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La entrada Bernardo Basombrío investigó la caída de Vicentin y nos comparte un capítulo clave de su libro “Exprópiese” sobre el rol del Banco Nación se publicó primero en Bichos de Campo.
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Capítulo III – El precedente Banco Nación
“El agosto horrible de Argentina” tituló el diario El País, de España, e inscribía el epitafio a una etapa crucial de nuestra Historia.
A simple vista un recuento macro, como telón de fondo a la mesa de café. Argentina es un país del mundo con altísima inflación, recesiones crónicas y es el mayor defaulteador de los últimos 60 años.
En un registro casual y con testigos directos Mauricio Macri, inquieto, como Presidente y debido a que el Riego País no bajaba de 500 puntos le preguntó vehemente a Christine Lagarde –Directora gerente del Fondo Monetario Internacional- por esa razón, y dado que el gobierno hacía los deberes. Ella, muy suelta le señaló, en el mismo tono: “No se olvide que incurrieron en default, y eso el mundo no lo perdona”.
Seis Presidentes, sin contar el desfile caótico de los calientes once días por el sillón de Rivadavia durante la trágica crisis del año 2001, nombraron a 28 titulares al frente del BCRA –la autoridad monetaria- desde el año 1983.
Vicentín no tenía un préstamo estudiado por operación específica alguna, sino que a lo largo de los años ha sido calificado crediticiamente para operar dentro de un determinado marco. El más común y casi único “confiable” para entidades internacionales y nacionales en los últimos 20 años fue el de prefinanciación de exportaciones.
La calificación crediticia otorgada por BNA al año 2018 era de u$s 300.- M, como describiremos más adelante, operó con diversos préstamos de prefinanciación, generalmente a 180 días prorrogables por otro período igual, con afectaciones, garantías, condiciones, desembolsos y vencimientos totalmente particulares.
Con criterio federal, el Banco Nación maneja la relación con sus clientes en las provincias a través de las estructuras locales. Las presentaciones y los análisis previos de las líneas se realizan con personal local. Las cuentas grandes se revisan en la casa matriz y son consideradas y aprobadas por su Directorio.
Las líneas de crédito de Vicentín tenían vigencia anual, renovable a su vencimiento y de acuerdo al análisis de la carpeta que era sometida a aprobación en las sucesivas instancias.
Los hitos inversores de la compañía marcan las puestas en marcha de distintos proyectos industriales y/o logísticos, que contribuyeron al crecimiento de la actividad, nivel de empleo y también endeudamiento de la sociedad, no sólo por efecto de la inmovilización en activos fijos, sino por las mayores necesidades de capital de trabajo.
Es un hecho que el Nación siempre acompañó el desarrollo de empresas, particularmente si se dedican al agregado de valor para promover exportaciones y generar divisas.
Anualmente el banco revisa las calificaciones crediticias de las empresas en función de las performances del año anterior y el programa financiero que la institución determina para el ejercicio siguiente.
El caso analizado es de importancia mutua y significativa para las partes. El financista se sirve de Vicentín que toma créditos, tratándose de uno de los 10 exportadores más grandes del país. Adicionalmente, le habilita al banco una cantidad de negocios extras de renta generosa.
La calificación de u$s 300.- M, con un paquete de garantías que incluyó una cesión cobranzas de mercado interno con las ventas de etanol e hipoteca sobre planta hilandería de Reconquista, de la Sociedad Algodonera Avellaneda S.A., fue aprobada en marzo de 2018, con una vigencia de un año, prorrogable por única vez por 3 meses, vale decir con vencimiento a más tardar el 31 de julio.
Vicentin ofreció, ya en 2020, que el BNA retenga los Flujos Libres (EBITDA) de la cobranza de etanol de manera que el banco pueda percibir su acreencia. Por denegarse, la producción se encuentre funcionando a su mínima expresión sólo para mantener al personal trabajando, perdiendo el menor capital de trabajo posible.
Desde el inicio de la cesación de pagos, el BNA cobró vía este privilegio casi u$s 20.- M. En el marco de la audiencia con el Doctor Fabián Lorenzini del 4 de noviembre de 2021, la Sindicatura y los trabajadores pidieron que interceda con una medida para lograr que la planta pueda funcionar a pleno, permitiendo que el BNA cobre sólo sobre el resultado de la actividad, de manera de hacerla sustentable.
Mientras tanto, en todo el lapso concursal la clase política ha impedido el normal desenvolvimiento de acuerdos que faciliten el cumplimiento de la cancelación de las deudas contraídas.
La práctica marca que la empresa presenta sus Estados Contables aprobados por la Asamblea dentro de los plazos legales durante los meses de marzo y los departamentos de crédito de Santa Fe y Casa Central necesitan un tiempo adicional para su análisis y evaluación.
Los márgenes de crédito de los exportadores –como es el caso de Vicentín- se aprueban en dólares, convirtiéndose al momento de la capitalización al tipo de cambio de esa fecha, para medir la relación existente entre el mismo y la Responsabilidad Patrimonial Computable (RPC) del banco, que está expresada en pesos. Por norma, el banco no puede prestar a ninguna sociedad más del 15 % de su RPC. A la fecha de la aprobación la línea no superaba el parámetro por cuanto el tipo de cambio era de $ 21.- y representaba aproximadamente $ 6.300.000.000.-
Durante la vigencia de la línea, el tipo de cambio evolucionó a $ 40.- para diciembre de 2018. Tuvo altibajos hasta el vencimiento de la línea fechado el 31 de julio de 2019.
El Patrimonio Neto del Nación no progresó de la misma manera que el tipo de cambio, por lo que igual calificación que merecía la empresa por su performance de u$s 300.- M, excedía la capacidad prestable de la Institución, en ese momento por aproximadamente u$s 30.- M. Cabe aclarar que los balances que sirven a estos cálculos son en pesos y en determinados casos sin reexpresión por inflación.
Brete difícil, si los hay. Vicentín sumaba frentes con escaso margen de maniobra. Imposibilitados de cancelar el exceso por encontrarse en plena campaña de soja su principal fuente de ingresos y con requerimientos de capital de trabajo permanentes.
En mayo de 2018 se hicieron tratativas con Credite Agricole y FMO por un préstamo sindicado a mediano plazo que permitiera reemplazar líneas bilaterales –banco y empresa- que en situaciones de inestabilidad política o económica suelen retirarse muy rápidamente.
El Due dilligence de ambas entidades se realizó en dos etapas, entre junio y diciembre de 2018, y la facilidad se firmó y desembolsó en mayo de 2019. Se trataba u$s 150.- M, íntegramente destinados a reponer recursos perdidos durante la tramitación. Lo que en un principio tenía un destino virtuoso, para capacidad industrial, se desvió a atender contingencias de deuda.
La situación política Argentina se enrarecía y se sumaban particularidades del sector financiero internacional que ya venía en retirada desde mediados del 2018.
Comprensivos de las particularidades del caso y con la intención de lograr un encuadramiento paulatino, la línea del BNA comenzó a trabajar alternativas reglamentarias para encuadrar la calificación dentro de la norma sin cancelaciones bruscas.
Poniendo en perspectiva la línea de tiempo hay que entender que la consideración se aprueba entre marzo y julio de cada año, y rige para el siguiente. Se hace en dólares, dado que se trata de prefinanciaciones de exportaciones. El patrimonio neto del BNA se mide en pesos, y no siempre sigue la evolución del dólar.
El segundo trimestre del año 2018 el tipo de cambio, dijimos, estaba a $ 21.- poniendo la línea a $ 6.300.- M. Un trimestre más tarde la cifra asciende a $ 9.000.- M por el salto del dólar a $ 30.- y las ventas de la compañía habían crecido u$s 196.- M en igual lapso. El primer trimestre del 2019 con el dólar a $ 40.- la cifra suma $ 3.000.- M más, es decir se acrecienta a $ 12.000.- M. Con la devaluación de las PASO y el dólar a $ 62.- aquéllos $ 6.300.- M llegan a $ 18.000.- M.
