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La entrada Emilia Macor integra la juventud Aapresid y asegura que la tecnología es el camino hacia una mayor sostenibilidad: “Lo que no se mide y se registra, no se puede mejorar” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Todo lo que recuerda de chica está atravesado por el campo y su producción. Sus padres se dedicaron durante mucho tiempo a la explotación mixta, pero a partir del año 2005 las 300 hectáreas de las que son dueños, y otras 170 que alquilan, viraron exclusivamente a la agricultura. Aún así, durante muchos años estuvo interesada en llevar adelante estudios vinculados a las ciencias económicas. No fue sino hasta su ingreso en la juventud de la Sociedad Rural que decidió apostar al proyecto familiar y estudiar agronomía.
“Ahí tuvo mucha influencia mi historia familiar, el contexto en el ateneo y el apoyo de los mayores. Los jóvenes podemos tener todo el impulso del mundo, la energía, las ganas, pero si no tenés el apoyo de los más grandes, es más difícil. El secreto está en el trabajo conjunto”, dijo a Bichos de Campo Emilia Macor.

Cuando inició sus estudios en la Universidad Nacional de Río Cuarto, sintió que le faltaba tener una relación más cercana con otros colegas de su edad y se sumó a la juventud de Aapresid. Su trabajo en ese espacio la llevó en muchas oportunidades a vincularse con la mesa de los adultos.
“No es una cuestión de edad, sino de actitud. Por ahí llevamos temas de conversación a la mesa y le pegamos una desacomodada a los más grandes. Hay que entender que el productor que venía pensando hace 50 años de la misma forma, de un día para el otro no va a cambiar. El contexto generacional afecta. Pero siempre, en cualquier institución, se puede discutir mientras estén de por medio los valores del respecto, la responsabilidad, la empatía y la solidaridad”, aseguró la productora.
¿Y qué está en la agenda de estos jóvenes? Principalmente la búsqueda de la sostenibilidad y el cuidado del ambiente.
“Nosotros venimos con un chip basado en la sostenibilidad de los sistemas productivos, porque estamos viendo los efectos. El productor agropecuario es el primero que sufre el impacto del cambio climático, porque está trabajando en línea directa con el recurso natural. La mirada joven le sirve al productor”, consideró Macor.
Con la irrupción de la pandemia, la productora regresó a Adelia María y comenzó a trabajar, junto a su padre, en la aplicación de tecnologías que permitieran llevar un mejor registro de la producción. El primer paso fue ordenar y sistematizar la información para saber con seguridad qué insumos se aplicaban, en qué cantidades y cuáles eran sus costos. También analizaron el impacto de los ensayos que realizaban, por ejemplo con distintos híbridos de maíz para mejorar el reciclado de nutrientes, y compararon sus resultados en distintas parte del campo.

A eso se le sumó la incorporación de plataformas AgTech que permiten un mejor control y la aplicación de la agricultura de precisión, con las herramientas que tenían disponibles, para mejorar los rendimientos del sistema.
“Algo que destaco de mis papás es que me abrieron las puertas y me dejaron espacio para participar. Yo entiendo a la tecnología como la manera más viable de ir en pos de sistemas de producción sostenibles. Hoy en día el campo es uno en el que tratamos de reducir el uso de agroquímicos, tanto por el impacto ambiental como porque nosotros vivimos ahí. El problema que vemos en todos lados es que lo que no se mide y se registra, no se puede mejorar”, afirmó Macor a este medio.

