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Matías Longoni – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Sat, 25 Jul 2020 20:46:49 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png Matías Longoni – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 El hombre frente al tanque: O cómo entender la reacción del periodista frente a los ataques en las redes sociales http://wi631525.ferozo.com/el-hombre-frente-al-tanque-o-como-entender-la-reaccion-del-periodista-frente-a-los-ataques-en-las-redes-sociales/ http://wi631525.ferozo.com/el-hombre-frente-al-tanque-o-como-entender-la-reaccion-del-periodista-frente-a-los-ataques-en-las-redes-sociales/#comments Sat, 25 Jul 2020 19:54:46 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=43945 El laburo de un productor es producir alimentos. El laburo de un periodista es contar la realidad en forma de noticias. El productor debe hacer su trabajo de modo sustentable y eficiente. El periodista debe hacerlo de modo profesional y equilibrado. Son dos oficios muy diferentes, aunque a veces pareciera que se confunden los roles. […]

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El laburo de un productor es producir alimentos. El laburo de un periodista es contar la realidad en forma de noticias. El productor debe hacer su trabajo de modo sustentable y eficiente. El periodista debe hacerlo de modo profesional y equilibrado. Son dos oficios muy diferentes, aunque a veces pareciera que se confunden los roles.

El periodista agropecuario no debe saber como un ingeniero agrónomo ni nada por el estilo, porque producir no es su tarea. Debe tener un conocimiento básico para entender la historia que tiene que contar, pero no está obligado a memorizar ni densidades de siembra ni principios activos ni nombres de semillas. Su oficio es escribir, no obtener buenos rindes. Son los productores los que deben contarle cómo se hacen las cosas en el campo.

Hay periodistas agropecuarios que han incursionaron en la actividad productiva, pero son muchos más los casos de fracasos que de éxitos. También hay productores que en algún momento pasaron por el periodismo. Pero la mayoría se cansó al descubrir que era mucho más sencillo y rentable producir soja que escribir una crónica sobre la pelea de las barras de Flandria y Almagro, 60 líneas y que no falte nada.

El periodista agropecuario no debe ser especialista en agronomía ni el productor tiene por qué saber escribir una noticia. Hay algunos periodistas agropecuarios que aparentan saber más de agronomía que los profesionales del propio sector, pero eso suele ser solo porque quieren impresionar a sus audiencias y sobre todo a sus anunciantes.

El mejor mérito de un periodista nunca es tener un gran conocimiento sobre algo sino contar con la capacidad de identificar a la gente que sí sabe, escucharla, entender los escenarios y construir una historia con todo eso que no le pertenece. Mucho más se necesita de ese don cuando hay conflicto en torno a una noticia, y más de una posición en pugna. En ese caso se requiere además de mucho equilibrio.

La inmensa mayoría de los periodistas agropecuarios no tiene más que un par de macetas en el balcón, pero no necesita tenerlas: no producimos, hacemos otra cosa. Eso no es malo sino muy bueno: que haya periodistas profesionales cubriendo lo que sucede en el agro le aporta a la construcción de las noticias que involucran al sector un muy sano equilibrio.

Ya hemos logrado formar un par de generaciones de periodistas agropecuarios que trabajan en los principales medios de difusión y que no son ni ingenieros agrónomos ni hijos de productores ni gente vinculada al sector ni a sus negocios: son simplemente periodistas. Ahora, quienes pensamos que esto es bueno estamos enfocados en otra batalla, que es conseguir mejores ubicaciones para hacer nuestro periodismo especializado, lo que implica salir de los espacios marginales, para intervenir más y mejor en la construcción de la agenda informativa.

A la inversa de este proceso de profesionalización del periodismo agropecuaria, en los últimos tiempos suele suceder que muchos productores se ponen a difundir noticias, a escribir y hasta a cuestionar a los periodistas. Muchos lo hacen cotidianamente en las redes sociales, porque para eso sirven estas nuevas plataformas, que sin duda son más democráticas y horizontales que los medios de comunicación tradicionales.

El hecho de que algunos productores y agrónomos escriban profusamente en las redes no los convierte en periodistas. Están muy lejos de serlo. Las redes son más bien propaladoras, que esparcen la información y el conocimiento (también la desinformación y el desconocimiento). Pero esa difusión está muy lejos de reemplazar el periodismo, que como ya se dijo es un oficio que tienen sus propias reglas y sus secretos, como la agronomía tiene los suyos.

La mejor evidencia de que los productores que escriben en las redes jamás podrán reemplazar a los periodistas es justamente su falta de conocimiento del oficio, lo cual es muy sano porque ellos son productores y saben hacer otra cosa. En muy raras ocasiones escriben manteniendo el sano equilibro al que debe tender el periodismo. Casi nunca, mejor dicho, escriben desde afuera de la noticia. Más bien, suelen considerarse ellos mismos como parte de la noticia. Sus ideas, sus vivencias, sus problemas y sus rencores lo son. Ellos forman parte. No logran casi nunca guardar la distancia recomendable.

La mayor parte de los productores de este país son acosados de mal modo y tienen derecho a sentirse mal. El agro -y sobre todo los productores- en la Argentina hace rato que es una minoría, el hijo bobo al que es muy fácil someter, la Cenicienta. Sufre el éxodo rural, la falta de reglas estables, la alta presión impositiva, el prejuicio histórico, la sospecha ambiental y muchas otras desgracias. Lo sabemos los periodistas porque continuamente entrevistamos a productores que nos cuentan esas y otras penurias.

Como perros apaleados desde chicos, cuando pueden expresarse algunos productores lo hacen con grandes dosis de bronca y de impotencia. Es lo que deja traslucir de modo permanente la población de productores y técnicos que interviene en las redes.

Las redes sociales y en especial Twitter, que se enfoca más en la agenda noticiosa y política, representan un terreno fértil a esas semillas de rencor y resentimiento conque razonablemente carga el sector productivo en un país que suele darle la espalda y lo somete a un destrato cotidiano. Muchos integrantes de la comunidad agropecuaria solo difunden sus cosas y tratan de hacer visible esta realidad despareja. Pero muchos otros que se reconocen víctimas se abroquelan, y forman jauría.

Muchos productores sienten que como ellos están enojados, los periodistas especializados en cubrir el sector debemos estar tan enojados como ellos. Pero no siempre sucede así y tampoco tiene por qué pasar: ya se dijo que hacemos cosas diferentes y el enojo es además un muy mal consejero para hacer nuestro oficio. La soja no crece si solo la regamos con rabia. Tampoco florecen así las noticias.

