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mariano winograd – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Fri, 16 Jul 2021 13:43:56 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png mariano winograd – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 El radicchio es como una gran flor que se cierra: Luis Bastit decidió abrir su sueño de producirlo y hasta pudo exportarlo http://wi631525.ferozo.com/el-radicchio-es-como-una-gran-flor-que-se-cierra-luis-bastit-decidio-abrir-su-sueno-de-producirlo-y-hasta-pudo-exportarlo/ http://wi631525.ferozo.com/el-radicchio-es-como-una-gran-flor-que-se-cierra-luis-bastit-decidio-abrir-su-sueno-de-producirlo-y-hasta-pudo-exportarlo/#comments Fri, 16 Jul 2021 11:53:12 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=72967 Luis Bastit es ingeniero agrónomo y tenia un trabajo estable en Endivias Belgrano, una empresa de capitales holandeses situada en General Belgrano, Buenos Aires, que se posicionaba como líder en producción de endivias en América del Sur, una variedad de achicoria originaria de Europa. Pero por alguna razón que picaba hondo en su interior, Bastit […]

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Luis Bastit es ingeniero agrónomo y tenia un trabajo estable en Endivias Belgrano, una empresa de capitales holandeses situada en General Belgrano, Buenos Aires, que se posicionaba como líder en producción de endivias en América del Sur, una variedad de achicoria originaria de Europa. Pero por alguna razón que picaba hondo en su interior, Bastit decidió dar el famoso salto al vacío para sacar adelante otro cultivo: el radicchio.

“Mi iniciación en el radicchio comenzó en Endivias Belgrano. Allí tenían muy aceitada la producción de endivias pero no lograban destrabar el cultivo de radicchio ni el de repollito de Bruselas”, relató Bastit en diálogo con Bichos de Campo.

“Empecé a investigar ambos cultivos y aunque en radicchio era muy poco lo escrito o difundido al momento pude sacarlo adelante. Pero un día desde la empresa decidieron discontinuar su producción porque no le cerraban los números. En su afán de reducir personal me pidieron que comenzara a venir cada 15 días y eso cortó la relación laboral. Me quedé con la bronca de haberle puesto tanto corazón a algo y ya no poder seguir haciéndolo y entonces me fui”, recordó el joven agricultor.

En marzo de 2020, justo en el arranque de la pandemia, decidió volcarse de lleno a producir radicchio por sus propios medios y en su lugar de origen, San Miguel del Monte.

Bastit sabía que el camino emprendedor no sería el de rosas sin espinas sino todo lo contrario. “En San Miguel del Monte, donde vivo, no hay un cinturón hortícola desplegado como en La Plata sino que hay ganadería, siembra de pasturas, soja y maíz y casi nadie viene a disquear solo una hectárea y media, que es lo que yo iba a producir”, comentó.

El productor no tenía la máquina de hacer lomos como el que tenían en la empresa donde trabajaba, ni sistema de riego desarrollado (el radicchio necesitaba un sistema por goteo), ni tampoco la mínima idea sobre cómo abordar la logística o comercialización. Pero había dos cosas que Bastit tenía y que fueron suficiente para largar: las ganas y el conocimiento.

Luis llamó a Mariano Winograd, un reconocido consultor frutihortícola, para pedirle asesoramiento. Y así, a fuerza de muchos ensayos de prueba y error, empezó a lograr buenas cosechas de radicchio.

El radicchio es una verdura muy apreciada sobre todo en el norte de Italia, pero también comenzó a valorarse en la gastronomía argentina. Su forma es la de un cogollo compacto formado por capas de hojas, de textura crujiente y sabor amargo, de color morado o rojizo muy característico, con una veta central de color blanco. Lo fundamental a observar en un buen radicchio es lo crujiente de la hoja, dado por su compactación.

Se siembra en otoño y se cosecha en invierno, pero también es posible la siembra en septiembre y la cosecha en verano, cerca de diciembre. “En todos los casos, sí no se cosecha a tiempo el radicchio se va en flor y no sirve mas, con lo cual es necesario conocer bien las fechas de plantación de las variedades, los ciclos de las mismas, sus enfermedades y qué aplicaciones hacer ante su aparición”, advirtió.