Este notable interés por las nuevas tecnologías llevó a la joven a desarrollar también un mockup (boceto inicial) de una aplicación para crear un sistema de trazabilidad de la leche, haciendo uso de las herramientas de blockchain. Una vez recibida, espera poder continuar con su desarrollo y verla en funcionamiento, en tanto que entiende que los consumidores demandan cada vez más información de las distintas cadenas productivas.
En la actualidad Macor se encuentra coordinando un equipo de perspectiva e integración dentro de Aapresid, cuyo objetivo es unir y mejorar la comunicación entre el campo y la ciudad.
“El campo tiene que comunicar y es una tarea de todos los que estamos en el sector. Hay también una cuestión social en el intercambio de información, es vital. Hoy tenemos todo a un click de distancia y eso hay que aprovecharlo”, concluyó la productora.
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]]>La entrada Las nuevas voces del agro: La juventud de Coninagro se propuso derribar los principales mitos sobre el impacto ambiental de la ganadería se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Uno de los principales temas en la agenda juvenil, en casi todos los ámbitos a nivel nacional, es el cambio climático y el cuidado del medio ambiente. Enmarcado en ese contexto, miembros de la juventud de Coninagro participaron hoy de un seminario organizado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), sobre las nuevas tendencias de la cadena cárnica nacional, en el que se propusieron rebatir los principales mitos sobre el impacto ambiental que se le adjudican a la ganadería.
Mito 1: “La Ganadería es la actividad que más contamina el planeta”.
Barbara Errobidart, integrante de la juventud de Coninagro en Buenos Aires, indicó que esta afirmación en falsa ya que hay una confusión en el método que se utiliza para medir a los gases de efecto invernadero, en el cual se tiene en cuenta el carbono emitido por cada kilo o tonelada de carne, pero no lo absorbido por las pasturas y los suelos.
“Los gases emitidos por la ganadería son parte de un ciclo biológico natural, a diferencia de otras actividades como son la industria y el transporte, en las cuales se extrae metano lo más profundo de la tierra y se lo libera en la atmosfera generando un desequilibrio en ese ciclo biológico natural”, sostuvo la bonaerense.
“Las moléculas de metano que producen las vacas son liberadas a la atmosfera y después de un tiempo se rompen y forman dióxido de carbono y agua. El agua queda suspendida formando vapor de agua, que es parte del ciclo de la lluvia, y el dióxido de carbono es captado por las plantas en el proceso de la fotosíntesis”, agregó.
La joven concluyó la explicación indicando que al mismo tiempo que se libera metano a la atmosfera, la ganadería pastoril incorpora y almacena carbono en el suelo, compensando esa emisión. “Por eso decimos que nuestros sistemas ganaderos siguen el ciclo biológico de la naturaleza”, sostuvo Erriobidart.
Mito 2: “El excesivo consumo de agua en la ganadería secará el planeta”.
Desde la juventud de Coninagro en Córdoba, Federico Nicolino explicó que alrededor de esta afirmación también hay un error de estimación y medición. Indicó en primer lugar que cuando se habla de la huella hídrica de un producto, se tiene en cuenta la cantidad de agua que se empleó para producir un kilo del mismo.
“Hay dos maneras de medir esta huella: la tradicional y la huella del análisis del ciclo de la vida. La huella hídrica tradicional tiene en cuenta el agua de lluvia, la liberada por el suelo y las platas, el agua de los acuíferos y la que es utilizada durante el desecho de afluentes. Ahí es donde se da el error. El consumo de agua de la atmosfera es la gran cantidad de agua que consume y libera el pasto, independientemente de si las vacas estén sobre él o no, por lo cual no tiene nada que ver con la producción ganadera”, consideró el joven.
“Cuando se mide la huella hídrica por este método, el gasto de agua de la ganadería es unos 15.000 litros. En cambio cuando el análisis se hace usando la huella del análisis del ciclo de la vida, la cantidad de agua que realmente se utiliza para lograr un kilo de carne varía entre los 40 y los 60 litros”, puntualizó.
Mito 3: “La ganadería compite con el hombre por los alimentos”.
Errobidart señaló que para llegar al final del ciclo de producción de la carne, una animal pasa por tres etapas: la cría, la recría y el engorde. Las dos primeras etapas comprenden un gran porcentaje de pasto en las dietas, mientras que en la tercera se adicionan los granos.
“Si bien a nivel mundial el engorde es el momento en donde el mayor consumo de granos hay, en nuestro país el 50% de los animales son terminados a pasto. El 80% de la ganadería nacional es en base pastoril, siendo los bovinos una de las pocas especies que pueden digerir el pasto y convertirlo en un alimento de alto valor nutritivo”, afirmó.
A continuación agregó: “Las vacas no nos roban el alimento sino que digieren el pasto que nosotros no podemos consumir y lo transforman en proteína de alto valor biológico para el consumo humano”.
La charla concluyó con un llamamiento a todos los productores ganaderos, para que mejoren aquellos aspectos que aún hace falta mejorar para dar con una ganadería sustentable a nivel nacional, y también con un pedido de apoyo al Estado y a la sociedad en su conjunto, para “construir un país sustentable para todos”.
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]]>La entrada Esteban Bilbao es especialista en aplicaciones selectivas y cree que los productores deberán incorporar esa tecnología para reducir el uso de agroquímicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las aplicaciones selectivas, dirigidas, inteligentes o precisas –los adjetivos son múltiples-, suponen un cambio en la forma en que se trabaja actualmente con los herbicidas. Si ahora la pulverizadora ingresa a un lote y aplica herbicidas sobre el 100% de la superficie del lote agrícola, con esa nueva tecnología solo se realizarían aplicaciones en los lugares en donde se identifique puntualmente a la maleza que se queire combatir.
“Lo que se hace es poner sensores de verde al pulverizador, al famoso mosquito que fumiga. Arriba del ala se colocan sensores conectados a los picos y uno recorre el lote sin aplicar. Donde el pico detecta la maleza, se da la orden de aplicar”, explicó a Bichos de Campo Bilbao.