Los periodistas solemos utilizar estas redes en las que muchos productores destilan su rabia con el objetivo primordial de divulgar el fruto de nuestro trabajo: las noticias. A partir de ese suceso, la difusión de una noticia, puede suceder que muchos productores expongan su bronca o desazón porque no les gusta lo que leen. No les gusta la noticia en una realidad que suele serles adversa. Están en su derecho de opinar, de putear y hasta de destilar odio. Derecho de lector. La noticia pasa a pertenecerles y las críticas forman parte de las reglas de juego.

Los perros suelen marcar territorio. En jauría lo hacen de modo más violento. Pero nadie ha establecido hasta acá que Twitter deba ser una gran perrera ni un territorio solo apto para polemizar, denigrar a los demás o insultar a quien piensa diferente. A todos se nos puede soltar la cadena alguna vez, pero la gran mayoría de los periodistas usamos este terreno para informar, simplemente porque creemos que esas noticias son útiles a muchos otros, incluyendo a una comunidad agropecuaria que suele estar dispersa.

La noticia agropecuaria hace rato que ni empieza ni termina con los productores, aunque varios de ellos se crean el centro mismo del universo. También, en el mundo contemporáneo, está muy cuestionada la idea de que sea más viril el que la tenga más grande, o que sea el más sabio quien acumula la mayor cantidad de datos. Los periodistas eso lo tenemos muy claro: Existe Google y si no se pregunta. Ignorar, dudar e investigar es la base de nuestro oficio.

Desde hace un buen tiempo la agenda del agro está condicionada por múltiples actores que tienen derecho a expresar sus opiniones tanto como los productores, y que de hecho lo hacen, comenzando por los consumidores, los reyes del mercado. Por eso está muy bien que las crónicas de los periodistas del agro incluyan de vez en cuando a las Soledad Barrutti y sus reparos sobre cómo se producen los alimentos.

El ambientalismo, mal que le pese a muchos y a pesar a veces de sus modos autoritarios, también es una voz a considerar. Cada vez más. Sobre todo ahora que el planeta se está calentando y nadie tiene muy claro por qué motivo. Es muy sano que el periodismo agropecuario incorpore entonces las voces de los Hernán Giardini advirtiendo sobre el desmonte y otras dimensiones del problema. Muchos modos de producción están en discusión en este nuevo escenario.

También están los Juan Grabois, que mal que nos pese nos recuerdan que vivimos en un país llenos de pobres. O los Nahuel Levaggi y su UTT, tratando de demostrar que la agroecología puede ser un camino hacia la “soberanía alimentaria”. Y hasta aquel periodista trasnochado que se hace un análisis de sangre en busca de glifosato.

Pero sobre todo hay en el país, y dentro del propio sector productivo, cientos de agrónomos y de emprendedores que creen que hay modos diferentes de producir y están haciendo ensayos. No sabemos si tienen razón. Pero no podemos invisibilizarlos. No sería de buenos periodistas hacerlo.

Negar estas voces sería construir una noticia incompleta. Repetir únicamente los argumentos de quienes los descalifican como interlocutores válidos, de quienes los impugnan solo por pensar diferente, sería construir una crónica con un parche en el ojo, traicionar nuestro oficio. Hacer un periodismo de mierda. Como la soja RR, en el buen periodismo necesita combinar distintos genes en la búsqueda del equilibrio.

Los periodistas agropecuarios sabemos que no siempre tienen razón estas voces disonantes. Lo tenemos clarísimo. Sabemos además que hay gran dosis de injusticia y de interés en la demonización de la producción agropecuaria convencional que muchos de estas nuevas fuentes pregonan. Pero no por injusta o dolorosa la noticia no debiera ser contada. Una guerra es una guerra. Una polémica es una polémica. Que puedan llegar a existir dos bandos no obliga a los periodistas a tener que optar por uno de ellos. Todo lo contrario, enfatiza en la necesidad de tomar distancia. A lo sumo seremos cronistas de guerra. Los agropecuarios estamos lamentablemente muy acostumbrados a serlo.

Quizás estas confusiones acumuladas sean la razón para este tan largo escrito. No hay corporativismo, pero sí una defensa de nuestro oficio. No hay mucho periodista que se crea productor, pero sí hay cada vez más productores que creen que pueden ocupar los roles del periodismo. No hay mucho periodista que quiera enrolarse en el ejército, pero sí cada vez más productores que pretenden que los periodistas solo usen sus armas y batallen únicamente en defensa de sus intereses. Pero no es eso lo que nosotros hacemos.  Ni producimos soja, ni somos soldados de ejército ajeno.

Los periodistas agropecuarios no solemos tomar a un productor individual como objetivo de nuestras broncas ni lo exponemos graciosamente ante nuestros lectores. Quizás lo hagamos con algún político o algún dirigente que ha decidido asumir cierto grado de responsabilidad y de exposición. Pero no solemos elegir un blanco para descargar nuestra andanada de bronca.

En cambio, suele suceder últimamente que algunos productores parecen divertirse exponiendo a los periodistas (a los que desertan de sus filas, claro). Y lo hacen frente a su propia jauría. Los perros se ponen felices al despellejarnos. Mueven la cola al grito de “comunistas”, nos espetan ignorar de lo que hablamos (recuerdo que la ignorancia es la base de nuestro oficio), nos acusan de recibir “sobres” y de actuar condicionados por extraños poderes ocultos. Todo tipo de afrentas soportamos de esa plebe incendiaria, que en general se escuda en el anonimato que se permite en las redes.

La más insólita agresión, pues surge de un pensamiento perverso, la pudimos leer días atrás: Un productor muy reconocido por sus pares (con muchos seguidores hay que decir ahora) afirmó que los periodistas éramos responsables de las desgracias de su sector por haberle dado micrófono a los Grabois o a las Barruti. Según ese razonamiento, la responsabilidad de que al agro le vaya bien o mal no era culpa ni de los políticos, ni los dirigentes rurales, ni del propio sector, ni de los chinos, e incluso tampoco la era de los propios detractores del modelo de producción. Éramos nosotros los que le hacíamos daño aplicando la primera premisa de nuestro oficio, tratar de ser ecuánimes haciendo del modo más plural posible nuestro trabajo.

Son, entendemos, solo mordiscones de perro rabioso contra los cuales por suerte se ha inventado una buena vacuna desde hace rato. Lo mejor será ignorarlos.