La línea estaba vencida y las operaciones no se podían cancelar y volver a tomar. De manera que, sin afectar la liquidez de la firma y evitando que ésta se viera impedida por situaciones de incumplimiento, las cobranzas de exportación pasaban por la cuenta del BNA y no se aplicaban a cancelaciones, sino que se retornaban a la operatoria comercial.
El BNA permitió que Vicentín vendiera los dólares y con ello pagase a sus proveedores de materias primas. Con la intervención del Banco Central se determinó como alternativa viable que Vicentín contratara un seguro COFACE sobre las cobranzas de exportaciones cedidas al BNA, de manera tal que al ser garantizado el margen pasaba a encuadrar dentro de los límites y las reglas.
COFACE, Compagnie Française d’Assurance pour le Commerce Extérieur, es una aseguradora de crédito multinacional. Ofrece a las empresas soluciones contra el riesgo de impago de sus clientes, tanto en el mercado doméstico como en exportación. Su oferta comercial es muy específica y afinada, llegando a servicios de información comercial y Bonding.
El grupo COFACE tiene la más alta reputación de parte de exigentes calificadoras mundiales. Opera en 100 países. Analiza, clasifica y emite evaluaciones de Riesgo País trimestralmente en 192 naciones, basándose en su conocimiento del comportamiento de pago de las empresas y en la experiencia de sus analistas de riesgos, desde la década del 40.
Este recaudo es central, porque da cuenta de la transparencia y el cumplimiento de las formalidades de parte del banco acreedor y de las autoridades. En tal sentido, exime de mayores comentarios por la correcta actuación, ajustados a protocolos, frente a denuncias penales que achacan a Guido Sandleris, por entonces presidente del BCRA y al titular del Banco Nación, Javier González Fraga.
A mediados de septiembre, comenzaron a trabajar funcionarios de línea del BNA para definir el tenor y los requisitos de la garantía necesaria, como así también las características del endoso de la póliza que Vicentín debía hacer en favor del BNA, con la amplia colaboración de los funcionarios de la aceitera.
Tocó en tiempo real, y como dijimos para esta altura de los acontecimientos, el resultado de las PASO con el nuevo salto devaluatorio empezaba un trance difícil.
La relación técnica se volvía insostenible por el crecimiento del numerador de la ecuación y el deterioro del denominador -Patrimonio Neto del BNA- provocado por la devaluación y reperfilamiento de la deuda pública, entre otros.
La compleja amenaza de facto de que el BNA tomara las divisas de las exportaciones de Vicentín para cancelar el débito estaba latente. En cumplimiento a lo acordado, la compañía continuó pasando los fondos por cuentas de BNA, cancelando normalmente sus vencimientos mientras tuvo línea vigente. Incluso, cuando la gerencia del BNA autorizó la retoma se cancelaron u$s 105.- M de préstamos vencidos en noviembre 2019.
Para entonces se presentó un plan de pagos a lo largo del año 2021 del exceso de línea sobre la RPC solicitando el envío de valuadores del BNA a las plantas de etanol de Avellaneda y crushing de Ricardone, que lo hicieron durante noviembre de 2019. Esta petición quedó formalmente aceptada el 4 de diciembre por el BNA vía carta documento, pero no llegó a instrumentarse por el ingreso de Vicentín en un proceso de suspensión y renegociación de sus pagos comerciales. La mecha comenzaba a encenderse.
En paralelo y a mediados de ese año con las perspectivas financieras complicadas y las crecientes dificultades ante los vencimientos, Vicentín trataba alternativas para lograr liquidez con la venta de activos.
La devaluación mencionada, el retiro de los depósitos en dólares de los bancos locales y la presión de los productores por vender su cosecha entregada, frente a las expectativas que el cambio de gobierno generaba sobre un aumento en las retenciones, diezmaron al extremo insostenible la capacidad financiera de la empresa.
Durante la corrida cambiaria y granaria se observa que, desde el 1 de agosto de 2019 hasta el 4 de diciembre del mismo año, los pagos realizados en pesos equivalentes a dólar, superaron ampliamente la media normal histórica.
Al cotejar los cuatrimestres del trienio 2017/19, sobresaliendo en los montos el reflejo de la sequía del 2018, se constata en los Ejercicios que el año 2017 es perfectamente comparable con volúmenes de cosecha similares a otras campañas anteriores.
Otro costo, encubierto y del que se habla poco, son los gastos bancarios, comisiones e intereses que no solo coloca en lucha desigual al espíritu emprendedor: Vicentín pagó la friolera de u$s 500.- M entre los años 2014 y 2019 en concepto de intereses bancarios.
Durante el período post PASO, los pagos a proveedores de materias primas se aceleraron fuertemente totalizando u$s 1.784.- M versus los u$s 1.000.- de ingresos que ocasionaron el ahogo financiero. Esa evidente holgura negativa no podía ser reemplazada por financiamiento adicional, por el estatus de la coyuntura.
El mercado financiero nacional no sólo no podía asistir con extras a la empresa, sino que además se veía en la necesidad de requerir cancelaciones de préstamos, dada la corrida de ahorristas que llevaron a la baja el nivel de depósitos más de un 30 %.
Por el lado de los bancos internacionales, si bien se habían iniciado tratativas para refinanciar vencimientos y solicitar un préstamo adicional, la indefinición política posponía tiempos que la realidad económica no toleraba.
El periodista Luis Gasulla afirma que el kirchnerismo ha hecho bandera en Vicentín con el macrismo y el sector agropecuario. El 4 de marzo de 2021 en su cuenta en una red social, tuiteó: “El escrito de defensa que el actual Directorio del Banco Nación no quiso presentar está firmado y cajoneado en el área de Legales del Banco Nación”.
Agrega en otro: “El fiscal y el juez Federal que tienen a cargo la investigación se negaron a allanar el Banco Nación, ayer 3 de marzo, para secuestrar el escrito de defensa que demuestra que el gobierno anterior hizo lo correcto”.
“El 22 de febrero en reunión especial del Directorio, el Área de legales llevó un proyecto de defensa que demuestra que ni los gerentes, ni el anterior directorio, ni Macri cometieron irregularidades”.
“El actual Directorio NO quiso firmarlo. El 23/2 entonces Banco Nación presentó el escrito pidiendo 60 días de prórroga para defenderse”.
Luego, en una serie, el 8 de marzo, volvió sobre el tema en el mismo medio: “El anterior hilo generó un revuelo interno en el Banco Nación para averiguar por las buenas o por las malas, como diría el Presidente Testigo, quiénes eran mis fuentes de información.
“Empezaron a gestarse maniobras oscuras para sostener la imputación contra @MauricioMacri El actual Directorio tuvo que recurrir al oscuro Marcelo Costa, síndico militante, para dejar sin efecto auditoría propia.
“Al día siguiente el Banco Nación pidió 60 días de prórroga para fabricar pruebas contra Macri y el ex Directorio del banco. El objetivo es claro: Vicentín se volvió un símbolo de Cristina. Expresa lo que es la venganza, el doble discurso y una causa judicial armada. Atentos…”, cerraba el hilo en la red del pajarito.
En su blog, escribe: “Los síndicos presentaron un informe de lo que pasó en Vicentín. Los argumentos del vaciamiento esgrimidos por el presidente Alberto Fernández eran erróneos. O se equivocó o mintió. Su intervención no evitó el desenlace y fue resistida por la ciudadanía santafecina.