Las marcas de sensores disponibles en la actualidad son dos: una mide el índice verde, es decir que funciona por colorometría, y el otro mide el nivel de clorofila de la maleza a remover. En paralelo, distintas empresas se encuentran desarrollando la identificación por cámaras, que a futuro podrían sumarse a las maquinarias.
“Apuntamos a mejorar la eficiencia, y eso lo mejoramos poniendo el herbicida en donde tiene que estar. Con esto venimos midiendo ahorros del 78% en barbechos. Aplicamos entre el 20% y el 30% del lote nada más”, aseguró Bilbao.
Mirá la entrevista completa acá:
Según las estimaciones de Viento Sur, se puede llegar a un ahorro económico de 29 dólares por hectárea por año, además de una reducción en el impacto ambiental que esta empresa mide utilizando el índice EIQ de Estados Unidos.
Bilbao cree que esta tecnología será clave para comenzar a saldar la polémica por las aplicaciones, pero a la vez sabe que no alcanzará solo con esto. “Esto es biología y es evolución. Si hacemos siempre lo mismo las malezas se adaptarán. La idea es ir haciendo un manejo integrado de malezas, ir rotando en las distintas formas de manejarlas, a eso sumarle los cultivos de servicio y la rotación. Y esto, las aplicaciones dirigidas nos dan un aire muy grande para hacer un mejor uso de los herbicidas”, sostuvo el especialista.
Bilbao consideró además que esta tecnología puede ayudar en aquellos casos en donde la discusión por las aplicaciones derive hacia una prohibición total de los agroquímicos en los periurbanos, ya que el trabajo con los sensores permite hacer controles y auditorias sobre lo que se aplica en tiempo real.
De nuestro archivo: Esteban Bilbao tiene una receta para terminar con la eterna pelea sobre agroquímicos: Aplicaciones dirigidas que reducen hasta 75% el uso de glifosato
-A veces las tecnologías puede tardar en difundirse porque resultan caras para los rpoductores. ¿Cómo está este proceso?- le preguntamos al asesor.
-El costo de esta tecnología esta estanco, hace muchos años que cuesta lo mismo y las empresas están decididas a que cueste lo mismo. Probablemente cuando salgan tecnologías nuevas de marcas nuevas, sean disruptivas en la cuestión del costo. Lo que sí nos va variando es el costo de manejo de malezas. Por eso lo que antes era impagable de la tecnología, hoy se paga porque el costo creciente por malezas que estamos teniendo.
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]]>La entrada Hugo Tello dirigió la planta de residuos de Pellegrini: Qué se tira a la basura en una tradicional localidad de la región pampeana se publicó primero en Bichos de Campo.
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La frase de Hugo, ex coordinador de la planta, tiene algo de misterioso porque remite a esas series de investigación donde algo se comprende (y luego se resuelve el caso) hurgando en la basura del sospechoso. Pero ahora vamos a algunos datos más concretos: hasta 2013 este lugar fue un basural a cielo abierto y en 2017 se terminó la obra de la que hoy es la planta que recibe todos los residuos de la ciudad para su clasificación.
Aquí llegan plásticos, metales, vidrios, cartón, papel, restos de poda, materia orgánica (residuos de comidas) y bidones de agroquímicos, que van a un galpón aparte. Hay un sistema de recolección diferenciado según el residuo y, además, los vecinos ya han hecho propia la iniciativa de ser conscientes a la hora de tirar la basura y muchas veces se acercan ellos mismos a la Planta.
Los residuos se enfardan para que ocupen menos espacio y se venden a una recicladora de Buenos Aires, aunque el vidrio va a Mendoza y el cartón a Coronel Suárez, una ciudad cercana. “Los neumáticos de maquinaria agrícola se regalan para tapar los silos de autoconsumo, los restos de poda hay quienes los vienen a buscar para calefaccionar y el aceite de cocina se colecta para una empresa que hace biocombustibles”, describe Hugo.
“El 42% de los residuos de Pellegrini es materia orgánica, como restos de alimentos”, agrega. “Aquí hacemos compostaje con lombrices y se regala a un taller para lo comercialicen, al mismo tiempo incentivamos a que la gente haga compostaje en sus casas y les damos las lombrices. Ya hay 200 familias que lo hacen, muchas de las cuales comenzaron durante la pandemia, y así se ahorra la generación de un gran cúmulo de residuos”.
En este punto, en el de involucrarse y empezar a hacer cosas, Hugo destaca lo siguiente: que algo cambia en las personas. “Hay gente que al principio se resiste pero cuando empieza a separar o a hacer compost, les cambia el estado de ánimo… Los que no hacían nada ahora se acercan a un Punto Llimpio a llevar los residuos aunque tengan que hacer 10 cuadras y hasta van con la familia. Yo creo que el tratamiento de residuos es un cambio cultural”.

