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La entrada Gabriel Delgado explica qué peligros para el agro argentino se esconden detrás de la próxima Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Para tratar de entender los peligros que subyacen detrás de esta Cumbre, Bichos de Campo entrevistó a Gabriel Delgado, economista especializado en agro que ha sido secretario de Agricultura y ahora se desempeña como representante del IICA en Brasil. “El argumento central de la Cumbre es que plantea una transformación total de los sistemas agroalimentarios. En América somos productores por excelencia y creemos, por el contrario, que hay que mejorarlos y no transformarlos de 0”, comenzó la explicación.

Una de cosas que remarcan Delgado y otros especialistas es que en la Cumbre se hablará mucho sobre las emisiones de Gases del Efecto Invernadero (GEI), que muchos movimientos ambientalistas atribuyen sobre todo a la Agricultura sin reparar que la mayor responsabilidad está en la actividad industrial, el transporte y la quema de combustibles fósiles. Delgado cree que hay que intentar quitar a la producción agropecuaria del banquillo de los acusados.
“La agricultura tiene que ser parte de la solución y no parte del problema. Los países europeos en general sostienen que nuestro sistema es fallido, pero la realidad es que los únicos que podemos reducir la huella de carbono somos los países agricultores y en eso somos fuertes”, afirmó el economista.
Para Delgado, la agenda que plantea la cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de la ONU “no es natural de los sistemas de producción americanos. Se propone una agenda de cadenas cortas, del consumidor al productor, y se plantea una agricultura basada totalmente en la agroecología, pero no hay ninguna consideración acerca del Códex Alimentarius mundial que es el que define un conjunto de normas en lo referente a la producción, elaboración y circulación de alimentos con el objetivo de asegurar la inocuidad y calidad de los mismos, proteger la salud del consumidor y promover prácticas equitativas en el comercio internacional”.
El representante del IICA en Brasil también declaró que la agenda de la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de la ONU “no discute la defensoría de las gestiones de sanidad agropecuaria, no tiene en cuenta la cuestión del desarrollo del interior de los países productores de alimentos, ni los usos y costumbres de la producción de los mismos, ni el comercio internacional”.
En definitiva, según Delgado, la mayoría de las cuestiones de política agrícola que se tratan en países como Argentina o Brasil no son tenidas en cuenta.
La agenda de la cumbre, afirma Delgado, tiene por ahora “una mirada super sesgada; los puntos de acción giran en torno a consumidores y tendencias de consumo en tiempos de Covid-19. Hablan del hambre pero no hay soluciones concretas para bajar el precio de los alimentos. Este es el contexto en el cual se desarrolla y es necesario entenderlo para luego comprender el contexto en que se darán el resto de las discusiones”, advirtió.
“Este evento reunirá a varios jefes de estado de donde saldrá un documento con conclusiones, y aunque las mismas no son vinculantes, luego todo el sistema multilateral se nutrirá de ellas. Por ejemplo, el Banco Mundial, que forma parte del sistema multilateral. Por eso sostengo que dependiendo de lo que concluyan podría complicarnos entre otras varias cuestiones, en la apertura de nuevos mercados, en la trazabilidad y en el aumento de exigencias para mercados existentes”, resaltó el especialista.
Delgado aclaró: “No es que no tengamos que mejorar nuestros sistemas de producción de alimentos. Tenemos que mejorar, por ejemplo, las rotaciones, generar una ganadería mas sustentable y reducir el uso de agroquímicos. Incluso entidades como el INTA, CREA y empresas privadas tienen en sus agendas mejorar estas cuestiones y desarrollar un mercado de carbono. Pero otra cosa totalmente diferente es plantear una transformación total como se plantea en la Cumbre”.
Otra preocupación adicional de los países del cono sur americano es que la reunión internacional pueda hacerse eco de los lobbys que despliegan alguna influyentes fundaciones de filántropos, que se muestran preocupadas por el clima pero a la vez financian investigación a startups que pretenden producir proteínas en laboratorios, sin campo pero en biorreactores. Aquí el temor es que se intente demonizar a la ganadería tradicional como emisora de metano. “Nuestro eje no debe ser pegarle a esas tecnologías sino explicar que la forma de producir alimentos en América también es válida”, argumentó Delgado.
Acerca del papel de los países americanos en la Cumbre, el representante del IICA en Brasil comentó que hay consenso pleno en llevar 16 puntos que se consensuaron en toda la región. “En el IICA de Brasil fuimos los responsables de conducir los diálogos con el sector privado para sacar conclusiones para compartir en la pre Cumbre y en la Cumbre. El IICA defiende lógicamente la agricultura americana, porque la idea es tratar de equilibrar discursos y narrativas”, indicó.
Manuel Otero, presidente de ese organismo multilateral, ya anticipó que acompañará a varios ministros de Agricultura de la región, entre ellos la brasileña Tereza Cristina y el argentino Luis Basterra, para tratar de construir una cancha equilibrada a la hora de hablar de agricultura y cambio climático.
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]]>La entrada Adecoagro ya está lista para vender sus primeros bonos de carbono: Lisandro Ferrer nos contó este largo proyecto verde y redituable se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La empresa cuenta con tambos estabulados muy grandes y modernos en Cristophersen, en el sur de Santa Fe. Allí además desarrollaron un gran biodigestor a fines de 2017, para transformar el estiércol de las 13 mil vacas que tienen en ordeñe, en energía renovable que se usa en el lugar, y que incluso puede ser inyectada a la red nacional. De ese proceso también sale un biofertilizante, que pueda ayudar a desarrollar los granos que utilizan en el balanceado de las vacas.

