimos.

“El argentino vive a espaldas del mar y casi no consume pescado”, dice. “Es indispensable dar a conocer nuestro trabajo y fomentar el consumo de los productos de mar, por ejemplo incorporando el pescado en las compras públicas de alimentos y en las sugerencias nutricionales a la población”.

Carlos Bertola (foto), coordinador nacional de Pesca Artesanal de la Secretaria de Agricultura Familiar Campesina e Indígena del Ministerio de Agricultura, coincide con esta idea de visibilizar y acompañar desde el Estado: “La pesca artesanal ha estado siempre relegada y es momento de pensar en cómo llegar con políticas públicas a este sector que para nosotros es muy importante”, enfatiza. Luego agrega que según el RENAF, Registro Nacional de Agricultura Familiar, hay unos 20.000 pescadores artesanales en todo el país.

“Son pescadores con rostro humano, con familias y fundamentales dentro de la economía popular”, destaca Bertola. “Por eso hemos desarrollado distintas líneas de trabajo y otorgamos subsidios que tienen que ver con la asistencia en situaciones `de desastres` como incendios, bajadas del río o rotura de embarcaciones. A la vez es clave que los pescadores se organicen en cooperativas para tener más poder ante el acopiador y ante los frigoríficos, y poder obtener financiamiento para camiones o puntos de fileteado”.

Hoy los pescadores de FISKR se enfrentan a varios temas que tienen que resolver, pero quizás el primero y del cual se desprende todo es la necesidad de contar con un lugar propio para instalarse en el Puerto de Mar del Plata. Esto tendría muchos efectos positivos, como poder utilizar una dársena que facilite el acceso al mar y que sea un resguardo  de las olas que hay que enfrentar hasta llegar al lugar de pesca. También tener una terminal propia para descargar el pescado y poder venderlo in situ, que Prefectura haga los controles en el mismo lugar y no tengan que desplazarse.

Pero sobre todo estar en el Puerto significaría un reconocimiento y la posibilidad real de cambiar los semirrígidos que hoy usan para pescar por unas embarcaciones que se llaman trackers (son lanchas) y que representan múltiples ventajas para el trabajo.

“Usamos semirrígidos porque, dado que no tenemos nuestra propia dársena, es la única forma de salir desde la playa para ir a pescar”, detalla Luis. “El semi tiene 99% de flotabilidad positiva, lo cual es clave para nosotros porque cuando encaramos las olas hasta que se sale de la rompiente la embarcación se llena de agua y si estuviéramos con un tracker nos hundiríamos”.

-Y entonces, ¿por qué les conviene un tracker para el trabajo?

-Porque para la pesca en sí es mucho mejor: el mantenimiento es más fácil (el semirrígido siempre se pincha o se rompe con los anzuelos) y permite manejar con más eficiencia las artes de pesca, porque por ejemplo al apoyar las trampas de cangrejos los semi se manchan con óxido y se deterioran, mientras que con los trackers eso no pasa.

-¿Qué tamaño tiene que tener una embarcación para ser de pesca artesanal?

-No pueden superar los 8 metros de largo, los motores pueden ser de hasta 100 caballos de fuerza y lo máximo que nos podemos alejar de la costa son casi 15 kilómetros. La pesca se realiza con redes de espera y se levantan manualmente, no usamos guinches. También se reparan a mano. Es un trabajo fuerte.

-¿Qué variedades pescan y a quién le venden?

-Pescadilla, corvina, gatuzo, besugo, brótola, pez gallo, pejerrey, langostinos con trampa y cangrejos; es la variedad costera, tal como dice nuestro permiso. En cuanto a la venta, al no tener trazabilidad siempre caemos en el acopiador. Pero ahora con la cooperativa queremos llevar nuestro producto a la cadena de comercio, por ejemplo a las pescaderías, y armar ferias barriales para acercar pescado a bajo costo.

En este punto, Luis menciona otro de los problemas urgentes que los pescadores artesanales deben resolver y para lo cual piden ayuda: facilitar la obtención de la licencia para pescar que hoy es complicada debido a la gran cantidad de pasos y papeleo.

“El problema es que aun cumpliendo con todo siempre pasa algo a último momento”, dice a modo de reclamo. “Hubo que matricular las embarcaciones, lo hicimos; hubo que sacar el Monotributo, lo hicimos; pero siempre se pide algo más que hace que al final no logramos la licencia. Entonces la cosa se complica porque un bote con sus artes de pesca no baja de 5 millones de pesos y representa trabajo para 7 personas en tierra, o sea que somos un gran aporte para la economía popular pero no nos sentimos apoyados”.

En cuanto a las otras cuestionen que tienen que resolver, Luis hace énfasis en que necesitan apoyo en la compra de un tractor para mover los botes cuando vuelven a la playa y créditos para poder pasar de los semirrígidos a las lanchas trackers cuando tengan su dársena en el puerto. Además, les gustaría tener un lugar para vender pescado fresco y que su trabajo sea parte de un circuito turístico para que quienes visitan Mar del Plata sepan de qué trata la pesca artesanal.

“El pescador artesanal siempre fue relegado, no se le da importancia ni se le tiene en cuenta, por eso para dedicarse a esto a uno le tiene que gustar mucho su profesión”, asegura. “Quienes integramos FISKR nos sentimos orgulloso de lo que hacemos e involucramos a nuestras familias y sentimos que luego de un año de trabajo como cooperativa estamos haciendo real la frase de nuestro logo de ´Lo imposible se hace posible´.

-¿En qué sentido?

-En que estamos teniendo visibilidad. Durante la pandemia empezamos a llevar pescado a los barrios y logramos armar una reunión con gente del INTA, de Prefectura, del Ministerio de Nación y del Municipio, y nos empezamos a hacer escuchar: hasta nos dieron una bajada náutica en la zona de Camet. Hay que entender que no solo el campo genera plata para la Argentina, la pesca también deja, y mucha. Pero hay que hacerlo ver, si no nadie se entera y seguimos en la misma.

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La comida no se tira: El INTA se unió al Banco de Alimentos de Balcarce para rescatar los descartes de la producción frutihortícola http://wi631525.ferozo.com/la-comida-no-se-tira-el-inta-se-unio-al-banco-de-alimentos-de-balcarce-para-rescatar-los-descartes-de-la-produccion-frutihorticola/ Thu, 15 Jul 2021 18:55:52 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=73229 El año pasado los bancos de alimentos de Mar del Plata, Balcarce y Tandil unieron esfuerzos para disminuir el desperdicio de frutas y verduras en el cinturón frutihortícola marplatense. ¿Por qué? Porque se estima que nada menos que el 50% de lo que este sector produce se descarta, al no poder comercializarlo por falta de […]

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El año pasado los bancos de alimentos de Mar del Plata, Balcarce y Tandil unieron esfuerzos para disminuir el desperdicio de frutas y verduras en el cinturón frutihortícola marplatense. ¿Por qué? Porque se estima que nada menos que el 50% de lo que este sector produce se descarta, al no poder comercializarlo por falta de demanda, pudrición o mala apariencia comercial.