Aunque aquí subsiste un problema algo mayor que el de un simple bull dog embravecido por la fuerte presión impositiva sobre su renta, que parece ser el único tema que lo desvela. Y es este pequeño problema el que justifica tan largo texto.

Los productores se dedican a producir; los periodistas a escribir noticias. Suele suceder que unos disponen de un capital importante, ya sea en campos propios o en maquinaria o en cabezas de ganado, y hasta corresponde que se los considere como empresarios.

Los otros son o simples empleados rasos o emprendedores que pocas veces disponen de muchos bienes más allá de un celular y una computadora. Parece trillada la frase, pero no deja de ser real: el mayor capital que tiene un periodista es su credibilidad. Muchas veces depende solo de ella para poder seguir trabajando.

¿De qué le sirve a algunos productores denigrar a quienes debieran ser sus aliados para construir una información equilibrada sobre el sector? ¿Cuál es el regocijo de esmerilar el crédito de los periodistas agropecuarios? ¿Qué extraño placer encuentran en calificarlos de “ensobrados” y “zurdos”, o en tratarlos de “ignorantes”? ¿En serio creen que deberíamos saber de todo? ¿En serio creen no estar jamás equivocados?

¿Por qué no aceptar que pueden existir otros puntos de vista? ¿Es un buen camino el de la confrontación? ¿No terminan construyendo una imagen demasiada hostil y perjudicando al resto de su sector?

No sé cuándo fue que sucedió que hacer bien el oficio de periodista agropecuario se transformó en una molestia para algunos productores. Quizás fue culpa nuestra que nos desviamos del oficio, pero no creo. Yo presiento con honestidad que el problema esta vez lo tienen los productores, dentro de sus propias filas. Por eso lo escribo.

Los productores se dedican a producir alimentos. Los periodistas a contar noticias. Para jugar a la guerra, mejor no convocar a ninguno de ellos.

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Estamos envenenados de hipocresías: Tres productores presos por una mala aplicación de agroquímicos http://wi631525.ferozo.com/estamos-envenenados-de-hipocresias-tres-productores-presos-por-una-mala-aplicacion-de-agroquimicos/ http://wi631525.ferozo.com/estamos-envenenados-de-hipocresias-tres-productores-presos-por-una-mala-aplicacion-de-agroquimicos/#comments Thu, 21 Nov 2019 12:17:57 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=30423 El miércoles al mediodía, por orden del juez federal Carlos Villafuerte Ruzo, efectivos del departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal detuvieron a Marcelo Acerbo, propietario de un predio rural ubicado del paraje J.A. de la Peña, en el partido de Pergamino; a José Luis Grattone, ingeniero agrónomo y arrendatario del campo; y a […]

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El miércoles al mediodía, por orden del juez federal Carlos Villafuerte Ruzo, efectivos del departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal detuvieron a Marcelo Acerbo, propietario de un predio rural ubicado del paraje J.A. de la Peña, en el partido de Pergamino; a José Luis Grattone, ingeniero agrónomo y arrendatario del campo; y a Cristian Taboada, que manejaba una máquina aplicadora de agroquímicos. ¿El delito? Al parecer tenían todos los permisos necesarios, pero vulneraron las normas al aplicar el producto a 90 metros de zonas pobladas, cuando se había establecido una prohibición de 100 metros.

Matías Longoni, periodista de Bichos de Campo, escribió bien tarde -de madrugada- su opinión frente a este suceso, que convulsionó a la comunidad agropecuaria por tratarse de los primeros productores y agrónomos detenidos por una aplicación de agroquímicos.

Esta es la opinión de Matías que varios lectores nos pidieron que publiquemos en un solo bloque:

“He leído y escuchado a muchos productores y profesionales de la agronomía consternados y apenados por la noticia de la detención de tres personas que estaban “fumigando” en un pueblito de Pergamino. No es para menos, me parece. Es una postal patética de la Argentina que tenemos. 

Primero un par de aclaraciones. Si se violó una normativa, esos productores deben ser sancionados. Pero no sé si fumigar a 90 metros en vez de 100 metros sea para que un juez federal te lleve preso e incomunicado. ¿Qué hacemos con los que estacionan en una esquina? ¿Los empalamos? 

Segunda aclaración: Creo que ha habido excesos en el uso de agroquímicos y creo que las normas deben comenzar a poner límites y promover alternativas. Pero de allí a criminalizar a los que producen usando insumos legales en casi todos los países, hay un trecho muy largo. 

Creo que el principal problema de los argentinos no son los agroquímicos sino la idiotez. Y sobre todo la veleidad: todos los argentinos (o la inmensa mayoría) nos creemos dueños de derechos que les negamos a otros. Este de los agroquímicos es otro caso de “argentinidad al palo”. 

Todos los argentinos abrevamos de uno u otro modo de lo que genera el agro, usando agroquímicos. Por vía de las retenciones, por las divisas, por el empleo que genera, por los alimentos. Todos disfrutamos del agro. Pero, insólito, despreciamos a los productores que lo habitan. 

Esa hipocresía mayúscula tiene punto cúlmine en el “dotorcito” (¿abogado o político?) que quiere “ir a vivir al campo” y entonces migra al country o barrio cerrado, usualmente construido de modo poco legal. Ni bien llega, empieza a joder al vecino productor que usa agroquímicos. 

¿Qué quiere decir? Qué sin planificación territorial no debería valer ponerse a jugar a los justicieros ambientales. El primer modo de zanjar esta polémica es resguardar a los productores de las señoras histéricas que usan kilos de veneno para teñirse el pelo de rubio brishante. 

La otra gran hipocresía de los tilingos alarmados por el glifosato es pensar que todos los productores que lo utilizan son truhanes enceguecidos por la riqueza. Se preocupan más por la supervivencia del cangrejo colorado del Río Salado que por su prójimo que trabaja el campo. 

Si equilibraran pasiones entre cangrejos y productores se darían cuenta que convierten en su enemigo a un tipo que -en la inmensa mayoría de los casos- hace malabares para pagar el alquiler del campo, las retenciones y los insumos para producir. Que está bastante pauperizado. 

La más grande de las hipocresías que rodean esta discusión es que los productores están cada vez más pauperizados (leer el Censo Agropecuario para confirmarlo) debido a las apetencias de una urbe cada vez más ociosa y codiciosa. Hay enfermedad ahí, pero el cáncer viene del campo. 