“La cesación de pagos que derivó en el Concurso no se produjo por un vaciamiento orquestado por empresarios inescrupulosos y la complicidad del gobierno de Mauricio Macri. Lo que sucedió, tal como informamos hace 30 días. fue un combo explosivo entre cambios en las operatorias del Banco Nación, la devaluación Albertista post PASO 2019, el clima, el peso de la deuda en el balance y las corridas de los productores por el regreso del Kirchnerismo al poder, entre las razones más evidentes.
“En el directorio del Banco Nación se pusieron muy nerviosos cuando este periodista publicó información reservada sobre la situación de Vicentín. Querían presentar un informe para presionar a la justicia en el que se indicaba que los responsables de lo sucedido eran los directivos comandados por Javier González Fraga. Nada más alejado de la verdad”.
Evidentemente, los bancos conocían perfectamente el estado de situación financiera de Vicentín porque tenían la información y convivían con la situación a diario.
Así, se quita el velo a un tema crucial del que se sabe poco, habla tanto y lastima mucho faltando a verdades desbordadas por intereses. Más allá de la corrección en la actuación de las formas, ajustadas a prácticas leales de mercado y el entendible sentido común de respuesta humana y empresaria inmersa en esos frentes se exhiben lógicas acordes. Nadie con decencia operaría de otro modo.
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]]>La entrada Los productores de arándanos de Tucumán alertan que por los altos costos de logística tienen serios problemas para poder exportar se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Hace dos años que no vuelan aviones. Es bastante penosa la situación pero no hay forma de hacer viable esta operación. Las tarifas aéreas subieron muchísimo y no podemos competir con esos precios”, dijo a Bichos de Campo Francisco Estrada, titular de la Asociación de Productores de Arándanos de Tucumán.
Las obras para poder exportar arándanos vía aérea fueron inauguradas por Macri en octubre de 2016, aunque a rigor de verdad el proyecto habían comenzado un poco antes con una serie de depósitos de frío. Más allá de los gobiernos que ameriten la cucarda, la ampliación de la pista, un nuevo balizamiento y mejoras en la terminal de carga permitió que comenzaran a realizarse vuelos con destino a Perú, Brasil y Chile, además de los destinos nacionales, lo que redujo mucho los costos de los productores que hasta ese momento debían ir por tierra a Ezeiza.
Ahora, en cambio, la cantidad de vuelos a disminuido considerablemente, siendo solo tres o cuatro por día a destinos nacionales.
¿Y por qué se habla de altos costos? Porque de pagar 1.80 dólares por kilo de arándano exportado, actualmente las tarifas superan los 3 dólares según el destino.
“A eso hay que sumarle el costo de producción, la mano de obra para cosechar y empacar, los embalajes y los impuestos. Es inviable para pequeños y grandes productores”, afirmó Estrada.

Eso ha llevado a que muchos opten por enviar sus cargas por barco, como forma de sacar volumen de fruta del país. Para los productores esta tampoco es una solución definitiva ya que no toda la mercadería puede resistir un viaje de al menos 30 días en un contenedor. Y, por supuesto, a eso hay que sumarle la tan mencionada escasez mundial de contenedores.
“En el mundo se ha desordenado muchísimo todo lo que es stocks de contenedores vacíos y llenos, y eso hizo que las tarifas de barco también duplicaran su valor. Hay muchos arándanos que se quedan en Argentina porque no tienen forma de llegar a los mercados de manera rápida. Es fruta que podría llegar a los mercados por vía aérea”, sostuvo Estrada.
Chile, por estar muy volcado a la agroexportación de frutas, es uno de los países de la región que mantiene stocks de contenedores, y es uno de los destinos elegidos por los productores arandaneros que tienen producciones con calidades suficientemente altas como para soportar un viaje tan largo. Quienes no pueden asegurar la durabilidad de la fruta, en cambio, eligen volcar su producción a la industria.

Recordemos que Argentina exporta entre el 60% y el 70% de sus arándanos a Estados Unidos –lo que hace a Chile un país atractivo desde el cual salir con la carga-, y divide el resto entre países de Europa, Israel y Canadá. Inglaterra era uno de los destinos clave pero en los últimos años la presión de Sudáfrica quitó a nuestro país de la carrera.
-¿Hemos tenido a nivel nacional problemas para cumplir con los contratos de venta por los problemas para enviar las carga?- le preguntamos a Estrada.
-En nuestro mundo no hay contratos tan rígidos como para no poder cumplir. El mayor problema pasa porque nosotros tenemos mercados de frescos y a veces no podés exportar cierta cantidad porque no te da la calidad para meter todo por barco y que llegue fresco. Entonces te vas metiendo en otros mercados menos atractivos como es el mercado industrial de los congelados.
-¿Cómo podría resolverse esta situación en la que se encuentra el sector?
-Abriendo el país al mundo como era hace unos años, estando conectados, con más líneas aéreas y sin correrlas del país. Hay que aumentar el menú de oferta de acciones logísticas. Cuando vos restringís la oferta los precios se van a las nubes, hay monopolios, etc.
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]]>La entrada Martín Tetaz dice que las retenciones son un “pésimo impuesto” y promueve un debate para reemplazarlas por otra cosa: ¿Será por un impuesto a la tierra libre de mejoras? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Mirá la nota completa a Martín Tetaz:
Cuando recién asumía Alberto Fernández la presidencia en 2019 y mientras se anticipaba una suba de retenciones a la soja que finalmente se produjo (hoy ese cultivo tributa el máximo de 33%), Tetaz escribió: “El impuesto a la tierra es el mejor impuesto para captar la renta agraria. Lo ideal es eliminar retenciones, que son un pésimo impuesto, reemplazándolas por impuesto inmobiliario rural, con mínimo no imponible y alícuota por hectárea, no por campo (permitiendo deducir mejoras)”. Ahora esa posición recibió críticas desde varios frentes, incluyendo muchos productores agropecuarios.
El impuesto a la tierra es el mejor impuesto para captar la renta agraria. Lo ideal es eliminar retenciones, que son un pésimo impuesto, reemplazándolas por impuesto inmobiliario rural, con mínimo no imponible y alícuota por hectárea, no por campo (permitiendo deducir mejoras)
— Martin Tetaz (@martintetaz) December 26, 2019
Lo real es que las retenciones siguen estando y son muy pocos los políticos, entre ellos Tetaz, que promueve un sano debate sobre cuál sería la mejor forma de reemplazarlas.
-La Ley de Emergencia que estableció topes para las retenciones (del 33% para la soja y 15% para el resto de los granos) está por vencer en diciembre y no se sabe cómo sigue la película. Vos seguramente serás diputado para esa época ¿Qué pensás de las retenciones?
-Si tratan de renovar esa ley vamos a oponernos porque no hay que darle ningún atributo de excepcionalidad al Ejecutivo. Fijate que, con buen tino, en la constitución del ´53 Alberdi le sacó al Ejecutivo la facultad de poner impuestos, de emitir deuda y de emitir moneda y se las dio al Congreso para justamente acotar al presidencialismo y lo que ocasionaba en ese momento el totalitarismo de Rosas. Entonces vamos a tratar de volver a ese esquema y que sea el Congreso el que discuta esto y no leyes de excepción de un presidente. Y en cuanto a las retenciones, siempre dije que son un pésimo impuesto por donde las mires.
-¿Por qué son un pésimo impuesto las retenciones?
En primer lugar, porque al ser la retención un impuesto sobre el Bruto y no sobre la Ganancia, reduce la superficie sembrada porque hay mucha superficie que no tiene prácticamente rentabilidad más allá del normal beneficio, y por tanto esa superficie, cuando te quedas con una porción del bruto, ya no son rentables y se van. Entonces, el primer efecto de las retenciones es que sacan de la cancha un montón de parcelas marginales que no entran al proceso productivo.

