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maria laura sandoval – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Thu, 05 Aug 2021 17:45:39 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png maria laura sandoval – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 María Laura Sandoval: “No sólo se puede sino que la producción de cannabis debe ser agroecológica” http://wi631525.ferozo.com/maria-laura-sandoval-no-solo-se-puede-sino-que-la-produccion-de-cannabis-debe-ser-agroecologica/ Thu, 05 Aug 2021 11:44:25 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=75430 El Congreso se prepara para aprobar un marco regulatorio para la producción, industrialización y comercialización del cannabis para uso industrial (no recreativo, claro). Cuando esa legislación esté vigente, será legal obtener licencias para el cultivo de cáñamo con variedades que tengan menos del 1% de THC o valor psicoactivo. Para comprender cómo viene el panorama […]

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El Congreso se prepara para aprobar un marco regulatorio para la producción, industrialización y comercialización del cannabis para uso industrial (no recreativo, claro). Cuando esa legislación esté vigente, será legal obtener licencias para el cultivo de cáñamo con variedades que tengan menos del 1% de THC o valor psicoactivo.

Para comprender cómo viene el panorama en el mientras tanto, Bichos de Campo consultó a María Laura Sandoval, quien es especialista en cannabis y cáñamo, además de embajadora de la Asociación Latinoamericana de Cáñamo en Argentina.

-¿Qué formas existen actualmente para realizar un cultivo de cannabis de forma legal?

-Hay dos formas. La primera es por la Ley de Investigación Nº 27.350, con los proyectos autorizados por la autoridad de control (Secretaría de Medicamentos y Tecnologías Médicas, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación). En este caso, deben ser proyectos de investigación, pero también existe un formato de convenio con esta autoridad con el fin de cumplir el objeto de la ley, que es el de brindar acceso a derivados de cannabis con fines medicinales a pacientes con diversos diagnósticos.

-¿Y la otra forma?

-Mediante un instituto que está presente en la Ley 27.350, que es el Reprocann, o Registro de Autocultivadores (como se lo conoce), que permite que usuarios de cannabis con fines medicinales puedan inscribirse para tener un cultivo en su casa, así como también transportar consigo flores o lo que se conoce como “aceites”. El registro es muy simple, se hace mediante la aplicación “Mi Argentina”, y necesita una receta médica emitida por profesional registrado en el Reprocann.

-En cuando al cultivo en sí, ¿qué condiciones y cuidados requiere?

-Depende de cual sea la finalidad. Por ejemplo, si hablamos de un cultivo de cáñamo a cielo abierto, la especie es muy noble: sus raíces son amplias y esto incluso favorece en la poca aparición de malezas, y va a estar bien siempre y cuando no haya exceso de agua. En términos generales, en los mercados, se solicita trazabilidad desde punto cero y es común que se trabaje con los estándares de Global GAP (Buenas Prácticas de Agricultura).

-Entonces, ¿se puede hacer agroecológico?

-No solo se puede sino que casi por regla general se debe. Los mercados internacionales tienen como norma general el impacto ambiental, puesto que el cultivo en sí ya es un mejorador de suelos y un especial productor de oxígeno, entre otras bonanzas que ofrece el cannabis y el cáñamo a nivel impactos positivos.

-¿Y el cannabis medicinal?

-Ahí el cultivo es más delicado porque en el uso de la flor son muchos los factores que pueden sobreexcitar la planta y aumentar su tenor de psicoactivo, por lo que los controles (las modalidades son generalmente en invernadero o cultivo 100% cerrado) se realizan sobre la humedad, las luces, la temperatura y los nutrientes. En ambas industrias (cáñamo o cannabis medicinal), los mercados rechazan el uso de químicos y se realizan pruebas respecto a residuos de metales pesados.

-Para que sea negocio, ¿a partir de qué superficie es rentable el cultivo?

-Depende del comprador que tenga el emprendedor o la empresa. En Italia es muy normal ver productores de tres o cinco hectáreas de cáñamo, y esto tiene relación con un sinnúmero de beneficios que ofrece el gobierno a los productores locales. En la Argentina dependerá de las opciones que presentemos. Primeramente está el modelo de agronegocio tradicional (una gran empresa proporciona la genética y enseña y controla los cultivos de los pequeños medianos productores); luego estará el componente innovación para ver si los pequeños y medianos generan “micro nichos” que integren procesos de industrialización (pequeños molinos de harina de cáñamo u otros procesos que utilicen subproductos de cañamiza y fibras, etcétera).