Tal es así que se hacen visitas a la Planta (no sólo de escuelas sino para los vecinos en general) que por lo general funcionan como un impulso para que las personas se tomen en serio el “separar en casa” porque al ver lo que se hace con la basura, toman conciencia de la importancia y de los volúmenes que se manejan. Además, como Hugo tiene un gran compromiso con el tema, se esmera en hacer las cosas bien en todo: por ejemplo está recuperando el pastizal del predio para que haya biodiversidad y la naturaleza nativa esté presente.
“El tema de la basura es apasionante porque uno puede saber muchas cosas, como darse cuenta del poder adquisitivo de cada barrio, qué consume la gente y hasta a veces ver si tiene actitudes egoístas cuando tira algo que a otro le puede hacer falta como ropa o electrodomésticos”, reflexiona Hugo que diseñó un colector solar casero que tiene en exhibición porque apunta a que la Planta funcione como un centro educativo ambiental.
“Analizando la basura se pueden generar muchos datos que luego son de utilidad para planificar infinidad de cosas”, resume Hugo. “Se pueden detectar conductas, los meses en que hay menos consumo y hasta cuestiones de salud de las personas. La basura habla”, concluye.
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]]>La entrada Presentaron un proyecto de ley para permitir que existan los recursos de amparo del tipo ambiental se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El amparo es concebido como garantía, no solo para la defensa de derechos individuales sino también de los derechos colectivos, reconociendo entre éstos últimos el derecho a un ambiente humano de vida saludable y ecológicamente equilibrado e imponiendo el deber de conservarlo”, indicó el senador en los fundamentos del proyecto.
Está acción legal puede ser interpuesta por cualquier persona residente en el país; por el Defensor del Pueblo de la Nación o por órganos análogos de las provincias, los municipios y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con respecto al daño ambiental que se produce; por asociaciones relacionadas a la protección ambiental, o por el Estado Nacional, Provincial y Municipal.
Mirá el proyecto completo acá:
S2042_21PLSi la iniciativa prospera, en cualquier etapa del proceso y a petición del amparista o de oficio, un tribunal podrá dictar medidas precautorias con carácter de urgencia.
En los casos en que el acto o situación generada provoque efectivamente la degradación de los recursos ambientales interjurisdiccionales, la competencia será federal por lo que la acción de amparo ambiental podrá interponerse ante cualquiera de los tribunales de primera instancia de la Nación, cualquiera sea su competencia material.
Una vez aceptada la demanda, el tribunal deberá pedir un informe de la situación, que tendrá carácter de pericia y un plazo de tres días para presentarse. Si la sentencia es a favor de quien presentó el amparo, la contraparte deberá realizar su condena de forma inmediata, según lo definido por la Ley General de Ambiente 25.675, el régimen común del amparo y el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.
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]]>La entrada Presentaron un proyecto de gestión del riego agropecuario que propone crear un “Registro Nacional de Regantes” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La propuesta menciona la creación un área de Coordinación Nacional de Riego (CNR), que funcionará en la órbita de la Subsecretaria de Agricultura del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y que será la encargada de impulsar el “Plan Nacional de Riego”.
La CNR “intervendrá en la planificación, gestión y evaluación de los recursos hídricos orientados al riego, con una función orientadora y facilitadora, dirigida al aprovechamiento integral, racional y múltiple de los recursos hídricos de la República Argentina”.
Ese espacio se encargará de promover el desarrollo sostenible del riego; la gestión participativa de recursos hídricos; la realización de investigaciones para evaluar los recursos existentes, y la promoción del estudio comparado y compatibilización de las normas vigentes entre provincias, entre otras cuestiones.
La propuesta además define la creación de un “Registro Nacional de Regantes” que deberá ser actualizado cada dos años. En el mismo “los regantes deberán declarar las hectáreas irrigadas, los sistemas de riego utilizados, el potencial de ampliación de la superficie irrigada, los sistemas de captación de agua utilizados y las perforaciones existentes”.
Para fomentar el desarrollo de actividades de riego, el proyecto prevé la generación de herramientas crediticias acordes a las necesidades del sector, la eliminación del IVA para proyectos de riego, la amortización acelerada de los equipos de riego a cinco años, la reducción de la tarifa eléctrica y la creación de un cuadro tarifario en cada provincia a partir del cual se aplique un valor diferencial para los usuarios de riego.
Las líneas de crédito serían por cinco años, en pesos, a tasa fija y con una tasa de intreés diferencial “para la adquisición de equipo de riego y equipos de energía renovable para proyectos de riego”.
La CNR impulsará además “toda construcción de obras hidráulicas con fines de desarrollo de riego sostenible, que deberán contemplar un plan de uso y manejo de agua para riego, con sus correspondientes evaluaciones de impacto ambiental, económico, social y territorial”.
Mirá el proyecto competo acá:
3747-D-2021
Según la iniciativa, se articulará con el Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap), dependiente del Ministerio de Agricultura, “para evaluar y dar respuesta a las solicitud de los gobiernos provinciales sobre la ejecución de obras públicas orientadas al desarrollo sostenible del riego”.
“La CNR promoverá en articulación con instituciones nacionales y especializadas existentes como el Instituto Nacional del Agua (INA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Centro de Economía, Legislación y Administración del Agua (CELA) y con organismos provinciales, la realización de eventos de capacitación y asistencia técnica que apunten a la eficiencia en el uso de los recursos orientados al riego, el mejor impacto social, ambiental y territorial”, indica el proyecto. La iniciativa se financiaría con erogaciones anuales del Estado nacional.
“Es muy importante la generación de políticas que fomenten el desarrollo sostenible de la superficie bajo riego ya que esto trae aparejado un impacto fiscal positivo para el Estado, permitiendo la intensificación del recurso e incrementa la productividad. A su vez, disminuye el riesgo de sequía atenuando la variabilidad de producción. De esta manera, se aumenta la seguridad de cosecha y con ella, la estabilidad de ingresos públicos y privados”, sostuvo la legisladora en los fundamentos del proyecto.
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]]>La entrada El INTA coordinará un inventario sobre el impacto de los agroquímicos en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese marco y con el objetivo de llevar un poco de certeza a los estudios de campo, las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe participarán de un proyecto interinstitucional junto al INTA y al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, para detectar qué agroquímicos son utilizados a diario y medir su impacto real en el ambiente. El fin último es que la información recolectada sirva luego para gestionar políticas públicas.
Un centenar de periodistas del agro piden al Estado que informe sobre agroquímicos
“Con el objetivo de realizar una evaluación espacio-temporal de los niveles de agroquímicos en suelos, agua superficial, sedimentos y biota, en diferentes escenarios agroproductivos de la región, se pone en marcha un proyecto que nos brindará información estandarizada sobre los actuales niveles ambientales de agroquímicos”, explicó Silvia Fanny Martens, especialista del INTA Tandil y representante del INTA en el equipo de gestión.
La iniciativa será financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) mediante la línea de Proyectos Interinstitucionales en Temas Estratégicos (PITEs). La partida presupuestaria será de 15.262.500 pesos y se contará con la participación de 16 profesionales de las Estaciones Experimentales Agropecuarias del INTA (Paraná, Balcarce, Pergamino y Oliveros); el Conicet y las universidades nacionales de Mar del Plata (UNMdPla) -que coordina este proyecto-, San Martín (UNSAM), Buenos Aires (UBA), Córdoba (UNC), Río Cuarto (UNRC), del Litoral (UNL Santa Fe), La Plata (UNLP) y Rosario (UNR).
“Para la realización del estudio se contemplarán tanto sistemas extensivos como intensivos, la temporalidad de aplicación, las características ambientales propias de las zonas, y los efectos sobre organismos que forman parte de los ecosistemas terrestres y acuáticos”, señaló Martens, coordinador de la Plataforma de Gestión de fitosanitarios de INTA.
Por su parte Carolina Sasa, especialista del INTA Paraná señaló que “los plaguicidas utilizados para controlar adversidades en la producción agropecuaria, debido a los procesos de erosión y transporte principalmente por escorrentía, infiltración o deriva aérea, pueden alcanzar cuerpos de agua superficiales, adsorberse a sedimentos e ingresar a diferentes niveles tróficos”.
En este sentido agregó: “Resulta fundamental generar información ordenada y protocolizada, y obtenida de manera sincrónica sobre niveles de agroquímicos en cuencas de la principal región productora agrícola de nuestro país”.
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]]>La entrada Gaia Eyewear: Desarrollaron anteojos hechos 100% a base de cáñamo y ya los exportan a Latinoamérica y Europa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Si bien es cierto que aún falta mucha investigación y experimentación alrededor de esta planta que durante años estuvo prohibida, hay quienes lograron capitalizar sus propiedades, ingeniándoselas para no cruzar los límites legales, y que hoy se transformaron en exponentes de esta nueva industria.
Tal es el caso de Gaia Eyewear, una empresa que logró desarrollar anteojos fabricados 100% a base de cáñamo y que ya lleva más de seis años de presencia en el mercado. Fue casi de casualidad que el ingeniero industrial Mariano Percivale, de Quilmes, aplicara esta materia prima en su emprendimiento, que en 2014 le permitió lanzar los primeros marcos de cáñamo del país.
La avances en su investigación lo llevaron a ganar el premio Innovar en 2017 y a recibir llamados de compradores de todo el mundo. Hoy Gaia Eyewear exporta sus productos a España, Holanda, Colombia, Brasil, Uruguay y Ecuador.