Esto, vuelvo a aclarar, sin dejar de reconocer que puede haber casos de excesos y mala praxis en el medio rural. Lo que hay que hacer es dejar de copiar y pegar estudios con poco sustento y reclamar del sistema sanitario un estudio a fondo sobre el impacto de los agroquímicos. 

Hay que exigir a viva voz la presencia del Estado. El Estado debería ser equilibrio. Y equilibrio en esta discusión es parar la pelota para definir la situación real. Por ejemplo, es una vergüenza mayúscula que el Estado no lleve una estadística seria sobre el uso de agroquímicos 

Hoy está la taba dada vuelta: se juzga que los productores son victimarios cuando (a pesar de que hay varios que hacen cagadas) la mayoría de ellos son víctimas de una sociedad cada vez más cosmopolita que se cree con derecho a enseñarles a producir sin saber un carajo. 

El juez que detuvo a los productores, Villafuerte Ruzo, no fue capaz de resolver la muerte de Carlitos Junior. Pero debe andar cerca de viejo y sentirse justiciero encanando productores por 10 metros, cuando lo que debe hacer es encanar funcionarios que no hacen lo que deben. 

Y lo que deben hacer los funcionarios es una planificación territorial: acá se produce y acá van las rubias y sus pekineses. Los funcionarios de salud deben hacer análisis de riesgo. Los funcionarios de producción deben verificar que se cumplan las reglas para usar agroquímicos. 

Los legisladores deben sancionar una nueva ley de agroquímicos, que ordene la convivencia. Los policías deben ser capacitados en controles ambientales. Los ambientalistas no deben difundir mierda emocional. Y los periodistas no debemos caer en la tentación fácil del amarillismo. 

Mierda… ¿se entiende la situación? Hay argentinos urbanos que festejan que han ido presos unos pobres argentinos agropecuarios. Y hay otros argentinos productores que miran atónitos lo que sucede: sus abuelos chacareros eran héroes y de golpe y porrazo ellos son los villanos. 

Las entidades agropecuarias deben cerrar filas contra esta cacería ambiental, que tiene buena prensa y suma votos. Los dirigentes rurales, si todavía quedan, deben dejar de hablar solo de retenciones para ponerse a pensar en esto, que es la mayor amenaza hacia sus representados. 

Los productores deben tomar conciencia también que son parte de una sociedad cada vez más exigente. Y a pesar de la presión que puedan llegar a sentir, deben extremar los esfuerzos para hacer una agricultura cada vez más sustentable que dependa cada vez menos de insumos externos. 

Y los consumidores deben tratar de ponerse alguna vez en la piel del otro, su semejante, que pudo ser su abuelo. Dejarse de joder con el cangrejo y pensar que si pueden pagar una verdurita orgánica es también por las millonarias transferencias de ingresos, del campo a la ciudad. 

Terminemos con esta danza de hipocresías, donde hasta Tinelli se preocupa por el hambre pero desprecia al que produce alimentos.
La postal de un país que encarcela a productores mientras exonera a sus jueces y sus políticas es realmente patética.
Haríamos muy bien en asumirlo”. 

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Crónicas Róbadas: “El espanto con micrófono”, o una denuncia de la complicidad mediática de Matías Longoni con el maldito agronegocio http://wi631525.ferozo.com/cronicas-robadas-el-espanto-con-microfono-o-una-denuncia-de-la-complicidad-mediatica-de-matias-longoni-con-el-maldito-agronegocio/ Sun, 10 Nov 2019 19:47:10 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=29990 Anabel Pomar se presenta como periodista y vecina fumigada de Exaltación de la Cruz, integrante de Exaltación Salud (Vecinxs en lucha contra las fumigaciones y por la Soberanía Alimentaria), y como nacida en Pergamino. Escribió esta nota que tomamos del sitio Huerquen. Nos permitimos robar esta nota porque hace referencia directa a Matías Longoni, el editor de […]

La entrada Crónicas Róbadas: “El espanto con micrófono”, o una denuncia de la complicidad mediática de Matías Longoni con el maldito agronegocio se publicó primero en Bichos de Campo.

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Anabel Pomar se presenta como periodista y vecina fumigada de Exaltación de la Cruz, integrante de Exaltación Salud (Vecinxs en lucha contra las fumigaciones y por la Soberanía Alimentaria), y como nacida en Pergamino. Escribió esta nota que tomamos del sitio Huerquen. Nos permitimos robar esta nota porque hace referencia directa a Matías Longoni, el editor de Bichos de Campo, a quien se tilda de “bastardo” y se acusa de llevar adelante “un periodismo pro agronegocio”. También volvemos a publicar el programa que hicimos varios meses atrás en Pergamino, donde hay una intensa polémica social por las aplicaciones de agroquímicos en las zonas periurbanas y donde la justicia federal acaba de procesar a tres productores.

Dice la nota de Anabel:

“Hoy confirmaba con Sabrina Ortiz, -de la organización Madres de Barrios Fumigados de Pergamino, víctima de las pulverizaciones que denuncia, y abogada en su propia causa que logró un fallo de protección y procesar a tres productores-, que la justicia citó a indagatoria a quienes la amenazaron de muerte a ella y a su familia en julio de este año, las hijas de Mario Roces uno de los productores procesados.

Recordemos que en el marco de la causa por las fumigaciones con agrotóxicos en campos linderos de tres barrios de Pergamino, el juez Carlos Villafuerte Ruzo procesó sin prisión preventiva a tres productores rurales, Fernando E. Cortese, Mario R. Roces y Víctor H. Tiribo, por considerarlos “prima facie” coautores penalmente responsables del delito de “contaminación del ambiente en general, de un modo peligroso para la salud, mediante la utilización de residuos calificados peligrosos (agrotóxicos)” y les fijó un embargo a cada uno de ellos por tres millones de pesos.

Ver El expediente Pergamino: Por primera vez procesan por agroquímicos a tres productores de la Provincia de Buenos Aires

Mario Roces, uno de los procesados fue entrevistado por Matías Longoni para Bichos de Campo. El video de mayo de 2019 está en internet. Vale la pena ver ese testimonio con detenimiento y escuchar tanto lo que dice el ahora procesado pero mucho más las preguntas inducidas de quien hace la entrevista. Para que puedan sacar conclusiones ustedes mismos del daño que produce este grado de complicidad mediática y no solo llevarse por esta opinión. Realmente no tenía pensado escribir sobre quién se supone es un ¿colega? y hoy no es parte de la noticia. Por un lado, para no darle más espacio del que ya tiene, por cierto, con un alcance infinitamente superior al que puedan tener estas palabras. Y por el otro, para protegerme y no alimentar la indignación que me produce no solo su falta de rigor profesional sino su servilismo cómplice a un modelo tóxico. Pero es necesario hacerlo.

