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La entrada Matías Sara prevé que los ganaderos continuarán actuando a la defensiva: "La incertidumbre nos seguirá dando faenas altas y precios bajos" se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Es todo un tema de expectativas y sobre quién tiene la capacidad de ahorro hoy en día. El sector ganadero no tiene demasiada. A lo sumo puede llegar a reinvertir algo, pero no estamos hablando de un ahorro del tipo ‘cargar dos jaulas de novillos y poner ese dinero en un plazo fijo o salir a comprar dólares por esa cantidad'”, nos ice el productor y consultor ganadero Matías Sara, más conocido en las redes sociales como Contalito.
“Hablamos de un sector en el que la rentabilidad es bastante fina, al menos en la cría. La invernada también, bastante regular, y el feedlot con los números en rojo y los márgenes extremadamente finitos”, resume el especialista.
De acuerdo al análisis de Sara, como balance ganadero del 2019, “al criador le volvió a pasar un 2018 por encima, porque tuvo en 2019 los mismos precios que en 2018, que fueron muy flojos para los terneros y terneras. La faena en 2019 fue muy alta, casi igual a la del 2018, que había sido alta por la sequía, con la diferencia de que tener un mismo nivel de faena, pero sin sequía, es una barbaridad”.
Sara marcó que, de todos modos, para el criador “se acomodaron un poco los números gracias a los muy buenos precios que tuvo la vaca en general, con una demanda exportadora muy sostenida, que permitió que los balances de los establecimientos de cría no terminaran todos en rojo”.
Ahora bien, eso duró hasta mitad de 2019, con buen clima mediante. Sara marcó que “en las últimas semanas se volvió a complicar todo de vuelta. Comenzamos a ver regiones con sequías incipientes, lluvias erráticas, y este Niño Neutro que ya nos cantaban los meteorólogos, tiende a ser no sólo peor que el inicio del 2020, sino que será más bien tirando a seco, y esto en ganadería implica que tendremos altas tasas de faena, con la demanda local hecha pelota y con precios tirados”.
-¿Volverá a aumentar el precio de la hacienda?
-Sí -respondió Sara-. Volverá a aumentar como lo viene haciendo hasta ahora. Lo que hizo el mercado en los últimos dos años, es atrasarse respecto de la inflación y acumular presión. En algún momento el mercado dirá: ´Bueno esto está demasiado barato. Podemos pagar más´. Ahí el precio subirá rápido y todo el mundo se asustará. De ahí en adelante la hacienda irá perdiendo valor real contra la inflación. Eso es lo que seguirá pasando, y cada vez con ciclos más rápidos, porque la expectativa es cada vez peor y la incertidumbre es cada vez más grande.
Escuchá la primera parte del reportaje a Matías Sara:
El asesor ganadero explicó que la coyuntura no colabora. “Si desde la política nos dicen ‘en cualquier momento te cierro las exportaciones’, lo primero que leemos los productores es que hacer novillo pesado para exportación no es una opción brillante, y lo mismo el guardar vaquillonas como madres para tener terneros dentro de dos o tres años. Si entonces tengo la posibilidad de hacer otra cosa con mi campo que no sea cría, recría y engorde, posiblemente me convenga sentarme y sacar números”, explicó.

Sara percibe por delante “una incertidumbre que nos seguirá dando faenas altas, de las cuales un alto porcentaje seguirán siendo hembras, y eso nos seguirá dando precios bajos”.
“Todos estaremos vendiendo porque sabremos que las cosas no andarán bien. Esto ya lo vimos en 2008 y 2009, que terminó con una explosión de precios en 2011. Lo vimos también en la sequía de 2012/13 que dio una enorme suba hacia 2014. Y es lo que seguiremos viendo siempre que tengamos mal alineados los incentivos y las expectativas”.
Escuchá la segunda parte del reportaje a Matías Sara:
El negocio ganadera para 2020 estará, según Matías, “más flojo de lo que estuvo en 2019”.
“Desde agosto de 2018 y durante todo 2019 tuvimos una aspiradora mundial de carne como China, que tenía un faltante importante de cerdos, lo que hizo que demandara carne de cualquier lugar del mundo. Pero ya en diciembre mostró algo parecido a un techo. La bonanza de precios internacionales y de compradores chinos llevándose lo que sea, ya no vamos a verla”, vaticinó.