-¿Por qué cáñamo y no cualquier otra planta?- le preguntamos a Percivale desde Bichos de Campo.
-Elegí el cáñamo por un motivo esencial que es la sustentabilidad, una palabra más compleja de lo que la gente piensa. La sustentabilidad tiene que tener sí o sí cuatro patas: una ecológica asociada al medio ambiente, el cáñamo es una planta que devuelve entre un 15% y 20% de nutrientes al suelo; una económica ligada a la generación de valor agregado y rentabilidad; una social en la que genere un efecto positivo en la sociedad, y una cuarta que es la eficiencia técnica. El cáñamo es muy eficiente, porque con poca materia se hace mucho producto.
La variedad de Cannabis que utiliza es la Sativa L. Dado que en Argentina todavía no se pueden comercializar las semillas de cáñamo de forma legal y para realizar una producción a escala se requieren muchas de ellas, Percivale importa su materia prima en forma de fibras largas que luego debe procesar en su taller.
¿Y cómo se procesa el cáñamo? Es en este punto donde aparecen una variedad enorme de técnicas distintas, todas dependientes del producto que se busque elaborar. Si se quisiera obtener un derivado textil, por ejemplo, la fibra de cáñamo podría hilvanarse con otras de algodón. Si el objetivo es producir papel puede extraerse nanocelulosa directamente desde su caña.