“Mi problema es que tenía todo por hacer. Primero tuve que convencer al dueño del campo de que me alquilara tres hectáreas de las cuales sólo 1,2 son productivas porque las restantes están descalzadas. Luego me encontré con un lote sin barbecho pero así y todo le di para adelante, encargué los plantines en BabyPlant en la Plata, de Julián Villagra y con ayuda de un sobrino y de un equipo de gente continué con la siembra y cosecha”, describió.

El uso de algunos agroquímicos es necesario en el cultivo del radicchio, pero Bastit aseguró que se respetan las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y normas de bioseguridad, con los periodos de carencia necesarios al momento de la cosecha. Incluso realiza el triple lavado de envases y perfora cada uno para luego ser retirados desde un Centro de Acopio Transitorio (CAT) móvil.

A la fecha hizo Bastit lleva realizadas tres tandas de radicchio, dos durante 2020 y otra durante 2021. “La primera experiencia salí hecho, porque me tapó la maleza y tuve mucho problema con la hormiga. La segunda experiencia solucioné el tema de las malezas con el ‘mulching’ plástico y el tema de las hormigas plantando lechuga espaciada en el perímetro del lote para ubicar los hormigueros y aniquilarlos. El suelo ya estaba bien preparado. Y en la tercera experiencia, aunque fue una buena cosecha en diciembre de 2020. El problema fue la falta de frío ya que no tenía luz en la quinta”, declaró.

Al sacar tanta producción, Bastit tuvo que alojarla en las cámaras de frio del Mercado Central de Buenos Aires, ubicado a 94 kilómetros de su quinta, pero allí perdió entre el 20% y 30% de la producción obtenida. Lejos de amargarse y tirar todo por la borda, Bastit prosiguió y compró una cámara de frío, sobre todo para el radicchio que se cosecha en verano. Pronto tendrá luz en el lugar, con lo cual ya no será necesario alimentarla con grupo electrógeno como venía haciendo.

Acerca de la técnica de mulching plástico, Bastit explicó que consiste en un rollo de plástico blanco especial que se coloca luego de hacer el laboreo del suelo, los lomos y de colocar la cinta de riego, para prevenir malezas que en este cultivo suelen ser agresivas. Además, el hecho de colocar un mulching y no tener que carpir (desmalezar) favorece también a la sanidad. “Este plástico viene dispuesto en rollos simil bobinas que se extienden sobre el suelo, luego se le hacen agujeros y en esos agujeros es donde se planta el cultivo”, dijo.

Lo más preocupante en el radicchio son las enfermedades fúngicas que lo afectan, situación que se resuelve, en parte, con el riego por goteo. “Si usáramos riego por aspersión, al caer el agua por arriba haría que se mojen sólo las hojas, y el radicchio es una planta abierta que luego se empieza a cerrar, entonces cuando las hojas se imbrican o se superponen entre sí el agua queda encerrada dentro, favoreciendo enfermedades fúngicas tales como esclerotinia botritis y erwinia, una bacteria”, desarrolló.

Claro que siempre hay buenas. “Como el producto que coseché resultó tan bueno porque estaba bien arrepollado y tenía buen color, tuve la chance de exportar a Uruguay, lo que me alivianó la sobreproducción de diciembre de 2020. También salió una tanda para el sur, para Bariloche”, expresó con alegría.

Por lo general, su producción rinde 15 toneladas por hectárea y va a parar al Mercado Central. El propio Bastit se encarga de envasarla y transportarla. “En lo que es comercialización lo tengo al propio Winograd que me tiende una mano, pero también al puestero del mercado donde va a parar lo que produzco, de Tomás Marcone, nave 9 puesto 46. La verdad es que ambos me ayudaron a emprolijar el producto porque el radicchio debe parecerse más a una caja de bombones que a un repollo cuando lo vendés”, manifestó.