–¿Qué le recomendaría al productor ganadero en cuanto a la lógica de cómo producir de acá en adelante?
-Si el ganadero sobrevivió en Argentina a los años 2007, 2008 y 2009, ahora no lo mata ni una bomba atómica. Lo que hará es tomar una táctica defensiva y pensará en que todo lo que pueda invertir en su establecimiento será para producir la misma cantidad con costos menores, y no más cantidad con los mismos costos que tiene ahora.
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Sara habló además del regreso de la carne argentina a Estados Unidos luego de 17 años. Dijo que “la clave está en insertarse y recuperar clientes y conseguir nuevos. La gente de AnGus tiene un trabajo muy interesante sobre identificación de su marca y procesos de producción. Y el IPCVA está haciendo lo que debe hacer, justificando su existencia. De hecho, cada país tiene su propio IPCVA a la hora de promocionar la carne en el exterior, y el nuestro hace bien su tarea”, aseguró.
A la hora de analizar el mercado norteamericano, Sara expresó que “es un mercado complejo. Es el primer consumidor, productor e importador de carne. No le hace asco a nada. Es fundamental entender eso, y estar dentro de ese mercado te abre la puerta para vender carne de calidad a otros países como Canadá y Corea del Sur”.
¿La mayor exportación traerá aumentos de la carne a los argentinos? Nos respondió: “Para nada. La exportación en general no tiende a elevar los precios sino más bien a mantenerlos cuando los valores caen. Cuando los precios suben, la exportación se retrae, porque le cuesta competir con el consumidor local para conseguir la carne. Por ende, no hay peligro por el cual el consumidor compre la carne más cara”.
El analista consideró que “el precio de la carne en Argentina varía más bien de acuerdo a la producción de carne. La exportación abierta incentiva siempre a mayores producciones. Por ende, tener más mercados externos abiertos hará que el precio local fluctúe menos, que se mantenga en niveles moderados y además, lo que se espera exportar a Estados Unidos son cortes de muy alto valor, con el lomo como corte emblema, un corte que no es de primera necesidad en los hogares argentinos”.
Para Sara, “en la medida en que se agrande la torta ganadera, se incremente el stock y aumente la producción, se ganará eficiencia en el sistema, lo que hará que los precios en las puntas tiendan a mejorar”.
Escuchá la primera parte de lo que nos dijo Matías Sara:
Contalito, que se define como “paisano de Hurlingham”, por el partido bonaerense de zona oeste donde reside, también se refirió a la polémica desatada por la suba de la carne en góndola, y consideró que “el mercado ganadero tiene esas cosas, y cuando sube, lo hace de golpe. En este caso, subió tanto y de manera tan brusca, que en sólo 3 meses hizo recuperar el valor que la hacienda había perdido en los últimos 2 años”.
No obstante, el productor cree que “estas subas, luego se irán diluyendo en el tiempo”. Recordó que algo similar ocurrió en 2015 en pleno momento electoral. “En el caso de la hacienda gorda, todavía queda un resto de suba de la carne al mostrador; un 10% para subir ya que la hacienda gorda subió 80% y se estabilizó en marzo, mientras que el precio al mostrador está en el 70%. La pregunta es si hay resto para que el mostrador absorba ese 10% más. Esa es otra historia”, expresó.
Escuchá la segunda parte de lo que nos dijo Matías Sara:
Mirando más atrás en la cadena ganadera, Sara dijo que “el precio de la hacienda de invernada, es decir, los terneros y terneras que se engordarán para hacer novillos y vaquillonas con destino a faena, apenas empataron la inflación año contra año. De modo que ahí queda más ajuste por hacer todavía, porque no se ha reacomodado”.
Ver: Matías Sara: “El mercado ganadero todavía está bailando al ritmo de la sequía”
Con los números en la mano, Sara consideró que “la faena de hembras es extremadamente alta” y que “eso es la consecuencia de que en la invernada no se actualizaron todos los precios. Pensemos que estamos en la época de zafra, que es la salida masiva de animales de invernada de los campos de cría a los campos o corrales de engorde”.