Frente a eso y en el marco del plan Argentina contra el Hambre, el INTA firmó un convenio con el Banco de Alimentos de Balcarse, que trabaja en red con los otros dos, para rescatar las frutas y verduras descartadas en buen estado con el objetivo de que sean aprovechadas por personas en condiciones de vulnerabilidad económica y social.

La comida no se tira: Tres bancos de alimentos se unieron para rescatar el descarte de la producción frutihortícola de Mar del Plata

“La intención es poder identificar y cuantificar aquella parte de la producción frutihortícola que no ingresa en la cadena de comercialización por no cumplir con las normas de tipificación (tamaño pequeño o defectos de forma y aspecto), pero que se encuentra apta para el consumo humano”, explicó Alejandra Yommi, responsable del proyecto por el INTA.

Javier Fornieles, presidente del Banco de Alimentos de Balcarse, indicó que el rescate de alimentos que se realizaba en el cinturón frutihortícola de Mar del Plata se venía dando a media máquina, porque se conseguía poca mercadería y el costo logístico era alto.

La incorporación del INTA permite, en este sentido, la participación de especialistas para estudiar las distintas cadenas de producción, estimar volúmenes de hortalizas y frutas que se descartan, los momentos del año y puntos de la cadena productiva más conveniente para el rescate.

“Se espera que el volumen y también la calidad de las hortalizas y frutas rescatadas aumenten considerablemente a partir del trabajo mancomunado entre los Bancos, el INTA y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Mar del Plata y en la medida que se consolide este trabajo interinstitucional”, precisó Alejandra Yommi.

Actualmente estos bancos de alimentos alquilan el predio de la Sociedad Rural de Mar del Plata, donde se encuentra el Centro de Rescate de Frutas y Hortalizas. Además de contar con galpones para guardar lo rescatado, tiene una superficie de cinco hectáreas que se podrán emplear para hacer parcelas demostrativas e investigaciones en frutihorticultura con un abordaje agroecológico.

Según un relevamiento realizado por Alejandra Yommi y Sebastián Borracci, del grupo Ad Hoc Frutihortícola de la Plataforma de Innovación Territorial Mar y Sierras del INTA, sobre las principales cadenas de frutas y hortalizas del cinturón productivo de Mar del Plata, existen varias cadenas productivas que presentan excedentes anuales.

“Respecto de la cadena de maíz dulce, cinco de los ocho productores que concentran el 75% de la producción coinciden en que a veces quedan sin cosechar un 10% de los lotes. Esto sucede porque las condiciones climáticas provocan que varios lotes que fueron sembrados escalonadamente no se encuentren con la madurez óptima para la cosecha”, explicó Yommi.

Sus estimaciones indicaron que podría rescatarse un volumen de 1000 toneladas, es decir, unos siete millones de choclos.

En cuanto a la cadena de papa, cultivada por más de 100 productores en una superficie de 33 mil hectáreas, “se observó que el mayor excedente ocurre de diciembre a abril y es de 15 mil toneladas, y el aprovechamiento se podría hacer en el sector de lavado y acondicionado”, señaló Borracci.

Algo parecido sucede con la cadena de la zanahoria que “genera pérdidas de 15.000 toneladas en solo 850 hectáreas cultivadas, lo que representa un 30% de la producción”. Actualmente, los descartes de zanahoria se utilizan como alimentación para ganado vacuno y porcino, aunque no en su totalidad, y como se cosecha, lava y acondiciona toda la producción en pocos lavaderos, “existe una excelente oportunidad para coordinar su recupero y aprovechamiento”, aseguró el especialista.

Por último,  indicó que hay otros productos aprovechables con mucho potencial, como kiwi, tomate, berenjena y morrón, y destacó “el compromiso de quienes producen porque entregan su excedente como donación, incluso cuando podrían comercializarlo”.

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Aunque todas las papas parezcan iguales, Ana Escarrá conserva más de 200 variedades y su tarea es clave para que la Argentina pueda abastecerse de este alimento http://wi631525.ferozo.com/aunque-todas-las-papas-parezcan-iguales-ana-escarra-conserva-mas-de-200-variedades-y-su-tarea-es-clave-para-que-la-argentina-pueda-abastecerse-de-este-alimento/ Tue, 06 Jul 2021 16:39:58 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=72185 La agrónoma Ana Escarrá es una de las investigadoras más veteranas del universo de la papa. No lo decimos por su edad sino porque empezó a trabajar en la multiplicación in vitro de este tubérculo cuando Argentina todavía dependía de la importación de semilla para poder producir a gran escala ese alimento. Ahora Ana mantiene […]

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La agrónoma Ana Escarrá es una de las investigadoras más veteranas del universo de la papa. No lo decimos por su edad sino porque empezó a trabajar en la multiplicación in vitro de este tubérculo cuando Argentina todavía dependía de la importación de semilla para poder producir a gran escala ese alimento. Ahora Ana mantiene una colección de más de 200 variedades dentro de un laboratorio escondido entre las calles de Mar del Plata, que resulta de vital importancia para que la Argentina pueda autoabastecerse de papa semilla.

¿La papa se siembra desde una semillas? Este es uno de los grandes misterios que Bichos de Campo pudo develar cuando visitó el laboratorio Diagnósticos Vegetales SA, que Escarrá fundó a mediados de la década de 1980, cuando -aunque suene raro- nuestro país todavía dependía de semillas de papa que se traían de países como Holanda y Canadá, y que luego se multiplicaban en el país.

No, la planta de papa no nace de una semilla convencional. Se habla de “papa semilla” para referirse al primer pequeño tubérculo del cuel surgen los nuevos brotes y que, según la variedad, puede tener de 13 milímetros a 7 centímetros. La papa semilla incluso se multiplica varias veces antes de que se entreguen los plantines a un productor comercial. De esta forma, si en un primer año se siembra sólo una hectárea, lo cosechado permitirá sembrar 10 hectáreas al año siguiente, 100 en el tercero año, y así.

“Entre los años 1982 y 1985 sucedió una revolución donde empezaron a usarse nuevas técnicas para la obtención de material sano, es decir de una papa libre de todo”, explicó la ingeniera agrónoma. Una de esas técnicas fue la micro-propagación en cultivos in vitro, que permitió sanear las papas. Es la técnicoa que se aplica desde entonces y hasta ahora en el laboratorio que lidera Escarrá. Diagnósticos Vegetales SA también dispone en la vecina localidad de Santa Clara de varios viveros para hacer una primera reproducción de la papa semilla, y poder abastecer así a las empresas multiplicadoras.

“En 1985 se crearon las zonas semilleras de Argentina, que están destinadas exclusivamente a la producción de semilla de papa. Son zonas limpias porque no tienen una historia previa de cultivo de papa, y están a salvo de patógenos. Allí podés llegar con una semilla y multiplicarla en condiciones sanas”, contó la investigadora.