Un aspecto central logístico que mejoró Bastit fue el tema de los envases. “Antes iba todo en cajas pero se aplastaban; hoy apilo todo en cajones plásticos. Parece algo tonto pero son detalles que cuando te ponés vos mismo a hacerlo quizás no los considerás”, indicó.

Durante la primavera pasada Bastit también plantó repollitos de Bruselas, pero ahí sí las cosas no le salieron como esperaba. Igualmente, su espíritu inquieto lo llevará nuevamente a probar. “El repollito de Bruselas es un cultivo que necesita buen riego y una preparación especial del suelo y con un seguimiento más detallado ya que sus plagas, el pulgón y la plutella son complejas. Yo no estuve a la altura de las circunstancias”, confesó.

Pero cada tropiezo no es un fracaso sino un aprendizaje y el joven productor lo tiene claro. “Así se convierte uno en productor. Mirá, del 1 al 10 yo me saqué un 3 produciendo Bruselas pero sé que puedo sacar un 7,50 y hasta un 8. Necesito volver a intentarlo. Sobre el final mejoré la calidad y me gusta lo que conseguí”, sostuvo.

“Tuve momentos en los que quise pasar el tractor por encima de todo porque estaba harto, pero conversando con la familia y reflexionando me di cuenta que esto es algo que hace años que quiero hacer y no puedo bajar los brazo. Hay que detectar los problemas y tratar de encontrarles la solución, descansar un poco cuando sea necesario, para no perder el foco, y darle para adelante”, resaltó.

Sin importar la actividad en la que se emprenda, el mensaje final de Bastit es que se trata de tener paciencia y perseverancia, y sacar de cada tropiezo un aprendizaje para seguir intentándolo. Nunca hay que dejar de intentarlo.

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¿Qué es la “rurbanidad”? Según Mariano Winograd, una nueva oportunidad de hacer una producción inteligente en los confines de las ciudades http://wi631525.ferozo.com/que-es-la-rurbanidad-segun-mariano-winograd-una-nueva-oportunidad-de-hacer-una-produccion-inteligente-en-los-confines-de-las-ciudades/ Sun, 27 Jun 2021 14:45:07 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=70403 Hay quienes sostienen que hay una brecha muy marcada entre lo rural y lo urbano, y en efecto se ven múltiples problemas en torno a la posibilidad de producir en los llamados periurbanos, esa periferia de muchas ciudades que ha comenzado a ser cuestionada por el uso de agroquímicos en la producción. Sin embargo, para […]

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Hay quienes sostienen que hay una brecha muy marcada entre lo rural y lo urbano, y en efecto se ven múltiples problemas en torno a la posibilidad de producir en los llamados periurbanos, esa periferia de muchas ciudades que ha comenzado a ser cuestionada por el uso de agroquímicos en la producción.

Sin embargo, para Mariano Winograd, agrónomo y horticultor, “la idea de que hay una grieta es falsa” y por eso él habla de ‘rurbanidad’, un neologismo al que apela con la idea de mostrar que hay una gran posibilidad de construir consensos entre ambos universos, campo y ciudad.

“Hay un punto donde lo rural y lo urbano se encuentran, no hay conflicto pero sí más exigencias desde la ciudad”, dijo Winograd en diálogo con Bichos de Campo.

Mirá la entrevista a Mariano Winograd:

Winograd reconoció que puede ser que la ruralidad siempre lleve las de perder, pero también declaró que encuentra nuevas formas de ser y de producir. “De repente aparece la hidroponía, la posibilidad de hacer agricultura en el techo de un galpón, los chicos que hacían cannabis en el ropero y que sabían hacer agricultura con luz artificial. Todo ese conocimiento da la posibilidad de hacer fotosíntesis en todos lados. Es un momento muy interesante porque aparece la revancha de poder crear productividad y ganar terreno dentro de las ciudades”, remarcó.