Las personas citadas a declarar este próximo 14 de noviembre son hijas del productor Roces quien pudo despachar su discurso “campechano” ante el micrófono gentil de Longoni que nunca mencionó que en julio de este año María Teresa Roces y Fernanda Lilian Roces ingresaron armadas a la casa de la mamá de Sabrina. Le dijeron “Te vamos a prender fuego la casa. Y a la negra de mierda de tu hija la vamos a mandar a matar”.

Algunos extractos de la “nota”: “No tiene sentido que haya soja acá” creyendo en la palabra del productor y reafirmándola sin mencionar las pruebas que forman parte de la causa y desmienten esto. Causa que da a entender deriva de “un problema de vecinos” que vinieron a vivir después y no “de toda la vida” como lleva en el lugar el productor al que compadece, con sonrisitas, por ser injustamente tratado de “victimario” o quedar “en el medio”. –“¿Por qué le parece que se queja la gente?”– pregunta y se contesta casi solo. Roces menciona, “Por el agua. Les preocupa el agua”. Y Longoni afirma que el agua tiene arsénico, “nada que ver con agrotóxicos”. Agua en la que la justicia probó hay 18 sustancias químicas de la industria del agro que son altamente peligrosas para la salud.

Ver El caso de Diego Álvarez: Producía en Pergamino y ahora un juez le prohibió usar insumos químicos en el 70% de los lotes

Toda esta información, repito, figura en el expediente pero Longoni la ocultó en toda la entrevista. En esos cinco minutos casi de material sí tuvo tiempo para las palabras de ninguneo hacia la investigación de la justicia pero no para pruebas acreditadas en la misma pertinentes de ser mencionadas si se entrevista; nada más y nada menos, que a uno – en ese momento- de los acusados en una causa con tanta notoriedad e importancia a nivel nacional. Por eso no es esto solo un cuestionamiento al lugar desde donde se para y opina para ejercer su rol periodístico, ya que es extensamente conocida su militancia pro agronegocio, sino la de realizar un señalamiento sobre la falta absoluta del mínimo atisbo de honestidad intelectual al entrevistarlo.

No es desconocimiento de lo que es el periodismo. Longoni tiene más de la mitad de su vida dedicada al periodismo especializado en agro. Trabajó en Télam y en Clarín para luego fundar su propio producto periodístico multiplataforma. Es autor de dos libros, ganó un par de Martín Fierro a los programas de cable y dos veces el premio Fopea al periodismo de investigación en medios nacionales, así como obtuvo otras tantas menciones en el Colpin, el concurso latinoamericano de periodismo de investigación. Haciendo lo que hace.

¿En qué va a terminar esta causa? “En nada”, dice el productor ahora procesado y cuyas hijas armadas amenazaron a Sabrina Ortiz y a su madre. La justicia le respondió con contundencia al procesarlo por su accionar.

Esperemos ahora también que caiga todo el peso de la ley para quienes realizan amenazas de muerte a punta de pistola. Aunque después no salga “en muchos lados” esa información o se siga desestimando. Si la sociedad no tiene información que al menos la justicia envíe un mensaje claro destinado a frenar las patoteadas delictivas que nos son privativas, tristemente, de Pergamino sino que pueden verse en Entre Ríos, Santa Fe y un largo etc.

Ver Los pergaminos del glifosato: Un referente del agro pidió a los productores actuar con responsabilidad

Y si esto sucede, si se condena a quienes amenazaron a Sabrina y a su familia, no será por la presión de los medios tal como es presentada por Bichos de Campo, otros sitios de lobby disfrazados de periodismo y la gran mayoría del periodismo lleno de pautas de la agroindustria como tan ciego y mudo ante lo que es, lejos, el crimen socioambiental más grave de nuestro país.

Si sucede será por el valor inmenso de mujeres como Sabrina y tantas otras que le ponen el cuerpo a la defensa del territorio mientras estos mercenarios las convierten en “quilomberas” o blancos móviles. Y también por el aporte realizado desde la ciencia digna que ha provisto de pruebas a la justicia para que pueda procesar a quienes dañan la salud y al ambiente. Porque, sepan, si Sabrina es una negra de mierda, los negros de mierda son, somos, y seremos muchos. Es bueno también que tomen nota. Y no es una amenaza. Eso es la especialidad de algunos cobardes que con esa actitud solo serán cada vez más repudiados por la sociedad a la que dicen alimentar mientras la envenenan. La misma que les grita basta es basta.

Y por el contrario, me atrevo a afirmar que la impunidad con las que personas como los Roces se mueven es posible gracias a ese discurso de apoyo mediático al agronegocio y a la construcción de sentido por parte de esos mismos medios de que hay razones válidas para que los productores se sientan ofuscados, molestos, perseguidos cuando se les hace cargo del daño que producen. Y eso, “colegas”, los vuelve cómplices de los delitos por ellos cometidos. Por no tipificarlos como tal, por esconderlos bajo la alfombra, por amañarlos, quitarles el verdadero peligro u ocultar las consecuencias de sus acciones y daños.

Sabrina Ortiz ya padeció dos ACV isquémicos, y tiene en el cuerpo glifosato y lambdacialotrina (un insecticida agrícola que actúa por contacto) en una cantidad 58 veces más alta de lo tolerable. Su hija tiene niveles de glifosato 100 veces mayor de lo aconsejable para su peso. Su hijo menor, de apenas siete años, 120 veces más. Sabrina viene denunciando las fumigaciones desde 2011. Tuvo que dejar su casa y perdió un embarazo.

Toda información que figura en el expediente y que por supuesto tampoco fue mencionada en un reportaje del espanto con micrófono.

Sabrina es además de toda su lucha, una persona que sufre, que ve sufrir a sus hijos y además un cuerpo que en vez de ser abrazado se atreven a re victimizar en cada ataque. O a silenciar desde sus tribunas tóxicas. Pero que como también mencioné no está sola. Acá estamos Sabrina. En nombre de mi profesión te pido perdón por los bastardos. Te abrazamos fuerte.