Mirá la entrevista completa a Ana María Escarrá acá:

Algunas de esas zonas se han vuelto muy conocidas, como el cordón papero de la provincia de Buenos Aires. En los partidos de San Cayetano y Tres Arroyos, por ejemplo, se cultivan 2.500 hectáreas de papa semilla por año. En Mendoza, Tucumán y Catamarca también se produce esta semilla.

En el laboratorio se trabaja con un banco de germoplasmas de papa, lo que en castellano se traduce como una colección de variedades de papas. Ana es la coleccionista. “Tenemos más de 200 variedades. En el país están presentes entres 30 y 40 de ellas. Cuando alguien pide alguna, arrancamos un proceso de multiplicación, primero in vitro para de una planta hacer miles, y luego se ponen en un invernáculo en condiciones cuidadas para obtener las pequeñas papitas. Esa es la primer semilla que va a campo”, señaló Escarrá.

En esos invernaderos trabaja el ingeniero agrónomo Martín Seijó, que no solo debe impedir la entrada de patógenos sino también evitar que las variedades se mezclen. Pero claro, para un especialista las diferencias son más fáciles de reconocer.

“Con cada variedad el tubérculo cambia el color de su carne, el tamaño, la forma, el color de la piel, sus requerimientos nutricionales y sus ciclos. Como de acá salen tantas, nosotros tenemos que ordenarlas en función de que las que estén dentro de cada invernáculo sean lo más similares posibles”, detalló Seijó a Bichos de Campo.

Mirá la entrevista a Martín Seijó acá:

¿Y por qué es tan importante la rigurosidad en los cuidados? Porque aunque no lo parezca, hay muchas enfermedades que aquejan a las papas, y que incluso a veces no generan ningún tipo de síntoma visible. De hacer estos diagnósticos también se encargan los investigadores de este laboratorio, que además de certificar semillas de papa libres de patógenos, reciben muestras de tubérculos o de hojas para analizarlos.

“Tenemos determinados tests serológicos de anticuerpos específicos para distintas enfermedades. Hay de todo, las virológicas son las que más comúnmente tratamos acá. Hay fúngicas, bacterianas y también cuestiones fisiológicas como el estrés hídrico y la caída de granizo”, explicó Damián Caccaviello, biólogo especializado en análisis de papas.

Mirá la entrevista con Damian Caccaviello acá:

Damián agregó que también pueden aparecer enfermedades ligadas a la post cosecha, por el tipo de manipulación y almacenamiento que se les da.

-Si hay una historia tan rica de mejoramiento de papas… ¿por qué siempre vemos la misma papa en las verdulerías?- le preguntamos a Escarrá.

-Hace mas o menos 40 años ingresó al país una variedad que se llama Spunta, que es muy bonita, se multiplica muy bien y tiene un buen cultivo en muchas zonas del país. Se adaptó rápidamente y desplazó a las otras de origen nacional. Quien trabajaba con papa empezó a preferirla. Hoy podemos darnos cuenta de que hay sabores diferentes, propiedades diferentes para distintos fines en la cocina y tenemos una oportunidad muy buena de llevar al mercado productos muy diferenciados.

La investigadora también destacó también el hecho de que Argentina ya no importa papa semilla sino que la exporta y lo hace en muy buenas condiciones sanitarias. A esto sí deberían llamarlo como “soberanía alimentaria”.

-¿Tenemos algún plan para convertirnos en país semillero?

-Tenemos muchas ganas. Hay productores que tiene la vocación de ser productores de semillas y trabajan durísimo en todo lo que es acuerdos sanitarios. Lo que hace falta es tener una mayor capacidad de llegar con muchas papas y semillas a los distintos mercados.

-¿El desarrollo de una papa transgénica nacional, como la que ya se aprobó, es bueno o malo?

-Es un impedimento. Los transgénicos de papa no tienen un lugar en el mercado internacional porque el consumidor los rechaza. Los transgénicos en si no tienen buena prensa en ningún lugar del mundo.

-¿Por qué lo hace más complicado?

-Los productos tienen que estar libres de transgénicos como exigencia para las industrias y las semillas que vendemos al exterior. Nos parece una amenaza para un país que tiene un potencial y una capacidad exportadora muy importante. Todas las cuestiones que se resuelven por transgénesis se pueden resolver también por otros métodos. Para qué arriesgarnos.

-¿Te sentís importante vos y tu laboratorio para la cadena de la papa?

-Sí. Fuimos innovadores, ayudamos a ese inicio de la producción de semilla de papa sana en Argentina y hoy estamos junto al sector y a los organismos de investigación siguiendo la historia. Me animo a decir que somos un eslabón importante.

-¿Qué te atrae de la papa?

-Es apasionante. Es muy amplio en todos sus aspectos. Desde que es un vegetal que hay que cuidar mucho, porque tiene una cantidad de patógenos que inciden, hasta el manejo sanitario. Es apasionante ver cómo se produce.

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Alejandra Yommi, del INTA, revela los secretos del kiwi en el área de Mar del Plata, la nueva gran zona productora de esa fruta http://wi631525.ferozo.com/alejandra-yommi-del-inta-revela-los-secretos-del-kiwi-en-el-area-de-mar-del-plata-la-nueva-gran-zona-productora-de-esa-fruta/ Tue, 15 Dec 2020 13:01:31 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=53480 Ya son varios los que sueñan con convertir a Mar del Plata y sus alrededores en una nueva potencia mundial productora de kiwis. Es que esa región se ha revelado como muy propicia para cultivar esta fruta originaria del sudeste asiático y colonizada en Nueva Zelanda, de la cual la Argentina todavía es deficitaria a […]

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Ya son varios los que sueñan con convertir a Mar del Plata y sus alrededores en una nueva potencia mundial productora de kiwis. Es que esa región se ha revelado como muy propicia para cultivar esta fruta originaria del sudeste asiático y colonizada en Nueva Zelanda, de la cual la Argentina todavía es deficitaria a pesar del fuerte incremento de la producción.

“Desde fines de los ´80 que hay kiwi en Mar del Plata. Lo que pasa es que por problemas de manejo muchas zonas dejaron de producir y luego, en 2004 hubo una vuelta a la producción y un crecimiento en superficie”, expresó la ingeniera agrónoma Alejandra Yommi a Bichos de Campo.

Yommi trabaja desde 2012 en la Estación Experimental de INTA Balcarce, y se especializa en el cultivo del kiwi del cual estudia, sobre todo, cómo estirar la vida comercial del fruto, para prolongar la presencia de la fruta nacional en el mercado y achicar la ventana en la que ingresan kiwis importados, en especial de Italia.