Por otro lado, el consultor frutihortícola mencionó el debate al que invitan personas como Juan Grabois y grupos agroecológicos diversos que consideran que en derredor de la ciudad lo único que puede haber es una agricultura basada en el soslayo de los insumos químicos. Por supuesto, el no está de acuerdo. Cree que se pueden hacer cosas interesantes sin renegar de las nuevas tecnologías.

“Lo que viene es una agricultura con más conocimiento, respetuosa del ambiente, más inteligente, más productiva y que usará de modo más eficiente sus recursos: menos agua para más cosecha, menos espacio para más cosecha y menos despilfarro de insumos energéticos, financieros y laborales para más productividad”, explicó.

En su visión de futuro a no muy largo plazo, Winograd consideró que “la gente irá a vivir a espacios menos agredidos ambientalmente y lejanos de las grandes ciudades, y la agricultura vendrá a espacios más próximos a la ciudad con agricultura sin suelo, con hidroponía, con fruticultura en macetas, con agricultura en los techos y sótanos”.

Durante la charla Winograd recordó cuando él mismo llegó al delta a los 12 años y tuvo un primer contacto con la que luego sería su profesión. “Vi pasar una canoa con canastos de mimbre y frutas, y descubrí que muchos de los que viajaban allí eran productores, la mayoría inmigrantes europeos. Creo que ahí es cuando decidí ser fruticultor. Pero es lógico que hubo cambios desde mi infancia a la adultez. La ciudad creció en algunos lados, y lugares como Nordelta que antes era un pajonal, terminó convirtiéndose casi en una ciudad”, relató.

“Yo soy optimista y creo que la Argentina se caracterizó por encontrar soluciones en los momentos problemáticos de la humanidad. El año 1789 fue un momento problemático, Napoleón invadía Europa y acá proclamamos la libertad e hicimos la Revolución de Mayo. En 1850 había pestes y acá en 1853 hicimos la Constitución y establecimos que todo hombre de buena voluntad que quisiera venir a vivir en el territorio era bienvenido”, resaltó, desbordando optimismo.

“Todo aquello me hace ver hoy al coronavirus en modo tragedia, pero no tanto por la existencia de una enfermedad puesto que hemos convivido desde siempre con bacterias y virus, sino por la actitud negativa del ser humano a creer que coartando la libertad vamos a resolver un problema de la humanidad. Por el contrario, la humanidad va a resolver sus problemas con más libertad, con más creatividad, con más innovación y con menos miedo”, concluyó.

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¡Viva, el limón comenzó a bajar! Pero ahora solo verá esta noticia en los sitios especializados http://wi631525.ferozo.com/viva-el-limon-comenzo-a-bajar-pero-ahora-solo-vera-esta-noticia-en-los-sitios-especializados/ Mon, 01 Feb 2021 16:43:11 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=57667 Mariano Winograd, histórico operador y analista del mercado frutihortícola, avisó temprano: “Apareció el limón y bajaron los precios entre 20 y 30%”. En los últimos días, Mariano se estuvo desgañitando en diferentes programas de radio y televisión tratando de explicar que en este sector particular no sirven de demasiado los acuerdos ni los controles de […]

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Mariano Winograd, histórico operador y analista del mercado frutihortícola, avisó temprano: “Apareció el limón y bajaron los precios entre 20 y 30%”. En los últimos días, Mariano se estuvo desgañitando en diferentes programas de radio y televisión tratando de explicar que en este sector particular no sirven de demasiado los acuerdos ni los controles de precios, y que hay que dejar fluir a la oferta y la demanda para que los melones se acomoden solos.

El limón fue noticia por las fuertes subas de precios que se registraron en las últimas semanas. En un corto lapso de tiempos, el precio del limón pasó de unos 130 pesos por kilo a cerca de 250 pesos en los puntos de venta minorista. A nivel mayorista, el cajón de 18 kilos estaba hasta la semana pasada a unos 3.300 pesos.

Pero este lunes, en la recorrida realizada por Winograd los precios habían comenzado a bajar porque había aparecido oferta en mayor cantidad. Había cajones de limones tucumanos que se encontraban en unos 2.000 pesos. Y otros de mejor calidad de origen jujeño que valían algo más caros, unos 2.800 pesos.