-O sea que las retenciones limitan la superficie agrícola a la tierra excepcionalmente productiva, porque como le sacás un trozo grande del margen bruto ya tenés que ser mucho mas competitivo para ser eficiente y rentable…
-Exacto, es como un lastre. Vos tenes una carrera de autos y es como que a un auto le metas un lastre y por ende arranque con desventaja. O como el handicap en el golf, arranca de atrás. Entonces vos tenes que recuperar el terreno perdido y el que no tenga esa ventaja de handicap queda fuera de campeonato. Entonces un problema es ese, y el segundo problema menos conocido y que mucha gente no sabe es que las retenciones además afectan negativamente la inversión, incluso en superficies donde da la cuenta para sembrar, pero de todos modos hay que tomar decisiones acerca de cuál paquete tecnológico tomar y qué tipo de mejoras hacer. Toda la decisión de tu paquete de inversión se reduce porque la retención te está cobrando un impuesto sobre el bruto, no sobre la rentabilidad y entonces afecta la tasa de retorno de la inversión.
Hasta acá tenes dos problemas: te reduce directamente la superficie a sembrar y te reduce el paquete tecnológico sobre lo que te queda remanente, con lo cual hace que el nivel de producción sea más bajo. Hay un tercer problema: las retenciones no se coparticipan y la Constitución Nacional es muy clara cuando dice que ´los recursos naturales son de las provincias’. Pero las retenciones se chorean la base imponible.
-Bueno, es más o menos lo que dijo hace poco Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba, cuando sostuvo que este año de la provincia se irían 2700 millones de dólares y que no volverán
-Mi argumento es que una de las tres grandes reformas que debe tener la Argentina es que no tiene que haber impuestos sobre la producción, ni sobre el trabajo, ni sobre las exportaciones. Y te sumo otro punto sobre las retenciones: son un contrasentido en un país que no tiene dólares. Las retenciones tienen el efecto de generar menos producción y por lo tanto menos exportaciones, con lo cual hacen que el tipo de cambio real de la Argentina tenga que ser un poco más alto, lo que a su vez quiere decir salarios más bajos para toda la población, y este es un resultado que tampoco se comenta mucho. Por eso en el debate que se dio en 2019 yo dije ´muchachos, en vez de poner retenciones, algo mejor es el impuesto a la tierra libre de mejoras´. Este es un debate de finanzas públicas de la facultad que tiene muchos años, no es que se me ocurrió a mi.
Pero el debate sirve tambien para mostrar lo que está en juego en estas elecciones. Concretamente, los diputados de Milei y Espert van a acompañarnos si proponemos cambiar las retenciones por un impuesto a la tierra, o van a votar en contra, siendo funcionales a los K?
— Martin Tetaz (@martintetaz) September 25, 2021
-¿En qué consiste este impuesto a la tierra libre de mejoras?
-Bueno, hay mil maneras de calcularlo y por eso hay varias críticas que se le pueden hacer a este impuesto, pero para determinar cuál es la tierra libre de mejoras, la respuesta corta sería a través de un análisis econométrico, es decir con una regresión de precios de la tierra, y ahí lo que te fijas es qué contribución o mejoras pueden darse, por ejemplo, algunas hechas por el propio Estado, que la tierra esté mejor conectada respecto de algún puerto o ya sea porque tenés rutas o infraestructura; otra es hecha por el productor, es decir, cuando vos compras tierras marginales que van a ser desmalezadas y ves el precio de esas tierras antes y después del proceso de mejora.
Metodológicamente hay varias maneras de hacerlo y es cierto que ninguna es perfecta. Un punto en contra de la propuesta que hago es que alguien puede decirme ´bueno pero es muy difícil ver cuánto es mejor y cuánto es realmente, y cuánto aportó el capitalista a lo largo de los años´, pero en líneas generales hay una tendencia que tiene que ver con los precios del mercado de la tierra que son los que reúnen mejor información y captan bastante bien el concepto de renta de la tierra libre de mejoras.

-Seguramente haya que incorporar conceptos ambientales para definir este impuesto… ¿Este tributo especial quedaría a cabeza del propietario de la tierra?
-En Diputados nosotros solo podríamos eliminar las retenciones, pero no podemos imponer ningún impuesto que les corresponde a las provincias, y este impuesto a la tierra les corresponde a ellas y de hecho existe: es el Inmobiliario Rural. Lo que pasa es que está pésimamente diseñado y habría que pensarlo mejor, pero ese es otro debate.
El primer debate, en mi rol, es no votar ningún aumento de retenciones. Si le sacamos la base imponible a la Nación luego eso libera la base imponible para que las provincias puedan establecer el impuesto a la tierra libre de mejoras del cual estamos hablando. Y ahí vendrá otra ventaja de este esquema y es que ahora cada provincia va a tener que pagar el costo político de ponerle un impuesto a los productores, que en realidad termina recayendo en el dueño de la tierra.
-Vos estás pensando una alternativa superadora a las retenciones que son un impuesto criticado pro todos. Pero cualquier posibilidad de discusión despierta también una reacción muy dura de parte de algunos sectores del agro. ¿Cómo se explica?
-Yo los entiendo perfecto (a los productores), porque además son uno de mis principales clientes; la gente está harta del sistema impositivo. Sin embargo, la diferencia del impuesto a la tierra de las retenciones es que no afecta la superficie sembrada ni las inversiones en el margen porque es independiente del proceso productivo que vos hagas. Entonces dado que tiene esos dos beneficios el resultado es que la actividad productiva es mucho mayor con el esquema del impuesto a la tierra y entonces la tasa efectiva que vos terminas pagando de impuestos es más baja que con el esquema de retenciones. A su vez el Estado recauda la misma cantidad de dinero o incluso más con una tasa impositiva mucho más baja en el esquema de impuesto a la tierra, porque tenés más producción e inversión. Lo que pasa es que muchos productores tienen el temor de que impongan ambos impuestos y se los perjudique.

-Claro, y además cualquier reforma de estas debería venir atada a controles sobre Ingresos Brutos, que podrían terminar jugando el papel distorsivo de las retenciones también
-No puede haber impuesto a los Ingresos Brutos para la actividad productiva, pero hay que dar los debates de a uno. El sistema impositivo argentino como regla general está muy mal diseñado. Entonces nosotros tenemos una presión tributaria altísima y de malos impuestos. Eso destruye muchísimo a la actividad productiva. El otro día, algunos libertarios me corrían por aquel tuit. Por supuesto que todos queremos bajar los impuestos pero quedarnos con 0 impuestos es una situación inviable con el gasto público que tiene la Argentina, el cual tendrá que ir bajando paulatinamente. Entonces la discusión que estoy abriendo yo es: ´Dado que tenemos que recaudar esta cantidad de plata, hagamos rompiendo lo menos posible la economía´.
-Hay productores más puristas que proponen eliminar retenciones y donde Ganancias sea el impuesto en esta etapa de crisis ¿Es posible pensar en ese escenario?
-No está mal y hasta me parece mejor Ganancias que retenciones. Pero Ganancias sí tiene un problema de desincentivo de la inversión, porque si yo voy a invertir y vos me cobrás una tercera parte de esa inversión, también devolveme una tercera parte de la inversión que hago. Para que ese esquema funcione bien el impuesto debería permitirme deducir completamente todas las inversiones que estoy haciendo y eso ya es un poco más complejo. Entonces el impuesto a la tierra es superior sobre Ganancias porque no desincentiva las inversiones.
Por este tema, Tetaz también cruzó opiniones sobre impuestos y retenciones con el liberal Javier Milei, también candidato a diputado por la Ciudad de Buenos Aires, quien le respondió cerrando con un ´Viva la Libertad Carajo (VLLC)´: “A este tipo de cosas pretenden llamar ‘Liberalismo’ en Juntos por el Cambio. No hay impuesto neutro. Le rompe el bolsillo al que lo paga. Rothbard señalaba que lo que cuenta a final del día es el monto de impuestos. Cambiarlos para mantener el monto mantiene la opresión. VLLC!!!”.