Si bien hay otras provincias productivas como Córdoba, en la actualidad más del 60% del kiwi que se consume en la Argentina se produce en Mar del Plata, Balcarce y Sierra de los Padres, en donde hay 600 de las 1.000 hectáreas totales que hay en producción en todo el país.

Mirá la entrevista completa a Alejandra Yommi:

En esta nueva y pujante zona productora incluso ya se ha formado una Cámara de Productores de Kiwi, integrada por unos 30 emprendimientos que buscan hacer crecer aún más la oferta, ya que la realidad es que la producción argentina no llega a cubrir el mercado interno y apenas alcanza el 40% del consumo total. Por eso se hace necesario importar la fruta de otros países. En el plano global, China, Nueva Zelanda e Italia figuran como líderes en la producción.

“Para esta época ya casi no queda fruta local y comienza a venir importada en contraestación de países como Italia, pero también de Chile. Luego a partir de marzo o abril comienza a ingresar nuevamente desde Argentina, ya que es la época de cosecha”, explicó la agrónoma.

La cosecha del kiwi es íntegramente manual. Los trabajadores recolectan la fruta con mochilas y luego la descargan y pasan toda esa producción a cámaras de frio, donde el kiwi se conserva. Yommi trabaja ajustando desde el estado de madurez en cosecha, pasando por la práctica del curado -que consiste en dejar dos días la fruta en un ambiente ventilado para que cicatrice sus heridas de cosecha-, y en técnicas de retardo de maduración con compuestos autorizados y atmósferas controladas.

La lógica de sus investigaciones es la de tratar de estirar la vida útil de la fruta. “Tenemos que abastecer desde mayo a diciembre a todo el mercado interno. Por eso precisamos que haya volumen y fruta que no se ablande, que son las dos causas más frecuentes de descarte. Con tecnología y buen manejo reducimos las pérdidas y llegamos con fruta de calidad”, remarcó.

La especialista comentó que las plantas de kiwi llegan a su producción máxima a los siete años y, dependiendo de los cuidados que reciban, pueden llegar a producir hasta los 30 años. En la zona marplatense todavía quedan plantaciones de los años ´80 que ofrecen buenos rendimientos.

Ver: El kiwi se abre camino entre el mar y las sierras

Por ahora el crecimiento de la producción local es por sustitución de importaciones, pero también existe una interesante veta exportadora.

Según la agrónoma del INTA Balcarce “se estima una producción de 9 mil toneladas y el consumo está en 20 mil toneladas. Producimos el 40% de ese consumo y si exportamos más fruta, más déficit habrá para el mercado interno, por eso hay que producir más”.

¿Y cómo producir más? Yommi dice, por un lado, que hay posibilidades de producir otras variedades en zonas más cálidas incorporando más zonas de producción.

Pero en la zona de Mar del Plata, “hay muchas plantaciones jóvenes de baja producción y hasta el séptimo año no se llega al rendimiento máximo. Por eso tenemos la esperanza de que cuando se hagan adultas esas plantas jóvenes se pueda aumentar la producción”, respondió Yommi.

El sueño del kiwi: Afirman que Mar del Plata podría convertirse en una potencia productiva de esa fruta

En cuanto al manejo del kiwi, la polinización es un factor clave. “Tenemos plantas femeninas y masculinas y ambas están separadas. Lo que tenemos que lograr es que el polen llegue a las flores y para eso tenemos que ver si es mejor a través de abejas, polinización artificial o combinando ambas tecnologías. En eso también estamos trabajando”, dijo.

Suelo permeable, noches frescas y horas de frío son el combo perfecto para lograr una buena producción en la zona, pero hay que prestarle atención a otro elemento: el viento característico de Mar del Plata y Balcarce. “Lo solucionamos con cortinas forestales con malla monofilamento. Cada lugar tiene sus condiciones y hay que adaptarse a ellas”, expuso la especialista.

La llegada de nuevos jugadores no es sencilla ya que se requiere entre 30 y 40 mil dólares en inversión por hectárea. “Sin contar la tierra, es la cifra que se precisa en plantas, estructura de mallas y riego. Sin todo eso, no es aconsejable hacerlo”, explicó Alejandra.

“Hay una demanda muy grande de parte de los productores en el manejo de esta fruta y en encontrar el mejor estado de madurez de cosecha para prolongar su conservación. En esta zona se produce muy buena calidad de fruta con mucha materia seca y eso hace que pueda conservarse por mucho tiempo en frío. Y en países como Nueva Zelanda pagan por materia seca”, resaltó.

 

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La comida no se tira: Tres bancos de alimentos se unieron para rescatar el descarte de la producción frutihortícola de Mar del Plata http://wi631525.ferozo.com/la-comida-no-se-tira-tres-bancos-de-alimentos-se-unieron-para-rescatar-el-descarte-de-la-produccion-frutihorticola-de-mar-del-plata/ Wed, 09 Dec 2020 16:04:08 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=52953 Los bancos de alimentos de Mar del Plata, Balcarce y Tandil unieron esfuerzos para disminuir el desperdicio de frutas y verduras en el cinturón frutihortícola marplatense. Se estima que este sector tira el 50% de lo que produce al no poder comercializarlo, ya sea por falta de demanda, pudrición o por mala apariencia comercial. El […]

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Los bancos de alimentos de Mar del Plata, Balcarce y Tandil unieron esfuerzos para disminuir el desperdicio de frutas y verduras en el cinturón frutihortícola marplatense. Se estima que este sector tira el 50% de lo que produce al no poder comercializarlo, ya sea por falta de demanda, pudrición o por mala apariencia comercial. El alimento reunido en buen estado es entregado a instituciones que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad.

“La génesis de los bancos de alimentos es rescatar aquello que por alguna cuestión no llega a la góndola y que se tira. En general estamos entregando una gran mayoría de alimentos secos: arroz, polenta, fideos, azúcar, yerba. Hace un tiempo vimos la necesidad y la importancia de incorporar frutas y verduras”, explicó a Bichos de Campo Javier Fornieles, presidente del Banco de Alimentos de Balcarce.

Cuando se habla de descarte de frutas y verduras no hay que pensar en una banana madura al punto de tener hongos o de un tomate abollado y roto. En la mayoría de los casos se trata de cuestiones cosméticas que nada afectan la calidad: una zanahoria torcida, una naranja con cáscara manchada o una cebolla demasiado pequeña. Aunque no sean atractivas para el mercado, su valor nutricional está intacto y son el objetivo de estas organizaciones.

La Argentina cuenta con 25 bancos de alimentos distribuidos entre todas las provincias y nucleadas en una red nacional. La unión de estos tres bancos en Buenos Aires representa el primer trabajo de colaboración realizado en el país.

La primera estrategia conjunta se llevó adelante hace unos años pero no tuvo éxito. El plan era rescatar frutas y verduras de los tres mercados que concentraban la venta en Mar del Plata. Sin embargo aquello que se conseguía estaba en un estado de pudrición avanzado, o si era viable no tenía gran durabilidad.