Según explicaron en los últimos días desde la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus), el factor central que detonó en la fuerte suba en el precio del cítrico fue la caída cercana al 50% en la producción nacional, que agudizó la situación  que persistirá, al menos, hasta mediados de febrero. Para poder abastecer la demanda, los distribuidores tuvieron incluso que importar cítricos desde España.

Ahora casi no se veía limón de origen español. Según contó Mariano, “apareció más de Tucumán y de Jujuy, por lo que hoy tenemos una baja del orden del 20 al 30%”. El analista también contó que hubo una interesante oferta de manzana de la variedad Gala desde los valles del norte de la Patagonia, lo que permitirá bajar algo los precios también de esa fruta.

“Quienes trabajamos en el comercio fruver, como me gusta llamar al sector de frutas y verduras, sabemos que los precios suben y bajan en virtud de heladas, granizos, lluvias, sequías, estaciones, devaluaciones, cambios de poder adquisitivo, feriados, Días de la Madre, fines de semana largos y la mar en coche”, escribió Winograd en una columna de opinión para el portal Infobae.

Allí contó además que “en 2019 la frutihorticultura venia maltrecha, la baja de consumo, la imposibilidad del macrismo de resolver las restricciones heredadas del período 2003/2015, las dificultades cambiarias y financieras y la devaluación generada por la derrota de JxC en las PASO que llevaron el dólar de 45 a 60, concluyeron un año olvidable, salvo para las exportaciones de arándanos y cerezas, que tuvieron un efímero esplendor”.

Luego, acotó, “en 2020 la cuarentena más larga del mundo generó que la población se quede en casa e incremente fortísimamente su consumo de frutas y verduras, en desmedro de tantos otros bienes y servicios cuya demanda se cayó a pedazos”.

Para Winograd, entonces, “la confrontación de la ubérrima demanda de 2020, comparada con la anoréxica demanda de 2019, y una oferta que necesariamente era similar o incluso menor por el arrastre crítico generó que hacia la primavera se verificaran los aumentos antes mencionados. Como se ha explicado, esto no tiene nada que ver con la inflación ni con la dieta de los argentinos, ni con la inseguridad alimentaria, ni con el Estado presente”.

“En las ultimas semanas bajaron el tomate, el zapallito, la pera, la uva y la banana, pronto lo harán el limón y los restantes cítricos”, había prometido. Parece que comenzó a suceder. Pero es casi seguro que esa noticia, buena por cierto para aliviar a mucha gente que anda ajustada, no conmoverá a los grandes canales de televisión.

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La receta de Mariano Winograd para lograr desarrollo: “Hay que liberar las fuerzas productivas”  http://wi631525.ferozo.com/la-receta-de-mariano-winograd-para-lograr-desarrollo-hay-que-liberar-las-fuerzas-productivas/ Thu, 09 Apr 2020 13:24:23 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=37638 Expoagro que suele ser el epicentro de la agricultura pampeana, mostró máquinas gigantes, robótica, drones que pueden hacer aplicaciones de insumos con mucha precisión. Pero las economías regionales, con economías mucho más humildes, no siempre pueden aprovechar estos equipos. “Muchas de las cosas que vi en la feria no se ven en el campo. Hay un […]

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Expoagro que suele ser el epicentro de la agricultura pampeana, mostró máquinas gigantes, robótica, drones que pueden hacer aplicaciones de insumos con mucha precisión. Pero las economías regionales, con economías mucho más humildes, no siempre pueden aprovechar estos equipos. “Muchas de las cosas que vi en la feria no se ven en el campo. Hay un tema previsibilidad, y para cualquiera de estas incorporaciones hay que tener bastante certeza sobre hacia dónde se va, y poner mucho dinero. Hoy estamos con una situación de cierta incertidumbre”, dijo a Bichos de Campo Mariano Winograd, un reconocido consultor del sector frutihortícola.

Para Winograd, los contextos políticos de la Argentina impiden que prolifere un clima innovador en todo el conjunto de las actividades productivas.

