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La entrada El que parte y reparte: Los matarifes recordaron que “raya la ilegalidad” el sistema de cupos de exportación de carne diseñado por el gobierno se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Luego, con la llegada del nuevo ministro de Agricultura, Julián Domínguez, se habilitó un nuevo cupo de exportación para la carne de vaca vieja que iba dirigida a China. Aunque se pensó en principio que ese nuevo reparto iba a subsanar la injusticia cometida antes con los “exportadores sin planta”, volvió a suceder lo mismo y los nuevos cupos quedaron “atados” al reparto original. Matarifes y grupos de productores se quedaron de nuevo con la ñata contra el vidrio, mirando como otros se apoderaban de todos los resortes del negocio.

En la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya) se quedaron mascullando bronca. Y lo hicieron saber este viernes en una carta enviada al coordinador de la Mesa de Ganados y Carnes, Dardo Chiesa, a la que accedió Bichos de Campo. Allí recordaron que, como si fueran narcotraficantes o algo parecido, a “partir de la Resolución conjunta 5/2021 del Ministerio de Desarrollo Productivo y del Ministerio de Agricultura, prácticamente se ha prohibido exportar carne a los exportadores que no cuentan con planta de faena propia”. Como si matar vacas, producir carne y exportarla fuera una actividad ilícita.

En la nota, los matarifes marcaron con todas las letras que a partir de ese andamiaje legal “en las áreas operativas del Ministerio de Agricultura (en referencia a la ex ONCCA) se regulan las exportaciones mediante la administración de cupos y matrículas trabando o impidiendo las operaciones de exportación genuinas de empresas con probada trayectoria en el mercado de carnes”.
“Esta política además de afectar fuentes de trabajo e ingresos de divisas raya la ilegalidad y se presta a la decisión arbitraria de los funcionarios de turno”, enfatizaron los matarifes, que reclaman “un trato igualitario al que se les da a las plantas exportadoras de carne y a las exportaciones de otros rubros”.
Quienes hace posible esta discriminación tan obvia, además de los ministros que firmaron las resoluciones que favorecieron la concentración del negocio exportador solo en manos de los frigoríficos que ya exportaban, barriendo de la cancha al resto de los operadores, son el secretario de Agricultura, Jorge Solmi, y el actual director de la ex ONCCA, Luciano Zarich, responsable de administrar las Declaraciones Juradas de Exportación de Carnes (DJEC). Ambos entraron juntos al gobierno en marzo de este año, con la decisión tomada por el gobierno de comenzar a meter mano en el negocio de la exportación de carne.

“Cuando llegue a la Secretaría a fines de febrero me encontré con un problema muy complejo respecto a la carne. Había muchas empresas fantasmas actuando que presumiblemente exportaban carne y los dólares no ingresaban nunca por el circuito legal, lo cual era una competencia desleal para los frigoríficos. Las resoluciones que sacamos fue para ir ordenando el mercado de la carne, hoy no hay intermediarios que le agreguen precio a la carne. Con esto buscamos que nuestras políticas sean transparente para la cadena”, declaró esta semana el secretario Solmi en una visita a Tres Arroyos.
En realidad, es falso que el Ministerio de Agricultura haya eliminado a una gran cantidad de operadores ilegales, como dice Solmi. En rigor, no hay denuncias judiciales presentadas desde el Ministerio por esas presuntas irregularidades. Y a las sucesivas consultas hechas por Bichos de Campo sobre este asunto se contestó apenas con tres casos de empresas que habrían intentado exportar unos pocos contenedores, que representaban menos del 1% del total de carne exportada. Pero el argumento se utilizó como excusa para dejar fuera de competencia a unas 40 empresas sin planta legalmente constituidas.
En ese sentido, en la carta a Chiesa la CAMyA recordó que una vieja resolución de Agricultura, la E-21 del 2017, estableció la categoría de Matarife Abastecedor “entendiendo por tal a quien faena hacienda de su propiedad para el abastecimiento propio o de terceros con destino al consumo interno y/o exportación”. Es decir que el propio Ministerio que ahora los deja afuera reconoció “al matarife abastecedor con la categoría de exportador en la asignación de matrículas sin plantear exigencia de contar con planta propia”.
Para cualquier observador atento resulta muy visible que la asignación de los cupos -tanto los originales como los nuevos para vaca conserva- se limitaron a los operadores que cuentan con planta para sacar competidores del mercado y dejarle el camino allanado a los grandes frigoríficos del Consorcio ABC. En rigor, los tonelajes de carne disponibles para exportar se distribuyeron en base a los números de habilitación de las plantas en Senasa, dejando afuera los CUIT de exportadores sin planta del reparto. El principal asesor del ministro Kulfas para diseñar esta estrategia, además de Solmi y Zarich, fue el vicepresidente del Senasa, el santacruceño Carlos Milicevic.
Para los matarifes que quedaron fuera del negocio, la serie de normas que conformaron los diversos cupos de exportación “restringen esta posibilidad a algunos operadores al exigir una past-perfomance exportadora arbitraria y fuera de toda lógica, ya que solo reconoce la faena realizada por las plantas faenadoras y no por cada matrícula, con lo que se ha transferido a las plantas un derecho a cupo que no es de ellos”.
“Además se impide la operatoria de exportadores con y sin planta que se inician en la exportación y que, pese ha haber realizado importantes inversiones en adecuación de las plantas, desarrollos comerciales y logística, lógicamente no cuentan con antecedentes en este campo”, agregaron los matarifes, denunciando que también algunos frigoríficos nuevos quedaron fuera de los cupos.
Esta situación había sido reconocida por el ministro Domínguez, quien prometió corregir la situación de “5 o 6 plantas a pedido de los gobernadores” en la nueva distribución de la vaca conserva para China. Pero nada de eso sucedió. Se volvió a repetir la misma matriz injusta.
Para la asociación que agrupa a los matarifes, esta conjunto de medidas “van en sentido contrario a favorecer la producción y el trabajo, promueve la concentración en grandes plantas desalentando a las Pymes violan las normas legales vigentes, y afectan los derechos constitucionales que nos asisten para trabajar todos en igualdad de condiciones”.
En la carta se solicitó a Chiesa “que se incorpore a la agenda de la Mesa de Ganados y Carnes la problemática planteada y se analice que camino tomar para su solución, por afectar esta situación los intereses de toda la cadena de valor”.
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]]>La entrada ¿Quién es Mario Ravettino? El eterno lobbista que finalmente está logrando el viejo anhelo de concentrar la industria frigorífica de la mano de un gobierno peronista se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ravettino primero negoció con Paula Español acuerdos de precios para vender cortes baratos en supermercados. Ravettino luego pactó la apertura de cupos de exportación con Matías Kulfas. Más recientemente, Ravettino logró un nuevo permiso para poder exportar carne de vaca viaja a China con Julián Domínguez. En el medio, es el único dirigente de la carne que se ha podido retratar junto al presidente Alberto Fernández y el gobernados Axel Kicillof en varios actos públicos.
El problema, para el resto de la cadena cárnica, no es que Ravettino esté metido en todas y cada una de las negociaciones vinculadas con el sector que representa, sino que parece ser el único interlocutor de la cadena de la carne que tiene las puertas abiertas en el gobierno de Alberto y Cristina Kirchner.