Uno de los factores que más discrimina a los campos a los cuales les fue bien de los que no, es para el productor y asesor ganadero, la tasa de interés. “Aquellos más endeudados con los bancos son lógicamente, los que tuvieron más drama, sobre todo en un año como el pasado, que fue muy difícil para lograr márgenes, por los precios y por la sequía fuerte que le siguió a las inundaciones. Si sumamos la financiación que se ve todavía incierta, complica más”.
Escuchá la tercera parte de lo que nos dijo Matías Sara:
Al respecto de cómo ve el futuro del negocio ganadero, el productor vaticinó que “ahora se empiezan a tranquilizar indicadores como la relación ternero- novillo, lo que vale la hacienda gorda al respecto de lo que cuesta en las carnicerías, y la relación del precio entre el pollo y la carne vacuna. Lo que resta ajustar es la relación entre la carne y los salarios. Ahora que entramos en plena etapa de paritarias, veremos hasta dónde se llega. Luego de eso viene el ajuste entre consumo interno y exportación. Tenemos que ver cuánto llega a comprar la exportación con el precio actual del dólar. Y después ya es demasiado ajuste para un país como la Argentina”.
Escuchá la cuarta parte de lo que nos dijo Matías Sara:
Sara defendió a los ganaderos que son tildados de “conservadores” y explicó: “Tenemos un sistema ganadero que se mantiene con estructura conservadora. Nos quejamos de que los criadores son conservadores, pero miren, ellos sobrevivieron a la crisis político- económicas de 2008 y 2009. No los mata ni una bomba atómica. Déjenlos producir como les venga en gana”.
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]]>La entrada Números para entender la fuerte suba de la carne: Las exportaciones ya se llevan el 22% de la oferta se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El dato de enero indica que la faena fue de 1,12 millón de animales lo que significa que los frigoríficos recibieron el mes pasado más o menos la misma cantidad de animales que en diciembre, que en noviembre y que en enero del año pasado. Esto indica que la causa de tan fuerte suba (cercana al 40% desde las fiestas de fin de año) no está en el faltante de ganado sino más bien en el destino de la carne.

Se nota, eso sí, cierto freno en el ritmo de crecimiento que la actividad frigorífica venía registrando. La producción de carne alcanzó en enero las 254 mil toneladas, prácticamente el mismo volumen que en enero de 2018.
Las exportaciones de enero de 2018 habían absorbido unas 35 mil toneladas. El mes pasado, en cambio, si a la producción se le descuenta lo que se destinó al consumo (198 mil toneladas) la exportación -según las cifras oficiales provisorias-, 55.891 toneladas. El 56% de ese volumen fue para China.
Que se produzcan 253.500 toneladas de carne y se exporten casi 56 mil toneladas significa que la participación de las exportaciones ha crecido ya a 22% del total. Esto hace mucho tiempo que no sucedía.
Ver Sube fuerte la carne y a los ganaderos les agarra el “síndrome Williams”
A lo largo de todo el año pasado, con embarques por 556 mil toneladas sobre una producción global de 3 millones de toneladas, ese porcentaje se había ubicado en el 18%. Cuando las exportaciones estaban reguladas por Guillermo Moreno & Cia, la participación de las exportaciones había descendió a un histórico 5,6% del total de la oferta.
Esto deriva en otra cosa. El consumo promedio ponderado fue de casi 53 kilos por habitante y por año, es decir de 7 kilos menos que en el inicio del año pasado. La caída porcentual es el 12%.

En definitiva, con una producción alta pero en niveles estancados y con exportaciones crecientes, lo que baja es la venta de carne en el mercado local. Por eso los precios reaccionaron casi de forma inmediata. Para beneficio de los ganaderos, pero perjudicando a los consumidores.
A esa menor oferta de carne se agregan otras cuestiones. El consultor Matías Sara dijo que uno de los motivos de la suba es el freno del crecimiento en la oferta de carne, que el año pasado pegó un salto muy importante. “Se desaceleró la producción”, dijo el analista, quien además consideró que la demanda local -aún con la crisis de por medio- elige a la carne como uno de sus alimentos preferidos.