Mirá el reportaje completo realizado a Mariano Winograd:

“En Concordia, Entre Ríos, me encontré con una fruticultura de capa caída. Pero crucé a Corrientes, y me encontré con otro panorama totalmente diferente, con mayor dinamismo. Por eso creo que esto tiene que ver con contextos políticos, sindicales y regulacionistas. Entre Ríos es una provincia que está muy trancada, hay conflicto por el glifosato, con los sindicatos, con los créditos. Y en Corrientes, de la que mucho no se habla, me encuentro una agricultura muy dinámica. El mismo panorama positivo veo en Santa Fe, Córdoba y San Luis”, declaró el consultor.

Para Winograd, el acceso a la tecnología depende de tener financiamiento y previsibilidad, dos requisitos que hoy no se dan en la Argentina productiva. “Yo por ejemplo, estoy proponiendo una malla para cubrir cultivos frutícolas. Es una tela agrícola que se fabrica en China, pero que también se elaborará pronto en Chile, que permitirá controlar granizo, heladas, lluvias y hasta difundir la luz. Si logramos una luz difusa, eso nos dará una fotosíntesis totalmente novedosa bajo un invernáculo. Pero hablamos de una tecnología que requiere una inversión 30 mil dólares por hectárea”, aclaró. Por eso será muy lenta su introducción.

Ver: Mariano Winograd: “En tres décadas el consumo de frutas y hortalizas cayó a la mitad”

Winograd apuntó a la falta de propuestas diferentes de parte del gobierno actual para poder dar el salto innovador. “Esperaba más originalidad. Me sorprende que se traigan propuestas viejas al debate. Las retenciones por ejemplo, son una idea viejísima y necesitamos descomprimir al sistema productivo. Eso requiere de un gobierno con coraje. Hay que liberar las fuerzas productivas”, enfatizó.

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Cómo hacer que los pobres coman mejor: Winograd y la parrillada en la ex Villa 31 http://wi631525.ferozo.com/como-hacer-que-los-pobres-coman-mejor-winograd-y-la-parrillada-en-la-ex-villa-31/ Thu, 28 Dec 2017 14:30:50 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=5978 AgroLeaks, por Alejandra Groba.- Todavía no hay en el país una política de Estado clara respecto de las frutas y hortalizas, que cuente con presupuesto y directrices coherentes en distintas áreas de incumbencia. Algo como lo que hizo la ciudad de Buenos Aires con las bicicletas, por ejemplo. Sin embargo, empiezan a crecer algunas iniciativas […]

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AgroLeaks, por Alejandra Groba.-

Todavía no hay en el país una política de Estado clara respecto de las frutas y hortalizas, que cuente con presupuesto y directrices coherentes en distintas áreas de incumbencia. Algo como lo que hizo la ciudad de Buenos Aires con las bicicletas, por ejemplo. Sin embargo, empiezan a crecer algunas iniciativas que están bien lejos del Guatepeor anterior, cuando las mayores ideas oficiales para el área fueron la intromisión de Guillermo Moreno en el Mercado Central de Buenos Aires y el aliento a “boicots” a la papa o el tomate ante aumentos estacionales de precios, como si su producción estuviera digitada por una mano negra todopoderosa y maléfica.

Las buenas nuevas de 2017 para este sector se dieron en varios aspectos. Del lado de la producción, fue importante la reciente muestra Expo Gorina, menos por el evento en sí mismo que porque implicó un cambio conceptual por parte del gobierno de la provincia de Buenos Aires en cuanto a la vocación de hacer visible (en consecuencia, valorizar) a un sector largamente desdeñado. Longoni anduvo por allí y lo que escribió se puede ver acá:

Ver: “En el sector hortícola llegó la hora de empezar a nivelar para arriba”

También del lado de la cadena comercial hubo este año algunas novedades, como un seminario sobre tecnología en el Mercado Central, en el que expertos holandeses se mostraron sorprendidos frente a algunos precios de frutas y verduras, atribuible al gran nivel de mermas en la cadena, que pueden llegar al 45 por ciento.