Afilado, Tetaz entonces chicaneó a Milei: “Quiero cambiar un impuesto distorsivo (retenciones) por uno neutro (tierra libre de mejoras). ¿Lo vas a apoyar o vas a ser funcional al kirchnerismo y mantener las retenciones?”.
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]]>La entrada Va ca… yendo gente al baile: Parece que Cristina será bien recibida en el geriátrico de las vacas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La “vaca viva”, que muchos utilizan como sinónimo de bioeconomía, o la economía a partir de recursos naturales renovables (los del agro, claro), está siendo sopapeada por todos lados. Vaca mala, yo te ordeño más de lo que vos me podés dar, aunque te debilites demasiado., al punto de la inanición Yo líder popular, hago con los productores lo que se me plazca.
En el acto de cierre de campaña, Cristina Kirchner, la vicepresidenta, defendió la implementación de los cupos a la exportación, una postal repetitiva de viejas fórmulas que aplicaron los gobierno de ella y él, su marido Néstor, entre 2003 y 2015. Defendió poner un cepo tanto como defiende las retenciones, un impuesto absurdo -por dañino- para los países parecidos a la Argentina.
Disfruta Cristina con los cepos, tanto como disfruta de pelear con cuatro maltrechos dirigentes rurales de la Mesa de Enlace. Cristina se siente fuerte cacheteando a los que producen y a sus pobres dirigencias. Insultando. Prohibiendo.
Cristina es líder en tanto somete a los demás. No cuando los hace crecer.
“Dicen que en realidad las vacas que se iban para afuera eran todas vacas viejas. Entonces en el campo tenemos un geriátrico en lugar de producción vacuna”, afirma la ex presidenta en el cierre de la campaña electoral, mostrando una vez más una enorme ignorancia. Habló con la autosuficiencia de los que están acostumbrados a que todos aplaudan sus ocurrencias. Que triste es pensar que desde hace años Cristina casi que no escucha críticas honestas. ¡Callate pelotudo! Solo loas vacías surgen de los suyos.

Nadie va a atribuir la fortísima derrota electoral de Cristina, y de su ex crítico tenaz devenido a presidente, Alberto Fernández, al cepo a la carne vacuna. Ni a las retenciones. Ni al desprecio por quienes producen. Es mucho más grande el arco del rechazo que se expresó en estas elecciones PASO, donde el oficialismo parecía tener que conformarse con un 30% de los votos a nivel nacional, y entonces cosechaba un 70% del rechazo del electorado. Es mucha la bronca. Bufan los productores, bufan las familias, bufan los jóvenes, bufan los viejos que se acuerdan que la Argentina era distinta -aunque siempre problemática- antes de Cristina.
Ese 30% de votos -orgulloso pese a todo frente al 70% de aversión- no es otra cosa que el volumen de adhesión habitual que se considera la base del kirchnerismo. Y es generoso, sabiendo que dos de cada tres que conforman esa base lo hacen por intereses utilitarios, ejecutivos o legisladores, empleados serviles de la política. Cristina los contrató -gobernadores inclusive- durante muchos años. Pero sin vacas muertas y con las vacas vivas sometidas por ellos mismos, sin dinero, la indocilidad y traición parecen estar a la vuelta de la esquina. Hay muchos que dicen que el kirchnerismo no es posible sin plata.
Los resultados de la contienda electoral (solo una previa del 14 de noviembre) muestras resultados catastróficos: El kirchnerismo (y sus rastreras variaciones massistas, albertistas, sindicalistas, comunistas y hasta peronistas) pierde en Jujuy, en Salta, en Chaco, en Corrientes, Misiones, Entre Ríos, en La Pampa, en Córdoba, en San Luis, en Mendoza, en Tierra del Fuego, en Chubut, en la ciudad de Buenos Aires, y en la provincia de Buenos Aires.
Hasta en Santa Cruz perdía Cristina. Y Máximo. Y Alicia Kirchner.

¿Habla Cristina? ¿No habla Cristina? A la mayoría que no la votó, o mejor dicho a la mayoría que la rechazó con su voto, la verdad es que si habla o si no habla ya le importa demasiado poco. Macri aprovecha el triunfo sonoro de la oposición y sí habla, se le monta encima a la indignación de la gente: Dice que “hoy empieza el final del populismo”, como si no hubiera gobernado cuatro años y no haya sido responsable del regreso de Cristina y de los suyos. Hoy empieza el final del populismo por segunda vez, afirma quien fracasó en la primera.
Macri no importa. Solo molesta su nula capacidad de autocrítica. Se chocará con mil paredes, pero la gran derrota es ahora la de Cristina.
Las vacas viejas, o conserva, o manufactura, tan despreciadas ellas por quienes no las crían ni las conocen, están demostrando ser mucho más generosas que los políticos que nos gobiernan.
“Va…cayendo gente al baile”, dicen esas queridas vacas que ya han servido a la patria porque han sido bien servidas (¿Cristina podrá entender esta redundancia?).
Invitan las vacas viejas a Cristina a retirarse doméstica a su gran geriátrico, que es amable con quienes ya están de vuelta, como ellas. Crucemos los dedos porque esta vez, por fin y para siempre, sea así.
Cristina ha demostrado a través de los daños que puede ser muy dañina para quienes solo producen. Y para sus vacas.
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]]>La entrada “Han desprestigiado a la polenta, poniéndola en medio de una contienda política”, asegura Pablo Campodónico de la Cámara de Industriales de Maíz se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La polenta se transformó así en un descalificativo, empleado por la oposición, para intentar comunicar el impacto social generado por la política económica de Alberto Fernández. Pero Pablo Campodónico, presidente de la Cámara de Industriales de Maíz por Molienda Seca, una entidad que tiene 25 años de vida, cree que el alimento no debería quedar en medio de la contienda política.
“Han desprestigiado a la polenta poniéndola en medio de una contienda política, figurándola como un producto para gente de bajos recursos, pero en realidad es un alimento con suficiente proteína, no como para poder reemplazar a la carne pero sí es importante fuente de nutrientes”, aseguró Campodónico.

“En el mundo se está intentando recuperar el valor de la polenta y lamentablemente acá la desprestigian. En países como Italia la revalorizan en su cocina, pero en Argentina la subestiman”, señaló a Bichos de Campo.
“No estoy de un lado ni del otro de la política pero se dijo polenta como podría haberse dicho fideos o arroz, cuando no es así. Se utiliza como argumento que la polenta es el producto más básico de la alimentación”, agregó el empresario, quien también es revisor de cuentas en la Asociación Maíz y Sorgo (Maizar).
¿Por qué no deberíamos subestimar a la polenta? – preguntamos.
“Es una buena fuente de fibra y proteína, contiene vitamina A, no contiene gluten, es rica en carbohidratos complejos, tiene minerales esenciales y es baja en grasa”, remarcó Campodónico, cuyo apellido arrastra una historia dentro de la molinería, no sólo de maíz, sino también de trigo.

Molino Campodónico fue fundado por su bisabuelo en 1888 y hoy está dirigido por Pablo y sus primos, todos ellos cuarta generación. La empresa familiar está ubicada en La Plata, donde muelen harina de trigo, aunque también tienen un molino en Tandil donde hacen molienda seca de maíz en el parque industrial de esa ciudad bonaerense y uno de los alimentos que elaboran es, precisamente, polenta.