Exaltación de la Cruz, 7 de noviembre de 2019″

Nota del editor de Bichos de Campo: En este misma nota, la periodista y ambientalista Anabel Pomar reconoce que la entrevista de este medio con el productor de Pergamino cuestionado se realizó en mayo de 2019, pero acusa al periodista Matías Longoni porque “nunca mencionó que en julio de este año María Teresa Roces y Fernanda Lilian Roces ingresaron armadas a la casa de la mamá de Sabrina”. Mal pudo haber anticipado Longoni en mayo un hecho que iba a suceder dos meses después.

Nota del editor de Bichos de Campo 2: Pomar también acusa a Longoni de no dar cuenta de lo que dice el expediente judicial y creer la versión del entrevistado. En realidad, Bichos de Campo se ocupó de mostrar en aquel programa la fuerte polémica social que existe en torno a las aplicaciones en el periurbano y como ésta condiciona el trabajo de los técnicos y los productores. Fue por eso que se entrevistó a todas las partes, incluida la abogada denunciante y el intendente de la ciudad. Y todas las entrevistas se publicaron completas en nuestra página. En ningún momento nos interesó especialmente lo que dijera el expediente judicial sobre tal o cual cosa, porque hacemos periodismo agropecuario y no judicial, aunque hemos venido dando cuenta de los avances de la causa, incluida la noticia de los procesamientos.

Los invitamos a ver el programa que emitimos sobre este caso para que cada uno saque sus propias conclusiones. La editorial de Longoni al principio es lo que piensa Longoni. Peor tanta parece ser su complicidad con el agronegocio, que por si acaso no nos hacemos cargo:

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Al borde del cisma, Europe pide ayuda argentina para destrabar el conflicto por el glifosato http://wi631525.ferozo.com/al-borde-del-cisma-europe-pide-ayuda-argentina-para-destrabar-el-conflicto-por-el-glifosato/ http://wi631525.ferozo.com/al-borde-del-cisma-europe-pide-ayuda-argentina-para-destrabar-el-conflicto-por-el-glifosato/#comments Sun, 19 Nov 2017 18:52:35 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=5313 Noticias falsas y no tanto por Matías Longoni.- La Unión Europea (UE) solicitó al presidente Mauricio Macri que la Argentina aporte su experiencia respecto del glifosato en la audiencia que los países del viejo continente deberán mantener antes del 15 de diciembre, fecha en que expira la licencia del polémico herbicida. Si una mayoría vota […]

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Noticias falsas y no tanto por Matías Longoni.-

La Unión Europea (UE) solicitó al presidente Mauricio Macri que la Argentina aporte su experiencia respecto del glifosato en la audiencia que los países del viejo continente deberán mantener antes del 15 de diciembre, fecha en que expira la licencia del polémico herbicida. Si una mayoría vota a favor, la licencia del glifosato en Europa se renovará por cinco años. Si la mayoría votara en contra, sería casi automática la prohibición al producto.

El pedido de la Unión Europea para que haya un mediador argentino en la audiencia que antes de fines de noviembre debe decidir si extiende la vida útil del agroquímico más popular de la compañía estadounidense Monsanto (pero que también fabrican los chinos en cantidades industriales) fue analizado en el Gabinete de Macri: allí se decidió enviar de urgencia a Bruselas al ministro de Ambiente y Desarrollo Humano, el rabino Sergio Bergman.

Hace unos días, los países de la Unión Europea fueron nuevamente incapaces de adoptar una decisión sobre la prórroga de la licencia del polémico glifosato. Ni los partidarios ni los detractores de este herbicida -el más usado del mundo y cuyo permiso de venta en Europa expira el 15 de diciembre- han logrado la mayoría suficiente para imponer su posición. En la práctica esto significa que no habrá renovación y que el glifosato ya no podrá ser utilizado en ninguno de los 28 países que integran ese bloque.

La Comisión Europea (CE), una suerte de gobierno que no gobierna salvo que exista consenso, convocó a una nueva reunión en los próximos días, a la que el enviado nacional asistirá como una suerte de árbitro y para explicar cómo hizo la Argentina -uno de los países que más glifosato utiliza en el mundo- para resolver la controversia entre ambientalistas y productores.  La exposición de Bergman podría ser definitoria para el futuro de ese herbicida en todo el planeta, pues se conoce bien la influencia que las decisiones europeas tienen después en el escenario global.

El contexto para la mediación del rabino es más bien complicado, pues nunca antes la Unión Europea estuvo tan dividida como con este conflicto. Tanto es el grado de discrepancias que los países que la componen ya no enviarán a la reunión definitoria a técnicos o burócratas sin cintura, sino más bien a sus mejores políticos. Será una reunión a suerte y verdad.

“Esta es la lectura que hicieron en el entorno de Macri. Y por eso se decidió que había que enviar a una de sus mejores espadas: alguien que pudiera explicar a los europeos todo lo que está en juego en este momento crucial de la historia”, dijo una fuente de la casa Rosada.

La elección de Bergman se basó en ese criterio. La Argentina además ha dado un buen ejemplo a nivel mundial sobre cómo establecer una política racional en materia de uso de agroquímicos. Aunque aquí los políticos nunca fueran capaces de sancionar una Ley nacional de Agroquímicos, cuando el que gobernaba era el kirchnerismo y ser “hippie con Osde” estaba bien visto, entonces el Ejecutivo nacional alentaba los acampes frente a las plantas de la cuestionada Monsanto, como sucedió en Malvinas Argentinas. Pero cuando lo que prima es la búsqueda de inversiones externas, como sucede ahora, lo que se propicia en no intervenir en el mercado, de modo que no suceda nada.

Bergman ha sido uno de los mejores a la hora de aplicar esa política de no entrometerse en el mercado, ni siquiera cuando pudiera valer la pena. Nos recuerda un crítico que hace un año que su cartera debe reglamentar la inofensiva ley que obliga a retirar del campo y reciclar los envases plásticos vacíos de agroquímicos. Pero no lo hace y nadie sabe bien por qué motivo.

Volvamos a Europa y la definitoria gestión de la Argentina. Si el rabino no tuviera éxito en su misión (la más importante que le encomendará Macri además de la mediación entre Alfredo Leuco y el productor de Víctor Hugo Morales que putea a los judíos), el glifosato perderá la licencia y los países que componen ese bloque regional tendrán 18 meses para eliminar las reservas de glifosato que tengan.

Por eso, junto al titular de Ambiente viajará a Bruselas un emisario del Senasa, cuya misión será contar por lo bajo a los europeos que la Argentina, como en muchos otros casos, demorará un año o más en tomar sus propias decisiones. Así que las reservas europeas de glifosato bien podrían venderse aquí a un precio muy bajo de liquidación que permita hacer una buena diferencia.