Desde que asumió en diciembre de 2019, hay que marcarlo de entrada, la gestión de Alberto y Cristina dinamitó la Mesa de las Carnes, un espacio de diálogo sectorial que nació en 2015 y que había logrado durante el Gobierno de Cambiemos reunirse nada menos que una decena de veces con el mismísimo ex presidente Mauricio Macri. No es que allí se lograran muchas cosas, pero al menos las casi treinta entidades que integraban ese espacio se sentían parte de un colectivo que tenía un par de decisiones claras: había que exportar más carne y el gobierno no debía intervenir en los mercados.
El ex coordinador técnico de aquella Mesa de las Carnes ahora devaluada y corrida de la escena, el consultor ganadero Víctor Tonelli, acaba de calcular que el regreso de la intervención oficial en mayo pasado -acordada entre Kulfas y Ravettino- provocó en solo cinco meses que los precios promedio de la hacienda bajaran 5% mientras que los precios internacionales de la carne vacuna subían 25%. Es decir que los frigoríficos exportadores no solo ganaron más por vía de sus ingresos sino que congelaron y hasta redujeron el principal de sus costos, la carne en pie.
Se trata, más allá del mecanismo, de un logro muy visible y atribuible a la gestión de Ravettino frente a Kulfas, Español y otras autoridades. Por eso muchos elogian al ejecutivo como el mejor lobbista y justifican cualquier método con aquello de que “para eso le pagan”
¿Quiénes perdieron con el cepo? Decenas de miles de ganaderos, en especial de las zonas más marginales dedicadas a la cría. ¿Y quién sacó ventaja? Los grandes frigoríficos que -como ya informó Bichos de Campo– han recibido en todos los repartos las mayores porciones de los sucesivos cupos de exportación habilitados por el gobierno a partir del cierre total de las exportaciones anunciado por Alberto en mayo: el cupo general de unas 28 mil toneladas mensuales, luego la cuota especial de cortes kosher para Israel y ahora las 5.000 toneladas mensuales de vaca vieja para China.
Esos frigoríficos están faenando tanta hacienda o más que antes de que comenzara a regir el cepo.
Ravettino, un abogado de 58 años, es el presidente del Consorcio ABC, una entidad formada por los principales frigoríficos exportadores de la Argentina que nació en 2005 como derivación de la vieja AIAC (Asociación de la Industria Argentina de la Carne). Hoy ese grupo tiene 22 empresas asociadas. Pero hay solo diez grupos allí que concentran el 55% del total de las cuotas de exportación y el 61% de la Cuota Hilton para Europa, que quedó a salvo de las restricciones. Ese club está formado por los supermercados La Anónima y Coto, los brasileños Swift (Minerva) y Quickfood (Marfrig), y los nacionales Gorina, ArreBeef, Bernal, Rioplatense, Carnes Pampeanas y Friar (ex C Vicentin).
| Grupo | Frigorífico | Cuota Hilton | Cupo mensual |
| La Anónima | Cia Imp y Exp de la Patagonia | 2317 | 1231 |
| Minerva | Swift | 2100 | 3143 |
| Marfrig | Quickfood | 1763 | 923 |
| Marfrig | 611 | 1238 | |
| Ex Vicentin | Friar | 2031 | 1600 |
| Riusech | Gorina | 1668 | 399 |
| Constantini | Rioplatense | 1659 | 1482 |
| Borrell | Arre Beef | 1356 | 1867 |
| Lequio | Carnes Pampeanas | 1398 | 492 |
| Frigorífico Aberdi | 382 | 762 | |
| Varios | Compañía Bernal | 1263 | 1303 |
| Coto | Coto | 1189 | 642 |
| Acumulado Club de los 10 | 17737 | 15082 | |
| Total distribuido | 28765 | 27608 | |
| Participación | 61,60% | 54,60% | |
Ravettino no siempre fue presidente del Consorcio ABC sino que era apenas uno de sus gerentes hasta que el primer conductor que tuvo esa entidad, el ex dueño del frigorífico Swift, Carlos Oliva Funes, le cedió ese lugar protagónico luego del desembarco de los grandes grupos brasileños en el negocio y la primera intervención del kirchnerismo en el mercado de exportación de carnes, en marzo de 2006. Aquellos cambios implicaron un reordenamiento de fuerzas dentro del grupo de veinte grandes frigoríficos, que dejó atrás las ideas más liberalizadoras del comercio de carnes que expresaban los históricos Alberto de las Carreras y el ex agregado agrícola ante la UE, Héctor Salamanco, para dar paso a un pragmatismo a prueba de balas. El pragmatismo que encarna Ravettino.
El poder cedido hace por lo menos 15 años a este directivo, entonces, está apoyado sobre todo en los nuevos capitanes nacionales en la exportación de carne vacuna, en especial en Hugo Borrell (Arre Beef) y Carlos Riusech (Gorina). Fueron estos empresarios los que no dudaron en quedarse con las instalaciones del Frigorífico Finexcor (que era el más moderno del país) cuando las presiones del ex secretario Guillermo Moreno convencieron al grupo americano Cargill de desprenderse de esa empresa por la ridícula suma de 1 euro.

Eso sucedió en 2008. El primer kirchnerismo había cerrado por completo las exportaciones de carne en 2006 y luego fue habilitando los embarques en módicas cuotas donde ganaban unos y perdían otros, como ahora. Un grupo de frigoríficos del Consorcio ABC hizo enormes ganancias con las vacas conserva, como ahora. Y el Ministerio de Agricultura (a través de la ex ONCCA) no publicaba la identidad los frigoríficos que recibían ROE Rojo, equivalentes a las DJEC (Declaraciones Juradas de Exportación de Carne) instrumentadas ahora por Alberto y Cristina. Tal y como sucede ahora.
En ese contexto de mercados intervenidos Ravettino se movía como pez en el agua. Participaba todos las semanas de las reuniones de “la escuelita” que convocaba Moreno para bajar instrucciones a los operadores del mercado de carne. Y se lo solía ver ingresar sin problemas a los despachos de los ex directores de la ONCCA, como Ricardo Echegaray, Emilio Eyras o Juan Manuel Campillo. Con Moreno, por ese entonces, comenzaron a negociar la “gran barata” de cortes populares para volcar a los supermercados, un esquema que se repite ahora en los acuerdos de precios pactados con Kulfas y Español.

La línea histórica del Consorcio ABC (y su antecesora AIAC) fue propender a una mayor concentración de la actividad frigorífica en la Argentina, como sucede en Estados Unidos, donde unos pocos grupos empresarios concentran casi toda la faena. Por eso, frente a los diferentes gobiernos se propició desde ese grupo la erradicación del “doble estandar” sanitario y comercial que permitía que la faena de bovinos se repartiera aquí entre más de 400 frigoríficos y mataderos. esa competencia reducía entonces la participación total de los socios de Ravettino a solo el 25% o 30% de la producción.
Como los frigoríficos exportadores tienen un sector de despostada (para separar los cortes), uno de los principales argumentos de esta ofensiva era la necesidad de erradicar del comercio de carne las medias reses vacunas, una modalidad que es mucho más usual entre frigoríficos consumeros y matarifes que abastecen a las carnicerías del conurbano.
Por eso Ravettino tocó el cielo con las manos cuando el presidente Alberto Fernández y su ministro Kulfas anunciaron hace pocos meses, en el contexto de esta nueva intervención al mercado, que a partir de enero de 2022 sería obligatorio el “cuarteo” o “troceo” de las medias reses. Esta obligación podría descolocar mucho más a muchos jugadores que compiten contra el Consorcio ABC.
Esos jugadores, sobre todo matarifes y “exportadores sin planta”, de golpe y porrazo también se quedaron casi sin posibilidades de poder exportar, porque el sistema ideado por el gobierno otorgó los cupos a nombre de las plantas (según el número de habilitación en Senasa) y no de los exportadores (a través de los embarques por CUIT registrados en Aduana). Gracias a esta decisión, el número de exportadores de carne se redujo de 100 sociedades a solo 60. Y de éstas, los 22 socios del Consorcio ABC se quedan con la mayor tajado.

Ravettino, que ha fundado varias empresas propias vinculadas con la actividad ganadera y que explotan un par de campos que pudo comprar en el partido de 25 de mayo (La Lobuna SA en 2005, Caras Negras SRL en 2009 y San Juan Ameri SA en 2017), fue el primero en enterarse la que se venía, pues estuvo reunido con el presidente Fernández el 17 de mayo, un par de días antes de que comenzara esta nueva etapa de intervención en el mercado de la carne, que es muy parecida a la que ya vivió el país entre 2006 y 2015.
En aquel tramo histórico las consecuencias fueron funestas para la ganadería: el stock bovino retrocedió casi 20% (a menos de 48 millones de cabezas) y la Argentina redujo sus exportaciones al mínimo histórico de 188 mil toneladas en 2012. Pero no todos perdieron por igual y los que pudieron acomodarse bajo el ala del poder la sacaron muchísimo más barata o incluso terminaron mejorando su posición en el mercado.
Ravettino para muchos puede parecer una cara nueva. Pero enaquel momento ya estaba haciendo su trabajo.
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]]>La entrada La Mesa de Enlace se quedó con “gusto a poco”, pero el Consorcio ABC recibió como “un gran avance” la liberación para la vaca conserva se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero los grandes frigoríficos exportadores nucleados en el Consorcio ABC, que preside Mario Ravettino, por el contrario se expresaron “positivamente” luego de la decisión anunciada por el ministro Julián Domínguez. “Las nuevas medidas adoptadas por el Gobierno Nacional son un gran avance para volver a recuperar el porcentaje total de las exportaciones, dejando progresivamente de lado restricciones que afectaron las ventas al exterior”, indicó la entidad en un comunicado.
El Consorcio ABC, que agrupa a unos 25 frigoríficos que obtuvieron el grueso de los cupos de exportación asignados por el gobierno a esa industria, era hasta ahora el principal interlocutor del sector en la negociación para rehabilitar las exportaciones de carne, pero solo conversaban con el ministro Matías Kulfas. Domínguez, en cambio, los criticó fuerte el martes, considerando que habían aprovechado el cepo para comprar hacienda barata de los productores, acumulando stock abultados que ahora podrán exportar.
A pesar de eso, la cámara de Ravettino se expresó con mucha galantería para con el nuevo esquema de regulación de las exportaciones, que ahora habilita la salida de carne de vacas viejas, pero sigue con el sistema de cupos y cortes prohibidos hasta por lo menos el 31 de diciembre. Todo eso era lo que justamente reclamaba desmantelar la Mesa de Enlace.
“Desde el Consorcio ABC consideramos que las exportaciones de carne están abiertas en la medida de las posibilidades del país y que las decisiones tomadas en las últimas horas nos acercan hacia un mejor escenario. Esta apertura abre un camino de conciliación de posiciones que deben sostenerse y ampliarse para el progreso de todos”, indicaron los frigoríficos.
Y agregaron: “Luego del récord de exportación que tuvimos en 2020, este año nos hemos puesto por objetivo superar esa marca histórica. Consideramos que mediante el diálogo maduro e informado propuesto por los funcionarios responsables de las áreas de gobierno encabezado por el Ministro Julián Domínguez y el compromiso y apoyo de la Provincia de Buenos Aires representada por el gobernador Axel Kicillof, fue posible recuperar las condiciones para exportar carne casi con normalidad de acuerdo a la normativa vigente”.
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]]>La entrada “Perdimos todos”, dicen en la cadena ganadera frente al cepo exportador. Pero es falso: los grandes frigoríficos del Consorcio ABC están faenando más cabezas que antes del cepo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El siguiente cuadro, construido a partir de las cifras oficiales de faena que publica el Ministerio de Agricultura, muestra que en agosto pasado la gran mayoría de los 40 frigoríficos que exportan carne han faenado más animales (y por lógica han producido más carne) que en el promedio de los siete primeros meses de 2021.
Esto es lo mismo que decir que ahora, con el sistema de cupos consolidado y extendido hasta fines de octubre, hay un grupo de plantas que trabajan más que antes de que el gobierno interviniera en el mercado. Y si trabajan más, debe ser porque ganan dinero. Y esto sucede, además, en un negocio que se achica, porque la faena total ha caído en más de 6% respecto de 2020.