Por un último hay que considerar que los abastecedores (matarifes y frigoríficos) operan con stocks en cámara de carne muy reducidos y por lo tanto son muy susceptibles a alteraciones en la oferta, tanto por cuestiones climáticas como estructurales en la oferta. Esta situación se evidenció en los remates de ganado de las últimas semanas, donde las subas fueron una constante.
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]]>La entrada Pese a la mayor faena de hembras, en el Gobierno no ven síntomas de una liquidación ganadera se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Entre líneas debería leerse: “Por favor, no rompan los kinotos con eso de que entramos en una etapa de liquidación ganadera, porque lo que estamos viendo es que la cantidad de vacas que tiene la Argentina ha crecido y ya es la misma que había en 2007”. Esto es, hay igual cantidad de vacas que antes de que apareciera Guillermo Moreno en escena y provocara en pocos años la extinción de casi 10 millones de vacunos, el 20% del rodeo.
Es muy rico el contrapunto que se esconde detrás de la gacetilla emitida en las últimas horas por el ex Ministerio de Agroindustria. Allí Etchevehere informa -contra lo que dicen muchos entendidos en ganadería-, que en realidad “la Argentina recupera el stock de vacas después de 12 años, con 23,76 millones de cabezas de vientres bovinos”.
La cifra aportada por Etchevehere remite a la última estadística del Senasa sobre el stock bovino, que luego de muchas correcciones arrojó para marzo de 2018 un total de 53.929.119 cabezas. Entonces puede concluirse que el plantel de madres representa 44% del total del rodeo.
En los últimos meses, al calor del retraso de los precios ganaderos y de la fuerte demanda de carne de vaca para exportar a China, se produjo una aceleración notable de la participación de las hembras en la faena. En 2018, la participación de las hembras en el total de la faena promedió el 45,46%, según datos de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (la ex ONCCA). Aunque en los últimos meses del año ese porcentaje se elevó por encima del 47% y lo mismo sucedió en enero de 2019.

Muchos analistas, incluso algunos muy cercanos a la Mesa de las Carnes, vieron en este indicador el peligro inminente de que la Argentina ingresara en un nuevo periodo de liquidación de su stock ganadero, semejante al que se desencadenó con las intervenciones de Moreno. Pero Etchevehere y sus funcionarios parecen tener otro diagnóstico: “El haber alcanzado esto en 2018 evidencia una claridad en las políticas públicas implementadas por el presidente Macri y una rápida respuesta del sector ganadero que ante la primer señal apuesta sin dudarlo”, evaluó el secretario en referencia a la recuperación en el número de vacas disponibles.
Detrás de esta lectura hay algunos datos objetivos, que también deben ser considerados para hacer estos análisis. En 2018, según las cifras oficiales, la faena de vacas alcanzó las 2.523.016 cabezas. Respecto de una faena total de 13.403.094, equivale a 18,8%.
Ver Aníbal Pordomingo: “La ganadería de hoy vive más la expectativa que el momento”
Años anteriores, esa relación no era muy diferente, aunque levemente inferior. En 2016 se ubicó en 17,57% y el 2017 en el 16,96%. Es decir, existe un crecimiento de la participación de las vacas en la faena, pero no es de la magnitud que se refleja en el indicador de la participación de todas las hembras.
Además, en el análisis oficial se afirma que el salto en el número de vacas que fueron al matadero tiene mucho que ver con la implementación de los controles sobre la faena de bovinos implementados por Marcelo Rossi y su equipo de la ex ONCCA. “Hay un visible blanqueo”, afirman en el ex ministerio de Agroindustria.
Entre 2017 y 2018, finalmente, la faena de vacas creció en 400.000 cabezas. Eso representa la tercera parte del crecimiento en la faena total de bovinos, que pasó de 12,6 a 13,4 millones de cabezas y creció en 1,2 millones. Es decir, otras categorías (en especial terneras y vaquillonas) también dieron sostén a la mayor actividad de los frigoríficos. La participación de todas las categorías de machos creció mucho más moderadamente, en apenas poco más de 100 mil cabezas entre un año y otro.