“Los puestos de los mercados tenían dos opciones a final de la semana, tirarlo a los contenedores o dárnosla a nosotros. Rescatábamos pocos alimentos y de mala calidad porque era el descarte. Había que traerla a los galpones de cada ciudad, distribuirla, y en uno o dos días esa mercadería ya no se podía aprovechar”, recordó Fornieles.

El foco viró luego a la otra punta de la cadena: los productores.  El rescate aumentó no sólo en proporción sino en calidad.

¿Y por qué los cultivadores descartarían su propio producto? Porque al no cumplir con los estándares comerciales muchas veces los empaques se los rechazan. O incluso por falta de demanda.

Los bancos, que facilitan el retiro de esa mercadería en forma gratuita de las chacras, ofrecen a cambio capacitaciones para los productores interesados, que se realizarán de la mano del INTA y de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Mar del Plata. Se espera que pronto se sume a este proyecto el Senasa.

Ante la escalada de alimentos recuperados -se recuperan alrededor de 20 mil kilos mensuales y esperan llegar a 40 mil el próximo año-, los tres bancos alquilaron un predio de 11 hectáreas, perteneciente a la Sociedad Rural marplatense, donde cuentan con galpones para guardar los alimentos y oficinas.

“Es beneficioso para nosotros y para el productor. Las capacitaciones serán en materia de Buenas Prácticas Hortícolas, para lograr una horticultura más sustentable sin dañar el ambiente”, contó el directivo del banco de Balcarce. A eso se le sumarán cursos para preparar al personal que trabaje en ese cordón productivo, con el fin de aumentar la tasa de empleo.

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Juan Maisterrena, en Sierra de los Padres, está lanzado a la nueva agricultura por ambientes: “Mi objetivo es bajar el uso de agroquímicos un 50% en los próximos dos años” http://wi631525.ferozo.com/juan-maisterrena-en-sierra-de-los-padres-esta-lanzado-a-la-nueva-agricultura-por-ambientes-mi-objetivo-es-bajar-el-uso-de-agroquimicos-un-50-en-los-proximos-dos-anos/ Sun, 08 Nov 2020 22:13:42 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=50814 Juan Martín Maisterrana es productor de la zona de Sierra de los Padres. Preside la regional de Aapresid Mar del Plata y está convencido de que se puede bajar el nivel de uso de insumos usando más tecnología y no renegando de ella. Es que hay una gran espada de Damocles que pesa sobre los productores: […]

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Juan Martín Maisterrana es productor de la zona de Sierra de los Padres. Preside la regional de Aapresid Mar del Plata y está convencido de que se puede bajar el nivel de uso de insumos usando más tecnología y no renegando de ella. Es que hay una gran espada de Damocles que pesa sobre los productores: la de una comunidad que les exige cada vez más que hagan mejor su tarea, reduciendo sobre todo el uso de agronómicos para producir de modo más sustentable.

-Frente a esta exigencia social, hay como dos vertientes. Una que es la de la agroecología, que pide retroceder y no usar más insumos químicos. Pero otra corriente que afirma que los problemas ambientales se solucionan con un mayor uso mayor de tecnologías. ¿A cuál adscribís?

-Quisiera arrancar haciendo un mea culpa en todo esto: allá por el 2000 cuando arrancó todo el proceso de sojización, con la famosa soja modificada genéticamente, había muchos que, ya fueran técnicos o no, manejaban los lotes desde un café de la estación de servicio, y la receta mágica que te cantaban era: 2 litros de glifosato y 100 de cíper (por el insecticida cipermetrina).

-Eso funcionó hasta que aparecieron las primeras malezas resistentes ¿No?

-Claro. El primer foco fue saber que con eso no íbamos a ningún lado, y después, que la sociedad nos estaba pidiendo otra forma de producción; nosotros nos dábamos cuenta también de eso. No es viable hacer lo que hacemos de este modo, por eso estamos reevaluando todo nuestro sistema de producción y por eso tenemos las dos corrientes que mencionás.

Mirá la entrevista completa a Juan Martín Maisterrena:

Maisterrena aclaró que en su regional de Mar del Plata tienen productores que están al algunas de las dos posturas agronómicas. “Desde la experimental de Miramar, con Leandro Pontaroli a la cabeza, hasta la parte de “Siempre Vivo, Siempre Verde”. donde estamos tratando de rever todos los procesos con más tecnología. Más tecnología no significa que se requieran más insumos de síntesis química, sino que consiste en tratar de llevar nuestros cultivos hacia un formato más natural, desde el lado de lo que hace la naturaleza, y luego cómo podemos trasladar eso al campo.

– Vos decías ´más tecnología no implica más insumos de síntesis química´ ¿Y entonces qué es más tecnología?

-Más tecnología es apuntar a procesos que tienen que ver con un mejor uso de los datos o con estar más arriba de los lotes, sin que eso implique hacer más pulverizaciones o fertilización. En mi caso particular, en campos muy quebrados atrás de las sierras, en zona Sierra de los Padres, empezamos hace siete años con un proceso de agricultura por ambientes, lo que implica dividir el campo en zonas productivas iguales, entre comillas, en donde asignamos determinados recursos a cada zona.

-¿O sea que no tratan al campo como un único universo sino que establecieron distintos ambientes dentro del mismo campo?

-Claro; a su vez hay ambientes distintos para cultivos distintos. Por ahí el trigo reacciona de una forma y el maíz, en el mismo ambiente reacciona de otra forma. Tenemos que tratar a cada cultivo de forma diferente para poder asignar los recursos que necesite y explorar su potencial de rinde.

Pongamos un ejemplo con semillas: en la zona de mayor potencial uso 70 mil plantas y en la de menor potencial uso 40 mil plantas, pero antes le ponía a todo 70 mil plantas. Cambiando la ecuación mejoramos el uso de agroquímicos y de fertilizantes en los cultivos de fina, y levantamos los techos de rinde de 1200 kilos por hectárea. En maíz bajamos el uso de agroquímicos casi en un 30% y seguimos teniendo los mismos niveles de rinde, con lo cual nos dimos cuenta de que antes estábamos gastando más insumos y más dinero para tener el mismo rinde. Eso es agricultura por ambientes. Para nosotros fue el inicio de todo un proceso de mejora continua que hoy nos lleva al concepto Siempre Vivo, Siempre Verde, que además significa tratar de tener el campo cubierto con cultivos de servicio todo el año cuando no están los cultivos de cosecha.

– Ahí entraría la otra tecnología que es más de datos. Un productor necesita una gran cantidad de datos y conocimientos sobre su propio campo para establecer los diferentes ambientes y procesos sobre estos.