El caso del frigorífico Arre Beef, que en agosto faenó un 57% más respecto del promedio de todo el año y encabeza la lista, puede ser mencionado como la excepción que confirma la regla: es que esa planta estuvo cerrada varias semanas por un duro conflicto gremial y entonces su faena cayó mucho a principios de año. Pero el resto de los frigoríficos -la inmensa mayoría de ellos son socios del Consorcio ABC- muestras crecimientos de entre 15% y 35% en su volumen de faena, comparando el trabajo del mes pasado con el de los primeros siete meses de 2021.
Es notable que haya un cepo exportador mientras que las empresas que exportan trabajan más ahora que antes.
Desde que en mayo se produjo la intervención oficial sobre este negocio, desde Bichos de Campo siempre hemos marcado que las fórmulas diseñadas por el gobierno parecían hechas a la medida del Consorcio ABC, que agrupa a 25 de las 40 plantas exportadoras de magnitud (en realidad son 66 plantas las que recibieron cupos, pero para varias de ellas son insignificantes y no alcanzan ni siquiera para llenar un contendor al mes).
Desde el vamos, el sistema ideado por el ministro Matías Kulfas, con el asesoramiento del vicepresidente del Senasa, Carlos Milicevic, y del nuevo titular de la ex ONCCA, Luciano Zarich, promovía una gran concentración en el negocio exportador, ya que solo 10 empresas recibieron el 54% de los cupos y las empresas del ABC capturaron más del 70% de esas cuotas de exportación.
Los cupos establecidos por el gobierno se definieron a partir de recortar un 50% los volúmenes exportados por cada frigorífico en el segundo semestre de 2020. Pero como se asignaron a las plantas por su número de habilitación sanitaria y no por el CUIT del exportador, de un plumazo se dejó afuera a grupos de productores y matarifes sin planta que estaban incursionando en el negocio exportador.
Desde el vamos se dejó fuera de ese recorte al 50% a las cuotas de exportación acordadas con otros países (La Hilton y la 481 con Europa, las 20 mil toneladas para EE.UU. y también un cupo para Colombia). Por eso, los frigoríficos que ya participaban de esos negocios -que son los del mismo Consorcio ABC- quedaron en mejor posición que las empresas que solo tenían permiso sanitario para vender carne a China y otros destinos de menores exigencias. Por eso inicialmente sus volúmenes de exportación se recortaron no a la mitad sino en realidad solo un 30/40%.
Con la apertura en octubre de un cupo adicional de 3.500 toneladas mensuales para la carne que se vende a Israel, la situación de los grandes frigoríficos exportadores mejoró bastante más y en algunos caso pueden llegar a exportar hasta 80/85% de los tonelajes de carne que vendían antes del cepo. No todas las plantas de faena están habilitadas para la faena kosher. Y las que lo están suelen pertenecer también al Consorcio ABC.
Estos datos permiten entender el cuadro anterior: las plantas que en agosto mejoraron sus niveles de faena al punto de superar incluso los niveles previos al cepo exportador perteneces casi todas al Consorcio ABC, mientras que en la cola de la lista figuran empresas de otras cámaras, que se habían volcado más recientemente al negocio exportador y dependían sobre todo a la demanda desde China. Recordemos que ese país recién desde 2018 comenzó a comprar fuerte y se transformó en la mayor importadora de carne argentina, con 75% del total de los embarques.

No sería tan grave la situación si no fuera publico el dato de que Kulfas, como principal negociador del gobierno de Alberto Fernández en este tema, solo abrió las puertas de su despacho este año a Mario Ravettino, el presidente del Consorcio ABC, desechando a la vez interactuar o escuchar la opinión de otras cámaras de la industria frigorífica, o de las entidades ganaderas de la Mesa de Enlace.
Ravettino, quizás intuyendo que las cifras oficiales de faena de agosto delatarían esta incómoda situación (donde los socios de su cámara trabajaron más en agosto que en el resto del año a pesar del cepo exportador), emitió esta semana un comunicado donde analiza la evolución de la faena. Allí no desmiente sino que confirma la situación descripta ahora por Bichos de Campo. Pero el empresario la justifica como parte de un proceso de “recuperación” de la porción de la faena que correspondía históricamente a sus socios, y que había comenzado a caer desde que China ingresó a jugar fuerte y permitió que otros frigoríficos ingresaran en el negocio exportador.
En los hechos, la irrupción de China significó reducir los niveles de concentración de la actividad. Y el cepo exportador implicó que los sectores más concentrados recuperaran protagonismo.
Dice Ravettino que “en 2020 en los establecimientos asociados se sacrificaron 3,8 millones de cabezas, 500 mil bovinos menos que el año precedente” y que ello implicó una reducción en la participación del Consorcio al 27% de la faena total, 4 puntos menos que en 2019″.
Esto es lo mismo que decir que hasta la irrupción de China los socios del Consorcio ABC detentaban el 31% de la faena total de bovinos, que en 2020 bajaron a 27% y que su participación estaba cayendo todavía más en 2021, hasta que el cepo exportador permitió comenzar a revertir este proceso. En rigor, el informe de Ravettino decía que en mayo -cuando comenzó a regir la medida- la participación de sus empresas había caído a un mínimo histórico de solo 25%.
“A partir de entonces se recuperó 4 puntos de participación. Pese a ello, el saldo sigue siendo negativo para nuestras empresas asociadas, que proporcionalmente han reducido su faena más que el resto de los establecimientos frigoríficos entre enero y agosto de 2021”, indicó Ravettino, tratando de disimular el hecho de que finalmente la intervención del gobierno de Alberto y Cristina permitió a sus asociados recuperar aire y volvió a concentrar la exportación en menos manos.
Si uno se remite a los datos oficiales de faena disponibles, en una faena que se achicó 6% en lo que va del año, entre enero y abril (es decir antes de que comenzara la intervención) las 25 empresas asociadas al Consorcio ABC faenaron en conjunto 318.600 cabezas como promedio cada mes. En agosto pasado, por esas mismas plantas frigoríficas pasaron 365 mil animales. Es decir que el volumen de trabajo en ese grupo de frigoríficos avanzó un 15%.
Y en este derrotero, Kulfas y compañía primero dejaron casi fuera de la competencia a los “exportadores sin planta” y hasta incluso los persiguieron administrativamente, con la ex ONCCA y la Aduana inventando en muchos casos irregularidades inexistentes.
Luego, con la formalización de los cupos de exportación y las excepciones, los funcionarios de Alberto y Cristina colaboraron claramente para que el Consorcio ABC recuperara terreno frente a las nuevas plantas frigoríficas que habían comenzado a exportar bajo el influjo de China. Son esas las plantas que ahora deben recortar las horas extras y hacen malabares para no comenzar con los despidos.
El ministro de Desarrollo Productivo se ha cansado de repetir en las últimas semanas que es falso que las exportaciones de carne estén cerradas. “No hay ningún cepo. Lo que ha habido es una política tendiente a ordenar el funcionamiento del mercado interno y del exportador. Vemos una gran oportunidad para que Argentina se convierta en un gran exportador de carne, que se ha hecho de manera desordenada en los últimos años”.
Ahora entendemos todos con claridad de qué se trataba ese “ordenamiento”.
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]]>La entrada Apunten contra Ravettino: Se reúne la Mesa de las Carnes y se anticipan fuertes chispazos con los frigoríficos del Consorcio ABC se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La reunión de las próximas horas será para alquilar balcones. Por un lado, porque las cuatro entidades que conforman la Mesa de Enlace pedirán al resto de la cadena que los acompañen en una muy preanunciada protesta contra la reciente decisión del gobierno de extender el cepo cárnico hasta el 31 de octubre. Según un mensaje filtrado por error por el secretario de Agricultura, Jorge Solmi, esa decisión no fue técnica sino que ha sido tomada por los organismos pertinentes, sino directamente por Máximo Kirchner.
Hasta ahora, la Mesa de las Carnes -que es coordinada por el ex ruralista Dardo Chiesa- se ha mostrado sólida y homogénea a la hora de criticar el cierre de las exportaciones de carne, porque rememora el daño que se produjo a la cadena entre 2006 y 2015, en las primeras gestiones kirchneristas. Su propia génesis, el último año de gobierno de Cristina Kirchner, surgió del rechazo a aquel intervencionismo.
Pero a la hora de manifestarse activamente en contra de este tipo de políticas, las aguas se dividen. Por un lado, entre quienes no son convocados a la mesa de negociaciones (y los ruralistas casi nunca lo han sido) y quienes en cambio sienten que todavía pueden influenciar sobre las decisiones palaciegas. Desde fines de 2020 y hasta horas antes de la extensión del sistema de cupos, el Consorcio ABC (la entidad que agrupa a 25 grandes plantas exportadoras) mantenía un diálogo constante y fluido con los ministros Luis Basterra y Matías Kulfas, buscando una apertura gradual. Pero -como se dijo- la palabra final la tenía Máximo. La decisión era política.
Será entonces el primer tema de la conversación en la reunión de la Mesa: ¿Qué hacer como colectivo, ahora que se confirmó que el titular del Consorcio ABC, Mario Ravettino, fracasó en sus intentonas conciliadoras con el gobierno?