El escenario que espera a Bergman no es el más propicio, pues la división es absoluta.

  • 14 Estados miembros han votado a favor de prorrogar cinco años la licencia del glifosato: España, República Checa, Dinamarca, Estonia, Irlanda, Letonia, Lituania, Hungría, Holanda, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Suecia y Reino Unido.
  • 9 países están decididamente en contra: Bélgica, Grecia, Francia, Croacia, Italia, Chipre, Luxemburgo, Malta y Austria.
  • Por el momento se abstienen otros 5 socios de la UE: Bulgaria, Alemania, Polonia, Portugal y Rumania.

Como puede leerse, Alemania se abstiene. Según nuestros informantes, está esperando si finalmente las autoridades antimonopólicas de la CE aprueban o no la compra de Monsanto por parte de Bayer, en más de 60.000 millones de dólares. Si fuera sí, entonces no habría motivos para votar en contra del uso de glifosato. Si fuera no, guerra declarada al agrotóxico.

En este estado de cosas, el rabino está escribiendo a contrarreloj un “paper” con las recomendaciones que oficialmente hará la Argentina a las naciones europeas. “Le asignamos a la participación de Sergio en esta audiencia un valor mayúsculo, te diría histórico. Imaginamos dentro de un siglo o dos que allí se recordará a un emisario argentino que, vestido de planta, evitó la fractura de la Unión Europea. Bergman merecerá al menos un monumento. El problema es que muchos perros van a querer orinar en sus raíces”, imagina la fuente oficial. De todos modos se consuela: “No es lo mismo si te mea un perro en París o en Florencia que esos caniches de mierda de Belgrano o Caballito”.

La primera decisión del rabino ministro es justamente esa: asistirá a la reunión de la UE nuevamente vestido como una planta. Esto ya lo realizó meses atrás y provocó un impacto que incluso conmovió a los ciudadanos del viejo continente, muchos de los cuales viven como plantas aunque no se disfracen. “El ministro de Ambiente argentino se disfraza de planta”, titulo en esa ocasión el diario español El País de España.

Bergman, de todos modos, no utilizará el mismo traje al que apelara para advertir sobre los peligros del cambio climático. Los costureros de la Casa Rosada están por estas horas confeccionando  a toda velocidad un nuevo disfraz, menos variopinto que el de la vez pasada. Le cuelgan vainas con porotos dentro, que parecen cascabeles. Es que Bergman se disfrazará directamente como una planta de soja transgénica.

Nos explica el informante: “La idea es hacer una demostración en vivo y en directo para que los europeos entienden de una vez para qué se usa el glifosato, porque la verdad es que no conocen casi nada. Nosotros tenemos casi 20 millones de hectáreas sembradas con soja RR y podemos dar cátedra, ¿viste? Por eso el ministro aparecerá delante de ellos como si fuera una planta de soja”.

La delegación argentina llevará además un enorme tanque plástico cargado  con glifosato marca Pirulo, que acá siempre es el más barato. La idea de Bergman es ducharse bajo una lluvia del producto para mostrarle a la humanidad qué el herbicida es inocuo y no afecta la salud de las personas.

-¿Pero el ministro es resistente al glifosato como la soja RR?- le preguntamos a nuestra fuente.

-Hasta aquí Bergman ha demostrado tener una enorme resistencia… A las críticas, a los insultos y hasta a las gastadas. No vemos por qué no debería resistir una simple aplicación de glifosato quien ha resistido hasta el mayor de los ridículo.

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Matías Longoni: “¿Se merecía Buryaile este maltrato por parte del macrismo?” http://wi631525.ferozo.com/matias-longoni-se-merecia-buryaile-este-maltrato-por-parte-del-macrismo/ http://wi631525.ferozo.com/matias-longoni-se-merecia-buryaile-este-maltrato-por-parte-del-macrismo/#comments Mon, 06 Nov 2017 21:37:57 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=5027 “Un presidente tiene derecho a cambiar sus ministros. Ahora bien, ¿se merecía Buryaile este destrato por parte del macrismo?”, se preguntó Matías Longoni en Bichos de Campo, al analizar el recambio de ministro en Agroindustria. Y prosiguió: “Más allá de las internas y de los pendientes en política agropecuaria, tres meses antes el propio Macri […]

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“Un presidente tiene derecho a cambiar sus ministros. Ahora bien, ¿se merecía Buryaile este destrato por parte del macrismo?”, se preguntó Matías Longoni en Bichos de Campo, al analizar el recambio de ministro en Agroindustria. Y prosiguió: “Más allá de las internas y de los pendientes en política agropecuaria, tres meses antes el propio Macri le había pedido a Buryaile que cediera ante la disputa por un cargo en Formosa y que siguiera al frente del ministerio”.

“Más allá de que faltaba imprimir velocidad a muchas cosas, el agro era casi un lecho de rosas para el macrismo, porque los inundados se bancaron los efectos de las lluvias durante mucho tiempo sin protestar, los productores del Plan Belgrano que recién ahora empiezan a cobrar a cuentagotas los reintegros de compensaciones también se lo bancaron, y hasta las economías regionales y el sector lechero”, argumentó Longoni.

Escuchá toda la conversación:

Longoni comentó que “un presidente tiene derecho a reemplazar a sus ministros. Pero considero que repetimos una etapa que no está bueno repetir en la política agropecuaria. En los últimos días se tomaron muchas medidas sin consultar a Agroindustria. Pasó con la baja de los valores internos de los biocombustibles. Pasó con la imposición de un 10% de aumento a los impuestos internos al vino, cuando meses atrás Buryaile hacía circo con las bodegas fomentando la promoción del vino. Ahora resulta que sube los precios y achica los mercados”.

Longoni considera que “a partir de esta decisión del cambio de ministro de Agroindustria, hay un visible cambió de humor en buena parte del sector agropecuario. No había por lo pronto frentes de tormenta, y ahora aparecen varios.

“Si la Mesa de Enlace no funcionaba como usina de propuestas debido a que los cuatro dirigentes rurales no se llevaban bien, ¿Por qué van a llevarse mejor ahora que uno de ellos es ministro de Agroindustria?, se preguntó Longoni, en referencia a Luis MIguel Etchevehere.

“Recordemos que los equipos dentro de Agroindustria no amalgamaban bien al principio, aunque más tarde se habían aplacado las internas. Ahora con Etchevehere son todos enemigos nuevamente. Creo que Macri se equivocó mal con este anuncio en Agroindustria, más allá de que es cierto que hay que hacer reformas radicales. Pero no era necesario voltear soldados propios”, concluyó el periodista. 