Desde esta lectura, entonces, el salto de la participación de hembras en el total de la faena (básicamente pasó de 45% a 47%) debe explicarse no tanto en una liquidación de los planteles de vacas (como argumentan los que hablan de un proceso de achique ganadero) sino en un retroceso relativo de los machos, en un contexto general donde crecen tanto el stock de bovinos como la faena.

Etchevehere, en la gacetilla oficial, puso en relieve otro indicador que mostraría el vigor del proceso de recuperación ganadera de los últimos años. Indicó que “en 2018 el peso de faena aumentó 3 kilogramos, lo que representa un 1,3% respecto al año anterior”.
Ver La perinola ganadera que dejó el 2018, según Matías Sara
En ese sentido, hace unos días el analista Matías Sara compartió (e ironizó) en las redes sociales un breve análisis remarcando que el peso promedio de faena fue de 227,91 kilos al gancho, “el más alto desde que hay datos” estadísticos. La serie arrancó hace 60 años, en 1958.
Sara añadió que este indicador favorable poco tiene que ver con una mayor faena de hembras. “De hecho el peso medio de faena de los machos subió más (de 236 a 240 kg/cab) que el de las hembras (de 201 a 212 kg/cab)”, indicó.
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“El clima es el que marcó la diferencia entre ganadores y perdedores; ya desde finales de 2017 el sector quedó cruzado con la sequía, en especial la ganadería de cría, que es la más expuesta a los avatares climáticos, y eso se reflejó en precios del ternero, el cual estuvo 15% arriba pero con una inflación del orden del 40%. Lo mismo ocurrió con los establecimientos de engorde a corral, cuyos costos se duplicaron de un año para el otro, y tuvieron problemas para hacerse de alimento”, comentó Sara, quien en las redes sociales es conocido como Contalito.
Del otro lado del mostrador, según Sara, la industria exportadora de carne es la que más se ha beneficiado el año pasado. “Este año esa industria aumentó su volumen (de ventas) entre 60% y 70%. Trasladó parte de esa mejora hacia el productor, y el novillo y la vaca de exportación fueron los que mejor se defendieron”, explicó el consultor a Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa a Matías Sara:
En referencia al productor que engorda bovinos para el mercado interno, Sara consideró que “ese eslabón salió empatado, porque el novillo no acompañó a la inflación sino que ganó algunos meses y otros perdió. Tampoco se le puede pedir mucho milagro al mercado interno. El precio de la carne aumentó más o menos lo mismo que el novillito, el ternero y la vaquillona, en un contexto en el cual el consumo interno de la carne vacuna fue aproximadamente de 58 kilos por habitante, muy similar al del año pasado”.
Mirando al 2019, Sara pronosticó que “el gran cambio lo dan las lluvias que estamos viendo ahora. Nos muestra que los productores y criadores ya no tendrán que sacar hacienda de sus campos para equilibrar la carga. De modo que se espera una mejora de los precios reales, motivados por una menor faena, porque ya están equilibrados los campos, y porque ya no tendremos un año de sequía, por lo cual, la mejora vendría por el lado de la oferta, que empieza a balancearse nuevamente, y no por el lado de la demanda”.
A su vez, el mercado internacional sigue demandado. “No es una locura, pero se espera que siga creciendo el volumen exportado, y que siga absorbiendo la carne que estamos generando, hasta un 20% más”, concluyó.
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]]>Consultado por Bichos de Campo acerca de la actualidad del mercado de la carne, Sara no dudó en definir que todavía se siente el impacto de la falta de lluvias a principios de año. “Estamos bailando al ritmo de la sequía que acaba de pasar”, explicó.
“Fue una sequía que en algunos lugares llegó luego de una inundación y eso hizo que la capacidad de carga de animales se resintiera muchísimo. Hubo, en algunos casos, que salir a vender para achicar carga. En otros, el aumento del precio de los granos (maíz) propio de una mala cosecha hizo replantear los engordes y achicarlos en muchos casos”, señaló el analista.
Esa situación generó un aumento de la faena en los últimos meses, que se siente con mucha oferta de carne en el mercado. Por ende los precios se mantuvieron, sin seguir la curva de la inflación general. “Afortunadamente tenemos las exportaciones abiertas, eso permite sacar excedentes”, detalló Sara.