-Las Agtech son herramientas que no te solucionarán nada per se, a menos que las analices. Es muy lindo tener un mapa de colores, pero luego hay que analizarlo y entenderlo. Igualmente, con la modernidad que hoy tienen las cosechadoras y sembradoras es mas fácil. Hoy no tenés que andar midiendo a cada rato en el lote viendo espiga por espiga. Lo que hay que hacer es analizar esos datos, entender el por qué de cada cosa y trabajar en equipo. En lo personal, de Agtech o de cómo se desarrolla una imagen satelital no entiendo nada, pero tengo un sistema armado con un equipo que me mastica esa información y me da los resultados. Luego, cada 15 días nos juntamos varios asesores o productores en una charla vía Zoom y definimos pasos. Con esto digo que no tenés que ser un cráneo de informática para usarlas. Lo clave es que todo el análisis de estos procesos te permitan entender dónde poner el insumo en tiempo y forma.

Ver: Los padres de la agroecología: “En cada análisis de suelo que hacemos notamos que cada año hay menos nutrientes”, advierte Martín Zamora desde el INTA

– La presión social con los agroquímicos es muy visible. ¿Es posible bajar las dosis de agroquímicos con mayor tecnología y con uso de las Agtech?

-Si, completamente. Te doy un número que aún no lo tengo validado porque no es un proceso que se haga en un solo año, pero mi objetivo es bajar el uso de agroquímicos en el campo en un 50% en los próximos dos años. El 2020 es el primer año y la campaña 2021/2022 será la segunda campaña que lo haga. Y lo quiero hacer con cultivos de cobertura, que no es algo que vaya para todas las zonas ni modelos. En nuestro caso por ejemplo, tenemos una soja de segunda detrás de un trigo- somos una zona triguera o de fina básicamente- y en el campo esa soja de segunda nos da un promedio de 1.200 kilos por hectárea, todo depende de cuándo te toque la primera helada; pero ahora, con la entrada del yuyo colorado a la zona, para hacer una soja de segunda tengo que gastar 40 dólares por agroquímicos y ahí el numero ya dejó de cerrar.

Pero si pienso que después del trigo tengo que hacer un maíz de primera, el número ya me cierra más haciendo una vicia. Entonces, hago una vicia en febrero y me ahorro de 50 a 60 kilos de nitrógeno en maíz, tengo el campo verde todo el año, le compito a las malezas y ya ahí saqué tres pulverizaciones de las que llevan muchos agroquímicos, desde febrero hasta agosto que es donde hago todos los barbechos de maíz.

Y en el medio uso pulverizaciones selectivas, donde la máquina activa la pastilla solo donde ve algo verde o donde yo le mando a pulverizar. Lo empezamos a usar este año, en un lote donde hicimos control de raigrás resistente en un rastrojo de maíz y tuvimos un 67% de ahorro de producto químico.

-Entre la aplicación selectiva y el manejo de cultivos de cobertura de servicio ¿El objetivo de ustedes es bajar el 50% de uso de agroquímicos en dos años? ¿Es lograble?

-Si. Todo esto igualmente lleva un poco de cráneo. No es que llamo al pulverizador y viene, y llamo al sembrador y siembro la vicia, y llamo al del mosquito y ya tengo la orquesta funcionando. En el medio hay muchas charlas y reuniones.

-Volvemos a lo que dijiste al principio, que ya no es esa receta que se cantaba en un café de estación de servicio. ¿El nuevo modo te exige estar ahí de modo constante y corrigiendo procesos?

-Exacto. Y ahí me sirve ver las imágenes satelitales, para ver dónde tendré un poco más de malezas y dónde no. Tenés que ir muy adelante de este proceso, mirándolo muy a largo plazo porque si lo mirás a una semana estás muy corto. Estamos tratando de mirar dos o tres meses adelante, evaluando que no nos pase por arriba todo el sistema productivo. Pero sí creo que es posible bajar los niveles de usos de agroquímicos; ahora, si me preguntas si voy a poder bajar los costos, y te digo que no creo que pueda bajarlos.

-Bueno, pero quizás puedas reemplazar costos de agroquímicos por otras cosas y finalmente será una ecuación mucho más sustentable…

-Correcto, yo reemplazo costos de agroquímicos por costos de cultivos de cobertura básicamente, y eso aparte tiene los efectos secundarios sobre control de erosión hídrica, erosión eólica, mejor infiltración y uso del agua, con lo cual tengo muchos beneficios indirectos que no medimos, porque recién estamos empezando, así que, si bien no bajaré los costos al menos podré aumentar los beneficios.

– ¿Qué consejos le darías a tus colegas que todavía tienen el chip del glifosato y que en todo caso, terminan aumentando las dosis en lugar de bajarlas?

-Primero les diría que no le tengan miedo a la tecnología por pensar que tendrán que manejarla todo el día. Hay tantos sistemas y tantos modelos de negocios dentro de las Agtech como empresas para usarlas. Siempre habrá un modelo que se ajuste perfecto a tu estilo de trabajo en el campo o en tu estructura de empresa, con lo cual no hay posibilidad de decir que no. Segundo, hay que tener muy en claro los objetivos, porque sino solo tendrás un mapa de colores. Y tercero, tenés que tener un equipo muy alineado que entienda lo que se quiere hacer, y que esté capacitado. Si podemos lograr esas tres cosas, después la cosa camina fácil.

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Elaboran un mapa de la agroecología en Mar del Plata: Un 5% de los productores hortícolas utilizarían esas prácticas http://wi631525.ferozo.com/elaboran-un-mapa-de-la-agroecologia-en-mar-del-plata-un-5-de-los-productores-horticolas-utilizarian-esas-practicas/ Wed, 28 Oct 2020 19:15:58 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=50160 Investigadores del Conicet están relevando modelos alternativos de producción hortícola en el partido de General Pueyrredón, el segundo cinturón frutihortícola más importante del país, con el propósito de componer un mapa de productores “agroecológicos”. El trabajo cuenta con el acompañamiento del INTA y la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). “Junto a María Laura […]

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Investigadores del Conicet están relevando modelos alternativos de producción hortícola en el partido de General Pueyrredón, el segundo cinturón frutihortícola más importante del país, con el propósito de componer un mapa de productores “agroecológicos”. El trabajo cuenta con el acompañamiento del INTA y la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP).

“Junto a María Laura Zulaica –doctora en Geografía e investigadora adjunta del Conicet–, estamos relevando experiencias a nivel local y un mapeo de productores hortícolas ‘agroecológicos’ en el partido de General Pueyrredón con el fin de generar una base de datos georeferenciales que permita aportar información de acceso abierto, sistematizado y actualizado para los productores”, contó a Télam la magister en Agroeconomía Celeste Molpeceres, becaria también del Conicet, que trabaja además con un grupo interdisciplinario de investigadoras y extensionistas de CONICET/UNMdP y del INTA (Marisa Rouvier, Laura Cendón y Paula Barral).

La especialista explicó que el cinturón frutihortícola de Mar del Plata es el segundo más importante del país: “Los productores agroecológicos hoy en día están llevando a cabo una tarea con lógica comercial o simplemente una forma de consumo y de vida que los une en el rechazo del uso de agroquímicos”.