Los dirigentes de la Mesa de Enlace ya han dicho que preparan una expresión de su descontento y que en la reunión de mañana invitarán a los demás eslabones de la cadena de ganados y carnes a sumarse a la misma. Pero el propio Ravettino les avisó hace un par de semanas que su entidad -cuyos socios se quedaron con el 80% de los cupos de exportación- solo los acompañaría “hasta la protesta”. Es decir, que los frigoríficos exportadores no se plegarían a una eventual medida de fuerza.
La posición casi siempre conciliadora de las empresas del Consorcio ABC es fácilmente comprensible: en los hechos no han perdido tanto dinero por efecto de la limitación de las exportaciones, porque si bien los tonelajes exportados se han reducido en torno a un 35% respecto de 2020, la fuerte suba de los precios internacionales de la carne (que ya llega al 35%) los compensa en buena medida.
Más allá de las complicaciones que vinieron con el cepo, para algunas plantas del Consorcio es casi una situación ideal: la hacienda (su materia prima) detuvo su escalada y hasta bajó de precio, pero ellos obtienen casi las mismas ganancias aún exportando menos cantidad de carne. Los que pierden, en este escenario, son claramente los productores.

Pero no todas son rosas dentro del Consorcio ABC, porque hay un grupo de plantas mucho más China-dependientes que otras, que sí están sufriendo seriamente el impacto del cepo y hasta han comenzado a reducir sus días de faena. Estas empresas no participan tanto de los cuotas de exportación que han quedado a salvo de los recortes, como la Hilton o la 481, ni tampoco de los envíos de carne kosher a Israel, rehabilitados recientemente. Su principal mercado era China y por lo tanto su volumen de negocios se redujo bastante más que el del núcleo duro de frigoríficos del Consorcio ABC, que son los que históricamente han sostenido a Mario Ravettino como su presidente. Éste es un directivo sin planta: no es empresario sino simplemente un lobbista de la carne que ha sobrevivido a todos los gobiernos y a todos los cepos, incluyendo el de Guillermo Moreno. Hoy aparece cuestionado por una parte de los suyos.
Otro sector de la Mesa de las Carnes que está levantando temperatura contra Ravettino y sus negociaciones “exclusivas” con el gobierno es el que usualmente se dedicaba a abastecer de carne el mercado interno y eventualmente comenzó a exportar recién cuando China comenzó a comprar más fuerte, a partir de 2018. Matarifes y Frigoríficos consumeros se ven afectados por el cepo por esta doble vía: perdieron negocios con China y a la vez soportan una mayor competencia a nivel doméstico, porque hay varios frigoríficos impedidos de exportar que vuelcan sus excedentes a ese lugar. Esto es lo que deprimió en julio y agosto los precios de la carne, mientras los costos siguen subiendo.

Los más duros con Ravettino y por añadidura con Dardo Chiesa, el coordinador de la Mesa que también participó de varias negociaciones con Kulfas, serán los directivos de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (Camya), que pedirán a la Mesa de las Carnes que se ponga a la cabeza de varios reclamos al gobierno. A saber:
Este último planteo, reclamar una postergación de la fecha de entrada vigencia del cuarteo de medias reses acordada por Kulfas y Ravettino a espaldas del resto de la cadena, el 1 de enero de 2022, es el estilete más profundo que los matarifes intentarán clavar en la negociación dentro de la Mesa de las Carnes. Pero resulta muy real que después de ese anuncio, el gobierno hizo poco o nada para que las plantas dedicadas al consumo interno (usualmente venden medias reses) puedan adaptar sus instalaciones a esa normativa de índole sanitario y laboral.
Una vez más hay alguien que corre con ventaja: Los frigoríficos del Consorcio ABC, en cambio, ya cuentan con instalaciones para el cuarteo y hasta la despostada por cortes.
La entrada Apunten contra Ravettino: Se reúne la Mesa de las Carnes y se anticipan fuertes chispazos con los frigoríficos del Consorcio ABC se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada La dupla Kulfas-Ravettino vuelve al ataque: Ahora pretende ir abriendo los cupos un 5% cada mes hasta normalizar las exportaciones de carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hecha esta aclaración -para nosotros importante, porque solemos tener una línea de conducta que en general defiende al productor de los intereses más concentrados de la cadena-, ahora informaremos que a días del vencimiento del sistema de cupos de exportación, el próximo martes 31 de agosto, Kulfas y Ravettino están volviendo a hacer de las suyas.
¿Cómo? Negociando entre bambalinas un nuevo pacto para mantener las trabas a las exportaciones de carne, pero habilitando paulatinamente -a razón de un 5% cada mes- nuevos embarques.
En los hechos, como ahora solo se puede exportar 50% de lo que se vendía en 2020 (con excepción de las cuotas arancelarias y ahora la carne kosher), esto implicaría mantener el comercio exterior de carne regulado hasta por lo menos mitad del 2022, pues bajo este esquema de ensanchar el cupo un 5% cada 30 días, se tardaría diez meses hasta recuperar por completo los volúmenes de negocios.
Ravettino -que representa a los frigoríficos exportadores más grandes y los que se adueñaron de 80% de los cupos de exportación definidos por el gobierno- volvió a reunirse con Kulfas el martes, a siete días de la fecha de extinción de este sistema, donde el Consorcio ABC salió mejor parado respecto de otros frigoríficos que habían comenzado a exportar más cerca en el tiempo, especialmente a partir de la gran demanda de carne barata desde China. A nivel industrial, los que más perdieron con esta historia han sido hasta aquí ese tipo de plantas, especializadas en la vaca conserva.
Para ir a ver a Kulfas y disimular un poco que hasta aquí ha sido el principal y casi exclusivo interlocutor del sector privado con el ministro de Desarrollo Productivo, el presidente del Consorcio ABC concurrió esta vez flanqueado por el titular de la Mesa de las Carnes, Dardo Chiesa, y también del coordinador del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), José Martins, quien se excusó de opinar sobre este asunto siendo como es el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