“Recién hace un par de meses nuestra empresa está dedicada al consumo masivo. Nuestro mercado son las industrias, tanto las que hacen los cereales de desayuno como las que hacen grits cerveceros o para extrusados”, comentó Campodónico. Recientemente montaron además una extrusora para hacer snacks de maíz tipo “chizitos”
“La polenta, al igual que la sémola y determinados trozos para elaboración de copos para desayuno (corn flakes), es parte del proceso conocido como molienda seca de maíz, donde le sacamos el germen y entonces nos queda la parte vítrea o la corona del grano”, resaltó. Diferente es el caso de la molienda húmeda de maíz, la cual se utiliza para producir, entre otros productos, endulzantes calóricos, almidones, jarabes de maíz de alta fructosa, gluten meal y gluten feed.
En referencia a la molienda seca, Campodónico especificó que ”con una granulometría de lo más gruesa, mayor a 8 milímetros, obtenemos el producto para que entre a la industria de cereales de desayuno, y a medida que se va afinando, se obtienen otras porciones que pueden ir a extrusión, a cervecerías o como producto ya terminado estilo polenta o polenta rápida, dependiendo de la granulometría, dado que si es más fina, será polenta de cocción más rápida, y si es mas gruesa será de cocción más lenta”.
En cuanto al consumo de polenta en el mercado argentino, no hay datos oficiales al respecto, pero se trata, al igual que los fideos elaborados con harina común, de los alimentos que mayores incrementos de ventas registran en los períodos de crisis económica porque “rinden” mucho en la cena familiar.
Campodónico también se refirió a otro producto derivado de la molienda seca del maíz que otrora supo ganar mercados como África y que hoy perdió por la falta de competitividad de la Argentina: se trata de la fubá. “Los africanos la consumen porque en muchas regiones es la única base de proteína que pueden consumir para reemplazar a la carne”, indicó.

“El destino para la fubá suele ser algo muy pequeño dentro de la gran variedad de productos que se hacen en la molienda. Argentina lo exportaba a África, fundamentalmente a Angola y Congo, pero lamentablemente nos sacaron ese lugar de exportación otros países, como Brasil y Turquía, que también tienen una molienda muy importante de maíz; perdimos el mercado por costos de exportación”, se lamentó.
En efecto, Campodónico comentó que “con Brasil la diferencia al exportar es muy importante, porque los costos extras que se pagan en la Argentina por la exportación de harina de maíz con respecto a ese país son de unos 60 u$s/tonelada”. A la fubá que ya no se puede exportar se la fue adaptando para consumo interno y hoy se la usa para hacer un tipo de extrusado a partir del cual se producen diferentes snacks.
De todos modos, el sector cuenta con una elevada capacidad ociosa porque, si bien realizó importantes inversiones para poder exportar, en la actualidad esa posibilidad está limitada por la elevada carga tributaria y el “cepo cambiario”.
“La capacidad instalada es del doble de lo que se produce en la actualidad. Los molinos podrían duplicar lo que se produce en la actualidad, ya sea para polenta como harina para exportar a África”, explicó Campodónico.
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]]>La entrada Basterra: “Macri representó al porteño que despreció al interior y esto esperamos que en la Argentina no se vuelva a repetir” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Estamos construyendo una política federal para poder incrementar la producción de carne y poder resolver de una manera más comprensiva el equilibrio que demanda poder aprovechar la oportunidad de generación de divisas en el comercio exterior, pero también garantizar el consumo en nuestro país”, apuntó el funcionario durante una charla en línea ofrecida anoche en un evento organizado por el Instituto Independencia.
“Bajo ningún aspecto podemos aceptar que se nos ubique en una posición anti-campo, contraria a la producción agropecuaria”, afirmó Basterra, para luego agregar que “nuestro ministerio enfrenta esa tensión que existe entre la generación de divisas para pagar la fiesta macrista” y “la necesidad de nuestra población de acceder a alimentos en cantidad y calidad suficiente de manera accesible”.
Según el funcionario, “todos los ministerios” nacionales están enfrentando “este desafío, que es generar divisas necesarias para el desarrollo, pero no a costa de que nuestra población no acceda a los alimentos”.
“Hemos tomado medidas que pueden parecer para algunos contrarias a la producción agropecuaria, como el cierre a las exportaciones de maíz (a fines del año pasado), pero lo que hicimos en ese momento fue decir paremos la pelota y discutamos cómo hacer que nuestros productores de huevo, de pollo, de cerdos dispongan de maíz porque no había maíz”.
Basterra dijo que “eso habilitó la constitución no sólo de la mesa del maíz, sino de la mesa del trigo. Y en dos días se resolvió el tema; al tercer día me entregaron un acta, que fue un viernes, y el día lunes se abrió (la exportación de maíz). ¿Qué titularon los diarios? ‘Marcha atrás del gobierno’ y no ‘Una exitosa gestión del presidente (Alberto) Fernández que logró que la oferta y la demanda se encuentren”.
El ministro dijo que en el marco de los acuerdos también debe incluirse el fideicomiso aceitero para garantizar la venta del aceite de girasol a precios accesibles en el mercado interno.
En cuanto a la suspensión temporaria de las exportaciones de carne bovina, Basterra dijo que “acá no se trata de que el que pierda sea el productor, sino de que todos hagan un esfuerzo: el comercializador, el frigorífico, el supermercado y obviamente también los productores. Pero no puede caer –sin duda– todo el esfuerzo sobre los productores. Y es por eso que optamos por la búsqueda de acuerdos y cuando tiene que actuar, actúa, como lo estamos haciendo ahora”.
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]]>La entrada Todas las mentiras de Alberto para justificar el cierre de exportaciones de carne, resumidas en una sola frase se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En esa sola frase, que intenta resumir varios años de historia ganadera y trata de instalar las supuestas diferencias entre el gobierno de Mauricio Macri (2015/19) y el que él mismo conduce, el presidente Alberto Fernández incluyó varias mentiras o datos errados.
Entrevistado en Radio 10, Fernández dijo que la política de apertura exportadora establecida por Macri ni bien asumió a fines de 2015 había provocado una caída de los diferentes indicadores ganaderos, lo cual es realmente falso. El Presidente habló de la faena, de la producción de carne, del peso promedio de faena y del stock ganadero.
Lo desmienten al presidente la estadística consolidada del propio Ministerio de Agricultura y del Senasa.

¿Cuál es el sentido de alterar los datos oficiales? Construir un relato falaz según el cual cuando el gobierno de Macri desmanteló las barreras a la exportación de carne vacuna (hasta fin de 2015 había retenciones del 15% que luego se eliminaron, y cada embarque que salía debía tramitar un complejo ROE o permiso de exportación, también derogados), hubo un retroceso de los principales indicadores ganaderos.
Es falso eso. Lo dicen las estadísticas.
La verdad que la política pro exportadora de Cambiemos provocó una mejoría de los indicadores de ese negocio, salvo en un par de casos. Un ejemplo es que en ese lapso cayó fuerte el consumo promedio de carne vacuna, de 58 kilos anuales a poco más de 51 kilos (hoy está en 45 kilos). La explicación fue que la exportación se elevó de magras 198 mil toneladas en 2015 a 845mil toneladas cuatro años después. Se fue más carne afuera, pero eso significó que las divisas del sector saltaran de 860 millones de dólares a 3.108 millones.
Tratando de chicanear a Macri, Alberto enfatizó que lo único que creció en ese periodo fue “el precio de la carne, que pasó de 250 a cerca de 800 pesos el kilo de asado para tomar un ejemplo”.
Eso es cierto, Alberto: subió mucho la carne, sobre todo después de la gran devaluación del pesos, sucedida en medio del proceso electoral que lo colocó a él en el gobierno. En la próxima nota habría que comparar esa suba con la de otro conjunto de bienes de la economía, que aumentaron eso mismo o quizás más todavía.