-Una vez producida la planta, ¿cómo se usa en la industria? ¿Pastillas? ¿Aceites?

-En el uso medicinal o terapéutico, en general hablamos de tres clases de productos: estándar farmacéutico (el más alto de calidad de producción y requiere grandes inversiones, puesto que se trata de cultivos 100% controlados en invernáculos); suplementos alimentarios (aquí ingresan los cultivos de cáñamo, muchos de estos productos tienen una etiqueta que dice HEMP) y cosmética terapéutica (cremas). Esto está en relación con la incipiente industria del “bienestar”, que en la mayoría de los países incluye productos que generan un buen impacto positivo en la salud humana, incluso fuera de lo que conocemos como “medicamento”. Respecto al cáñamo de usos industriales, se incluyen las semillas tostadas, harinas, industrializados de harina (pastas, galletas, etcétera), textil e industrializados de textil (ropa y calzado), alimento y salud animal y bioenergías, entre otros usos.

-¿Hay laboratorios especializados en Argentina?

-Se están creando, a partir de los proyectos de investigación ya aprobados por la autoridad de control, diferentes equipos que adquieren poco a poco la tecnología necesaria para trabajar los procesos específicos de cada proyecto. Cada laboratorio es diferente porque es muy difícil que dos laboratorios trabajen una misma genética, con el mismo propósito y de la misma manera.

-¿Cuál es el país emblema del cultivo de cannabis? ¿Por qué?

-Por lo general la gente piensa en Canadá, aunque la realidad actual de ese país en términos de cannabis presenta muchos desafíos por solucionar para mejorar el control del consumo de estos productos. Otros podríamos decir que es Israel, debido a las investigaciones que reivindicaron el uso medicinal contemporáneo, mediante el trabajo de Raphael Mechoulam. Independientemente de estas cuestiones, creo que estamos en una etapa donde los países van encontrando puntos de diferenciación a partir de sus estructuras económicas características, la aceptación social y, claramente, los cuadros regulatorios.

– Uno siente que hay interés en la Argentina por este cultivo. ¿Es así? 

-Creo que en todas partes del mundo, y la prueba es el crecimiento en mercados bursátiles de acciones de empresas de cannabis, el cultivo tiene una atracción marketinera. Pero además de eso ya tenía diversos segmentos de público cautivos, desde los consumidores de uso adulto hasta los consumidores medicinales. Entonces el interés en nuestro país es de base, el mismo que en el resto del mundo, pero se le agrega el interés del sector agropecuario que engancha muy bien para trabajar en una estructura agroproductiva.

-¿Y hay interés en el agro local tradicional?

-Muchas veces escucho hablar del sistema californiano (una empresa con “hub” de almacenaje e industrialización que ofrece la genética y el “know how” de cultivo a pequeños y medianos productos con un acuerdo de precios) y me da mucha gracia porque es la estructura agroproductiva de Argentina desde hace décadas. Entonces creo que independientemente de las motivaciones particulares de cada emprendedor o empresario, acá tenemos un sistema donde el cáñamo encaja muy bien, y donde tenemos un sector de laboratorios y una creciente ola de empresas de biotecnologías que también están decididas a innovar.

-¿Cómo ve la producción y el negocio local de acá a cinco años?

-Creo que van a existir muchas producciones primarias y que la industrialización va desarrollarse en menor medida en el sector alimentario. En principio me parece que no va a haber una explosión de industrialización porque no veo las herramientas políticas, regulatorias y económicas pero ¡ojo!, no las veo hoy, pero espero estar equivocada y que realmente suceda lo mejor para todas las comunidades argentinas. Aun así, por superficie disponible para cultivos, nuestro país tendrá un papel preponderante a nivel internacional, en especial porque se trata de cultivos con suministros de bajo costo que incluso se pueden producir evitando costos operativos de materiales de importación.

-O sea que potencial tenemos…

-Sin duda. Y podemos jugar muy bien en los mercados internacionales de diversas subindustrias del cannabis y el cáñamo. Pero también vamos a ir perfeccionando las cuestiones regulatorias a medida que se vayan viendo las cuestiones que debemos modificar, lo cual es algo muy normal en la mayoría de los países que dan apertura a este tipo de negocios.