En esa reunión, según pudo saber Bichos de Campo de diversas fuentes, Kulfas planteó que si por él fuera se respetaría el cronogramna inicial planteado el 20 de junio para regular las exportaciones. Esto es, que el 31 de agosto venza el sistema de cupos al 50% y que se mantendría la restricición a los siete cortes de consumo popular hasta el 31 de diciembre.
Pero también aclaró el ministro que existía una resistencia del ala más dura del kirchnerismo en el gobierno para acceder a desmantelar el sistema de cupos a la exportación. Incluso se habría mencionado a Axel Kicillof, el gobernador bonaerense, dentro de ese sector que quiere evitar una foto de conciliación con el campo unos pocos días antes de las elecciones primarias.
En ese contexto fue que la dupla Ravettino-Kulfas comenzó a barajar esta alternativa de ir habilitando a partir de septiembre las exportaciones a un ritmo del 5% mensual, pues esto permitiría dar una señal hacia ambos lados del mostrador. Los diarios kirchneristas podrían titular que “el gobierno mantiene el cepo a la carne”. Y los antikichneristas podrían decir que “el gobierno finalmente cedió y comenzó a desmantelar el cepo a la carne”. Todos contentos.
¿Todos contentos? Difícil que eso suceda, pues con las exportaciones sujetadas los que más han perdido hasta aquí -además de los frigoríficos que se especiallizaban en la vaca para China- han sido los productores. Un cálculo reciente realizado por la Fundación FADA determinó que los ganaderos resisgnaron estos tres meses unos 6.500 millones de pesos de facturación gracias a esta decisión del gobierno de Alberto y Cristina. A pesar de que los precios de la hacienda comenzaron a repúntar en las últimas semanas, para volver a los niveles previos al cierre de la exportación de mayo pasado, lo cierto es que la inflación acumulada desde entonces continuó horadando la rentabilidad de la actividad que sostiene todo el circo.
Al cabo de esta experiencia de intervención cárnica timoneada por Kulfas, en cambio, los veintipico de frigoríficos exportadores nucleados en el Consorcio ABC no han salido tan mal parados como puede parecer. Y es que no solo se les abarató la materia prima (durante las primeras semanas de veda muchos pudieron llenar sus cámaras de carne barata), sino que la suba de los precios de exportación está compensando buena parte de las menores ventas de carne al exterior.
El último informe del IPCVA sobre lel desempeño de las exportaciones en julio marca esta situación a la perfección. Dice que en julio pasado, comparando con igual mes de 2020, las exportaciones de carne en volumen cayeron 33,4% (debido a la vigencia de los cupos), pero que en realidad la facturación de los frigoríficos descendió bastante menos que eso (15,2%) porque los precios cobrados por la carne exportada subieron nada menos que 27,4% entre ambos periodos. China sigue impulsando una suba de la carne. Pero además, ayudó a esta recuperación la salida parcial de la Argentina.
Un mundo casi perfecto dentro de la tragedia de un país ganadero que cierra sus exportaciones de carne:
Puede resultar hiriente y lo lamentamos. Alguna vez desde Bichos de Campo hemos denominado a Kulfas como “empleado del mes” del Consorcio ABC y creemos no habernos equivocado. Esta nueva propuesta de ir habilitando paulatínamente un 5% mensual las exportaciones sigue siendo muy funcional a los intereses de ese grupo concentrado de frigoríficos.
Como sea, la acumulación de tanta evidencia mantiene en guardia a los dirigentes de la Mesa de Enlace, que en las últimas horas comenzaron a ser tentados por la dupla Kulfas-Ravettino para aceptar esta fórmula de apertura gradual del cepo. Las primeras reacciones han sido claramente negativas.
En declaraciones al diario La Nación, el titular de la Sociedad Rural Argbentina, Nicolás Pino, afirmó que confiaba en que el presidente Alberto Fernández (y su ministro Kulfas) iban a cumplir la palabra empeñada y liberar por completo las exportaciones de carne (al menos eliminando los cupos) a partir del 31 de agosto, como dice la resolución. Lo mismo hizo su par de Confederaciones Rurales (CRA), Jorge Chemes: “Nos oponemos a que se prorrogue. El 31 de agosto se tienen que reinstaurar las exportaciones porque el daño es cada día mayor”.
“Tenemos que ser respetuosos de la palabra del Presidente. Me lo dijo mirándome a mí, que si el precio se estabilizaba en diez días ‘levanto el tema de la exportación’. Ante los hechos que pasaron, que la carne subió un poco y se estabilizó, ¿por qué vamos a dudar de la palabra del Presidente?”, fue la frase exacta de Pino, en referencia a que a mediados de junio Alberto recibió a la Mesa de Enlace y les prometió justamente eso: que los cupos de exportación se iban a eliminar cuando los valores internos de la carne se calmaran. Ahora no le quedarían excusas para no hacerlo.
La carne, según datos oficiales, continuó subiendo muy fuerte en junio (cerca del 8%), pero después en julio se calmó (bajó cerca de 1%) por el impacto no solo del cepo exportador que obligó a los frigoríficos a volcar unas 30 mil toneladas adicionles (cerca del 15% de la oferta total) al consumo doméstico sino también por la malaria general que reina entre los consumidores.
Está claro, desde la mirada de los ruralistas, que el gobierno no tiene demasiados argumentos para prolongar este sistema de cupos tan dañino para los productores y acaso funcional para otros intereses más concentrados de la cadena.
Está tan claro como el agua… Salvo que existan otras motiviaciones para mantener este entramado de regulaciones. Quizás haya razones políticas o simplemente ganas de seguir peleando contra el campo. O quizás haya otra explicación que por ahora solo conocen Ravettino y Kulfas.
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]]>La entrada Ahora que se puso de moda pedir perdón, estas son las cinco razones por las que gobierno debería pedir “diskulfas” por el cierre de las exportaciones de carne vacuna se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Disculpas, es el pedido que brotó de boca del presidente. Y no está mal reconocer un error y pedir perdón.
En el medio agropecuario se está acuñando una palabra parecida: hay que pedir “diskulfas”. Se la recomiendan usar al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, muchos integrantes de la cadena, que no pueden creer la impericia e improvisación que ha mostrado el gobierno para montar el cepo a las exportaciones de carne vacuna vigente desde el 20 de mayo pasado. Aunque la decisión de bloquear las exportaciones de bifes como en 2006 ha nacido de instancias superiores (el presidente Alberto Fernández y quizás también de su jefa, la vicepresidenta Cristina Kirchner), ha sido Kulfas el funcionario que siempre puso la cara.
De allí que ahora se le exigen “diskulfas”: hizo todo como el traste, no se sabe si porque no conocía del negocio o por cierta complicidad con ciertos sectores concentrados de la cadena.
Este miércoles al mediodía, diversos sectores de la cadena (productores, consignatarios, frigoríficos y hasta representantes de los trabajadores) se reunirán en la nueva sede de la Sociedad Rural Argentina (SRA) en Palermo para unir fuerzas contra ese cepo y reclamar al gobierno que no insista con la receta implementada por Kulfas: luego de un cierre casi total en mayo, el 20 de junio comenzó a regir un sistema de cupos al 50% que según el decreto debería vencer este próximo 31 de agosto. A la par el gobierno dictó una prohibición total para la exportación de siete cortes populares, con vigencia hasta fin de 2021.
Aunque el regreso a la normalidad no parece ser el escenario que busque el gobierno, hay muchos elementos acumulados como para que Kulfas pida “diskulfas” y al menos corrija algunas distorsiones muy evidentes de la medida aplicada hasta aquí. Estas son solo cinco razones que se nos ocurren ahora:
Uno. Kulfas debería pedir diskulfas por la falta de transparencia de todo este proceso, que resulta un agravio a la memoria de los argentinos, sobre todo porque Guillermo Moreno hacía lo mismo en el primer gobierno kirchnerista: con la complicidad de los grandes frigoríficos ocultaba ex profeso la identidad de las empresas que recibían los ROE Rojos o permisos de exportación de carne vacuna. En este caso, Kulfas propició a partir de abril el regreso de un documento semejante a aquel, las Declaraciones Juradas de Exportaciones de Carnes (DJEC) en el ámbito de la ex ONCCA. Pero dicho organismo, en manos de Luciano Zarich, no publica ningún dato sobre quiénes reciben autorización para exportar carne y a quiénes se le rechazan los pedidos.
Tan trucha resultó ser la decisión de Kulfas y su par de Agricultura, Luis Basterra, que la creación de los DJEC se anunció para todos los tipos de carnes, pero solo se aplicó para los operadores de la carne vacuna.
Dos. Kulfas debería pedir diskulfas por mentir descaradamente sobre la existencia de supuestos “operadores truchos” que justificaron esta avanzada oficial sobre el negocio de la carne. El ministro y otros funcionarios echaron a rodar sospechas sobre exportadores sin planta que subfacturaban sus exportaciones de carne a China, pero a la hora de realizar denuncias judiciales o identificar a quienes cometían esa falta, solo hubo silencio. La ex ONCCA solo identificó a unos tres o cuatro operadores, que habrían intentado exportar unas pocas toneladas. Y a la mayoría de los matarifes a los que bajó del RUCA debió volverlos a habilitar a las pocas horas. Lo de la Kulfas fue peor, porque siempre habló de estas irregularidades para justificar su intervención, pero nunca se le cayó ni el número de un expediente y mucho menos una sanción.
Pero lo más grave fue sin duda lo que sucedió con la Aduana, que en abril pudo identificar una clara maniobra lesiva al fisco (se declaraban las exportaciones de huesos con carne a China en una posición arancelaria que ni siquiera correspondía a la categoría del reino animal) y habló de 19 frigoríficos infractores que nunca identificó. Bichos de Campo sí lo hizo y la mayoría de ellos pertenecían al Consorcio ABC. Quizás por eso la Aduana resolvió el asunto con unas pocas multas que habrá que ver si se pagan, porque la mayoría de las plantas apeló diciendo que se había tratado de “un error” en la calificación de la mercadería.
Tres. Kulfas debería pedir diskulfas porque anticipó y concilió la fórmula elegida para regular las exportaciones de carne vacuna únicamente con una cámara del sector, la que agrupa a los grandes frigoríficos exportadores del Consorcio ABC. Fue frecuente, según diversas fuentes, la presencia en los despachos del Ministerio de Desarrollo Productivo de Mario Ravettino, el histórico presidente de esa entidad industrial que finalmente concentró cerca del 70% de los cupos de exportación.
Gracias a esa buena sintonía, estos cupos fueron definidos por el gobierno en base a un criterio claramente concentrador: la past performance o antecedentes de exportación se definió no en base a los datos de la Aduana (por el número de CUIT de cada empresa exportadora) sino en base de los datos del Senasa (por el número de habilitación sanitaria de cada planta frigorífica). Esta pequeña decisión dejó fuera de competencia a unos 40 exportadores (entre matarifes y grupos de productores) que no tenían planta propia y contrataban los servicios de un frigoríficos para obtener la carne que exportaban, algo totalmente lícito. Y dejó los nuevos cupos de exportación en manos de los frigoríficos. Y si, la parte del león quedó para los socios del Consorcio ABC.
Cuatro. Kulfas debería pedir diskulfas porque al formular estos cupos cometió el grave error de recortar especialmente las exportaciones de carne vacuna a China, que llevaba usualmente una vaca vieja (o manufactura) que aquí no encuentra mercado. Ese quizás fue el impacto más dañino de esta nueva intervención oficial sobre el mercado, pues esa vaca de descarte era la que los criadores bovinos separaban de su rodeo cada año porque ya no podía quedar preñada y era improductiva. Con su venta a China, ese productor lograba ingresos genuinos para reponer vaquillonas, que mejorarían al año siguiente los índices de parición y destete de terneros en cada establecimiento ganadero.
Ese estímulo era, según los que saben del negocio, el mejor plan ganadero que podía tener la Argentina en este momento. Y se interrumpió justamente en el momento del año en que los criadores deciden los niveles de reposición de sus rodeos. A los que no les quedó más remedio que vender sus vacas, los precios les bajaron hasta 20%. Del otro lado, los frigoríficos con cupo (en especial los del ABC) compraron vaca barata suficiente como para llenar sus cámaras por varios meses.
Cinco: Kulfas debería pedir diskulfas por haber incluido inicialmente a Israel (el segundo mayor destino de la carne argentina en 2020) dentro de los cupos al 50%, justo además en la época del año en que los rabinos habilitados por el Estado hebreo viajan al país para certificar que esa carne provenga de animales faenados bajo el rito kosher. ¿Y por qué se equivocó aquí el ministro? Porque a pesar de que no se trata de una cuota arancelaria como la Hilton o las 20 mil toneladas para Estados Unidos, hay una relación formal de la Argentina como principal proveedor de carne a Israel. No podía desafiarse pero se hizo, provocando un malestar diplomático que además era bastante innecesario porque Israel compra sobre todo cortes del pecho y el cuarto delantero de los bovinos, que localmente tampoco tienen gran acogida.
Este error fue parcialmente admitido esta semana por el gobierno, que forzado por la evidencia tuvo que habilitar un cupo adicional de 3.500 toneladas mensuales para exportar cortes kosher a dicho país. No se sabe todavía como será repartido (¡adivinen!), pero este cupo permitirá remediar la situación con dicho mercado, que se vio afectada por tres largos meses.
El detalle más insólito es que al habilitar esta cuota de 3.500 toneladas/mes, el ministro habilitó la posibilidad de hacer más negocios con Israel de los que se hacían antes del cepo, pues el volumen anual que podría exportarse (de proseguir este sistema) sería de hasta 42 mil toneladas, cuando en 2020 la Argentina había vendido a Israel solo 27 mil toneladas. También por este tipo de boludeces kulfas debería pedir diskulfas.
-Pero Matías… ¿Por qué no decís también que el gobierno bloqueó las exportaciones de carne sin haber logrado que bajen los precios locales al consumidor?
-Cierto. Desde que volvió el cepo exportador los precios de la carne subieron cerca del 15% al publico y solo bajaron 1% en la última medición del INDEC, correspondiente a julio. Ese 1% de baja, que ahora Kulfas celebra como un éxito de sus decisiones, se logró a un costo enorme en materia de divisas, fuentes de trabajo, lucro cesante, caída de la faena, malas señales a los compradores, incertidumbre. Y además no se puede hablar de un éxito: contra el año pasado los precios de la carne acumulan una suba de más del 80%.
-¿Y no te parece que también Kulfas debería pedir diskulfas por eso?
-La verdad que no. No valdría la pena pedir diskulfas por eso. Desde el principio de esta historia se sabía que haber metido mano en las exportaciones de carne vacuna era una medida directamente imperdonable.
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]]>La entrada El verdadero círculo rojo: Diez empresas frigoríficas concentran 55% de los cupos para exportar carne y 61% de la Cuota Hilton se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las mismas 10 empresas son las que recibieron casi 55% de los nuevos cupos de carne con los que el gobierno comenzó en junio pasado a reducir a la mitad los volúmenes de carne vacuna que, al margen de las cuotas arancelarias como la Hilton, colocaba el país en los mercados internacionales, como China, Israel, Chile, Brasil, etcétera. Esos negocios implicaron divisas por más de 2.500 millones de dólares en 2020. Ahora son regulados por el Estado mediante cupos asignados con un dudoso criterio en el que vuelven a ganar siempre los mismos.
¿Quiénes forman parte de este exclusivo club de exportadores de carne vacuna que históricamente han impuesto las reglas de juego en materia exportadora, en especial cuando mete mano el Gobierno mediante cupos, repartos y otro tipo de regulaciones? Hay allí dos grandes grupos brasileños, dos cadenas de supermercados de origen nacional, pero también por varios empresarios nacionales que se hicieron desde abajo y se apoltronaron en el mejor sitio para hacer negocios con la carne vacuna: la exportación.
Gremialmente, este selecto club de los diez forma parte del Consorcio ABC (Argentina Beef Consortium), la cámara que desde principios del milenio preside Mario Ravettino (un ejecutivo sin planta propia), y que ha sido la interlocutora privilegiada de todos los gobiernos.