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Especial Bichos: los perros salvajes de Tierra del Fuego http://wi631525.ferozo.com/especial-bichos-los-perros-salvajes-de-tierra-del-fuego/ Mon, 07 Aug 2017 21:03:19 +0000 http://bichosdecampo.com/new/?p=2952 Los productores la tienen más que clara: Los perros, esos bichitos tan simpáticos y leales con el hombre, son los mayores responsables del alarmante retroceso de la actividad ovina en Tierra del Fuego, uno de los principales sustentos de muchos habitantes de esa región desde hace unos 130 años. Como parte de un proyecto periodístico […]

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Los productores la tienen más que clara: Los perros, esos bichitos tan simpáticos y leales con el hombre, son los mayores responsables del alarmante retroceso de la actividad ovina en Tierra del Fuego, uno de los principales sustentos de muchos habitantes de esa región desde hace unos 130 años.

Como parte de un proyecto periodístico del sitio venezolano Armando.Info, Matías Longoni viajó hace unos meses a la provincia más austral del país a preguntar cómo sucedió que el rebaño de ovinos se había reducido en poco tiempo de unas 750 mil cabezas a solo 280 mil en la actualidad. La respuesta fue sorprendente: los ataques de los perros diezmaron las majadas y desalentaron a los productores. Vea el informe a continuación:

Bichos de Campo que se emite los sábados en Canal Metro, presentó una pequeña parte de ese material. Allí Lucila Apolinaire, presidenta de la Asociación Rural de Tierra del Fuego, que nuclea más de 40 productores que se dedican históricamente a la actividad ovina, explicó que las tres ciudades de la isla (Río Grande, Tolhuin y Ushuaia) “crecieron de modo desprolijo, y lo mismo hizo la población canina.- Hoy los perros son una gran amenaza para el ganado”, expresó.

Anita González, de la estancia Rolito, cerca de la Tolhuin, comentó el problema en carne propia. Dijo que los ataques de los perros formaban parte “de un relato lejano hasta que dejó de haber cría de ovinos en los alrededores de Ushuaia”.

Adrián Schiavini, experto en fauna del Conicet, dijo que hay ataques de dos tipos de perros: los que salen de la ciudad por unas horas y atacan al ganado y aquellos que ya nacen y se crían directamente en el medio silvestre, sin contacto con el humano. Son los famosos perros asilvestrados. “No se puede hablar biológicamente de una nueva especie, sino que el perro domestico es una invención humana, derivado de los coyotes y lobos. Y así convertimos un animal silvestre en uno doméstico, que se vuelve predador por nuestro descuido humano”.

Puede ver las notas completas que integraron esta investigación en Armando.Info:

Primera parte: La Tierra del Perro”

Segunda parte: El hombre tendrá que morder al perro”

 

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Crease o no: Cristina Kirchner visitó la Exposición Rural de Palermo http://wi631525.ferozo.com/crease-o-no-cristina-kirchner-visito-la-exposicion-rural-de-palermo/ Mon, 31 Jul 2017 17:51:56 +0000 http://bichosdecampo.com/new/?p=2816 La última edición de Bichos de Campo TV, por Canal Metro, fue diferente. Tras su visita de campaña a un tambo de Lincoln, Cristina Fernández de Kirchner visitó la 131º Exposición Rural de Palermo para denunciar el fuerte ajuste económico, y dialogó con distintas personas para conocer cómo está el sector agropecuario en la era […]

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La última edición de Bichos de Campo TV, por Canal Metro, fue diferente. Tras su visita de campaña a un tambo de Lincoln, Cristina Fernández de Kirchner visitó la 131º Exposición Rural de Palermo para denunciar el fuerte ajuste económico, y dialogó con distintas personas para conocer cómo está el sector agropecuario en la era macrista. Se vino el invierno, se vino Cristina.

 

En Palermo, Cristina se cruzó con Rogelio Frigerio, ministro del Interior de la Nación. “La gente está contenta porque cambiamos. Empezó otra Argentina para el Campo, y Cristina forma parte del pasado al que muchos argentinos no quieren volver”, lanzó el funcionario.

Preocupada por el clima en el sector de maquinaria agrícola, Cristina se acercó al stand de Yomel, en donde el presidente de la empresa, Jorge Médica, dio una visión optimista: “Hay confianza en el modelo, lo que hace que se generen más inversiones y compra de maquinaria”.

De visita por el stand del Ministerio de Agroindustria, CFK avisó que Macri lanzará un fuerte recorte presupuestario de la cartera. En medio de su campaña, la ex Presidenta dialogó con Luis Urriza, subsecretario de Agricultura; Leonardo Sarquís, ministro de Agroindustria bonaerense; Nestor Roulet, secretario de Agregado de Valor; Santiago Hardie, secretario de Coordinación y Agricultura Familiar; y Ricky Negri, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca.

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Terminar con el modelo viejo de la soja http://wi631525.ferozo.com/terminar-con-el-modelo-viejo-de-la-soja/ http://wi631525.ferozo.com/terminar-con-el-modelo-viejo-de-la-soja/#comments Tue, 13 Jun 2017 16:43:21 +0000 http://bichosdecampo.com/new/?p=1611 “Se terminó el modelo de rascarse, el de la soja transgénica de los noventa, que desencadenó en el uso masivo del glifosato como único mecanismo de control de malezas. Seguimos hablando de un modelo exitoso cuando en realidad la soja transgénica se aprobó en 1997 y en 2004, sietes años después, ya comenzaban a aparecer […]

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“Se terminó el modelo de rascarse, el de la soja transgénica de los noventa, que desencadenó en el uso masivo del glifosato como único mecanismo de control de malezas. Seguimos hablando de un modelo exitoso cuando en realidad la soja transgénica se aprobó en 1997 y en 2004, sietes años después, ya comenzaban a aparecer resistencias al glifosato. Hay que pensar en alternativas agronómicas, como rotaciones y cultivos de cobertura para que compitan con estas malezas resistentes. Lástima que en medio de esta crisis tenemos a los ambientalistas protestando y a las empresas de agro insumos reivindicando el uso de la química como única solución. Pero ese modelo fracasó, hay que resolverlo puertas adentro y dejar de buscar fórmulas mágicas”. Fue lo que opinó Matías Longoni en su columna semanal.

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