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]]>La entrada ¿Qué dice el libro de Macri sobre el agro argentino? Acá te lo contamos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En los primeros días de mi mandato tomé dos decisiones económicas importantes: eliminamos las retenciones a las exportaciones de trigo, maíz y de las economías regionales y, unos días más tarde, liberamos el cepo cambiario instaurado en 2011. Las dos habían sido promesas centrales de mi campaña”, señala Macri en el libro, el cual fue redactado con la ayuda de Pablo Avelluto y Hernán Iglesias Illa.
“El cepo lo liberamos un martes, después de haber llegado al gobierno el viernes anterior. Y a partir de ese día la Argentina tuvo algo que casi nunca había tenido en las décadas anteriores: un tipo de cambio único y flotante sin (o con muy poca) intervención del Banco Central, como tienen casi todos los países del mundo. En la situación en la que estábamos —sin reservas en el Banco Central para frenar una eventual corrida del dólar—, fue una audacia. Y un éxito. Habíamos generado tanta confianza entre los argentinos y los inversores que, después de una devaluación inicial del dólar oficial (para que se acercara a donde estaba el blue, que ahora ya no existía), el tipo de cambio se estabilizó y se mantuvo el mismo nivel durante varios meses”.
“Cuatro años después, sin embargo, creo que la liberación del cepo fue demasiado repentina. Tiendo a pensar que la Argentina, que llevaba décadas sin tener una moneda, no estaba lista para flotar. Por más confianza que hubiéramos generado en el corto plazo, todavía estábamos muy lejos como país de alcanzar los acuerdos básicos que permiten sostener el valor de una moneda en el tiempo, principalmente un presupuesto equilibrado aprobado por amplias mayorías en el Congreso. Y todavía estamos lejos de esos acuerdos. Ahora pienso que quizás deberíamos haber liberado el cepo gradualmente, imitando el modelo gradualista que habíamos elegido para la reducción del déficit fiscal. No dudo de la decisión, que era correcta: ningún país tiene cepo. Hicimos lo correcto, aunque no sé si a la velocidad adecuada”.
La devaluación ocurrida en el transcurso de 2016 resultó perjudicial para aquellas actividades con costos dolarizados e ingresos pesificados, como fue el caso de la lechería. Las compañías con deuda dolarizada pudieron afrontar con mayor holgura la transición gracias a los contratos de dólar futuro comprados a precios ridículamente bajos durante el último tramo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, los cuales, gracias a la pronta liberación del cepo cambiario, generaron una gran transferencia de recursos estatales al sector privado, que fue estimada por el Poder Judicial en torno a los 40.000 millones de pesos de ese momento (equivalentes por entonces a unos 2800 millones dólares).
“Una de las decisiones criticadas por los halcones fiscales fue la eliminación de las retenciones al campo. Es cierto que nos costó plata, pero también es cierto que sirvió para volver a poner en funcionamiento al campo, que en los años siguientes nos recompensó, a pesar de una inundación y una sequía de las más importantes en mucho tiempo, con cosechas récord en maíz, trigo y soja y exportaciones récord de carne. Además, era una señal que quería enviar a un sector que había resistido con valentía en los años anteriores y al cual le había prometido bajar las retenciones (las de soja sólo disminuyeron un poco), además de que, otra vez, los países exitosos no castigan a sus exportadores”.
Macri se olvida de mencionar que, además de eliminar los derechos de exportación sobre los cereales, liquidó también las cuotas de exportación de tales productos (ROE), lo que resultó esencial para generar un cambio de expectativas que promovió un crecimiento sustancial del potencial productivo presente en el agro argentino.
En el libro, extrañamente, no se hace referencia a la decisión de implementar un esquema de “retenciones móviles” en septiembre de 2018 a partir de las dificultades económicas presentes por entonces. Tampoco se menciona el hecho de haber implementado en octubre de 2019 una resolución (78/2019) por medio de la cual los exportadores de productos agroindustriales están obligados desde entonces a abonar al menos el 90% del derecho de exportación correspondiente dentro de los cinco días hábiles desde la registración de las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE), lo que implica, en los hechos, que el impuesto debe pagarse por adelantado.
“A partir de febrero (de 2018) se empezó a enrarecer el clima financiero: nos empezó a costar renovar las letras del Tesoro nacional (bonos de corto plazo en dólares) y en el mundo ya estaba el runrún de tensión en los mercados emergentes por las dudas sobre la relación de Trump con China y los aumentos de la tasas de la Reserva Federal. También se empezaba a notar la sequía en el campo y su efecto en la economía: «Sigue sin llover», anoté (en mi cuaderno) una noche a fines de febrero, sin más aclaraciones, porque no eran necesarias”.
La última línea de este párrafo es reveladora porque permite vislumbrar que Macri comprende que las reservas internacionales de la Argentina están básicamente “hechas de agua”, dado que dependen de la suerte climática de cada campaña agrícola. A pesar de eso, unos meses después el entonces presidente incrementaría la presión impositiva sobre el sector con la reinstauración de las retenciones a nivel general

En lo que respecta al sector cárnico, el libro de Macri recuerda que “armamos una mesa con todo el sector y pudimos transparentar una industria acostumbrada a la informalidad. En este camino, sin dudas, ayudó la condena a Alberto Samid, referente de una corporación que se negaba a aceptar reglas parejas para todos. La mayor formalidad y competencia en el sector contribuyó a multiplicar por cuatro las exportaciones de carne, después del derrumbe y las prohibiciones de la etapa kirchnerista”.
Los datos muestran que tanto la producción como las exportaciones de carne vacuna se recuperaron de manera notable durante la gestión de Macri, aunque las difíciles condiciones financieras presentes en los últimos dos años de su mandato, junto con el crecimiento de la faena de vacas a partir del apetito voraz de carne por parte de China, conspiraron para promover una recomposición de las existencias bovinas.
“En cuatro años, abrimos 200 nuevos mercados para la producción y el trabajo argentinos. La lista abarca desde sectores industriales como el de pickups, pasando por las economías regionales cítricos y arándanos, hasta el rubro de carnes bovina, porcina y productos pesqueros. Esto me lleva a uno de los temas que más recorrido en las páginas de este libro: la importancia de dotar del nivel más alto de competitividad posible a nuestra economía.
Completamente cierto. Aunque el libro olvida mencionar que muchas de las aperturas comerciales concedidas por el gobierno chino estuvieron trabadas hasta lograr que Macri aceptase reiniciar las obras de las represas santacruceñas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, las cuales habían sido asignadas por Cristina Fernández de Kirchner a un consorcio integrado por la corporación china Gezhouba Group Company y la UTE conformada por las empresas argentinas Hidrocuyo y Electroingeniería.
“Cuando asumí, los camiones que llegaban con la cosecha a Rosario tenían que realizar una cola de más de dos días en el puerto para dejar su carga. ¿Cómo podía creer alguien que eso fuera un sistema que funcionaba correctamente? ¿Por qué los camioneros iban en patota a quejarse a la oficina del gobierno para protestar por semejante desprecio por su tiempo, por su salario, por su familia, la productividad de su camión? Y no estamos hablando de construir un túnel subfluvial, ¡lo único que hacía falta era un sistema turnos! Bueno, eso hicimos, y bajamos inmediatamente la cola de dos días a seis horas. Otro ejemplo: los productores agropecuarios tenían que hacer 300 kilómetros en promedio todas las semanas para llenar un trámite en el Senasa, la agencia de salud animal, perdiendo tiempo y plata y arriesgando sus vidas en la ruta. Ahora lo pueden hacer desde el celular”.
Macri hace referencia al sistema STOP, implementado a fines de 2018, por medio del cual se asignan cupos para agilizar la descarga de camiones en los puertos de Gran Rosario y de la provincia de Buenos Aires, así como al Documento Único de Tránsito (DUT), un trámite digital que permitió simplificar de manera notable el proceso de transporte de hacienda.