“Es un modelo de producción circular que arranca desde la producción primaria de forrajes. Ese alimento se lo damos a nuestras vacas, y estas producen leche y generan efluentes, los cuales son procesados dentro del biodigestor, para generar energía y un subproducto que es un biofertilizante que aplicamos a nuestros campos y que fertiliza nuestros cultivos”, explicó a Bichos de Campo Lisandro Ferrer, responsable de proyectos industriales de Adecoagro. Los efluentes dejan de ser un problema y pasan a ser un subproducto más para la empresa.
Mirá la entrevista completa a Lisandro Ferrer:
“Esto siempre fue pensado como un modelo integrado. Desde que empezamos a intensificar la producción, siempre estuvo presente este biodigestor. Y fue mucho más viable cuando fuimos participes del Renovar I, que es una programa de energía renovable por parte del Estado”, contó el ingeniero responsable del proyecto.
Ferrer, que trabaja en Adecoagro desde hace 12 años, explicó que esta ventaja de transformación de biogás y de biofertilizante que les permite el biodigestor, les ayuda a llegar a otro mercado, el de bonos de carbono. Se trata de un proceso del cual ahora hablan muchos. A Adecoagro le llevó mucho tiempo.
“Primero planteamos un escenario base para explicar cómo estábamos antes de este proyecto y cuántas toneladas de dióxido de carbono generábamos y emitíamos al ambiente. Este proceso de descripción del proyecto y marco teórico nos llevó casi dos años. Merece ser detallado y claro, auditable y medible, porque al final de la historia eso tendrá un rédito económico”, describió Ferrer.
La segunda etapa, según manifestó el ingeniero civil, fue la de pre-validación. “Consiste en llamar a una consultora externa -en nuestro caso llamamos a una de España-, la cual nos define si con nuestro proyecto es posible generar bonos de carbono para comercializar”.
“Si esa pre-validación es positiva, se pasa a una tercera etapa, ya de validación, donde se pone el sello verde y se establece que el proyecto genera realmente bonos de carbono”, declaró.
Luego llega una cuarta etapa, la de registro, donde se establece cuántos bonos de carbono registra el proyecto en un año a partir de haber efectuado el balance entre emisiones y capturas. “En nuestro caso, todas esas etapas fueron positivas, y hoy tenemos 17.500 toneladas de bonos de carbono anuales equivalentes a dióxido de carbono”, resaltó el responsable de proyectos industriales de Adecoagro.
“Hay una serie de auditores y consultoras que te van acompañando a lo largo de este registro, y con una validación correcta, todas esas etapas le dan marco físico y real a tu proyecto. Por eso es tan importante seguir los pasos. Lleva tiempo, pero con un proyecto viable se puede alcanzar la meta”, afirmó.

Una vez que se obtiene la validación del registro de generación de esas toneladas de bonos de carbono, Ferrer manifestó que “lo que le sigue es una etapa de monitoreo, donde, durante un año, se chequea que realmente se produzcan esas toneladas de bonos de carbono”.
Para vender bonos de carbono, Ferrer explicó que se lo puede hacer accediendo, a un mercado regulado o bien a uno voluntario. “El regulado es similar en funcionamiento al de una bolsa de comercio, el cual compra y vende bonos. Nosotros no pudimos, en su momento, acceder a ese mercado, porque para entrar necesitábamos una carta de aprobación por parte del Estado argentino, y en esa época no estaba dándolas, por ende no podíamos registrar nuestro proyecto como verde”, dijo.
Entonces, Adecoagro decidió ir al mercado voluntario, donde la comercialización se arregla entre privados. Allí una empresa puede vender los bonos que quiera, y otra empresa que desee reducir los bonos o tener un impacto social positivo, los compra.
“Ya vamos por el tercer año y todavía no vendimos, pero en caso de querer hacerlo, tenemos que hacer el monitoreo de esos bonos, y una verificación final donde se venden”, aclaró. Un bono cuesta entre 3 y 6 dólares. Es un valor de mercado. De esta forma, dependiendo qué valor prime en el momento de venta, Adecoagro podría facturar entre 52.500 y 105.000 dólares por la venta de sus 17.500 toneladas de bonos de carbono.
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