En el caso de Gaia, se perfeccionaron técnicas para igualar la volumetría del plástico y lograr un material igual o más fuerte que él, menos pesado, más duradero y sobre todo degradable. Eso, combinado con distintas maderas reutilizadas como lapacho, anchico o cedro, permite producir los marcos tanto para anteojos de sol como recetados.
En el taller, del que forman parte siete personas, también se realiza el ensamblado de los cristales que les provee una óptica con la que se encuentran asociados.
“El plan del cáñamo es generar una revolución sustentable en Argentina y que el país sea una potencia sustentable en pocos años. Para lograr eso hay que dejar bien plantada la industria nacional en todo el país y que sea competitiva, de alta calidad y genere trabajo. Queremos pisar fuerte afuera”, aseguró Percivale a este medio.

Además de ser emprendedor, este ingeniero forma parte de Proyecto Cáñamo, una asociación civil sin fines de lucro que se especializa en la divulgación científica del uso del cáñamo industrial, a través de cursos, conferencias, talles y charlas.
“Creo que el camino para crecer es generar valor agregado, exportar y traer divisas. Ni este ni el anterior gobierno saben cómo exportar. Todos salen a vender con los mismos productos que ya hacen otros países”, comentó.
-¿Cómo se beneficiaría tu negocio si finalmente sale esta ley para el cáñamo industrial?
-Se beneficiaría porque podría conseguir la materia prima más fácilmente. Uno podría generar sus propios cultivos y formar toda la cadena de valor. Eso es esencial: tener la materia prima para investigarla, para trabajarla de la manera que quiero, sin tener que conseguir únicamente un tipo de fibra. Hoy solo estamos usando un 2% de la planta.
Según se informó desde el Ministerio de Producción, esta industria podría generar 10.000 puestos de trabajo, 500 millones de dólares anuales en ventas al mercado interno y otros 50 millones de exportaciones. La iniciativa para crear un marco regulatorio de ella continúa siendo debatida por el Congreso Nacional.
La entrada Gaia Eyewear: Desarrollaron anteojos hechos 100% a base de cáñamo y ya los exportan a Latinoamérica y Europa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada “Nos debemos debates más serios”: La Sociedad Rural de Rafaela afirma que a la polémica sobre agroquímicos le faltan evidencias científicas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En la localidad santafecina de Rafaela, por ejemplo, todavía se espera la decisión del Concejo Deliberante en torno a una nueva ordenanza que busca cambiar la zona de exclusión para aplicaciones de 200 metros a 2000 (1000 de exclusión más otros 1000 de amortiguamiento). En esa franja ya no se podría utilizar los agroquímicos como hasta ahora.
De nuestro archivo: En Rafaela piden 2 kilómetros de distancia para los agroquímicos: Para Norma Bessone, titular de la rural, el distrito quedaría así “virtualmente improductivo”
“Después de un año de estar poniendo en la agenda pública todos los aportes científicos que hemos podido encontrar, no se ha llegado a ninguna definición al respecto. Es preocupante”, dijo a Bichos de Campo Norma Bessone, presidenta de la Sociedad Rural de Rafaela.

En ese marco, la entidad publicó un trabajo que reúne las evidencias científicas con las que se ha trabajado hasta el momento en torno al uso de fitosanitarios. “La postura de la Sociedad Rural es netamente de informar a la comunidad para disminuir la percepción de riesgo, dando herramientas para conocer de qué trata la actividad y qué son las Buenas Prácticas Agrícolas, que son las que en definitiva nos interesan”, comentó Bessone.
La nota fue realizada por el ingeniero agrónomo José Jáuregui, especialista en Ciencia Aplicada y Doctor en Ciencias Agrarias, y recorre las evidencias que se utilizaron a la hora de proponer una restricción a las aplicaciones.
“¿Qué dice la ciencia en torno al glifosato? Argentina sigue la Clasificación Toxicológica de productos formulados establecida por la Organización Mundial de la Salud. Esta divide productos de acuerdo a los mg/kg necesarios para matar al 50% de la población”, indicó Jáuregui.