Ravettino es el único empresario de la carne con entrada asegurada en los despachos de Matías Kulfas y Paula Español, como en otros tiempos también era recibido por Guillermo Moreno en Comercio Interior o en las oficinas de la ex ONCCA. Con las nuevas autoridades ha negociado acuerdos de precios para los cortes populares que los exportadoras vuelcan al mercado local. Pero también los nuevos cupos de exportación y los reglamentos en base a los cuales se distribuye la Hilton, que suelen basarse en la “past performance” (los antecedentes exportadores) y que actúan asegurando siempre un piso de participación de sus socios en esa cuota.
El Consorcio ABC, en realidad, habilita un paraguas más amplio, pues tiene el doble de socios y no se limita a este exclusivo club de los 10. Pero no todas sus empresas asociadas la están pasando igual en esta etapa de violento recorte de las exportaciones con intervención oficial. Hay algunas que debieron reducir sus niveles de faena a la mitad, o porque tenían poca Hilton asignada o porque no tuvieron tanto volumen exportado en 2020, como para acumular past performance. Pero estas diez suelen mantener su faena en niveles aceptables de entre 70 y 80%, gracias a la conjunción de cupos obtenidos y cuotas arancelarias.
Esa es la razón por la cual no se han escuchado demasiadas quejas públicas desde este sector por el cepo exportador, que además muchas veces actúa deprimiendo los valores de la hacienda, es decir de la materia prima que utilizan estos mismos frigoríficos, mejorando de ese modo la ecuación del sector por una baja en ese costo. Desde que se impusieron los cupos algunas categorías, como la de vacas conserva, han bajado hasta un 15%.
Quienes son estos diez grupos económicos que dominan el frente exportador:
| Grupo | Frigorífico | Cuota Hilton | Cupo mensual |
| La Anónima | Cia Imp y Exp de la Patagonia | 2317 | 1231 |
| Minerva | Swift | 2100 | 3143 |
| Marfrig | Quickfood | 1763 | 923 |
| Marfrig | 611 | 1238 | |
| Ex Vicentin | Friar | 2031 | 1600 |
| Riusech | Gorina | 1668 | 399 |
| Constantini | Rioplatense | 1659 | 1482 |
| Borrell | Arre Beef | 1356 | 1867 |
| Lequio | Carnes Pampeanas | 1398 | 492 |
| Frigorífico Aberdi | 382 | 762 | |
| Varios | Compañía Bernal | 1263 | 1303 |
| Coto | Coto | 1189 | 642 |
| Acumulado Club de los 10 | 17737 | 15082 | |
| Total distribuido | 28765 | 27608 | |
| Participación | 61,60% | 54,60% | |
En el reparto de Hilton definido hoy por las autoridades del Ministerio de Agricultura hay 33 plantas frigoríficas que recibieron la mayor parte de ese cuota arancelaria para Europa, más algunos grupos de productores y dos o tres plantas nuevas que ingresan al negocio. Pero el club de los 10 acumuló 17.700 toneladas del total de 28.765 toneladas, lo que equivale a más del 61%.
En el caso de los cupos mensuales de exportación para el resto de los cortes vacunos, que en principio tienen vigencia hasta fines de agosto aunque podrían extenderse hasta fin de año, estos diez frigoríficos (en dos casos se suman empresas del mismo grupo económico) acumularon permisos por 15 mil toneladas, sobre un total de 27.600 toneladas habilitadas por mes. Agrupan casi 55% del negocio.
El club más selecto de la carne argentina -donde hay más de cien frigoríficos y empresas con algún tipo de habilitación para exportar y una capacidad ociosa excesiva en muchas otras plantas-, está integrado por:

La SA Importadora y Exportadora de la Patagonia pertenece al grupo de supermercados La Anónima, que solía asociarse con el gobierno de Mauricio Macri por el apellido de sus dueños, los Peña Braun. La firma fue fundada en 1908 en la Patagonia y actualmente es una de las cadenas de supermercados más grandes de Argentina. El grupo tiene dos mataderos propios: Frigorífico La Anónima en Salto (Buenos Aires) y Frigorífico Pampa Natural, en Speluzzi (La Pampa). En 2018, según dice su propia página, exportó carne por casi 100 millones de dólares.
El frigorífico Swift tiene la mayor planta de faena del país al sur de la ciudad de Rosario, aunque en realidad su primer planta estaba en Berisso y fue levantada en 1907. En las últimas décadas pasó por múltiples manos: la estadounidense Campbell, luego el empresario local Carlos Oliva Funes; más tarde el grupo brasileño Friboi, que luego se reconvirtió en JBS, y tras los casos de corrupción acaecidos en la casa matriz de ese grupo pasó a manos de Minerva Foods, otro grupo global con origen en Brasil.
Marfrig, otro grupo brasileño desparramado por todo el mundo, desembarcó en la Argentina en 2007 adquiriendo las plantas de Quickfood, el frigorífico dueño de las tradicionales hamburguesas Paty. Luego vendió parte de sus activos a Brasil Food (BRF), pero volvió a adquirirlos hace poco tiempo, con lo cual se contabilizan como un único grupo económico. Tiene plantas de faena en Hughes (Santa Fe) y en varias localidades.

El grupo Friar SA está conformada por dos grandes frigoríficos, en Reconquista y Nelson (Santa Fe). Nació en los años 60 de la mano de capitales nacionales y sufrió varios periodos de crisis. La más reciente tiene que ver con el grupo Vicentín, un entramado del cual formaba parte aunque no fue incluido en el concurso de acreedores en que ingreso ese conglomerado agroexportador a partir de febrero de 2020. En los últimos meses se anunció su pase a manos de BAF (Buenos Aires Finantial), un fondo de inversiones también vinculado con la láctea SanCor.
El frigorífico Gorina está ubicado en la localidad homónima, en cercanías de la ciudad de La Plata y pertenece desde 1999 a la familia Riusech, de capitales argentinos y orógenes en el negocio de la carne. Carlos Riusech, su presidente, es a la vez el vice del Consorcio ABC. Tiene una capacidad de faena de 27.000 cabezas mensuales y llegó a exportar unas 30.000 toneladas anuales de carne.

El frigorífico Rioplatense, ubicado en el partido de San Fernando, fue fundado en 1974 por la rica familia Constantini. Su planta, una de las más modernas del país, tiene una capacidad de procesamiento de 1.800 cabezas por día.
El frigorífico Arre Beef está ubicado en la localidad de Pérez Milán (Buenos Aires) y también pertenece a una familia argentina, los Borrell, que se inició en el negocio de la carne con un local minorista en 1921. A comienzos de este año registró un serio conflicto con sus trabajadores que llevó a su principal director, Hugo Borrell, a anunciar el cierre de la empresa. Peor la planta permaneció más de un mes cerrada y finalmente volvió a operar.
Los frigoríficos Carnes Pampeanas (La Pampa) y Alberdi (Entre Ríos) pertenecen desde hace algunos meses al mismo dueño, el Grupo Lequio. “Somos una familia de descendientes italianos que a través de los años fuimos perfeccionando el oficio de carniceros”, se define este holding, que llegó a comprarle la planta pampeana nada menos que a la compañía Cresud.

La Compañía Bernal o Ciaber tiene un frigorífico modelo en esa localidad bonaerense, Bernal. La planta tiene unos 60 años de antiguedad y perteneció históricamente a Finexcor, que llegó a liderar el negocio de carnes de la mano de la multinacional agrícola Cargill, hasta que el primer cierre de las exportaciones de carne en 2006, durante la primera gestión kirchnerista, malogró todos los planes. Es recordada la anécdota de cómo Guillermo Moreno obligó a vender la compañía a tres empresarios locales: los ya mencionados Riusech y Borrell y el dueño de Ecocarnes, otra planta de San Fernando, Omar Solazzi.
En los últimos años la empresa Coto, que comenzó cuando Alfredo Coto abrió una pequeña carnicería de barrio y ahora tiene decenas de supermercados en todo el país, comenzó a incursionar fuerte en el negocio de la faena propia y la exportación de carne. Su presencia se consolidó con la reciente compra de una planta de gran capacidad que pertenecía al grupo Mattievich en Rosario, y que se sumó a otros dos frigoríficos que ya eran propiedad de la firma.
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]]>La entrada La Red de Productores Autoconvocados denunció la cartelización de los frigoríficos exportadores y convocó a los ganaderos a hacerles un boicot se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Frente a esta situación, la Red recomendó a sus adherentes que no vendan hacienda a este grupo de frigoríficos y menos cuando el DTE (Documento para el Tránsito de animales) sea redactado con destino de exportación. Entre los que convocaron a este boicot figuran varios de los principales organizadores del acto del viernes 9 de julio, que reunió por lo menos unos 30 mil productores a la vera de la ruta 9.
“Como es de público conocimiento el ‘cártel de frigoríficos denominado ABC’ negocia con el gobierno arrogándose la representación del sector agropecuario, al que traiciona cuando debiera sentirse parte solidaria”, indicó la Red en un corto comunicado que de todos modos tiene seis carillas: la primera con el texto y las otras cinco con las firmas de todos los delegados regionales de este grupo de productores que no están enrolados en las entidades tradicionales de la Mesa de Enlace.
NO A LA CONCENTRACION SI A LA LIBERTADSegún esta visión, “la jugada de estos ‘cazadores en el zoológico’ (en referencia a los frigoríficos que exportan) es conocida: cierres de exportación, baja del precio al productor, compra de vaca barata que stockean mientras la exportación está cerrada y venden con grandes beneficios cuando esta se abre, como ocurría en tiempos de Moreno con la carne y el trigo”.
Los autoconvocados creen que esto implica un “negocio redondo que sería imposible sin las restricciones e intervenciones con las que el gobierno ‘socialista’ afecta el libre comercio”. Es decir, sospechan que se trata de “negocios patrocinados y regenteados por el Estado (que a la larga funde a todos, incluso a los que beneficia, como pasó con empresas avícolas, lácteas y metalmecánicas que creyeron encontrar El Dorado vendiendo a Venezuela)”.