Por el lado de consumo también hubo movidas oficiales, como la campaña para incentivar el consumo estacional que lleva adelante Mercedes Nimo desde la Subsecretaría de Alimentos, con más garra que presupuesto.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que cada persona debería comer unos 400 gramos de frutas/verduras por día (sin contar tubérculos, como la papa), para disminuir el riesgo de tener algunas enfermedades no transmisibles (cardiovasculares, respiratorias, diabetes, cáncer), que matan a unos 40 millones de personas por año. La Argentina consume alrededor de la mitad de esa cantidad en promedio, y los más pobres, mucho menos.

En esta línea, el que viene haciendo un trabajo interesante es Mariano Winograd, incansable alma mater argentina de la organización internacional 5 al Día y, como gusta definirse, un fruver. Entre sus múltiples actividades relacionadas con el sector, este año decidió ir a barrios pobres a promocionar el consumo de frutas y verduras, acercándoselas de nuevas maneras.

Con ese fin, y dado que la parrilla es tan popular en la Argentina, diseñó las parrilladas saludables, sin carne, y comenzó un sábado de noviembre en la entrada de la ex Villa 31. Para ello, organizó un escuadrón heterogéneo (“grupo interdisciplinario” lo llama él), formado por voluntarios de la más diversa índole: boy scouts, gente de distintas áreas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, piqueteros, militantes, el Banco de Alimentos, la Fundación Irradia, parientes y allegados. Quien escribe concurrió en calidad de musicalizadora y, para provocar, puso en la selección musical el tema paródico “Asar verduras no es asar”, del cordobés Iván Bomba Allende, para sorpresa y diversión de las cortadoras reunidas en torno del tablón con caballetes.

“¿Cómo hacer para achicar la brecha entre la recomendación de consumo de vegetales de la OMS y lo que come la gente que menos tiene? La idea era generar una actividad divertida, participativa, convocante, integradora, barrial, que fomentara no solo la comida sino la comensalidad”, dice Winograd, que además se ocupó de llevar su olla de hierro, conseguir leña, que le prestaran dos grandes parrillas de piso y que algunos puesteros del Mercado Central le donaran mercadería el día previo.

Así, al asador fueron a parar colores y formas muy llamativos: de berenjenas, zapallos ancos y zapallitos, ajíes rojos y verdes, batatas, papas, plátanos, y las mesas, de piñas, manzanas, mamones, naranjas, sandías y jugos.

Si bien costó que la gente se acercara al principio, saber que era gratis contribuyó a que ganara la curiosidad. Pan solo estaba prohibido comer. Los chicos se tentaban más con las frutas y todos ganaron alguna por concurso. Algunos comentaban que no se les había ocurrido hacer así a la parrilla tal o cual vegetal. Una peruana esperaba que estuvieran cocidos los plátanos con la decisión de quien sabe. Otros preferían llevárselos sin cocinar para hacer en la casa. Gente del GCBA estaba apostada a un costado para quien quisiera aprovechar para tomarse la presión y medirse la glucemia.

La sensación es que, aunque la parrillada no convocó a los miles que había en la feria contigua, dio un puntapié inicial, porque cada uno que pasó por ahí se fue contento, comido y habiendo aprendido algo nuevo sobre la cocción de los vegetales que podrá pasarle a otros. Winograd no solo está planeando otras parrilladas, sino que también mira otros aspectos de la actividad.

En la ex Villa 31 y otros barrios precarios se torna asfixiante la estrechez de las calles y la falta verde. Pero para él no es algo insuperable: “Falta fotosíntesis, árboles, plantas, y eso produce mucho calor. Bien se podría pensar en hacer huertas en los techos, aprovechando el sol”, dice. “Se requieren un cambio en el consumo, una mejora en la competitividad que favorezca mejores precios, y ahí entra el transporte, la tecnología, la política social, el uso racional y responsable de herbicidas, el sistema de salud, una serie de instituciones y acciones convergentes”, agrega Winograd, que nunca para.

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