Aquí la entrevista completa al analista y productor ganadero:
Para el analista, el que más sufre con los precios retrasados de la carne es el invernador o criador. “Son los que están generalmente en campos de peor calidad y marginales, la seca les pegó mucho más duro; teniendo que racionalizar insumos por no tener reservas”, explicó.
“El año pasado los sorgos que se sembraron para silo terminaron en rollos y los maíces para grano terminaron siendo silo”, graficó.
En cuanto el futuro, Contalito auguró que “la primavera llegará con lluvia y los campos se agrandarán en carga animal. Allí habrán menores faenas y por ende precios más tonificados”.
La entrada Matías Sara: “El mercado ganadero todavía está bailando al ritmo de la sequía” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada 2017: el año en que crecieron todos los indicadores sobre carnes se publicó primero en Bichos de Campo.
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Por Nicolás Razzetti.-
Los datos oficiales indican que este año hubo un importante crecimiento en la producción de las principales carnes, que permite mantener muy bien abastecido al mercado interno pese al salto que también dieron las exportaciones.
La producción de carne vacuna creció 8%, la de pollo 4,6% y la de cerdos 8,6%. También mejoraron las exportaciones: las del sector vacuno 30% y las de carne aviar 11%. En tanto, el sector productor de cerdos comenzó a dar sus primeros pasos en el emrcado internacional.
En este contexto, de todos modos, “el mercado interno alcanza un nivel de abastecimiento que supera por poco al registro de 2015, pero hay que tener en cuenta que nos falta computar la alta faena vacuna de diciembre”, comentó el analista Matías Sara.
Y precisó: “El consumo interno de acuerdo a los datos que publica Agroindustria se encuentra en 117 kilos (57,7 de carne vacuna, 44,6 de carne aviar y 14 de carne de cerdo), superando ya los 116,6 kilos promedio per cápita de 2015, cuando todavía faltan computar los datos de la alta producción de los últimos dos meses del año de las tres especies”.
Esa mayor oferta interna tiene su contracara en el retraso en los precios. “En el caso del ganado para faena y más específicamente en la categoría novillos la pérdida del valor real fue del 13%, mientras que la caída del precio en la góndola restada la inflación ronda el 10%”, señaló Sara.
Con respecto a la mayor producción de carne vacuna, el consultor destacó que se debe al mayor aporte de las hembras a los n´’umeros de faena. En el último mes alcanzaron el 45% del total, con especial participación de las vaquillonas, cuyo incremento en la oferta fue en torno al 20%.
“La mayor faena de estas categorías se debe a que los productores ya repusieron lo que necesitaban y no quedan campos por poblar ni oferta forrajera suficiente, lo que implica menos interés en la reposición y estancamiento de los valores de las vaquillonas”, estableció Sara.
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]]>La entrada La carne según Contalito: “la salida exportadora es fundamental” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hablando más en serio, Contalito explicó que si los frigoríficos no logran apuntalar sus exportaciones de carne “en el mercado interno nos sobra el 10% del rodeo, lo que equivale al 30% de los productores más chicos que tienen ese rodeo. El gran productor no va a desaparecer, sino que el que desaparecerá es el de las zonas marginales y el que menos escala de producción tiene. Si no exportamos, esa gente no jugará más”.
Para el analista, hoy el problema de la ganadería es que se le acabaron aquellos que creía sus únicos problemas, pero descubrió que había más. “Hoy no hay retenciones, no hay ROE, se normalizan los cupos y el reparto de la Hilton, y se comienzan a pagar compensaciones a los frigoríficos exportadores. Parece Disney, pero ahora nos encontramos con que la ganadería argentina presenta un montón de problemas relacionados a la exportación: el costo argentino, tipo de cambio, combinación entre suba de costos internos y tipo de cambio estancado, ineficiencias en las cadenas logística y de comercialización, eslabones que quedan con algún margen, pero otros tantos que van a pérdida”.
Según Sara, todavía “se exporta poco porque faltan novillos, y esto se debe a que se paga poco por el novillo pesado a comparación de lo que se paga el novillito liviano, por una cuestión de costos. De acuerdo al Senasa en base a datos de vacunación del año pasado, tenemos menos novillos este 2017 y también estamos faenando menos novillos que el año pasado”.
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