Para los autoconvocados, existe entonces una manifiesta complicidad de los frigoríficos socios del Consorcio ABC, la entidad que preside Mario Ravettino ( en la foto) y que integra a unas 25 plantas que concentran el 80% de los embarques de carne, y las autoridades gubernamentales, que desde junio han impuesto cupos a la exportación de carne vacuna, de los cuales la inmensa mayoría recayó en las plantas de los socios de esa entidad. Por otro lado, alimenta las sospechas el hecho de que ha sido el Consorcio ABC la única organziación de la cadena de la carne vacuna que tuvo línea directa todos estos meses con el ministro de Producción, Matías Kulfas, y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español.
“Del gobierno no vale la pena hablar”, afirma sin embargo el comunicado, que vuelve a endilgar a la gestión de Alberto Fernández tener una ideología socialista. “Sabemos con que bueyes aramos. Socialismo y concentración son frutos del mismo árbol. Su interlocutor natural nunca fue el mercado libre sino el monopolio, con el que se sienten a sus anchas”, explicaron los autoconvocados.
Pero en el escrito, este grupo no ahorra críticas al Consorcio ABC, que agrupa a empresa locales como Rioplatense, Friar, Coto, La Anónima, Gorina y Arre Beef, con otras extranjeras como Marfrig y Swift, del grupo Minerva.
“Del cartel ABC si podemos decir mucho. Medran con el trabajo de los productores que se están fundiendo, de los frigoríficos pequeños que quedan fuera, de los obreros que pierden su trabajo y de la ciudadanía que ve menguar sus libertades y bienestar mientras una ‘nomenklatura’ parasitaria y millonaria se apropia de todo en nombre del socialismo (como en Cuba, China, Nicaragua y Venezuela)”, insisten.
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]]>La entrada Empleado del mes: El ministro Matías Kulfas criticó a Cambiemos por haber habilitado una mayor cantidad de frigoríficos exportadores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Trágame tierra. ¿No se supone que el peronismo era el que estaba en contra de los grupos más concentrados de la economía?
Al justificar el cepo a las exportaciones de carne vacuna que todo el sector agropecuario repudió en el convocante acto de San Nicolás del viernes, Kulfas dijo que con esa medida “lo que estamos buscando es una organización mucho mejor del sistema productivo de carnes que estaba funcionando con un montón de dificultades”.
Fue entonces que metió la grieta en el medio: “El ex ministro Etchevehere es responsable de eso, porque él antes de irse generó un montón de autorizaciones, de nuevas unidades para exportar que generaron y fueron parte del problema, así que no debería hacerse tanto el distraído al respecto”.
Kulfas, sin duda, se refería a la mayor participación de empresas de matarifes y grupos de productores, así como de plantas consumeras, que pudieron comenzar a participar en el negocio de la exportación de carne a partir de que en 2018 la Argentina firmó con China los protocolos sanitarios necesarios para comenzar a exportar hacia allí carne congelada y con hueso. La demanda fue tanta que muchos operadores no tradicionales vieron la veta y obtuvieron las habilitaciones sanitarias para poder exportar. En poco tiempo, China absorbía el 75% de las exportaciones totales y la cantidad de exportadores se amplió de unos 40 frigoríficos tradicionales a más de 100 operadores, algunos con planta y otros no.
Ese es el “desorden” que ahora el ministro de Alberto Fernández dice querer arreglar. Su queja respecto de Etchevehere (que poco tuvo que ver, pues las nuevas plantas habilitadas las autorizó la propia China) es poco sólida. Pero va en línea de la queja constante del Consorcio ABC, la entidad que agrupa a los grandes frigoríficos exportadores, varios de ellos de los grandes grupos brasileños, que vieron amenazada su supremacía histórica en el negocio.
Kulfas se recibió así de empleado del mes de ese bloque empresario. Por cierto, durante todos estos meses fue con esa entidad con la única que mantuvo negociaciones, desoyendo al mismo tiempo los consejos y opiniones de matarifes, grupos de productores, de las entidades de la Mesa de Enlace y de los consignatarios. El presidente del Consorcio ABC, Mario Ravettino, fue durante todo este tiempo su interlocutor privilegiado. Esto ya había sucedido cuando ese mismo dirigente empresario se reunía periódicamente con Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray, durante el cierre de carne que el kirchnerismo mantuvo entre 2006 y 2015.
No sería grave si los cupos de exportación que el ministro Kulfas y su par de Agricultura, Luis Basterra, repartieron entre empresas como modo de reducir un 50% los volúmenes de carne exportados a China no hubieran sido distribuidos solo entre 60 plantas frigoríficos, es decir tomando los antecedentes exportadores de 2020 por el número de habilitación de planta y no por el CUIT del exportador o los embarques registrados en la Aduana. Con esta decisión, 10 frigoríficos concentran el 54% de los tonelajes autorizados. Y los primeros 20, casi el 90%. Adivinaron, todas ellas son socias del Consorcio ABC.
También con esa entidad que forman los frigoríficos Swift, Gorina, Arre Beef, Rioplatense, Friar, Coto. La Anónima y Marfrig, entre otros que han controlado históricamente el 80% de las exportaciones de carne, estuvo negociando Kulfas una nueva flexibilización que presuntamente se anunciará la semana que empieza, en la que se pretende incorporar mayores permisos para exportar vaca conserva y carne a Israel, pero dentro de los mismos cupos asignados a esas empresas.
“Los precios de la carne han comenzado a estabilizarse en las últimas semanas, incluso alguna baja se ha observado, y vamos a trabajar en que se consolide una tendencia de precios. Es el primer objetivo. Han arrancado las diferentes ofertas de cortes, así que esperamos consolidar esto”, explicó el ministro de la Producción, quien pareció así comenzar buscar la puerta de salida para el embrollo que el mismo gobierno creó, y que hasta ahora solo provocó la caída de los precios de la hacienda vacuna (perjudicando al productor) sin que se verifique una baja de precios de la carne en beneficio del consumidor.
Kulfas, que primero prometió un cepo hasta fines de julio, pero al firmar el decreto lo estiró hasta fines de agosto y además prohibió exportar siete cortes particulares hasta el 31 de diciembre de 2021, ahora afirmó que “las medidas que adoptamos respecto a las exportaciones son transitorias”.
“Estamos trabajando en algunas medidas particulares, de mejorarlas, de calibrarlas un poco mejor, lo conversado porque tiene que haber algunas con controles internos”, agregó. También dijo que “estamos buscando organizar bien al sector, que aumente la producción”, como si eso fuera posible hacerlo en el corto plazo -no lo es- y no dependiera sobremanera de las señales de estabilidad que precisa un negocio como el ganadero.
El ministro volvió a menear que están trabajando en un demoradísimo plan ganadero. Y contó: “La semana pasada me pasó algo particular porque nosotros hemos circulado el documento base del plan ganadero y mucha gente del interior, del sector ganadero que lo leyó decía: ‘Esto me parece que esta bueno.’ La verdad que esta idea de ayudar al pequeño productor con financiamiento a retener parte del ganado, a poder venderlo con un peso más alto, darles el apoyo financiero, lo veían bien”.
Por cierto, todavía no se anunció ninguna medida concreta en ese sentido. El borrador de financiar a los productores para que retengan ganado y así se levante el peso promedio de faena viene siendo escrita por los sucesivos gobiernos desde 2000 a la fecha. Pero nadie la aplicó. La excusa siempre es la misma: que escaséan los fondos.
“El objetivo no es restringir nada. El objetivo final es aumentar la producción, garantizar que el mercado interno quede bien abastecido, a buenos precios y aumentar las exportaciones. La salida es por arriba”, enfatizó Kulfas, quien parece decidido a quedar en la historia como el ministro que finalmente abrió las exportaciones, en vez de quedar como el ministro que las volvió a cerrar como había hecho Moreno en 2006 y que les volvió a entregar el negocio en bandeja a los exportadores tradicionales del Consorcio ABC, quitando del juego a otros molestos competidores.
Abuelo, estoy confundido… ¿No era que el peronismo buscaba enfrentar a los sectores más concentrados de la economía?
En declaraciones a CNN Radio, el ministro lamentó el cariz opositor que tomó el acto de San Nicolás, con la presencia de Etchevehere y otros dirigentes ligados al PRO, como la presidenta de ese partido, Patricia Bullrich. Manifestó su esperanza de que la Mesa de Enlace no se suba a ese tren: “Ojala predomine una mirada sectorial, que podamos discutir los problemas del sector, y también en un contexto más general.”
“Está muy bien escuchar defender la problemática del sector agropecuario pero también tenemos que ver qué ocurre en el conjunto con la sociedad argentina. Lo que pasa con la carne, que ha subido el precio de manera injustificada y esto afecta a sectores de la sociedad argentina”, añadió.
Y cerró: “No es que estamos trabajando en contra de alguien, estamos trabajando para encontrar soluciones en conjunto que beneficien a todos: a los productores agropecuarios, pero que fundamentalmente beneficie al pueblo argentino, a la gente que necesita acceder a los alimentos a precios razonables”.
Por ahora los únicos que festejan son los grandes frigoríficos exportadores, los mismos de siempre.
La entrada Empleado del mes: El ministro Matías Kulfas criticó a Cambiemos por haber habilitado una mayor cantidad de frigoríficos exportadores se publicó primero en Bichos de Campo.
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