Elogio para Manuel Belgrano por haber traído el cáñamo al país: Tiene media sanción el proyecto de ley para impulsar los otros usos del cannabis

Fotos: LAIHA Latin America Industrial Hemp Association

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Nueva ola de negocios a partir del cannabis: Un proyecto de ley impulsa la “descriminalización” del cáñamo industrial http://wi631525.ferozo.com/nueva-ola-de-negocios-a-partir-del-cannabis-un-proyecto-de-ley-impulsa-la-descriminalizacion-del-canamo-industrial/ Mon, 16 Nov 2020 13:26:32 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=51325 La diputada Mara Brawer, del Frente de Todos porteño, presentó un proyecto de ley que muchos quieren discutir aceleradamente en la Comisión de Agricultura. Es una suerte de indulto al cáñamo industrial, una de las tantas variedades del cannabis, un cultivo que durante décadas fue prohibido por haber sido mal emparentado con la marihuana. De […]

La entrada Nueva ola de negocios a partir del cannabis: Un proyecto de ley impulsa la “descriminalización” del cáñamo industrial se publicó primero en Bichos de Campo.

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La diputada Mara Brawer, del Frente de Todos porteño, presentó un proyecto de ley que muchos quieren discutir aceleradamente en la Comisión de Agricultura. Es una suerte de indulto al cáñamo industrial, una de las tantas variedades del cannabis, un cultivo que durante décadas fue prohibido por haber sido mal emparentado con la marihuana. De aprobarse esta iniciativa, el cánamo podría volver a ser fuente de muchos negocios nuevos en el país.

“Esta ley busca impulsar el cultivo y el desarrollo productivo del cáñamo, cáñamo industrial y/u hortícola. Se trata de la variedad de la planta de Cannabis Sativa L. (en sus tres subespecies; Sativa, Índica y Ruderalis) que, por su escaso contenido de la sustancia Delta9 tetrahidrocannabinol (THC), no resulta psicoactiva ni psicotrópica”, explicó la legisladora, que consiguió el apoyo de muchos de sus pares, (incluido el presidente de la Comisión de Agricultura, José “Pitín” Aragón), para poner primera en esta discusión.

Si este proyecto es aprobado, el gobierno completará un escenario de apertura casi total a un abanico de negocios con el cannabis, que se inició el jueves pasado, cuando un decreto del presidente Alberto Fernández habilitó el uso del aceite medicinal para múltiples dolencias, así como su producción en el país.

La consultora especializada en cannabis María Laura Sandoval explicó el panorama de apertura argentina respecto del cannabis a Bichos de Campo:

Sandoval afirmó que el paso que falta es la aprobación de este proyecto de ley por parte del Congreso. El texto, en su segundo artículo, dispone que “de conformidad con lo previsto por la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes de la ONU, se considera al cáñamo, cáñamo industrial y/u hortícola y a sus producidos exentos de la aplicación de lo normado por la ley 23.737”. Es decir, le quita responsabilidad penal por lo que suceda con el uso recretativo de otra variedad cannabica.

Hace un tiempo, Sandoval había anticipado este cronograma en Bichos de Campo:

“De ninguna manera esta variedad (por el cáñamo) puede ser considerada estupefaciente en los términos de la Ley Penal, ni del Sistema Internacional de Control y Fiscalización de dicha sustancia ya que el artículo 28, inciso 2°, de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes de la ONU -que inaugura dicho sistema de fiscalización- excluye expresamente del control al uso industrial y no psicoactivo de la planta de cannabis”, explicó la diputada Brawer.

La legisladora apuntó lo que sucede en otros países:

  • La European Industrial Hemp Association (EIHA) informa que los productos de cáñamo industrial no son drogas ni narcóticos (no puede hacerse un mal uso de ellos, ni crean dependencia).
  • En el mismo sentido, la National Hemp Association (NHA) de Estados Unidos sostiene que el cáñamo industrial no es lo mismo que la marihuana, dado que por su bajo contenido de THC carece absolutamente de uso como droga recreativa”.
  • Uruguay, a su vez, ha legislado el cáñamo industrial en 2014 en forma totalmente diferenciada de otros usos regulados de cannabis, fijando como límite máximo el 1.0 % de THC en este tipo de cultivos.

En esa lógica, el proyecto de ley definirá “estrictamente” los límites máximos en cuanto a la cantidad de THC que cualquier parte de la planta pueda contener, a fin de diferenciarla en forma concluyente del concepto de estupefaciente y de cualquier uso psicoactivo que se haga de otras  especies.