A continuación afirmó: “En el glifosato es superior a 2000 mg/kg de peso vivo. Algunos estudios indican más de 7.000 para la formulación sal isopropilamina, lo que indica que un ser humano necesitaría tomar alrededor de un litro de glifosato para morir de intoxicación aguda”.
En cuanto a los estudios realizados en Argentina, mencionó que “para la Red de Seguridad Alimentaria del CONICET, la información toxico-epidemiológica es insuficiente o nula para poder dilucidar si existe o no un fundamento científico inobjetable que sustente las sospechas”, y que todos los argumentos se remiten a un estudio realizado en Monte Maíz, Córdoba, cuyos propios autores consideraron inconcluyente.
“De estos estudios salen los supuestos que fue tomando y copiando la Justicia en una y otra resolución ante conflictos vinculados a los fitosanitarios. Como sociedad nos debemos debates más serios y con más ciencia. Sin duda el agro tiene muchos desafíos por delante. Pero el camino de la prohibición es un sinsentido. ¿Seremos capaces de usar la ciencia y no la ideología para resolver los problemas?”, señaló Jáuregui.
En abril de este año la Sociedad Rural de Rafaela participó de una Jornada sobre Buenas Prácticas de Aplicación de Productos Fitosanitarios, en la que se realizaron demostraciones a campo para medir las derivas terrestres y aéreas.
Con un viento sostenido de 8,1 km/h y ráfagas de 13,6 km/h, la deriva terrestre no alcanzó los diez metros. En la pasada aérea, el viento sostenido fue de 9 km/h, las ráfagas de 12,4 km/h, y la deriva fue de 40 metros.
“La jornada tuvo mucho presencia. La única persona que faltó fue la que propuso la exclusión de los 1000 metros”, dijo Bessone.
“Si sale una propuesta legislativa de este estilo sería tan ilógico como las restricciones a la exportación de carne. Esas cosas ilógicas no las podemos entender”, concluyó la presidenta.
La entrada “Nos debemos debates más serios”: La Sociedad Rural de Rafaela afirma que a la polémica sobre agroquímicos le faltan evidencias científicas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿Qué ambientes naturales queremos conservar? Según el naturalista Gustavo Aparicio, no existen lugares “prístinos” y muchos ya fueron modificados por la presencia del hombre se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Fue en la década del ochenta cuando en el Amazonas se descubrieron los terra preta (tierra negra en portugués): suelos creados por las personas que habitaban la región hace miles de años y que poseen 3 veces más materia orgánica, nitrógeno y fósforo que los suelos adyacentes y hasta 70 veces más carbón vegetal. Su formación se debe a la ocupación humana intensiva que aportó grandes cantidades de residuos carbonizados (restos de fogatas), excrementos humanos, huesos de peces, de mamíferos y caparazones de tortugas.
“Son estables y fértiles, incluso en la actualidad, lo cual resulta muy curioso ya que los suelos de la selva amazónica son pobres desde el punto de vista productivo, debido a su escasez de materia orgánica”, explica Aparicio. “Esta característica, común en las selvas tropicales, es la que evitó hasta el momento su conversión a la agricultura en gran escala”.

Los terra preta están esparcidos por toda la cuenca ocupando sectores que promedian las 20 hectáreas. Para detectarlos, los investigadores buscan sitios donde exista alta concentración de plantas domesticadas o semidomesticadas. Esto se debe a que en el Amazonas la domesticación de plantas comenzó hace unos 8.000 años y, cinco siglos después del colapso de aquellas culturas que se dedicaron a domesticarlas, las plantas persisten en los bosques y están tan asociadas a los suelos antropogénicos que su presencia sirve para hallar su ubicación.
“Otro efecto de la presencia humana que modificó la composición vegetal fue la caza, que provocó la disminución de fauna grande o mediana capaz de dispersar determinados frutos. Un estudio de investigadores brasileños encabezado por Mauro Galleti afirma que en los últimos 100 años se produjo una merma significativa de aves dispersoras de semillas de gran tamaño en el Bosque Atlántico, y que ello está asociado con la reducción en el tamaño de las semillas de palmito (Euterpes edulis)”, cuenta Aparicio.
Otro estudio reciente indicó que de las 1.600 especies de árboles y arbustos que crecen en el Amazonas, 227 son dominantes. De estas, 85 fueron domesticadas -o están en vías de domesticación- y 20 de ellas son hiperdominantes y se distribuyen en todos los ambientes. Su abundancia es un indicador de la cercanía a sitios arqueológicos y de suelos donde hubo presencia humana, generalmente próximos a los ríos navegables mientras que las especies leñosas no domesticadas son más abundantes lejos de los sitios arqueológicos, donde no había caza o se realizaba de forma esporádica.
“Por estas circunstancias puede afirmarse que el Amazonas no es ‘prístino’ en tanto ajeno a la mano humana, sino que fue moldeado por la domesticación del suelo y de las plantas”, enfatiza, al tiempo que menciona algo similar en relación al Chaco Húmedo.