Además, calculó que ese sistema “representa un 5% del total de los productores marplatenses”.

Los padres de la agroecología: “En cada análisis de suelo que hacemos notamos que cada año hay menos nutrientes”, advierte Martín Zamora desde el INTA

Nacida en la ciudad de Balcarce y radicada hace un par de años en Mar del Plata, Molpeceres explicó que su línea de investigación apunta a “conocer la promoción, el modelo y la productividad del trabajo que hacen más de 30 productores del distrito que se encuentran en la zona de Sierra de Los Padres, Playa Los Lobos, Acantilados y Chapadmalal, con el objetivo de conocer las tendencias y aspectos ligados a la producción hortícola”.

Así, recorriendo esos lotes, la becaria descubrió que “muchos productores en espacios de 6 hectáreas o un terreno de 20 metros por 6, cultivaban hortalizas de estación en especial verduras de hojas verdes como espinaca, lechuga, acelga, coles, tomates y hasta trigo o girasol en pequeña escala, sin el uso de los agroquímicos y cumpliendo las reglas de la agroecología”.

“Algunos de ellos lo hacen para su propio consumo, mientras otros para comercializarlos en bolsones”, explicó la investigadora y agregó: “Justamente, el contexto que impuso la pandemia de coronavirus permitió que el mismo productor esté mucho más cerca del consumidor, ya que muchas familias aprendieron a comer productos de estación y frescos que les llegan a la puerta de su casa semanalmente”.

La investigadora destacó que tanto el Gobierno de la provincia de Buenos Aires como el de la Nación “están trabajando mucho en la promoción de la agroecología y llevando poco a poco programas concretos que nunca habían existido”.

Para ella, la tarea de registro de productores redundará en que, en un futuro cercano, esos productores “tengan la posibilidad de acceder a un crédito o préstamo para poder realizar mejor su labor”.

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Terminó la cosecha argentina de kiwi: No somos nada, pero estamos creciendo fuerte http://wi631525.ferozo.com/termino-la-cosecha-argentina-de-kiwi-no-somos-nada-pero-estamos-creciendo-fuerte/ Fri, 03 Jul 2020 17:38:33 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=42674 Hace algunos días, los productores de kiwi de Mar del Plata y alrededores finalizaron la cosecha 2020. Una vez más aumentaron los volúmenes y se estima que las exportaciones crecerán un 50% respecto al año pasado. El productor Ricardo Nejamkin, este incremento de los envíos al extrerior “ratifica el reconocimiento de la calidad del kiwi […]

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Hace algunos días, los productores de kiwi de Mar del Plata y alrededores finalizaron la cosecha 2020. Una vez más aumentaron los volúmenes y se estima que las exportaciones crecerán un 50% respecto al año pasado. El productor Ricardo Nejamkin, este incremento de los envíos al extrerior “ratifica el reconocimiento de la calidad del kiwi de Mar del Plata”, que según él está entre los mejores del mundo.

Ya nos lo había dicho, absolutamente convencido, a Bichos de Campo:

Mar del Plata es la principal zona de producción de kiwi del país: allí hay alrededor de 400 hectáreas en plantaciones ubicadas en Ruta 88, o en cercanías de Sierra de los Padres. Pero también aparecen emprendimientos en Madariaga y La Plata. Según un reciente informe del Ministerio de Agricultura, en total se estima que puede llegar a 900 hectáreas la superficie implantada con esta especie. El mismo trabajo dice que la producción estimada fue de 8.000 toneladas en 2019.

La cosecha de kiwi en la Argentina se realiza a partir de mayo, y por eso suele suceder que el invierno es un momento de precios bajos para comprar esa fruta. “El kiwi es una fruta con un alto aporte de vitamina C, E y alto contenido en fibra, baja en colesterol, con destacada capacidad antioxidante y antinflamatoria, mejora el sistema inmunológico y aumenta las defensas en el organismo. Aporta otros nutrientes esenciales para el organismo como fosfato, magnesio y cobre. Por estas características y por su gusto, es de amplia aceptación por los consumidores, tanto a nivel global como local”, destacan sus promotores.

Como cuenta Nejamkis, su producción viene creciendo pero lo hará mucho más cuando haya estabilidad macroeconómica y en la Argentina se pueda pensar en proyectos productivos de largo plazo. Y es que el costo de arrancar en la actividad es muy alto por hectárea. Y las plantas de kiwi recién comienzan a ofrecer sus frutos a los tres o cuatro años.

Viene creciendo. Viene creciendo. Pero según el informe oficial todavía la Argentina es un jugador insignificante en el mercado global de esta fruta originaria de China, pero que comenzó a expandirse muy fuerte desde que Nueva Zelandia desarrolló variedades comerciales que fueron aceptadas por los productores y los mercados.

Según los datos de Agricultura, la Argentina es el 14º productor mundial, aportando apenas el 0,20% del volumen producido en 2017, de acuerdo al último dato disponible de FAOSTAT. Según esta base de datos global, los mayores productores son China (50%), Italia (13%), Nueva Zelandia (10%), Irán (8%), Grecia (7%) y Chile (6%).

En calidad de exportador, (de acuerdo a los datos de COMTRADE para 2017) la Argentina se ubica muhco más lejos del podio, en la 28º posición. Vendió por 822.688 dólares hace tres años, aproximadamente el 0,03% del total mundial. En este caso, el mercado se reparte entre Nueva Zelandia (43%), Italia (20%), Bélgica (12%), Chile (8%), Grecia (5%) e Irán (2%). Los “kiwis” exportan kiwi por 1.200 millones de dólares, que es lo mismo que la Argentina exporta de productos pesqueros. Chile lo hace por 200 millones.

¿Y el mercado interno de kiwi como anda? El consumo de kiwi en Argentina ronda los 400 gramos anuales por habitante, es decir que es insignificante y podría crecer mucho. Se abastece con la producción local de alrededor de 8.000 toneladas por año y una importación variable.

Al Mercado Central de Buenos Aires se estima ingresan entre 3.700 y 4.200 toneladas por año. El principal origen de la fruta es la Provincia de Buenos Aires, con el 48% de ese total; seguida por Chile con 38%, Italia con 13% y Nueva Zelandia, con solo 1%.

Los últimos datos oficiales sobre exportaciones confirman el rápido crecimiento. En el periodo enero/noviembre 2019 se vendieron 1.688 toneladas (cerca del 20/25% de la producción) por 1,68 millones de dólares. Es decir que la fruta cotizó a unos 990 dólares por tonelada. “El incremento de las exportaciones responderían a la excelente aceptación del producto nacional
en los mercados externos”, afirma el informe del Ministerio de Agricultura, ratificando lo que nos dijo el productor Nejamkis.

Si finalmente se confirma para 2020 un salto de la exportación del 50%, como creen en Mar del Plata, el volumen de ventas habrá superado los 2 millones de dólares. Bienvenido sea.