La autoridad de aplicación quien defina -teniendo en cuenta características ambientales u otros factores- el porcentaje de THC habilitado en los cultivos, no pudiendo en ningún caso superar el 1%. Este tope será similar al regulado en países como Suiza, Australia, Colombia y Uruguay, siguiendo además las recomendaciones fijadas por el sector del cáñamo industrial en todo el mundo.

Diego Bertone: “Como la soja, el cannabis se puede sembrar en todo el país”

De este modo, según dispondría el artículo 4, “Quedan habilitadas la totalidad de las acciones necesarias a fin de sembrar, cultivar, cosechar, guardar, acopiar, almacenar, transportar, realizar extracciones, industrializar, comercializar, importar y exportar semillas, todas las partes de la planta de cáñamo, cáñamo industrial y/u hortícola, así como de sus extractos y producidos”.

Es decir, se lo considera un simple cultivo. Por lo tanto, la autoridad de aplicación de esta normativa debería ser -a juicio de la diputada- el Ministerio de Agricultura.

Brawer afirmó que “los usos industriales de la planta de cannabis acompañan a la humanidad desde hace cientos de años. Si bien es una especie originaria de Asia Central, tiene fácil adaptación a otros climas y suelos, existiendo registros de su utilización desde la antigua China hasta la actualidad. Se trata de una planta con una rica historia en materia de industria, ya que el cáñamo llegó a América a partir del fuerte desarrollo que tuvo durante la Edad Media en Europa, donde la producción abastecía principalmente las industrias textil y papelera”.

“Las velas de los barcos y la ropa de los marineros que llegaron a América con los conquistadores estaban hechas de cáñamo, al igual que gran parte del papel de la época y el usado hasta el siglo XX. Hasta bien entrada la Revolución Industrial, el cáñamo resultó uno de los principales cultivos estratégicos de Europa, que nunca dejó de producirlo”, añadió.

Según los agrónomos, se podría cultivar cannabis hasta en la Patagonia

En la Argentina fue Manuel Belgrano quien primero intentó promover el cultivo y la producción de cáñamo por considerarlo una herramienta de enorme potencial económico. “Si bien su idea no prosperó, la industria cañamera aun así se desarrolló en Argentina durante el siglo XX, como da cuenta el documento del ingeniero agrónomo Juan Tenembaum, elaborado para el Ministerio de Agricultura de la Nación en 1935”, explayó la legisladora.

Hasta bien entrados los años ´70, así, se destacaron las empresas Linera Bonaerense y Algodonera Flandria de Julio Steverlynck como productoras de cáñamo industrial, ubicadas en el partido de Luján, donde se fabricaban desde suelas de alpargatas hasta materiales de construcción.

Según Brawer escribió en los considerandos de su proyecto, “lamentablemente, por acción de la última dictadura militar, se interrumpió el desarrollo de la industria cañamera, mientras que en otras partes del mundo ha ido creciendo de forma exponencial”.

El mundo avanzó y se conocen ahora muchísimas utilidades diferentes para el cáñamo y sus derivados. Del tallo se obtienen fibras y cañamiza. Con dichos materiales es posible producir textiles (ropa, zapatos, zapatillas, carteras, pañales), fibras técnicas (refuerzo para concreto, moldeo por compresión y autopartes para la industria automotriz, reemplazo para fibra de vidrio, reemplazo, refuerzo y rellenos para plástico, cuerdas, aislantes sonoros y térmicos), materiales de construcción (ladrillos, aislantes, aglomerados, productos para absorción, acrílicos y reemplazos de madera) y celulosa para papel, cartón o envoltorios.

A partir de las raíces se produce bioetanol, derivados fito terapéuticos y compost orgánico.

En tanto que de las hojas es posible producir té, infusiones y fitoterápicos.

Por su parte, de las semillas se obtienen productos para cosmética (belleza, higiene corporal y capilar, geles y lociones), varias clases de biocombustibles, lubricantes y solventes, pinturas y barnices, derivados de uso en veterinaria (medicina, alimentación y cosmética) y extraídos fito terapéuticos ricos en el componente no psicoactivo cannabidiol CBD (para la fabricación de aceites, cremas, tinturas y lociones).

Además, de la semilla se extraen alimentos de excelente calidad nutricional, entre los cuales es posible enumerar proteínas, harinas, leches, cerveza, semillas secas y aceites poliinsaturados con alto contenido en ácidos grasos esenciales como lo es el Omega 6.

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