“El antropólogo Gastón Gordillo estudió la región del río Pilcomayo, donde a principios del siglo XX la expansión ganadera causó la desaparición de amplios pastizales y la expansión de bosques y cuenta que aún hoy los tobas y wichís recuerdan que sus abuelos en la década de 1910 habitaban extensos pastizales que ingresaban más de 15 kilómetros tierra adentro”.
Es que los pastizales eran el resultado de incendios provocados por tobas, wichís y nivaclés para cazar, combatir y enviar mensajes: eso, sumado a ocasionales desbordes del Pilcomayo, limitaba la proliferación de leñosas y facilitaba el crecimiento de pastos. Pero los indígenas dejaron de provocar fuegos por la presión de los colonos y los embates del Ejército y luego, el ganado pobló las praderas y las fue agotando.
Ante la falta de alimento, las vacas se dirigieron al bosque y consumieron frutos de algarrobo, mistol y otras especies, que luego sembraron en el pastizal fertilizándolo con bosta. Así, el paisaje se fue trasformando hasta los bosques que hoy se desean conservar, sin saber en realidad qué paisaje era el original, lo cual es clave, por ejemplo, al pensar trabajos de restauración (¿Qué hay que restaurar sobre la base de qué?, podría ser una de las preguntas).

“Otro ejemplo es el de las dos especies de araucarias sudamericanas: el pehuén que crece en la provincia del Neuquén y en el centro y sur de Chile, y el pino Paraná presente en Misiones y en el sur de Brasil”, detalla el especialista. “Las pruebas indican que 3.000 años atrás el pehuén había ampliado su área de distribución pero que disminuyó a la mitad desde la llegada de los europeos. Por su lado, la población de pino Paraná tuvo una expansión hace entre 800 y 1.500 años, pero en la actualidad ocupa menos del 10% de su distribución original. La presencia de esta araucaria se corresponde con el hallazgo de artefactos en viviendas subterráneas o ‘casas de foso’ de grupos indígenas precolombinos. La misma evidencia, basada en el estudio de polen fósil, indica que en la época de expansión eran frecuentes los incendios y que había pastizales en la zona”.
Las gruesas cortezas de las araucarias resisten el fuego y se expanden en lugares abiertos (como la estepa) aunque sus renovales pueden crecer en lugares sombríos, como debajo de árboles más grandes. Las semillas, pesadas y de poca dispersión, facilitan la recolección de gran cantidad de recursos con poco esfuerzo, pero a su vez limitan la expansión de las araucarias. Varios investigadores creen que la cosecha, traslado y acopio de los piñones por parte de grupos humanos favoreció la dispersión de ambas especies. Cómo evidencia de ello, proponen la falta de aislamiento por distancia que se observa en los estudios genéticos.

“Algo similar ocurre con algunas palmeras: por ejemplo las yatay que crecen en la localidad santafesina de Berna, habrían llegado desde el sur de Goya (Corrientes) llevadas por los aborígenes que incursionaron en esa zona en canoa llevando frutos como alimento. De hecho, actualmente, la mayor concentración de esta especie se encuentra en las lomadas que acompañan al arroyo Malabrigo. Mucho tiempo después, también en el Litoral pero ya en el siglo XX, las personas que viajaban en ferrocarril llevaban cocos de la palmera mboyacá como alimento y los dispersaron a lo largo del trayecto férreo”.
“Un caso curioso es el de la ecorregión Campos y Malezales que ostenta el menor nivel de protección efectiva, medido en superficie de áreas protegidas. El doctor José Luis Fontana, reconocido botánico de la Universidad del Nordeste, opina que, en otros tiempos, en esa extensión que ocupa el noreste de Corrientes y sur de Misiones, pudo haber habido un bosque casi continuo”.
La hipótesis se sostiene a partir de la presencia de relictos de bosque en suelos con diferente composición y relieve. Lo que se planteó Fontana fue que si pudieron prosperar en condiciones tan disímiles, ¿por qué no existen ahora? Cree que es una cuestión de manejo y por eso cuando se deja de pastorear y no se realizan quemas ni se cortan los arbustos, el bosque regresa.

Luego de la expulsión de los jesuitas de América, quedaron miles de cabezas de ganado en los pastizales y después llegó la ola de inmigración europea, que también demandó madera y hubo que abrir caminos para transportarla. De este modo, en distintos momentos históricos, pobladores indígenas precolombinos, colonizadores españoles, jesuitas y guaraníes, criollos e inmigrantes europeos fueron transformando el paisaje hasta la actualidad.
“La mención de estos ejemplos no pretende desmerecer la conservación de ambientes naturales ni la función de las áreas protegidas -la mejor herramienta de conservación que existe-. Sí, en cambio, discutir el concepto de ‘prístino’ y considerar el impacto de las poblaciones humanas que vivieron aquí miles de años antes de la llegada de los europeos”, reflexiona Aparicio.
“Si la selva amazónica no es virgen, los bosques de araucarias (y algunos palmares) fueron favorecidos y hasta dispersados por las personas que consumían sus frutos y semillas, y la ecorregión donde decimos que urge crear reservas fue moldeada por humanos al eliminar los bosques y favorecer la presencia de ganado… ¿qué estamos conservando?”, concluye, abriendo el debate.
Su correo electrónico es gustavo@habitatydesarrollo.org.ar
La entrada ¿Qué ambientes naturales queremos conservar? Según el naturalista Gustavo Aparicio, no existen lugares “prístinos” y muchos ya fueron modificados por la presencia del hombre se publicó primero en Bichos de Campo.
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