Pero es todavía mucha la dependencia de la oferta de kiwi que llega desde el exterior. El pico fue en 2017, con 17,6 millones de dólares. Pero el año pasado las importaciones ya habían descendido violentamente hasta los 8 millones.

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En Batán el INTA investiga con resultados prometedores la producción hidropónica de frutillas http://wi631525.ferozo.com/en-batan-el-inta-investiga-con-resultados-prometedores-la-produccion-hidroponica-de-frutillas/ Tue, 03 Mar 2020 10:52:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=35253 Las primeras frutillas hidropónicas para la comercialización directa al público fueron producidas en el partido bonaerense de General Pueyrredón, y las evaluaciones preliminares indican que el cultivo sobre sustrato registró buena calidad de fruta, según informó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), a cargo de la experiencia. El cultivo hidropónico es un método para […]

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Las primeras frutillas hidropónicas para la comercialización directa al público fueron producidas en el partido bonaerense de General Pueyrredón, y las evaluaciones preliminares indican que el cultivo sobre sustrato registró buena calidad de fruta, según informó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), a cargo de la experiencia.

El cultivo hidropónico es un método para plantar especies vegetales, principalmente hortalizas, en camas de agua a las cuales se le agregan nutrientes para semejar las condiciones que ofrece el suelo.

Las frutillas hidropónicas se lograron en la unidad experimental coordinada por el INTA Mar del Plata y el proyecto Tierra Sana -también impulsado por investigadores del instituto- en el establecimiento Mar del Verde, ubicado en Batán. Analía Puerta, coordinadora de ese proyecto, explicó en este video institucional de qué se trata:

En el cordón frutihortícola de General Pueyrredón, cuya ciudad cabecera es Mar del Plata, la producción hidropónica de frutilla tuvo impulso en el último tiempo, a partir del surgimiento de nuevos emprendimientos que apuestan a alternativas de producción más sustentables. El jefe de la agencia de extensión rural del INTA en Mar del Plata, Enrique Adlercreutz, afirmó que “los primeros resultados obtenidos del análisis de la producción de la campaña permiten hablar de una frutilla de calidad para su comercialización”.

No obstante, “las conclusiones finales se podrán brindar en forma global en mayo del corriente año”, aclaró. Explicó que los investigadores avanzan en el estudio integral del proceso productivo del cultivo hidropónico de frutillas para conocer el comportamiento específico en la zona. “Si bien hay experiencias en otras regiones, el comportamiento de cada cultivo varía según las condiciones agroclimáticas específicas de cada zona”, indicó Adlercreutz.

Los sustratos utilizados en el módulo experimental son, principalmente, a base de turba, y se evalúan también otros componentes como la fibra de coco. Como próximos ejes de trabajo, Adlercreutz dijo que “estudian la posibilidad de llevar a cabo un proceso que facilite la diferenciación y valor agregado de productos cultivados en sustrato o desde un sistema hidropónico para su comercialización”.

Por su parte, Ignacio Alvarez, profesional asesor del establecimiento Mar del Verde, destacó las ventajas que encuentran en el cultivo sin suelo porque “permite la reducción en el uso de los agroquímicos con el consecuente impacto positivo en los costos y en el ambiente y mejores condiciones para la labor de los trabajadores, debido a que los sacos de sustratos son distribuidos en estructuras a un metro del suelo y no tienen que trabajar a nivel del suelo”.

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Buenas Prácticas en frutas y verduras: Ricardo Velimirovich advirtió que "no alcanzan los profesionales para certificarlas" http://wi631525.ferozo.com/buenas-practicas-en-frutas-y-verduras-ricardo-velimirovich-advirtio-que-no-alcanzan-los-profesionales-para-certificarlas/ Tue, 14 Jan 2020 11:58:16 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=32319 Las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) ya son obligatorias en uno de los sectores más complicados que es el frutihortícola. Sucedió porque entró en vigencia la Resolución 5/2018, publicada en noviembre del 2018. Esa norma incorporó en el Código Alimentario Argentino (CAA) a partir del 2 de enero de 2020 las BPA para los productores de […]

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Las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) ya son obligatorias en uno de los sectores más complicados que es el frutihortícola. Sucedió porque entró en vigencia la Resolución 5/2018, publicada en noviembre del 2018. Esa norma incorporó en el Código Alimentario Argentino (CAA) a partir del 2 de enero de 2020 las BPA para los productores de frutas, lo que se extenderá al sector hortícola desde el 4 de enero de 2021. El objetivo oficial es promover la inocuidad de los productos frutihortícolas y lograr alimentos aptos para el consumo humano sin dañar el ambiente.

En el cinturón frutihortícola de Mar del Plata, debido sobre todo a la presión social, de las buenas prácticas se habla hace rato. “Ya tenemos casi 11.000 hectáreas certificadas a través del INTA y hemos logrado medir digitalmente la superficie bajo invernadero, al tiempo que hay un trabajo grande en capacitaciones, lo que nos da un cordón muy importante con una calidad muy buena de productos”, dijo a Bichos de Campo Ricardo Velimirovich, titular de la Asociación Frutihortícola de Productores y Afines de General Pueyrredón.

El dirigente recalcó que “tenemos pruebas de laboratorio de parte de la Municipalidad, y de hecho, es la única de la región que hace este tipo de pruebas hace muchos años, lo que marca la calidad del tipo de producto que comercializamos acá. También diseñamos un sello de calidad, y aunque estamos trabados en la parte comercial, la realidad es que vamos por buen camino”.

Escuchá el reportaje completo a Ricardo Velimirovich:

Pero no todo es un camino libre de espinas. Respecto a los escollos que surgen para implementar las BPA, el dirigente frutihortícola dijo que “el problema es que hay una falta del Estado por llegar a los productores en general”. Es decir, desde los gobierno se exige a los productores, pero no se acompañaría como es debido.

“Son muchos los productores y pocos los profesionales e ingenieros que certifiquen tal como pide la legislación de BPA. De modo que ahí tenemos la principal problemática, que no nos alcanzan los profesionales para certificar en cada uno de los campos. Es ahí donde hay que trabajar y el Estado debe poner su parte”, indicó el dirigente futihortícola.

Ver Juan Perlo dirige a los horticultores de Córdoba: “Las buenas prácticas no son solo buenas intenciones, hace falta dinero y capacitación”

De todos modos, para Velimirovich, “no es difícil implementar las buenas prácticas. Hay que poner más atención al momento de preparación de los productos. Por ejemplo, no se acostumbraba a hacer análisis de los pozos de agua propios. Es una cuestión de dedicación y de hacer cosas que antes no se hacían por costumbre, de darle relevancia a estos temas”.

“Con las aplicaciones (de agroquímicos), que es donde más problemas tuvimos, nos basamos en dar capacitaciones teóricas y prácticas, y hoy casi todos los productores tienen su título de aplicador”, describió.

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