“Lamentablemente, un año después (fines de 2020) Vaca Muerta está en una crisis absoluta. En parte por el derrumbe del precio del petróleo, pero ya desde antes los cambios de reglas, el aumento de las retenciones y el regreso de cepos durísimos al dólar la habían dejado en una situación de espera. Es una pena. Con cuatro años más del ritmo al que veníamos, podríamos haber llegado a exportar en gas y petróleo casi lo mismo que exporta el campo”.
Muy discutible esta última afirmación, incluso considerando solamente las exportaciones de directas de hidrocarburos sin tener en cuenta el balance neto sectorial de divisas.
Por último, un aspecto llamativo es que en el libro no se hace una sola referencia a los referentes y técnicos del agro argentino que contribuyeron a diseñar e implementar la política agropecuaria instrumentada durante su mandato.
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]]>La entrada Santiago del Solar se pregunta: ¿Cuál es la agenda del Consejo Agroindustrial Argentino? se publicó primero en Bichos de Campo.
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Por ahora los logros mas concretos del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) han sido dos: la restitución del diferencial aceitero, que era el monotema hasta la obsesión de la industria oleaginosa durante la administración de Mauricio Macri, y el segundo “logro” fue el retorno del fideicomiso aceitero. Ambos significan transferencia de recursos desde el chacarero a la industria. Las magnitudes van de los 400 a 450 millones de dólares por año para el caso del diferencial y 190 millones de dólares aproximadamente en lo que respecta al fideicomiso. Todos los costos, desde ya, a cargo de la producción.
El próximo paso del CAA parece ser conseguir “desgravar” del Impuesto a las Ganancias algunos insumos. Para poder desgravar por ley de Ganancias un insumo utilizado en el agro, el resto de los otros insumos deben continuar siendo gravados. Pocos pueden ser los elegidos para una distinción tan atractiva. La lista debe ser corta y selecta.
Quienes tengan la capacidad dialéctica de posicionarse asegurando que “este insumo en particular es estratégico para la agricultura” o, mejor dicho, asegurar que “este insumo es más estratégico que otros insumos que venden otros”, van a poder acceder a una posición privilegiada.
Pareciera que en “pole position” estarían los fertilizantes, las semillas, los tractores nacionales y alguna que otra maquinaria agrícola. Habrá que ver a quienes les toca la “varita mágica” y a quienes no. Seguramente es momento de muchas charlas palaciegas y mil promesas de posible reactivación, si es que tal o cual insumo accede al privilegio de la “desgravación”.
Pensar que un plan, proyecto de ley o estrategia productiva que se basa en escoger algunos productos para que tengan un tratamiento impositivo preferencial, es al menos un plan bastante precario y de corto vuelo.
Hoy las limitantes para acceder a tecnologías y poder aumentar las producciones son otras, como el desdoblamiento cambiario, el cierre o cuotificacion de importaciones, los altos aranceles de importación para cosechadoras y tractores, la prohibición de importar maquinaria usada, como así también la silente intervención del mercado de trigo y maíz, o la letal combinación de derechos de exportación con diferencial de tipo de cambio, que hacen que el chacarero argentino acceda al 50% del valor FOB del trigo y maíz y al 40 % del valor FOB de la soja, reduciendo así la capacidad de compra del productor.

Se piensa en este tipo de supuestas soluciones micro, de dudoso impacto, omitiendo por ejemplo la agenda de creación de impuestos que continua a tambor batiente, como lo es la reciente intención de aumentar alícuota del Impuesto a las Ganancias a las empresas, terminar con el “Pacto Fiscal” que disminuía gradualmente Ingresos Brutos en las provincias y la creación del “Impuesto a la Riqueza”. Pareciera que el problema es no saber dimensionar las magnitudes de los problemas. Si no, no se entienden las prioridades.
La imposición de precios máximos no aparece tampoco con la relevancia que esta tiene en la agenda del CAA. Política que descoloca el sistema de precios, que se topa con un dique que no permite capturar los valores que podrían revertir la situación productiva. Tal es el caso de la lechería. El Siglea arrojó para marzo precios de la leche rondando los 24 $/ litro, cuando haciendo la conversión con precios internacionales y tomando el valor del dólar oficial, el precio al productor por capacidad de pago exportación debería ser del orden de 34 $/ litro; los tambos hoy no son rentables, pero capturando esos precios lo serían. Desgravar un insumo de Ganancias nada va a cambiar la ecuación lechera, ya que el problema pasa otro lado. El problema es el no acceso al precio.
Visto esto, pareciera que el CAA busca ser una suma anárquica de pedidos de sectores individuales, sin un objetivo común como cadena agroindustrial. Una suerte de “sálvese quien pueda” institucionalizado, donde los más hábiles tienen las de ganar y todos los sectores agregados tienen las de perder. Lamentablemente, ni siquiera es un juego de suma cero, sino que la sumatoria de prebendas termina achicando la torta y destruyendo la confianza.
Si vamos a pensar en el agro con políticas de Estado de mediano y largo plazo, tenemos que focalizarnos en los temas que sí son relevantes y no en aprovechar la primera “ventanita” para buscar algún beneficio de algún sector que pueda intentar salvarse solo.
A la hora de pensar políticas de largo plazo, la agenda debe ser otra; la de la infraestructura, la apertura comercial, los Tratados de Libre Comercio, bajar la presión tributara, reducir burocracia y no buscar tener las “mejores zapatillas” para que el león se devore al que corre más despacio.
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]]>La entrada Alfredo de Angeli también quiere ceder tierras fiscales a los pequeños productores, pero a través de un instituto técnico que no haga política se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El proyecto es acompañado por otros senadores y responde a un reclamo de vieja data entre los pequeños productores. Hay muchos jóvenes que no tienen tierra para seguir produciendo, así que espero que este Gobierno, que tiene la oportunidad de lograr esa mayor producción que pretende, tome este proyecto de ley para acompañar la idea de que todas las tierras fiscales del país puedan ser concursadas por hijos de pequeños productores”, dijo De Angeli en diálogo con Bichos de Campo.

En su proyecto, De Angeli especificó que dicha institución sea la que establezca las condiciones para quienes deseen participar de una adjudicación, y también, la que fije el valor de las tierras adjudicadas y los plazos de pago, que no podrán exceder los 25 años. El adjudicatario recibirá el título de propiedad tras el pago completo al Estado.
El senador especificó que el Instituto Nacional de la Colonización debe estar integrado por cinco miembros: tres propuestos por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Congreso Nacional, uno en representación de las entidades ruralistas y un representante de las provincias.
Para el senador, el espíritu de su proyecto de ley es impulsar la agricultura familiar y que ésta sea económicamente viable para que una familia pueda vivir y desarrollarse, y en un plazo razonable, afrontar el pago de la tierra adjudicada. En referencia al tipo de producciones a desarrollar, manifestó que es necesario establecer comités técnicos que hagan dicha evaluación por región. “Por eso el Instituto de Colonización debe ser el que establezca dónde y cuántas hectáreas adjudicar”, dijo.
Respecto de la primera cesión de tierras del Estado Nacional que se llevó a cabo esta semana para desarrollar una nueva colonia agroecológica de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) en Tapalqué, De Angeli opinó que “tiene que ser sustentable y que los productores y sus familias puedan crecer, porque si el Gobierno va a dar tierras para que sigan dependiendo de él no le veo futuro y en ese caso lo único que nos espera es que se agrande aún más el Estado. Si dan la tierra en propiedad es otra cosa”.
“El Estado no puede regalar la tierra, a la tierra hay que pagarla, que otorgue los años que sean necesarios para pagarla, pero hay que hacerlo porque eso dará dignidad y crecimiento. Regalándola no la valorarán nunca”, aclaró.
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